Dolor y rabia

enero 23, 2026 by

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«Que el dolor no me apague la rabia», Mario Benedetti

Primero fue el dolor y luego la rabia, o los dos a la vez, inseparables. El domingo 18 de enero en la noche y en la madrugada del lunes, las muertes en Adamuz (Córdoba) subían cada media hora. El lunes por la mañana, eran casi 40, y a muchos nos costaba contener las lágrimas, y la rabia; nos llevaban las tragedias humanas.

Mi conciencia gritaba que estas muertes se podían haber evitado, y añadía en redes que no se habían evitado por: #JefaturaEstado que no sirve para problemas graves, #Políticos incapaces y demás responsables.

Qué hacer en las primeras horas, los primeros días. Al menos recomiendo una película, sencillamente por bella en imágenes y palabras, por si podía paliar un poco la enorme tristeza: El profeta de Kahlil Gibran, basada en el libro del autor libanés. O el libro de Nicholas Taleb, Jugarse la piel, sobre la importancia de la responsabilidad. Sin pensar que ambos autores coincidían en sus orígenes.

Todos recordamos otras muertes por ineficacia de nuestros gobiernos deficiencias del Estado o gestores, demasiado recientes y presentes: la Dana en Valencia, el gran Apagón o los incendios del último verano.
Todos somos posibles víctimas de estas, y futuras barbaries, y los libros y la cultura se pusieron al servicio de lo sucedido (otros siguieron en sus torres de marfil). No podía normalizar el malestar. Así estuve y seguiré, porque el olvido es imposible.

La idea del artículo este mes era un libro que si no ocurre otra gran tristeza espero criticar negativamente en febrero. Todo puede esperar cuando las muertes humanas por negligencia empañan los ojos y la realidad.

Ya son, en en apenas un año y tres meses, cuatro Episodios Nacionales de muertes que se podrían haber evitado. Deben llegar casi a 300 asesinados, y así no hay forma de acallar la conciencia. Hay que exigir explicaciones, responsabilidades, dimisiones y cárcel. Hay necesidad de hacerlo.

A los responsables directos, esos que trabajan en Adif, Renfe o el ministerio de Transportes. Los que deben velar por nuestra seguridad vial y vital, a las órdenes de un gobierno  también responsable.

¿Elecciones Generales? Sí. Trescientos muertos se lo merecen. Que se multiplican por cien, o más, si contamos otras grandes negligencias: en la sanidad, estado de las carreteras, o cualquier otro servicio público que puede matarnos en cualquier momento. Negligencias por falta de la previsión obligada, estructura adecuada o medios económicos. Para todo lo cual ya tenían dinero, nuestro dinero público, y no lo utilizaron para ello. Asesinatos.

Esto no va de partidos en el poder, también va de todas las oposiciones a los gobiernos. Estamos pagando con dinero público a unos y a otros para que hagan ese trabajo que no hacen, les damos nuestro voto en las urnas. Servir como oposición significa anticiparse a los problemas, si no lo hace el poder de turno. Pedir una auditoría de las líneas férreas, tres o cuatro días después de Adamuz, lo puede hacer hasta un niño de seis años.

¿La vida de los ciudadanos les compete a gobiernos y oposiciones? ¿A los expertos gestores? ¿Al jefe de Estado, también? El hijo de Juan Carlos, que sí estuvo a la altura en situaciones difíciles, cada vez parece tener menos capacidades para el puesto.

Observo en redes muchas críticas a él, especialmente por el último discurso de Nochebuena, tan blandito. Hay también muchas caricaturas o imágenes donde se le nombra así: Letizio I, o Letizio VI.

No es solo que le mande su esposa o que le mandé mal, que no sepa ella tampoco lo correcto. Hay quien se atreve a decir «Letizio I se autopercibe Reina». No me atrevo a hablar de sus inclinaciones sexuales, lo que sí es cierto es que mientras ella habla él calla, y la mira como embobado (o puede ser la supuesta narcolepsia que dicen que sufre).

Entre los Letis anda el juego, ya se aviene la Leti tercera. Pero, un momento, ¿queremos a los Letizios como jefes de Estado? ¿Queremos mantener una jefatura de Estado irresponsable según la Constitución? ¿O es el momento de un referéndum, Monarquía o República? Este es un buen momento, antes de que la degeneración llegue a más. La edad no perdona, incluso con la fe inquebrantable en la anorexia y/o vigorexia.

¿Por otro lado, podría dimitir alguien en este país por no haber estado a la altura?
Como sabemos que la mayoría tiene la manía de aferrarse al poder y no habrá dimisiones, será en la cárcel, como decía al principio, donde pido que acaben, tras juicios justos. No está todo perdido, algunos supuestos irresponsables (ladrones) del poder y el dinero público ya están ahí.

Las muertes de Adamuz han ocurrido en una autonomía de segunda, por desgracia. Entre las primeras, las más privilegiadas, a parte de Madrid por su capitalidad y alguna otra según lo que ustedes crean, para mí son las llamadas históricas; que tienen la misma historia que las otras pero con ese adjetivo van de superiores.

También hay autonomías de tercera. En Extremadura los trenes son de Baja Velocidad, de hace un siglo, y allí también hay muertes en el tren, aunque cueste creerlo. La barbaridad del día 18 me recordó a los amigos de Mérida que perdieron a su única hija en uno de esos aparatos de Baja Velocidad. Cuidado en cualquier transporte público, más en estos momentos. Nadie se hizo responsable de aquella muerte. El padre me decía que su hija no había muerto, que la habían asesinado. Ella tenía poco más de 20 años.

Volviendo a la cárcel. Ahí tenemos a varios políticos de este gobierno. Por ejemplo, el anterior ministro de Transportes, Sr. Ábalos: por delitos de organización criminal y cohecho (corrupción), entre otros cargos. Y todavía no se han dado cuenta que el juego que tienen con el dinero público es, a la par, el terrible y monstruoso juego con vidas humanas.


España es el país en el que no se dan explicaciones, falta responsabilidad, y eso obliga a la necesidad de dimisiones y cárceles. La prensa política lo tiene asumido: ”quizás nunca se sepa qué pasó», como buenos cómplices del sistema, que ni se atreven a preguntar en ruedas de prensa en Adamuz, donde han asesinado a tantas personas.

Según las últimas informaciones, en las vías de Adamuz se había utilizado un material de segunda, por el coste económico que suponían los trabajos necesarios con los materiales adecuados. No hablamos de p**** y orgías, porque el dinero público se ha ido también, y se va, en otras vergüenzas puestas a dedo.

Y habrá que mencionar, al menos, lo de Cataluña. No se nos vayan a enfadar, que también allí hubo esta semana incidencias. Un solo muerto en los raíles y la que se ha armado, ralentizando servicios, otros suspendidos hasta hoy.

La autonomía que siempre quiere ir, desbocada, la primera: a través de recursos financieros que no se dan a otras (que siempre se han dado calladamente, solo que ahora a bombo y platillo), o que quiere ser la primera a través de la violencia; octubre de 2019. Por cierto, hasta el día 31 tienen el documental Ícaro, la semana en llamas. Que el vandalismo a la sede de Filmin en Barcelona no quede en nada.


En Andalucía, hasta la fecha, 45 muertos y no se ha paralizado ningún servicio de trenes, más allá de los obligados para realizar las investigaciones pertinentes y retirar los restos de los trenes. Sí he leído que los ciudadanos que salen de Huelva o Cádiz muestran una gran indignación y piden dimisiones y cárceles. Me sumo a ellos para que este país respete las vidas de sus ciudadanos y no se convierta en una selva. Respetar una vida humana, ¿no podríamos estar ahí todos de acuerdo?

Algún amigo europeo me ha contactado escandalizado por lo ocurrido. Me da idea de la imagen en el exterior que tenemos en estos momentos… peor, siempre vamos a peor desde hace décadas.

También me dan idea de que lo que aquí llamamos accidente (Dana, Apagón, Incendios, Rotura ferroviaria, o…, o..), son en realidad asesinatos; no hubo las medidas adecuadas para evitar posibles muertes, sabiendo que podía haberlas.


Ayer, en Murcia y Asturias, otros incidentes ferroviario, con heridos y sin víctimas mortales. Hoy, ¿quién nos dice que no seremos los siguientes?

Morir por la degradación Institucional, Política y Económica. Las tres a la vez. Algunos honrarán públicamente esos asesinatos, el día 31, como si fueran héroes. Más imágenes, más palabras inservibles, más protagonismos.

No confíen en las instituciones, a pesar de que el ministro del Interior amenace con vigilarlos en las redes. Yo al menos no confío hoy por hoy. Habrá que esperar a las explicaciones que pedía al principio. Todavía estamos esperando unas explicaciones razonables de las muertes por La Dana, El Apagón y Los Incendios.


Antes de terminar mi más sincero y sentido pésame a todos los familiares de las víctimas. Poco puedo hacer, pero está a su disposición.

Hay mucho por hacer, hacerlo bien y sin demora. Para que dejen de matarnos y violar nuestro imaginario colectivo. Lo decía el título de Aminata Traoré respecto a su país: la violación del imaginario. En Malí no le hicieron caso.

