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La noche anterior
—¡Chingada madre! ¡Ya se me hizo tarde otra vez! —aventó la sábana mientras buscaba su calzado, que anoche había dejado entre la puerta de entrada y la cama. La chica que dormía a su lado escuchó cada una de las palabras que adornaban ese canturreo tardío. Se reacomodó, hizo un gesto de desinterés con la…
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El truco
Bajo aquella lámpara el asesino miró al niño, quien estaba paralizado por el miedo. —No llores chico —sonrió con suavidad—, te voy a enseñar un truco de magia —añadió, sacando una moneda de su bolsillo. La giró en sus dedos, creando pequeños destellos de luz. El niño observaba, fascinado y un poco menos temeroso. —Pon…
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Síndrome del impostor
Creyendo que su éxito era inmerecido, fruto de la casualidad, y temiendo que pronto lo señalaran como un fraude, no dudó en develar sus asesinatos frente a la policía aún con el puñal goteando sangre. Sólo al oír sus carcajadas comprendió el error que cometió al confesarlo en esta Noche de Brujas.
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Lunas de octubre
A las bellas lunas de octubre no les importa que ya sea noviembre.
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Sirenita
Temiendo conocer el mundo, empezó a hacer tormentas en un vaso de agua.
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Guerra invisible
Cada mañana, al despertar, la guerra comenzaba. Apenas transcurrían unos minutos y ya estaba inmerso en una gran batalla que sabía perdida desde hacía tiempo. Una batalla inevitable, que lo consumía hasta dejarlo exhausto. Sólo entonces, derrotado, se levantaba del taburete para enfrentar otro día en la oficina, sabiendo que su verdadero corazón quedaba allí,…
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Revelación
No fue hasta después del tercer asesinato, ya en manos de la policía, que comprendió que no sería una justificación válida a sus acciones decirles “unas voces me lo dijeron al oído”.
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Piedritas
Cada día, al caer la tarde, él salía de su casa y caminaba a sus alrededores. Recogía piedrecitas que guardaba meticulosamente en un morral, una tras otra. Las acumulaba en su patio trasero. Sus vecinos decían que era una excentricidad o pasatiempo de alguien aburrido con la vida. No sospecharon nada, incluso cuando las piedrecitas…
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Compañía
Tengo dos perros, leales, cariñosos y muy protectores. En el parque se mantienen cerca de mí, al largo de la correa. Gruñen y ladran a quien se acerca con intenciones poco claras, saben cosas que desconozco. Por las noches sin luna sus ladridos son más claros y lastimeros. Hace rato, por ejemplo, estaban enfrascados en…