HISTORIAS DE PAPEL

¿Recordáis a vuestro padre en la época donde estabais terminando de estudiar aquella carrera? ¿Lo recordáis cuando contemplabais la posibilidad de tocar la puerta de vuestro primer jefe para pedirle un cambio de departamento, o un aumento de sueldo? ¿Y en las tabernas, de cerveza en cerveza, hasta prometer amor para siempre a la mujer con la que luego haríais cuentas para comprar un piso? Luego nació el primer retoño y se lo presentasteis, para volver a olvidar y seguir viviendo.
Porque la vida te exige vivirla. Porque la vida es muy entretenida, y te va ofreciendo nuevos retos hasta que deja de ofrecértelos y comienzas a cansarte de lo mismo. Y, cuando eso ocurre, el viejo ya es muy viejo, si no se ha ido ya.

Mientras cumplías con tu obligación de medrar, aquel viejo siempre te recordaba con los álbumes que ahora ya no tenéis. Aquellos álbumes donde todavía creíais que era vuestro protector, y hasta los 14 o 15 años que era un ser exigente e irracional, y a los 20 estaba casi perdonado pero no se estilaban los abrazos ni las conversaciones profundas.
Para vosotros, queridos hijos; para que paséis a papel de fotografía las fotos que nunca se deben perder. Para que, cuando os llegue la soledad, podáis llorar de alegría y reir, con algo de vergüenza, por aquellos pantalones y peinados que hoy ya no recordáis. Para que vuestros niños puedan recordar cuando a ellos les llegue esta soledad de la que os hablo.
Yo os dejo todas mis pequeñas historias escritas en este lugar que no me pertenece. Este lugar que ahora os pertenece a vosotros. Para que sonriais con lo que ya recordabais, y os sorprendáis con lo que ni siquiera podíais sospechar.
Seguimos.

PEDANTE

Hace ya un tiempo que decidí no tomar nada prestado. Hace años que no tengo lo que no puedo pagar al contado. Esto me hace más libre, porque ando sin cuidado de perder o de dañar ninguna posesión.  Las posesiones siempre pesan. Al carajo eso de llenar los vacíos con trastos absurdos. No llenaré mi vida tampoco con relaciones prestadas; con emociones efímeras. 

Cuanto más tienes, más te das cuenta de lo que no necesitas. Cuanto más sabes, más te das cuenta de lo que ignoras. Y si el afán de poseer es poder lucirlo, también el saber puede llevarte a hinchar el pecho soltando tu supuesta sabiduría en una cuadrilla prestada para lucir tu ego. 

Es difícil no caer en esta tentación; porque el ego tiende a estar presente al reconocer a la víctima que quedará sorprendida con tu falsa sabiduría. 

Me cuesta estar en silencio cuando siento que el contenido de la conversación que escucho, tiene su base en una tertulia televisiva, o en una charla de bar. Entonces hablo con energía, intentando desarmar al que expone lo que escuchó. Y cuando hago esto, termino dándome cuenta que no sé nada más que lo que conseguí entender en algún libro, o en alguna charla de internet. Y entonces me arrepiento. Me arrepiento siempre que intervengo dando rienda suelta a mi ego. Porque la mejor intervención es el silencio, créanme. 

De todo esto me doy cuenta siempre gracias a mis maestro/as. Mis maestros, que son a los que critico cuando veo en ellos lo que no me gusta de mí, y a los que, una vez vuelvo a la soledad, reconozco como tales agradeciéndoles sus enseñanzas. 

Mis querido/as maestro/as; todos los seres humanos con los que compartí cualquier momento. Seguramente yo habré sido también un maestro cuando he corregido, criticado o he hablado de más. 

Y de esta manera, cometiendo muchas veces los mismos errores, sigo escribiendo hasta que, por tozudo, los para no volver a ellos. 

Compasión. 

