RABIA.
No te agobies cuando ya no me entiendas.
Cuando ya no seas la razón
por la que mis piernas tiemblan.
Cuando me pase más tiempo mirando al mar,
que a nuestras fotos veraniegas y viejas.
No te agobies. Pierde la cabeza.
Las formas. Las maneras.
Y pon a tus ganas al mando
de esta extraña primavera.
Que yo no quiero un corazón sano.
Lo quiero con mil y una adicciones.
Especialista en perder las noches
entre las bragas de la monotonía.
Cada vez que crea que la cara
de la vida gira y no nos mira.
En serio. No te agobies.
Que no todo es cuestión
de enamorarse.
A veces se trata más bien
de ser la rabia,
por la que el perro ladre.
Es sencillo, te lo explico:
yo te digo como.
Y tú, me dices donde.

Lo que yo quiero es esto:





