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Me dan pena esos que se refugian detrás de las banderas, representación simbólica de “la tierra de alguien”. Ese alguien que hoy no es otro que los burgueses modernos amasando propiedad privada, como antes lo fueron los Reyes absolutistas. Ese alguien que nunca fue el pueblo, que ha sido engañado sistemáticamente por unos y por otros. Porque las fronteras y el patriotismo fueron inventados precisamente para eso. Para proteger los beneficios de las élites, logrando encima que el pueblo, a veces peligrosamente analfabeto de desinformación, sea quien luche por mantenerlas. ¿a cambio de qué? ¿Las migajas de sentirse parte de algo que es mejor que lo de tu vecino? ¿orgullo patrio? Quizá sea un poco torpe, pero no acabo de entender cual es el criterio para discernir entre el buen nacionalismo y el rancio. Son lo mismo.

No soy patriota. Supongo que es un sentimiento que se tiene o no se tiene. Como la empatía. Respeto a los que lo son, pero no los entiendo. Entiendo a la gente que se identifica con una cultura, o que quiere proteger una lengua. Me parece bien que se hagan ciertas leyes para proteger eso, que es la cuna última de la diversidad en un mundo global que camina hacia la alienación. Lo que no entiendo cómo a algunos les preocupa tanto mantener el control de su pedacito de tierra mientras por otro lado ven impasiblemente como les están robando a manos llenas. Cuando ven cómo el planeta grita por sobrevivir. Como miles de personas mueren cada día dentro de su televisor. Nadie se levanta por eso. Sin embargo, me sorprende lo fácil que la gente se revoluciona y enerva por un trozo de tierra. Buscando en el fondo de mi cabeza hueca solo se me ocurre que lo hacéis por una cuestión de mero egoísmo. “esto me pertenece y los demás que se busquen la vida”. Quizá el problema sea mío. Quizá como me dijeron hace poco, sea una persona bastante rara e inclasificable, pero lo cierto es que mi escala de valores parece ser bastante diferente a la de la mayoría.

Me dan pena los que se amparan en la violencia, como último recurso de su ineptitud. La ley no se aplica a ostia limpia. Esos que la justifican, me gustaría saber si habrían pegado también a las mujeres cuando reclamaban sufragio universal. O a los negros cuando, fíjate tú, ya les parecía que había estado bien con unos cuantos siglos de esclavitud. No se si quiero oír la respuesta… Pero no me malinterpretéis, estoy seguro de que ha habido algunos policías honrados que no han hecho más que cumplir con respeto unas órdenes diseñadas con la mayor de las torpezas. Lo cierto es que les ha caído un buen marrón. Mis respetos para ellos, aunque lamentablemente ha habido muchas excepciones y ESO ES INTOLERABLE.

Sigo pensando que las leyes democráticamente votadas son el mejor instrumento para garantizar la convivencia de los pueblos. Cualquiera que sepa algo de historia se dará cuenta que es así. Pero esto no implica que la ley sea una verdad absoluta, y cuando no da cabida a los clamores sociales, pues igual hay que plantearse cambiarla. Pero una vez más, para cambiar leyes con éxito hacen falta sociedades sensatas, democracia y buenos demócratas, y parece que eso es precisamente de lo que andamos bastante escasos. Y no solo hablo aquí del gobierno de Madrid, sino también de la Generalitat. El sufragio universal ya existe, asique en algo tan serio como crear una nueva nación, no vale con que unos politicuchos decidan unilateralmente que van a hacer una ley de referéndum a la medida de su plan. Es inverosímil que una decisión de ese tipo no exija por ley una participación mínima. Es inverosímil que no exija una ni siquiera una mayoría cualificada. Sin entrar en la legalidad de la consulta, la forma en que se convoca es cuanto menos ilegítima. Que fácil es teñirlo todo de democracia, movilizar a los jóvenes con una banderita. A mi no me acaba de convencer que solo un 30% o un 40% decida por el 100% de la población catalana. Y si así lo hacen, por favor no traten de convencerme de que eso es democracia. No traten de convencerme de que intentan escapar del estado opresor con esa estrategia nazi. Dais pena.

Quiero dejar claro que a mí me da exactamente igual que Cataluña se vaya o se quede en España. Cada uno tiene su opinión al respecto, que respeto y en muchos casos entiendo, pero esta es la mía. También tengo mi opinión sobre cual seria la mejor opción para que los hijos de la tierra puedan tener un futuro viable dentro de ella, pero esto parece estar a años luz de las dos corrientes de pensamiento que bombardean los medios y las redes sociales, así que no vale la pena entrar ahí. O al menos no ahora. Por mi que decidan y hagan lo que quieran. No está en el top 100 de mis preocupaciones vitales. Ni siquiera en el top 1000. Sin embargo, si eso sucediese me gustaría que antes hubiese habido gente responsable en ambos bandos que explicase abiertamente los pros y los contras, sin mentiras, sin sensacionalismos. Y que hubiese una mayoría real, de al menos dos tercios de la población catalana que lo justifique. Y aunque Rajoy sigue trabajando duramente para que esos dos tercios se alcancen cuanto antes, la realidad es que aún no parecen existir. La realidad por tanto, es también que los que llevan la bandera del Si están demostrando ser unos tramposos. A ese carro tampoco me uno.

Les diría a los hermanos catalanes que tengan cuidado, porque no podrán escaparse de ellos mismos. No podrán seguir culpando a otros cuando los corruptos los tengan solo en su casa, como de hecho ya los tienen, aunque hipócritamente sigan mirando para otro lado. Y eso me hace desconfiar de su sinceridad como pueblo. No podrán confiar nunca más en los que les mintieron por sus intereses personales, jugando con su sentimiento nacional, que para muchos, es sincero. Los que se cuelgan la bandera de la democracia mientras obvian al 60-70% de su pueblo. No os desacreditéis a vosotros mismos porque sabéis perfectamente que los que estaban en contra no han ido a votar. ¿van a ir a llevarse palos de la policía por algo hecho de mala manera y en lo que no creen? Si queréis dar ejemplo, demostrad inteligencia y hacedlo bien. Criticar la actitud del gobierno de España, pero también las del vuestro. Demostráis ser fanáticos igual que los que tenéis enfrente. Creo que habéis perdido una gran oportunidad. Y eso que el gobierno de España os lo ha puesto en bandeja.

Me dan pena también esos cuyo único argumento es la unidad de España, y apelan a artículos en la constitución que huelen a rancio. Me dan pena esos que salen a la calle a cantar el “cara al sol”. Esos que gritan ¡a por ellos! Si hemos llegado a la situación que estamos es en gran medida gracias a ellos. Creo que son la mayor lacra contra esa unidad que tanto promulgan.

Les diría a todos esos tan involucrados con sus respectivas causas, que antes de dar lecciones a nadie abran los ojos. Que dejen de contaminar al mundo con medias verdades para buscar apoyos aquí y allá. Que dejen de informarse por Facebook y medios afines donde solo ven sus noticias personalizadas, haciendo que se radicalicen más y más en sus posturas. Que no adoctrinen a sus niños. Que dejen de preocuparse por dibujar o proteger fronteras, que si hemos nacido en un lugar u otro es puramente por azar, que vivan sus vidas en paz y se preocupen por cuidar este planeta que es de todos.

Nadie escucha…O nadie tiene ganas de escuchar. La conciencia social está podrida, corrupta, como ida. Eso ya lo sabíamos hace tiempo. Pues bien, lo cierto es que viviendo en Australia, me da vergüenza que alguien me pueda identificar con cualquiera de los bandos de lo que hoy, no sé por cuánto tiempo, sigue siendo España. Y ese es el mayor motivo de mi tristeza.

Mentalmente me estoy independizando yo también.

 

«Cada pequeño cabrón que prefiere leer en su rincón a interactuar adecuadamente en la actividad plástico-formativo-solidaria de su entorno circunflejo, torpedea que el día de mañana tengamos ciudadanos aborregados, acríticos, ejemplarmente receptivos a la demagogia barata, que es lo que se busca»

Subvenciones, maestros y psicopedagilipoyas

Arturo Pérez-Reverte

 

Viviendo en Australia es inevitable desconectarse del día a día de la política y la vida social en España. Y menos mal, porque lo cierto es que cada vez que me intereso por algo, salgo espantado al ver que los titulares y las tendencias de las redes sociales los sigue acaparando la corrupción, el cotilleo barato y el fútbol. Poco ha cambiado desde que me fui, hace ya más de cuatro años.

Sin embargo últimamente me ha llamado bastante la atención el revuelo que se ha montado alrededor de una donación que Amancio Ortega, fundador y ex-presidente del grupo Inditex, y uno de los hombres más ricos del mundo, ha hecho a la seguridad social española. Parece que este señor ha donado unos 320 millones de euros con instrucciones de que se destinen a equipos de última generación para la detección y el tratamiento del cáncer.

En principio eso parece una buena noticia, pero no para todos. Rápidamente se han apresurado a salir detractores y las críticas se han extendido tan rápido como la pólvora por las redes sociales. Algunas asociaciones han pedido directamente que la seguridad social no acepte ese dinero…Casi todas las críticas vienen del espectro ideológico social de la izquierda. Me considero parte de ese espectro, pero difiero en muchos casos de la corriente de pensamiento general, a veces preocupantemente adoctrinada. ¿qué hay detrás del rechazo a esta donación?

Lo primero que argumentan es que sus empresas utilizan una supuesta «ingeniería fiscal» para ahorrar impuestos, y que esto es un lavado de imagen. Pues bien, hasta el momento, y a pesar de los numerosos casos de corrupción y fraude que cada día inundan los telediarios, entre los que no se salva ni la derecha, ni la izquierda, ni los sindicatos ni la monarquía, nada se ha demostrado en relación a Inditex como empresa, ni a Amancio Ortega como individuo.

Si a la ingeniería fiscal es como llaman algunos el marco legal y fiscal del país, cabe recordar que España tiene uno de los marcos fiscales más duros del mundo. Quizás algunos deberían lavarse la boca y pensar un poco antes de dejarse llevar por la pasión y ponerse a despotricar. Pararse y pensar un poco…uff quizás sea mucho pedir en la era de internet.

En España el IRPF está entre los más altos del mundo, sólo es superado por Suecia, Dinamarca, Holanda y la isla de Aruba. También estamos por encima de la media Europea en el caso del IVA o el impuesto de sociedades. Sin embargo estamos a la cola de Europa en cuanto a recaudación por impuestos. No hace falta hacer muchos números para darse cuenta que eso no puede ser solo culpa de unos pocos, por muy ricos que sean, sino más bien es un mal sistémico de una sociedad que obliga al fontanero, al albañil o al fisioterapeuta a no hacer factura, y donde hasta hace poco te exigían pagar en negro un porcentaje del valor de tu vivienda cuando la comprabas… Eso sí es ilegal y contra eso deberíamos de levantar la voz. Pero eso está tan asimilado en nuestra sociedad que pasa desapercibido.

Lo que intento decir, es que si el señor de Inditex sin incumplir la ley se ahorra dinero, pues no me parece un motivo de defenestración social. De hecho está haciendo lo que tiene que hacer. Son simplemente las reglas del juego que hay en los países civilizados. Y en su caso habría que ver como se cambia la ley, si es que no nos gusta y tras un análisis serio y libre de demagogia en su cómputo general interesa cambiarla. Un ejemplo curioso a este respecto es la fiscalidad Australiana en relación a la seguridad social. Si tus ingresos superan cierta cantidad, la contribución a la seguridad social pasa de ser el 1.5% de tu salario al 4%. Pero se pueden quedar en el 1.5% si contratas un seguro médico privado. Para mucha gente, de clase media-alta, es mucho más barato contratar un seguro privado que pagar los impuestos adicionales. Se trata en efecto de un incentivo a que las rentas altas paguen por su sanidad, evitando así colapsar el sistema público pudiendo dar un servicio mejor a los más necesitados. Quizás esto sea discutible, pero desde el punto de vista del individuo, si os ahorraseis dinero por tener un servicio adicional como un seguro privado, y además esto fuese legal, ¿preferiríais pagar más y no tener nada? ¿Es eso a lo que llamamos ingeniería fiscal?

