Australian War Memorial

Australian War Memorial
EXTERIOR DE MEMORIA DE LA GUERRA-AUSTRALIA

domingo, 11 de enero de 2026

Crónicas viajeras. Del baúl de los recuerdos: “Viaje a Canberra”.

 

PARLAMENTO DE LA MANCOMUNIDAD-PARLIAMENT OF THE COMMONWEALTH

Crónicas viajeras

Del baúl de los recuerdos: “Viaje a Canberra”.

Por: Arturo Castro

Sydney, es otoño, la tenue luz del amanecer se filtró entre los pliegues de la persiana en el dormitorio que ocupábamos, la transparente cortina blanca no podía detener la energía que llegaba a gran velocidad, disipando el frío de la madrugada de este otoño en Sydney, que día a día viene sintiendo el descenso de la temperatura; poco a poco, muy suavemente, nuevamente los rayos del sol se introducían en el dormitorio, invadiendo los confines más oscuros e irradiaba energía y vida, y en los árboles y sobre el pasto del campo aledaño, el rocío matinal había dejado las huellas de su paso nocturno.

Así, el día amanecía como siempre, el bosque despertó de su letargo y se llenó de del ruido del nuevo día, un concierto de trinos y el movimiento de los músculos siríngeos de las aves cantoras emitían sonidos peculiares de cada especie, como las kookaburras conocidos por su canto en forma de risa histérica, las alondras urracas cantando con una alternancia rápida demarcando su territorio, el canto de los loros y pericos que se desperezan en sus nidos, los cuervos repitiendo la única letra del alfabeto que aprendieron,  la primera, y el canto de la cacatúa inca con su moño amarillo, parecido al llanto de los bebes.

Todo es un gran concierto de voces y de cantos que nos trae el amanecer de cada día, ese sábado, luego de haber descansado bien la noche anterior, previa visualización de una película cuyo protagonista fue Tom Cruise, nos levantamos temprano, nos duchamos, un buen desayuno que preparó con todo su amor Chabuca, quien había madrugado para este evento y nos preparamos para el paseo, así que, liamos nuestros bártulos, los anteojos negros para evitar los rayos UHV, agarramos nuestras mochilas, acomodamos todo en la maletera del auto, subimos al vehículo y enrumbamos hacia Canberra, la capital federal de Australia, sede de los tres poderes del Estado australiano.

Mientras nos desplazábamos de la casa hacia el Motor Way (autopista) N° 7 a escasas 10 cuadras, los cuatro conversamos animadamente sobre el viaje de tres horas de duración o 300 kilómetros aproximadamente que era la distancia a la que se encuentra Canberra de Sydney y que, nuestro conductor sonriente, quien iba bien concentrado en la pista, le preguntamos a Iván, quien irradiaba seguridad al volante, muy seguro de sí mismo, con ambas manos seguras en el timón, cuántas veces había hecho ese trayecto, él con su característica sonrisa de oreja a oreja,  nos respondió que había visitado dos veces esta ciudad, conocía bien la ruta, es decir tenía experiencia, pero, para casos extremos disponía del GPS y asunto arreglado.

Los ocupantes del Toyota corolla íbamos conversando sobre lo que conoceríamos al llegar a la ciudad tranquila de Canberra, como en todo viaje siempre suceden sorpresas, de todo tipo y calibre, estábamos preparados para cualquier cosa, dado la experiencia que teníamos de viajes largos en Perú, por razones de mi profesión, así en Perú innumerables veces tuvimos que trasladarnos por razones de servicio a diversos lugares de nuestra difícil geografía, por ratos desértica, andina y selvática en algunos casos muy personales, en que la familia debía quedarse en la ciudad.

Comparamos este viaje, con el que hicimos de Lima a Ica o viceversa cuando veníamos de Ilo a Lima, para visitar a la familia, una vez al año, es la misma distancia, la carretera en buenas condiciones, quizás falto de señalamiento de tránsito y profusión de publicidad en la nuestra y el desierto costero peruano a ambos lados de la carretera domina todo el recorrido.

Una gran diferencia, el trazo de la autopista sigue una línea que atraviesa un paisaje dominado por campos agrícolas y ganaderos y árboles a ambos lados de la autopista en una cantidad interminable y que le dan una característica especial a esta ruta llena de señales, avisos electrónicos con información instantánea sobre la situación de la carretera: accidentes, detenciones, velocidad máxima de desplazamiento, teléfono para uso solo de emergencia, ubicación de ciudades en la ruta, salidas y entradas de y hacia otras rutas, y especialmente áreas de descanso para los conductores en las que se encuentra servicios higiénicos, mesas y bancas para comer, descansar un buen rato o quedarse a dormir en el vehículo para reponer fuerzas.

En nuestro viaje a Canberra utilizamos dos veces estas áreas y pudimos observar la presencia de familias con hijos pequeños, que descansaban parejas de esposos sin hijos que hacían uso de los servicios higiénicos, o sentados en las bancas y tomando líquidos y comiendo, o personas más o menos de nuestra edad que descansaban, todos muy amables, saludan al reconocernos foráneos, para luego proseguir su viaje.

Es bueno precisar que los días anteriores al día del viaje las condiciones atmosféricas se mantuvieron estables, a veces cielo nuboso con amenaza de lluvia, sin lluvia al final, días soleados con bastante sol. Inicialmente el viaje iba tranquilo, pero luego el cielo se tornó gris y comenzó una lluvia muy fina, que poco a poco se puso se puso tupida y que no dejaba ver absolutamente nada, felizmente la autopista estaba señalizada y los otros vehículos disminuyeron la velocidad, nuestro conductor por precaución hizo lo mismo y puso sus cinco sentidos en la carretera, la visibilidad había disminuido, se había reducido en 60%, el limpiaparabrisas hacía lo que podía.

La espectacular lluvia acompañada de rayos y truenos nos acompañó casi hasta nuestro destino, faltando escasamente diez kilómetros la lluvia se fue disipando hasta escampar el horizonte y el sol nuevamente se posesionó del cenit.

Era casi mediodía cuando ingresamos a Canberra, nos sorprendió sus calles poco transitadas, la ciudad abrió sus brazos y nos recibió, cumplimos las actividades de alojarnos y de inmediato recorrimos su calles, y luego nos dirigimos a visitar el memorial The War, lugar de la memoria y museo en honor a los combatientes de las Fuerzas Armadas australianas, que han intervenido en un centenar de guerras como parte de la comunidad británica, recorrimos su amplios ambientes y salones, donde se exhibe la historia militar de Australia, la intervención en todas las guerras, la batalla de Gallipoli en la I GM y la intervención en la II GM, Vietnam, Irak, de todas ellas hay exhibición de armas y pertrechos utilizado en los diferentes conflicto, los nombres de sus héroes en una pared al lado lateral de la tumba al soldado desconocido.

Luego visitamos la sede del nuevo Parlamento australiano, una moderna construcción, con ambientes amplios y elegantes, un vestíbulo totalmente construido en mármol, con columnas de hermoso diseño y escaleras que conducen al segundo piso, en el que hay una serie de ambientes dedicados a la historia de la Constitución australiana, la labor del Parlamento, una galería de fotografías con  fotos de cada uno de los senadores y diputados, un salón amplio para ceremonias y actividades protocolares. En esta sede se reúnen el parlamento de Australia, los senadores y diputados tienen un ambiente para sus sesiones, disponen de una gran zona de parqueo para visitantes en el sótano. En la superficie destaca una gran pirámide metálica y en el ápice es izada la bandera australiana.

Así, al salir del Parlamento pudimos, observar que muy cerca se encuentran los diferentes ministerios, la Biblioteca Nacional, museos y la Universidad Nacional de Camberra, así terminó nuestra breve visita a Canberra la capital federal de Australia, el retorno a nuestro alojamiento y preparar el retorno a Sydney al día siguiente, los cuatro muy satisfechos de esta breve visita.

Al día siguiente partimos de retorno muy temprano de Canberra, ingresamos a la autopista, nos esperaban 300 kms de travesía, pero los cuatros con la gran satisfacción de haber conocido la capital federal de Australia, por muchos años retendremos las imágenes de aquella ciudad y de los parajes que atravesamos, con sus bellos paisajes, tanto de ida como de retorno, un gran e imperecedero recuerdo y agradecimiento a nuestro hijo Iván, quien radica hace 20 años en Sydney.

INTERIOR DEL NUSEO DE LA GUERRA
CENOTAFIO DEL MUSEO DE LA GUERRA


ESTATUA DEL  REY JORGE  V

BIBLIOTECA DE CANBERRA
MAPA DE AUSTRALIA

jueves, 25 de diciembre de 2025

La esquina de movimiento

 



“Crónicas citadinas”

La esquina de movimiento

Por Arturo Castro

La esquina de las avenidas Sanchez Carrión con Salaverry, lugar donde también confluyen los distritos de San Isidro, Magdalena y Jesús María, desde hace un tiempo se ha convertido en lo que he denominado la esquina del movimiento, no se trata del movimiento bursátil, financiero, sino que en ese cruce confluyen una serie de líneas de transporte que diariamente trasladan miles de usuarios, personas en su mayoría jóvenes estudiantes de secundaria, universidad y trabajadores.