Por qué

diciembre 30, 2025 by

Con estas dos palabras: por qué, termina la obra de teatro Personas, lugares y cosas, en el Teatro Español de Madrid.

La sinopsis habla de una rehabilitación por drogodependencia. El autor,  Duncan Macmillan, inglés, 45 años, pocas entrevistas o poco prodigado por este país, aunque la obra está siendo un éxito de público y críticas.

Acudí al teatro cuando acababa de recomendar en redes la película de Filmin Hannah Arendt, por el 50 aniversario de su fallecimiento. Y tuvo bastante repercusión; la filósofa sigue leyéndose y la obra dirigida por Margarethe von Trotta explica muy bien el infierno que pasó Arendt después de escribir para The New Yorker. Fueron diez artículos, sobre el juicio en Jerusalén al nazi Eichmann en 1961. Artículos que luego convertiría en libro, Eichmann en Jerusalén.

Para escribir los artículos, Arenth quería sobre todo pensar por sí misma, y tener el conocimiento de la experiencia directa; dos reglas que nunca debería abandonar un escritor o periodista.

Estuvo presente en casi todas las sesiones de aquel juicio. De ellas, se llevó carpetas y carpetas de escritos, para pensar todavía más sobre lo que había ocurrido allí y el sentido de todo ello. Cuando la prestigiosa revista le exigía velocidad en la entrega, ella no hacía caso a su director. Los periodistas deberíamos hacer lo mismo sobre temas importantes.

Se echan de menos, esos periodistas o filósofas. Hubo grandes en la historia, alguna española, cómo no María Zambrano, pero parecen sumergidas en otros tiempos, tiempos más pausados. Y hoy la filosofía puede ser algo banal, como el periodismo, salvo excepciones. La banalización del mal, decía Arendt, y podría añadirse que así empezó la epidemia de banalización que llegó a todos los rincones.

¿Qué relación hay entre la gran labor de la filósofa judía y la obra de teatro que da título a este artículo? Que la principal motivación de ambas fue pensar, y hacernos pensar, salvando la gran distancia de tiempos, lugares y asuntos. Y ambas lo consiguen, nos hacen pensar.

El teatro dura dos horas y veinte minutos, con descanso. No esperen que les convenza desde el principio, su arranque es básico y cotidiano, como puede ser en todo el mundo, y especialmente en España donde la fiesta y las drogas circulan con bastante alegría.

Me llevó a recordar los años 80, los de La Movida, que ahora quieren imponernos como gran periodo cultural. No digo que no hubiera cultura, pero sobre todo había un ansia de libertad que se confundió mayormente con beber alcohol y tomar drogas.

Me alegra haber llegado tarde. Me apena todos los que se perdieron por ella, auténticos protagonistas culturales como el compositor y músico Antonio Vega, no otros que siempre han estado prestos a llevarse la fama (Almodóvar y cia).

Vuelvo a la obra de teatro, que pueden ver hasta el 11 de enero en Madrid.

El inicio cotidiano en el escenario se nos van metiendo dentro, casi como experiencia propia, la protagonista -excelente la interpretación de Irene Escolar– nos muestra ese lado oscuro de nuestra sociedad occidental.

Y ese es el mérito del autor; crear los personajes y el ambiente en el que viven. Esos lugares, personas y cosas, que nuestra sociedad mira hipócritamente como un mal menor, un daño colateral. Justo antes del descanso, la protagonista, Emma, -que todavía duda de la rehabilitación- se pregunta por todas las personas que mueren en el mundo, a causa de conflictos armados o de pura pobreza. Y ahí va el pensamiento, que no encuentra respuesta: por qué. Dónde está la solución. Dónde, si ni siquiera queremos reflexionar sobre ello, aún viviendo en un planeta cada vez más desequilibrado.

Mientras nuestras sociedades son grandes consumidoras de drogas, ¿qué se busca, cual es el fin de ello?, porque a alguien le interesará. El dramaturgo investigó y pensó, incluso en las recaídas. Y su teatro va más allá de lo habitual; simbolismos como la ansiedad de la juventud, la falta de autoestima o un futuro digno.

También está ocurriendo en otras sociedades: en las más avanzadas de Asia por ejemplo y, de forma excepcional, entre las élites de países con graves índices de pobreza.

Habrá que pensar de forma colectiva y valiente. Pero los escollos están en el mismo camino a la solución: no pensar, no enfrentarse. Seguimos entre Arendt y Macmillan, ¿cuándo será el momento de apostar por el pensamiento y no por todo aquello que lo embota? La droga interesa, su dependencia impide pensar.

Sería interesante que nos diéramos a nosotros mismos la importancia que tenemos. Desafiar negocios tan poderosos como las drogas. O cuestionarnos al menos sus estructuras políticas, económicas o estatales; no hablamos solo de narcotraficantes, hay una desigualdad sistemática que pesa sobre las personas.

Una última recomendación para este año que acaba y a modo de esperanzadora despedida. Rutger Bregman es autor de varios libros, pueden leerle también en prensa, o consultar directamente su propuesta de ambición moral. A ella nos unimos, recordando al noruego Knut Hamsun en su libro Misterios: la necesidad de educar a las élites. Algunas están educadas, la mayoría lo pretende, otras ni eso.

Por supuesto: Feliz entrada al 2026. La salida no está garantizada. Hay quien vaticina un año peor. Cómo nos afectará, ¿seremos valientes ante cualquier adversidad? Estén atentos y cuídense.

Pobres premios

noviembre 25, 2025 by

IA y autoría ©

Pobres premios, se refiere al último Cervantes o al último Nobel de Literatura. También a otros galardonados en años anteriores. Este 2025 el Nobel lo ganó el húngaro László Krasznahorkai, del que sigo sin encontrar movimiento de lectores a su favor (tampoco en contra) en las redes, tal es la emoción que despierta. A mí no me ha convencido y, en general parece que tampoco (si le convenció, me dice).

Al Premio Nobel anterior, la coreana Han Kang, todavía la sigo leyendo, más allá de La vegetariana y La clase de griego, excelentes. Un año después sigue dando que hablar en las redes. Con el anterior, de 2023, el noruego Jon Fosse, no puedo. Así de concisa aunque no cortante, porque algo tendrá de bueno y no lo encuentro. El último intento ha sido Vaim, su último relato largo, escrito tras el Nobel y ya publicado en español.

Al principio pensé que era una cuestión de traducción; esas puntuaciones y esas repeticiones. Luego me fijé que las traductoras directas del noruego: eran las Bagguethun, que son excelentes, así que continué leyendo, hasta el final. Y resultó ser rápido, salvando sus manías; era lo ya leído, infinitas veces.

En su día se comentaron los vínculos personales del autor para la concesión del Nobel. Personalmente, llego a comprender su minimalismo existencial y la soledad de sus personajes. Los nórdicos son maestros en ello, como han demostrado muchos de sus autores. Aquí una rápida mención a su Nobel de Literatura 1920: Knut Hamsun, del que acabo de releer Pan, menuda diferencia.

Lo que no entiendo de Fosse es que no mejore a esos grandes autores que seguramente habrá leído, aunque él sea más de teatro. Comparar los personsjes de Vaim y los de Pan es una temeridad, lo sé, no he podido contenerme.

Si hace más de un siglo, en Pan, se desvelaba el alma y el pensamiento de su protagonista, Fosse no está para esas profundidades. Su interés estaría más en utilizar la literatura para reiterar estereotipos que ya cansan. Un pequeño spoiler: los protagonistas masculinos de este libro no solo están emocionalmente perdidos, la mujer protagonista los maneja a su capricho.

¿Un Nobel de nuestros tiempos? Tal y como va el feminismo, habrá quien diga que sí. Otros podemos decir que se vuelve a la preponderancia masculina, envuelta en la bondad de su sexo. Bondad que, al igual que en la mujer, se ha confundido tantas veces con inmadurez, real o fingida; los hombres también fingen. Pobres ellos frente a las malvadas mujeres, las nuevas brujas que ya habrían nacido.

En España todavía no hemos novelado sobre ello, creo. Algunos escritores sí apuntan maneras, a través de ensayos o artículos. Y, en algunos casos, no me parece mal; se trata de acabar con la desigualdad, sea provocada por las mujeres o por los hombres. De momento, aquí o en México, donde se ha ido el último Premio Cervantes, no hay indicios del nuevo y sutil machismo, al menos en los premios literarios. Y quizá porque los feminicidios, especialmente en el país hispanoamericano, siguen estando a la orden del día. Y hay que recordar que el día de hoy #25n es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Gonzalo Celorio se ha preocupado más por la historia de Ciudad de México, y hasta ha llamado a la concordia con España, cuando las aguas oceánicas andan tan revueltas, o algunos quieren revolverlas.

Por lo que hemos leído de él, también se ha ocupado de autores contemporáneos (Mentideros de la memoria, entre el ensayo y la ficción) o gestiones culturales que, dicen las malas lenguas, le han proporcionado el Premio Cervantes. Un crítico literario de su país, además de considerarle buen escritor y académico, me escribe: «recurre mucho a la memoria personal y sus libros tienen un aroma de nostalgia».  