Otro de los argumentos en contra de esta donación es que el grupo inditex tiene trabajadores explotados en países subdesarrollados, y que por tanto es dinero sucio. Desgraciadamente eso tiene toda la pinta de ser verdad, aunque no se porque sigo viendo tantas contradicciones en ser tan antiglobalizadores para unas cosas, mientras criticamos movimientos antiglobalizadores como el «Brexit» o compramos productos «made in china» cada día porque son más baratos. O sin ser necesariamente más baratos, a veces simplemente porque nos gustan, como por ejemplo los iPhone. Que la explotación es un hecho, pues sí. Que es una vergüenza, pues también. Que se están mezclando las cosas para alimentar la ira cibernética de esta sociedad-rebaño en la que nos hemos convertido. Cien por cien. Esto es especialmente fácil en un país donde el deporte nacional es la envidia, seguido muy de cerca por el quejarse y culpar a los otros mientras nadie hace nada por cambiar. Da un poco de pena, la verdad, que lo que desate esa ira sea una donación, y no las continuas injusticias del sistema que ignoramos y a las que muchas veces contribuimos en nuestra vida diaria.

He notado como el adoctrinamiento y el espíritu crítico de la sociedad ha ido a peor en los últimos años. Me pregunto si no tiene algo que ver las redes sociales y lo que llaman el big data. Lo cierto es que si alguien tiene una tendencia al pensamiento de derechas, acabara solamente informándose por los canales y sitios web afines. Lo mismo con la gente de izquierdas. El big data y los contenidos personalizados que nos prepara Facebook y Google hacen que solo veamos las cosas que nos gustan. Como consecuencia, la gente se está radicalizando cada vez más en sus ideas, y el pensamiento crítico se está perdiendo. Me sabe especialmente mal, siendo casi doloroso, cuando esto les ocurre a muchos camaradas de la izquierda. O peor aun, cuando desde sus dirigentes, conocedores de este fenómeno, se alimenta esto para manejar a las masas. Desgraciadamente esto es tan común que se esta convirtiendo en la única forma de hacer política.

Volviendo a la donación del señor Amancio, otro discurso que ha usado la demagogia, es que un sistema público no debería de depender de donaciones privadas, y por tanto, hay que rechazar esa donación. Por supuesto el sistema no debe depender de las donaciones, ¿pero eso qué tiene que ver? Lo cierto es que pre-intencionadamente o no, las redes sociales han hecho su interpretación de declaraciones como la de Teresa Rodríguez, portavoz de Podemos en Andalucía:

“No puede ser que la sanidad se vaya a financiar porque haya un millonario que quiere ser generoso con la sanidad de los pobres. Estas donaciones son tercermundistas y ofensivas. Debería darnos pudor que una empresa financie equipos sanitarios en Andalucía con un presupuesto en sanidad de 33.000 millones de euros”

Sin faltarle razón, entiendo que es más una crítica al sistema que al propio Amancio Ortega. De hecho la crítica es tan feroz que da miedo, y casi justifica la donación de Amancio por sí sola. Me explico. Se estima que lo que Amancio Ortega se ha ahorrado en España con esa supuesta ingeniería fiscal son 218 millones de euros, entre 2011 y 2014. Partiendo de la base de que la «ingeniería fiscal» es en realidad el marco legal, y sin entrar en que ese importe es menor que la propia donación, si a ti, ciudadano honrado, mañana don Amancio te dejase en herencia su fortuna, ¿regalarías esos 218 millones de euros a un sistema corrupto y nefastamente gestionado? ¿No parece más lógico gestionar tu patrimonio de la mejor forma posible, cumpliendo con la ley, y en caso de querer jugar al buen samaritano, hacerlo de una forma que te asegures que el dinero se va a usar en la causa social que hayas decidido?

La elección es vuestra.

Viviendo de nuevo en Fremantle, tres años después, me encuentro con esta reliquia en el baúl.

¨Sol. Arena. Agua. Arboles. Mediterráneo. Trópico. Cuando llegas a Perth no sabes si te gusta o no. Has oído muchas cosas. Casi todas buenas y malas…

Tuve la suerte de irme a vivir a Fremantle los primeros meses. Un sitio turístico en un lugar que no es turístico. A 30 kilómetros del centro de la no ciudad. La gente de aquí piensa que es cool. La gente no de aquí piensa que hay un par de bares y turistas visitando algo que en Europa sería nada. Pero no. Yo viví ahí. No sólo tengo esa opinión del que se fue a pasar un domingo y sacar cuatro fotos con los hipsters de fondo. Fremantle mola.

Sin embargo pronto me mudé al centro, pensé que aunque me quedara más lejos del trabajo, conocería otro Perth. Tiene que haberlo. También le venía mejor a ella para encontrar curro. Mi criterio para escoger casa, cerca de la autopista y un rocodromo. Tuve suerte. Cinco minutos a pie de una zona de marcha. Veinte minutos a pie del centro. Un minuto en coche de la autopista. No muy lejos en coche de la playa. Y el rocodromo a menos de cinco minutos. Pero no tuve suerte por eso, que ni siquiera sabía. Tuve suerte por encontrar la casa que encontré…

Estéticamente, el lugar se parecía a Melrose Place. El primer día que llegué era jueves. Hacia mucho calor. El verano daba sus últimos coletazos y había una fiesta en la piscina. No le dí mayor importancia. Supuse que pasaría de vez en cuando. Si, aquel día no le dí mayor importancia….

Al día siguiente me invitaron a una barbacoa en casa de otro conocido. Celebraban la despedida de un chico que llevaba varios meses en la ciudad y había decidido volverse a Europa. Cuando empezaron a fluir las historias de abuelos cebolletas, mi nueva casa entró en la conversación. Chalanne St No.5 se reveló un sitio donde habían vivido varios de los que estaban allí, casi como el sitio ideal para los recién llegados. ¡Cuantas fiestas han caído en esa piscina! ¿quien fue el último que había vivido allí? Precisamente el chico que se iba. Sus primeros seis meses. También por casualidad.

Parecía como si todo el mundo conociera el lugar. Casi como un bar más. La barbacoa acabó y no le dí mayor importancia a esa conversación durante los siguientes días.

El jueves siguiente volvió a haber fiesta en Chalanne St No.5

Supuse que pasaría de vez en cuando…¨

Es increíble y  a veces muy bonito comprobar lo que pensabas hace unos pocos años. Es sin duda uno de los placer para muchos escritores de diarios cotidianos. Comparándolo con lo que piensas ahora, de alguna manera te ayuda a conocerte mejor a tí mismo, y quien sabe, quizás saber hasta que punto puedes confiar en tu intuición.

Puede que siga rebuscando en el baúl…

 

 

 

¨Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor¨

Voltaire

Trump. Brexit. China, democracia, capitalismo, comunismo, globalización, medios de comunicación, Europa…

¿qué está ocurriendo en el mundo? ¿por qué los inventores del capitalismo y la globalización, véase el imperio Británico y su sucesor Estados Unidos, están reculando del neoliberalismo al proteccionismo? Intenten abstraerse del mensaje nacionalista que ha llevado al triunfo a los partidarios del Brexit y a individuos como Trump, olviden ese componente que a mi juicio es sólo marketing electoral, tan triste como peligroso, pero que no demuestra otra cosa que la fragilidad de las democracias occidentales. Olvídenlo por un momento. ¿no está el pueblo británico iendo en contra de la globalización con su decisión de dejar la UE? ¿no es eso lo que la izquierda predica, por ejemplo con el No al TTIP, del cual por cierto Trump está en contra? ¿no estaban los bancos y las multinacionales en contra del Brexit? ¿no está Trump usando un discurso económicamente socialista? ¿Acaso Wall Street no apoyaba abiertamente a los democratas? ¿que está ocurriendo?

Olvídense de que fue Nike, Apple y otros tantos los que han industrializado China con sus fábricas low cost. Olvídense de que la empresa privada, célula madre del capitalismo, para ser viable tiene que crecer, ser competitiva, comerse a la competencia porque sino se la comerán a ella. Olvídense que las fronteras se abrieron solo para eso. Solo para que pase el dinero, no las personas. Solo para abaratar costes. Olvídense del mundo en que hemos vivido hasta ahora. Porque el mundo está cambiando.

El foro económico mundial, en Davos, da la espalda a Trump y a los ingleses. A los inventores del chiringuito. En cambio, China, país que aún insiste en denominarse comunista, se erige en defensor de la globalización. Parece claro que China no es comunista ¿verdad? Nos lo parece a nosotros los occidentales, ¿se lo parece también a los Chinos? Pensaréis ¨pobrecitos, los están manipulando y engañando¨, seguramente con razón, pero ¿y a nosotros? ¿nos dicen toda la verdad? ¿quien es quien y a qué están jugando?

Cuando en el año 2002 Inglaterra decidió no entrar en el Euro, fue duramente criticada por sus socios Europeos, y para la opinión pública fue otro capricho más de los raritos ingleses. Pues bien, 15 años más tarde parece que el capricho no fue tal sino que fue una decisión tan evidentemente lógica que sólo los necios no ven. Esos necios que ahora se quejan de que los gobiernos democráticos europeos no valen nada, el que manda es el Banco Central Europeo y no hay nada que hacer. Da igual que mande la derecha que la izquierda, que hayan impuesto recortes que nadie quiere (económicos y de paso también sociales), da igual porque eso viene de un ente llamado Europa, lejano, que a nadie le interesa incluso votar porque es un conglomerado de nacionalidades y burocracia que nadie entiende, y que según cuentan manejan los alemanes.

En cambio los ingleses tienen su moneda, con la que si lo necesitan pueden jugar para beneficio de su economía, y que es gobernada mal o bien pero por su banco central, el cual maneja su propio gobierno al que eligen directamente con reglas más o menos obsoletas pero que entienden y con las que se identifican. Ahora ya no parece tanto capricho…Y por eso le doy especial importancia al paso que están dando de salir completamente de la UE, aún en contra de sus multinacionales y sus bancos. A veces parece como que si un país toma las riendas de su futuro, en lugar de seguir la inercia de la economía, fuera lo políticamente incorrecto para los defensores del sistema, y los que se tragan su propaganda sin siquiera saberlo o pararse a reflexionar que está pasando.

Llegados a este punto vuelvo a pedir que se olviden de la estrategia nacionalista que han usado para salirse con la suya. La pregunta que cabe hacerse es por qué esa estrategia ha funcionado. Por qué. Por qué si USA salió de la crisis antes que nadie, y Obama creó más empleos en tiempos convulsos que ningún otro presidente en la era moderna, por qué el mismo pueblo que lo votó haciendo historia hace ocho años ahora votan a esa especie de Jesús Gil a la americana. Por qué las minorías Indias, Pakistanís y Africanas votaron a favor del Brexit si el mensaje era tan racista. ¿quizás porque les viene bien una menor competencia Europea para ganarse la vida en UK? ¿por qué no pensamos un poco más?

Para mí es evidente que los dos grandes gurús del sistema se están dando cuenta de que es el fin. Y de una forma de momento bastante ruda, están intentando cambiar, tomar posiciones en un nuevo orden que aún está por definir. De si General Motors volverá a fabricar en Detroit o no, yo soy bastante escéptico. Pero que Estados Unidos sea el que está mandando avisos a sus multinacionales de que deberían ser más ¨nacionales¨ que ¨multi¨, para mí es muy pero que muy llamativo.

¿es de verdad posible parar la inercia del sistema? ¿por qué son sus tradicionales máximos impulsores los que parece ahora quieren ponerle obstáculos al mercado? ¿Qué ocurrirá si esto no es posible? ¿se hará evidente que han mentido solamente para conseguir el poder y ayudar a los suyos? ¿qué hará entonces el pueblo ¨soberano¨? ¿ese pueblo que ha votado a Obama y a Trump? ¿Ese pueblo que se escandaliza con el Brexit y al mismo tiempo grita No al TTIP? ¿Acaso no es evidente la manipulación de la gente y la falta de democracia? Por desgracia no somos más que marionetas que son usadas a conveniencia del más listo, o del que sepa canalizar mejor los problemas usando el discurso que más se adecue en cada caso. Dicho de otra forma, el mejor populista gana mintiendo de la manera que toque a la gran mayoría ignorante. Y en tiempos de crisis obviamente el nacionalismo es lo que funciona. La culpa, por su puesto, es de los otros…

Cataluña culpa a Madrid. España a Europa. Inglaterra a Europa. USA al resto del mundo. China, temerosa de que cambie la fórmula que la hizo gigante a costa de los demás (y de la semi-exclavitud de sus trabajadores), es la que ahora aboga por que todo se quede como está. La izquierda catalana pide lo mismo en Cataluña que la derecha inglesa en Inglaterra. Culpando a los demás, piden el muy loable derecho a gobernar su pueblo. No es nada sorprendente, supongo. Lo que me sorprende es que para la mayoría de la gente no vea que es lo mismo. Que apoyen uno y defenestren lo otro.