Por la Av. Sanchez Carrión transmitan los buses del corredor rojo, que cubren varias rutas, la línea 201 que va desde el óvalo del Callao hasta Ate; la línea 204 que cubre la ruta de Magdalena hasta Pachacamac; la línea 2026 que va desde San Miguel a la Molina; la línea 209 que cubre la ruta de Ate a San Miguel. Los cuatros líneas mencionadas atraviesan la ciudad de Este a Oeste.

En su desplazamiento transportarán miles de pasajeros diariamente, estas rutas también atravesarán los corredores Morado, Azul y Amarillo que cubren rutas de Norte a Sur de la ciudad, de tal forma que la ciudad capital dispone de la facilidad de este transporte, barato, rápido, seguro y cómodo.

Por otro lado, por la Av. Salaverry circulan otras líneas de transporte que cubren diferentes rutas como la línea 7501 ETUSA que se desplaza de la Av. 28 de julio (Jesús María) hasta la Alameda Sur (Chorrillos), una variante de esta ruta se dirige a San Miguel en lugar de Chorrillos. Otras líneas menores que ingresan a la Av. Salaverry en un tramo, para luego cambiar su ruta hacia el Este de la ciudad, llegando inclusive al emporio de Gamarra.

En la esquina antes mencionada, hay dos puestos de venta de desayuno nutritivo reza su publicidad, para comenzar bien nutrido las actividades del día, color blanco, una de ellas es bien concurrida y preferida en comparación con la otra, atienden a partir de las 06:00 h, de lunes a sábados y ofrecen a sus comensales una oferta de desayunos al paso, a bajo costo, sus principales ingredientes: avena, quinua, maca, soya, kiwicha, etc. Y también los sanguches con huevo, mixto, tamales, etc.

Por la tarde también en esta esquina funcionan dos puestos que reemplazan a las anteriores, a diferencia de las que funcionan por la mañana, las de la tarde una de ellas expende golosinas, galletas, chocolates, el famosos sublime y la otra emoliente caliente para alegrar las penas, ambas bien equipadas y concurridas.

 Los comensales en su mayoría jóvenes de toda edad descienden de las líneas de transporte en las cuatro esquinas y también se embarcan a distintos destinos, para trabajar, estudiar o solo para realizar alguna actividad programada, la mayoría muestran premura en el rostro, algunos preocupados porque la línea de transporte que esperan se está demorando, impertérritos los transeúntes caminan apresurados hacia sus destinos.

En este cruce de avenidas, funcionan dos farmacias, también hay un famoso hotel 5 estrellas de capitales españoles, un poco más distante está el Centro Comercial Real Plaza Salaverry que por estos días luce abarrotado de compradores, las escaleras automáticas funcionan sin descanso en sus cuatro niveles a los miles de compradores que vienen de distintos lugares de la capital, mientras que los cuatro niveles de sótanos está completamente poblado de vehículos particulares.

Mostramos en esta breve nota, lo que sucede en nuestra capital, ello se replica en todos lugares de nuestra gran capital, cómo las personas de toda condición, emprendedores, estudiantes y trabajadores, damas y varones, realizan sus actividades desde muy temprano, es la fuerza que mueve parte de la economía tan bien conservada y controlada de nuestro país, son ellos los que cada día con su esfuerzo y estudio, constituyen la fuerza laboral y estudiantil de nuestra patria.



 


martes, 9 de diciembre de 2025

BATALLA DE AYACUCHO, DÍA DEL EJÉRCITO Y SU ROL TRASCENDENTAL EN LA VIDA NACIONAL.

 


POR: CRL. EP ANGEL ARTURO CASTRO FLORES.

SEÑORES INTEGRANTES DEL EJÉRCITO EN SITUACIÓN MILITAR DE ACTIVIDAD Y RETIRO, HERMANOS ASOCIADOS DE ADOFAIP, FAMILIARES, HERMANOS INTEGRANTES DE ORGANIZACIONES PATRIÓTICAS, ESTIMADOS COMPATRIOTAS.

HOY 9 DE DICIEMBRE CELEBRAMOS A LO LARGO Y ANCHO DE NUESTRO HERMOSO PAÍS, EL CCI  ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE AYACUCHO.

HOY NOS CONVOCA UNA FECHA TRASCENDENTAL EN LA VIDA REPUBLICANA DE NUESTRA PATRIA, QUE SELLÓ SU LIBERTAD. HOY NUESTRAS MENTES Y CORAZONES VOLARÁN POR UNOS MINUTOS HACIA LA PAMPA DE AYACUHO Y EN ESENCIA ESPIRITUAL AGRADECEREMOS AL ALTÍSIMO, PIDIÉNDOLE SU BENDICIÓN PARA NUESTRA QUERIDA PATRIA, QUE VIVE HORAS ACIAGAS Y NEFASTAS, QUE AMENAZAN SU VIDA COTIDIANA, SEGURIDAD, INTEGRIDAD, TRADICIONES Y VALORES.

TRASLADÉMOSNOS POR UN MOMENTO AL PASADO. EL EJÉRCITO, NACIÓ DE AQUELLAS ORGANIZACIONES GUERRERAS PRE-INCAS, Y SE FORTALECIÓ CON EL DESARROLLO ALCANZADO DURANTE EL IMPERIO DE LOS INCAS, EL EJÉRCITO INCA FUE EL PRINCIPAL INSTRUMENTO DEL QUE DISPUSO EL GOBERNANTE DEL TAHUANTINSUYO, PARA EXPANDIR SU CULTURA Y CONSOLIDAR SU HEGEMONÍA.

DURANTE ESTA ETAPA HISTÓRICA SE CONSOLIDÓ EL DESARROLLO DE LA CULTURA INCA O QUECHUA, PERO TAMBIÉN EL ENFRENTAMIENTO DE DOS HERMANOS POR EL TRONO IMPERIAL, QUE COINCIDIÓ CON LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES Y EL CHOQUE FINAL ENTRE DOS CULTURAS. TAN SOLO EN 95 AÑOS Y GRACIAS AL GENIO POLÍTICO Y MILITAR, LOS GOBERNANTES DE ESTAS TIERRAS EXTENDIERON SUS FRONTERAS A NUEVAS REGIONES.

ASÍ, PACHACÚTEC EL GRAN ORGANIZADOR DEL TAHUANTINSUYO, LOGRÓ SU CONSOLIDACIÓN GEOGRÁFICA Y CULTURAL, ABARCANDO TERRITORIOS DE LAS ACTUALES REPÚBLICAS DE ECUADOR, COLOMBIA, BOLIVIA, ARGENTINA Y CHILE, LUGARES DONDE QUEDAN VESTIGIOS, HUELLAS Y RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE SU GRANDEZA MILITAR.

PERO, SERÁ TÚPAC INCA YUPANQUI, SUCESOR HIJO DE PACHACÚTEC, INCANSABLE EXPLORADOR Y VIAJERO, QUIEN, SEGÚN NUEVAS INVESTIGACIONES HISTÓRICAS CONFIRMADAS, EXPLORÓ LA ANTÁRTIDA Y DESCUBRIÓ LA OCEANÍA. DE TAL MANERA QUE, TÚPAC INCA YUPANQUI, CONSOLIDÓ LA GRANDEZA DEL TAHUANTINSUYO, AL INCORPORAR EL MAR A NUESTRA VASTA HEREDAD.

LA FUERTE DOMINACIÓN ESPAÑOLA QUE DURÓ TRES SIGLOS OBLIGÓ LOS NATIVOS DE ESTAS TIERRAS A OPONER FÉRREA RESISTENCIA AL ABUSO HISPANO. ALLÍ ESTÁN ESCRITAS CON PÁGINAS DE GLORIA, LOS LEVANTAMIENTOS DE MANCO INCA, JUAN SANTOS ATAHUALPA, JOSÉ GABRIEL CONDORCANQUI “TÚPAC AMARU II”, FRANCISCO DE ZELA, LOS HERMANOS JOSÉ, GABRIEL Y MARIANO ANGULO Y MATEO PUMACAHUA.

DURANTE LA CAMPAÑA POR LA INDEPENDENCIA, EL EJÉRCITO NO TENÍA UNA PARTIDA DE NACIMIENTO OFICIAL. SIN EMBARGO, CONTRIBUYÓ CON SU ESFUERZO Y SACRIFICIO A LA CONSOLIDACIÓN DE NUESTRA INDEPENDENCIA. LOGRADA EN LAS CÉLEBRES BATALLAS DE JUNÍN Y AYACUCHO.

ENTRE 1825 Y 1866 SE FUE CONSOLIDANDO NUESTRA REPÚBLICA. EN ESTE LAPSO SE LLEVÓ A CABO EL GLORIOSO COMBATE DEL 2 DE MAYO, ESPAÑA JAMÁS SE RESIGNÓ A LA PÉRDIDA DE SUS DOMINIOS DE ULTRAMAR, UNA EXPEDICIÓN LLEGÓ A NUESTRO MAR AMENAZANDO NUESTRA FRÁGIL INDEPENDENCIA. EXPRESIÓN SUBLIME DE UNIDAD DEL PUEBLO PERUANO, EN DEFENSA DE NUESTRA SOBERANÍA E INDEPENDENCIA.

TAMBIÉN VIVIMOS UNA ETAPA NEGRA, LA GUERRA DEL PACÍFICO 1879-1884. PERIODO DE TRISTE RECORDACIÓN, EN QUE LA IMPROVISACIÓN DE LOS POLÍTICOS Y GOBERNANTES DE ESE PERIODO, EL DESPILFARRO DE LOS DINEROS DEL ESTADO, LA CORRUPCIÓN Y LA FALTA DE PREVISIÓN, FACILITARON NUESTRA DERROTA FRENTE A CHILE. ES CIERTO, EN ESTE PERIODO HUBO DEMOSTRACIONES DE VALOR, PATRIOTISMO Y HONOR EN DEFENSA DE NUESTRA SOBERANÍA. FINALMENTE, SUCUMBIMOS ANTE UN ENEMIGO MEJOR ARMADO, EQUIPADO Y PREPARADO CON MUCHOS AÑOS DE ANTELACIÓN. PERDIMOS IRREMEDIABLEMENTE, POR FALTA DE UNA VISIÓN ESTRATÉGICA DE LOS GOBERNANTES DE AQUELLOS AÑOS.

POSTERIORMENTE, EL EJÉRCITO PARTICIPÓ EN LA CAMPAÑA MILITAR CONTRA COLOMBIA EN 1933, CONTRA ECUADOR EN 1941. FUERON ACTOS VALEROSOS ENMARCADOS EN LA DEFENSA DE NUESTRA SOBERANÍA E INTEGRIDAD TERRITORIAL. LUEGO VENDRÍAN LAS OPERACIONES MILITARES DE LA CORDILLERA DEL CÓNDOR EN 1981, QUE RATIFICÓ LA VALIDEZ DEL PROTOCOLO DE RÍO DE JANEIRO, Y EL ALTO CENEPA EN 1995, QUE FINALMENTE POSIBILITÓ LA DEMARCACIÓN DE LOS 78 KMS DE FRONTERA EN LA CORDILLERA DEL CÓNDOR.

LA PARTICIPACIÓN DEL EJÉRCITO DURANTE EL PROCESO DE PACIFICACIÓN NACIONAL, EN EL MARCO DE LA ESTRATEGIA CONTRASUBVERSIVA, EL TRABAJO COORDINADO CON LOS OTROS INSTITUTOS DE LAS FFAA, LA PNP Y LOS COMITÉS DE AUTODEFENSA, PERMITIÓ LA VICTORIA EN EL CAMPO MILITAR SOBRE LAS ORGANIZACIONES SUBVERSIVAS SL-MRTA, ETAPA QUE NO TERMINA.

ESTE BREVE RECUENTO HISTÓRICO TIENE POR OBJETO, AYUDAR A REFLEXIONAR SOBRE EL IMPORTANTE ROL QUE HA CUMPLIDO Y CUMPLE EL EJÉRCITO EN NUESTRA SOCIEDAD DESDE TIEMPOS INMEMORIALES. COMPLEMENTAMOS ESTA INFORMACIÓN CON EL HECHO PRINCIPAL QUE NOS REUNE EN MENTE Y CORAZÓN ESTE DÍA. LA BATALLA DE AYACUCHO Y DÍA JUBILAR DEL EJÉRCITO. NOS CONGREGA EL INTERÉS SUPREMO DE TODOS LOS PERUANOS DE REMEMORAR Y CELEBRAR UN HECHO HISTÓRICO QUE PERMITIÓ NUESTRA LIBERTAD Y LA SUDAMERICANA.

EL 9 DE DICIEMBRE DE 1824, HACE DOSCIENTO UN AÑOS EN LA PAMPA DE AYACUCHO SE SELLÓ LA INDEPENDENCIA DE SUDAMÉRICA, LAS FUERZAS PATRIOTAS ESTUVIERON BAJO EL MANDO DEL GENERAL ANTONIO JOSÉ DE SUCRE, GENERAL EN JEFE DEL EJÉRCITO UNIDO LIBERTADOR Y LOGRARON UNA VICTORIA INOBJETABLE FRENTE A LAS FUERZAS REALISTAS COMANDADAS POR JOSÉ DE LA SERNA, EL ÚLTIMO VIRREY.

AMANECER DEL 9 DE DICIEMBRE, EL SOL SE ABRE PASO SOBRE LA MONTAÑA, BAJO EL CIELO AZUL AYACUCHANO. AMBOS EJÉRCITOS SE OBSERVAN, RESUENAN LAS CORNETAS, TROMPETAS Y CLARINES Y SE MULTIPLICAN LAS ÓRDENES Y MOVIMIENTOS DE LAS UNIDADES EN AMBOS CAMPAMENTOS.

EL DESARROLLO DE LA PROPIA BATALLA DE AYACUCHO LA HAN RELATADO HISTORIADORES, POETAS, ESTRATEGAS Y MUCHOS CRONISTAS, NACIONALES Y EXTRANJEROS. EN SUS RELATOS NOS HAN HABLADO DE LA IMPORTANCIA DE LA ESTRATEGIA Y TÁCTICA EMPLEADA EN EL COMBATE. NOS HAN DESCRITO DETALLADAMENTE, LOS EFECTIVOS DE HOMBRES, ARMAS, ARTILLERÍA Y CABALLOS. DEL DISPOSITIVO, COMPOSICIÓN Y FUERZA DE AMBOS CONTENDIENTES EN EL CAMPO DE BATALLA. DE LA INFLUENCIA DEL TERRENO Y LAS CONDICIONES ATMOSFÉRICAS.

DE LA FORMA CÓMO SE ELEVÓ LA MORAL DE LOS SOLDADOS PATRIOTAS ANTES DEL COMBATE. LAS ARENGAS, DEL GENERAL ANTONIO JOSÉ DE SUCRE QUE MOVIERON FIBRAS MÁS SENSIBLES DE PATRIOTISMO, “SOLDADOS DE LOS ESFUERZOS NUESTROS DEPENDE LA SUERTE DE AMÉRICA DEL SUR OTRO DÍA DE GLORIA VA A CORONAR NUESTRA ADMIRABLE CONSTANCIA”, ENERVANDO LAS MENTES Y CORAZONES DE SUS COMBATIENTES. LA DEL GENERAL JOSÉ MARÍA CÓRDOVA QUE EN EL FRAGOR DEL COMBATE DESCENDIENDO DE SU CABALLO LANZA SU GRITO DE GUERRA ¡“DIVISIÓN, ARMAS A DISCRECIÓN, DE FRENTE, ¡PASO DE VENCEDORES”!

ALLÍ SE ELEVA EL CONDORCUNCA CUAL GUARDIÁN PÉTREO, SOBRE LA INMENSA PAMPA DE AYACUCHO, MUDO TESTIGO DE LOS RESULTADOS DE AQUELLA JORNADA VIOLENTA. EL PARTE OFICIAL HABLA DE “1800 CADÁVERES Y 700 HERIDOS FUE EL RESULTADO TOTAL, FRUTO DE LA TEMERIDAD Y OBSTINACIÓN ESPAÑOLAS”. NUESTRAS FUERZAS LUCHARON CONVENCIDAS QUE LA LIBERTAD E INDEPENDENCIA TENÍAN UN PRECIO MUY ALTO Y QUE ESTE SERÍA FRUTO DE UNA VICTORIA EN EL CAMPO DEL HONOR.

EL 9 DE DICIEMBRE RECORDAMOS EL GÉNESIS DEL EJÉRCITO DEL PERÚ. DURANTE EL GOBIERNO DE AUGUSTO B. LEGUÍA, EL 18 DE SETIEMBRE DE 1928 MEDIANTE RESOLUCIÓN SUPREMA, INSTITUYÓ EL DÍA DEL EJÉRCITO PERUANO EN HONOR A LA VICTORIA DE AYACUCHO.

PERO, HAY OTRA FECHA DE GRAN IMPORTANCIA, CON DECRETO PROTECTORAL DEL GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN DEL 18 DE AGOSTO DE 1821. SE CREÓ LA LEGIÓN PERUANA DE LA GUARDIA, PRIMER ANTECEDENTE DEL EJÉRCITO DEL PERÚ DESDE EL NACIMIENTO DE LA REPÚBLICA. FECHA QUE HA SIDO INSTITUIDA COMO DÍA DE LA CREACIÓN DEL EJÉRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO.

