Va a hacer veinte años que nos casamos y cuatro que no te abres en diamante y explotas al universo. Y ocho que Vida no me besa. Y cuatro (otra vez) de la Revelación. Y la que nos espera. Hoy va a estar permitido ponerse cursi...
FELIZ 1996
giovedì 31 dicembre 2015
mercoledì 25 marzo 2015
Attention Whore. Por qué me voy de Twitter
No quiero formar parte de un lugar en el que se persigue a la gente por no sufrir como propio el dolor ajeno. Un lugar en el que lo socialmente aceptado es escribir DEP junto a la foto de un lazo negro en todas tus redes sociales, pero en el que eres señalado como un monstruo si admites que en realidad no te importaban las personas ahora fallecidas. Lo cual no significa que las desprecies ni que pretendas incitar al odio hacia ellas. Simplemente, te son indiferentes, porque hasta ayer no sabías ni que existían esas personas. Un lugar en el que la hipocresía se aplaude y el chiste, malo o bueno, se censura.
Un lugar cuyos dirigentes hace unas semanas marchaban del brazo en Francia "en defensa de la libertad de expresión", mientras hoy ordenan a sus fuerzas de seguridad que investiguen chascarrillos estúpidos. Me pregunto si también serían investigados mi abuelo y sus colegas, que posiblemente ayer hicieran comentarios similares en el bar. No quiero formar parte de un lugar en el que está muy bien escribir "todo mi apollo ke fuerte ke dolor de familias ke siento como mio D.E.P siempre kon vosotros!!!" y muy mal cuestionarse dónde empieza la ética de uno y acaba la de otro. Un lugar de pose, de selfie, en el que la gente se indigna ante el hecho de que tal o cual personaje público, ante una tragedia, no haya actualizado su perfil, en lugar de preguntarse qué hace o hará realmente (en la vida tangible, esa que tanto estamos descuidando) por cambiar o al menos mitigar las cosas feas de este planeta. Un lugar sucio, asqueroso, en el que la satisfacción se mide en pulgares hacia arriba mal dibujados y se mira peor al que pregunta que al que sabemos que finge su dolor.
Un lugar en el que, sin embargo, me he topado con mentes maravillosas, con algunas de las cuales me agradaría seguir divagando. Si eres una mente maravillosa de las de mi bando, manifiéstate. Mientras tanto, Twitter, que te den mucho por culo.
venerdì 20 marzo 2015
Lo del eclipse
Hoy, 20 de Marzo de 2015, un eclipse de Sol se pudo ver parcialmente desde España. Sobre las 08.58 horas, la Luna empezó a ocultar el disco solar en la provincia de Cádiz. El eclipse ha sido total en las islas Feroe (Atlántico norte) y en las Svalbard (océano glacial Ártico).
Eso dicen los científicos.
Unos cuantos, los que estamos locos, sabemos que es mucho más que eso.
Que de vez en cuando, no todos los días, ni todos los meses, ni siquiera todos los años, a la pequeña Luna le nacen ínfulas de grandeza y se reconoce capaz de todo. Entonces el satélite consagrado a Artemisa, o Artemisa misma, comprende que puede subirse en la chepa de quien haga falta. Incluso del anormal, egocéntrico, megalómano y chulo de mierda de su hermano gemelo.
Y entonces va y se le sienta encima.
Y aunque el Sol al final acabe volviendo, emergiendo del Tártaro, comenzando la fiesta otra vez, doliendo, quemando, destrozando, jodiendo, la Luna sabe que ella le puso el culo en la cara.
Una vez cada mucho tiempo, hay un momento de victoria.
Y es efímero. Y quizás no sirve para nada. Y sólo lo vemos los dementes. Y es la puta hostia.
sabato 7 febbraio 2015
Momo contra Venus
En realidad llevaba mucho tiempo queriendo escribir algo con este título, sin saber exactamente qué quería escribir con este título. La excusa me la ha dado el inminente 14 de Febrero, sábado, día grande de los Carnavales en muchas poblaciones, y onomástica también de aquel religioso que casaba personas hace mucho tiempo. Eso, Momo contra Venus. En la misma jornada, y todo por un módico precio a ingresar en su charanga o su Corte Inglés correspondiente.
En nombre de Venus se regalan orquídeas las parejas estables (el año que mi entonces novio me regaló una orquídea, confirmé que, en Hefesto, la relación estaba muerta), y las parejas estúpidas se mandan emoticonos de whatsapp que forman un gran corazón de whatsapp. En nombre de Momo, personas que no saben quién es Momo bailan en las calles, se emborrachan al mediodía, a veces se desnudan en carrozas o gritan consignas inconexas con mucha purpurina en los carrillos y en los ojos.
Y yo que creo que es al revés. Que la tradicionalmente invocada como diosa del Amor en realidad es una ramera barata que se congratula de los placeres hedonistas de las juergas que preceden al Miércoles de Ceniza. Y el tradicionalmente evocado como dios del Cachondeo tiene más corazón que deidad alguna ha pisado el Monte Olimpo por los siglos de los siglos. Que las danzas carnavaleras en supuesto honor a Momo, en realidad son tributo a Venus, quien aplaude el intercambio carnal y callejero entre jóvenes y no tan jóvenes desconocidos casquivanos. Y el intercambio de exhibición de seudo amor en una fecha tan señalada en supuesto honor a Venus, en realidad es tributo a Momo, aunque me da en la nariz que él no apostaría un duro por un sentimiento promocionado por Facebook.
No me piden sesudos análisis ni referencias bibliográficas que remitan a textos de Hesiodo, Homero, Robert Graves, Pierre Grimal y compañía. Sé que es así, porque no está escrito. Y sé que es verdad, porque me lo he inventado yo.
domenica 19 ottobre 2014
Pase VIP
Alicante, junio de 1996. Hogueras. La noche de los zapatos en la mano, del Hércules recién ascendido y de las lágrimas de rímel en la almohada. La noche en la que el fuego me lo metí en la glotis de la rabia, de las fotos borrosas de lejos que valían mucho más que los reportajes de iPad. Y de la conversación imaginaria y realísima sin necesidad.
- Para entrar al backstage, necesitas un pase VIP, xiqueta.
- Un pase VIP. Cuando seas mayor, podrás tener uno.
No digo que se me generara un trauma, pero sí se me quedó dentro. Como un tumor benigno que no molesta, como un ovario con endometriosis. Y, seguramente de modo inconsciente, desde aquel instante, desde la noche de los zapatos en la mano, ando buscando pases VIP. No al recinto donde tú estabas en sí, sino (supongo) a la vida. La vida verdadera, vetada cuando tienes 11, 12 y 15 años, cuando tienes un cuerpo que te valga para nada, cuando a veces te sientes como la conciencia cuasi inerte de 'Johnny cogió su fusil'.
