Me dan pena esos que se refugian detrás de las banderas, representación simbólica de “la tierra de alguien”. Ese alguien que hoy no es otro que los burgueses modernos amasando propiedad privada, como antes lo fueron los Reyes absolutistas. Ese alguien que nunca fue el pueblo, que ha sido engañado sistemáticamente por unos y por otros. Porque las fronteras y el patriotismo fueron inventados precisamente para eso. Para proteger los beneficios de las élites, logrando encima que el pueblo, a veces peligrosamente analfabeto de desinformación, sea quien luche por mantenerlas. ¿a cambio de qué? ¿Las migajas de sentirse parte de algo que es mejor que lo de tu vecino? ¿orgullo patrio? Quizá sea un poco torpe, pero no acabo de entender cual es el criterio para discernir entre el buen nacionalismo y el rancio. Son lo mismo.
No soy patriota. Supongo que es un sentimiento que se tiene o no se tiene. Como la empatía. Respeto a los que lo son, pero no los entiendo. Entiendo a la gente que se identifica con una cultura, o que quiere proteger una lengua. Me parece bien que se hagan ciertas leyes para proteger eso, que es la cuna última de la diversidad en un mundo global que camina hacia la alienación. Lo que no entiendo cómo a algunos les preocupa tanto mantener el control de su pedacito de tierra mientras por otro lado ven impasiblemente como les están robando a manos llenas. Cuando ven cómo el planeta grita por sobrevivir. Como miles de personas mueren cada día dentro de su televisor. Nadie se levanta por eso. Sin embargo, me sorprende lo fácil que la gente se revoluciona y enerva por un trozo de tierra. Buscando en el fondo de mi cabeza hueca solo se me ocurre que lo hacéis por una cuestión de mero egoísmo. “esto me pertenece y los demás que se busquen la vida”. Quizá el problema sea mío. Quizá como me dijeron hace poco, sea una persona bastante rara e inclasificable, pero lo cierto es que mi escala de valores parece ser bastante diferente a la de la mayoría.
Me dan pena los que se amparan en la violencia, como último recurso de su ineptitud. La ley no se aplica a ostia limpia. Esos que la justifican, me gustaría saber si habrían pegado también a las mujeres cuando reclamaban sufragio universal. O a los negros cuando, fíjate tú, ya les parecía que había estado bien con unos cuantos siglos de esclavitud. No se si quiero oír la respuesta… Pero no me malinterpretéis, estoy seguro de que ha habido algunos policías honrados que no han hecho más que cumplir con respeto unas órdenes diseñadas con la mayor de las torpezas. Lo cierto es que les ha caído un buen marrón. Mis respetos para ellos, aunque lamentablemente ha habido muchas excepciones y ESO ES INTOLERABLE.
Sigo pensando que las leyes democráticamente votadas son el mejor instrumento para garantizar la convivencia de los pueblos. Cualquiera que sepa algo de historia se dará cuenta que es así. Pero esto no implica que la ley sea una verdad absoluta, y cuando no da cabida a los clamores sociales, pues igual hay que plantearse cambiarla. Pero una vez más, para cambiar leyes con éxito hacen falta sociedades sensatas, democracia y buenos demócratas, y parece que eso es precisamente de lo que andamos bastante escasos. Y no solo hablo aquí del gobierno de Madrid, sino también de la Generalitat. El sufragio universal ya existe, asique en algo tan serio como crear una nueva nación, no vale con que unos politicuchos decidan unilateralmente que van a hacer una ley de referéndum a la medida de su plan. Es inverosímil que una decisión de ese tipo no exija por ley una participación mínima. Es inverosímil que no exija una ni siquiera una mayoría cualificada. Sin entrar en la legalidad de la consulta, la forma en que se convoca es cuanto menos ilegítima. Que fácil es teñirlo todo de democracia, movilizar a los jóvenes con una banderita. A mi no me acaba de convencer que solo un 30% o un 40% decida por el 100% de la población catalana. Y si así lo hacen, por favor no traten de convencerme de que eso es democracia. No traten de convencerme de que intentan escapar del estado opresor con esa estrategia nazi. Dais pena.
