El juego del ahorcamiento, de Helen Marshall

Helen Marshall es una escritora, editora y medievalista nacida en Canadá, aunque en la actualidad reside en Australia, donde imparte clases de Escritura Creativa en la universidad de Queensland. El origen de su primera colección de cuentos, Hair Side, Flesh Side, publicada en 2011, hunde sus raíces en su trabajo como historiadora. Dos años después llegaría la segunda, Gifts for the One Who Come After, que ganó el premio Mundial de Fantasía y el Shirley Jackson, además de ser finalista del British Fantasy Award, el Bram Stoker y el Aurora Award (algo así como el Ignotus canadiense). Tras estas dos obras fueron llegando su primera novela, otra colección de relatos, y una segunda novela,  The Lady, the Tiger and the Girl Who Loved Death, publicada hace solo unos meses, en 2025. Sin embargo, a pesar de tener a sus espaldas una obra amplia y muy interesante, amén de un impresionante palmarés (porque sus tres últimas obras le han seguido proporcionando nuevas nominaciones a diversos galardones), creo que Helen estaba inédita en español. Hasta hoy.

El juego del ahorcamiento (The Hanging Game) se publicó en Tor.com en 2013, y es uno de los cuentos incluidos en su doblemente premiada segunda colección de relatos, Gifts for the One Who Come After. También ha sido recogido en un par de antologías, entre ellas el volumen con el que Tor.com conmemoró su decimoquinto cumpleaños publicando ficción breve, y para el que seleccionó algunos de los mejores relatos aparecidos en su sitio web a lo largo de esos quince años. Se trata de una de esas historias que resulta difícil catalogar (¿terror?, ¿realismo mágico?, ¿literatura extraña?…). De la mano de su protagonista, una niña de doce años, vamos a tener oportunidad de conocer muy de cerca el escalofriante juego que practican los adolescentes de la región donde vive ―rica en bosques y osos― y que es mucho más que un mero divertimento. De igual manera, el cuento también resulta ser una meditación más profunda que  lo que en un principio parecía, sin que por eso deje de conseguir que nos sintamos recorridos por algún que otro escalofrío.

Ojalá que este relato sirva para dar a conocer un poco a esta autora cuya obra sin duda merecería ser traducida entre nosotros. Pero mientras llega el día en que podáis disfrutar de alguna de sus colecciones o novelas en español, espero que al menos disfrutéis con este pequeño aperitivo de la obra de Helen, a la que, por supuesto, no puedo dejar de agradecer que haya accedido con mil amores a compartir con nosotros su inquietante historia. Thanks a million, Helen!

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El juego del ahorcamiento

Helen Marshall

(3500 palabras)

De críos, solíamos jugar a un juego, el juego del ahorcamiento, lo llamábamos. No sé dónde se originó, pero una vez hablé con una chica en Lawford que recordaba haber jugado a ese mismo juego con combas, cuando tenía unos once años, así que supongo que no éramos los únicos. A lo mejor Travers lo aprendió de mi padre, y así, de padre a padre, remontándonos eternamente. No sé. Sin embargo, nosotros no podíamos utilizar combas, no quienes éramos hijos de los hombres que trabajaban en los campamentos madereros, hombres capaces de encaramarse a postes de cedro de treinta metros y una vez arriba atarse con la cuerda de seguridad solo para ver el brillante destellar de la orina mientras meaban sobre los de abajo.

Para nosotros, el juego del ahorcamiento era algo sagrado, lo más sagrado que conocíamos, con una excepción, de la que también os tendré que hablar, que eran los osos.

Lo que tenéis que saber es que, al norte de Lawford, donde nosotros vivíamos —Travers y yo, mi madre y, a veces, mi padre, cuando no estaba en los campamentos—, se extendía una región de montañas azuladas y abetos y cedros tan altos que parecían sostener el cielo. Los ancianos la llamaban la comarca de Mentoncaído. Decían que los osos pertenecían a Mentoncaído, y también el juego del ahorcamiento. Todos teníamos que jugar, burlando a la muerte, burlando a Mentoncaído, pero al mismo tiempo pagándole como pudiésemos. Vivir tan cerca de la muerte te volvía un poco loco. Mi padre, por ejemplo. De mi padre se apoderaba la locura de los osos.

Recuerdo un verano en el que mató nueve, aún dos por debajo del viejo Sullivan, el conductor del tractor forestal, pero los bastantes para constituir una demostración de agallas, de haber tirado de las barbas a Mentoncaído, suficiente para que no le faltase bebida todo el invierno siguiente. Había cazado al primero de la manera habitual, sí, pero no lo limpió como era debido. Se limitó a dejarlo tirado en la colina y, cuando llegó el siguiente, lo abatió de un disparo limpio en el ojo con su Remington modelo 7. Mató otros siete durante la semana; simplemente se quedaba sentado en el porche con una caja de cervezas y esperaba a que apareciese otro olisqueando el rastro, y ¡pum!, hasta que toda la zona se impregnó de un fuerte olor a sangre y orines de oso, y mi padre decidió que ya bastaba.

No obstante, nosotros éramos niños y no podíamos disparar a los osos, de modo que para nosotros quedaba el juego del ahorcamiento. Esas eran las locuras que se apoderaban de nosotros. Osos y ahorcamiento.

La primera vez que jugué no era más que una cría flacucha de doce años a la que le estaban saliendo las pecas estivales. Me acuerdo de que estaba preocupaba por lo de empezar a tener la regla. Mi madre había comenzado a insinuarme cosas, en un intento por explicar algunos de los fundamentos biológicos del funcionamiento de todo el asunto, pero las palabras eran tan misteriosas que yo no comprendía lo que me estaba dando a entender que me iba a suceder. Me tenía con el corazón en un puño, de verdad.

Fue entonces cuando Travers me llevó a jugar al ahorcamiento.

Travers tenía quince años y el pelo cobrizo, como yo, y aún estaba acostumbrándose a sus nuevas piernas de adulto. Trajo una bobina de cuerda de seguridad, que había mangado del cobertizo, y bajamos a la hondonada tomados de la mano; en su mano libre, trece lazadas de soga colgaban como una criatura viva. Tenía que ser cuerda de seguridad para trabajos en altura, me explicó, no de saltar, como supongo que utilizaban en Lawford. Cuerda de seguridad para los hijos de los leñadores, para quienes la fortaleza de la cuerda constituía la diferencia entre la vida y la muerte.

Travers me subió al taburete de tres patas que guardaban allí para ese fin. Me acordé de que el viento jugueteaba con el borde de mi falda y me preocupó que él pudiese ver algo que yo no quisiese que viera, así que sujeté el dobladillo con la mano, tirando hacia abajo. Pero Travers era mi hermano y no estaba mirando. Lanzó el extremo de la soga por encima de la rama de ahorcar más baja, sin ningún problema, y luego me ajustó la cuerda alrededor del cuello.

—Cierra los ojos, Skye —dijo—. Muy bien.

El juego del ahorcamiento tenía reglas, sí, las siguientes: había que utilizar cuerda de seguridad para trabajos de altura, como ya he dicho, y tenías que robarla; el árbol debía ser un fresno y había que participar de manera voluntaria. Nadie podía obligarte. No podías jugar en respuesta a un reto, desafío o provocación, no funcionaría. Seguir leyendo

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Decimotercera encuesta anual de Cuentos para Algernon

Como todos los años, unos días después de la publicación de una nueva antología ya está aquí la tradicional encuesta anual de Cuentos para Algernon, en la que os invito y animo a participar votando como siempre en dos categorías: relatos y autores favoritos.

Las reglas ya son bien conocidas, pero repitámoslas. Yo planteo dos preguntas:

  1. ¿Cuáles han sido vuestros relatos favoritos de los publicados durante este decimotercer año del blog (que en esta ocasión abarca de enero a diciembre de 2025, ambos inclusive)?

  2. ¿De qué autores de los publicados en ese mismo período os apetece más leer un nuevo cuento?

Vosotros elegís dos (o una) de las posibles alternativas que tenéis para cada una de estas preguntas. Y yo me comprometo a intentar que los ganadores de ambas categorías repitan con un nuevo relato en Cuentos para Algernon, siempre que tengan un cuento inédito que me guste lo suficiente y me autoricen a publicarlo.