ANTOLOGÍA DESORDENADA

Que pase el tiempo por ti. Que la piel y la proporcionalidad de tu cuerpo no sea lo que necesite para comenzar a mirarte. Que los ojos y el oído no sean el camino al corazón. Que un gesto y todas las cosas que tienes que decir sean las que lleguen primero. Que seas real. Que no seas una fotografía en un teléfono.
Aparece en cualquier lugar. Aparece con la vida. Si esto ocurre, entonces serás. Entonces pasarás a formar parte de mi antología desordenada. Pasarás a ser parte del discurso de mi felicidad. Entonces los besos comenzarán a ser lentos, breves y tiernos, el viento ya no será capaz de doblegar el tronco que, sólido, se doblará mientras pasa, pero volverá al mismo lugar sin dudas, sin preguntar. Volverá porque sabrá siempre cuál es su lugar.
Seamos uno hasta el final. No importa hasta qué final. Seamos uno hasta que ya no tengamos que serlo.
Aquí lo dejo por si llegas. Aquí lo dejo por si lo lees. Confío en la vida.

Imagen: Markel Lozano Unzueta grabando uno de sus temas.

DIOS

La sonrisa de los hijos producen una sensación más intensa que cualquier que cualquier buena noticia. Esas sonrisas naturales que veo cuando los espío en sus redes sociales, son un regalo que no saben que me están haciendo. Cualquier otra noticia, por buena que sea, nunca alcanza la intensidad emocional que surge en mi corazón. No necesito regalos, ni caros ni baratos, sólo quiero que sigan sonriendo, aunque algunas veces la vida les de algún que otro golpe.
Si, queridos amigos, ese es Dios manifestándose para mí. 

DEDICATORIA

Buscando la existencia de algo divino, que me ofrezca un argumento sólido de que existe un sentido, y recorriendo el camino con las dudas habituales, aparecen siempre los mismos dioses. ¿Qué es Dios? Dios es el llanto del pequeño niño, que aspiró por primera vez tras separarse del seno de su madre. Allí conocí a Dios por primera vez. Volvió a aparecer con la niña que me enseñó el desapego. Apareció también, de una forma intensa, con la lucha por el tercer ángel que, minuto a minuto, iba dando los pasos necesarios para respirar con la ayuda de esos otros dioses que se empeñaron en que siguiera viviendo.

Se presenta también en forma de dedicatoria, en los libros más importantes de mi vida. Esos libros que son Dios ayudándome a recordar.

Lo he llegado a sentir en los abrazos de más de cinco segundos, en las conversaciones donde puedo expresar y escuchar a las amistades que lo son, a pesar de mis sombras. Todos estos dioses, y más, son más grandes que las sombras, que aparecen de vez en cuando. Bendita química también.

Una reflexión que surge quitando el polvo a los libros, y redescubriendo a Viktor Frankl en “El hombre en busca de sentido”.

Seguimos.

HIJOS

Somos hijos de nuestra madre tierra, de su cultura, de nuestros padres, de la educación recibida, de la genética heredada, de la ira reprimida, del Amor sin apellido, del Amor no expresado, o mal expresado, de todas las circunstancias, de todas las decisiones. Somos hijos. Somos todos hijos, padres, abuelos, nietos. Somos uno, y seremos siempre.

No le deis demasiada importancia a esta gran obra que ahora estáis interpretando. Haced lo que hacéis con Amor, y con eso vuestro papel en la gran obra ya será un éxito.

Hagáis lo que hagáis, ya habéis ganado. Hagáis lo que hagáis ya habéis nacido amados.

Que continúe la función, y perdón por no haber desdoblado el género. Hoy me está costando un poco más.

Seguimos.

PORQUE TÚ NO EXISTES

Ojalá pudiera dedicarte esta canción. Ojalá pudiera dedicarte una canción. Ojalá hubiera estado en tu seno. Ojalá hubieras estado en mis brazos. Ojalá hubiera estado yo en los tuyos. Porque todas las canciones hablan de ese tú que yo anhelaba. Porque yo hubiera compuesto la mejor de todas esas canciones. Y porque tú no existes, por eso puedo escribir estas letras. Y porque tú no existes, yo puedo imaginarte y construirte como te hubiera anhelado si hubieras existido , o me hubiera atrevido a acercarme cuando creí verte. Y porque tú no existes, puedo dedicarte esta canción, a la persona que más amo.

Y así, sin que tú existas, puedo buscar la fórmula del Amor propio. Así, sin que tú existas, yo te construiré cuando termine de construirme.