Lamentablemente, la conclusión a la que yo llego es que el pueblo puede llegar a votar cualquier cosa. Por tanto, vuelvo a insistir, olvidémonos del mensaje. El mensaje político en las ¨democracias¨ modernas es una falacia que se adapta a la realidad del pueblo para manejarlo. Debió darse cuenta de ello Pablo Iglesias (Podemos) cuando se vendió al marketing. No los culpo, no hay otra forma de hacerlo en el sistema actual. Era o eso o morir como ¨bolivarianos¨. Falacia mediática convertida en verdad. Como tantas. De todos los colores.

Pero centrémonos pues en lo que quieren y hacen los que sí tienen el poder. ¿por qué Inglaterra y Estados Unidos ceden a China el control sobre la globalización? ¿qué están tramando? Si el fin del sistema está cerca, si lo están viendo venir, o si quizás están seguros de ello, lo más seguro les interese desviar la atención mientras tratan de crear un nuevo orden donde se aseguren la supremacía. Quizás están pensando en algo más sostenible a largo plazo, Un Mundo Feliz donde los pájaros canten alegremente y nadie pase hambre. O quizás tengan un plan mucho más siniestro, una especia de V de Vendetta con el único objetivo de asegurar el control y el bienestar de la cada vez más minoritaria élite.

En cualquier caso, el resto del mundo puede seguir muy ocupado con sus problemas domésticos sobre los que en su mayor parte no pueden decidir. Eso es lo que quieren. Que estemos ocupados en otras cosas. En seguir la corriente políticamente correcta o según el caso la incorrecta allá donde toque. Si se crea un nuevo orden, que nadie se entere. No vaya a ser que a la gente normal le de por opinar y acaben teniendo que escucharlos, matarlos, o aún peor, teniendo que aceptar una Democracia real.

Y por desgracia creo que lo están consiguiendo…Nadie se está enterando del cambio…¿hay algún cambio? Ya veremos. Yo desde este rincón de Internet seguiré apoyando el autogobierno de los pueblos y culturas como la mejor vía a un futuro sostenible a largo plazo. Y aplaudo las medidas que van en esa dirección. Vengan de donde vengan. Aunque a veces no me guste el mensaje…Pero señores manipuladores de masas. Tengan cuidado. Porque esos ignorantes que votan cualquier cosa también pueden sentirse decepcionados…Y entonces ese mensaje se volverá en su contra.

¡¡Pueblo despierta!!

I can’t eat, I can’t sleep anymore
Waiting for love to walk through the door
I wish I didn’t miss you anymore

(play)

Hace tanto que quiero escribirte. Escribirte todo eso que ya sabes, pero que me gustaría que supieras. Tanto. Tantas veces repetido. Tantas horas perdidas en vano…

Y sin embargo cuando estoy delante del papel lo encuentro tan vacío, tan desnudo, tan aterrador…Como deseoso de convertirse en una historia e imaginar un final feliz. Y sé que eso nunca va a suceder. Pero sería maravilloso ¿verdad? Un final de esos que siempre se recordarán… Es entonces cuando la realidad me da vértigo, y algo que me bloquea. Algo que me dice que aún no es el momento. Que aún no estamos curados. Que nos haremos daño. Que ese hechizo todavía existe…

Nos conocemos hace tanto tiempo que parece toda la vida. Una vida que nunca fue perfecta, ni nada lejanamente parecido, aunque por alguna razón siempre esperábamos que lo fuese algún día. Que las cosas cambiasen como por arte de magia.  Con una ilusión que parecía inagotable. De forma un tanto irracional. Quizás en otra vida fuimos almas unidas. Quizás nunca debimos encontrarnos en esta.

No sabes lo que me cuesta desahogarme, incluso de la forma que siempre me resultó más fácil. Liberarme de mis sentimientos. Liberarme de mí mismo. Me cuesta porque quizás estás tan dentro, desde tantos sitios, que inconscientemente no quiero generar más lluvia…

Quiero veranos, luz, flores en primavera e inviernos calientes junto a la chimenea. No quiero demostrarte nada, ni que me lo demuestres. Demuéstrate las cosas a ti misma y estaré orgulloso de ti. Demuéstrate que no hemos perdido el tiempo. Que no hemos perdido tantos días de una vida que solo existió a veces. No lo hemos perdido. Para mí no. Pero se fue. Y no sirve de nada seguir buscándolo. De nada arrepentirse de lo que hemos construido. Me gustaría pensar que ambos somos mejores personas ahora. Más completas. A veces las experiencias tienen que ser duras para de verdad madurar. Evolucionar. Al menos para aquellos especiales. Los que han de hacerlo o estarían traicionando al universo. Como de alguna manera estábamos haciendo tú y yo.

Créeme, no sabes cuanto te entiendo cuando hablas. A veces repites lo que pienso. A veces lo que pensaba. Y al otro lado tú eras yo. Y viceversa. Porque todo es tan repetido que ya no confío. Y en realidad creo que tú tampoco, y lo sabes perfectamente. No confío en que nos demos paz. Cobijo. Armonía. En que las plantas llenen nuestro hogar. En que el piano suene de fondo algún día mientras leo en el sofá.

¿Verdad que es difícil explicar por qué no aprendemos la lección? ¿porqué todavía hay dudas? ¿qué le ruegas al mundo con tus oídos sordos? Quizás solo haya una respuesta. Pero mi corazón amnésico sabe que ya ha perdido. Y es que se ha encogido tanto a base de locuras que no merecen la pena, que finalmente la razón le pudo. No.

Y no, no puedo evitar que el brillo de tus ojos me deslumbre, incluso cada vez que lo rescatan mis neuronas. La luz. Incluso en la otra punta del mundo puedo sentirla. Viajando los océanos directa hacia mi estómago. Punzándolo. Y me tengo que reprimir por el bien de los dos. Porque creo que hoy no lo quieres entender, aunque se que lo viste claro no hace mucho. Cuando te fuiste.

Me entristece mucho que uses el descrédito como coraza. Juzgar mis sentimientos, creyendo sólo en tu verdad. Esa que ha ido moldeándose con el tiempo. Me entristece porque ese no es camino para entender lo que amor incondicional significa para mi. Amor de ese otro. Del que no valoras. De ese que no es posesivo, centrado en nada, ni en nadie. Ese que es sagrado. Inmortal. El único que te puedo dar. Y que siempre va a estar ahí. Ya lo sé. Crees que estoy loco. Posiblemente tengas razón.

Pero la vida sigue, y este loco quiere seguir caminando entre sonrisas, esquivando chantajes que no llevan a nada. O a nada bueno, mejor dicho. Porque nos ha llevado a muchos disgustos, a ahogarnos en mares de lágrimas, ya sea porque salen a chorro o por que se quedan dentro con rabia, empapando el corazón de sal.

El papel ya no está tan desnudo. Se ha manchado de penas y borrones varios. Demasiado grandes. Demasiado negros. Demasiados. No me gusta. Y esto también me entristece. Porque era mucho más bonita la hoja en blanco. Imaginando convertirse en un historia con final feliz. Como aquella que encontré las antípodas, ¿recuerdas? Cuando todo parecía perdido. Sin embargo ahí estaba. La hoja más blanca y pura que habríamos podido imaginar, dadas las circunstancias. Demasiados borrones. Demasiado negros. Demasiados. Ya no me quedan más…

¿y a tí?

Dime si tu sabes…
Si has visto a mi mujer
¿Has visto mi mujer?
Por la calle
Y allá
¿Dónde está mi mujer?
En la calle
Por acá
Por allá
Por allá y por allí
¿Has visto mi mujer?

«Mi mujer», Nicolas Jaar

(play)

 

A veces sueño con una casita en el campo y un príncipe azul. A veces sueño que aparecerá por casualidad, como una anomalía en la lluviosa noche de un invierno insulso. Tan anómalo como una escapada de fin de semana a las antípodas. Tan normal como encontrarse con el hogar, la añorada y lejana tierra madre.

A veces me imagino que un amigo conocerá a alguien como tú, que coincidiremos en una fiesta. Que bailaremos hasta el amanecer. Que será un flechazo. A veces, sólo a veces, pensaré que será mi momento adecuado. Y también el tuyo. Que tendré el valor y el olfato a punto. O que quizá todo sea mucho más fácil. Como una espiral que nos lleve hasta nosotros mismos. Demasiado perfecto para ser tan perfecto…

Seguramente sólo fue un rato agradable. Y mi imaginación imaginando tener tanto en común con alguien que nunca había visto antes. Y mi alma tratando de mirarse en tu espejo de inocencia. Pero vale la pena escuchar la sabiduría de alguien que tiene tanto que aprender. La normalidad de lo extraordinario.

Llegamos a la vez, luna llena de agosto. De lugares distintos a un lugar tan cercano. ¿Quién sabe para qué?

Tal vez para agitar mis cimientos podridos. Para darme esperanza, porque ahora sé que existes. Para hacerme sufrir, seguro. Para hacerme feliz, quizás.

Pero no ahora.

Y ojalá que no me equivoque, aunque me equivocaría tantas veces como fuese necesario. Porque de cualquier modo, seas o no seas tú, no sabes cuánto te necesitaba…

Para llenar de sueños mi casita en el campo. Para teñir de verde mi principito azul.

Ven a bailar conmigo la música del viento. Ven a pintar de hogar este mundo infinito.

No te vayas…

¨If you want to go fast, go alone. If you want to go far, go together¨ (Proverbio Africano)

(play)

Bubummm…

Baja longitud de onda. Tan baja que muy pocos pueden sentirla. Tan baja que no hay nada que buscar. Nada que esconder. Nada que distraiga la monótona mirada del infinito. Nada que una llamada pueda interrumpir. Nada. Salvo esa vibración que te va invadiendo sin que te des cuenta. Culpable, quien si no, de esa paz que lo envuelve todo en el sumidero de la nada absoluta.

Bubummm…

Muchas veces pensaste en ello. Cómo explicárselo a alguien sin parecer un loco. Cómo explicar que la vida mas auténtica y pura se esconde en sus rincones, como escapando de la barbarie humana. Secreto a voces de un mundo animal que pide tregua en su último reducto. Protegido por el paisaje agreste. Duro. Demoledor.

Bubummm…

La tierra como era. Una tierra gastada. Cansada. Que no gusta de humanos. Ni siquiera de la gente adecuada. Aunque si la tratas bien, quizás te dé una tregua. Quizás a esos que saben alcanzar el equilibrio y abrir las puertas de su percepción. Solo quizás.

Bubummmm…

No estuve seguro de conseguirlo hasta que lo conseguí. Y no soy consciente de haberlo hecho. Simplemente ocurrió. De eso sí estoy seguro. Aunque no sé ni cómo, ni cuándo. Fue un proceso largo, supongo. Pero cuando nos fuimos supimos que ya no estaba. No. Ya no está. Al menos en forma de pena. Todo el dolor se precipitó sin avisar a nadie, buscando su propio camino a través del bush. Dejando paso a un momento de felicidad.

Bubummm…

Y también de consciencia, al percibir como el río ha ido fluyendo lentamente hasta poder encontrase nuestros caminos. Un río a veces seco de vida. Pero que nos llevó hasta allí de cualquier modo, preparados, cada uno a su manera. De igual a igual, por fin.

Bubummm…

Allí, donde el fuego encendió una conexión divina. Mientras los pájaros escuchaban. Las estrellas observaban…

Y la luna dejaba de mentir…

Bubummm…

(play)

Hoy me siento bien. Diría que un poco mejor que cualquier día cualquiera.

Mis tomates están floreciendo. Me he pasado la tarde pululando de la playa al río. De Europa a Australia. Todos me querían. Como si hubiese llegado al cenit de mi vida. Como sintiendo de alguna manera mi propia evolución. El cenit. Siempre en el cenit. Siempre en el presente. Desde hace tanto tiempo. Es un gran placer cuando recapacitas, y te sientes orgulloso de ello. De seguir encontrando la motivación en las imperfecciones del día a día. Enamorado de esta aventura y de cada suspiro. Sabiendo que siempre es diferente…

No hace falta buscar muy lejos. No hace falta ni siquiera viajar, aunque es verdad que ayuda. Simplemente hace falta buscar dentro de ti. Encontrar lo que eres, aceptar lo que no eres y ser consciente de que eres afortunado. Y que la mejor baza que tienes en la vida es la verdad. Regla número uno, úsala con prudencia. Porque a veces es demasiado poderosa. Pero jamás renuncies a ella.