Y así me convertí en coleccionista de pases VIP. Pases VIP para departir con los Príncipes de Asturias, con el presidente del Gobierno,
Y este preludio del Día del Amor, por fin me las vi a punto de sacar un pase VIP para tocarte.
"Mójate", dije, cuando en realidad tenía que haber dicho "las historias de verdad bonitas no pueden acabar mal". O "me gusta que me roces el antebrazo y que arrimes tu cara a la mía cuando hables conmigo". O "una vez pensé que eras el adecuado para cambiar el mundo, pero me pasa lo mismo cada vez que me enamoro: creo que el amado es la persona perfecta, la media naranja de los tópicos, para cambiar el mundo, aunque seguramente siempre me equivoco, porque el secreto para cambiar el mundo lo aprendí con la Magia". O "cuántas veces soñé con besarte, cuando aún no sabía besar". O "habrá acaso zona más VIP que mi cuartel general, mi palacio en ruinas, donde me enamoré de otro y nunca me acordé de ti".
Y de golpe me veo paseando contigo, y nos cruzamos con un puñado de soldados nazis, con Napoleón, con el río de los venenos, nos cruzamos con todos los tunos del mundo, que habían tomado la ciudad para no cantarnos canciones, nos cruzamos con la vida hipócrita que explota los sábados en forma de croquetas y gambas rebozadas, que muy poco tiene que ver con la vida verdadera del 17 de Octubre, día del amor, a ver quién es el guapo que me dice que Octubre no se escribe con mayúsculas.
Eres un poco mi prehistoria y mi mentor, y me enseñaste tan a lo bestia a valorar lo intangible que estuve durante años sin preocuparme de tocar nada. Me enseñaste a vivir sin ojos y sin manos, pero con pase VIP. Pase VIP para brindar, para emborracharse y para ser la crónica sucia del baile del Metro de Madrid, del billete de autobús con el que no me perdí en Gran Vía, cuando Gran Vía era más alta y más hostil conmigo, porque con ella tampoco tenía pase VIP. Brindemos por lo que no te contaré nunca, brindemos por los subnormales que permitieron que sus sueños caducasen y no cogieron ningún tren, aunque luego cogieran un avión para hacerse un selfie en Punta Cana. Brindemos por los que no se saben de memoria el 'Bolero' que Google ignora, brindemos por todos los que me hicieron y todos los que te hicieron daño, brindemos por 7º de EGB y por la caja de rotuladores de la tómbola a beneficio del Cuzco. Brindemos por esa sonrisa, porque a veces también está muy bien mirar. Y, mirar, después de haber vivido sin ojos, está mejor. Brindemos porque Alicante se arrodille ante nosotros y nos presente sus respetos.
Mientras, la vida verdadera palpita, sufre, añora y manda correos electrónicos. Y tú preguntas si te lo regalo, y brindamos con Rioja, y recuerdo lo maravilloso que es manipular, engañar, robar, lo maravilloso que es el tráfico de influencias, lo maravilloso que es tener 33 años y no 13, lo maravilloso que es crecer y corromperse sin con eso he llegado a brindar contigo, aunque odies la cerveza y odies el tabaco, el mismo tabaco que te fumabas en Alicante, junio de 1996.
Al final has sido tú quien ha cogido el tren para venir a verme. Verte, que me sonrías encima, es tan alucinante que no le queda otro remedio que ser efímero.
Para perpetuarse.
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giovedì 28 agosto 2014
Apología del adulterio
- La quieres más a ella... ¡Reconócelo!
- No, Lowenstein... sólo hace más tiempo.
'El príncipe de las mareas'
Paulo Coelho ha sacado un libro que se llama 'Adulterio' y, sin leerlo, ya me parece un sacrilegio. No sé de qué va la perorata de turno, es que el título en sí me ha hecho divagar. Adulterio. Una palabra preciosa, suena bien en la boca, golpea en el paladar desde luego mucho mejor que 'matrimonio'. Sin embargo, su melodía fonética es directamente proporciona a su mala fama.
Relacionamos 'adulterio' con traición, con dolor, con alguien que se va con alevosía temporalmente a filtrar al enemigo amor blindado por un sacerdote o un juez. Adulterio es una mujer de vida alegre cuya máxima aspiración en la ídem es arrebatar el marido a su legítima santa. Como si rubricar el certificado fuera un contrato. Como si se pudiera augurar un monopolio al amor. Y como si esas mujeres crueles, frívolas, malísimas personas, de las 'otras' sólo respirasen por la única razón de hacer daño, ja, el placer de hacer daño, el enormísimo placer de desgarrar la rutina de una señora encantadora que firmó, ante dios y ante los hombres, que ese marido es su marido. Y he estado divagando (como mujer a la que han puesto los cuernos más de una vez, y que los ha puesto, más de una vez, y a la que han abandonado por otra más de una vez, y que ha abandonado por otro más de una vez) y me he dado cuenta de que, como dice el tópico, no todas las infidelidades son iguales. No todos los restregones tienen larga vida, y no todos los adúlteros (ni, mucho menos, las 'otras') buscan dejar de serlo. Y me he dado cuenta de que, de vez en cuando, creo en la gente.
Creo en la gente que se busca para quererse sin plasmarlo en redes sociales. En la gente que se busca cuando, seguramente, no debería buscarse, si a la opinión pública, el sentido común y los compañeros de trabajo les preguntas. Quererse no significa buscarse a diario, pero buscarse creo que sí significa quererse. Quererse porque sí, buscarse porque sí. Sin ataduras, sin explicaciones, sin tener que acordar ir a casa de suegros, cuñados, primos, amigos comunes, sin cumplir un contrato social artificioso y estúpido, sin más. Sin compartir una hipoteca, una serie de televisión favorita o una cena a cuatro en el japonés. Creo que Sabina escribió algo parecido en una canción. José Córdoba lo escribió en todas. Quererse porque sí, buscarse porque sí, aunque a veces hasta tú mismo dudes sobre si es correcto quererse o buscarse. Probablemente no lo sea, pero quién habló de corrección, quién pensará en corrección el día de mañana, cuando se esté pudriendo, cuando se esté matando o cuando lo maten, qué más da. Creo en la gente que, cuando toma café, no mira el móvil, porque prefiere mirar la clavícula del otro. Creo en la gente que no necesita el aplauso, el pulgar hacia arriba colectivo, la sonrisa, la empatía, la firma en el registro civil o el beso ante el cura. Creo en la gente que se quiere porque les vino dado quererse, aunque su amor no beneficie a nadie; ni perjudique a nadie, puesto que los secretos, cuando de verdad son secretos, no lastiman ni supuran. Creo en los que se besan no como animales, sino como humanos que comprenden que un sentimiento, lo que es un puto y puro sentimiento, no es un arma. Creo en quienes se quieren y se buscan sin pretensión de oficializar algo, porque oficializar sería escenificar, infringir daño quizás, marear, destrozar. Creo en los que se protegen y se esconden de la vida para verse diez minutos.