Los candidatos son los once relatos (la poesía de Marie Brennan no, porque no es un cuento y no me parece justo mezclar churras con merinas) y los doce autores publicados en el blog entre el 6 de enero de 2025 (fecha de publicación de No nos marchamos, solo nos escondimos mejor, de Sam Rebelein) y el 16 de diciembre de 2025 (fecha de publicación de Pillaje de palabras, de Marie Brennan), y coinciden (con la excepción ya mencionada) con los contenidos de la última antología, Cuentos para Algernon: Año XIII.

Para votar debéis rellenar el formulario que tenéis más abajo. Se admite un solo voto por persona, por supuesto (y, por favor, no me compliquéis la vida haciendo trampas, que esto es poco más que un mero juego). No obstante, si os equivocáis o cambiáis de opinión, votad otra vez indicándomelo en los comentarios: anularé vuestro voto anterior y lo sustituiré por el nuevo. En este mismo formulario podéis aprovechar para incluir todo tipo de comentarios o sugerencias, tanto generales sobre el blog, como sobre autores o relatos que os gustaría que tuviésemos por aquí.

Con objeto de que tengáis un margen suficiente, dado que la mayoría no leéis todos los cuentos hasta que se publica la antología, la encuesta permanecerá abierta hasta el sábado 4 de abril de 2026 a las 24.00.

Si habéis leído los relatos (y la poesía) publicados en 2025 y os apetece leer más obras de vuestros autores favoritos, no dejéis de participar en esta encuesta. Solo os llevará un momento, y más de una vez el resultado se ha dirimido por un solo voto. Así que votad, porque vuestra papeleta puede ser la decisiva. Mil gracias por adelantado a todos los votantes.

Un último comentario, no me he olvidado de que aún os debo un nuevo relato de la ganadora de la anterior encuesta: Alix E. Harrow. Siento el retraso, pero a veces conseguir determinados cuentos no es tarea sencilla por diversos motivos, incluso cuando hay la mejor de las voluntades por todas las partes, que en ocasiones son más de dos. Pero vamos a lo que importa: ahora ya sí os puede confirmar que en 2026 podréis disfrutar de un nuevo cuento de Alix en el blog, que trataré de ofreceros a modo de pequeño aperitivo a su visita a España en julio, para asistir al festival Celsius.

Y ya, sin más preámbulos, damos el pistoletazo de salida a la Decimotercera Gran Encuesta Anual de Cuentos para Algernon.

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Lecturas recomendadas XXXVIII (diciembre 2025)

Una vez más, cerramos el año con una selección de libros de entre mis mejores lecturas de estos últimos meses (solo de estos últimos meses, no de todo 2025), varias de ellas de autores bien conocidos en el blog. Si alguna os llama la atención, aprovechad porque aún estáis a tiempo de incluirla en vuestra carta a los Reyes Magos.

. El universo en tu mano, de Christophe Galfard (Blackie Books, 2023, traducción de Pablo Álvarez Elacuria): No suelo leer libros de divulgación científica, así que no puedo comparar con otros que puedan existir similares, pero este me ha parecido magnífico: didáctico, claro y ameno, incluso divertido. El libro perfecto para quien, sin conocimientos profundos de matemáticas, física ni astronomía, quiera un barniz sobre las últimas teorías e investigaciones sobre  el universo: el Big Bang, los agujeros de gusano y los agujeros negros,  los átomos, la gravedad, la antimateria… Y todo explicado con solo una fórmula matemática (E=mc²), y muchos viajes de aquí para allá por el universo y el interior de los átomos. Supongo que para quien ya esté un poco puesto en estos temas, se quedará corto, pero para quien no haya estudiado jamás astronomía ni haya leído otros libros de divulgación parecidos y sienta un cierto interés por este asunto, dudo que haya una introducción mejor. Una lectura totalmente adictiva y apasionante.

