Abrirse al mundo sin perder la canción

Reflexión sobre el futuro del cantautor cubano ante el mercado global y el reto de no perder la autenticidad.
Con todo respeto, esas reuniones de las instituciones no van a arreglar la vida. A lo sumo, lograrán que te inviten a otro festival en Guantánamo, Santiago, La Habana o en el centro del país, lo cual está bien porque vas a conocer gente, tendrás alguna cerveza y la vida va a estar ondeando como una bandera.
Pero una semana después estarás de resaca, y el año que viene será lo mismo.
Nadie tiene una receta. Yo tampoco. Pero al menos hay propuestas, asuntos que explorar. Recuerdo a Joaquín Borges-Triana escribiendo sobre el crowdfunding y todas las ventajas que esto trae.
Otra opción podría ser buscar todas las becas o premios posibles. Eso es muy importante en un mundo que cambia todo el tiempo y que cada vez se hace más industrial, digital, moderno… Y todavía falta que llegue la singularidad, la fusión de la computación cuántica y la inteligencia artificial.
Ese es el mundo hoy: Instagram, por ejemplo, hay que buscar seguidores en Instagram, no cansarse, intentar y volver a levantarse. Forjar una marca personal pero entar en consonancia con el mundo; negarse al sonido de hoy es perder cuotas importantes. Tampoco es una fórmula segura. Hay muestras de trovadores —cantautores, si se prefiere— que hicieron pop y no pudieron nadar en la corriente. Pero ahí está la teoría de las probabilidades: si no vas al mar, no hay posibilidad de que te ahogues en la playa.
Un amigo me hablaba de grandes como Jorge García, con potencial para imponerse en cualquier sitio, pero no todo el viento del mundo sopla en esa dirección; quizá sea al contrario. Por eso lo más inteligente no creo que sea meter la cabeza en el fondo de la isla —no lo leas como ironía—. Es abrirse al mundo.
Escribo esto porque solo haciendo un repaso por la trova, la canción de autor, humana, poética —llámala inteligente, si quieres— se ve la gran cantidad de obra importante que se cansa, se muere de a poco, sin que le suceda el reconocimiento internacional.
Es verdad que hay mucho cantor cubano fuera que tampoco logra despegar; que el mundo está para mover la cadera otra vez, que “hay que facturar”. Bueno, se puede. Lo hizo Drexler. Se puede. Pero hay que ponerse las ganas y, sí, ir al festival del año que viene, pero también ponerse para el mundo, y no temer a cambiar alguna cosa, siempre y cuando no se pierda la personalidad.
🎙️ Jorge Drexler — Sea (2001), ~23 000 copias Arg/Uy; Oscar, 13 Latin Grammys, 5 nominaciones Grammy USA.
🎙️ Pablo Milanés — Yolanda (1984), +1,5 M copias México; 2 Latin Grammys, Premio Nacional de Música (Cuba).
🎙️ Alex Cuba — Healer (2015), ~600 000 oyentes mensuales Spotify; Grammy USA, Latin Grammy Cantautor.
🎙️ Muerdo — La Mano en el Fuego (2018), éxito en streaming y giras; Premio MIN España, gran apoyo crítico.
🎙️ El Kanka — El Arte de Saltar (2018), +50 M reproducciones Spotify; Premio Ciudad de Melilla, éxito público/crítico.
🎙️ Amaury Gutiérrez — Amaury Gutiérrez (1999), +600 000 copias globales; Latin Grammy Mejor Álbum Cantautor.
🎙️ Silvio Rodríguez — Mano a Mano (1993), >110 k copias Arg, compilados 400 k+; reunió 80 k en Chile y 100 k en México.
🎙️ Manuel Medrano — Manuel Medrano (2015), +250 000 copias; 2 Latin Grammys (Mejor Nuevo Artista y Álbum Cantautor).
🎙️ Carlos Varela — Como los peces (1995), éxito en Cuba y América Latina; Premio Ondas (España), gran influencia internacional.
📄 Fuentes
Wikipedia oficial de cada artista, Spotify (datos de oyentes y reproducciones), Latin Grammy, Grammy, Bestsellingalbums.org, Radio HC, Music Direct, artículos en El Tecolote, La Tercera y Premios MIN.