ACTUALMENTE EL EJÉRCITO DEL PERÚ ESTÁ COMPROMETIDO CON EL FIEL CUMPLIMIENTO DE SU FINALIDAD CONSTITUCIONAL. ESTÁ PREPARADO PARA HACER FRENTE A LAS AMENAZAS INTERNAS Y EXTERNAS DE ESTE SIGLO, COMO LOS CONFLICTOS HÍBRIDOS Y CONTRIBUYE CON SU ESFUERZO AL LOGRO DE LA SEGURIDAD Y DESARROLLO DE NUESTRA PATRIA.

EN ESTE SIGLO EN QUE LA TECNOLOGÍA AVANZA A PASOS AGIGANTADOS, NUESTRO EJÉRCITO NO PUEDE QUEDARSE REZAGADO, DEBE Y TIENE QUE MARCHAR CODO A CODO CON LOS OTROS EJÉRCITOS, CAMINANDO A LA MODERNIDAD DE LA MANO CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, LA ROBÓTICA, COMPUTACIÓN CUÁNTICA Y LOS DRONES UTIIZADOS EN LAS GUERRAS ACTUALES Y EN LAS DEL FUTURO.

DEBEMOS TENER PRESENTE SIEMPRE AL PATRONO DE NUESTRA INSTITUCIÓN EL CORONEL FRANCISCO BOLOGNESIS CERVANTES, SU JURAMENTO RETUMBÓ EN ARICA “TENGO DEBERES SAGRADOS QUE CUMPLIR Y LOS CUMPLIRÉ HASTA QUEMAR EL ULTIMO CARTUCHO, VALEROSA FRASE, DE UN HOMBRE INSIGNE QUE ENTREGÓ SU VIDA POR EL HONOR Y DIGNIDAD Nacional.

TAMBIÉN DEBEMOS RECORDAR QUE “SI EL PERÚ NO SE PARCELO, NO SE DIVIDIÓ, FUE FUNDAMENTALMENTE POR EL EJÉRCITO” 

¡ESTIMADOS COMPATRIOTAS!

·         EN AYACUCHO SE VENCIÓ POR LA FE INQUEBRANTABLE DE LA RAZÓN, LA ESPERANZA EN UN FUTURO PROMISORIO Y LA FUERZA MORAL DE DEFENDER LO JUSTO, QUE EL DESTINO HABÍA NEGADO.

·         ¡AYACUCHO! ES LA LUZ DE LIBERTAD QUE TRASCIENDE Y TRASCENDERÁ SIGLOS ILUMINANDO LA UNIÓN Y DESARROLLO DE NUESTRA PATRIA. ¡AYACUCHO! ES HERENCIA GUERRERA QUE LUCE CON ORGULLO NUESTRA INSTITUCIÓN EN PLENO S XXI.

¡AYACUCHO CUNA DE LA LIBERTAD AMERICANA!

EN NOMBRE DEL CONSEJO DIRECTIVO DE NUESTRA ADOFAIP, VAYA PARA USTEDES NUESTRO ABRAZO FRATERNO, HOMENAJE Y RECONOCIMIENTO A NUESTROS HERMANOS ASOCIADOS PERTENECIENTES AL EJÉRCITO DEL PERÚ, DE IGUAL MANERA A LOS SEÑORES OFICIALES, CABALLEROS Y DAMAS CADETES, TÉCNICOS Y SUBOFICIALES, ALUMNOS DEL INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICO, TROPA REENGANCHADA, CLASES Y SOLDADOS DE NUESTRA INSTITUCIÓN, A SUS FAMILIARES, A LAS VIUDAS Y DISCAPACITADOS.

MUY ESPECIALMENTE PARA QUIENES ESTÁN ENFRENTANDO DURAMENTE A LAS FUERZAS OSCURAS DEL NARCOTERRORISMO EN EL VRAEM.

ESTIMADOS COMPATRIOTAS:

NUESTRO HOMENAJE A LOS HOMBRES QUE DEJARON TODO EN POS DE UN SUEÑO QUE SE REALIZÓ EN LA PAMPA DE AYACUCHO, CUYA LUZ PERPETUA IRRADIA EL ACCIONAR DEL EJÉRCITO DEL PERÚ EN EL S XXI.

¡VIVA LA VICTORIA DE AYACUCHO!

¡VIVA EL EJÉRCITO!

¡VIVA EL PERÚ!

 


jueves, 20 de noviembre de 2025

La Grandeza de Tarapacá.

 



Nota de Redacción:

Esta crónica fue publicada en este blog en noviembre de 2018, posteriormente en 2022, concitó muchísima atención por estar dedicado al Gran Mariscal Andrés A. Cáceres uno de los más grandes héroes de nuestra patria, un gran líder militar, admirado no solo en el Perú sino en otras latitudes del orbe, en Europa donde se desempeñó como ministro plenipotenciario en Italia y Alemania fue motivo de reconocimiento por su genio militar.

Ante incertidumbre en el escenario político, previo al proceso electoral, así como ante la avalancha de candidatos y observando que nuestro país está cada vez más dividido. Volvemos al pasado para extraer del ejemplo de amor a la patria que nos legó Cáceres, precisamente en este mes dedicado al memoria del gran líder de la resistencia, al brujo de los andes, a pedido de algunos dilectos amigos del Perú y el extranjero, volvemos nuevamente a publicarlo para deleite y admiración de todos los que nos sentimos imbuidos de su espíritu de nunca doblegarse ante nada, de no aceptar jamás la derrota, de luchar hasta quemar el último cartucho como lo hizo Bolognesi en Arica.

Transcribimos un párrafo de la biografía escrita por Pedro Paz Soldán (Juan de Arona), publicado en su “Diccionario Biográfico de Peruanos Contemporáneos” Lima 1917.

“El general Cáceres es el héroe nacional, y está llamado a ser, a medida que transcurran los años, la figura legendaria del Perú. Su actuación en la guerra del Pacífico fue grandiosa. En la batalla de San Francisco mandaba una división, que en medio de la confusión de la derrota, permaneció formada y se retiró en perfecto orden. En la batalla de Tarapacá, al frente de esa misma división de la cual formó parte el famoso batallón Zepita, sostuvo una lucha titánica contra las tropas chilenas, que dominaban las alturas y a las cuales, logró vencer después de largas horas de combate tomándoles cuatro cañones; en la batalla de Tacna cargó a la bayoneta sobre las tropas chilenas, yendo al frente del batallón Zepita. Recordando aquellos instantes el general en jefe chileno, decía a su gobierno los siguiente: ´en tales instantes la suerte de Chile pendía de un hilo´”.

¡Viva Cáceres!

¡Viva Tarapacá!

La Grandeza de Tarapacá.

Por: Arturo Castro

“Cuando se conoce el sitio, se puede comprender la determinación que mostraron los hombres vencidos, agobiados en fuga. Tienen que trepar a lo largo de esa verdadera pared natural, por senderos que no lo son: tan escarpadas como estrechas”.

Claude Michel Cluny (Historiador, ensayista, editor francés)

Obtenida la superioridad marítima por Chile después del combate de Angamos en que muere Miguel Grau y su heroica tripulación, y el Monitor Huáscar es capturado por las fuerzas enemigas, el océano se abre de par en par para las tropas chilenas, que además de obtener la superioridad, obtuvieron libertad de acción para desplazar a su ejército hacia territorio peruano, sin enemigos a la vista.

En Perú y Bolivia la caída del Huáscar y muerte de Miguel Grau fue una terrible y nefasta desgracia, el general Escala comandante del Ejército chileno estaba tan entusiasmado por los vaivenes de la guerra que declaró “El poder marítimo del enemigo ha desaparecido”, indicando que esto significaba, que la hora del triunfo para las fuerzas chilenas estaba cerca. “Pronto tocará su turno al Ejército”. (1)

El historiador venezolano Jacinto López nos relata el frenesí, la alegría, las celebraciones que se realizaron en Chile después de la captura del Monitor Huáscar, con ello no solo demuestran el gran temor que tenían a ese pequeño buque y a su gran comandante, sino respeto a la capacidad y experiencia del comandante Grau y su tripulación.

Escribió Rafael Sotomayor, sin ocultar su inmensa alegría, “Chile entero celebra entusiasmado tan fausto acontecimiento que viene a poner término a la contienda marítima y expedita la senda por donde nuestro ejército no tardará en marchar”, (2)

El general Augusto Pinochet en su obra Guerra del Pacífico, Campaña de Tarapacá establece algunas “Deducciones militares del desembarco en Pisagua”. Entre ellas, la que el Comando chileno había establecido respecto del lugar del desembarco, luego de conocer el informe de un reconocimiento de la costa realizada el 27 de agosto de 1879.

