ROMPER CADENAS

Si alguien te ignora no le ruegues su atención ni tampoco te molestes por su comportamiento. No permitas que tu cuerpo se llene de rabia, ansiedad y estrés. No desperdicies ni una sola gota de tu maravilloso tiempo preocupándote por ese individuo y mejor toma esa situación como una verdadera oportunidad que te ofrece la vida para que comiences a valorarte, a desarrollar tu inteligencia emocional y para aprender a no tomarte las cosas de una manera demasiado alarmista y personal. Así entenderás de una vez por todas que la persona que te ignora, te desprecia o te rechaza constantemente no merece ni un ápice de tu atención.

Aprende a romper las cadenas, a alejarte del dolor que esa persona te infringe… Lo harás del mejor modo posible, educadamente, con cierta distancia, pero sin perderte a ti misma el respeto ni tu propia dignidad. Será el sabio discurrir del tiempo el que le enseñará a ese espécimen lo importante y valiosa que eres.

Con el paso de los días tú perdonarás sin despecho, sin buscar culpables, abrazarás tímidamente la incertidumbre y aguardarás serenamente la sanación de tu alma y de tu cuerpo.

DESHOJANDO FRÍOS

No atesoro más posesión que aquello que siento a tientas y que se parte en dos cuando parpadeo. Por eso procuro decir te quiero en veinte verdades diferentes, por si el tiempo sigue huyendo veloz y la vida se pierde en la inercia.
Adorno tu cabeza con bellos pájaros y los rincones de tu rostro con besos hechos a tu medida, soñando con la alegoría de verte, con inundar tus nubes de palabras y poder llorar en los ojos que me hablan de cómo desatar el océano. Añoro tus abrazos, esos donde núnca es tarde, y extraño dolorosamente los lazos al fondo de la sangre que fluye en nuestros corazones.
A tu lado tengo suficiente fuerza como para sostener palabras desnudas y los puños cerrados, como si de diez dedos apuntándome a mi misma se tratasen… Contigo lo imposible se hace caricia susurrada, y la brisa, al rozarnos, bebe del suspiro de rasgar esperanzadores presagios.
Junto al tibio horizonte de tus fuertes brazos, pasaré el invierno deshojando fríos, y segundos después de marcharte, te aguardaré contando los muchos años que llevo sin besarte.

MOSAICO DE MI ESPÍRITU


Creo ser la mujer que sueña, que escribe, que llora, que canta…, y tal vez sólo soy la copia más tierna de esa niña inocente y risueña que cantaba a todos los astros del firmamento que llevaban su nombre. La que entonaba un mar escondido en el pecho y que temblaba de amor para no morir de un miedo atroz.
Solo sé que miraba con el mismo agradecimiento y la trémula calidez con la que se despiden los abrazos, y que si no escribiera versos, nadie le pediría indulto alguno al infortunio.
Así que tarareo un breve silencio de alegría, como si fuera la primera amante de la tierra o el mosaico de mi espíritu con un frio que murió por falta de abrazos. 
Y sin caer en la cuenta, vuelvo a sonreír sin perder la candidez de la inocencia…