Antes de irse a México, el Cervantes 2024 recayó en Álvaro Pombo, del que justo unos días antes del premio recomendamos su última novela El exclaustrado. Ahora nos acaba de llegar de la editorial a la que siempre ha sido fiel, Anagrama, Cuentos autobiográficos, también aconsejable si quieren conocer la vida y pensamientos del escritor, aquí o en Inglaterra.

Comparto con Pombo una anglofilia moderada y seguramente más intereses. Especialmente, como le ocurrirá a los excasos lectores de este artículo: el gusto por la buena literatura. Quizá este texto se debería haber titulado: pobres lectores, a los que nos llegan los premios pobres. Pero, lógicamente, los premios no igualan, hay Nobeles y Nobeles, Cervantes y Cervantes. De ahí estas distinciones y la necesidad que todos tenemos de elegir bien.

Por último una idea para una obra literaria. Ya que los grandes medios no tratan, o no con suficiente profundidad, temas de interés público. Qué tal si tratamos la posible guerra en Europa; que empezaría por el este, como ocurrió en la IGM y IIGM. Quizá algún escritor nos deleite con una buena creación sobre este asunto que ya es de interés no solo en Europa, también en España, porque ahora sí formamos parte de la UE, no como en las anteriores.

Tiempo tienen. Puede que la guerra ya iniciada (no me fío de los pactos sobre la mesa) tarde en propagarse hacia el oeste. Quizás podamos disfrutar de los días festivos de diciembre y enero en el centro-oeste europeo. O quizás en una isla desierta, rodeados de nuestros libros preferidos.

Semana de la Incultura

octubre 20, 2025 by
Ilustración por IA y autoría ©

Se ha hablado mucho la semana pasada del último fiasco del Premio Planeta. Sin embargo, aun siendo patética la decadente historia de este un galardón, supuestamente literario, afecta más a la actual situación cultural del país la guerra abierta del director del Instituto de Cervantes (el sanchismo) contra el director de la RAE.


La coincidencia de los dos escándalos afecta para bien y para mal. Por el lado malo, al coincidir la guerra cultural del sanchismo con el galardón podemos bautizar esta semana como la de la incultura, igual que ha habido otras y habrá en este país tan cainita culturalmente. Mientras se suelen tapar todos los esperpentos culturales que acontecen en el país, los dos sucesos socavan públicamente la ya empobrecida cultura.


Esa es la parte buena, la difusión que se le está dando a ambos desastres. Desde las políticas y ministros zapateriles hasta los sanchistas, e incluso desde Felipe González, Aznar o Rajoy, todo ha sido una concatenación de catástrofes (excepciones aparte) que explican la actual situación. Que ahora, después de tantas décadas, se hable de ello, aunque sea por hartura, es bienvenido. Los bajos culturales tienen menos transparencia que los políticos, que ya es decir.


Es verdad que desde la transición hubo voces discordantes con la cultura oficial, y hoy también. Andrés Trapiello en «Próspero viento» reconstruye esa historia cultural, un  manual obligado para entender el presente. Reproduce por ejemplo un artículo de Rafael Sánchez Ferlosio que, como bien dice: «no tiene desperdicio y da pena trocearlo».


La casi editorial que publicó el maestro en el diario El País en 1984 llevaba por título: «La cultura, ese invento del gobierno». Como solo es accesible digitalmente para suscriptores, yo me compraría el libro, sobre todo porque Trapiello destaca muchos otros frentes y enseña de dónde venimos, de forma magistral, incluso no estando siempre de acuerdo con él.


Reproduzco el primer trocito del texto de Ferlosio (con el permiso de Trapiello, porque esto no tiene la extensión de un libro). Es la parte que sin suscribirse pueden leer en Internet, correspondiente a aquel día 22 de noviembre:
«El Gobierno socialista, tal vez por una obsesión mecánica y cegata de diferenciarse lo más posible de los nazis, parece haber adoptado la política cultural que, en la rudeza de su ineptitud, se le antoja la más opuesta a la definida por la célebre frase de Goebbels. En efecto, si éste dijo aquello de «Cada vez que oigo la palabra cultura amartillo la pistola», los socialistas actúan como si dijeran: «En cuanto oigo la palabra cultura extiendo un cheque en blanco al portador». Humanamente huelga decir que es preferible la actitud del Gobierno socialista, pero (…)»


Y el «pero» era grande. Continuó Ferlosio: «pero culturalmente no sé qué es peor». Mal la compra de la cultura, a lo largo de 41 años (y los que nos quedan), ¿dónde vamos sin cultura que no se venda por dinero?


El creador de Alfanhuí en sus palabras se hace eco además de un artículo de Félix de Azúa, en el mismo diario unos meses antes, «La política cultural socialvergente». El barcelonés se refiere a la política cultural de los socialistas catalanes: «tiende a un populismo de la peor especie». Populismo y compra, ¿les suena? Los maestros ven antes que nadie lo obvio. Y hablan de ello públicamente, sin miedo.


Volviendo a la guerra actual del Cervantes no sabemos cuánto durará, este artículo está escrito ayer domingo, y puede que continúe esta semana o se convierta en un hito conmemorable de toda la bazofia cultural que nos dirige políticamente. Y puede que esta guerra se una a la desfachatez del emporio planeta y los que nos dirigen económicamente ¿Recuerdan aquel año que su Premio llegó a la cumbre de la inmundicia, cuando se le dio al ya Nobel Camilo José Cela después de apropiarse de un texto? Plagio del que hablamos en un programa de radio por si quieren escucharlo.


De momento, la guerra del director del Cervantes ya ha dejado titulares como estos:


La RAE expresa su «absoluta repulsa» por las palabras de García Montero sobre su director (Infolibre)


García Montero: la envidia, el rencor y el tiro por la culata (The Objective)


Contracultura: García Montero y el sanchismo como sistema cultural autoritario. Este último, portada del periódico La Razón este domingo 19. Uno de los muchos medios de comunicación del emporio Planeta. Es lógico que lave sus trapos sucios en casa (o los publiciten como grandes, limpios y exitosos, como el pasado viernes también en portada llevaron al Premio Planeta) y  expongan a bombo y platillo los desechos ajenos. Todo muy oportuno.


Esta semana de la incultura ya tiene más de siete días. García Montero la empezó el jueves día 9, en aquel desayuno al que se refiere Infolibre y que pueden ver aquí. Y habrá que ver cuándo termina, si lo hace, el tiempo de la incultura. Como apuntaba antes, quizás tengamos que hablar de un mes de la incultura. También por el bodrio que nos acecha: la promoción del planetazo (no está bien decir coñazo), que ya ha empezado por supuesto, desde el día siguiente, todo bien atado. Como en anteriores ocasiones, llegará hasta Navidades y más. Sobre todo en supermercados y grandes superficies vendedoras de libros.


Por cierto el inicio de la guerra de García Montero, en el desayuno presentado por el televisivo Fortes, personalmente me resultó vergonzoso, y no solo por lo de la RAE. Tanto el presentador como el supuesto poeta se hicieron sus risas a costa de José Antonio Fortes, un antiguo compañero de la universidad de Granada al que Montero machacó en su día.


Entonces, según nos contó el profesor en la radio, lo machacó o lo intentó, por sus opiniones sobre Lorca. José Antonio se encontró abriendo el telediario de CuatroTv, dirigido por Iñaki Gabilondo, y posteriormente insultado por García Montero en un artículo publicado por El País. Como no le daban derecho a réplica en ningún medio, decidió defenderse a través de la justicia. Ahí ganó a Montero, aunque este lo calle, y sigue insultándole en público. El supuesto viudo no lo olvida; su capacidad de rencor se mantiene igual de dañina 15 años después.

El programa fue emitido el 14 de abril de 2010, núm 175: Intelectuales de consumo  (intelectuales de comprar y tirar). Además del audio, todavía destacábamos algunas frases que hoy mantienen su vigencia.


Para terminar, digamos que junto a la ambición de poder, los que llegan a detentarlo culturalmente deben desprestigiar hasta al más mínimo oponente (el profesor Fortes, una servidora o cualquier otra voz, pequeña frente a sus megáfonos).


Nada que ver con la cultura real. Es la agresividad o violencia que les reporta grandes puestos, salarios, presupuesto, opulencia. Aunque vayan de humildes, y con la cara descarnada (si ven el vídeo del jueves 9, a García Montero le maquillaron igual que a Pedro Sánchez, o es efecto del botox; a pómulo marcado).

Cada vez se lo ponemos más fácil a ingleses y franceses para que continúen con nuestra leyenda negra ¿Se imaginan estos premios y estas diatribas o ataques verbales (de una institución a otra todavía más importante), en alguno de los países con los que nos gusta compararnos?

¿Y García Montero seguirá en su cargo? Con el nivel cultural reinante, no sería de extrañar.