. Lost in the Dark and Other Excursions, de John Langan (Word Horde, 2025 / La Biblioteca  de Carfax, 2026): La nueva colección de este autor ―sin duda uno de los más interesantes del panorama actual dentro del género del terror― creo que no os va a defraudar a quienes ya hayáis disfrutado de otras obras suyas, porque los relatos y novelas cortas incluidos en este volumen vuelven a tener un nivel medio excelente y proporcionan unas generosas dosis de escalofríos e inquietud, y más risas de lo habitual, dado que hay dos o tres cuentos bastante divertidos. Hay varios relatos con un formato peculiar (uno compuesto en su totalidad por notas a pie de página, y otro combinando un ensayo con la historia de ficción propiamente, por citar un par de ejemplos) y otros en los que Langan recurre a eso que tan bien se le da y que a mí me encanta: la muñeca rusa de historias (si habéis leído El pescador, sabéis a qué me refiero y, si no lo habéis leído, no sé a qué estáis esperando), y siempre con esa prosa suya cuidada y, en ocasiones, casi recargada, y numerosas referencias literarias y mitológicas. Y, si como a mí, os gustan las historias relacionadas con el cine, seguro que la novela corta que da nombre al volumen os encanta (mi favorita de la recopilación junto con «Haak»). Si disfrutáis con la ficción extraña e inquietante, que no se os escape. Y si no leéis en inglés, no pasa nada, porque La Biblioteca de Carfax ha anunciado su publicación en español en septiembre de 2026.

Past Master, de R. A. Lafferty (The Library of America, 2019): Quienes seguís el blog ya conocéis mi opinión sobre este autor (y quienes no lo sigáis, podéis leerla aquí), al que incluso dediqué un breve especial compuesto por un par de sus relatos. Sin embargo, debo reconocer que hasta ahora tan solo me había centrado en su obra breve, dado que su fama y prestigio se los debe mayormente a sus cuentos, si bien es cierto que su obra novelística también es muy abundante. Past Master fue su primera novela, publicada en 1968, y ha constituido para mí una tremenda y gratísima sorpresa. Porque me ha descubierto que R. A. Lafferty no solo era un malabarista del lenguaje y un maestro del uso del humor y la ironía, sino que también era todo un visionario a la altura de Philip K. Dick o Ballard. La historia de cómo Tomás Moro es arrebatado de su época poco antes de ser ejecutado y llevado al futuro para que gobierne la colonia humana de Astrobe, inspirada por sus ideas utópicas, pero en la que, por algún motivo que no alcanzan a entender, las cosas no marchan tan sobre ruedas como debiesen, se convierte en una lúcida y (en mi opinión) certera reflexión sobre la libertad, la religión, la defensa del individuo frente a la colectividad, la lucha por conservar la esencia del ser humano frente a inteligencias artificiales y demás artilugios mecánicos, el peligro de los estados buenistas que arrebatan libertad y privacidad a cambio de comodidad y seguridad, la perversión y manipulación de los sistemas democráticos, y muchos más temas de candente actualidad. Y todo esto narrado con su inimitable lenguaje laffertiano y, a pesar de saber que está hablando  de cosas muy serias, sin perder en ningún momento su humor e ironía característicos. Eso sí, se trata de una obra profundamente religiosa de un escritor que, según se explica en la introducción de la edición que he leído yo, era un católico convencido y fervoroso. Y se nota. Lo que convierte esta novela en uno de los mejores exponentes que he leído del subgénero de la ciencia ficción religiosa.

. Lonesome Dove (Paloma Solitaria), de Larry McMurtry (Valdemar, 2022, traducción de Rosa S. de Naveira): Cuando, tras pasar mes y medio acompañando a Gus McCrae, el capitán Call y el resto de su equipo de vaqueros en su odisea de llevar un inmenso rebaño de ganado desde el pequeño y tranquilo pueblo de Lonesome Dove (Texas) hasta el por aquel entonces casi salvaje territorio de Montana, llegué al final de esta historia de más de 1100 páginas, casi sentí pena por tener que separarme de todos estos personajes que la pluma de McMurtry consigue convertir en auténticas personas de carne y hueso, gracias en gran parte a unos diálogos estupendos (y en ocasiones muy divertidos). Aunque como en todo wéstern que se precie no solo hay cháchara, sino mucho más: indios, cuatreros, serpientes de cascabel, climatología adversa, ríos caudalosos que se interponen en el camino, amores y desamores, hijos ilegítimos… Un libro en el que calculo que aparecen un centenar de personajes, pero entre los que destacan muy por encima los dos protagonistas, Gus y Call, antitéticos e inolvidables, aunque están acompañados por otro buen puñado que también consiguen hacerse un huequecito en nuestro corazón y en nuestra memoria. Resumiendo, incluso si no sois especialmente aficionados a los wésterns y, al igual que yo, cada vez sentís mayor aversión hacia los tochos, esta es una novela recomendabilísima. En mi caso, sin duda se ha colado en mi podio particular de este género (donde, por si alguien tiene curiosidad, la acompañan Butcher’s Crossing, de John Williams, y Warlock, de Oakley Hall). Por extensión y calidad, sin duda una de mis grandes lecturas de este año que llega a su fin.