Agradezco la oportunidad de darme cuenta de eso. Agradezco la suerte de haberos conocido. A todas y a todos. Y de ser tan importantes en lo que soy. Porque sin ninguna duda la cosa que más me enorgullece es haber dado siempre con tantas buenas personas, en un camino a veces tan diverso. Así todo es mas fácil. Y podría decirse que tengo ese don.

Me preguntas qué es ser feliz. Me preguntas qué lugar es mas bello. Me preguntas tantas tonterías… ¿Quién soy yo para decir lo que es más bello? Este momento es bello. ¿Acaso más que ese paisaje, o más que aquella canción? ¿Acaso la felicidad no está dentro de cada uno? ¿No debería cada uno decidir lo que es la felicidad para él?

Hay luna llena. Y a media noche las brujas saldrán una vez más de su guarida. Hoy es una noche especial… La felicidad es la consciencia.

También tener esta sonrisa es ser feliz. Incluso estando solo. En la cama. Porque son los ojos los que están sonriendo. Y no dejarán de sonreír mientras siga desprendiéndose amor por donde quiera que vas. Amor por todos y cada uno de los átomos que te rodean. Que no están hechos de ninguna otra cosa.

Sólo de amor…

 

 

Uno desea lo que no tiene. El amor es el amor de la belleza, luego el amor no puede ser bello. Y como lo bello es bueno, tampoco puede ser bueno.  […] El objeto del amor es la producción y generación de la belleza. Y también la inmortalidad es su objeto. El que quiere aspirar a este objeto desde joven, debe amar a los cuerpos bellos, pero debe amar a todos los cuerpos bellos, y además, debe considerar la belleza del alma como más importante que la belleza del cuerpo.

«El banquete», Platón

Platónico es añorar recuerdos que no existen. No poder referir a nada. O a casi nada. Recuerdos que tal vez quisieron dar a luz desesperadamente. Y tal vez lo sabías y no hiciste nada. O casi nada…O quizá solamente lo imaginaron.

Platónico es aceptar una realidad evidente que no buscaste. Porque ya te la sabes de memoria. Pero qué difícil tratar de controlar la cabeza cuando está continuamente dando vueltas a dos corazones disfrazados de hipnótica felicidad. ¿Qué habrá detrás de ese disfraz?

Platónico es huir. Como cobarde caballero rendido. Como valiente caballero cortés. Pero sin ser ni lo uno ni lo otro.

Platónico es la necesidad irracional de empezar algo que no debió empezar. Y de no acabar algo que debió acabarse. Como esa especie de angustia por querer rememorar los viejos tiempos que no existen.

Platónico es pedir perdón por habernos cruzado demasiado o demasiado poco. Cuando sabía que no debía. Cuando tú sabías que no debías. Cuando no habrá un final feliz. No te enfades. Es así. No te culpes. No pudiste hacer nada.

Quizá podamos conservar este subterfugio para crear un universo paralelo. Plagado de idealizaciones banales, pero que intentarán hacer brillar unas almas que estaban más vacías de lo que nunca imaginaron. Un vacío escondido en la parte de más adentro, allí donde se esconde todo aquello que no interesa a nadie. Donde tampoco a nadie le interesa mirar. A veces ni siquiera a ellos mismas.

Pero me conformo con eso. Para seguir sabiendo que estás bien. O mal. Y a veces tener un ratito de intimidad.

Cuando intuyes lo que no te escribo…

(play)

Es curioso ver como aquellos que defienden la multiculturalizacion y el mestizaje se consideran a sí mismos más abiertos de mente. Esto es un clásico, algo parecido a la supuesta superioridad moral de la izquierda política. Quizá sea en realidad una declaración contra los discursos tradicionalmente xenófobos. El mero hecho de estar en contra de esa lacra justifica para esa gente el ser quien ondea con más fuerza la bandera de la multiculturalización. O quizá realmente les guste. O quizás, como es mi caso, haya un poco de las dos cosas.

Sin embargo, hoy en día esa reflexión no puede quedarse ahí. Hay peligrosos matices en estas dos posturas. Estoy de acuerdo con los que dicen que la multiculturalización es el mayor arma de la globalización para hacernos esclavos del sistema. Para alienarnos. Es curioso como si defiendes una cultura, una forma de ser, una lengua, un pueblo, puedes ser visto como mínimo como nacionalista o directamente como un fascista. Es curioso lo fácil que se asocian esos conceptos, hilvanados muchas veces por los mismos que defienden lo multicultural como aquello políticamente correcto, escondidos tras el sillón de una multinacional. Sospechoso, ¿no?.

No me gustan los xenófobos por definición. Pero también creo que hay que tener cuidado con la multiculturalidad ya que es el vehículo más directo hacia la alienación. Parecen no darse cuenta muchos defensores que si no se protegen las culturas individuales de los pueblos, nunca podrá haber mezcla. Porque la mezcla proviene de lo diferente. ¡Ojo! defender lo diferente no debe en ningún caso ir de la mano de la intolerancia. Pero si no hay nada diferente, si todos nos convertimos en una amalgama sin identidad, ya nunca mas podrá haber mezclas de ningún tipo. Entonces estaremos alienados bajo un único sistema global multinacional.

Es por eso que apoyo cualquier tipo de reivindicación cultural. Cualquier paso adelante para preservar una tradición. Apoyo los pueblos, apoyo su autogobierno, como mejor manera de preservar su identidad. Sin embargo no creo en los nacionalismos ni en las banderas. Porque las fronteras son algo imaginario. Sobre mapas que no son otra cosa que papeles y acuerdos entre necios para asegurarse su cuota de poder. Las culturas definen los pueblos. No las fronteras. Y esas culturas deben protegerse. Quizá esto se vea mejor con el siguiente ejemplo. Yo me considero Asturiano. Pero no me considero más Asturiano ni menos que alguien nacido en Nigeria si el también se siente Asturiano. Si siente la cultura. Si la practica. Si siente la tierra.

Por otro lado, llevo viviendo dos años en Australia por diversos motivos. Y conozco gente, emigrante como yo, que nada más poner un pie en ese país se sienten enamorados, y al poco tiempo ya se sienten de aquí. Pues en mi opinión tienen tanto derecho como cualquier Australiano. Aunque no creo que eso me ocurra nunca a mí. Sin embargo, cuando un Australiano habla conmigo, cuando le cuento cosas de mi tierra, le resulto exótico. Les gusta. Soy parte de la multicultura de este país porque mi cultura es diferente. ¿ocurriría en una sociedad mundial completamente multiculturalizada? Claramente no.

Otro punto de vista curioso es el caso de España y las diversas identidades nacionales que hay. Personalmente creo que el mayor ruido generado tiene como origen el control del poder y del dinero en los diversos territorios por una élite de políticos y empresarios, que manejan a las masas sin escrúpulos en su beneficio, disfrazando sus discursos de sentimiento nacional. Pero al margen de eso, es cierto que las diversas identidades existen. Cada cual hablará por sí mismo, porque básicamente cada uno se siente de donde le de la gana. Por tanto solo me siento autorizado a hablar de mí mismo. Y en mi caso, me considero Asturiano ante todo, pero he de reconocer que amo España. No como país (repito que las fronteras me producen cierto repelús) sino como forma de vida. Esa forma de vida que, con sus matices, nos une de norte a sur. ¿porqué tiene que estar reñido sentirse Asturiano y amar España? ¿acaso no hay españoles que adoran Italia o Francia por ejemplo? Amo España, me siento en casa sumergido entre cualquiera de sus pueblos. Amo esa diversidad cultural tan amplia que para mí es nuestro mayor activo. El flamenco del sur, el folk y el punk del norte. Andalucía. El batiburrillo de Madrid. La vanguardia de Barcelona. Las lenguas. La playa. La montaña. La comida, tan diferente de norte a sur, de este a oeste. Pero siempre con el denominador común del buen comer y las largas sobremesas..

¿Alguien se imagina una España multiculturalizada, viviendo para trabajar y comiendo sandwiches y fast food?

¿alguien se imagina un mundo así?

Que nunca nos roben nuestra forma de vida. Por favor no dejemos que eso ocurra. Seamos de donde seamos. Nos sintamos de donde nos sintamos. Seamos amantes de la cultura de un pueblo o locos de la multiculturalidad. Abran la mente y no se dejen engañar por estereotipos vacíos.

Esa es nuestra mayor defensa contra el sistema.

(play)

Se sintió sola. Como tantas veces cuando recordaba aquel espejismo. Aquella sensación que pasados los años y las personas no había podido repetir. Nunca igual. Pero ya era sólo un recuerdo lejano en su memoria. Borroso. Impreciso. Si. Pero a veces, como aquella, su alma le recordaba que ella no había olvidado. Entonces vino la angustia, que por un rato la hizo sentirse muy pequeña. Por suerte no duró demasiado…

Respira hondo.

Como si fuese un calor familiar, poco a poco empezó a sentir como se derretía la escarcha de sus pies. Ahí estaba. Calor. Una neurona despertó dentro de su cabeza. Esa sensación. Esa paz. Como si pudiese escuchar su voz, en aquella enorme cama en la que cupo tanta soledad.

La bola de luz cálida empezó a subir, como aquel día. De color azul rosáceo, sentía como iba calentando ya sus gemelos, su rodilla, empezaba a acariciar sus muslos. Suavemente.

-¿es tuya?

Aquella noche preguntó la niña que llevaba dentro. No pretendía nada. Solo saber. Solo escapar de su mundo, que tal vez le estaba desbordando por momentos, y adentrarse en aquella historia que ocurría a medio metro de su corazón.

Respira hondo.

– No. No es mía. Es de todos.

Mientras pensaba que quería decir con eso, el calor alcanzó su vientre. Subió hasta casi acariciar sus pechos y parecía ser más y más intenso. Más reconfortante. Como si quisiera abrazarla el bienestar.

Lo sentía cerca. Muy cerca. Mientras el calor lo embriagaba todo…

Respira hondo.

Comprendió que no era la primera vez que sentía aquel calor. Nunca lo había relacionado hasta entonces. Pero en ese instante cobró sentido. Supo que la bola de calor, esa que invocó desesperadamente en la enorme cama, eran la misma que habitaba en los granos de arena, acariciando su piel en el paraíso. Ese que su cabeza ya casi no recordaba, pero donde llenó su alma de tal forma que ella se lo encargaba de recordar. Sin ningún recuerdo en concreto. Solo esa sensación, esa especie de memoria sensorial…

Respira hondo.

La bola de luz le embadurnaba ya todo el cuerpo. Se había parado en su frente, donde percibía más tensión, y le estaba dando un masaje lento y pausado. Como si chocolate caliente muy espeso le arrollara suavemente acariciándola una y otra vez.

La bola también le acariciaba lentamente la espalda. Calor. Su cuerpo casi levitaba mientras la bola le abrazaba el cuello. Sentía sus piernas lejanas. Como en otro planeta. Ingravidez.

Y aquello duró quince minutos más.

– No es mía. Es de todos. Solo tienes que venir y coger tu parte.

Respira hondo.

– Ahora es tuya.

Respira hondo.

– ¿lo ves? ahora es de los dos.

Respira hondo.

Y de repente todo el mundo, desde Europa a las Antípodas, se convirtió de alguna forma en la bola de luz…

Todo el mundo se convirtió en nosotros…

¿Puedes sentirme?

(play)

Territorio vacío. Todo por hacer. La aventura que aún es posible en tiempos de superpoblación. Ciudades cuadradas, como sin alma. Gente que aún está al margen de la vida, a veces recelosa al verte. Como si fueses a quitarles su falsa bonanza. No. Para eso no estas aquí.

En lo salvaje está lo bonito. En la inmensidad de territorios peligrosamente inexplorados. Road trip. Nada en el horizonte. Solo tu equipaje de sueños y un bidón de gasolina en el maletero. Por si las moscas. Si, también moscas. En el calor terrible.

Porque no siendo nada te da tantos motivos para estar ahí, tan lejos. Porque Western Australia quizá no deslumbre a primera vista. Pero te va enamorando poco a poco. Y eso es lo más peligroso. Cuando quieres darte cuenta estás atrapado. En la inmensidad salvaje.