A ver quién tiene los santos huevos de decirme que eso no es amor.
- No, Lowenstein... sólo hace más tiempo.
'El príncipe de las mareas'
Paulo Coelho ha sacado un libro que se llama 'Adulterio' y, sin leerlo, ya me parece un sacrilegio. No sé de qué va la perorata de turno, es que el título en sí me ha hecho divagar. Adulterio. Una palabra preciosa, suena bien en la boca, golpea en el paladar desde luego mucho mejor que 'matrimonio'. Sin embargo, su melodía fonética es directamente proporciona a su mala fama.
Relacionamos 'adulterio' con traición, con dolor, con alguien que se va con alevosía temporalmente a filtrar al enemigo amor blindado por un sacerdote o un juez. Adulterio es una mujer de vida alegre cuya máxima aspiración en la ídem es arrebatar el marido a su legítima santa. Como si rubricar el certificado fuera un contrato. Como si se pudiera augurar un monopolio al amor. Y como si esas mujeres crueles, frívolas, malísimas personas, de las 'otras' sólo respirasen por la única razón de hacer daño, ja, el placer de hacer daño, el enormísimo placer de desgarrar la rutina de una señora encantadora que firmó, ante dios y ante los hombres, que ese marido es su marido. Y he estado divagando (como mujer a la que han puesto los cuernos más de una vez, y que los ha puesto, más de una vez, y a la que han abandonado por otra más de una vez, y que ha abandonado por otro más de una vez) y me he dado cuenta de que, como dice el tópico, no todas las infidelidades son iguales. No todos los restregones tienen larga vida, y no todos los adúlteros (ni, mucho menos, las 'otras') buscan dejar de serlo. Y me he dado cuenta de que, de vez en cuando, creo en la gente.
Creo en la gente que se busca para quererse sin plasmarlo en redes sociales. En la gente que se busca cuando, seguramente, no debería buscarse, si a la opinión pública, el sentido común y los compañeros de trabajo les preguntas. Quererse no significa buscarse a diario, pero buscarse creo que sí significa quererse. Quererse porque sí, buscarse porque sí. Sin ataduras, sin explicaciones, sin tener que acordar ir a casa de suegros, cuñados, primos, amigos comunes, sin cumplir un contrato social artificioso y estúpido, sin más. Sin compartir una hipoteca, una serie de televisión favorita o una cena a cuatro en el japonés. Creo que Sabina escribió algo parecido en una canción. José Córdoba lo escribió en todas. Quererse porque sí, buscarse porque sí, aunque a veces hasta tú mismo dudes sobre si es correcto quererse o buscarse. Probablemente no lo sea, pero quién habló de corrección, quién pensará en corrección el día de mañana, cuando se esté pudriendo, cuando se esté matando o cuando lo maten, qué más da. Creo en la gente que, cuando toma café, no mira el móvil, porque prefiere mirar la clavícula del otro. Creo en la gente que no necesita el aplauso, el pulgar hacia arriba colectivo, la sonrisa, la empatía, la firma en el registro civil o el beso ante el cura. Creo en la gente que se quiere porque les vino dado quererse, aunque su amor no beneficie a nadie; ni perjudique a nadie, puesto que los secretos, cuando de verdad son secretos, no lastiman ni supuran. Creo en los que se besan no como animales, sino como humanos que comprenden que un sentimiento, lo que es un puto y puro sentimiento, no es un arma. Creo en quienes se quieren y se buscan sin pretensión de oficializar algo, porque oficializar sería escenificar, infringir daño quizás, marear, destrozar. Creo en los que se protegen y se esconden de la vida para verse diez minutos.
A ver quién tiene los santos huevos de decirme que eso no es amor.
domenica 8 giugno 2014
Declaración de intereses
A mis 78 años recién cumplidos, diez de los cuales los he pasado en este pueblo de Albacete al que no llega Internet, quiero / deseo / necesito reciclar, o establecer, una serie de principios que creía olvidados, pero que espero no olvidar nunca. Dicho lo cual, manifiesto, con una mano en el pecho y otra sobre la biografía de Rocío Dúrcal, lo siguiente:
- No me interesa hacer amigos. Es más, he llegado a un punto en el que no me interesa el mínimo contacto con seres humanos. A lo largo de todas mis vidas, he conocido a un porcentaje considerable de la población mundial para afirmar, sin temor a equivocarme, que todo el mundo es idiota y que, el que no lo es, muy probablemente sea un hijo de puta. He estado echando cuentas y creo que sólo considero válidas (ergo, me importan de verdad) a siete personas de este planeta y, de esas siete, cuatro son hombres. Ese es el nivel.
- No me interesa "hacerme un nombre". Ya tengo muchos nombres. Mis amigos me llaman Larisa, Lari, nena, neni, Julieta, Sandra, imbécil o tía. Mi madre me llama "hija" (como no podía ser de otra manera) y yo ya empiezo a llamarla "madre" en lugar de "mamá", lo cual implica que ambas tenemos una edad.
- No me interesa mostrar al mundo mis creaciones. Dado que el mundo está lleno de personas estúpidas, no considero que cuenten con ningún mérito para ganarse el privilegio de disfrutar de mi obra pictórica y literaria, magna, sublime y superior a la media de sus ignorantes conciencias. ¿Te imaginas lectores, qué sé yo, alicantinos, gallegos o murcianos? Qué sopor, en serio.
- No me interesa España. Madrid me asquea en particular. Madrid tiene alma de yonky, de suciedad infecta, de basura restregada por la acera en la que picotean palomas con lepra. Madrid es vómito, así que mi intención es no volver a pasar dos días seguidos en esa ciudad.Lo bueno es que en el Senado no tienes obligación de ir todos los días.
- No me interesan tus sobrinos. No es necesario que compartas conmigo toda mínima anécdota nimia y estúpida que estos digan/realicen. No sólo no es necesario, sino que es cargante, molesta, irrita y, si no fuera porque hay vigente un Código Penal, quizás acabaría en violencia física y verbal.