Quiero dejar claro que a mí me da exactamente igual que Cataluña se vaya o se quede en España. Cada uno tiene su opinión al respecto, que respeto y en muchos casos entiendo, pero esta es la mía. También tengo mi opinión sobre cual seria la mejor opción para que los hijos de la tierra puedan tener un futuro viable dentro de ella, pero esto parece estar a años luz de las dos corrientes de pensamiento que bombardean los medios y las redes sociales, así que no vale la pena entrar ahí. O al menos no ahora. Por mi que decidan y hagan lo que quieran. No está en el top 100 de mis preocupaciones vitales. Ni siquiera en el top 1000. Sin embargo, si eso sucediese me gustaría que antes hubiese habido gente responsable en ambos bandos que explicase abiertamente los pros y los contras, sin mentiras, sin sensacionalismos. Y que hubiese una mayoría real, de al menos dos tercios de la población catalana que lo justifique. Y aunque Rajoy sigue trabajando duramente para que esos dos tercios se alcancen cuanto antes, la realidad es que aún no parecen existir. La realidad por tanto, es también que los que llevan la bandera del Si están demostrando ser unos tramposos. A ese carro tampoco me uno.
Les diría a los hermanos catalanes que tengan cuidado, porque no podrán escaparse de ellos mismos. No podrán seguir culpando a otros cuando los corruptos los tengan solo en su casa, como de hecho ya los tienen, aunque hipócritamente sigan mirando para otro lado. Y eso me hace desconfiar de su sinceridad como pueblo. No podrán confiar nunca más en los que les mintieron por sus intereses personales, jugando con su sentimiento nacional, que para muchos, es sincero. Los que se cuelgan la bandera de la democracia mientras obvian al 60-70% de su pueblo. No os desacreditéis a vosotros mismos porque sabéis perfectamente que los que estaban en contra no han ido a votar. ¿van a ir a llevarse palos de la policía por algo hecho de mala manera y en lo que no creen? Si queréis dar ejemplo, demostrad inteligencia y hacedlo bien. Criticar la actitud del gobierno de España, pero también las del vuestro. Demostráis ser fanáticos igual que los que tenéis enfrente. Creo que habéis perdido una gran oportunidad. Y eso que el gobierno de España os lo ha puesto en bandeja.
Me dan pena también esos cuyo único argumento es la unidad de España, y apelan a artículos en la constitución que huelen a rancio. Me dan pena esos que salen a la calle a cantar el “cara al sol”. Esos que gritan ¡a por ellos! Si hemos llegado a la situación que estamos es en gran medida gracias a ellos. Creo que son la mayor lacra contra esa unidad que tanto promulgan.
Les diría a todos esos tan involucrados con sus respectivas causas, que antes de dar lecciones a nadie abran los ojos. Que dejen de contaminar al mundo con medias verdades para buscar apoyos aquí y allá. Que dejen de informarse por Facebook y medios afines donde solo ven sus noticias personalizadas, haciendo que se radicalicen más y más en sus posturas. Que no adoctrinen a sus niños. Que dejen de preocuparse por dibujar o proteger fronteras, que si hemos nacido en un lugar u otro es puramente por azar, que vivan sus vidas en paz y se preocupen por cuidar este planeta que es de todos.
Nadie escucha…O nadie tiene ganas de escuchar. La conciencia social está podrida, corrupta, como ida. Eso ya lo sabíamos hace tiempo. Pues bien, lo cierto es que viviendo en Australia, me da vergüenza que alguien me pueda identificar con cualquiera de los bandos de lo que hoy, no sé por cuánto tiempo, sigue siendo España. Y ese es el mayor motivo de mi tristeza.
Mentalmente me estoy independizando yo también.
