Presentado en la Librería El Candil el 23 de agosto 2025, por Gary Gutiérrez
¡SALUD Y RESISTENCIA!
Nuevamente, y convocado por la amistad y el respeto, comparezco a este recinto para presentar otro trabajo de ese gigante intelectual que es el maestro Samuel Silva Gotay.
Antes de comenzar y como es mi costumbre siempre que vengo a este salón, me tomo un segundo para saludar la memoria de quien engalana este espacio con su nombre. Es decir, el loco maravilloso Reinaldo Millán Quiñones, periodista, poeta, caricaturista e iconoclasta que por esas cosas del destino se nos adelantó a la tierra de los ancestros.
¡HONOR Y GLORIA a Rei! Rei con “i” de punto pues como él decía, era antimonárquico hasta en el nombre.
Cumplido con lo que el amor obliga, a lo que vinimos.
Estamos aquí para conversar un poco sobre el más reciente libro del ponceño continental, Samuel Silva Gotay. Maestro que entre sus innumerables logros y honores se incluye haber asistido a la escuela elemental con mi madre Janet.
Aunque para esta ocasión el amigo, historiador, y sobre todo maestro de escuela, Enrique Laboy me pidió que comentara el volumen 2, PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO. Sin embargo como no creo que este libro se pueda leer o comentar en partes, me tomo la libertad de tratar sobre toda la obra, es decir sus dos volúmenes.
Enfrentar los trabajos del Maestro Silva Gotay, para mi representa un choque frotar con mis creencias y prejuicios. Criado católico de bautismos, bodas y funerales, en mi adolescencia coqueteé con los movimientos que en la década de los ’70 del siglo pasado llamamos Teología de la Liberación, para luego experimental con filosofías orientales, hasta llegar a un ateísmo que algunos llamarán irredente, militante o imprudente.
Paralelo con ese proceso teológico, mi proceso político comenzó en un hogar anexionista y relativamente conservador durante la década de los ’70 del siglo pasado. Ya en mi adolescencia tardía, tal vez movido por esa teología de la liberación y su compromiso con los pobres y las otredades, mi pensamiento se fue moviendo a una visión que favorece la independencia para la isla y el socialismo para los pobres del mundo. Hoy, a unas cinco décadas de ese proceso, me califico como aspirante de anarquista y ateo.
Abusé de ustedes y tomé tiempo para explicar mi proceso, pues es desde el mismo que me enfrento al trabajo PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO,del maestro Silva Gotay.
Publicación que, como dije, consta de dos volúmenes donde se documenta como, lo que llegó a nuestras costas como una herramienta imperialista y colonial se desarrolló para unos en una herramienta de lucha y liberación personal y sobre todo colectiva.
El primer volumen de este trabajo, que incluye el periodo del 1898 al 1930, recoge como, junto a las tropas de invasión estadounidense a la Isla, llegaron Biblia en mano representantes de las instituciones religiosas llamadas evangélicas protestantes. Consciente o no de su rol imperialista, y como 500 años antes hicieron los curas y monjes católicos, estos religiosos llegaron a nuestras playas con la misión de justificar “salvar el almas esclavizando los cuerpos”.
Admito que el primer volumen de PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO, me fue muy fácil de leer pues parecía confirmar todos mis prejuicios y reservas en torno a estos llamados misioneros y su intención de plantar cruz en la Isla.
Silva Gotay comienza el mismo documentando tanto las condiciones, tanto las materiales, como teológicas del pueblo Puerto Rico al momento de la llegada del nuevo invasor. En el capítulo dos, de ese primer volumen”, detalla las denominaciones que literalmente llegaron y se reparten la Isla. Igual relata como fue su encuentro inicial con un pueblo forjado como católico por la historia.
El tercer capítulo de este primer volumen trabaja como esas denominaciones religiosas se institucionalizan, van haciéndose espacio y sobre todo como van incidiendo en la educación, salud y sociedad puertorriqueña. Proceso importante para explica cómo, tras solo dos décadas de ese trabajo de instrucción, indoctrinación y formación de fieles puertorriqueños, va poco a poco surgiendo un nuevo clero puertorriqueño y puertorriqueñita que el Maestro discutirá ampliamente en el volumen 2
Finalmente el volumen 1 de PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO, 1898-1930, cierra con un capítulo dedicado al “… proceso político-cultual de la americanización” en Puerto Rico.