¨Entendemos que hay mucha gente con aire de nuevo rico que nos destroza la imagen. Entendemos que hay una crisis global imparable y que esto es aún un refugio para cualquier corazón, con la ilusión y el empuje de los que llegan con todo por ganar. Pero a nosotros, lo que de verdad nos aterra es ver nuestro salvaje oeste convertirse en otro lugar cualquiera más. Es la libertad lo que tememos nos estáis quitando. La misma que algunos van a buscar a islas desiertas. La sensación de vivir lo salvaje. No queremos perder eso, ¿me entiendes?¨

A veces os odio con todas mis fuerzas. Pero cuando te dejas atrapar por lo que envuelve este lugar lleno de estrellas, te entran dudas. Si no fuera por ella, quizá no planteases esto como un lugar de paso. Si estuviera aquí, sabrías que de alguna manera ya no tendrías que seguir buscando por un tiempo. Quizá sería el mejor lugar del mundo para formar familia. Quizá.

Pero te asomas a la ventana y todo está plano. Entonces sabes que necesitas volver. O cuanto menos dar el siguiente paso. Un par de años y estarás preparado.

Mientras tanto, guarda el secreto y que siga el verano.

(play)

El verdadero creador lo es por necesidad. Es alguien difícil de domar intelectualmente. En ocasiones también difícil de domar socialmente. Alguien que no duda en vivir sin ceñirse a un horario, de viaje en viaje, idea en idea, de amigo en amigo, de desconocido en desconocido. Cantando. Pintando. Escribiendo. Creando. Haciendo lo que le gusta. Lo único que sabe hacer. Lo que hace que sea único. A pesar de que no todos consiguen ganarse la vida decentemente, todavía millones de niños sueñan con ser artistas. Una vocación mal vista por algunos padres. Pero una vocación que enriquece el espíritu y que en ocasiones no es tanto una opción como una necesidad.

Dentro de ellos, existen unos pocos privilegiados, casi todos músicos y actores, que han triunfado convirtiéndose en fenómenos de masas. No siempre son los mejores, pero el sistema les ha permitido forrarse. Suele coincidir que entre estos artistas consagradamente forrados están los defensores a ultranza de los derechos de autor.

¿Se darán cuenta que lo que está defendiendo es que se les permita seguir haciéndose pornográficamente ricos mientras en muchos casos viven de algo que hicieron hace lustros?. No veo mal que si tienes ideas, y pretendes vivir de ellas, puedas hacerlo. Con honor. Utilizando lo que sabes, como cualquier trabajador. Luchando. Y eso no significa que no puedas llegar a algo mejor, a asegurarte el futuro si tienes talento, como ciertamente es el caso de algunos de estos artistas acomodados. Pero enrocarse en una postura que solo pretende el vivir de rentas. Que una industria tan capitalista como esas que muchos de ellos critican se encargue de que se sigan forrando sin hacer nada mientras se declaran de izquierdas en galas y fiestas varias. Me parece el colmo del cinismo.

Si tienes nuevas canciones, haces nuevos trabajos, si eso es lo que te gusta, si encima ya eres famoso. No necesitas eso. En cambio, si esperas a que un tío te haga las canciones, otro te diga como bailar cuando las cantas y otro hable con el representante de Los Cuarenta para meterte en prime time, entonces sí necesitas eso. Los derechos de autor son una patraña. Si creas, creas. Si no creas, no tratéis de hacernos culpables de que te pongan más difícil vivir del cuento. Admiro a gente como David Bowie y a Enrique Bunbury, entre otros. Y ya no tanto por su música, que también. Los admiro porque encarnan a verdaderos artistas. Porque fueron muy grandes y tratan de seguir siéndolo siguiendo sus instintos creadores. Demostrando que ellos están por encima de royalties.

Podemos encontrar un símil a la industria musical en el ámbito industrial. Si tienes tecnología y lo único que te preocupa es patentarla, te quedarás atrás en pocos años. Debes seguir trabajando. Reinventándote. Qué más da que todo el mundo copie a la famosa empresa de la manzana. Lo que venden es ser los primeros. Probablemente también los mejores, pero ese no es su mayor mérito. Crean la tendencia y cuando los demás la copian, ellos ya están pensando en otra cosa. Que importa que mucha gente (entre los que me incluyo), pensara que las tabletas no sirvan para nada. Tuvieron la idea, fueron los primeros, y ahora es un producto más que todas las empresas rivales tienen para consumo. Si eres capaz de reinventarte, de tener ideas, entonces no te preocupa lo que hagan los demás. Puedes esperar que alguien lo haga por tí, puedes aferrarte a los derechos de autor, puedes seguir sentado en tu sillón. Pero si las cosas cambian, no llores.

Tengo una idea ¿la quieres? Si me la compras te prometo que se me olvidará…

Ya se me ha olvidado.

Flowing my Way

Cuantas veces pensé que no hago lo que digo, que no quiero lo que hago, que no digo lo que quiero. Cuantas veces se me nubla la vista e intento ver en qué mundo estoy. Desde la luna estelar de mi planeta. Lo que es la suerte. La muerte. Los que estamos de paso. Los que de alguna manera resistimos. Los que hacemos planes. Los que sufrimos. Los que amamos.

Pero todo se acaba de repente. Voy a buscar unos análisis. Voy a ver a mis tíos de Gaza, vivo en Jerusalem. Voy en ese avión. Vuelvo a la luna estelar de mi planeta.

Solo me importa hoy.

 

 

(play)

Con tu seguridad. Con tus miedos. Contigo. Sin ti. Encontrando la garra que te permite continuar cada día. Lo que te permite seguir observando la realidad sin pensar que eres uno de ellos. Eres uno de ellos. Tu único mérito es saber darte cuenta. Saber que lo sabes. Imaginarte que no darás un paso atrás si llegase el momento. El momento…mira la hoguera… ¡¡danza!!

Verano Eterno. La cuenta corriente sube y baja como una montaña rusa. Pero no hay casas, ni coches, ni demasiados lujos. Compras tu tiempo libre. Compras un sueño. Alimentas una imaginación. Ayer fueron los treinta, hoy son los treinta y trés. La meta. Aunque siempre pareces seguir caminando en la misma dirección. Y la meta sigue estando igual de lejos. Al fin y al cabo eso es la vida. Al menos la tuya.

Admiras mucha gente que no te admira a ti. Desprecias muchos otros que admiran lo que haces. Sabes que es una opinión subjetiva, y que puede cambiar tan pronto como sepan un poco más de ti. No entienden nada. El día menos pensado la tortilla dará la vuelta, y aunque nadie lo entienda tú seguirás tu camino. No estará bien. Ni mal. Depende quien lo mire, quien lo estudie, quien lo quiera entender. Mira la hoguera… ¡¡danza!!

Muy pocos lo harán. Y eso es lo mejor que te podría pasar. Aunque en realidad poco importa. Caminarás descalzo, con el alma desnuda. Abriéndote camino cada mañana. Sin saber que va a pasar. Algunos dirán que estas perdido, pero en tu interior sabrás que ese es el sendero que te hace estar en paz. Nada mas fuerte que eso. No hay nadie más. Recordarás los viejos tiempos. Estudiante modelo. Meteórica carrera hacia el éxito social. Juventud. Pero entonces nadie se preocupaba de si estabas perdido o no. Era lo correcto. Y tu alma lo sabia. Aquello solo fue un aprendizaje.

Hoy, sin nada, te sientes bastante mas feliz. Mas sabio. Desde hace varios días, te sientes muy a gusto descansando sobre hierba fresca. Porque en tu interior sabes que te estás acercando más a aquello que tu alma considera un maestro. Alguien que ve el día como una oportunidad de crear avenidas de realidad y emociones venideras. Y el día se convierte en infinitos mañanas.

¿A qué estás esperando?

Mira la hoguera… ¡¡danza!!

¿Podremos?

(play)

25 de mayo de 2014. Las elecciones Europeas, tradicionalmente desapercibidas para la gran mayoría de los españoles, nos deparan un terremoto político. Un nuevo partido de la denominada extrema izquierda irrumpe en España en medio de la crisis, con ideas en realidad no tan nuevas, pero que ha sabido conectar con un espectro de gente que quizá no se sentía identificado con nada de lo que había.

Quizás haya surgido una nueva clase social en España que no puede clasificarse dentro de la tradicional clase obrera. Son gente con estudios universitarios, gente sobradamente preparada que asiste y comprende de primera mano a donde nos lleva un sistema que pretendió venderse a sí mismo como el de las oportunidades. Los más afortunados pudieron ejercer su profesión currando doce horas diarias en la época del mileurismo. Ahora ya ni eso. Es el nuevo perfil del explotado y desahuciado del siglo XXI, a sumar, por supuesto, a los tradicionales obreros de siempre. Sistema decapitador de sueños. Gente estafada.

No es de extrañar que la gente esté harta de todo con la que está cayendo. Lo que sí es curioso es ver cómo partidos como IU, con un programa muy parecido al de Podemos (de hecho ambas formaciones estuvieron a punto de ir juntas a las urnas y pasarán a formar parte del mismo grupo parlamentario Europeo), no ha sabido canalizar ese voto tan certeramente. Esperemos que sus dirigentes no se obcequen en marcar diferencias con Podemos para tratar de asegurar su nicho. Sería el peor error que podrían cometer. Si se gestiona adecuadamente, a la izquierda española todo esto le viene muy bien. Si Podemos no hubiese existido, seguramente IU hubiera sacado algún voto más, pero dudo muchísimo que hubiesen conseguido ni la mitad de votos extra que ha conseguido Podemos yendo por libre…

¿Por qué? Primeramente porque a IU, pese a su esfuerzo por estar del lado de los débiles, pese a defender la igualdad de derechos, y estar en la foto cada vez que se produce alguna injusticia, en general es visto como otro de los partidos de la vieja guardia. Y en parte es así. Demasiada estructura de partido. Segundo porque mucha gente asocia IU con la lucha obrera, y como he dicho las bases de Podemos son algo más variadas.

En definitiva, creo que la aparición de Podemos ha ilusionado a una parte del electorado a la que IU no llegaba aún teniendo muchísimo ideario en común. Por tanto creo que ha sido un gran acierto que las dos formaciones fuesen por separado a las urnas. Y la gente de la izquierda debemos alegrarnos por ello. Como ejemplo, una hipotética alianza entre IU y Podemos en Asturias tendría la mayoría parlamentaria, superando en un punto al PSOE como segunda fuerza. En otras palabras, por primera vez desde que tengo uso de razón se atisban opciones de quitar de en medio a los de siempre. Y por fin ha vuelto a surgir un líder carismático en la izquierda, casualmente llamado Pablo Iglesias, que nos invita a pensar que esto es sólo el principio…

Y eso no sólo es más que interesante. A algunos se nos saltan las lágrimas…

¡¡Claro que Podemos!!

Little Monster

(play)

Te levantas esa mañana. Miras de reojo. Parece dormido. Quizá este día tengas suerte. Aunque en el fondo te daba igual. Tu has aceptado ese destino. Eres participe de él. Lo has creado tú y eres consciente de ello. Te devorará tarde o temprano.

El día transcurrió normal, como casi nunca. Demasiada calma. Pero ni el recuerdo de tiempos mejores te hace tener fe. Y cuando eso sucede, ya nada tiene sentido. Sin embargo te sientes aliviado. Es increíble la cantidad de cosas que puedes hacer en un día cuando no lo desperdicias desatando tormentas, sembrando tempestades. Te despistas cuando crees ver un claro al final de túnel. Sería tan sencillo si siempre fuese de día. Amanecer en su mirada.

Nadie podrá nunca cambiarlo. Nadie. Y la resignación se desplomó de nuevo buscando aquel colchón maltrecho que te estaba destrozando la espalda. Recordaste entonces un masaje pendiente. Cerraste los ojos y de repente había velas, aceite corporal, cera y calor. Nunca llegó. Puede que nunca llegará. Pero por un momento volviste a engañarte a tí mismo con aquella historia. Y volviste a desear penetrar en su mente. Rebuscar en secreto. ¡Sería una locura!

Te volviste loco.

Dando la vuelta al mundo, descubriste que no todo son malas noticias. No hay lugar tan lejano como para poder huir. Ni siquiera allí, en la frontera entre el océano de arena y el desierto de agua. Entre la soledad del viento y la sensatez de la tierra. Tierra vieja. No hay pena que dure mas que tú.