- No me interesa Internet. De algunos de los mejores momentos de mi vida hay fotos, pero nunca las he hecho yo y, por supuesto, no las he subido a 'la nube'. En un mundo dominado por la sobrecomunicación, atestado de idiotas, concibo la felicidad absoluta como la ausencia de seres humanos. La ausencia de público. La ausencia de imbéciles. El verdadero triunfo es no existir, vivir oculto, vivir ignorado, sin llevar en el bolsillo un geolocalizador ni ir dando cuenta de lo que comes, documento gráfico mediante, a un grupúsculo de seres que, menuda coña, se hacen llamar 'amigos'.
- No me interesa compartir. Hay algo más adictivo que contarle al mundo absolutamente todo: no contarle absolutamente nada. Por la parte que me toca, aspiro a abrazar sin una cámara delante, a perder la cuenta de los besos sin buscar el 'me gusta' colectivo, aspiro a ser feliz sin tener que disimular que lo soy. Y sin inventarme las ganas de fingir que lo soy.
Mañana vendo el iPhone a un moro y el 3 de julio se me acaba el contrato de permanencia con Vodafone. Conservo un Nokia de 2006 que, con suerte, está vivo. Que os den mucho por el culo.
- No me interesa hacer amigos. Es más, he llegado a un punto en el que no me interesa el mínimo contacto con seres humanos. A lo largo de todas mis vidas, he conocido a un porcentaje considerable de la población mundial para afirmar, sin temor a equivocarme, que todo el mundo es idiota y que, el que no lo es, muy probablemente sea un hijo de puta. He estado echando cuentas y creo que sólo considero válidas (ergo, me importan de verdad) a siete personas de este planeta y, de esas siete, cuatro son hombres. Ese es el nivel.
- No me interesa "hacerme un nombre". Ya tengo muchos nombres. Mis amigos me llaman Larisa, Lari, nena, neni, Julieta, Sandra, imbécil o tía. Mi madre me llama "hija" (como no podía ser de otra manera) y yo ya empiezo a llamarla "madre" en lugar de "mamá", lo cual implica que ambas tenemos una edad.
- No me interesa mostrar al mundo mis creaciones. Dado que el mundo está lleno de personas estúpidas, no considero que cuenten con ningún mérito para ganarse el privilegio de disfrutar de mi obra pictórica y literaria, magna, sublime y superior a la media de sus ignorantes conciencias. ¿Te imaginas lectores, qué sé yo, alicantinos, gallegos o murcianos? Qué sopor, en serio.
- No me interesa España. Madrid me asquea en particular. Madrid tiene alma de yonky, de suciedad infecta, de basura restregada por la acera en la que picotean palomas con lepra. Madrid es vómito, así que mi intención es no volver a pasar dos días seguidos en esa ciudad.
- No me interesan tus sobrinos. No es necesario que compartas conmigo toda mínima anécdota nimia y estúpida que estos digan/realicen. No sólo no es necesario, sino que es cargante, molesta, irrita y, si no fuera porque hay vigente un Código Penal, quizás acabaría en violencia física y verbal.
- No me interesa Internet. De algunos de los mejores momentos de mi vida hay fotos, pero nunca las he hecho yo y, por supuesto, no las he subido a 'la nube'. En un mundo dominado por la sobrecomunicación, atestado de idiotas, concibo la felicidad absoluta como la ausencia de seres humanos. La ausencia de público. La ausencia de imbéciles. El verdadero triunfo es no existir, vivir oculto, vivir ignorado, sin llevar en el bolsillo un geolocalizador ni ir dando cuenta de lo que comes, documento gráfico mediante, a un grupúsculo de seres que, menuda coña, se hacen llamar 'amigos'.
- No me interesa compartir. Hay algo más adictivo que contarle al mundo absolutamente todo: no contarle absolutamente nada. Por la parte que me toca, aspiro a abrazar sin una cámara delante, a perder la cuenta de los besos sin buscar el 'me gusta' colectivo, aspiro a ser feliz sin tener que disimular que lo soy. Y sin inventarme las ganas de fingir que lo soy.
sabato 25 gennaio 2014
10 frases que en mi vida pensé que pronunciaría en serio, pero que ya he pronunciado en serio
10. No os metáis con el Papa, el Papa es un tío de puta madre, es un crack, me encanta el Papa.
9. Ya tenemos confirmados nuestros billetes de Ryanair.
8. Claro que vamos a amañar este concurso público, pero sé discreto, ya sabes cómo hay que llevar estas cosas.
7. La bombilla ya la he cambiado yo sola.
6. ¿Dónde tengo que firmar este contrato indefinido?
5. No, no no quiero tener un gato en casa.
4. ¿En qué pasillo tienen las cremas anti-arrugas?
3. Mañana llamo a lo de Risto.
2. Y estaré pagando el crédito hasta 2015.
1. Voy a empezar el cuarto de la saga y ni media le he dicho al editor.
9. Ya tenemos confirmados nuestros billetes de Ryanair.
8. Claro que vamos a amañar este concurso público, pero sé discreto, ya sabes cómo hay que llevar estas cosas.
7. La bombilla ya la he cambiado yo sola.
6. ¿Dónde tengo que firmar este contrato indefinido?
5. No, no no quiero tener un gato en casa.
4. ¿En qué pasillo tienen las cremas anti-arrugas?
3. Mañana llamo a lo de Risto.
2. Y estaré pagando el crédito hasta 2015.
1. Voy a empezar el cuarto de la saga y ni media le he dicho al editor.
mercoledì 22 gennaio 2014
Canción de humor propio
Me gusta que mi vida salga en el papel couché, pero más me gusta no salir yo. Yo, que le cogido la mano a Ana María Matute y la polla a tu persona. Yo, qué he escupido en la cabeza de Álvarez Cascos y compartido confidencias con las chicas de Lunae. Que me he fumado un porro con los Estopa, que he discutido con Rosa Díez sobre la manera de tratar a los idiotas en redes sociales. Yo, que he estado de cóctel con la Infanta Elena y de borrachera con Joaquín Reyes. Yo, chaval. Que tengo 57 años y tres hijos, yo soy una persona muy sincera, yo soy una señora, un poquito de respeto, usted no sabe con quién está hablando.
Yo, que he visto amanecer en Roma y atardecer en Eleusis. Yo, que he tenido un orgasmo en Atenas. Yo, que sé el secreto para cambiar el mundo, que tengo un Ángel de la Guarda analfabeto y media docena de amigos humanos. Yo, que practico a diario el cohecho y el tráfico de influencias. Despacico conmigo. Que tengo un despacho con vistas a Atocha y no vengo más nunca al AVE.
