No hay edad para disfrutar de la ternura, la chispa y la amistad que se respira en las historias de Erwin Moser. Acertarás si ofreces estas cortas narraciones a los primeros lectores porque sus sencillos textos son un estímulo para avanzar en el aprendizaje de la lectura. Pero no te vayas muy lejos si eres adulto. Comprobarás de qué manera la sencillez puede albergar una exquisita profundidad: sus ingeniosas aventuras, personajes llenos de curiosidad y dispuestos a tomar decisiones, una naturaleza muy viva y unas inmensas ganas de quererse.
El autor plantea y resuelve cada historia como una perfecta carambola. Siempre con unas divertidas, diminutas y vivas ilustraciones que dan realidad a esta preciosa imaginación: refugios en la tierra, máquinas voladoras o fantásticas casas en los huecos de los árboles.





Manuel y Didí son dos pequeños ratones muy amigos. Forman una pareja inseparable, como Sapo y Sepo de Arnold Lobel, Tigre y Oso de Janosch o Ernesto y Celestina de Gabrielle Vincent.
Erwin Moser escribió ocho libros de aventuras ratoniles y en cada uno de ellos suelen sucederse unas seis historias en donde los protagonistas se enfrentan o disfrutan de los acontecimientos de la Naturaleza (fuertes vientos, nevadas inmensas, flores que perfuman la noche…) o bien exploran y ayudan a otros animales (tejones, osos, escarabajos, águilas…), o se embarcan en proyectos apasionantes (calabazas trineos, casas voladoras, sillones que navegan…).
Se respira con ellos una vida libre en la que resuelven por sí mismos sus dificultades, indagan su entorno con creatividad tomando riesgos, son muy afectuosos con los otros y muestran alegría y asombro ante la vida.
En estas páginas, además de sus aventuras, en la parte inferior siempre va sucediendo otra diminuta aventura muy parecida a la de los ratones pero protagonizada por otros pequeñísimos bichitos que despiertan mucha curiosidad y simpatía en el lector. De veras que es una delicia vivir en sus páginas.







«Lo especial de los cuentos de Moser es que animan a los niños a ver el mundo con ojos abiertos, a dar rienda suelta a su imaginación y a valorar temas universales como la amistad y la empatía, tanto en la vida cotidiana como en su interior».
Gottfried Gusenbauer, Director Artístico, Museo de la Historieta de Krems
«En la obra de Erwin Moser nada es exagerado; al contrario, es un «condensador»: amistad, consuelo, confianza, risas, aventura… lo condensa todo en imágenes y relatos maravillosos que irradian calidez y seguridad».
Fritz Gillinger
«Grandes obras de aventuras narradas a través de relatos cortos e ilustraciones fantásticas: ese es, para mí, el gran talento de Erwin Moser. Literatura universal en su máxima expresión, incluso para los más pequeños».
Heinz Janisch, autor
«Erwin Moser vivió en el mundo que él mismo creó. Los ojos de sus personajes son, esencialmente, sus propios ojos».
Regina Zwerger, asesora editorial.






Erwin Moser, austriaco (1954-2017), nacido en Viena en 1954 , creció en Burgenland, la provincia más oriental de Austria. Sus padres eran viticultores en Gols, muy cerca del lago Neusiedl.
Entre 1969 y 1973 realizó un aprendizaje como tipógrafo en Viena y luego trabajó como artista independiente. Inicialmente, fue dibujante y pintor, principalmente de estilo surrealista. En 1975 , en Moers, ilustró «Los forajidos de Bönninghardt», una historia de ladrones, para una librería y editorial alemana. Allí, en una librería, Erwin Moser descubrió los libros infantiles de F.K. Waechter, que le gustaron mucho y que eran muy similares a su propio estilo de dibujo. Incluso de camino a casa, le venían a la mente decenas de historias e ilustraciones. Moser decidió enviar una historia ilustrada a la misma editorial. Se subió a su coche y condujo hasta Weinheim, a la editorial Beltz & Gelberg, sin avisar ni concertar una cita. Poco después, se encontraba sentado en el estudio de Hans-Joachim Gelberg. El amable hombre, vestido con vaqueros y con el pelo rizado y gris, hojeó sus dibujos; le gustaron. Ese fue el comienzo de una larga colaboración y amistad.
En 1980, Beltz & Gelberg publicó su primer libro, «Más allá de los grandes pantanos», una novela sobre unas vacaciones de verano en Burgenland. En 1981, con su libro «Cuentos del abuelo, o la cama con los árboles voladores» fue finalista del Premio Alemán de Literatura Juvenil. En las dos décadas siguientes, creó más de cien libros, entre ellos numerosos álbumes ilustrados, magníficos álbumes de fotos, seis novelas, calendarios, libros de fábulas, cuentos para dormir y mucho más. Burgenland y los recuerdos de infancia de Moser suelen servir de escenario para sus historias e ilustraciones.
Los libros de Erwin Moser se han traducido a más de 20 idiomas y han recibido numerosos premios. Sus personajes ya son muy conocidos, aunque no todos publicados en castellano: Alfons el Cuervo, Manuel y Didi, el Sultán Mudschi, Koko y Kiri o Boris el Gato.
En 2014, se inauguró el Museo Erwin Moser en su ciudad natal austriaca, Gols. En 2021, se inauguraron nuevos espacios expositivos para la obra de Erwin Moser en la galería Janischmühle en Winden am See, Austria, propiedad privada de Ruth Moser, su esposa, que no solo es heredera de su obra, sino también una defensora incansable que ha dedicado su vida a asegurar que el arte de Erwin Moser no caiga en el olvido.
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