Recordaste como demasiadas veces la cabeza se desconecta en medio del sinsentido. Y te preguntaste porque seguías adelante.

¿Adelante?

El pequeño monstruo despertó. Caminó primero hacia ti, amenazante. Luego en cualquier otra dirección. Te rodeaba. La batalla estaba perdida, aunque intentaste ganarla una vez más. Nunca habrá un ganador. Nunca una tregua. Lo supiste esa vez. Lo habías sabido siempre. Lo sabes. Y sin embargo sigues escribiendo cada día una página más en esa historia repetida. Como el escritor que no encuentra un final feliz. Y da vueltas, y vueltas, y más vueltas. Hasta que llegue el día en que la novela quede abandonada en un cajón.

Últimamente te entra el sueño cada vez que despierta la bestia. Como si un mecanismo de defensa quisiera proteger la poca cordura que te queda. A veces vuelas a lugares muy lejanos, quizás inexistentes. Pero eso sólo ocurre en tu imaginación. Por más que quieras escapar, a estas alturas está claro que la tierra es redonda.

Deja de distraerte estimulando los sentidos en el mundo exterior. Ya eres mayorcito. El viaje es hacia dentro.

I am gonna make a move.

(play)

Manos blancas, pies negros. Allí, junto a su madre, se sentía en paz. Valorando su vida. Sintiéndola. Viviéndola en su máxima expresión.

Todo puede pasar. Adrenalina. Calma. La muerte, como llamando desde abajo, intentó asustarle. Pero al fin sacó fuerza, confianza, valor….Y encontró ese momento en que locura y equilibrio fueron uno. Aaaargggg!!!

Manos blancas, pies negros. Sudaba. Respiró. A veces se paraba a contemplar el paisaje. Otras lo acariciaba hasta fundirse con el todo. Tres metros de libertad le dieron vértigo. Pero su cuerpo parecía un engranaje más. Vida y muerte equilibraron la balanza de su alma. Se sintió minúsculo, tan poderoso a la vez. Avanzó.

Siempre le había gustado mirar hacia arriba. Se mostraba sorprendido cuando sus amigos se lo reconocían como una gran virtud. Ni siquiera se daba cuenta. Era un acto automático. Una intuición. Producto de su esencia como ser humano. Quizá porque ahí arriba su mente estaba completamente liberada de esos problemas cotidianos. No existía el fin de mes. Ni la hipoteca. Nada. Tan sólo él. Al natural. Tan sólo el siguiente paso. Vida y muerte. Desgracia y suerte.

Manos blancas, pies negros. Otra vez esa sensación. Tras un último esfuerzo había llegado. Se sintió satisfecho. Sus brazos pesados indicaban que había dejado toda su mala energía en aquel lugar. En el sumidero que es la tierra. Vacío de poder, lleno de gloria. Aunque, porqué no reconocerlo, también un poco triste. Sabía que era el momento de conectar de nuevo con eso que llaman el mundo real. Tardó unos segundos en dar la señal. Esos segundos fueron para él suficiente. Cogió aire.

Manos blancas, pies negros, entonces gritó…

¡Reunión!

(play)

Aquí en la esquina izquierda, donde la nada es nada. Donde el olvido es largo. Donde todo empieza antes, sol, arena, Cruz del Sur. Aquí donde el tiempo no existe, donde el alegre sonríe, donde el triste llorará.

Donde no hay raíces, ni sangre. Pero los lazos se estrechan. Blanca arena, mar turquesa, desierto y desolación. La serpiente mira atenta. Acecha el tiburón. Duerme el koala. En medio del fuego y del frescor plateado del universo infinito.

Aquí donde el oriente se tiñe de occidente…aunque a veces el tinte sea demasiado artificial. Pero cada puesta de sol guarda su pequeña sorpresa. Si sabes mirar lo verás. La esencia. Cada día diferente, gira el planeta.

Aquí, cabezabajo, la existencia se vuelve lo importante. No hay excusa para seguir ignorándolo, u ocultarse tras esa fachada de seres tan ocupados.

Aquí, mis pies bailan descalzos sobre la hierba fresca. Como el canguro, nunca van hacia atrás. Paseando por el Outback del propio alma. En paz…

Aquí te espero.

(play)

Caminó desvanecido, invisible a la gente transparente que abarrotaba la calle. Esperaba que ella estuviese dos manzanas más abajo, guardandole un buen sitio como casi siempre. Desde que se conocieron, algunas noches fueron realmente divertidas. Le hacía olvidar la realidad. No le importaba. Como en la vida que una vez tuvo, cuando se escapaba con sus amigos del instituto para ir al viejo local abandonado a jugar al mus, beber algo de vino y fumar. Felicidad sencilla, que se fue terminando poco a poco.

Mientras caminaba calle abajo no quitaba ojo al tendero de una frutería cercana. No había comido hoy, y quizá pudiera agenciarse disimuladamente alguna pieza de fruta. Al fin y al cabo, llevaba todo el día sintiendose invisible, nadie se enteraría. ¿siempre fue así?. Intentó recordar la Universidad, y se sorprendió al encontrar aquella época tan lejana. Casi no tenía recuerdos. Ah sí, aquella novia…

Luego algún trabajillo de mileurista que le ayudó a ir tirando hasta que llegó la crisis. Se marchó, en busca de nuevas experiencias, de un futuro mejor… Y casi sin darse cuenta se encontraba caminando calle abajo por aquella ciudad anónima.

Por alguna razón el viejo abrigo gastado pesaba hoy más que nunca, y eso que el día había sido flojo. Tres o cuatro monedas no pueden pesar tanto…Logró hacerse con un par de melocotones y aceleró el paso, ¡maldito abrigo!

Zigzagueó entre la gente por la frenética avenida, invisible de nuevo. Todos esos seres tan ocupados no parecían haberse dado cuenta de nada, asíque aminoró el paso. Torció en la siguiente esquina hacia una calle algo alejada del bullicio.Tan sólo unos pocos transehuntes merodeaban con prisa por aquel callejón un tanto lúgubre. Y empezó a imaginarse la cara que pondría ella al verle llegar con la fruta. ¿sonreiría como aquella vez? Sería maravilloso.

Entonces ocurrió algo imprevisto, casi sin que él se diese cuenta. En una pequeña tienda de reparación de zapatos vio bracear a la encargada delante de un individuo. Se fijó un poco más y le pareció que la mujer pedía socorro. Se acercó boquiabierto empujado por una mezcla entre curioso y buen ciudadano, mientras cavilaba si sería un hijo rebelde o quizás una pareja agresiva la que obligaba a la señora a pedir ayuda. Realmente no era consciente de lo que estaba haciendo. Todo sucedió tan rápido…

Entró en el establecimiento y cogió al individuo por detrás. Sin duda se trataba de un atraco. Lo supo cuando al apretar las muñecas del agresor para intentar detenerlo vio la navaja. Ya no había marcha atrás. Estaba cogiendo al atracador por la espalda, y este intentaba revolverse gritando sin soltar la navaja…

«¡La habéis cagado cabrones!»

Pero en ese momento la mujer sacó un spray de pimienta y se lo vació a los ojos a aquel sujeto. El picor se hizo insoportable casi instantáneamente para los tres. Fue entonces cuando el forcejeo les hizo caer al suelo. Mientras caía, como a cámara lenta, su cabeza solo pensaba en una cosa.

«¿dónde está la navaja? ¿aún la tiene? Tengo que levantarme antes de que él reaccione…»

Pero el atracador, que en ningún momento soltó la navaja, se incorporó tan rápido como él. Llegaba el momento del cara a cara. La hora de la verdad. Sin embargo el cabrón estaba mucho más afectado por la pimienta, y parecía dar palos de ciego en todas direcciones sin nigún sentido. Le volvió a coger la mano donde traía la navaja y se las arregló para empujarlo fuera de la tienda.

También él salió. Y se percató de que en la calle seguía paseando la gente como si nada. Seguían siendo invisibles. ¿acaso no veían lo que estaba pasando? ¿es que nadie le va a echar una mano?

Afortunadamente, y aprovechando la confusión, el atracador desistió y se fue corriendo. El suspiro que salió de su alma le devolvió a la realidad. Su corazón estaba a mil por hora.

«¿estas bien? ¡¡llama a la policía!!»

La señora, con la cara descompuesta y las lágrimas chorreando por sus mejillas, cogió el teléfono y acertó a marcar con los dedos temblorosos. 091. Mientras hablaba por teléfono, él se fue.

Cuando la señora colgó, lo buscó sin éxito para darle las gracias. ¿dónde se había metido?

Dos calle más abajo, nuestro amigo trataba de olvidar lo ocurrido ¿qué le llevo a hacer aquello? ¿había ocurrido de verdad? Instinto. Mientras tanto trataba de recuperar su plan original. Metió la mano en el bolsillo y encontró los dos melocotones. Por un momento pensó que podría haber sido un héroe. Hubiera sido bonito. Imaginó a esas personas que lo hacían sentirse invisible en su misma situación. Estarían esperando a la policía, prestarían declaración, luego los periodistas…

«¿está usted segura que no era un extrangero, señora?» «¿un tóxicómano quizás?»

Sabía que él no podía entrar en ese juego. Tampoco le importó demasiado.

Y así mientras divagaba, llegó por fin a su destino. Y sí, ella le había guardado un sitio como esperaba.

«¿quieres un melocotón?»

Ella asintió con la cabeza y sonrió como nunca. Sus ojos brillaban como si fuese su héroe particular. No necesitaba contarle lo que acababa de ocurrir. En cambio, su conversación tranquila los llevó poco a poco hasta la madrugada. Hora de acostarse. Les quedaban tan sólo unas seis horas de tranquilidad en aquel cajero automático. Los bancos abren temprano.

Ninguno de los dos tenía papeles.

Inmaculado

(play)

Una vez más compró otro libro blanco. Como los anteriores, estaba destinado a llenarlo de historias. Personales a veces. Reflejos de un momento de inspiración cualquiera. Fantasías. Realidades. Le encantaba imaginárselo lleno de vida, con dibujos, quizás alguna fotografía. De vez en cuando los abriría por una página al azar y recordaría vidas pasadas. Cuando muriese, alguien los descubriría y quizá pensara que aquel viejo loco tenía talento.

Recordó la primera vez que tuvo uno en la mano. Fue su undécimo cumpleaños y la madre de uno de sus amigos pensó que aquello podría ser un regalo barato y original. Tenía razón, tanto que de repente todo cobró sentido… ¿como no lo había descubierto antes?

Otros los compró en Aeropuertos, sin duda sinónimos de cruces de vidas, historias, viajes, despedidas. Largos tránsitos y los ojos bien abiertos. Disfrutaba admirando tantas caras anónimas, cuya vida desconocía por completo, pero que parecían tener tanto que contar. O tan poco, pero suficiente para generar en él inquietudes y a veces para preguntarse por qué…

También se acordó de aquel amor a primera vista que tuvo en una ciudad castellana. Estaba ahí, en el mercadillo, hecho a mano por una asociación de disminuidos psíquicos. «No nos conformamos con ser normales. Queremos ser felices». Tapas de cuero envejecido. Hilo de Lino. Precioso. Se imaginó que tenía vida propia. Como si las historias destinadas a escribirse allí ya estuviesen inspiradas por el propio libro.

Conservaba todos, en la estantería más escondida de su casa. En la que nadie se fija. Como si fuese su caja de secretos particular. Recordaba con nostalgia como se había pasado toda su vida imaginando el día en que podría dedicarse escribir. Algún día…

Nunca hasta entonces se había percatado de que todo había sido una ilusión, su alimento diario para ocultarse a sí mismo su miserable existencia.

Y al darse cuenta sintió vértigo, como aquel que descubre una mentira que le hiere. Alta traición. Todos aquellos libros blancos permanecían en su estantería inmaculados…

Hoy un buen amigo, como tantos en el exilio, colgó un artículo en su Facebook escrito por otro de los «emigrantes» que tan tristemente exporta España estos últimos años. El artículo en cuestión hablaba de lo vergonzoso que era nuestro país, esta vez desde el punto de vista de la inmigración. Hablaba de lo denigrante de los registros «aleatorios» (aleatoriamente entre negros, magrebíes y sudaméricanos) que se están produciendo en el metro de Madrid. Hablaba de las vallas con cuchillas de Ceuta y Melilla. Hablaba de cómo la gente relaciona inmigración y delincuencia en España. Ya lo hacían cuando éramos los reyes del mambo, mucho más ahora que hay necesidad…

Pues bien, en su post nuestro amigo comparaba esa realidad con la fenomenal experiencia que él estaba teniendo en su exilio en Uruguay… Nadie le había mirado mal por la calle por ser inmigrante. En cuatro meses su pareja encontró trabajo como periodista, y él había conseguido una plaza pública de técnico cultural en un ayuntamiento, cosa que es directamente imposible hacer en España ni para un extranjero ni para un español. Simplemente no hay. Enhorabuena chavalote.