“…en este documento se recomendaba como lugar de un desembarco a Pisagua, porque este puerto estaba más de acuerdo con las posibilidades de las futuras operaciones chilenas hacia el interior del departamento: contar con línea férrea, una fuente de agua y las repercusiones de carácter estratégico que se obtendrían al separar a las fuerzas ubicadas en Arica-Tacna de las acantonadas en La Noria-Pozo Almonte”. (3)

El 2 de noviembre de 1879 casi un mes después de la caída de Miguel Grau en Angamos, fuerzas chilenas de “9, 640 hombres, 853 caballos, artillería, algunos mulares y otros implementos de campaña” (4), transportados desde Iquique en 19 embarcaciones. Inician el desembarco en Pisagua.

El bombardeo de naves enemigas contra la defensa de esta bahía fue el preludio del ataque, la defensa compuesta únicamente por dos cañones de 100 libras ubicadas al norte y sur de la bahía. Un desembarco en la playa Junín y otra en la bahía de Pisagua completaron la operación.

Las fuerzas defensoras constituidas por tropas peruanas y bolivianas escasamente ascendían a 2400 defensores. Esta operación de desembarco planeada por el comando chileno ubicaba al grueso de sus fuerzas en posición central, entre Iquique y Arica y desde este lugar podrían emprender operaciones para vencer al ejército del sur al mando del general Buendía.

“Al siguiente día desembarcamos con el general y recibí la primera impresión de los horrores de la guerra, porque nos encontramos en presencia de un cuadro verdaderamente infernal. La beodez, el incendio, la matanza, el pillaje y cuanto pueda idearse de odioso estaba allí a nuestra vista con gran escándalo mío, porque no concebía cómo los jefes y oficiales toleraban tanta licencia. Luego vi que el general en jefe era impotente para remediar el desorden, no por falta de voluntad para hacerlo sino por incapacidad para mandar”. (Memorias José Francisco Vergara)

Benjamín Vicuña Mackenna historiador y propagandista chileno, dice que las tropas de la coalición después de la batalla de Dolores o San Francisco, derrotadas por la superioridad chilena se dirigían hacia Tarapacá. Las tropas se desplazaban por el desierto sin agua, sin víveres, solo movidos por su intenso patriotismo. Según Vicuña Mackenna lo hacían “no como ejército sino como tropel”. (5)

Pero no solo fue crítico de las fuerzas de la coalición peruano-boliviana, sino de los propios jefes de su ejército, a quienes enrostraba la demora en la prosecución de las operaciones para aniquilar a las fuerzas peruano-bolivianas que fugaban en retirada según visión del historiador chileno. No podemos establecer porqué esa inmovilidad, pues tenían todo a la mano. No sabemos si fue falta de decisión o quizá temor.

“Pero ese día velaban también en el campo de los chilenos una densa sombra de índole diversa: la de torpe inacción que malograba los óptimos frutos de la sangre, de la estrategia y la fortuna. Nuestro ejército amodorrado en las calicheras no movía todavía una sola patrulla en demanda del enemigo, que se rehacía a su vista. Así pasaron los mortales días 20, 21, 22 y 23 de noviembre, dejando escaparse un ejército que fugaba a pie, teniendo nosotros montados a la puerta del cuartel general 500 magníficos jinetes. ¡Funesta inmovilidad!”. (6)

El 2 de noviembre de 1879, después del desembarco y combate con fuerzas de la coalición, los chilenos ocuparon Pisagua. Esta derrota obligó a Mariano I. Prado que se encontraba en Arica a realizar una junta de guerra. Prado dispuso que el general Hilarión Daza que se hallaba en Tacna, partiera con sus fuerzas hacia el sur a encontrase con las del general Buendía.

El 14 de noviembre de 1879 las tropas bolivianas llegaron a quebrada de Camarones, se detuvieron por 48 horas inexplicablemente, se dice que las tropas bolivianas se negaban a continuar la marcha hacia el sur, el general Daza no encontraba forma para hacerlos marchar, había perdido fe y liderazgo, o realmente no quería avanzar y buscaba un pretexto para esconder su falta de hombría.

El 16 Daza envió telegrama al presidente Prado “Desierto abruma: ejército se niega a pasar adelante”, disponiendo el retorno a Arica, lo que causó tremenda desazón por esta traición, entre sus oficiales. Esta noticia llegó al general Buendía el día 19 antes de la batalla de San Francisco. Lo que cayó como una bomba nuclear entre las tropas peruanas.

Después de la derrota de San Francisco el ejército de la coalición realizó una marcha forzada sin detenerse. Fueron 52 horas de dura caminata, sin comida, agua y sin descansar, demostrando su temple de acero. En total caminaron 52 leguas, unos 180 kilómetros hasta Tarapacá, toda una proeza. El coronel Suarez había adelantado su llegada a este poblado para acopiar todo tipo de víveres, agua, y buscar lugares de descanso, para las tropas extenuadas y sedientas.

Una extraña dilación se apoderó de los jefes chilenos en Pisagua. Antes de la batalla de Tarapacá las tropas chilenas se encontraban en una inmovilidad que sorprendía a todos sus integrantes, adormecidos por el sol, la falta de información de sus superiores, sedientos de batalla, pero finalmente cómodos. No recibían ninguna explicación de sus jefes.

Lo más extraño de esta situación era que el general Manuel Baquedano comandante de la caballería chilena, se había quedado en Pisagua, “en las modestas tareas de mayordomo de la intendencia del ejército, en los días en que sus valientes subalternos acuchillaban en Germania, bajo las órdenes del teniente coronel de guardias nacionales José Francisco Vergara a los húsares de Junín y de Bolivia”. (7)

En la tarde del 23 de noviembre de 1879 recién se ponen en movimiento las tropas chilenas, el coronel Emilio Sotomayor Baeza partió de San Francisco al mando de 360 cazadores. Llegaron al caserío Agua Santa donde pernoctaron, con escasa comida para hombres y bestias, al día siguiente después de marcha forzada llegó a la una de la tarde a Peña Grande.

En este lugar capturan al gendarme Abarca, asistente que trasladaba el equipaje del coronel Suarez de Iquique a Tarapacá, “El asistente Abarca entregó todas sus cargas, incluso el archivo del estado mayor, que de esa suerte vino a ser prenda valiosa de los armarios de nuestra biblioteca”. (8)

La división Ríos, descansó el 24 de noviembre en Tirana, a poca distancia el coronel Sotomayor y sus tropas descansaban en Peña Grande, el coronel Ríos había partido de Iquique (Estación Molle) dos días antes. Sus fuerzas estaban compuestas por ochocientos hombres, “Eran milicias de Iquique, de Pisco, del Loa y de Tarapacá mismo”. (9)

El núcleo de las fuerzas del coronel Miguel de los Ríos estaba conformado por el batallón cívico de Iquique al mando del coronel Alfonso Ugarte Bernales con 300 hombres. Las otras fuerzas peruano-bolivianas que iban hacia Tarapacá eran: columna Loa (200 plazas), columna Tarapacá (200 plazas) y columna Naval (200 plazas).

El día 25 las tropas de la coalición, fatigadas, sedientas y hambrientas después de una marcha forzada por el desierto, atravesó la Pampa de Isluga, descendió la quebrada de Tarapacá, por el camino de Huarasiña, su única entrada, hecha jirones el uniforme y el hambre mordiendo sus entrañas.

El historiador Benjamín Vicuña Mackenna, no lo dice explícitamente, pero reconoce el esfuerzo de las tropas nacionales, y lo expresa indicando que las tropas de la coalición: “Había recorrido no menos de 50 leguas en menos de tres días. Así andaban los peruanos, mientras nosotros dormíamos y nos desperezábamos”. (10)

El general Augusto Pinochet Ugarte en su obra “La guerra del Pacífico”, campaña de Tarapacá expresa “Santa Cruz inició la macha de su columna totalmente convencido de que se dirigía al lugar designado, pero, después de andar dos o tres horas se encontró con que lo caminado era en círculos”. Era por efecto de la camanchaca (11)

El 27 de noviembre al amanecer las fuerzas enemigas de la agrupación Santa Cruz emprendía la marcha desde Isluga cubierto por una densa camanchaca, esa neblina espesa que no permite la visión del terreno más allá de los 5 metros, lo que facilita la desorientación de las tropas.

En la versión chilena del general Pinochet, las fuerzas chilenas adoptaron la siguiente organización en tres columnas:

“1° Columna Santa Cruz: Al mando del Tte. Coronel Santa Cruz e integrada por el "Zapadores", "Granaderos a Caballo", 1 Compañía del 2º de Línea y 4 piezas Krupp, lo que en total sumaba 500 hombres. Con la Misión: Penetrar hasta Quillaguasa, ocupar la localidad para cortar desde allí toda retirada enemiga hacia el Este. 

