En época de vacaciones la mayoría de familias colombianas buscan algún destino para viajar, sea internacional o nacional. Afortunadamente, mi familia siempre ha tenido un gran gusto por viajar y cada vez que se dada el tiempo además que los compromisos dieran un respiro tomábamos nuestras maletas y empacábamos más que ropa y accesorios, nuestras ganas de conocer algo nuevo.
Así sucedió el pasado mes de enero, nos reuníamos con parte de mi familia para emprender un pequeño paseo y teníamos algunos destinos en mente. Uno de los más relucientes era viajar al Eje Cafetero, paraíso lleno de clorofila, colores vivos y olores exóticos. Y dada esta casualidad un conocido cercano a mi madre nos comentó acerca de un bello lugar con cafetales, clorofila, colores vivos y olores exóticos, pero acá en Boyacá.
Lo primero que pensé fue, ¿será enserio? o simplemente fue un golpe de suerte de aquella persona al momento de visitar ese lugar. Así que procedimos a investigar, hicimos algunas llamadas, vimos algunas fotos y se veía fenomenal.
Una vez más, alistamos nuestras maletas, empacamos y emprendimos el viaje.
No puedo negarlo, estaba un poco desanimada porque no saldría de mi departamento y del lugar a visitar no había oído algo en mi vida que me motivara a visitarlo. Fueron 2 horas de viaje por una vía en malas condiciones, bueno, por partes para no desanimar la gestión del gobierno en la ardua “reparación” que han tenido con las mayas viales nacionales; llegamos a Zetaquira. Al llegar sentí la frescura de un clima templado y húmedo reluciendo una maravillosa vista demostrando lo poderosa que puede ser la naturaleza sin ni siquiera moverse, solamente siendo ella.
Nos desplazamos al hotel en el que teníamos la reservación, y en la entrada supe que esto sería una experiencia totalmente nueva. Hicimos check in y nos dirigimos a la cabaña en guadua con aroma fresco en la que estaríamos por los siguientes 4 días, averiguamos las actividades por hacer, aunque antes del viaje me había asegurado de algunas y las quería realizar. Inicialmente fuimos a la cascada de tres temperaturas a 5 minutos caminando por la orilla del rio desde el hotel y unos hermosos guías caninos nos llevaron hacia allá.
Para mí la sensación de entrar a una cascada es increíble, al sumergirte debes tener buenos pensamientos y ganas de eliminar todas esas malas energías, disfrutar del sonido fuerte y la sensación que se genera al golpear todo tu cuerpo con agua fresca ofrecida por el mundo solamente para ti. Hacia la orilla, descansando y escuchando a mis compañeras de travesía divertirse con el agua, me dediqué a ver hacia el cielo observando esa hermosa cordillera oriental alzándose con fuerza sosteniendo todo un continente, siendo la columna vertebral. De ahí me atreví a ir al alto del coro, una pequeña montaña que esta entre 1665 msnm a 2800 msnm y en su pico está La Virgen del Coro, en este lugar se hacen peregrinaciones religiosas y varios feligreses cumplen promesas.
Una de mis actividades favoritas es el senderismo y este plan fue increíble, inicialmente se debe cruzar por algunas fincas hasta conectar con el camino Muisca, un camino empedrado, antiguo donde puedes imaginar cantidades de personas que lo han cruzado en cada una de las épocas del país, el trabajo de los Chibchas al elaborar ese camino y que aun a esta era la podamos caminar; este sendero se alza por toda la parte transitada de la montaña. El nivel de esfuerzo es un 8/10, su mayor dificultad se debe por el cambio de altura en poco tiempo ya que es un camino de 40 minutos en acenso rápido. En su pico se tiene la posibilidad de ver parte del valle de Lengupá, un malecón mostrando un rio de árboles, sierras y cafetales, presentando de forma monumental algunas de las iglesias principales del valle que es lo que más se puede evidenciar. No siempre la montaña nos permite ver esto, y a mí por desgracia no me dejo; a pocos metros de llegar a la parte final del alto una espesa niebla cubrió todo, nublando hasta mis esperanzas de hacer realidad la imagen que tenía de esa vista en mi mente y solo dejo un poco de decepción, pero esto solo puso en mi mente una próxima meta, tengo que regresar para poder ver este hermoso valle.
Agua, recurso hídrico natural, esencial y poderoso. Como si fuera poco, fuente de vida y fuente de hermosos lugares. La Laguna de tierra blanca, tierra tranquila con árboles en su rededor como corazas protectoras porque saben que maravilla de oro tienen en su centro. Algo mágico sucede acá, si al momento de entrar a la laguna empieza a llover solo sal de ahí, ella detecta las malas energías o cargas fuertes y ella solo quiere liberarse de eso para que nada irrumpa su tranquila vida. Esto deberíamos tenerlo todos, una alarma que detecte las malas intenciones que tienen sobre nosotros y simplemente repelerlas, alejarlas y que nunca más vuelvan a entrar.
Y como si no fuera suficiente, cascadas. Mantos blancos con gotas translucidas bañando parte de las montañas y este lugar hay varias tal como Cascada Las Tinajas, para llegar allá hay que hacer senderismo, pasar por zonas descubiertas y antes de llegar a la cascada cruzar por un pequeño bosque; si es bastante esfuerzo, pero realmente lo vale. Su sonido empodera el lugar y acelera tu corazón, al verla ves la elegancia y fuerza que tiene, debido a que el agua proviene de un páramo su temperatura es baja.
Con tan solo observarla te preguntas, porque no había escuchado de esto antes. He perdido tiempo al no visitar estos bellos lugares, ‘turisteando’ por mi propia tierra, conociéndola y además de esto generando nuevas posibilidades de ingresos y empleos, el turismo da. Porque no llenarme de valor y hacerle saber a gente que me lee que acá tenemos tanto como en otros lugares, poder transmitir la emoción y belleza que pueden encontrar, aunque créanme, he intentado que todo quede plasmado acá, pero hay cosas que simplemente son propia de lo que genera Pachamama al verla.
Solo quiero hacerte entender que hay cosas tan cerca que no has conocido y debes darte la oportunidad de verlas. Solo necesitas dejar el drama y pasar a la acción.