Casi completamente de acuerdo con este individuo anónimo. Es vergonzoso el racismo que hay en nuestro país. Aún más cuando somos un país tradicionalmente de emigrantes. Pero creo que no es una cosa única de España, ni hay que hacer demagogia con él. He visto episodios de racismo verdadero en Francia, Reino Unido, Estados Unidos o en Australia. Sin embargo los españoles emigrados no nos avergonzamos de esos países, sino que vivimos en ellos y hablamos maravillas. He notado últimamente como muchos emigrados españoles se recrean en la mierda que hay en España, que la hay, y nos venden lo bien que están en los diversos países de acogida. Aunque algunos de ellos sean licenciados y estén de botones o limpiando váteres. Quizá lo que ocurre es que se avergüenzan de ser emigrantes, y se reafirman así. O tal vez lo que realmente se avergonzarían es de fregar váteres en España.  Si es que la crisis es tan gorda que muchos niños bien han tenido que buscarse la vida fuera también. En fin, no creo que sea el caso de nuestro amigo el «emigrante» en Uruguay.

Volviendo al tema del inicio, hay otra reflexión que me gustaría hacer. ¿no es verdad que un inmigrante Francés, Británico, Estadounidense o Australiano no tendría tantos problemas para trabajar (incluso en España) ni lo mirarían tan mal como a los que intentan saltar la valla de Melilla?. Y por hacer una comparación, ¿no es posible que al avergonzado Español lo estén mirando en Uruguay como nosotros haríamos con un «inmigrante» Australiano? No hay que olvidar que por desgracia para muchos de los países emergentes, la vieja y decadente Europa sigue estando mucho más desarrollada. Incluso España. Por tanto, me atrevería a decir que este chico es, más que un inmigrante, un extranjero en Uruguay. Y eso es en el fondo un estatus social diferente, ya de inicio.

Espero que no se malinterprete lo que estoy tratando de decir. Mi propio caso en Australia es un claro ejemplo. Yo, un extranjero cualificado, con pasaporte Europeo, no tuve prácticamente ningún problema para poder trabajar y conseguir cualquier tipo de permiso. Y eso que los «ozzies» son muy suyos para el tema de los visados. Sin embargo, da asco ver como tratan a los indonesios o Papuanos que intentan llegar en una especie de «pateras». Ese doble rasero existe en todo el mundo, lamentablemente. Y por supuesto que hay que avergonzarse de ello, pero no creo que sea algo genuinamente español. Bastantes problemas tenemos en España como para reafirmar la mierda atribuyéndonos un mal que lamentablemente afecta a muchos países desarrollados, esos que muchos consideran paraísos terrenales. No seré yo el que compare para mal a España con Australia, y mucho menos en temas de inmigración. Está claro que en la comparación habrá cosas mejores y peores, pero estas me las guardaré para otro post.

De todas formas, esto no deja de ser un matiz a lo que este… llamémoslo ya extranjero, cuenta de su experiencia en Uruguay, dicho sea de paso uno de los países con legislación más benevolente en favor de la inmigración, y su comparativa con lo que sucede en España…llamémosla ya un país desarrollado cualquiera. En el fondo nuestro anónimo amigo tiene razón. Y yo siempre criticaré las políticas abusivas antinmigración, las haga quien las haga.

Cambiando un poco de tercio, y ya puestos a escribir sobre emigrantes, crisis y españolidad, otra cosa que me da realmente nauseas es la frivolidad con que usan ese tema para hacernos creer que no todo está tan mal, o incluso para querer vendernos algo. Aunque a priori parezca bonito, a mi me repatea el anuncio de Campofrío… «hazte extranjero»

Para el que no lo haya visto, aquí lo tiene…

Me parece un ejemplo de cómo la maquinaria del marketing se aprovecha del drama que vivimos, utilizando un sentimentalismo patríotico que me da ganas de vomitar.  Como si hubiesen descubierto que la crisis vende. O que ese sentimentalismo rancio vende. Y es cierto que vende. No hay más que ver también el anuncio de Cocacola con los niños del tercer mundo cantando el «whatever» de Oasis. Mercantilización de la desgracia. Y estamos tan drogados con este marketing que ni nos damos cuenta de cómo nos usan para sacar más pasta.

Sin ánimo de que esto se malinterpretete tampoco, por supuesto que me gusta el estilo de vida español. Y a quien no. El terraceo. El preocuparnos poco por la hora que es. El mañana será otro día. Trabajar para vivir y no vivir para trabajar (aunque eso ya están acabando con ello poco a poco). El ritual de las comidas. La España que enamoró a Hemingway, la de Lorca y la de Picasso. Lo que me da asco es como usan lo bonito que nos queda para tocar la fibra de los que han tenido que irse y así vendernos jamón en Navidad. Lo mismo que cuando veo camisetas de los Ramones, o peor aún del Che, en unos grandes almacenes, y a la gente comprándolas como borregos sin haber escuchado en su vida a los primeros, o sin saber muy bien quien era el segundo… ¿quizá un Beattle? ¿un actor de Hollywood? Lamentable. Pero los grandes almacenes sabían que esa figura tenía tirón, como si fuera el retrato de Warhol de Marilyn Monroe, y en fin, ahí estaba. Vendiéndose como churros. ¡Viva la revolución!

Tengo que decir no obstante que si no fuera porque la mayoría de los españoles que se han «hecho extranjeros» ha sido por necesidad, sino fuera porque se usa ese drama de una manera repugnante para vendernos chorizo, sino fuera porque ya estamos de chorizos hasta los cojones en este país, igual hasta me gustaría el anuncio. Hay que reconocer que está muy bien hecho.

Puede que incluso hasta a nuestro amigo el «extranjero» en Uruguay se le haya saltado una lagrimilla…

Sólo quiero un amor sin complejos. Una habitación plateada en la que solo quepan dos mentes, abiertas a la inmensidad.

Quiero temblar sólo con pensarte. No importa si estas a tres mil leguas o durmiendo a mi lado.

Sólo quiero un altar de experiencias. Malas o buenas. Malas y buenas. De esas que unen.

Quiero conocerte hasta poder intuir en cada momento eso que estás pensando. Pero que aún así me sorprendas.

No quiero que te olvides de él, o de ellos, pero quiero que sólo sueñes conmigo.

Sólo quiero no tener que hacer locuras por tí. Porque la única locura sea no seguir lo que el corazón dicte.

Sólo quiero admirarte y que me admires. Sólo busco respeto. También te lo prometo.

Sólo quiero que intentes aguantar mis días malos. Que me perdones si alguna vez no aguanto los tuyos. Y que los dos sepamos que hay algo más fuerte que nos une.

Sólo quiero que vengas ya de vuelta, que hayas vivido. Pero que conserves la inocencia de esa niña. La ilusión de esa adolescente.

Solo quiero saber que eres tú. Y que la vida nos regale una ilusión renovada, otro momento que sea eterno.

Sólo quiero estar convencido de que hablamos el mismo idioma. Y entonces ser libres.

Solo quiero que existas…

(play)

(play)

Nos buscó aquel momento,

se hizo la claridad,

paró la lluvia, el viento,

dio la oportunidad

Nos regaló el espacio,

y nos encontró el tiempo,

nos dio la luna llena

nos paró la ciudad 

Todo estaba…menos nosotros.

Es imposible no ver la chispa en unos ojos que sangran sal. Imposible no rememorar momentos que fueron, o que soñaron. O las dos cosas a la vez. El suspiro más breve fue su único consuelo ante la indiferencia de un amor que tuvo amnesia.

Le gustaría adentrarse más en esa mitad que era para él tan nueva. Como si fuese un trocito de frío invierno en medio del verano más dulce. No duraría para siempre. Lo sabían hace un mes. Pero el plan original ya estaba olvidado. Como si las nuevas experiencias hubieran desbordado sus cabezas, mezclando lo de antes con lo nuevo, tanto y tan intenso. Y ya no era él, sino aquella mole enorme, sumidero de esperanzas y almas en pena. Ahora ella se había convertido en una de ellas. Y durará hasta que desee que dure.

Se iba, pero se cruzó en su camino aquella mariposa, y eso le volvió a atormentar. ¿por qué no vio la chispa en los rios de sal? ¿cómo es posible?

Solo se le ocurrieron muchas cosas, muchas explicaciones. Pero se las calló para sí. Las metio en una cajita de madera y trató de echarlas al fuego. Pero no ardieron. Aunque deseó con todas sus fuerzas que lo hicieran.

Esta vez no pudieron detener el tiempo. Por contra, todo pasó tan rápido que ni siquiera pasó. Perdición. Algo había dentro que no entendía. Pero no se lo quiso explicar. Quizá el pasado. O quizá un presente en el que nada se había aún asentado.

Sin darse cuenta estaba solo, temblando por el miedo a no sentirla más. Como si lo que le llevó allí ya no estuviera. Aunque lo estuvo por un momento. Lluvia.

La mariposa se cruzó de nuevo. Iba a la deriva, sin casi aleteo, como buscando su lecho de muerte. Entonces lo entendió. No vio la chispa porque ni siquiera lo había mirado. Y cuando trató de dibujar una aventura épica en su mente, no había nada. No había un último recuerdo al que aferrarse y luchar. Ningún sustento para la locura. No, no lo hubo. Y al no encontrarlo se dio cuenta que ni ella estaba segura de lo que decía. Comprendió que quizás era más bien un ejercicio de autoconvencimiento desesperado, quizás buscando una explicación a aquella ausencia.

Tan solo se limitó a mantener los párpados cerrados, de modo que él no la viese sangrando sal. De modo que todo ocurriese cuanto antes, y ambos quedarán libres, perdidos en el infinito. Se metió tanto en si misma que no pudo siquiera decirle adios. Ni siquiera un abrazo. Un beso. Cualquier gesto sincero que alimentara su alma rota. Algo que solo con recordarlo le haga temblar. Frío. Quizá por el pasado, quizá por convicción, quizá por miedo. O quizá simplemente porque no era el momento. O al menos no supieron plantearlo con sinceridad. No lo hicieron. En unas pocas horas sintió que su corazón ya no le pertenecía.

Por eso, a pesar de la propuesta improvisada de atardeceres rosas, al otro lado tan solo parecía haber un teléfono móvil. En su cabeza unos párpados cerrados. La mariposa agonizando. Y una cajita de madera que nunca arderá.

Cogíó aquel avión, que ya nunca llegaría a su destino.

400 huesos

(play)

Con sus doscientos huesos y un collar de calaveras. Así lo despertó. Chico fácil, no le hacia falta mucho más. Todo lo que había encima le gustó. Cuanto necesitaba estaba allí. Sin siquiera saberlo.

El sol salió a dar su paseo diario. Luego, poco a poco se ocultó entre su pestañeo. El tiempo transcurría indeciso hasta que al fin, sin darse cuenta, quedaron prendados como dos gotas de lluvia que se cruzan en el camino. Fue tan fácil seguir adelante que no encontraron razón para no hacerlo. Tampoco la buscaron, aunque quizá la había. Para qué si en el fondo tan sólo se verían en aquella ocasión. O eso pensaban.

Pero su inesperada cita duró un mes y tres días. Lejos de entrar en razón, siguieron atrapados en la fantasía utópica que los envolvió aquella tarde de verano. No hubo droga más dura que sus dos almas en paz. Analgesia pura. Y en contra de lo que nunca hubieran imaginado, se encontraron tal vez con lo que siempre habían soñado, casi obligados a replantearse sustancialmente sus vidas. A pesar de que todo parecía estar claro desde el principio.

Quizás por eso, cuando llegó la hora, no hizo falta darse ninguna explicación, ninguna en especial. Estaban convencidos de que sólo se puede estar en paz con uno mismo, y en paz con los demás, cuando las cosas no se fuerzan. El río ha de seguir su cauce. La dependencia es mala. También lo es renunciar a tus sueños y desafíos personales. Pero al decir verdad, ninguno se dio cuenta de lo que estaba pasando.