2° Columna Ramírez: Al mando del Tte. Coronel Eleuterio Ramírez; la constituían siete compañías del 2 de Línea, 1 Escuadrón de "Cazadores a Caballo" y dos piezas de artillería (cañones de bronce) de la Artillería de Marina. Con la Misión: Atacar por el fondo de la Quebrada de Tarapacá, en dirección general: Huaraciña-Tarapacá, para sobrepasar el caserío y obligar a los aliados a replegarse sobre Quillaguasa.

3° Columna Arteaga: Mandada por el propio Coronel Arteaga, estaba formada por el Regimiento de Infantería "Chacabuco", Artillería de Marina y 2 piezas de Artillería.

Misión: Avanzar por el costado Norte de la quebrada hasta la línea del pueblo de Tarapacá y desde allí atacar el flanco Norte de las tropas de Buendía, ubicadas en el caserío de Tarapacá y cortar la posible retirada de estas tropas hacia el Norte”. (12)

El general Augusto Pinochet critica esta organización de las fuerzas chilenas en su aproximación al objetivo, Tarapacá, considerando a la misma como teórica para el combate, se desconocía información vital del dispositivo, composición y fuerza de la coalición, se “elaboró sin tener ni la más remota idea o un conocimiento aproximado del dispositivo enemigo y desconocer la cantidad de sus fuerzas; además adolece de numerosos errores fundamentales, que fueron las causas principales del fracaso de los chilenos en su ataque a ciegas sobre un dispositivo desconocido y como es lógico significó un alto costo en vidas”. (13)

El general Pinochet afirma en su obra que, “El coronel Suarez cuando recibió la noticia de la proximidad de las tropas chilenas consideró que el fin llegaba para el ejército de Tarapacá”. (14) Probablemente infirió de esa manera llevado por la lectura de partes de guerra, sin embargo, le faltó precisar la capacidad de reacción de las tropas peruanas, pese a encontrarse muy agotadas al máximo de su capacidad.

Las fuerzas enemigas iniciaron el ataque en tres columnas: la primera al mando del teniente coronel Eleuterio Ramírez conformada por  los  batallones del regimiento 2do de Línea y dos cañones de bronce, su objetivo conquistar Huarasiña, las provisiones de agua del poblado, para avanzar hacia Tarapacá; la segunda, a órdenes del coronel Arteaga, conformada por el regimiento Artillería de Marina, batallón Chacabuco, cuatro cañones de Bronce y dos cañones Krupp, atacar por las alturas que dominaban el poblado; y la tercera, dirigida por el comandante Ricardo Santa Cruz e integrada por un batallón del 2do de Línea, 260 hombres del Zapadores, 116 Granaderos a Caballo y dos secciones de artillería Krupp de montaña, para cerrar el paso de Quillaguasa y evitar la retirada de las fuerzas de la coalición hacia Arica. La encerrona planeada por el mando chileno no dio resultados.

El 27 de noviembre el entonces coronel Andrés A. Cáceres, observando el valle de Tarapacá que no tenía más de 400 metros de ancho en promedio; creyó escuchar el sonido de sables que se expandió por todo el valle, no podía ser de la caballería peruana que había partido temprano; al mismo tiempo, un vuelo de torcazas se elevó al cielo, señal que Cáceres interpretó como presencia del enemigo.

Cáceres ante esta sospecha y viendo el peligro en que encontraban sus fuerzas, dio la alarma inmediata exclamó “¡Enemigos!” “¡Que forme la división en tres columnas!” De inmediato trasmitió la orden al coronel Manuel Suárez, jefe del 2 de mayo “¡Su batallón detrás del mío! ¡En silencio, armar bayonetas y arriba!”. (15)                           

En la versión chilena, Pinochet indicó que es el coronel Suarez quien ordenó a sus fuerzas evacuaran el pueblo rápidamente, lo que hicieron de inmediato la división Cáceres y División Bolognesi, ganando las alturas que rodeaban el pueblo, “el hecho de haberse cumplido esta orden con prontitud y sin vacilaciones significó el triunfo para el Perú, pues si se hubiesen defendido habría sido ir a un sacrificio inútil”. (16)

Cáceres con su división ganaron rápidamente las alturas por el Oeste para no estar en desventaja frente al enemigo y enfrentó a las fuerzas de Santa Cruz haciéndola retroceder. La columna Ramírez logró penetrar a la quebrada por Huarasiña siendo rechazada luego de violento combate por la división del coronel Bolognesi quien combatió enfermo. Cáceres recibió refuerzos y logró poner en fuga a las fuerzas enemigas.

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El combate fue heroico, violento, sin tregua nuestras tropas agotadas, cansadas hasta la inanición, extenuadas, después de haber recorrido el desierto por casi 200 kilómetros, aun así, en esas circunstancias supremas de la capacidad humana, sobreponiéndose a su propio agotamiento y limitaciones logísticas lucharon frente a una fuerza que venía de obtener victorias en Pisagua, San Francisco y Germania.

El general Augusto Pinochet describe la batalla de Tarapacá desde el lado de las fuerzas chilenas, con tanto realismo que expresa la angustia y temor que sentían las tropas enemigas ante el empuje batallador de las fuerzas de la coalición “En esta hora de angustia, todos disputaban la victoria en un esfuerzo sobrehumano; pero aquellos que captaban la situación con realismo comprendieron la gravedad del momento y la necesidad de una retirada antes de perderlo todo…”. (17)

En esas circunstancias tan adversas para las fuerzas enemigas a punto de darse a la fuga, en que el temor se venía apoderando del espíritu combativo y su moral decaía estrepitosamente frente al ataque de nuestras fuerzas, el Tte. Crl Vergara, envía un mensajero al poblado de Dibujo para comunicar al General en Jefe, la retirada de las fuerzas de Tarapacá.

El mensaje decía: "Señor General: Nos batimos hace más de tres horas con fuerzas muy superiores. Estamos en mala situación y no es improbable una retirada más o menos desastrosa. Conviene que nos mande encontrar con agua y algunos refuerzos. D. G. a Ud. José Francisco Vergara". (18)

Llamadas por el general Juan Buendía, de Pachica llegaron dos divisiones la Primera y Vanguardia llamadas por Suárez, reforzaron todos los sectores y luego las fuerzas chilenas huyeron por la Pampa de Isluga perseguidas de cerca por los peruanos. Las fuerzas peruanas perdieron 236 hombres, hubo 337 heridos; por su parte los chilenos tuvieron 758 bajas entre muertos y heridos y 56 prisioneros.

La actuación de Andrés A. Cáceres y del batallón Zepita en la batalla de Tarapacá, recibió numerosos elogios, entre ellos del coronel Belisario Suárez, jefe de estado mayor general quien anotó lo siguiente: “Zepita tomó cuatro de los cañones enemigos con sus municiones, mientras, digno émulo de su decisión y de su gloria, llevaba en trofeo el regimiento Dos de Mayo, los dos que se encontraban a su frente. Estaba cumplida, en los primeros momentos del combate, una de las más notables proezas de la infantería, y fue cuando brilló el valor y cuando se revelaron en todo su mérito la perseverancia y talento militares del comandante general de la segunda división, señor coronel Andrés Avelino Cáceres, que tuvo el acierto, tan raro en el arte, de saber utilizar la victoria sin dejarse arrastrar ciegamente por ella. Preocupado sólo del triunfo de nuestras armas, el coronel Cáceres moderó el ardor de sus soldados, organizó el mismo entusiasmo, y no pedía sino fuerzas que recordaron su plan admirablemente combinado y que redujo a la impotencia a los contrarios”. (19)

El general Juan Buendía comandante en jefe del ejército del sur, luego de la batalla de Tarapacá, emitió el parte oficial de la batalla, en ella no escatima elogios para nuestras fuerzas y los jefes y oficiales, relevando la intrepidez, valor e ímpetu del ataque que hicieron huir a la infantería y caballería enemiga, quedando la artillería en poder de nuestras fuerzas.

El general Juan Buendía relata que fue la primera división al mando del coronel Andrés A. Cáceres la primera en ocupar las alturas del poblado, recibieron fuego de artillería enemiga y gracias a su heroísmo se aproximaron hasta cercanías del enemigo, deplorando la muerte de coronel Manuel Suarez y del teniente coronel Juan Bautista Zubiaga.

“La tercera división, al mando del señor coronel comandante general don Francisco Bolognesi, tiene también gran parte en la victoria; su jefe, que hasta el momento del combate se encontraba enfermo y postrado en cama, olvidó sus padecimientos y marcho a la cabeza de su división…” (20). Mariano Santos Mateo arrancó el estandarte del Regimiento 2do de línea chileno, mereció mención honrosa en el parte de su jefe de División, el coronel Francisco Bolognesi.

Las fuerzas peruanas, ejército pequeño pero valeroso emprendió la retirada hacia Arica al día siguiente de la batalla, no pudieron salvar la provincia de Tarapacá. Hizo un primer alto en la garganta de Aroma, el siguiente en Camiña aquí descansó un día “entre verdes campos de tréboles, viñas, olivos y huacas”. Atravesaron el desierto de Camarones y llegaron a Arica el 18 de diciembre.