. Issues With Authority / Problemas con la autoridad, de Nadia Bulkin (Goulish Books, 2025 / La Biblioteca de Cárfax, 2026): Segunda colección de esta autora indonesia de ficción corta de la que hace seis años publicamos un relato en el blog (Siete minutos en el cielo). En este volumen ha recopilado las que posiblemente sean sus obras más extensas: dos novelas cortas y un relato muy largo. En la primera, acompañaremos a una muchacha que es rescatada de una secta en la infancia, para a continuación caer en las garras de los servicios secretos que deciden utilizarla al descubrir que tiene poderes psíquicos. La protagonista de la segunda es una adolescente cuyo sueño es ganar uno de esos múltiples concursos de belleza de segunda categoría que tanto proliferan por Estados Unidos, y a la que su cuerpo empezará a jugarle malas pasadas, con lo que por momentos casi nos adentraremos en el territorio del body horror, en una historia crítica con la obsesión por el físico, y ese tipo de competiciones y todo lo que las rodea. Y en la tercera y mi favorita nos enfrentaremos a una extraña enfermedad transmisible. Como no quiero destriparla, tan solo diré que leyéndola me acordé de películas como It Follows o The Ring. En resumen, si ya disfrutasteis con la primera colección de Nadia (Ella dijo destruye) o si simplemente tenéis mono de una dosis de literatura extraña y oscura, este libro es un buen candidato para añadir a vuestra pila. Y lo mejor es que La Biblioteca de Carfax también ha anunciado que va a publicarlo, incluso antes que el de Langan: en mayo de 2026.

. Everywhere, de Ian R. MacLeod (JABberwocky Literary Agency, 2019): Este volumen recopila una selección de las mejores novelas cortas y relatos muy largos de este ya veterano autor de ciencia ficción y fantasía (del que en el blog habéis podido leer dos relatos: «La chica picadillo» y «Volver a cruzar la Estigia»), y es el complemento del titulado Nowhere, que recopila algunos de sus mejores cuentos más cortos. Aquí nos encontramos siete historias, en su mayoría de ciencia ficción, en las que los personajes (y no la ciencia) son la estrella, junto al, por lo general, pausado, cuidado y muy literario estilo. Historias en su mayoría con un tono reflexivo y melancólico, como «New Light on the Drake Equation», protagonizada por un científico que es la última persona que sigue entregada en cuerpo y alma a tratar de captar alguna comunicación llegada del universo que nos demuestre que la raza humana no está sola, o el estupendo relato que cierra el volumen, «Ephemera», donde el robot encargado de cuidar un inmenso archivo ubicado en el interior de un asteroide donde se ha almacenado información sobre la mayor parte de la cultura y conocimiento humano, disfruta de toda esa música, literatura, arte… mientras envejece y espera pacientemente siglos y siglos el día en que la humanidad vuelva a establecer contacto con él (tras lo que todo apunta que ha sido una guerra mundial que ha terminado con nosotros), por destacar mis dos favoritas. Si os gustó el tono y el estilo de «La chica picadillo», creo que este volumen de ficción breve de MacLeod os puede dar unas cuantas alegrías.