Cuando sienta tu mano en mi hombro, entonces daré la vuelta y lo sabré con certeza. Entonces podrás escoger entre todas mis letras, y componer la canción que aún no existe.

NUEVA PARADA (Sur de Francia)

Será así sin duda. Serás tú quien toque mi hombro cuando no lo espere. Más que un tocar, será un apoyar la palma y dejar caer los dedos de forma suave. Y lo sabré. Y no será una desconocida. Serás tú. Tú sabes que serás tú. No habrá más personas nuevas.
La soledad pasó de ser la sombra de la que huía, a la compañía que me inspira. La soledad y el compromiso del que escribe. El que recibe sus revelaciones de madrugada. Estás, difíciles de descifrar, son la luz que ilumina un día más cada mañana, siempre que consigo descifrarlas. Las noches oscuras por las que he que atravesar, solo deteniéndome para poder interiorizar lo aprendido con cada arañazo, con cada tropiezo, con cada sueño indescifrable. Siempre terminas dándome las claves.
Este compromiso ya no tiene marcha atrás. Este compromiso es solo con el que lo está relatando.
Y cuando, por fin, se vean las últimas ramas de este espeso bosque, donde hasta los fantasmas inspiraron mi esperanza y fueron musas para el relato; solo entonces sabré que habré llegado.
Y cuando la mano se pose en mi hombro, la recogeré y seguiremos el camino juntos, ya casi sin la necesidad de hablar.
Te reconoceré por tus ojos. La belleza que entonces me atrapó en mi ego, ya no existirá. Solo existirá tu mirada.
Es hora de levantar este nuevo improvisado campamento y seguir.
Hasta mi próxima parada, queridos.

DESDE UN ARCÉN

Aparecen cuando la mente desaparece. Aparecen cuando te inunda la soledad, y ya parece que no existen. Aparecen, y te alcanzan para darte un empujón, un abrazo, u horas de una conversación que no le hubieras concedido a nadie, en tu habitual egoísmo de costumbres que no cambias para que no entre nadie. Y vas llenando, muy despacio, un corazón que solo pensaba en los que ya no están, o en los que desaparecen por un tiempo, para acoger a estas otras personas buenas. Claro, ahora entiendo por qué os fuisteis por un tiempo. Me estáis regalando un espacio para el Amor propio. Para dejar de dar y poder recoger.

Estos hombres y mujeres, que son ángeles sin duda, buscan un espacio para ti en su tiempo. Buscan un minuto para comunicarse contigo.

Si, amigos, eso es lo que sigo encontrándome en este denso bosque, cada vez más amable. Son todos estos ángeles los que, a modo de pequeñas candelas, van iluminando un camino que, aunque algunas veces duro, algún día añoraré.

Esta vez no tenía prevista esta parada. Esta vez escribo caminando. Hasta mi próxima parada.

Os amo.

VOLVERÉ A PARAR

Termina lo que comiences, incluida la vida. No te embarres en los errores, ni te emborraches con los éxitos ni con tus bondades. Tendrás de los dos, así que trabaja por mejorar, pide perdón cuando sea necesario y mantente firme en lo que conseguiste interiorizar. El camino del medio. Siempre por el camino del medio.

Pide para los demás, porque serás la persona más feliz. ¿Quieres ser feliz? ; pide para los demás. Somos todos uno. No hagas daño; no te hagas daño.

He vuelto a encontrar un claro en este bosque. He vuelto a encontrar un lugar para sentarme y sentir, pero también para dormir. Pronto volveré a caminar. Si en unos días vuelvo a encontrar un lugar para compartir, lo haré.

Os quiero

JOSÉ ENRIQUE

No te quiero sin pecados. Te amo por tus pecados. Esos pecados de los que vas siendo consciente. Esos pecados que te recuerdan a los que te precedieron en tu lucha actual.

Te quiero. Te amo por los pecados de los que ahora otros se alejan. Igual que tú te alejaste de tu querido antecesor.

Te amo. Te quiero porque lo necesitas. Lo necesitas para atravesar este bosque. Ahora que has abierto los ojos, y has decidido seguir caminando hasta que veas la luz que dejan pasar los últimos árboles, menos frondosos, que te avisan de que llegaste. Tardaste un poco más que otros, y mucho menos que casi todos.

Llegarás pronto, mi amor.

