Encaminar y no cambiar
Creo que los más honesto que he podido decirle a alguien han sido varias palabras que compartí ayer con una conocida que es ex novia de una buena amiga.
Hablamos de su personalidad tan peculiar “valemadrista” con la que se conduce por la vida, su ego y todas esas cosas de las cuales se siente orgullosa y a la vez son las que terminan afectando su vida (de propia voz lo dijo)
Lo cierto es que me preguntaba si eso era bueno o malo, cosa que pude responder:
“Sabes, en la vida no hay nada bueno ni malo, todo es una perspectiva diferente para cada persona y a veces los términos se utilizan de formas erróneas o se encaminan de formas erróneas; lo que para mí puede ser malo, para otros no. Si todo lo qué haces a ti te genera felicidad y no estás dañando a otros ni esperando que otros te aprueben, ¡dale! Esos es lo que verdaderamente importa. Lo que tenga que decir yo o cualquier otra persona no tendría porque incentivar a nada. Tampoco tienes que cambiar nada de tu persona ni esperes que alguien cambie para ti, a veces solo es encaminar esas partes “negativas” a “positivas” que dices poseer para potenciar tu ser.”
“Tendría que entender todo el contexto de tu vida y saber toda tu historia para terminar de comprenderte y aprender de ti, empatizar el porqué haces lo qué haces y decides.”
No me había escuchado un discurso tan humano del cual me sintiera orgullosa de decir y que mi corazon se sintiera en paz y bonito. No se fue extraño escuchar que ya no ocupo el “cambiar” en algunas cuestiones o situaciones y lo sustituyo por el “encaminar” o “reaprender”
Y bueno eso generó una sensación algo bonita en todo el momento de conversación que me permitió conocer a profundidad los para que o porque de algunas personas.