Al final del cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, de Borges, el protagonista, cansado espiritualmente del frenesí en que ha entrado la humanidad, da un paso al costado, y se dedica a traducir viejos libros “que no piensa dar a la imprenta”. Es decir, se dedica a actividades literarias elevadas, cultas y nobles, en completa soledad. Se aparta y se aleja, no porque sí, sino para no tener que participar en la locura de su tiempo.

Escrito por alasdeoso 