Hasta aquí, sin problemas. La mayoría de mis prejuiecios son validados.
Pero llegamos al volumen dos de PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO, PUERTORRIQUEÑIZACIÓN DEL PROTESTANTISMO EVANGÉLICO donde, acompañado por su nieto David, el Maestro nos adentra en el periodo de 1930 al 2000 y nos presenta el surgimiento en Puerto Rico de un nuevo protestantismo producto, solo, de la interacción de la teología protestante con la cultura local. También producto de los procesos socio políticos y económicos de liberación en todo el mundo.
Desde mi ignorancia teórica y mi atrevimiento me pregunto si este periodo marca el surgimiento de un nuevo clero local que, enfocado más en las liberadoras enseñanzas del rabino crucificado, que en las disciplinarias cartas atribuidas al guerrero que se cayó del caballo, asumen su rol profético de hablar la verdad al poder. Pero eso es para otro libro.
Este segundo volumen, que consta de catorce (14) capítulos organizados en nuevo (9) secciones y culminado con un epílogo, es donde el maestro Silva Gotay violenta, y con un golpe frontal rompe mis preconcepciones y prejuicios.
En las primera secciones y capítulos de este segundo volumen, Silva recoge como el surgimiento de ese nuevo clero puertorriqueñita para la década de 1930 también estaba guiado por el surgimiento a nivel mundial de una visión teológica basada en la búsqueda de la liberación material y social paralela a las salvación espiritual. Lectura teológica muy cónsona con las luchas sindicales y políticas que desde las enseñanzas de Don Pedro, el de Tenería, se desarrollaban en el País.
La historia de la Conferencia de Oxford, la organización de la Federación de Estudiantes Cristianos y la respuesta del protestantismo latinoamericano a la gran depresión, dan fe de que unos veinticinco (25) años antes del compromiso católico con los pobres expresado en el Concilio Vaticano II, ya sectores evangélicos protestantes miraban el mundo desde las narrativas liberadoras del Éxodo y desde las enseñanzas atribuidas al rabino rebelde que según nos dicen, fue ejecutado por secidicios en los tiempos de Tiberio.
Ese golpe certero me tumbo del caballo.
Mis prejuicios de católico adolescente que ponía a la Iglesia Católica del Vaticano II como una de renovación frente al conservadurismo imperial de “los protestantes” comienzan a agrietarse.
El otro “jab” a mis preconcepciones vino empacado en la sección cuatro (4), donde el maestro Silva detalla cómo tras la década del 1930, el protestantismo en Puerto Rico se enfocó en la educación teológica de sus miembros y sobre todo de su clero. Una educación que, según documenta Silva, trascendido la lectura de sus escritos canónicos y que se complementa estudiando ideas y conceptos políticos, sociales y económicos.
A diferencia de lo que yo había construido en mi mente por décadas, el concepto de que cualquiera podía declarase Pastor o Apóstol tras dar cuatro brincos y alegar sentir el Espíritu Santo, se destruye ante la detallada documentación sobre la rigurosidad académica de muchos de los líderes evangélicos protestantes de está época.
Tras leer como Silva nos explica la seriedad del proceso de educación entre los fieles y dirigentes protestantes, el surgimiento de espacios de estudios universitarios como el Seminario Evangélico y el nivel de discusión allí desarrollado, doblo rodilla y pido excusas por mis prejuicios.
A partir de la quinta sección de este segundo volumen de PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO, PUERTORRIQUEÑIZACIÓN DEL PROTESTANTISMO EVANGÉLICO,Silva nos narra como esa gestión de educación preparó al clero consciente del protestantismo puertorriqueño para lo que más tarde, en la década del ’60, represento el reencuentro ecuménico y la teología preferencial por los pobres.
Junto a sectores de avanzada en la Iglesia Católica, ministros, ministras, pastores y pastoras, ocuparon espacios en las líneas de piquete, y sus voces gritaron las consignas en contra de las guerras injustas e imperialistas, contra las armas nucleares, en favor del ambiente, así como en la lucha por los derechos de todo ser humano.
Este espacio no fue un “jab”. Para mí esto se sintió como un “upper cut” a la “quijá”. Según leía sobre los trabajos generados durante las décadas de los ’60 y ’70, aumentaba en mí el sentido de vergüenza.