Y así esas dos gotas de lluvia se perdieron de vista, a sabiendas de que nunca olvidarían lo ocurrido. Suponiendo que aquello no fue un sueño. Pero a veces solamente dos gotas colman el cauce del río, haciendo que este se desborde. Cuando esto ocurre, las consecuencias son impredecibles. Pero, ¿cómo volver a hacerlo? ¿en qué lugar?

Hay una línea que a veces hay que sobrepasar. Delgada, a veces, otras no tanto. Con ella transparente. Y sin embargo le gustaría verla un poquito, para saber que dirección tomar. El vértigo es no saber dónde está el borde, pero sabía que tenía que hacerlo. Sabía que de alguna manera es lo correcto, aunque a los ojos de los demás no lo sea. Cerró los ojos y dio un paso al infinito.

Ya había ocurrido. Mientras, sin tregua, la distancia ya estaba intentando hacer de las suyas. Diluyendo los recuerdos, tantos y tan pocos al mismo tiempo. Raíces muy profundas que no prenden por falta de tierra…

Tan sólo se les ocurrió una cosa. Seguir adelante. Confiar en la suerte. Sabiendo que sólo siendo ellos mismos se podrían volver a encontrar. Conscientes de que eso podría no ocurrir nunca.

Aunque para hacerlo no necesitan más que sus doscientos huesos. Cada uno los suyos.  Esos que les ayudan a ir bien erguidos en los caminos de sus vidas. Imaginándose que el día que esos caminos se vuelvan a cruzar, esos doscientos huesos, cada uno los suyos, quizá ya nunca sumen cuatrocientos, porque se convertirán de nuevo en dos gotas de lluvia.

Y el río se volverá a desbordar.

(play)

-¿Por qué escalas montañas?

– Porque están ahí.

Uno de los mitos del alpinismo, George Leigh Mallory, respondió así a la siempre recurrente pregunta del que no entiende nuestro modo de vida.

Lo cierto es que hay razones mucho más profundas que Mallory, seguramente harto de dar explicaciones, prefirió evitar.

¿porqué escalamos montañas? ¿por qué pasamos sed, frío, calor, hambre, dolor o miedo? ¿cual es la recompensa?

Lo cierto es que no es fácil explicarlo. Qué es exactamente ese «algo» extra que nos hace volver una y otra vez.

Podría ser la belleza natural. Que lo es. Podría ser el ansia de aventura, o el desafío, siempre intrínseco en los guerreros de la vida. También lo es…

Pero lo es igualmente el sufrimiento, porque nos ayuda a valorar las cosas de que disponemos en nuestro día a día. De cuantas veces comemos por comer, casi siempre más de la cuenta. Nos ayuda a darnos cuenta de las millones de cosas y preocupaciones supérfluas que tenemos. De lo pequeños que somos y lo insignificante de nuestros problemas encuadrados en el todo global. De no poder, ni deber, ni siquiera incluso plantearse discutir con la naturaleza cuando la climatología es adversa. Aprender a aceptar las cosas como vienen, y saber adaptarse a ellas…

Es, en definitiva, una gran cura de humildad.

Y a pesar de todo eso, estamos acostumbrados a oir que estamos locos. Sobre todo cuando pasan desgracias o accidentes. También oímos cosas como que vamos a la montaña a buscar la muerte.

Pero no, no vamos a la montaña a morir. Vamos a la montaña a sentir. A sentir la vida de una manera más pura, más salvaje, más real.

A buscar ese cúmulo de «algos» que no comprendemos muy bien, pero sabemos que nos llena y nos hace felices… ¿y que sentido más puro puede tener la vida que la búsqueda de la felicidad?

Aunque en realidad, todas esas son razones de humanos. Racionalizaciones, quizás. A la montaña no le interesan. Nada le importan. Para ella somos insignificantes. Hasta tal punto que muy pocos se acuerdan de Mallory cuando pasan cerca suyo.  Tal vez porque en realidad ya es parte de la propia montaña.

Y al igual que ella, siempre estará ahí…

El pájaro azul

(play)

Llegó volando, como un pájaro azul que anuncia buenos tiempos. Nadie sabe muy bien lo que ocurrió. Ni siquiera fue la magia de otro amanecer, de esos que tanto le gustaban. Aunque casi.

Le pareció una historia mucho más inverosímil y sencilla a la vez. De algún modo la normalidad de aquella nube, a veces como de algodón caliente en pleno invierno, otras un oasis refrescante en el desierto de sus rutinas, se apoderó de ellos. Y quisieron ver más. Como si algo que habían casi perdido asomase de nuevo. Como esos recuerdos guardados en un cajón que nunca abres. Aunque a veces, quizá demasiadas, sabes que están ahí.

Era tan obvio que debían conocerse… Casi era absurdo que no lo hubiesen hecho mucho antes. Y aunque no había casi tiempo, o sí, realmente eso poco importaba. El presente se hizo ver como la única realidad. Lo único suyo. Los dos sabían que esa sensación no aparece todos los días. A veces ni siquiera todos los años, esos que parecen durar toda la vida. La diosa fortuna había dado el primer paso, sin duda el más difícil.

Lo cierto es que como por arte de magia, por una intuición inconsciente, los siguientes días estaban previamente reservados para ellos. Quien sabe con cuanta antelación. Quizás desde hace 27 años. Quizás más.

La cantidad de detalles, algunos casualmente alineados, que hicieron posible tal regalo es incontable. Asusta. Igual que el cúmulo de experiencias concentradas…

Gentes, fiestas, bosques, mares, ríos, besos, playas, caricias, palabras…Tan intenso…Tan poco tiempo…

Es lógico que la echase de menos, a pesar de sentirse inspirado y feliz. Aquel lugar le pareció perfecto mientras el bolígrafo se movía. No es posible explicar, con palabras sencillas, el encanto que se apoderó de él. La callejuela se abría paso entre casas de piedra y columnas medievales. Los viandantes deambulan por ella como intuyendo que los llevará a algún rincón incomprendido. Detrás, tras el tumulto de viviendas empedradas, se alza la catedral, que le pareció majestuosa. Los árboles, los pájaros, rumores en cientos de idiomas. Un circo urbano de jóvenes viviendo sus vidas. El olor, mezcla de jara y marihuana. Y el río murmurando a su espalda.

Un gran lugar para inspirarse y escribir. Un gran lugar para echarla de menos.

Aunque ya no había tiempo. O sí. Para aquellos que confían en el viento…realmente eso poco importaba…

Era cualquier día de esos que no ocurre nada. Aunque, por qué no decirlo, el estar de vacaciones te hacía tener un peso menos en la cabeza. La sobremesa fue entretenida. La cena, sencilla pero capaz de hacer intimar las rarezas de los 5 sentidos. Por alguna extraña razón todo fluía, como un río, en una sola dirección.

Nos fuimos a la sala de fiestas donde esa noche rememoraríamos viejos tiempos. Buenos tiempos. Nunca fuimos grandes amigos y lo sabíamos, pero todos sabíamos de que iba la cosa. Poesía en el escenario. Bases graves. Nos habíamos juntado casi por conveniencia para ir al concierto. Pero estaba claro que ya no eramos unos quinceañeros. Nos pediríamos nuestra birra y saborearíamos desde el fondo el espectáculo. Pensando. Charlando. Dejándose llevar por la música y algunas letras.

Así pues, nada más entrar en el oscuro antro fuimos directamente a la barra:

-Una cerveza por favor.

-¿Heineken o Desperado?

Nos miramos con cara de estupor y casi como autómatas nos giramos hacia el camarero, que esperaba impaciente:

-¿Perdón?

– ¿Heineken o Desperado?

No nos lo podíamos creer. ¿qué coño de garito es este? Nos costó reaccionar. El camarero parecía fulminarnos con la mirada. Podía leerle la mente ¿qué coño quieren estos viejunos?. Nos miramos nuevamente, esta vez con cara de «no nos queda otra opción».

– Dyc con pepsi por favor.

Y la tranquila noche cambió para siempre. Apoteosis en Mesopotamia.

Por algunos momentos estaba seguro de que estabas ahí conmigo. Una vez más. Como tantas. Solo cuando la música daba un respiro y miraba alrededor me daba cuenta de que no. Aunque de algún modo mágico sí que estabas. Dentro de alguno de mis compañeros. Tal vez de todos a la vez.

Cualquier otro día te hubiese echado de menos. Cualquier otro día te habría llamado al día siguiente para contarte como aquella noche nos envolvió en uno de esos días mágicos en que todo resulta ser diferente.

Pero tengo que decírtelo. No te eché de menos.

Estabas ahí.

Gracias.

 

La mariposa aleteó despacito. Como en aquellas historias en las que el mundo dejaba de girar.

-Me duele la garganta.

-Ya lo se. Lo he leído en tus sueños, mientras te enroscabas en el trocito de felicidad, vacía de sentido.

Se levantó y le ofreció un rayo de esperanza, sabiendo que pondría buena cara e instintivamente sonreiría.

Siempre lo hace. Aquella vez no fue la excepción. Por supuesto dijo que no, pero sólo por ver los ojos infinitos una vez más, por un segundo tal vez ilusionados, ya mereció la pena.

Nadie sabe por qué estaban allí. A veces no importaba. Pero de alguna manera supo que no había futuro más allá de esos cinco minutos. O quizá fueron tres.

-Me voy a trabajar, puedes quedarte aquí cuanto quieras.

-¿en que trabajas?

-Soplo el viento. Para que nunca pare, y tu melena siempre sea tan libre. Para llevar palabras, hojas secas, respuestas…

El sueño la venció antes de que pudiera seguir escuchando. Entonces él se fue.

Los días siguientes fueron duros. Recordaba sus alas, las más bonitas que él había visto jamás. Aquella primera vez, cuando bastó una mirada para entender que su vida había cambiado.

Nada de eso.

Pero a veces, como aquel día, sonó el despertador y siguió dormido. Como durante un tiempo, se preparó para ir a trabajar. Cuando ya estuvo listo entró en la habitación, procurando no hacer ruido. Se acercó al tumulto enroscado de mantas y la besó. Como si esta sí fuese la útima vez.

-Me voy a trabajar, por favor quédate.

Nadie contestó. Ni esta ni ninguna de las otras veces que tenía aquella pesadilla. Y era entonces cuando se despertaba.

Así sucedió durante treinta inviernos. No todos los días, gracias a Dios, pero sí los suficientes para que nunca la olvidara.

Cuando miraba atrás, el pobre viejo infelizmente jubilado no echaba de menos aquellos oficios. Se cansó de soplar el viento. También de cazar pestañeos. De llamar a las puertas de la suerte. De ganar y de perder.

Lo que verdaderamente echaba de menos era aquel sueño. Levantarse temprano pensando en que ella estaba allí. Prepararse para el trabajo diario, y justo antes de irse, abrir la puerta de la habitación despacito, procurando no hacer ruido.

Lo que verdaderamente echaba de menos eran esos cinco minutos.

O quizá fueran tres…

Esa canción de los Beattles, que más tarde popularizó Joe Cocker, resonaba en mi cabeza con fuerza. Los necesitaba. Sabía que algo había cambiado para siempre. Algo que llevaba mucho tiempo queriendo cambiar.

With a little help from my friends!! Todo volverá a ser una aventura

With a little help from my friends!! Recuperaré la ilusión por las cosas sencillas

With a little help from my friends!! Volveré a mirar más allá de mañana.

Volveré. Quizás el Hada también. Y todo se iluminará de nuevo. Como en un amanecer que no termina. La gente llena de vida. Y la vida llena de gente.

Si tú eres feliz yo lo seré. Será el mismo rostro pero una ilusión nueva. Será la misma vida volviendo a empezar. Será la promesa de admirar tu alegría. Será porque hay cosas que no cambiarán.

Demasiado tiempo perdido en el bosque de hierro. Demasiado esfuerzo tirado, y no poder parar. Pero sin embargo, de eso estoy seguro, la luz de sus ojos nunca se apagará. Eso me da calma. Y eso me da paz.

Seguiré caminando hacia la ruta sin nombre, sin pausa, sin prisa, a veces seguro de que a algún lugar llegará.

Debe de hacer falta bastante caminar. Pero lo conseguiré…

With a little help from my friends!

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