Si el día que te abracé se alinearon los planetas, seguramente esta mañana han vuelto a hacerlo, porque se me ha salido el corazón por la boca corriendo, calle abajopor todo Albacete, después de que mi mejor amiga, la madre de mis hijos, me escribiese el mensaje que explica lo mismo que este post, pero mejor. Ya está. Ella alega que la culpa la tiene el Pato Donald. Yo alego que soy un idiota, soy un bromista, soy como todos ustedes. Idos todos a tomar por culo, Dadá no existe, Dadá no significa nada, ni puta idea de épica tenéis, pandilla de idiotas que vais al psicólogo y yo acabo de tener una revelación defecando, una inspiración, oh. Caca.
Que me da igual en el idioma que me lo digas. Que sé cómo va esto, chaval. Que tengo antecedentes. Que guardo un plano de instrucciones desde 1992, desde antes de llegar si quiera a conocerte, mucho antes ya te quería, como dice la canción. Es la ventaja de tomar apuntes, y de estar loca, y de haber dormido con recortes de la Súper Tele, que se te quedaba la tinta pegada al pecho y sólo te preocupaba que se ensuciasen las partes color carne del papel. Pero vosotros seguid pagando terapeutas, que no sabéis lo que es la magia.
Porque, cuando el mundo brilla, es alucinante. Pero, cuando explota, oh, Dios mío, cuando explota, cuando revienta en diamantes, cuando me pierde el ego de que estoy más cerca de ti, yo, mi, me, contigo, más cerca de lo que sé, más cerca de lo que diría un imbécil, del qué sabe nadie, la vergüenza pasa pero la cita queda, dime qué es lo qué puedo hacer, cómo te puedo tener en mi vida, como dice la canción. Que no me importa, que sí me late.
Porque yo engañé al Amor de Mi Vida contigo. El que no lleva cuernos es porque no lo sabe.
(Atención, alerta cursi)
Tú eres todos los poemas de amor y todas las canciones desesperadas. Eres lo cursi con mayúsculas y la crueldad supina. Quizás no es casualidad que justo el otro día encontrase, en el diario de 2007, la fecha exacta en la que me enamoré de ti. No sé si la vida tenía un plan, pero nunca perdí el tiempo luchando contra lo inevitable. Quererte es lo inevitable. Quererte es lo infame, lo estúpido, lo parnasiano, lo idiota.
Todo lo que tengo que decirte te lo dije mejor, comonunca, como siempre. Y a tu lado todo el mundo es tonto, a tu lado sobran los demás mortales, y no me digan que exagero, no ose nadie que no te haya tocado la cintura a decirme que exagero si quiera un poco.
Todas las musas te guardan pleitesía, todos los poemas hermosos acaban hablando de tus cejas, todas las canciones bonitas del mundo se hicieron para ti. Y me da igual todo, y lo voy a consentir todo, consiento incluso que me digan que es mentira lo que estoy diciendo, que el Sistema Solar no tiene un pacto contigo, porque claro que lo tiene, y qué más da, si son palabras. Son palabras ignorantes, todo sonido que salga de la boca de un humano y no sea para alabarte se convierte en eso, en una palabra ignorante. Que es muy fácil caer en la herejía contigo, apuntarse a tu religión, tu religión, que otros se adelantaron en fundar, quizás sin saber que el árbol de la ciencia es tu cuerpo. Todos los humanos son feos si se comparan contigo.
No entiendo cómo alguien puede caminar a tu lado sin que las arrugas de las comisuras le rocen la nuca. No entiendo cómo alguien puede pasar un solo día de su vida triste cuando te ha oído decir que la quieres. Aunque un día ya no la quieras. Y sólo espero que no te haya hecho daño, porque tendría que matarla.
Me queda el resto de la vida para plagar de hipérboles las calles de Praga, para lanzarme a hacer pintadas en los cielos reventados de las ciudades grises, para extender los brazos y decir qué pasa, si yo conozco esta guerra, si sé lo que es correr en camisón por la calle de madrugada con los muslos llenos de sangre y la boca llena de vino, ¿a mí me vas a hablar de utopías? ¿A mí me vas a decir que no? Que no ya me lo dijeron hace más de dos décadas, ¿pero quién te has creído que soy, niña? Usted no sabe con quién está hablando. Que al final el método sí valía, ¿puse yo en duda que valía, puse yo en duda, puse yo? Tampoco eres el primero al que sólo amo en los años bisiestos. Porque no tenéis ni puta idea de épica, ni puta idea. Ya te llamo esta tarde. Y tengo el resto de la vida. El resto de la vida para volver a besarte en la boca.
Yo, que he visto amanecer en Roma y atardecer en Eleusis. Yo, que he tenido un orgasmo en Atenas. Yo, que sé el secreto para cambiar el mundo, que tengo un Ángel de la Guarda analfabeto y media docena de amigos humanos. Yo, que practico a diario el cohecho y el tráfico de influencias. Despacico conmigo. Que tengo un despacho con vistas a Atocha y no vengo más nunca al AVE.
Si el día que te abracé se alinearon los planetas, seguramente esta mañana han vuelto a hacerlo, porque se me ha salido el corazón por la boca corriendo, calle abajo
("Esa es la actitud")
Que me da igual en el idioma que me lo digas. Que sé cómo va esto, chaval. Que tengo antecedentes. Que guardo un plano de instrucciones desde 1992, desde antes de llegar si quiera a conocerte, mucho antes ya te quería, como dice la canción. Es la ventaja de tomar apuntes, y de estar loca, y de haber dormido con recortes de la Súper Tele, que se te quedaba la tinta pegada al pecho y sólo te preocupaba que se ensuciasen las partes color carne del papel. Pero vosotros seguid pagando terapeutas, que no sabéis lo que es la magia.
Porque, cuando el mundo brilla, es alucinante. Pero, cuando explota, oh, Dios mío, cuando explota, cuando revienta en diamantes, cuando me pierde el ego de que estoy más cerca de ti, yo, mi, me, contigo, más cerca de lo que sé, más cerca de lo que diría un imbécil, del qué sabe nadie, la vergüenza pasa pero la cita queda, dime qué es lo qué puedo hacer, cómo te puedo tener en mi vida, como dice la canción. Que no me importa, que sí me late.
Porque yo engañé al Amor de Mi Vida contigo. El que no lleva cuernos es porque no lo sabe.
