He procurat, per anys, caminar dreta. Descalça o amb talons, sandàlies de dit o botes militars. Però costa tant no entropessar!
He pretés no sentir, quan tots callen, el silenci de les nits. Però és irremeiablement bell!
El silenci em coneix; en ell em reconec. Com reconec la tristesa que em provoca la tardor i la indolència de les seues fulles grogues, caigudes i sense clorofil·la.
En mí cabe todo lo tuyo. En mi espalda, tu aliento. En mi boca, tu beso. En mis pies, tus cosquillas. En mi sexo, tu deseo. En mi alma, tu agnosticismo. En mí cabe todo lo que somos.
En esta ciudad, siendo el mes en curso de este año, el día en que escribo esta carta, de verdad, no importa.
Mi amado maestro:
Tan solo unas cuantas líneas para hacerte partícipe de una de mis muchas elucubraciones, que como ya sabes, no son pocas.
¿Te has parado a pensar qué significa la palabra nosotros? ¿Cuándo nosotros adquiere el verdadero y pleno significado?
Nosotros: De nos y otros.
Pronombre personal, primera persona, masculino y femenino, plural.
Forma que, en nominativo o precedida de preposición, designa a las personas que hablan o escriben.
Hasta aquí todo claro. Nosotros.
Te has dado cuenta entonces que, nosotros, tú y yo, ya somos otros nosotros y que, siendo un nosotros puro no dejamos de serlo de una forma deliciosa, aún no siendo un nosotros absoluto.
Somos un nosotros-hijos, ya que no dejamos de atender a nuestros padres. Somos un nosotros-padres, ¿quién a caso va por delante de ellos? Somos un nosotros-amigos, nosotros-compañeros, nosotros-conocidos…
Quizá te parezca todo esto un verdadero absurdo, una idea baladí sin pies ni cabeza, pero, es la forma más auténtica que conozco de decirte sin decirlo que te…
Digues que no quan vulguis dir que no! No és fàcil, però tampoc impossible. Lluita! 💜 Parla! 💜 Crida! 💜 Tant de bo arribi el dia en què el vuit de març sigui tan sols un dia més del mes. 💪🏻😍
Para que tú estés bien voy a regalarte siempre la razón. Yo no la necesito. ¿Qué hago con ella si, dándomela, haces ver que antes era tuya? No hay nada de ti que quiera si antes he de pedírtelo; ni una caricia, ni un beso, ni un abrazo. Nada. Cuando estés en el vedado, ya lejos de mí, tú… debuta libre, que yo siempre fui de leer, y en este goce solitario, si lo leído es bueno, el tiempo carece de importancia. A tu vuelta si ya duermo, hidalgo, despiértame que tendrás besos y abrazos y no habrás de mendigarlos; porque… ¿acaso lo hiciste alguna vez?
Tengo miedo. Miedo de alguna gente; de esa casta inconsciente que atraviesa muros vedados. Del cigarro libre. De la nieve que se vuelve títere y de sus tristes acólitos. Tengo miedo de las canciones que no suenan, de las fotografías rotas, de las oraciones cortas, de los libros quemados, del espacio insuficiente y de un médico que no llama.
He pensado en tus manos y me han brotado hojas. Una dulce humedad se ha adueñado de las paredes y he cambiado de estación. Miles de flores, como guirnaldas protagonistas de un árbol infinito, han ido recorriendo mi cuerpo, y la arena, que tenía acumulada en el centro del desierto, ha desaparecido.