
El mar es una melena azul con flecos.
Son blancos, pero no son canas, sino rizos,
porque el viento siempre juega
y le hace cosquillas … para que sonría.
Y la risa, la risa también es blanca
como la inocencia y la amistad,
porque el mar es tan profundo como bueno,
bravo, calmante y también sereno.
Cuando parece estar solo, el cielo lo mece
y él, él le regala las nubes,
blancas como las olas,
como hologramas de vapor.
Mientras tanto, la luna y el sol se turnan
para llenarlos a los dos de luz y color.
Todo eso lo saben los soñadores y adictos a los sueños,
los rebeldes, los bohemios y los fieles a lo sencillo,
porque siempre los escuchan a todos mientras contemplan el horizonte.