(Atención, alerta cursi)
Tú eres todos los poemas de amor y todas las canciones desesperadas. Eres lo cursi con mayúsculas y la crueldad supina. Quizás no es casualidad que justo el otro día encontrase, en el diario de 2007, la fecha exacta en la que me enamoré de ti. No sé si la vida tenía un plan, pero nunca perdí el tiempo luchando contra lo inevitable. Quererte es lo inevitable. Quererte es lo infame, lo estúpido, lo parnasiano, lo idiota.
Todo lo que tengo que decirte te lo dije mejor, comonunca, como siempre. Y a tu lado todo el mundo es tonto, a tu lado sobran los demás mortales, y no me digan que exagero, no ose nadie que no te haya tocado la cintura a decirme que exagero si quiera un poco.
Todas las musas te guardan pleitesía, todos los poemas hermosos acaban hablando de tus cejas, todas las canciones bonitas del mundo se hicieron para ti. Y me da igual todo, y lo voy a consentir todo, consiento incluso que me digan que es mentira lo que estoy diciendo, que el Sistema Solar no tiene un pacto contigo, porque claro que lo tiene, y qué más da, si son palabras. Son palabras ignorantes, todo sonido que salga de la boca de un humano y no sea para alabarte se convierte en eso, en una palabra ignorante. Que es muy fácil caer en la herejía contigo, apuntarse a tu religión, tu religión, que otros se adelantaron en fundar, quizás sin saber que el árbol de la ciencia es tu cuerpo. Todos los humanos son feos si se comparan contigo.
No entiendo cómo alguien puede caminar a tu lado sin que las arrugas de las comisuras le rocen la nuca. No entiendo cómo alguien puede pasar un solo día de su vida triste cuando te ha oído decir que la quieres. Aunque un día ya no la quieras. Y sólo espero que no te haya hecho daño, porque tendría que matarla.
("Podría ser peor")
Me queda el resto de la vida para plagar de hipérboles las calles de Praga, para lanzarme a hacer pintadas en los cielos reventados de las ciudades grises, para extender los brazos y decir qué pasa, si yo conozco esta guerra, si sé lo que es correr en camisón por la calle de madrugada con los muslos llenos de sangre y la boca llena de vino, ¿a mí me vas a hablar de utopías? ¿A mí me vas a decir que no? Que no ya me lo dijeron hace más de dos décadas, ¿pero quién te has creído que soy, niña? Usted no sabe con quién está hablando. Que al final el método sí valía, ¿puse yo en duda que valía, puse yo en duda, puse yo? Tampoco eres el primero al que sólo amo en los años bisiestos. Porque no tenéis ni puta idea de épica, ni puta idea. Ya te llamo esta tarde. Y tengo el resto de la vida. El resto de la vida para volver a besarte en la boca.
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lunedì 30 dicembre 2013
martedì 3 dicembre 2013
Yo entrevistaría a Miguel Ricart
Yo entrevistaría a Miguel Ricart. Yo, de ser Susanna Griso o Ana Rosa Quintana, me sentaría delante de él, para saludarlo o para invitarlo un café, básicamente para escucharlo. No veo problema alguno en hablar con un hombre que, con la ley en la mano, ha cumplido la condena que le fue impuesta; tampoco vería problema alguno en platicar con él aunque aún se encontrara entre rejas, como, por ejemplo, hacía hace décadas Jesús Quintero, que en su programa entrevistó a presos célebres de la época, como Rafi Escobedo.
Cuando os ponéis en plan digno, en vuestras cuentas de Twitter y Facebook, esas que edulcoráis hasta el vómito, cuando compartís consignas tipo "INDIGNANTE, UN ASESINO!", como si acaso no hubieseis visto nunca un asesino, cuando ralláis la náusea escribiendo lo buenos que sois, compartiendo imágenes de gatitos o lazos de colores, os juro que me arrebatáis las ganas de salvaos, pandilla de subnormales. Porque vosotros, por supuesto, jamás de los jamases veríais una entrevista a Miguel Ricard, ¿a que no? Al igual que no visteis la de la madre del Cuco, vamos, nadie, audímetros a cero aquella noche, qué mal lo pasamos en 'La noria', ¡que no nos veía nadie, nadie! Como nadie ve nunca-never a Belén Esteban, en todas y cada una de sus reapariciones, ni nadie ve los especiales sobre Asunta que se marca mi querido Nacho Abad en la cadena de la competencia, vamos, nunca.
Yo entrevistaría a Miguel Ricart. Seguramente no tengo escrúpulos ni moral. No me importa, y me da que tampoco me hacen falta. Prefiero ir tirando sin ellos que dar coba a una censura, callarme algo o, mucho peor aún, imponer que otros se callen algo.
Yo entrevistaría a Miguel Ricart. Me parece bastante más sucio entrevistar, también previo pago, a desoladas 'víctimas': allegados de muertos que mitigan el dolor sentando el culo en el mullido sofá del plató, y que no pueden hablar de nada más que de eso: del dolor. No pueden explicar el crimen, ni dar alguna clave que nos explique, o lo intente, el por qué ha pasado lo que ha pasado. Sólo pueden hablar de su dolor, y luego poner el cazo. Claro que la culpa de todo esto la tiene el hijo de puta que marcó un antes y un después en lo de lucrarse de luctuosos sucesos: Gerry McCann.
Yo entrevistaría a Miguel Ricart. Eso no significa que piense que Miguel Ricart es una excelente persona. Creo que políticos y banqueros sin delitos de sangre –esto es discutible, al ser bastante de ellos responsables directos de que la sangre de muchos humanos se derrame–, y que son entrevistados sin polémica social alguna en nuestros medios de comunicación, públicos y privados, también dan soberano asco. Algunos, incluso más que el asesino de Anabel Segura, sospechosamente similar a un personaje de 'La que se avecina'.
Y no, no hablaría así si fueran mis muertos. Aunque supongo que, a estas harturas, con el bagaje de mis 57 añosy curtido en dos ministerios, si fueran mis muertos, y en el caso de que no me hubiera vuelto del todo loco, ya habría solicitado yo hablar con Miguel Ricart: hace mucho tiempo, en la cárcel.
Yo entrevistaría a Miguel Ricart. Le preguntaría de todo y, aunque no me cuadra del todo lo de pagar (desde que mi partido no reparte sobres, estoy a dos velas), supongo que le pagaría. Y a José Bretón. Y probablemente tú también.
Claro que todo esto carece de sentido porque yo no soy Paolo Vasile, sino una pobre vieja que ultima sus días en un pueblo de Galicia y se está muriendo.