A la Caza del Lector

septiembre 10, 2025 by
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Hacia finales de agosto, principios de septiembre, se abre la veda, la más humana y supuestamente literaria o, al menos, cultural: la caza del lector. Ya antes del verano toda la información de las novedades del otoño de grandes y pequeñas editoriales. Y es ahora cuando los rituales de novedades se desbordan.

Grandes apuestas editoriales se combinan con las sempiternas listas de libros. Esas listas que, bien explica Savater en este reciente artículo: resumiendo
«no hagan ni puñetero caso de todas estas listas»

Añadiría, no hagan caso tampoco de las grandes novedades; cada vez hay más libros prescindibles en ellas. Lo último de Chimamanda y Bajani son dos buenos ejemplos.

Sobre la escritora nigeriana critiqué en redes su última novela en doce años: Unos cuantos sueños. Y ahora amplío: la obra no tiene siquiera estructura de novela, resulta ser una serie de relatos yuxtapuestos donde mezclar sus anécdotas de vida. Es evidente que el cotilleo no es una forma literaria, ni siquiera cultura. Al menos no debería.

Chimamanda considera importante, lo primero, que sepamos cómo vivió ella el inicio del COVID-19, en el 2020, y sus opiniones sobre el mediático caso Strauss-Kahn y Nafissatou Diallo (2021). Y con este escándalo termina lo que dice es una novela. Sus ocurrencias e ideas, lamentablemente, no alcanzan ningún tipo de profundidad y menos a estas alturas, como si no se hubiera escrito ya lo suficiente, y mucho más elaborado, sobre ambos episodios.

Las “catas» de lectura hechas de esta obra, entre esos inicio y final, para qué comentarlas si están en la misma línea. No sólo es prescindible el libro, sino que demuestra también y, aunque nos cueste decirlo, que no estamos ante una escritora. A Chimamanda, como a otros que se consideran escritores, le va más la polémica mediática que escribir con un mínimo de calidad.

Esto me recuerda el último libro de Žižek recibido, El cielo en desorden, otro prescindible, del que comenté este domingo en redes, por si se puede evitar que alguien pique o le hagan picar en él.

El aniversario, de Andrea Bajani, novedad de Anagrama en septiembre, otro libro precedido por buenísimas críticas, de Emmanuel Carrère por ejemplo. Insufrible, no pudimos llegar más allá de las primeras decenas de páginas. No se fíen de las recomendaciones de otros escritores. Ya sabemos que en el mundillo literario, como en el teatral u otros culturales, se quieren mucho; más de lo que nos quieren a los lectores o espectadores.

No se fíen de esos escritores amigos, ni tampoco de los jurados de hoy; quizá se leyeron las 3 primeras páginas, y dejaron a sus lectores asistentes el resto. Este libro de Bajani ha sido Premi Strega 2025. Y la editorial lo ha publicado con el apoyo del Instituto Italiano de Cultura en Barcelona y Madrid.

Estamos ante una narración pesada y reiterativa que solo es recordatorio de la invisibilización radical de la mujer a manos del patriarcado. El asunto está de más hoy, estimado Bajani; una autora no caería en semejante trampa, como si no hubieran escrito ya grandes escritoras sobre ello (y mejor). Desde Simone de Beauvoir a Marguerite Duras, por citar solo dos de las grandes.

Nos quedamos con ellas, tan actuales que seguimos leyéndolas. Y con las nuevas escritoras, como la autora italiana de La cartera, Francesca Giannone, publicada por Duomo y que consiguió el premio de los libreros independientes de Italia.

La cartera representa la fuerza de las mujeres, basada en una historia real: la de la bisabuela de la escritora, Anna, hace casi un siglo, en los años 30. Ella era y es la fuerza imparable de la evolución. Lo contrario al estancamiento y el recuerdo sencillamente retrógrado, como le ha ocurrido este 2025 al Premi Strega (que inició sus andanzas en 1947).


Alguna crítica no muy positiva habrá tenido La cartera, como debe ser, los criterios no son siempre los mismos. He llegado a leer que se esperaba más de esta novela. Y he pensado en otras grandes novelas de heroínas, y hasta cómo su protagonista, Anna, se planta junto a La Regenta o Madame Bovary; décadas después y, salvando las distancias, del entorno y situación.

Los amores y desamores de las mujeres, cuando son rompedores (y no necesariamente hacia hombres o mujeres, también hacía ideas), muestran algo importante: más allá de las normas sociales y educacionales, nuestra propia naturaleza es la que manda. Y, si no la dejamos en su necesaria libertad, surgen los desastres.

Por ello Anna me ha recordado a esas dos otras grandes protagonistas literarias. Sólo un recuerdo, que seguramente ni estaba en la mente de la autora italiana y, por supuesto, no resistiría un análisis de Literatura Comparada. No busquen eso en la nueva novela; es a la par más sencilla y honesta, sin grandes pretensiones pero sabe comunicar, lo que otras no consiguen.

Más libros han llegado en este inicio de temporada, algunos realmente buenos que recomendaremos en cuanto terminemos su lectura, otros no tan buenos o sencillamente malos.

Aquí estamos, una temporada más. Y digo estamos, con el agradecimiento expreso a mi socio Adrián, sin el que nada de este proyecto hubiera sido posible.

Seguiremos siendo críticos y estando atentos a los métodos con los que los poderes, o las élites, nos intentan vender el relato oficial, en los libros y en la cultura: la base de nuestra sociedad y nuestra política. Porque éstas también son culturales.


Bienvenidos a la 21ª.

Europa camino del Feminismo

julio 28, 2025 by

Comparar Europa con el Feminismo les puede parecer extraño, aquí un pequeño artículo que espero no moleste, o sí, y que al menos cuestione el bloque occidental y nacional en el que nos encontramos. Desde lo más íntimo de todos nosotros, especialmente desde nuestras relaciones sexuales. Esas que son pagadas de una u otra forma.

El feminismo del que hoy quiero escribir es el que considero malo, el que crece cada vez más rápido en estas décadas, completamente diferente a la gran labor del movimiento feminista durante siglos. Les dejo como aperitivo esta información, para mí preocupante: jóvenes que seguro se creen, o puede que se crean, feministas y bordean la prostitución. La bordean o están en ella, ustedes juzgan, si les apetece pensar.

Respecto a Europa, recibo información casi diaria de la Comisión y el Parlamento Europeo. Hace un par de semanas, el día 16, me llamó la atención esta noticia: la propuesta de nuevo presupuesto a largo plazo de la Comisión Europea debe aumentar.

En nuestro país, como si no estuviéramos abiertos en julio, poco se habla de ello. Sólo el ministro de economía reclamó al día siguiente: «necesitamos presupuestos potentes para enfrentar grandes objetivos». En fin, la reiteración de quien no pinta nada, o poco, en Europa.

Que el marco financiero plurianual (MFP) para 2028-2034, es decir; el presupuesto a largo plazo de la Comisión Europea, suba como mínimo al 2%”, en lugar del 1,26% presentado, tiene una seria dificultad de cara a la opinión pública. Cómo vamos a entender este gasto en la actual situación económica.

Cómo vamos a entenderlo ya que gran parte de esos gastos van para nuestros políticos, aquí o en la Unión Europea; entenderlo junto con las confirmaciones diarias de derroche corrupto en su actuación pública y personal.

Los euro-políticos no solo manejarán mayores presupuestos; tienen mayores sueldos que los nacionales, así como extras: viajes, dietas, etc.  Nuestr@s polític@s, entre ellos, también manejarán más dineral, independientemente de nuestra desconfianza por lo que aparece día a día sobre el latrocinio del gobierno y la oposición.

Por si fuera poco el dinero que hemos perdido todos hasta ahora por la corrupción política elitista; dinero que nunca se dedicará a las necesidades sociales a las que se debe (pongamos por caso la sanidad pública), la UE informa el día 17 de las infracciones españolas a la legislación europea, diversas y en aumento, hasta casi el centenar. De ellas tocará hablar con urgencia cuando sea su último momento, cuando haya que pagar las multas correspondientes.

Hablar de dinero perdido, presupuestos que crecen descaradamente, o grandes multas, supone preguntarse quién pagará todo esto. Está claro que nosotros, y sobre todo los que vengan detrás. Ningún corrupto ha devuelto lo que se ha llevado. Pagarán aquellos a los que les toque. Como lo de ir a la guerra. Los hijos de cualquiera que tenga un poco de poder no, no pagarán ni con sus bolsillos ni con sus vidas.

Y como de la vida en colectivo hablamos, llega el momento del título, ¿Europa camino del Feminismo? Vuelvo a aclarar, del peor feminismo. No es relevante que haya dos mujeres al frente de la Comisión y el Parlamento, y otra en la Política Exterior, para considerar que este camino este iniciándose con buenas expectativas. Todo lo contrario como ha ocurrido con el Feminismo patrio. Rostros de un sexo u otro, que no dicen nada, que no saben comunicar a la ciudadanía.

Actuaciones tan programadas al detalle que muestran su falsedad. Representaciones políticas cada vez más propias de un ámbito cortesano, que no llega al monárquico pero cada vez procura estar más cerca. 

