En Alemania existe un festival de musica muy diferente a cualquier festival.
Un festival en el que tras comprar la entrada sin salir del coche, aparcas en la misma zona donde plantas la tienda. Donde hay niños que juegan con sus bicis o se pasean con sus padres entre empastillados sonrientes a las 12 de la mañana. Donde no hay que hacer cola para ducharse, sino simplemente despelotarse y esperar tu turno. Donde en la pista de trance solo puedes beber te o licores de fresas frescas mientras suena un ensordecedor zruka-zruka y donde puedes entrar todo lo que quieras (bebida, comida, tu perro) a la zona de conciertos.
Donde puedes ir al cine de 24h, al teatro o bañarte en un lago. Pintar acuarelas de subidón o asistir a workshops de arte urbano.
Donde durante tres días la música no para de sonar en sus mas de 10 escenarios en los que suena electro, salsa, rock (esa Pulqueria!), trance, ska o hardcore
Un festival que no hace publicidad alguna y en el que se juntan hippies de pies descalzos con punks, o makineros teutones con chicos de buena familia. Aquí podéis ver fotos de la gente.
Ese bello festival es el FUSION, situado en un antiguo aeropuerto sovietico en la región de Mecklenburg Vor Pommern. Y en el, tuve la suerte de aterrizar hace dos fines de semana.
El año que viene os lo deverias apuntar en vuestra agenda de festivales veraniegos. Yo ya lo he hecho, como Martin, Nihan, Lale, Katja, Gerardo y Susana.
Por cierto, aun me dura el efecto Fusion.