. Tourbillon, de José Ramón Vázquez Peñas (La Magnífica, 2022): El autor de esta novelita corta la escribió con la loable intención de tratar de que sus lectores pasaran un buen rato con ella, y a fe mía que lo ha logrado con creces. Los caminos de diversos  personajes, unos históricos (Vicente Yáñez Pinzón, Leonardo da Vinci…) y otros, hasta donde yo sé, inventados se cruzarán durante la misión encomendada por Torquemada a Vicente Yáñez Pinzón de robarles a los venecianos al gran Leonardo da Vinci ―al que tienen encerrado en una torre, diseñando artilugios bélicos y pintando retratos―, con la intención de que el gran sabio ponga su ingenio al servicio del reino de Castilla y Aragón. Pero claro, lograrlo no va a resultar en absoluto fácil, incluso con la ayuda de una cortesana bellísima, inteligente y valerosa, que le robará el corazón al navegante español. Porque como enemigos tendrá no solo a los venecianos, sino también a un par de hermanos teutones, auténticos villanos de manual. Explosiones, duelos con espadas, traiciones, un amago de levantamiento de la plebe y muchísimo más en una Venecia un tanto distinta a la del siglo XV de nuestra historia, dado que, en esta, los artilugios voladores de Leonardo vuelan, y los gondoleros tienen mucho de mecánicos y poco de humanos, por citar tan solo un par de detalles. Todo ello narrado con mucho humor y un ritmo que se va volviendo más frenético a medida que avanza la historia. Si como yo, disfrutasteis en la infancia y seguís disfrutando ahora con las novelas de aventuras de Verne y Salgari, creo que este libro os puede proporcionar un par de horas de genuina diversión.

. The Corner That Held Them, de Sylvia Townsend Warner (New York Review Books, 2019): Terminamos con la recomendación que tal vez menos parezca encajar en un blog centrado en el género fantástico, pero no puedo evitar incluirla porque sin duda se trata de una de las lecturas que más me han atrapado en estos últimos meses. Llegué a este libro porque Adam Roberts (autor de «Una historia jurídica de los virus») lo recomendó asegurando que se trata de una de las mejores novelas históricas jamás escrita. Esto, junto al hecho de que su autora fuese también musicóloga, me animó a dar una oportunidad a esta obra publicada en 1948. ¿De qué trata? Pues muy fácil: del día a día en una abadía inglesa a lo largo de varias décadas de la segunda mitad del siglo XIV. Y ya está. Pero os aseguro que, entre los problemas económicos que les obligaban a agudizar bastante el ingenio, la peste negra, las obsesiones (tanto materiales como espirituales) de algunas monjas, las discordias y rencillas internas, y sus relaciones con distintos personajes de su entorno (vecinos de la zona, el obispo de su diócesis, el representante del obispo y, sobre todo, el sacerdote residente en el convento), la narración de estos treinta y pico años se pasa volando. Si lo anterior ha despertado vuestro interés, dadle una oportunidad. Eso sí, creo que esta novela no se ha traducido nunca al español.

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Antología Cuentos para Algernon. Año XIII

Por decimotercer año consecutivo, Cuentos para Algernon no falta a su cita navideña y os trae una nueva entrega de la serie de antologías de este blog, que llega a tiempo para ser incluida en vuestra carta a los Reyes Magos o a Papa Noel, regalárosla ya mismo o regalársela estas fiestas a cualquier amante de las distancias cortas en la literatura.

Cuentos para Algernon. Año XIII recopila un año más la totalidad de los textos publicados en este blog durante 2025: once cuentos y un poema. Y un año más también mantenemos la misma política de precios: Cuentos para Algernon. Año XIII puede descargarse íntegra, legal y gratuitamente en varios formatos (EPUB, MOBI, FB2, PDF con la letra más grande y PDF con la letra más pequeña) desde esta misma página.