Europa esta alejándose de sus raíces y del horizonte que dibujó en sus inicios. Lo mismo que el Feminismo. Tejer mal una organización internacional, o un movimiento igualitario de justicia, es crear una estructura cortoplacista y mortal.

Como si asistiéramos a una malograda carrera de modelos. Que seguramente se entiende mejor si la vista no sale de nuestras fronteras: unas con atuendos o peluquería, desde Yolanda Díaz a sus variaciones de izquierda superficial; otros como malos actores que intentan dar emoción con caras descarnadas u orondas barrigas. Qué imágenes para el esperpento.

¿Y se imaginan los modelos que nos vendrán dentro de 5 o 10 años si esto no se corrige? El futuro cercano en el que la materia gris no va a mejorar. Todo lo contrario. El envoltorio sí ira en aumento.

Qué esperar si llevan tanto tiempo sin convencer, el euroescepticismo está aumentando, y no hay cambios de actuación. El día 22 Europa anuncia nueva campaña de lavado de imagen en los medios de comunicación; campaña de información la llaman. No se dieron cuenta que la anterior, hace pocos años, no funcionó.

El euroescepticismo clama dentro (a pesar de las encuestas-propaganda) y en nuestras fronteras. En el último artículo mencionaba a FRONTEX por un libro crítico con su gestión, hasta el punto de hacer crecer el negocio privado del tráfico humano:  «El negocio de la xenofobia», de Claire Rodier. Ya tiene años el libro.

Europa dejó de escuchar hace tiempo, aunque lo anuncie continuamente. La escucha  la tenemos que sentir y tiene que ser creíble para los ciudadanos. Lo mismo le está ocurriendo al mal feminismo. Nos encontramos cada vez más con organismos privilegiados, exclusivamente dedicados a mandar y ordenar, que promueven la falta de reflexión y pretenden obligarnos al silencio social.

Si no podemos hablar,        cantemos.

En 2001, hace apenas 24 años, aparecía una canción que decía que para hacerse rico había que casarse con un dentista. La canción de la Cabra Mecánica. Aquí con la gran María Jiménez, que la escribió y compuso junto al Miguel Ángel Hernando, Lichis: «La lista de la compra» 

De la lista de la compra a la otra famosa de llenar la nevera, 2004: «Búscate un hombre que te quiera» (más bonito que, un hombre que te utilice para el sexo). Un par de éxitos musicalmente intachables pero con el trasfondo cultural de lo que ya nos venía: todo por la pasta, los euros y, un poco subrepticiamente, vende tu cuerpo en relaciones personales íntimas, sexuales.

De «casarse» con un dentista, ahora pasamos a: «arrejuntarse». La pareja que sea, da igual el género. Siempre con niños, y cuanto antes, para que «las relaciones sentimentales se aclaren», decía una política, ahora eurodiputada, de cuyo nombre no quiero acordarme. Y otra vuelta de tuerca evidente: de casarse con un «dentista» pasamos a arrejuntarse con un «político» (un «príncipe» venía antes en la canción, pero solo daba para una).

Arrejuntarse con un funcionario será una canción a posteriori, en breve debería aparecer si no existe ya; son cada vez más privilegiados algunos tanto como los políticos.

Con el político es fácil trabajar en España. Y en Europa. O «trabajar» dando la vuelta al mundo, un puesto internacional, digamos. En todo caso las alternativas nacionales e internacionales no son excluyentes, se puede ganar con las dos manos.

Mujeres que desde este feminismo malo se mueven con ambas y, lo que es peor, enseñan y dan ejemplo a las que vienen detrás. Luego tienen otros trabajillos, entre ellos por supuesto cuidar a su «rejuntado» (amancebado) político y sus hijos. Una empresa familiar, antes llamada mafia o «Famiglia».

Lo que nos queda por ver en el ámbito, antes llamado #feminismo y ahora «carrera», o cómo hacerse rica o rico con el sexo. Homosexuales incluidos. Y esto me recuerda: ¿De dónde sacó Almodóvar el dinero para filmar su primera película? Me remiten a un alto cargo político pero, como es off de récord, no puedo dar datos. Así contamos los supuestos que nos cuentan, mientras no se acabe con el secreto profesional de los periodistas; un objetivo deseado y que ya empezó a legislar este gobierno.

El político de Almodóvar era socialista, lógico para el cómico que lleva más de cuarenta años viviendo de este partido político, como la mayoría de firmantes (alguna excepción siempre hay) del reciente manifiesto almodovariano en pro de Sánchez, que ya ha dado lugar a una buena contestación.

Lo «amodovariano» lo identifico con la cutrez en sus películas; nuestro Santiago Segura internacional, el que mantiene en el mundo los toros, la fiesta y el jolgorio nacional como señas de identidad. Tampoco es toda su responsabilidad, junto con el fútbol no tenemos más señas que podamos promocionar y él se aprovecha de ello.

Volvamos, o sigamos con la prostitución de siempre (mucho antes de las saunas) que, desde hace décadas vuelve a ser más estratégica que puro sexo. Nunca antes se la llamó carrera, a secas, se decía «Carrera de la prostitución», y por supuesto cualquier otra variación vulgar. Estaba silenciada socialmente y el nombre de «puta» se asociaba a lo más feo, no el de los «puteros», menos aún entre hombres que lo practicaban o lo practican, agrandan y ensalzan.

Silenciada estuvo la prostitución y vivita estuvo en todas partes: desde los lugares más elitistas al polígono más horrendo. Elevada a obra de arte, la carrera apareció no solo en libros o películas; una sola pregunta en Internet y se encontrarán grabados, obras de teatro, de todo. Aunque los creadores deberán actualizarse cada vez más rápido, algunos ya lo intentan, hacia las actuales formas de prostitución o semi prostitución como apuntaba en el segundo párrafo.

Última hora, ayer, la mujer que preside la Comisión Europea aceptó que de menos del 5% pasemos a pagar el 15% de arancel por cualquier exportación europea a EEUU; es decir un 200% más. Ya saben quiénes lo vamos a pagar.

¿Debería de haber titulado el artículo: Europa camino de la prostitución? Poner una máscara va más con ser políticamente correcto, aunque este artículo no lo sea.

La corrupción del mundo

junio 22, 2025 by
«El libro del verano»

Unos se van de vacaciones, otros se van porque les echan. Trafican con ellos y también trafican con nosotros, con la información y las opiniones que podamos tener. De eso habla este libro «Mi nombre es Zamir», del autor de culto turco, Hakan Günday.

Ustedes saben que hay suficiente materia para opinar sobre este país, cuya historia -y no solo la actualidad- sigue hundiéndose sin remedio mientras el poder se enriquece gracias a ello, y a nosotros sus súbditos. Los periodistas podríamos hacer algo pero, salvo honrosas excepciones, se sitúan a un lado político u otro y hasta se permiten decir que toda la corrupción político-social no hubiera sido posible sin corrupción mediática ¿Dónde y cómo han vivido estos periodistas hasta ahora?, ¿callados porque ganaban mucho dinero con sus declaraciones políticas correctas -de izquierdas o derechas- y aparecían en las TVs?

Ya saben que las TVs en este país son lo más, tan nauseabundas que no van a encontrar a ningún intelectual en ellas, y haberlos haylos. El pseudo intelectual televisivo aparece en las teles para hacerse ”famoso” y ganar dinero. Mejor fíjense en otros países donde sí hay profundidad en las televisiones.

Volviendo a la corrupción mediática. Casi cuarenta años en periodismo y siempre ha exitido la corrupción, más en información política; por eso no me dedico a este tipo de información (lo aprendí con 20 años), salvo alguna mención, y porque toda corrupción tiene sus raíces en la cultura.

Así que, aquí estamos, en las cloacas más profundas de la corrupción: las culturales, en su sentido más amplio que incluye nuestros pensamientos. Porque, mucho hablar del medio ambiente, de cambio climático, y de salud mental pero del efecto que la corrupción tiene en nuestro cerebro y emociones no se habla. Siempre, salvo excepciones.

Gracias a la editorial Bunker Books, Hakan Günday y el libro que antes mencionaba ha llegado a España. Tengo que recomendárselo porque creo que incluso a los menos convencidos les va a mostrar no solo las cloacas del mundo, también la hipocresía con las que se tapan. Lo mismo que en España pero sin fronteras.


Se preguntarán quizás, quién tapa las cloacas del mundo. Es como aquí, los encargados supuestamente de limpiarlas. Todos los poderes al unísono, incluyendo ONGs, cuyas siglas saben quieren decir que no son gubernamentales pero, eso no significa que no tengan poder o no aspiren a él.

¿En un país donde la mayoría fuera capaz de pensar y, por tanto, reflexionar y criticar, tendríamos este circo político, económico, social y cultural? No, claro, pero los críticos son despreciados y apartados.

Vuelvo a mi objetivo hoy. ¿En un mundo capaz de pensar y reflexionar tendríamos el circo político, económico, social y cultural internacional? Me preocupa más el mundo que nuestro propio país, somos una sociedad global aunque no queramos entenderlo, y hace mucho que deberíamos haberlo hecho. Aquí, como siempre, con retraso vamos.

