1. Michael Oakeshott
2. José Ortega y Gasset
Añado con vuestras sugerencias
3. Milan Kundera
4. Enrique Vila Matas
5. Juan Benet
6. Javier Marías
7. Almudena Grandes
8. Isabel Allende
9. Paulo Coelho
[Lista en proceso]
1. Michael Oakeshott
2. José Ortega y Gasset
Añado con vuestras sugerencias
3. Milan Kundera
4. Enrique Vila Matas
5. Juan Benet
6. Javier Marías
7. Almudena Grandes
8. Isabel Allende
9. Paulo Coelho
[Lista en proceso]
(…) lo que dice de Dios Isaías es: Expectat Dominus ut misereatur vestri, está Dios con una sed insaciable del bien del hombre, vánsele los ojos por hacerle mercedes, anhelando está por que se disponga para recebir sus misericordias. Así como un salteador espía a un hombre, lo va rodeando, aquí se le hace encontradizo, allí le deja, desde los altos le ojea, no pierde punto ni ocasión hasta hacer su hecho, así Dios mil vueltas da, de mil artificios usa, ya se hace encontradizo al alma, ya le da una aldabada, ya se esconde para que le busque y hace otras invenciones maravillosas sólo por remediarla.
La vida cultural en Santiago está en vías de extinción, al menos en lo que a exposiciones se refiere. En la Ciudad de la Cultura las hacen de los de siempre: Castelao, Rosalía, Díaz Pardo, Maside, Laxeiro y vuelta a empezar. Esta vez tocaba Asorey, del que ya han expuesto miles de veces obras. Es un escultor que me resulta interesante: me llaman la atención sus obras. Tampoco me importa que durante el franquismo trabajara con encargos del régimen. En la exposición intentan blanquearlo relacionándolo con los galleguistas de los años 20 y 30. Pues vale.
A su exposición fui andando, bajando hasta la Colegiata del Sar y subiendo al monte Gaiás desde allí: casi echo los higadillos subiendo la cuesta donde han puesto el "Bosque de Galicia", doce mil árboles autóctonos (nada de forasteros, aquí eso vale). Hay una vista buena de la ciudad desde arriba, aunque yo estaba más preocupado de recuperar el resuello.
La exposición era decente, con obras suyas en madera y piedra. Salvo los bustos de gente concreta, la escultura religiosa y los monumentos civiles que hizo ya los conocía todos.
Le hice una foto a sus herramientas:
Me ha dado por ampliar la lista que hice en septiembre de las cosas que no entiendo:
-Las chirigotas de Cádiz.
-La deuda pública. Saber si es sostenible o se puede gastar como si no hubiera un mañana.
-El sistema de pensiones. Saber si es una estafa piramidal o no.
-El Máster de profesorado.
-Las reuniones de moteros.
-Los percebes.
-Los Carnavales en general y los carnavales de Galicia en particular: los generales del Ulla, cosas así.
Yo comenté aquí, con críticas, dos novelas de Baroja: El árbol de la ciencia y La busca. Parecía que iba a darle cerrojazo, pero un comentario de Vicente me llevó a curiosear en la época más tardía de su obra. Vi que teníamos Desde la última vuelta del camino en tres tomos y como eran memorias, me puse a leerlo. El primer volumen, que abarca tres partes de la división original, lo he terminado ahora. Lo he leído con gusto.
Es Baroja diciendo sus verdades como muy a ras de suelo, a la pata la llana: frases breves, una retórica mínima. Opiniones, gentes, escenarios hasta principios del siglo XX. Comienza recogiendo citas tomadas de críticas a su obra y esa parte inicial se hace un poco pesada, pero luego entra en el relato biográfico y a mí me ha resultado todo esto muy entretenido de leer. No está la sordidez de esas novelas que comenté: hay de todo, presenta todo todo de modo más variado, más real.
Va dejando muchos comentarios sobre la vida literaria. No quedan muy bien ni Maeztu ni Valle-Inclán. Muchos otros, da ya lo mismo que hable bien o mal de ellos, porque ya son solamente nombres que no nos dicen nada al 99 por ciento de los que leemos algo, no digo ya a la humanidad en general.
Es curioso su retrato de sus primeras estancias en París, de un viaje a Londres. Su época de médico en Cestona es impresionante. El mundo literario de Madrid era como pequeñito: se conocían todos y se estaban todos echando a la chepa unos de otros: como ahora, supongo.
Me dispongo a leer con interés los otros dos tomos.
Hace siete años puse gafas (así es como se dice en Galicia).
Ahora tengo gafas nuevas y me he hecho un nuevo selfie: