Sigo pensando que tienes unos ojos preciosos, aunque solo me hayan mirado una vez (tal vez dos), y luego pasaran otras veces delante de mí pero sin verme; incluso aunque yo no vuelva a verlos jamás.
Sigo pensando que tienes los labios más bellos del mundo, aunque la última vez me hayan besado por compromiso; son bellos aún cuando yo ya no vuelva a besarlos jamás.
Sigo pensando que tienes una voz muy agradable, aunque solo una vez escuchara «te amo» en tu voz, incluso cuando las últimas cosas que te escuché decir fueran oscuras, tristes, llenas de odio, de amargura y de desprecio.
Lo mismo pasa con tus manos y tus brazos, de tus piernas ni hablamos, todo. Todo tú sigues pareciéndome hermoso, aunque yo me haya bebido todo lo que tu tenías para ofrecer en nuestro primer saludo, aunque no haya quedado nada de ti para después. Aunque te hayas ido.


Comentarios recientes