
Aquella fue una noche cualquiera…una noche de esas, en las que la luna camina despacio entre las sombras alargadas de los viejos chopos y el viento la mece suavente sobre el lecho del rio.
Fue una noche de tantas…sentada tras la ventana,ella contaba estrellas,una a una repetia sus nombres y recordaba cada una de las historias que un dia le conto su viejo duende…hacia mucho que no hablaba con el,la magia se habia quedado dormida junto al manantial de los sueños alla en su viejo bosque, junto a el,se quedaron calladas mil historias por contar y su alma dolorida,nunca mas quiso cruzar aquel puente que durante tantos años le sirvio de camino entre lo real y lo invisible.
Alli,al otro lado,se habian quedado sus fieles compañeros de viaje y aventuras,amigos fieles y leales que de vez en cuando ella busca entre las estrellas de orion,sabe que alguna que otra vez corretean por esos mundos junto a su viejo duende,quizas por eso esa noche, vistio de nuebo su alma con el espiritu del halcon y una vez mas,volo hacia el infinito buscando aquello que un dia se quedo aletargado en un rincon de su cajita de nacar.
Y volo…volo sin miedos ni ataduras,entendio aquella noche que su viejo bosque siempre estaria ahi esperandola,que el puente entre lo real y lo invisible se podia cruzar desde cualquier lugar si ella lo deseaba,que la magia se despierta cerrando los ojos y abriendo el alma,y ella,al fin estaba preparada… para abrirla de par en par.
Athe