Cuando os ponéis en plan digno, en vuestras cuentas de Twitter y Facebook, esas que edulcoráis hasta el vómito, cuando compartís consignas tipo "INDIGNANTE, UN ASESINO!", como si acaso no hubieseis visto nunca un asesino, cuando ralláis la náusea escribiendo lo buenos que sois, compartiendo imágenes de gatitos o lazos de colores, os juro que me arrebatáis las ganas de salvaos, pandilla de subnormales. Porque vosotros, por supuesto, jamás de los jamases veríais una entrevista a Miguel Ricard, ¿a que no? Al igual que no visteis la de la madre del Cuco, vamos, nadie, audímetros a cero aquella noche, qué mal lo pasamos en 'La noria', ¡que no nos veía nadie, nadie! Como nadie ve nunca-never a Belén Esteban, en todas y cada una de sus reapariciones, ni nadie ve los especiales sobre Asunta que se marca mi querido Nacho Abad en la cadena de la competencia, vamos, nunca.
(Imagen de Facebook moralmente correcta)
Yo entrevistaría a Miguel Ricart. Seguramente no tengo escrúpulos ni moral. No me importa, y me da que tampoco me hacen falta. Prefiero ir tirando sin ellos que dar coba a una censura, callarme algo o, mucho peor aún, imponer que otros se callen algo.
Yo entrevistaría a Miguel Ricart. Me parece bastante más sucio entrevistar, también previo pago, a desoladas 'víctimas': allegados de muertos que mitigan el dolor sentando el culo en el mullido sofá del plató, y que no pueden hablar de nada más que de eso: del dolor. No pueden explicar el crimen, ni dar alguna clave que nos explique, o lo intente, el por qué ha pasado lo que ha pasado. Sólo pueden hablar de su dolor, y luego poner el cazo. Claro que la culpa de todo esto la tiene el hijo de puta que marcó un antes y un después en lo de lucrarse de luctuosos sucesos: Gerry McCann.
Y no, no hablaría así si fueran mis muertos. Aunque supongo que, a estas harturas, con el bagaje de mis 57 años
Yo entrevistaría a Miguel Ricart. Le preguntaría de todo y, aunque no me cuadra del todo lo de pagar (desde que mi partido no reparte sobres, estoy a dos velas), supongo que le pagaría. Y a José Bretón. Y probablemente tú también.
giovedì 15 agosto 2013
La reina en el palacio de los corrientes y el aire
Esta casa se me está quedando demasiado grande. Demasiadas habitaciones vacías, demasiados fantasmas.
Ahora, desde el fuerte conquistado, la vida de los otros se percibe diferente. Cuando has estado un par de años muerta, luego es extraño volver a respirar. Y resulta que sigues teniendo las mismas manías, las mismas debilidades. Y resulta que los dolores son los mismos, y los amores también son los mismos.
El Palacio se me está llenando de fantasmas y de gente corriente. La gente corriente es feliz, o asegura que es feliz, mientras habla de su vida perfecta, con pareja estable, hipoteca en propiedad y niños a su cargo. La gente corriente va al cine, a veces al teatro, tiene un perfil de Facebook con su nombre del DNI y no tiene miedo de andar por la calle.
La gente corriente me da mucha envidia y mucho asco.
Son mis empleados, pero también son mis iguales. Humanos como yo, mejores que yo, en cuanto son corrientes, ergo, son felices. Cada vez que alguno de ellos se ha dirigido a mí con respeto, le he pedido que no vuelva a hacerlo. No tengo nada de respetable. En realidad, lo que debería inspirar mi figura es pena. Pena de zombie.
A veces me siento en las escalinatas de Palacio a fumar un cigarro y divago. Porque los humanos –más las humanas– divagamos mucho. Me siento y pienso en los nombres de los caídos en la batalla. También en los desertores. Incluso en los suicidas. Los que aparecieron con las venas abiertas en canal en alguna letrina, los que llegaron a tocar el Palacio, pero para poner una bomba e inmolarse dentro.
Y entonces, de repente, pasa. Los veo acercarse, algunos con sigilo, otros de golpe y porrazo, todos sin avisar. Los veo, os veo, vivos y me recordáis a una vida que existió y que me da que aún existe.
Mis personajes. Mis secundarios imprescindibles. Mis aliados. Mis amigos.
A veces no se trata sólo de esperar: se trata de esperar en el lugar adecuado.
Me equivoqué al pensar que la partida se terminaba cuando el rey caía.
La reina está de pie.
A lo mejor podemos inventarnos una jugada. Una estrategia. A lo mejor, si la reina, aun con el rey estrellado boca abajo, sigue resistiendo, encarando peones, esquivando alfiles, teniendo una causa, a lo mejor, quién sabe, podemos idear una nueva estrategia, un nuevo mate, otra regla. Una regla que resucite al rey, ya sea de golpe o con sigilo, y que haga del tablero un lugar mejor para vivir.
Yo he venido aquí a ganar. Y a veces el mero hecho de que te dejen volver a jugar se parece mucho al triunfo.
Ahora, desde el fuerte conquistado, la vida de los otros se percibe diferente. Cuando has estado un par de años muerta, luego es extraño volver a respirar. Y resulta que sigues teniendo las mismas manías, las mismas debilidades. Y resulta que los dolores son los mismos, y los amores también son los mismos.
El Palacio se me está llenando de fantasmas y de gente corriente. La gente corriente es feliz, o asegura que es feliz, mientras habla de su vida perfecta, con pareja estable, hipoteca en propiedad y niños a su cargo. La gente corriente va al cine, a veces al teatro, tiene un perfil de Facebook con su nombre del DNI y no tiene miedo de andar por la calle.
La gente corriente me da mucha envidia y mucho asco.
Son mis empleados, pero también son mis iguales. Humanos como yo, mejores que yo, en cuanto son corrientes, ergo, son felices. Cada vez que alguno de ellos se ha dirigido a mí con respeto, le he pedido que no vuelva a hacerlo. No tengo nada de respetable. En realidad, lo que debería inspirar mi figura es pena. Pena de zombie.
A veces me siento en las escalinatas de Palacio a fumar un cigarro y divago. Porque los humanos –más las humanas– divagamos mucho. Me siento y pienso en los nombres de los caídos en la batalla. También en los desertores. Incluso en los suicidas. Los que aparecieron con las venas abiertas en canal en alguna letrina, los que llegaron a tocar el Palacio, pero para poner una bomba e inmolarse dentro.
Y entonces, de repente, pasa. Los veo acercarse, algunos con sigilo, otros de golpe y porrazo, todos sin avisar. Los veo, os veo, vivos y me recordáis a una vida que existió y que me da que aún existe.