¿Cómo era posible que, habiendo compartido y aprendido tanto durante la década de los ’90 con proyectos como el Movimiento Ecuménico PRISA, Misión Industrial, el Ministerio a los Migrantes y el Proyecto Caribeño de Justicia y Paz, al momento de “juzgar” el protestantismo en la Isla, los dejara fuera del análisis y no les reconociera sus luchas?
Hoy con propósito de enmienda, como me decían los curas de mi niñez, y agradecido a Silva por ponerlo en perspectiva, nuevamente pido mis más honestas excusas,
Cierro esta presentación de los dos volúmenes de PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO agradeciendo a Enrique Laboy por convocarme a leerlo y a Silva Gotay, por escribirlo.
Entes de terminar quiero dejar claro que, a pesar de lo aprendido con esta lectura, en este momento, todavía mis viejos prejuicios forjados en el siglo pasado se unen a mi ateísmo y a otras preocupaciones nuevas para construir al pensamiento cristiano conservados como el principal peligro que enfrenta hoy la humanidad del siglo XXI. Peligo que por supuesto en Estados Unidos y otros lugares se arropa con la bandera del nacionalismo .
Después de todo, y como el Espíritu Santo, la CIA también obra en extrañas maneras.
Estipulado lo anterior, admito que todavía es mi opinión que la obra de agencias como la Central de Inteligencia estadounidense y su rol en el surgimiento de nuevas interpretaciones teológicas que descartan el carácter liberador del llamado Maestro Jesús fomentando discursos disciplinarios, de obediencia y sumisión en lo terrenal pues las recompensas son celestial, es parte del discurso que lleva a que los pueblos escojan gobiérnates de la calaña de Milei, Bolsonaro, Bukele y Trump.
En este trabajo PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO el maestro Samuel Silva Gotay demuestra que sí es posible que la fe haga frente a esa nefasta construcción que las derechas hacen de las narrativas cristianas. Con un tono sereno, el Maestro, nos recuerda que ya se hizo una vez y que se demostró que otra cristiandad es posible.
Para terminar quiero hablarle a David, nieto del admirado Samuel. Dijo el poeta, “caminante no hay camino”. Tu abuelo nos trajo hasta aquí “haciendo camino”. Ahora parece que te toca a ti, y a tu generación, seguir haciendo el sendero.
Como dije, durante las pasadas décadas la CIA, y no el Espíritu Santo necesariamente, se abrogó la misión de desarrollar la visión y definición del Reino de Dios. Así predica que esa salvación es una de prosperidad material y personal.
A diferencia de los que, como Samy, proclaman una premisa parecida en el sentido de que la liberación también es terrenal, estos mercaderes que venden prosperidad material a cambio de sumisión, lo hacen desde lo individual y no desde el amor a lo colectivo, comunitario y revolucionario como se recoge y documenta en PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO.
Ese pensamiento reaccionario e imperialista que se proclama como cristiano secuestrando el término, desarrolló un discurso político que en Puerto Rico viene creciendo durante las pasadas décadas, y que también debe ser documentado y digerido para poder hacerle frente.
Por eso, David, parece que tu generación de estudiantes de historia, tienen la obligación de retomar el tema y convocarnos en algunos años a la presentación del volumen tres (3) de PROTESTANTISMO EVANGÉLICO Y POLÍTICA EN PUERTO RICO: LA DERECHA CONTRATACA (2000 al 2025).
Termino como lo hubiera hecho hace 50 años: “En el amor del cristo obrero”, gracias maestro Silva.
Presentado por Gary Gutiérrez en la Librería El Candil, Ponce Puerto Rico
Salud y resistencias para todos, todas y todes:
Antes que todo, como es mi costumbre cuando participo de actividades en este salón, me tomo el privilegio personal de saludar la memoria del maestro y hermano, Reinaldo Millán Quiñones, periodista, renacentista y loco maravilloso cuyo nombre engalana este salón.
“HONOR, GLORIA Y LARGA VIDA A SU MEMORIA”.