En Turquía la podredumbre mundial está más cerca, la descomposición allí debe oler más que aquí, me atrevo a pensar. Los campos de refugiados están tan cerca que sus fronteras son meros pasos, de un lado a otro, de la vergüenza humana.


Zamir, al principio del libro, es un bebé llevado de una aldea turca a un campo de refugiados en la frontera con Siria. Su madre se esfuerza y consigue pasarlo por la alambrada porque considera que ese infernal campo es como La Meca del cine; la película que le habían contado toda su vida.

Ella no llega a ver a su bebé casi muerto por una bomba en el campo de película que se ha montado porque, entre otras muertes, ella se suicida. Si leen el libro entenderán muy bien que cualquiera se suicidaría en su situación. El propio escritor dedica el libro «A todas las mujeres asesinadas por ser mujeres»; lo que le esperaba a nuestra protagonista.


Sólo por darles una idea del argumento: el bebé se salva pero su rostro no. Tampoco se salva el médico que consigue que Zamir viva. Zamir significa conciencia y recta intención en árabe, por la paz en ruso (el autor tiene giros irónicos como este). El doctor europeo no se salva porque después de aquella operación, abandona su puesto y profesión, se da a la bebida y finalmente muere (a Europa nos llega un poquito de dolor por el destrozo familiar consecuente).

Estar sin rostro como le pasa a Zamir es como cualquier otra deformidad física, bienvenida, aquí y en todo el mundo, para pedir dinero. A nivel mundial, más espacio, más dinero. Ahí ya tienen a las ONGs que, a pesar de que el autor no quiere mencionar con nombre y apellidos, se pueden reconocer entre líneas. Es lo de menos. Como cuando en este país decimos que hay corrupción política, ¿que más nos da si es de unas siglas o de otras? La corrupción es el ecosistema en el que vivimos.


Zamir no es un caso único. En el libro aparece sobre todo otro personaje que además es fraudulento (mejor que lo lean). A las ONGs les da igual: otro cebo que van a utilizar para recaudar dinero, aún sabiendo que es un jefecillo del tráfico de personas. Las fotos  y los shows televisados saldrán igual de bien.

Vaya por delante mi admiración a muchas personas en ONGs, sean religiosas o no, que dedican su vida -hasta perderla incluso- para intentar mejorar la situación, de muchas personas en peligro especialmente en África; todo un continente del que poco se habla. Y en el mundo entero, desde Asia a Sudamérica.


Sin embargo, lamento decirles que son la excepción en el gran contingente de asociaciones y negocios que viven gracias a la trata de seres humanos. Entiendo que muchos no me crean, yo misma he donado a este tipo de organizaciones, y he trabajado para una de ellas.

Hablo en pasado, porque desde hace tiempo la bella película terminó; no hay controles suficientes para mostrar que estas organizaciones y las instalaciones que dependen de ellas puedan hacernos dormir tranquilos, por mucho que donemos o ayudemos.
A mí al menos, me es imposible no pensar en los millones de humanos en el mundo que malviven y mueren mientras los negocios de la xenofobia y nuestras sociedades privilegiadas continúan viviendo de ellas, de sus entornos llenos de riquezas, o de guerras, donde la vida humana no vale nada. Por eso escribo, critico y denuncio.


No es la primera vez que hago este tipo de crítica, aunque quizás debiera hacerlo más a menudo y, por supuesto, mejor. La entrevista a Aminata Traoré en Bamako, que abrió la temporada de radio en 2010, fue accidentada in situ y me costó encontrar su libro: «La violación del imaginario». Pueden leerlo si lo encuentran, quizás esté descatalogado como todo lo que ayude a estas causas. Hace quince años, lo conseguí gracias a alguien que se apiadó de mí antes de viajar a Malí (con mis propios medios como todo buen freelance).

Junto a varias entrevistas a escritores de Guinea Ecuatorial (esta dictadura a la que viajan los peores de nuestros políticos, para enriquecerse) y el podcast en 2019 al gran Ngũgĩ wa Thiong’o, que nos dejó hace poco pero cuya humanidad, critica y valor literario permanece en sus libros, pocos trabajos más por mi parte respecto a causas humanitarias mundiales. Un programa de radio dedicado a Acción Contra el Hambre, y otro al gran René Depestre, que sigue con vida a sus 98 años en Francia, después de escapar de la dictadura cubana.

También hubo entrevistas a autores españoles que por ser presos o perseguidos por Franco tuvieron relevancia y escribieron libros que ponen los pelos de punta (si quieren algún detalle más, simplemente me envía un mensaje).  Y la recomendación de una obra de teatro inmersiva que nadie aplaudió por ser demasiado buena: Moira, en el Teatro Fernando Fernán Gómez de Madrid. Por si no recuerdan, Moira fue un campo de refugiados incendiado, en el que murieron gran parte de sus hacinadas personas.


Reconozco que en otros países europeos se preocupan antes (no tuvieron nuestra ensimismada historia dictatorial), y que se ocupan mucho más por estos temas. Recuerdo un libro francés, traducido al español y al que pude dedicar un programa de radio: «El negocio de la xenofobia», de la francesa Claire Rodier. En Internet pueden encontrar este resumen del libro:


“A partir de la década de 1990, las empresas privadas de seguridad y la industria del armamento han descubierto que el control de los inmigrantes puede ser una gran fuente de ganancias. La mayor empresa de seguridad, G4S (que dedica una parte de su actividad a la «gestión» de la inmigración), tiene en la actualidad más de 650.000 empleados, lo que la convierte en la segunda empresa privada del mundo en personal contratado. FRONTEX, la agencia europea de vigilancia de fronteras creada por la Unión Europea, es emblemática de este boom, muy rentable políticamente y muy lucrativo en el plano financiero”.

La crítica a FRONTEX que hace esta especialista es demoledora. Se publica en español en 2013 y antes por supuesto en francés, aunque con poco éxito. Europa va a un ritmo lento y retrasado como España; las fronteras europeas, más colapsadas que hace doce años, suponen mucho más negocio, político y económico. De eso no se habla.

No hay soluciones a la vista, menos que sean fáciles, pero sí puede haber más críticas y demandas a los poderes que nos gobiernan.

Hace un año y medio Oxfam se gastaba 120.000€ en una pancarta en Madrid que decía lo mismo que el ideario común de la izquierda superficial española, y otras izquierdas: que paguen más los ricos. Y me pregunto, ¿cuándo empezarán a denunciar estructuras como FRONTEX y otros negocios migratorios? ¿O les pasa como a los políticos, que no se comen unos a otros hasta que no ven al oponente moribundo?

Todavía recuerdo el escándalo sexual de Oxfam en 2018. A todos los poderes les gustan las prostitutas, al menos si esos poderes son dirigidos por hombres. Será por el entrenamiento: obedece, p***.

En todo caso, si pueden, lean el libro de esta editorial gallega que hace honor a su lema: libros transgresores que remueven estómagos y conciencias. Si pasan de la página 20, pueden convertirse en un Atlante Anónimo. En la contraportada verán una Fundación para la Primera Paz Mundial, una utopía en la sociedad actual.

Contraportada de «Mi nombre es Zamir»

¿Cuántos libros tendremos que leer para empatizar con todos los seres humanos que sufren las guerras o las miserias en cualquier parte del planeta? ¿Cuánto tendremos que reflexionar? ¿O no lo vamos a hacer nunca?

Mientras tanto, sigan buscando cultura por las ferias de libros. La próxima en Madrid estará dedicada al humor. Lo que nos hace falta; una buena cortina de humo, para tapar la falta de cultura.

Más Feria. Menos Cultura

mayo 28, 2025 by
Las «lucecitas» llegan a la Feria

Estaba pensando en volver al tema de enero Cultura y Deporte en Madrid, porque además de la piscina a la que me refería, inaugurada en abril del 2024 por Almeida y todavía cerrada, además de la Biblioteca del Estado en Madrid que sigue cerrada incluso a nivel informativo, he conocido directamente el mal funcionamiento de los Centros Culturales del Ayuntamiento. Esos organizados por Distritos y que para nuestra desgracia suponen acudir al Registro de la Junta de Distrito correspondiente ante cualquier incidencia.


Y, como seguramente saben, acudir a un Registro de estas Juntas en Madrid, no se hace de una sola vez. Primero hay que pedir cita previa y luego…, a saber las veces que tienes que ir al mencionado Registro para que, también previa cita te informen de tu caso, en el que puede ocurrir cualquier cosa; hasta que haya un error importantísimo en un expediente urbanístico (caso personal). Error cometido por alguien del Registro, o muy amiguete suyo. Que ya sabemos cómo continúa, a más, lo de los amiguetes en España.


Mientras esto ocurre en la llamada capital de España, no puedo ni imaginármelo en Londres o en Amsterdam, donde tengo amigos que cuando les comento estas situaciones dicen que no salimos de los tiempos de Larra. Añaden que la culpa es nuestra, de los ciudadanos, que no exigimos avances y mejoras ineludibles. Les respondo que los poderes no nos hacen ni caso, porque muchos como yo protestamos.

