
Volver a temblar en unos brazos
bajo jugosos besos,
míos o ajenos,
probar una vez más esa sal de mar prohibida,
dejar que el agua bañe mi piel quieta,
inmóvil que ya no sabe de amores.
Volver a tenerte con mi cabeza entre tus muslos
saboreando el agua que a mi toque brota de tu hermosa fuente,
besarte hasta que me inundes con tus flujos y
oírte exclamar ¡Vuelve, vuelve como entonces!
¡Haz que mi cuerpo vibre y sepa de amores!
Volver, volver a regocijarme en suspiros de otra alma
¡Es igual! Enredarme bajo el cielo de plácida noche
donde sólo se escuche tu nombre y el mío,
el tacto de pieles, el roce de labios…
Volver, a estar entrelazados vestidos de solo piel
bajo el techo de tu cuarto, encima de tu cama,
que de ausencia brilla solitaria
enredados en un acto interminable de
sublime amor, hasta llegar rendidos al orgasmo.
Volver a los primeros aromas, ensayando caricias,
frases de un nuevo corazón o palabras usadas de otros momentos de la vida…
Pero, volver ansío a tus besos, a tu pecho, mirarnos,
reconocernos como agua nueva que dejamos pasar.
Sé que anhelas volver, volvamos pues,
también anhelo sentir tus gemidos de placer
viendo tu mirada fija en el techo esperando
culminar,
pero también ansiar que nunca termine,
¡Dilo, grita fuerte y alto, VUELVE!
© DuMaAr