El escritor inglés Clements Markham, describe el resultado de la batalla: “Si se considera detenidamente las mil dificultades del caso: la falta de víveres y de recursos de todo género, la carencia de todo medio de comunicación con base alguna, la imposibilidad de recibir socorros habrá de convenir que el general Buendía tomó el partido conveniente al decidir el abandono de la provincia tras el fracaso del brillante asalto al cerro de San Francisco. Salvó así la flor de su ejército y prestó a su patria el mejor servicio posible en aquellas circunstancias; y aun para hacer eso debió no solo dar una batalla, sino ganar una victoria”. (21)

La derrota de las fuerzas enemigas en Tarapacá trajo momentos de consternación, pesadumbre y dolor en las autoridades chilenas. El presidente chileno Aníbal Pinto el 2 de diciembre de 1879, escribe una carta a Rafael Sotomayor:

“Yo atribuyo este desgraciado acontecimiento:

1.    A ligereza. Se envió una pequeña división a Tarapacá sin saber a punto fijo si había allí enemigos.

2.   A petulancia. Estamos poseídos de la idea de que un soldado chileno puede levantar la cordillera de los Andes en la punta de su bayoneta, y guiados por este sentimiento no es de extrañar que cometamos imprudencias como la de Tarapacá”. (22)

Rafael Sotomayor Baeza era ministro de guerra y marina, luego de la derrota de sus fuerzas en Tarapacá, poseído de una gran indignación, escribió a Pinto: “Los 700 u 800 hombres perdidos en Tarapacá con 7 u 8 cañones y mucho armamento se debe en gran parte a esa servil adoración de la táctica de Moltke, que falsamente se le atribuye a este capitán. Se quiso tener un Sedán, dar pruebas de estrategia militar y se encontró un sepulcro inmerecido para nuestra tropa…” (23)

El significado de Tarapacá para las generaciones de nuevos soldados de nuestro ejército ha quedado grabado en piedra. Es una luz que ilumina el firmamento, es un ejemplo que aflora de las múltiples acciones de valor y heroísmo de la lucha tenaz, en las condiciones muy desventajosas en que se encontraban, sobreponiéndose a ello, sacaron del fondo del alma el espíritu guerrero de sus ancestros.

Hoy la Batalla de Tarapacá es reconocida mundialmente como el triunfo de las fuerzas morales frente a la adversidad. El soldado peruano se sobrepuso al cansancio, la sed, las enfermedades, a la falta de apoyo, a la deserción, cobardía criticable en esa hora aciaga.

La sangre de nuestros soldados ha humedecido el valle y las arenas de esta bendita tierra, sacrificio memorable por siempre. Allí en ese suelo, en sus arenas desérticas, que espera resarcir su dolor y frustración, cayeron los heridos, quedaron los muertos, las balas y cañones, el choque de bayonetas y los ayes de dolor.

¡Tarapacá Victoria memorable!

 

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Un grupo de personas en uniforme

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Homenaje por la OLMC al Gran Mariscal Andrés A. Cáceres 10 de Noviembre de 2022.

Imagen de portada: Óleo que representa a la Batalla de Tarapacá, del 27 de noviembre de 1879, victoria peruana sobre las fuerzas chilenas.

Notas:

·       López, Jacinto: Historia de la guerra del guano y del salitre: 1 y 2.

·       Pinochet, Augusto. Guerra del Pacífico. Campaña de Tarapacá: 3, 4, 12, 13, 14, 15, 16,17, 18.

·         Vicuña, Benjamín. La fallida ‘encerrona a los peruanos’: 5, 6, 8, 9, 10.

·         CACERES: CONDUCTOR NACIONAL. CPHE. 1984: 19

·         ISIDORO, ERRÁZURIZ. La jornada de Tarapacá, folleto, diciembre de 1879: 7

·         Buendía, Juan. Parte oficial de la batalla de Tarapacá: 20.

·         Markham, Clements. “La guerra entre Perú y Chile”. Batalla de Tarapacá: 21

·         Bulnes, Gonzalo. “Guerra del Pacífico”. Tomo 1: 22, 23.

 

 


lunes, 10 de noviembre de 2025

Recuerdos inolvidables.

 


Recuerdos inolvidables.

Por: Arturo Castro.

Cuando me remonto al pasado y llegan a mi mente recuerdos de vivencias que llenaron mi niñez, me solazo tiernamente y vuelve a despertar al niño que vive muy dentro de mí, retomo a mi infancia llena de alegrías, también de tristezas y necesidades, quién no las tuvo de niño; pero en el fondo feliz por el amor que me profesaban mis tías y abuela, el amor que por mí sentía mi querida mamá así le decía a mi abuela, fue grande, inconmensurable, no tiene espacio ni tiempo, ni modo de expresar, solo de sentir, con el correr de los años se ha fortalecido con los recuerdos gratos que guardo de ella, cuyo amor me profesó hasta el último hálito de vida, su último pensamiento fue para su hijo ausente y muy lejos geográficamente por razones de trabajo, pero muy cerca espiritualmente.

Como todos, quisiera mantener siempre hasta el final de mis días el niño que llevo dentro, ese niño que ríe con las cosas simples de la vida, el niño feliz que jugaba con su camioncito de madera y su patinete azul, que se apartaba del mundo cuando realizaba una actividad sencilla, simple y humilde, como ayudar a los ancianos o a los amigos; el niño que sufría con las miserias humanas, que lloraba desgarradamente por quienes no tienen acceso a una mejor calidad de vida; ese niño que gozaba con alegría desbordante sus íntimos sueños humanos y que de alguna manera se convirtieron en realidad palpable en sus años maduros, gracias al esfuerzo y perseverancia que le pusimos a nuestras acciones.

Frases que pueden parecer muy trilladas para algunos y muy nuevas para aquellos que viven contando las monedas de a cincuenta céntimos pensando si al día siguiente esas monedas les alcanzará para poder dar de comer a sus hijos, personas que viven en la extrema pobreza en lugares distantes del país, lugares donde no tienen acceso a la modernidad; pero, que tienen el espíritu de superación y que solo esperan la gran oportunidad para despegar y no perderse en los surcos y campos roturados, de obstáculos que la misma vida se encarga de colocar, quizás como una prueba para ver de qué madera están hechos esos seres y cuáles son sus fortalezas.

De aquellos inolvidables momentos que llenaron los días de mi infancia, los más nítidos, transparentes y que se quedaron grabados en el fondo de mi mente, son aquellos pasados al lado de mi querida y adorada abuela, aquella agradable, cariñosa y buena mujer, que me enseñó de qué tamaño es la bondad humana demostrado por los esfuerzos que hacía por amor a sus hijos lejos del lugar donde ella vivíamos. Algunos hechos se relacionan con las actividades programadas en el almanaque agrícola que manejaban los agricultores de la zona, como era la siembra y cultivo en algunas pequeñas parcelas que tenía y que las dedicaba a la agricultura, en la modalidad de partición con los jornaleros y que a su vez eran los cuidadores de estas.

Rayando el sol salíamos de la casa, ella enfundada en ropa de trabajo de campo gruesa con una pequeña carga sobre sus hombros envuelto en una manta de colores propios de la zona, protegida contra el frío y el sol llevando el paraguas negro, ataviada con su sombrero blanco que llevaba un listón oscuro, una banda colocada debajo de la copa del sombrero, muy característico y usado por las mujeres del campo.

Caminábamos los 5 kilómetros que nos separaban de la chacra como ella decía, atravesando primero las principales calles que nos llevaban a los extramuros de la ciudad donde se iniciaban las tierras de cultivo de diversos propietarios pequeños, medianos y grandes, caminábamos y conversábamos del amanecer, de los gentiles o apariciones, fantasmas, pishtacos que era la creencia popular y de sus actividades y esa carrozable que en épocas de lluvias se convertía en un lodazal y hacía más difícil el trasporte y caminata de las personas que la utilizaban, en ambos bordes tenía tierras de cultivo de gran tamaño y sus propietarios eran los gamonales de la zona.

Mientras el sol se elevaba sobre las alturas que circundaban la ciudad por el Este, muy lejos, detrás de la laguna de Paca estaban los cerros de Pancán, Chunan, y Huala, ambos caminábamos a paso regular, saludando a las personas que se dirigían en dirección contraria, al ingresar a un sector nos percatamos que era un sembrío de eucaliptos por su olor penetrante y aromático, que tenía un cerco perimétrico de adobe, luego seguíamos la ruta entre construcciones de adobe que protegían una serie de parcelas, los burros cargaban las garrafas de leche que trasladaban a la ciudad unas chicas que conducían a las acémilas a velocidad moderada para llegar temprano al mercado.