Este año son doce los autores incluidos en el volumen, pero solo once los cuentos, porque el broche de oro en esta ocasión lo pone Marie Brennan con el poema galardonado con el premio Hugo en 2025. En total, alrededor de setenta y seis mil palabras. Siete de estos doce escritores se estrenan en Cuentos para Algernon, mientras que cinco ya son veteranos (a destacar Jeffrey Ford, con su cuarto relato en el blog; y K. J. Parker, que lo supera, con cinco). En esta entrega, hay cuatro obras muy recientes (publicadas en 2024, y todas ellas finalistas o ganadoras de alguno o varios de los premios más importantes del género), mientras que tan solo una data del siglo pasado (el cuento de Lisa Tuttle). Creo que también merece la pena destacar que, en lo que se refiere a relatos, la antología la cierra Greg Egan, sin duda uno de los escritores de ciencia ficción más importantes de estas últimas décadas, pero que, inexplicablemente, llevaba unos diez años de absoluta sequía en español. En cuanto al origen de estos textos, encabezan la lista dos de las revistas online gratuitas más populares: Lightspeed y Uncanny, empatadas a dos cuentos. El resto apareció en otras revistas (cinco) y en antologías (tres). Por último, entre estas doce obras hay una ganadora del premio Hugo (la poesía de Marie Brennan, ya mencionada) y otra del British Fantasy Award (el relato de Eugenia Triantafyllou), y finalistas de los Hugo, Nebula, Locus y Sturgeon.

Dicho lo cual, pasemos ya a las historias que vais a poder disfrutar si os animáis a descargar y leer esta nueva recopilación. El índice es el siguiente:

Once relatos…

. ¡Qué empice la fiesta!, de Ben H. Winters
. Sustitutos, de Lisa Tuttle
. Las leyes de la impermanencia, de Kenneth Schneyer
. La hermandad del videoclub de la calle Montague, de Thomas Ha
. Cielo que Truena con la Verdad, de K. J. Parker
. Cinco estampas del planeta Tártaro, de Rachael K. Jones
. Presión fantasmal, de Gemma Files
. Universo de soledad, de Eugenia Triantafyllou – relato ganador del premio British Fantasy Award
. No nos marchamos, solo nos escondimos mejor, de Sam Rebelein
. Muñeco de palabras, de Jeffrey Ford
. El discreto encanto de la máquina de Turing, de Greg Egan

… y un poema

. Pillaje de palabras, de Marie Brennan – poesía ganadora del premio Hugo

Por si tras estos trece años aún queda alguien que no lo sepa, quiero volver a recalcar que Cuentos para Algernon (tanto el blog como esta antología) tiene un carácter 100 % no comercial, y todos estos textos han sido cedidos de manera gratuita por sus autores —muchas gracias un año más a todos—, y ni ellos ni yo obtenemos ningún beneficio económico de este proyecto. El único objetivo de esta recopilación es ofrecer agrupados todos los relatos (y el poema) de la decimotercera temporada del blog para que de este modo se puedan disfrutar más cómodamente y alcancen una mayor visibilidad.

Espero que os animéis a adentraros un año más en este recopilatorio, que de veras creo que puede ser leído y disfrutado por cualquier amante de la buena literatura —si bien es cierto que serán los aficionados a la ciencia ficción, la fantasía, el terror, lo extraño y demás géneros afines los que probablemente lo lean con más gusto—. Porque, aun a riesgo de pecar de inmodestia, creo que, un año más, este volumen no desmerece frente a la mayoría de las obras publicadas hoy en día por las editoriales profesionales.

Y, por supuesto, este año también mantendremos la otra gran tradición navideña del blog: la encuesta anual, que se abrirá próximamente. Como siempre, durante unos meses, podréis votar vuestros relatos y escritores favoritos entre los publicados en Cuentos para Algernon durante el año que llega a su fin. Así que, si queréis participar, id leyendo ya la antología para que luego el tiempo no se os eche encima.

No puedo terminar sin agradecer un año más la valiosísima y generosa colaboración de Johan Solo, que se ocupa de la maquetación de los relatos y antologías en todos los formatos para e-book, y de Pedro Belushi, el artista gráfico, que en estos tiempos de inteligencia artificial hasta en la sopa, nos regala sus estupendas ilustraciones 100 % humanas. Sin Pedro, Cuentos para Algernon no luciría ni la mitad de bien. Y sin Johan, estos textos no los leería ni la mitad de gente que ahora. ¡Un millón de gracias a ambos!

Y un año más, para no perder la que, tras trece años, sin duda es otra de mis tradiciones navideñas favoritas, termino deseando larga vida a Cuentos para Algernon. Año n, con n->∞.

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