En todo caso, aunque seguro habrá segunda parte del artículo de enero, la cercanía de la Feria del Libro de Madrid (FLM), hace necesario hablar de ella.


Empecemos por el título del artículo: Más Feria. Menos Cultura. No es la primera vez que critico la FLM porque desde hace veinte años la conozco por dentro y por fuera y se merece siempre otro nuevo artículo crítico; siguen cometiendo los mismos errores del pasado, o más.

Las Ferias están bien para quien tiene el ego literario de ser visto y ver. Eso solo algunos adultos, los menos, la mayoría realmente lectora no va a aguantar los casi 40 grados que nos esperan en un paseo colapsado de gente para ver un libro o un autor que ya está en Internet, no solo una vez sino cientos de veces.


La Feria está bien para los negocios libreros, y las cifras en general. Cómo les gusta contarnos, uno a uno dicen. Lo que no cuentan es los que compran siquiera un libro; para eso utilizan si acaso una encuesta, que ya sabemos los periodistas y muchos ciudadanos para qué sirve; justificar la propaganda del poder. En este caso, los que organizan o participan de la Feria. Aunque siempre hay quien te habla en confianza de los desastres.


En mi opinión, la Feria no está para elevar la cultura, sino todo lo contrario, disminuir la auténtica cultura, y cada vez más. Argumento mi opinión brevemente, para no cansar y por cuestiones de espacio.


En primer lugar, empecemos por los niños que van a la FLM porque les llevan o les dicen que tienen que ir, y hasta les dan tiempo libre en el cole para ello. Puede que alguno ya acoja en sí ese ego literario (o el auténtico amor a la literatura, que está suelto en cualquier parte), sin embargo la mayoría estará más interesado en videojuegos, fútbol, chic@s o lo que surja en su cabecita.


En la última edición de la Feria una amiga me comentaba -un poco horrorizada- que su hija pequeña (10 años si no recuerdo mal) se quedó fascinada con la caseta de la Policía, pasando de los libros que su madre le compró porque ya tenía decidido comprarle dos, y lógicamente también pasando de todos los demás.

Recientemente, otra madre amiga mía le compró a su hijo, de poco más de dos años y medio, un libro de tela con cositas que podías sacar, quitar, poner, enganchar, etc. Ni caso le hizo el niño en el AVE Sevilla Madrid (por suerte ese lunes funcionó).


Si comprar libros siendo adultos, no quiere decir que sean leídos, imagínense a los pequeños que se los dan comprados en esta sociedad y tiempo que nos ha tocado: 2025, en la generación que ha nacido junto a la Inteligencia Artificial; o la generación anterior que es la que se conoce como nativos digitales.

Y no hay mucho digital en esta Feria. Es más, carece de las mínimas actividades digitales siquiera para adultos. Se han preguntado alguna vez por qué no hay streaming de las actividades en la FLM. O, por qué no se graban para poder verlas y escucharlas posteriormente, aunque no sea en un directo como el streaming.

Por supuesto algunos participantes de la Feria hacen streaming o graban. Hasta los propios escritores y paseantes, o medios de comunicación. Pero, ¿acaso la FLM con todo el dinero público que recibe no podría hacerlo y de esa forma incluso aligerar el gigantesco trabajo que tienen los libreros y editores a lo largo de los quince agotadores días?


Después de esta pregunta es lógico que me surjan otras (deformación profesional). El departamento de comunicación y la dirección de la feria, que siguen pensando en analógico, informan que el viernes 30 a las 11 de la mañana la reina Letizia inaugurará y comprará libros en la FLM.

Habrá imágenes, porque las televisiones y los fotógrafos nos las darán pero, no sería más interesante hacer como el resto de las organizaciones mínimamente avanzadas, incluida Casa Real, ¿llevar la inauguración a un streaming o grabación? Para que un@ lo vea en la pantalla de su casa, o para los periodistas que, aún interesándonos, no podamos estar en dos actos a la vez.


Corresponde a la FLM preguntarse por esta cuestión, al menos para las grandes actividades, y quizás en la próxima edición nos dé una grata sorpresa.


Me gustaría que la FLM fuera de avanzadilla, sorprendiéndonos como hacen otras instituciones. Lamentablemente, o exponemos estos necesarios avances públicamente o ni se les ocurre, de acuerdo con lo que llega del departamento de comunicación y la propia dirección de la FLM; más preocupada por la imagen, las cifras y los politiqueos, que por expandir la cultura.


Como para preguntar por la calidad de la FLM, ya lo hice públicamente en rueda de prensa el año pasado y, como me temía, no supieron ni  contestarme. La calidad o la cultura auténtica en la Feria está por llegar (salvo excepciones como siempre). Y mejor no les hablo de los llamados influencers, que venden libros como rosquillas totalmente ilegibles, otra constatación de que Más feria significa Menos cultura. Además que sus colas de lectores (poco educados en la buena lectura) redundan en la imposibilidad habitual para andar normalmente.


Por supuesto la digitalización de la feria no irá contra el mundo analógico, por el que mantengo mucho respeto (empezando por el libro físico, mientras el libro electrónico no alcance su versatilidad). Lo que realmente me preocupa es que el déficit cultural español que arrastramos durante centurias, no solo siga estancado, sino que vaya cuesta abajo.

Y hablemos de la programación de la FLM. La única actividad de la feria que me ha parecido interesante, al menos los primeros días, es la protagonizada por tres personas extranjeras. Como tengo sus teléfonos y los conozco personalmente, me parece más oportuno llamarles después y preguntarles para que me digan sinceramente cómo se desarrolló el acto. Como tenga que esperar la nota de prensa de la Feria, me puede dar algo, y no me dará ni mucho menos la misma información.


Hace unas semanas recomendé en redes la serie de Netflix protagonizada por Ricardo Darín «El Eternauta». Como siempre me sorprendió el eco que tuvo entre argentinos en la página web de Facebook, que normalmente tiene pocas interacciones. Cómo no reconocer de nuevo la gran valía cultural de Argentina, y otros países hispanos, véase las élites de México por ejemplo, frente a la desidia y anticultura española.


Si no hay base cultural, una sociedad auténticamente culta, olvídense de que nuestros escritores sean realmente potentes internacionalmente, empezando porque nuestra sociedad no los lee y se conforma con cualquier escritor debidamente vendido vía marketing. Lo que nos identifica internacionalmente es el fútbol, los toros, el sol y la playa; en 60 años no hemos avanzado. Quizás, poco a poco, sí lo hagamos en los próximos 60. O, con suerte, en los próximos 30 años.

Triste y risueño abril

abril 27, 2025 by

© Casa de S.M. el Rey

Festejado como el mes de las Letras este mes no lo ha sido tanto sino tristes experiencias, sobre las que al final prevalece la sonrisa, la constatación de que no todo está perdido, de momento.

De marzo a abril saltó el que llamo el caso «Capotín», gracias al escritor Alberto Zurrón que le puso este apodo al autor de “El odio” en nuestras redes. Antes de su publicación y distribución por Anagrama aparecieron extractos del libro que confirmaban lo básico: era la voz del asesino encarcelado que, además de matar a los hijos tenidos con su mujer, quiere seguir maltratando a esta víctima «vicaria».


Así define la justicia a la víctima que sufrió un dolor que la mayoría de los humanos no podríamos aguantar: que el padre de nuestros hijos los asesine. No matar a la mujer sino a los hijos que dio vida, porque acabar con esas vidas inocentes causará un dolor permanente, de por vida, a la madre. Y que si puede magnificar más adelante socialmente a través de un libro, una película o medios de comunicación, será todavía mayor (me dicen que en TVE, la que pagamos todos, ya hicieron una entrevista al supuesto escritor).


En mi opinión, hemos llegado a esta podredumbre humana en nuestra sociedad no solo por las ansias de un escritor, mayormente conocido por escribir los discursos al presidente del Gobierno. También porque en lugar de culpabilizar a quien se compara con este libro nada menos que con Truman Capote, se ha llegado a todo lo contrario: pedir enfurecidamente por su libertad de expresión.


A poco que uno estudie siquiera algo de Derecho, de Justicia, tiene claro que absolutamente todos los derechos tienen limitaciones. En la carrera de periodismo había dos asignaturas de Derecho de la Información, precisamente sobre ese derecho y sus límites, no sé si ahora se quedó en una asignatura o en ninguna pero la justicia no va a cambiar por eso.


Imagino que en Anagrama no tienen siquiera a un periodista consciente de estas limitaciones, que hubiera evitado el descalabro. Lo que sí ha honrado a la editorial Anagrama es saber rectificar. Gracias también al posicionamiento contra el libro de muchos intelectuales, escritores, periodistas, libreros y lectores. Ojalá sea, un caso cerrado y cree jurisprudencia.


Una noticia todavía más triste llega a los pocos días: la muerte de Mario Vargas Llosa. Subimos a Redes la entrevista que le hicimos en el 2008 en radio, publicada en el suplemento Laberinto del periódico mexicano Milenio, con motivo de su Nobel de literatura de 2010.