PASABA POR AQUÍ

Necesitamos salir del teatro del ego que nos hace sufrir. Necesitamos saber que todos somos uno. Y que si todos somos uno, hemos de tener compasión por los que siguen creyendo en que han de lucir de una o de otra manera para ser amados. Necesitamos saber que ya somos amados. Necesitamos saber que solo hay una raza; la humanidad, y que solo hay un Dios; el Amor.

Y esto lo dice alguien que necesita creerlo tanto como ustedes, queridos lectores. Y para creerlo, el primer paso es conocerse a uno mismo. Y, cuando te ames, con tus luces y tus sombras, entonces podrás amar sin condiciones al resto de tus congéneres, como ya somos amados aunque no lo sepamos.

MAITE ZAITUZTET

De que sirve un porqué, si no tienes un para qué. Qué haces con todos los porqués si no los conviertes en un para qué. Es incluso más rápido llegar al para qué, que aunque años te cueste, sólo este es el que te hará caminar feliz por haber atravesado todos los miedos para llegar al él. Y, según vayan llegando los para qué, ya no vuelvas la mirada, porque puede que surja todavía la tentación del porqué.

Maite zaituztet.

CAMINOS DE ANTAÑO

Las canciones de amor se pierden. Se pierden en el papel donde han sido escritas. Las canciones de amor, que siguen surgiendo a borbotones, ya no tienen dirección de envío. “Ya no sé con qué inocente excusa pasar por tu casa”,podría ser hoy un motivo de neurosis, en vez de un anhelo de amor. Ya no puedo acercarme a tu boca, pasó de ser una declaración de amor, a un posible delito de, qué se yo.

Las canciones de amor se han perdido. Porque para tener algo contigo ha de mediar mucho más que una letra bonita para una canción. Porque para tener algo contigo, pasaré de las letras a los filtros en aquellas sonrisas forzadas de píxeles, para llenar los vacíos. Aquellas sonrisas que no son de verdad.

Y, “aunque pueda parecer un desatino, yo no quiero morirme sin tener algo contigo”, como en la letra de aquella canción que inspiró a este escritor. Cuando los corazones estén llenos de Amor, entonces encontraremos esos caminos de antaño. Esos caminos de antaño que, aunque no estaban exentos de curvas y piedras, eran caminos para hacer sonar estas canciones de amor.

EL DESCANSO DEL GUERRERO

Terminó el tiempo de los saltos con abrazo, de llegar a creer que sí, que fuiste invencible, que los verías crecer cada centímetro. Terminaron las pizzas de los viernes, que eran el descanso del guerrero, y el alimento nocturno de los pequeños aprendices. Terminó tener el frigorífico lleno para satisfacer el ego de un guerrero se soñaba invencible. Terminaron las siestas que no querían, pero que les atrapaban en el tiempo que les cubría con la manta. Aquel tiempo en el que el guerrero soñaba cómo ser perfecto en cada batalla, y los cadetes renovaban energías para seguir luchando con sus espadas de punta redonda.

Terminó ese tiempo, y las espadas ahora son reales. Las llevan envainadas en su cintura. Y llegó el tiempo en el que el guerrero dejó de llenar el frigorífico, porque el ego ya no era tal. Aquel guerrero al que le costó comprender que los perdería de vista, y que un moderno teléfono le anunciaría, de vez en cuando, que eran felices sin usar aquella espada, pero con las habilidades bien aprendidas por si tuvieran que hacerlo.

Diestros los dos, por caminos diferentes. Preparados para el trayecto que yo recorría mucho más torpemente cuando aún era un joven cadete arrogante.

Y el guerrero aprendió que no fue un héroe. El guerrero asumió sus errores comprendiendo los de los anteriores guerreros, que le tapaban a él con la manta cuando le dolía la tripa, y era aún un cadete.

Porque los cadetes perdonan cuando son ellos los guerreros. Los cadetes perdonan cuando ven en la distancia que los anteriores guerreros también fueron valientes, aún con peores armas.

Porque, perdonar y perdonarte, es ahora el camino que te queda para llegar hasta el último tramo; un Amor infinito.