Mis personajes. Mis secundarios imprescindibles. Mis aliados. Mis amigos.
Me equivoqué al pensar que la partida se terminaba cuando el rey caía.
La reina está de pie.
Yo he venido aquí a ganar. Y a veces el mero hecho de que te dejen volver a jugar se parece mucho al triunfo.
giovedì 1 agosto 2013
Subnormal
Queremos comenzar este discurso mandando un cordial y fuerte abrazo a los familiares de las víctimas del terremoto de Gansu. Fin de la cita. Hace unos días, cuando conocimos la noticia de que Valladolid tendría una edil con síndrome de Down, saltó la polémica sobre si esta joven, Ángela Bachiller, era o no apta para ejercer la citada responsabilidad. Ahora, con la comparecencia de Rajoy a propósito del caso Bárcenas, considero que el debate ha de ser si España está preparada para tener un presidente con discapacidad.
Y es curioso, porque ya nos ha pasado otras veces.
Demasiadas veces...
España, pionera en la integración de los discapacitados en su sociedad, ha de ser un ejemplo en el que el mundo debe mirarse. No sólo damos trabajo a personas con diversidad funcional, sino que permitimos que sean nuestros líderes. Nuestros gurús. Modelos a seguir. Ricos y famosos. Jóvenes y hermosos, como dice la canción.
El equipo de El Comonunca se felicita de que, cada vez más a menudo, la realidad –esa misma realidad que impidió a Mariano cumplir su programa electoral–, con su tremenda dosis de sarcasmo, barbaridad y desvergüenza, la realidad, ladina y fan del esperpento, nos dé los post hechos.
Fin de la cita.
Y es curioso, porque ya nos ha pasado otras veces.
Demasiadas veces...
España, pionera en la integración de los discapacitados en su sociedad, ha de ser un ejemplo en el que el mundo debe mirarse. No sólo damos trabajo a personas con diversidad funcional, sino que permitimos que sean nuestros líderes. Nuestros gurús. Modelos a seguir. Ricos y famosos. Jóvenes y hermosos, como dice la canción.
(Foto fuera de contexto para añadir belleza al cabreo)
El equipo de El Comonunca se felicita de que, cada vez más a menudo, la realidad –esa misma realidad que impidió a Mariano cumplir su programa electoral–, con su tremenda dosis de sarcasmo, barbaridad y desvergüenza, la realidad, ladina y fan del esperpento, nos dé los post hechos.
Fin de la cita.
mercoledì 31 luglio 2013
Amor de mi huida
Olvídate de tener el mundo a tus pies
con los pies en la tierra
Para
ver si te quiero quise a ti más que a él, he hecho la prueba de los
politonos. La he hecho de madrugada, para desazón de mis vecinos.
Primero, poner a berrear al Nokia con la canción que sonaba cuando
tú me llamabas, canción que lleva más de tres años sin sonar. A
continuación, poner la que sonaba cuando me llamaba él, canción
que no llevo contado el tiempo -y me da igual- que lleva sin sonar.
El resultado ya lo sabes. Por algo te estoy escribiendo esta entrada
a ti.
Cuando
te conté que intentaba rehacer mi vida, me dijiste que el amor era
ciego, tonto e inevitable. Nunca te gustó la palabra amor. No pasa
nada. La cursilería ya la llevaba yo de serie. Qué coño, en
realidad no me apetece escribir sobre aquel tiempo a tu lado.
Hubo
un tiempo en el que no soportaba seguir viviendo en la misma ciudad
que tú. Y me fui. Ya te lo conté. Lo de la huida y eso. Estuve dos
años sin deshacer la maleta, y había días que me despertaba sin
saber en qué país me encontraba. Amsterdam, París, Madrid, Lisboa,
Oporto, Santiago, Vigo, Atenas, Agistri, Barcelona. Todas esas
ciudades también te las debo a ti.
A
ti te debo el Dadá e, indirectamente, el haber conocido el secreto
para cambiar el mundo. Aunque lo andase buscando antes de
encontrarte, nunca lo hubiera sabido de haber seguido contigo. Nunca
habría visto amanecer en Granada sobre las rodillas del seguramente
verdadero Amor de Mi Vida. Nunca habría tenido Malasaña, ni la
Boquería, ni La Latina, ni Carlota, ni Sue, ni Nano, ni una escala
en Zurich, ni mil fotos de China en un smartphone sin teclado. Nunca
habría tenido una hija, ni habría leído 'Caso abierto' en la arena
de El Postiguet. Nunca habría sabido que tenía un ángel, porque
quizás no habría necesitado tener un ángel. Ni Daniel Higiénico,
ni un cumpleaños en el Hydra, ni las alarmas del Cabaret Voltaire en
su día libre.
Ahora
me alegro de volver a tener una casa. De volver a vivir en la ciudad
donde tú vives. Porque cualquier día puedo cruzarme contigo por la
calle, eso que antes tanto me aterraba y ahora tanto me ilusiona me da igual. La
vez que pasó, temblé demasiado. Ahora creo que ya no temblaría.
Está bien que no duelas.
Antes de ser el Amor de Mi Vida, fuiste el colega de mi vida. El maestro de mi vida, el tío al que admirar, de quien aprender, a quien consultar. El puto pedante que veía cine iraní en versión original, que leía tostones de Saramago y escuchaba filarmónicas imposibles que a mí sólo me provocaban sueño. El que no soportaba que yo viera 'Gran Hermano' y 'I love Escassi'. El que estaba de vuelta de todo y no ocultaba que era incapaz de ser fiel a una mujer. Un puto desastre de amigo. El puto desastre de colega por el que cancelé una estúpida boda con un menos estúpido novio de toda la vida. Ni siquiera despegaste los labios cuando el imbécil de mi hermano te lo contó. Porque siempre has sido un gilipollas. Mi gilipollas favorito.
Pero contigo tuve un orgasmo en Atenas. A ver quién supera eso.
Nunca
me has insultado, nunca me has puesto la mano encima, nunca me has
estafado, nunca me has humillado, nunca me has ignorado y nunca me
has destrozado a conciencia. Lo único que hiciste fue ser un
adúltero de libro, un cabrón con pintas, y dejar de quererme. Pero
querer no es cuestión de voluntad. Sé que lo intentaste. Pero no es
cuestión de voluntad. Dejaste de quererme tú antes de que lo
hiciera yo, pero no pasa nada. Hace nueve años y un mes que eres el
Amor de Mi Vida, y estoy muy orgullosa de que seas tú.
Soy
feliz por saberme afortunada de haber vivido contigo.
Cómo
mola quererte cuando ya no te quiero.
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