El que para mí era el gran escritor vivo en idioma español desaparecía dejándonos su obra y muchos elogios sobre ella y su capacidad literaria, frente a algunos prejuicios políticos cada vez más habituales en nuestras politizadas sociedades.
Aquella entrevista concedida por Mario gracias a su amistad con el escritor Jorge Eduardo Benavides, que estuvo presente en la misma, me confirmó la grandeza de este autor.


«Travesuras de la niña mala» era en ese momento su última novela y todos sabíamos que no estaba dentro de sus grandes obras. Me permitía no obstante hablar con este gran intelectual. Hablar que se descubrió como uno de sus grandes méritos. Cuando saber expresarse oral y públicamente en medios de comunicación es un requisito prácticamente inexistente en la actual sociedad española, me congratula que siga vivo en algunas culturas hispanas.


Como es habitual en mis entrevistas no había preguntas pactadas y, además de hablar de la reciente novela, hice otras preguntas especialmente dos que me mostraron la valía humana de este hombre. Una sobre su libro «Israel. Palestina», que hizo tras un viaje junto a su hija Morgana, en el que se refiere a la situación de los palestinos como Jaulas Humanas. Volvió a confirmar lo escrito a pesar de los perjuicios que ya le había causado.


La segunda pregunta fue sobre el problema de la emigración, aunque tuviera ya la nacionalidad española por su experiencia. «No es un problema» -contestó rápido. Defendió su postura y personalmente la apoyo todavía más; lo que ocurre es que los humanos hemos hecho un problema de ello, lleno de víctimas pero también de excesos que chocan contra nuestro propio sistema sociocultural.


Entre las preguntas sobre la novela, le sugerí que su admirada Madame Bovary estaba presente en esta obra, lo acepto por supuesto y estos días me acordé de ello cuando se volvía a publicar lo que su propia madre decía de sus primeros escritos: empezó reescribiendo lo que leía, dándoles el final que él consideraba. Seguiré leyendo su obra porque todavía tengo mucho que aprender de él.


Llegamos a la parte risueña de este mes de abril. Álvaro Pombo recogía su Premio Cervantes el día 23 y lo hacía pidiendo verdad y claridad, cada vez más perdidas en nuestra sociedad. Lo hacía con la bondad que le caracteriza y una sonrisa que nos llegó al alma; su fragilidad era emotiva, sabia y feliz. Seguiré leyendo su obra, de la que también tengo mucho que aprender.


Navegando por las redes también se aprende mucho, leyendo y escuchando. Por ejemplo este podcast de Las Noches de Ortega: El día del libro. Aquí ya pasamos de la sonrisa a la risa y hasta la carcajada. Será que como cualquiera que conozca las instituciones culturales madrileñas entendí muy bien dónde se encontraba el ficticio Teatro España, y  cómo el gran humor inteligente de Ortega señalaba las fariseas y subvencionadas muestras culturales que nos inundan y nos hacen cada día más pobres, no solo en los bolsillos.


Feliz final de abril, y que el próximo mes de mayo sea mejor.

Ladronas culturales

marzo 16, 2025 by

El feminismo ha dejado de ser un movimiento de no agresión, como históricamente se congratulaba. Al menos cierto feminismo al que yo no me acojo, del que disiento; ese feminismo que se atreve a ir en contra de otras mujeres, en contra la sociedad entera.

Se llaman feministas y, en realidad, utilizan el feminismo para robar política o economicamente (o ambas a la vez), y hasta apropiarse culturalmente de una sociedad, o de la propiedad intelectual de otras mujeres. Sin límites.

La rapiña de las élites políticas y económicas siempre ha utilizado el robo cultural que ha dado título a este artículo, ladronas culturales. Un artículo que se queda corto frente a la realidad, pero habrá que empezar a hablar de ello. Si el latrocinio femenino existió siempre, como el masculino, era en menor medida o soterrado. Ahora ya (en eso), vamos siendo iguales.

Se acordarán del robo de cremas que le costó la presidencia de la Comunidad de Madrid a Cristina Cifuentes, pecata minuta respecto a estas ladronas culturales a las que me refiero.

Otra política, Laura Borrás, es un caso de robo cultural, porque, aunque también fuera económico y demás. El robo que conocemos y pueden recordar en el enlace, lo hizo cuando dirigía la institución de Las Letras Catalanas. Ya tiene sentencia de cárcel aunque supongo que, igual que los ladrones masculinos (los de los ERES en Andalucía por poner un ejemplo), no la veremos entrar en prisión.

Poniendo a hombres sin ápice de ética (corruptos) a los mandos políticos, desde hace años y siglos, algunas mujeres consideran normal hacer lo propio. De hecho toda la clase política está infectada de ladrones y ladronas. O, díganme qué partido o grupo se salva.

Nosotros, los ciudadanos, lo vemos cada día, ya no podemos siquiera seguir el rastro de lo que se roba (y solo conocemos la punta del iceberg a través de los medios de comunicación). Es uno de los grandes problemas de España: el robo impune; a través de una sauna gay o con la muerte de personas no prevenidas ni protegidas en desastres naturales como la DANA en Valencia.

¿Alguien va a devolver el dinero robado a través de una sauna y demás latrocinios familiares, o el no invertido y causante de las muertes valencianas? Ningún responsable. Los ciudadanos ya les pagamos a los ladrones, por anticipado, sus sueldos y prebendas. Y ellos saben que seguiremos pagando, a unos u otros. La total impunidad política se ha normalizado y se extiende a prácticamente a todas las esferas sociales.

Volviendo a latrocinio de mujeres, ya plenamente en el ámbito cultural, la última experiencia la he tenido personalmente. Una amiga escritora me avisa de que otra está utilizando el proyecto que inicie en 2005 en radio, El Planeta de los Libros; lo está anunciando como «su programa de radio» en Google y, al menos, en una web.

Ya he hablado en este blog de las censuras culturales, del cinismo de proyectos culturales que solo van a por la pasta, del amiguismo cultural que se mantiene en el país. Todo lo que para mí son otras formas de robo cultural, de corrupción cultural, para con toda la sociedad.

El caso de la escritora ladrona, que estuvo colaborando en una de las quince temporadas de radio, no es el primero en que alguien que colabora con uno le robe. Pero este robo de propiedad intelectual, este mentir (no sé desde hace cuánto tiempo), tiene también banalidad política e ideológica; la ladrona ha estado y seguirá estando entre la mafia cultural de este país, aunque sea de segundona.

¿Qué surgió antes, una banalidad u otra? ¿O simplemente su ansia de poder y dinero? Cómo valorar este latrocinio,  y cómo debe ser considerada la ladrona, ¿tiene que cumplir alguna condena?

Gracias a CEDRO, la asociación que vela por los derechos de autor, consigo que la ladrona me escriba para nada menos que justificar el robo hasta con la IA. Con esto resumo su discurso de páginas y páginas. Hay gente que te roba y encima pretende no haberlo hecho, pruebas incluidas. Hay que ser ruin.

Gracias a Pedro Sánchez Álvarez, Director del departamento de Socios de CEDRO: la ladrona elimina el latrocinio de Internet. Malamente al principio, todo hay que decirlo, porque primero se inventa otro texto en el que sigue mintiendo. El que roba una vez, quiere seguir haciéndolo. El nuestro no será su primer robo, ni el último. No hay rehabilitación posible en estos casos.

Son robos más vergonzosos que robar una barra de pan u otro alimento por necesidad, lo que a algunos les lleva a la cárcel pero, cuando los robos se hacen con esta malicia e impunidad no hay pena posible, porque no le voy a hacer más publicidad llevándola a los tribunales. Quizás algún día lo detalle en las memorias de El Planeta de los Libros.

Como socia de CEDRO, por artículos en este blog u otros medios, y participación en algún libro, tengo al menos alguien que vele por lo que escribo, no así por la dirección y realización en radio. No cuentan los tiempos empleados para hacer cada programa, ni la producción, ni los guiones escritos, ni la selección de obras o autores.

Y siempre es más fácil robar a los pequeños. Podría haber llevado, al archivo público correspondiente, cada programa de audio, cada guión, cada actividad hecha pero, a los pequeños se nos roba bien, no tenemos tiempo para la burocracia. Y aunque lo hubiera hecho, no hubiera evitado este robo.

Comento con amigos poetas lo ocurrido. Todos de acuerdo, es un robo y una gran vergüenza. Yo estaba acostumbrada a que nos robaran desde arriba, pero en algún momento se abrió la veda a cualquier mindundi. Esto es un ejemplo de escritores de este país que valen tan poco que tienen que robar proyectos periodísticos para hacerse importantes.

A robar se aprende en casa. Ya hasta dudo de uno de los apellidos de esta escritora porque ‘curiosamente’ es uno de los más importantes de las mujeres escritoras del siglo XX.

Con el tiempo se llega a robar a los propios familiares, como me dicen ha hecho esta ladrona con un familiar que no puede defenderse. Y me animan a defenderme, porque yo sí puedo.

Para terminar, gracias a las mujeres y hombres que este marzo de 2025 siguen fieles a sus principios y derechos. Sin abusar y luchando contra los abusos, de una forma u otra, porque necesitamos más personas como ellas en este país.


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