Transcurrido casi una hora y media de camino, que a mi edad era una eternidad, acompañados por un pastor que llevaba sus ovejas para tomar agua cerca de la orilla de la laguna de Paca, avistábamos las primeras parcelas que eran familiares porque pertenecían a los hermanos de mi abuela y que por las dimensiones eran las más grandes y fértiles, en esa zona le había tocado dos trozos de media hectárea, la más hermosa para mí por su paisaje, era la que le había tocado una cercana a la laguna de Paca, según sus hermanos esa era una gran ventaja por tener agua todo el año, pero lo que no decían es que la mayor parte del tiempo, un tercio del terreno estaba anegada, llena de agua, por lo que era muy difícil sembrar y lo es hasta hoy.

Mi abuela era una mujer respetuosa, callada y dócil, y confiaba, al igual que sus dos hermanas, en lo que sus hermanos les aseguraban, ellos eran los líderes, casi siempre los dos eran muy aprovechados, no eran justos en todos las actividades comunes que debían cumplir cada año  los hermanos para las épocas de siembra y cosecha, mi abuela era muy  activa, amorosa y trabajadora para su edad, edad en la que debería estar descansando y gozando quizás de una pensión como tantas mujeres de su edad, viudas como ella, hoy que han pasado los años desde su partida, miles de vivencias con ella hacen que me pregunte siempre, para poder entender sus sentimientos más profundos, su mundo éramos nosotros, su familia que tanto añoraba.

Entonces, en mi madurez no es difícil entender de cómo estaba compuesto ese universo de sentimientos llamado amor, que ella profesaba a sus hijos y de qué confines está hecha la ternura con que me acariciaba o me consolaba cuando las penas y tristezas invadían mi ser, especialmente en la navidad, solo sus queridas y entrañables manos ajadas por el tiempo, podían morigerar un llanto enorme, una enfermedad pasajera o una caída estrepitosa, porque me amaba en medio de su tristeza sin fin y la limitada riqueza material en que debatía los días de su vida senil, asistida por uno de sus hijos cuya esposa mostraba su cariño de una manera particularmente utilitaria; así, ella acompañada por mí vivíamos en medio de un enjambre de personas, preocupados por sus propios problemas y necesidades, especialmente los más cercanos quienes habían olvidado la palabra solidaridad y no conocían el concepto de bondad en su real dimensión, vivíamos acorralados en medio de la vorágine de la vida provinciana.

Otros pasajes singulares que vivimos por aquellos días eran los preámbulos a los viajes a Lima, especialmente la primera vez que viajé, un gran trajín, compra de dulces y panes característicos de nuestra querida tierra, la gran aventura de viajar en tren, inolvidables días durante varios años, en que la acompañaba en sus interminables viajes de visita a sus hijos, mis recordados y queridos tíos residentes en Lima. El día del viaje, nos levantábamos de madrugada para preparar y empacar nuestras pertenecías, que no eran muchas, mas era la carga de costalillos de maíz y de papa que mi abuela llevaba como parte del bagaje para repartir a sus hijos.

Muy temprano acompañado de un estibador especialista en la materia conocido como “lorito” Rodriguez por su nariz característica, llegaba a casa muy temprano con su carretilla de madera y trasladaba costales, maletas y canasta de dulces, así, mi abuela y yo caminábamos al paso del estibador encaminándonos hacia la estación del tren, distante aproximadamente 1.5 kms de la casa donde vivíamos y aunque el frio a esa hora molestaba sobremanera no perdíamos el entusiasmo, ese día amaneció con cielo despejado y el sol brillaba en el cielo azul, pero,  algunos días el cielo amanecía nublado y en otras con una lluvia torrencial que obligaba a caminar con paraguas y un protector para evitar mojarse y así no pescar un resfriado casual.

El ferrocarril central como ya dijimos, lo abordábamos en la estación central de Jauja a los 7 de la mañana, allí mientras los pasajeros subían para ocupar sus lugares en los coches y los vendedores ambulantes ofrecían manzanas acarameladas, gaseosas, chicha y los riquísimos bizcochuelos calientes, yo contemplaba la inmensa mole de fierro semejante a un gran dragón asiático que resoplaba  con su sonido característico y como un viejo  toro de lidia, expulsando vapor por sus inmensas fauces, mientras el pito sonaba apurando a pasajeros, vendedores, brequeros y mirones, anunciando su partida, esa enorme mole de fierros, jalada por locomotoras que hacían un ruido enorme y característico, creado y levantado por el ingenio humano, iniciaba su movimiento lentamente sincronizando bielas, barras de conexión o acoplamiento, y poco a poco agarraba velocidad que no sobrepasaba los 50 kilómetros por hora y un movimiento acompasado que desprendía un sonido monótono, llevando a sus pasajeros y carga en una largo trayecto, plagado de curvas, puentes y túneles, Para alcanzar y trasponer la cordillera de los Andes hacia el lado occidental el tren debía superar y atravesar 58 puentes, 69 túneles, y alrededor de 6 zigzags,  hasta arribar a la estación de Desamparados en Lima. 

El viaje al principio era novedoso, la velocidad del tren era moderada ni muy rápido ni muy lento, a la vera del río Mantaro que acompañaba al ferrocarril en todo su recorrido, como dijimos líneas arriba, las casas y las parcelas de sembríos pasaban a mi vista rápidamente, el tiempo de viaje total sumado a las paradas obligatorias en las estaciones a lo largo de su recorrido sumaban casi 10 horas, diez largas horas de estar sentados en una bancas de madera, de movimiento y sonido monótono del tren que debíamos aguantar pacientemente, teníamos la libertad de pararnos y caminar dentro del coche, lo que me llenaba de alegría eran los innumerables paisajes que se descubrían a mi vista eran indescriptibles, dignos de pintarse en grandes cuadros y el recorrido en la mayor parte a la vera del majestuoso rio Mantaro en cuyo recorrido hacia la Oroya se estrechaba, sus aguas torrentosas bajaban de las alturas más pronunciadas, desde el Lago Junín y durante su recorrido estrecho bajando alimentaba a las tierras aledañas cuyos sembríos florecían, luego se abría ingresando al  amplio valle de Jauja y Huancayo regando y alimentando las tierras fértiles del incontratable valle que se abría a sus anchas.

El tren seguía su camino y estaba tan cercano a la carretera y a la orilla del río que permitía oler el irresistible perfume de las flores que bordeaban sus orillas, el verdor del paisaje lleno de eucaliptos y sembríos, y las flores amarillas de la retama bordeaban la vía del ferrocarril que se desplazaba como una gran boa, abriendo sus fauces y expulsando el vapor y el humo del carbón que hacía funcionar la locomotora, el olor era más penetrante cuando se atravesaban los innumerables túneles de esta vía. Nuestra parada en la Oroya, la ciudad sumergida en una niebla de humos tóxicos producidos por la refinería de cobre, la población niños y adultos con ropa gruesa, allí la parada obligada para que bajen y suban pasajeros, los mineros pululaban en la ciudad con sus cascos característicos, los vendedores ambulantes ofreciendo sus choclos con queso y dulces, muchos viajeros compraban o bajaban a comerse un caldo de ranas y luego de unos minutos nuevamente se reanudaba el viaje subiendo la pendiente andina hasta llegar el paso obligado de Ticllio.

Tramontada la cordillera el tren iniciaba el descenso, se detenía en la estación de Casapalca, centro minero en cuya maestranza trabajaba mi padre, quien subía por momentos a saludarnos y abrazar a su madre con especial cariño, seguía el viaje y después de dos horas, sentía que el tren disminuía la velocidad, es que ingresábamos a la zona de los zig-zag, proseguía el viaje y pasábamos momentos de gran tensión cuando llegábamos al denominado puente infiernillo, una maravilla de la ingeniería de aquellos tiempos. Luego el descenso en zigzag, no había otra forma de desplazamiento del tren hasta llegar al nivel de Chosica y de aquí hacia Lima era solo escasamente una hora y media o quizás dos, a las 5 de la tarde llegábamos a la estación Desamparados de Lima, allí nos esperaban mis tías que habían ido a recibirnos, después de los abrazos y besos cariñosos de bienvenida, subíamos las escaleras de la gran Estación de trenes de Lima, cargando nuestras bártulos hasta llegar al nivel de la calle, tomar un taxi que nos llevaría a la casa de una de mis tías donde permaneceríamos casi un mes, el taxi enrumbaba hacia el distrito de Lince, atrás quedaban los recuerdos de un novedoso y sorprendente viaje a Lima, el taxi siguió su rumbo y se perdió en el atardecer limeño, yo iba sorprendido sentado en la parte de atrás, pegado al regazo de mi madre quien me miraba con amor y mi mirada se posó en las vías de esta ciudad llenas de personas que caminaban apuradas, encantado de conocer una gran urbe de la que tanto había escuchado hablar y contar a mis mayores en mi querida Jauja. Lima nos dio la bienvenida.


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