Cumplido con el deber que impone el cariño, a lo que vinimos. Es precisamente el cariño, junto al respeto, las razones por la que me presento ante ustedes. El cariño que no me permitió decir que no a la interpretación de Tamara para que participara en la discusión del libro que hoy nos ocupa: LAS CONDENAS ERRÓNEAS EN PUERTO RICO: causas, estadísticas y reflexiones del doctor y maestro Julio E. Fontanet Maldonado.
Decía que el respeto es también base para mi presencia en esta actividad. El respeto que aun sin conocerle más allá de alguna entrevista en la radio, tengo para la figura del profesor Fontanet Maldonado. Letrado, término que en esta época de mi vida no utilizo para muchos abogados, que dedica su vida a educar y dejar un legado de “justicia” al país. JUSTICIA en mayúsculas y negritas.
En sus 195 páginas, el libro LAS CONDENAS ERRÓNEAS EN PUERTO RICO: causas, estadísticas y reflexiones de Fontanet Maldonado fue publicado bajo los endosos de importantes organizaciones como la Trial Lawyers de Puerto Rico, Jurídica Editores y el Proyecto Inocencia de Puerto Rico de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.
En sus páginas el documento presenta y contextualiza la metodología y los resultados de una encuesta sobre la incidencia de encarcelados inocente en Puerto Rico que fue realizada entre abogados y abogadas.
Dividido en cuatro capítulos – el primero que es el introductorio, el segundo que explica las posibles causas de las condenas erróneas, el tercero donde se detalla el instrumento y la encuesta reseñada, y finalmente el cuarto que numera los proyectos de ley para entender las condenas erróneas- la publicación abre con el genial prólogo del periodista Benjamín Torres Gotay.
En ese escrito de apertura, Torres Gotay narra el proceso de epifanía personal frente a un sistema de represión, perdón quise decir de justicia, que se empeñó en acusar injustamente por asesinato a uno de sus compañeros de hospedaje. Por suerte, según el veterano periodista, las condiciones materiales y destrezas intelectuales de aquel joven, erróneamente acusado, le permitieron capear la tormenta legal que enfrentaba.
No obstante, Torres Gotay, contrapone la historia de su amigo con el calvario de aquellos que el país conoció como los 3 inocente de Aguada y la historia del joven de La Perla encarcelado erróneamente por la muerte de un empresario quien en realidad fue ultimado por su esposa. Este prólogo en sí mismo es un valor añadido a la gran aportación que esta publicación: LAS CONDENAS ERRÓNEAS EN PUERTO RICO: causas, estadísticas y reflexiones de Fontanet Maldonado hace a la discusión pública en la Isla.
Por suerte, yo nunca me he visto en la situación de encarar la represión, perdón, la justicia del Estado encarnado en su mal llamado Sistema de Justicia Criminal. Que si realmente pretendiera ser justo, debe cambiar su nombre por lo menos al Sistema de Reparación Social. Pero eso para otra presentación.
Si bien como dije, nunca he sido víctima de una acusación criminal, la lectura de LAS CONDENAS ERRONEAS EN PUERTO RICO: causas, estadísticas y reflexiones de Fontanet Maldonado me recordó las décadas de los ’80, ’90 y 2000, cuando como reportero policiaco de provincia fui testigo primario del manejo de miles de jóvenes intervenidos y procesados por ese monstruo que gigantes como Cornell West y Angela Davis llaman el COMPLEJO INDUSTRIAL CORRECCIONAL. Por supuesto todo en nombre de la ley y el orden, las buenas costumbres y la seguridad pública.
Recuerdo cientos de redadas, pero fue leyendo el segundo capítulo de esta publicación, Las condenas erróneas: causas, que mi mente se transportó a finales de la década del 1990. Como resultado de uno de esos llamados operativos, el salón de conferencia en el antiguo edificio de la Comandancia de la Policía en Ponce se encontraba repleto de imputados de violar la ley de sustancias controladas. Sobre medio centenar de jóvenes a medio vestir o con la ropa en que horas antes habían sido despertados por los agentes del estado abarrotaban el salón.
Los “narcotraficantes” como la prensa llamamos a estos imputados, estaban acomodados a lo largo de las mesas del salón de reuniones, mientras una media docena de agentes les repatían documentos entre los que se encontraban sus acusaciones, formularios para datos personales y las advertencias sobre sus derechos que popularmente conocemos como las “Advertencias de Miranda”. Este último documento con un espacio para que ellos acusaran con su firma recibo de estas.
