A pocas horas de llegar a los últimos coletazos de 2013, suspiro y hecho la vista atrás. En el espejo retrovisor veo el simbolito de WordPress, recordándome la falta total de tiempo ocioso del que he dispuesto en este año. Sé que no es excusa, pero qué puedo decir queridos lectores, salvo «life got in the way«.
Uno de mis mayores miedos es olvidar, y ese miedo me empuja a escribir, antes de que los recuerdos se los lleve el viento al abismo de mi subconsciente. Supongo que nos pasará a todos…
Podría resumir el pasado año con las siguientes palabras clave: estrés elevado al cubo, risas desproporcionadas, amor, compasión, alegría, rabia e impotencia.
Todo tiene su porque, empezando por el estrés diario del trabajo en el que aterrice a mediados de 2012. Trabajar en la gran manzana española, aka barrio de Salamanca (Madrid) no es tan fabuloso como uno pudiera imaginarse, y mucho menos cuando se trata de un ajetreado despacho de abogados en el que las crisis están a la orden del día. Pero no seamos pesimistas, porque dentro de lo malo siempre florece lo bueno, y me refiero a las grandes personas que he tenido la suerte de conocer y querer como si fueran parte de mi familia. Esto jamás se lo diría a ninguno en persona, no vaya a ser que me pierdan el respeto y pierda mi apodo de sargento.
Las risas desproporcionadas van de la mano con el estrés. Los “kit-kat” o “coffee breaks” han sido lo mejor sin duda de este año, y han sido fruto de la desesperación total y necesidad de evadirse dentro del mencionado despacho de la locura.
Amor, que gran palabra. Pues sí, señores, he tenido la suerte de encontrar a mi media fruta (naranja, limón o lo que se os antoje), aunque se le conoce como el “nerd”. El apodo se debe a qué nos conocimos en un “meet up” de reddit en Madrid. Me hace muy feliz y quiere a mis gatos como si fueran suyos, ¿qué más se puede pedir?
La compasión tiene nombre propio, y se llama Alma (adjunto foto más abajo de mi amiga peluda). Los astros se alinearon para que la encontrara de camino a casa tiritando de frío y mojada debajo de un coche. Fue un momento bastante dramático y tierno a la vez. Mi fiel compañero felino, Luka, tardó bastante tiempo en aceptarla en su vida pero finalmente no pudo resistir a sus encantos vagabundos. Es lo que tienen las gatas madrileñas que te engatusan y no te sueltan jamás. ^.^
Los momentos alegres, la rabia y la impotencia. se han ido entremezclando a lo largo del año entero.
La vida no es de color rosa para todos, los gobiernos no siempre miran por el bienestar de sus ciudadanos, la crisis económica no la pagan los culpables y la historia se repite una y otra vez…
Saber no es poder, el dinero es poder y el que piense lo contrario es un idealista. Lo único bueno de esta “crisis” es la solidaridad que ha despertado en algunos y las ganas de luchar aún más fuerte de otros.
Sin más, me despido con mis mejores deseos para 2014!


