MITAD DEL TERCER TIEMPO

Ya no tengo cuerpo para suplicar amores. Hay cosas que sin mí no valen. Ya no tengo letras para cartas de amor con destinos inciertos, ni espero las ausencias con paciencia. Ya no tengo un sí siempre por respuesta. Ahora tengo un sí solo si brilla. Ya no deslumbra tanto como antaño lo que brilla. Quizás porque va cubierto con un manto de desconfianza, no sea que la vean en esos lugares de amores en rebajas. Esos lugares del último recurso, la pataleta y la exigencia.

Ya solo tengo manos para mis manos. Ambas acuden rápido sin exigencia. Ambas son solo una en conciencia.

Ya no se inician caminos sin preguntas, sin pensar en el siguiente paso, sin certezas. Esas certezas que son promesas hasta que dejan de ser certezas para volver a ser promesas, pero que no fueron nunca ni certezas ni promesas.

Y, como hay cosas que sin mí no valen, seguiré conmigo el camino sabiendo que, aunque no haya certezas, amaré cualquier destino al margen de su belleza.

GUERRA

No habrá Paz en el mundo mientras no haya Paz en nuestro interior. No puedo desarrollar en prosa esta afirmación. No puedo porque es literal. Salimos a pedir el fin de los conflictos del mundo, pero no acudimos a la puerta del hermano para pedir perdón. A pesar de que a tu ego le parezca que tienes razón, sólo si pides perdón y extiendes la mano, el ego de enfrente se despertará y quizás comience a liberarse.

Las guerras donde mueren civiles, son la prolongación de esa actitud del ego. Cuando, persona a persona, comencemos a llevar al ego a nuestro lado solo para lo imprescindible, y nuestro nivel de consciencia sea superior, entonces no habrá que salir a pedir el final de una gran guerra. Cuando cada pequeña batalla sea solucionada con facilidad, nunca se llegará a los grandes conflictos. Así que, querido/as amigo/as; piensen cuando estén en esa marcha contra esa guerra; ¿he resuelto yo primero mis batallas y mis miedos?

Un abrazo!!!

VOLVER

Porque lo mejor de irse es volver. Porque lo mejor de irse es el camino; el de ida y el de vuelta. Porque, aunque alguna vez surge la tentación de quedarse entre los muros del monasterio que te acoge en tus retiros, volver te ofrece la oportunidad de celebrar. Celebrar que lo que meditas allí, dentro de los muros, lo puedes predicar luego, fuera de los muros.

Porque, volviendo, reconoces como iguales a las mismas personas que nunca salieron. Porque yendo reconoces que todos son uno contigo, aunque jamás los viste antes. Lo que ves al volver, ya no es lo mismo para los ojos del que se va. No es lo mismo para el que se va detrás de unos muros que le separan durante un tiempo para poder conocer mejor la profundidad que allí habita, y que siempre habitó en él aun sin saberlo.

Porque, sin duda, lo mejor de irse es volver.

MI ESCRITURA

Mi escritura es prosaica. Es más bonito decir que mi escritura es prosa sencilla. Es prosa sencilla porque escribo tal y como pienso. Apenas utilizo los filtros necesarios para no sólo ser, sino parecer. Mi escritura es prosa porque escribe el niño. Siempre escribe el niño. Escribe el niño que estuvo mudo. Escribe el niño que tenía miedo de hablar. Escribe el mismo niño que ahora verbaliza casi todo lo que piensa. Verbaliza todo lo que piensa porque cree que le entenderán. Lo hace porque piensa que los demás también han visto lo que vio él. Pero la teoría de la mayoría, la de la masa, no es la del niño que ahora escribe lo que va surgiendo mientras lo siente. E igual que cuando siente escribe, lo deja de hacer cuando tiene que pensar lo que ha de escribir.

Hasta la próxima, queridos amigos.

SIEMPRE SUEÑO LOS CAMINOS.

Voy soñando los caminos. Los voy soñando y los describo. Los describo tal y cómo luego los voy a escribir. Y cuando están escritos, siempre los transito. Es seguro que nunca son tal y como los describo. Solo son como deberían ser. Siempre tengo tres caminos; el soñado, el escrito y el caminado.

Y así seguiré, caminando por esos sueños que me van dibujando los caminos que luego yo pinto, convirtiéndome en el que termina creándolos.