Recuerdo preguntándome en cómplice silencio como podía ser legal que esos jóvenes, que la mayoría aparentaban ser analfabetas funcionales y que a duras penas podían construir una oración para expresarse, pudieran firmar documentos donde se jugaban su libertad sin asistencias de un o una abogada.
Es con ese recuerdo que hizo resonancia este segundo capítulo: Las condenas erróneas: causas. Inciso donde el libro toma, a mi entender, una importancia vital para los legos como este servidor. Con la prudencia y la elegancia que le caracteriza, el distinguido autor detalla las razones estructurales y las particulares que a su juicio crean los espacios para los abusos de poder que el libro llama, condenas erróneas”. Lo de abuso de poder son palabras mías y no del prudente abogado y profesor.
Entre las razones estructurales, Fontanet Maldonado detalla el carácter punitivo del proceso legal, las limitaciones en el descubrimiento de prueba, la cobertura mediática -cosa de la que me declaro culpable y me someto al juicio de los y las presentes-, falta de entendimiento del proceso penal, el desbalance e inequidad en el proceso -que a mí me huele a lucha de clases-, y finalmente las limitaciones estatutarias y doctrinales.
Por otra parte, continua el letrado, las razones particulares incluyen las identificaciones extrajudiciales poco confiables, confesiones falsas, representación legal inadecuada, conducta inapropiada por parte de fiscales y policías, y el uso de llamados peritos y procedimientos científicos cuestionables.
Leyendo sobre estas causas, mi mente regresa al mencionado salón de la Comandancia de Ponce y pienso en aquellos imputados, su mayoría pobres, no blancos, con poca educación.
Es en este espacio del libro, donde sin mencionarles directamente, el licenciado Fontanet Maldonado nos describe la cultura penal de país que yo, desde el atrevimiento que me permite la ignorancia legal, llamo: “la cultura de que solo se hace justicia cuando el imputado es encontrado culpable y se le impones penas draconianas”.
Esto pues, como sí detalla el autor, cuando viene a los casos criminales, la mayoría de la sociedad parece que nos identificamos más con la víctima que con el imputado.
¿Será tal vez porque la mayoría nos identificamos como blancos de clase media o media alta aun cuando nos veamos diferente al mirarnos al espejo?
No es de extrañar si gran parte de la gente que hoy maneja el aparato represivo –perdón de justicia- es producto de lo que en criminología crítica llamamos la generación del CSI televisivo y funcionan dentro de esa ideología producto del espejismo del falso privilegio. Esto ni hablar del prejuicio producto por siglos de colonialidad que nos enseñó a odiarnos a nosotros mismos mientras amamos al que nos controla. Que mucho sabían los negros Fanón y Malcom X.
Así, técnicos y burócratas, a mi entender motivados por los prejuicios de clase se auto construyen y miran su rol, refraseando el maestro Jock Young, desde la prepotencia del tenedor por herencia de la verdad moral y que es llamado a defender a la sociedad de los “demonios sociales” que atentan contra la Ley y el Orden.
“¿Qué importa si son o no culpables? Seguro que son culpable de otras cosas”, decía un candidato a jurado mientras esperábamos en la fila para entrar en sala cuando en los ’90 fui jurado federal.
Siempre me pregunto si ese orden que mientan será el orden me excluye y si la susodicha ley es lo que le permite al orden excluirme, pero igual eso es para otra presentación.
Cuando digo “demonios sociales” me refiero a todo aquel que el sistema construye como peligroso, el varón, no blanco, no propietario, no heterosexual y no cristiano.
Construcción, que como ya expliqué define a las decenas de imputados en la anécdota que les compartí anteriormente y que fue elevada a peligro legal por racistas criminales de lesa patria como Hoover en el Buró Federal de Investigaciones y Anslinger en el Buró Antinarcóticos, ambas históricas agencias encargadas de la represión política y racial estadounidense.
“Demonios sociales” que entraron a nuestro imaginario cuando más tarde fueron sujetos de las mal llamadas política anticrimen de Reagan y Clinton en Estados Unidos y de Hernández Colón y Rosselló en Puerto Rico. Por supuestos “demonios sociales” que hoy, en tiempos de fascistas como Trump y Bukele, toman dimensiones incalculables.
Visto desde esta perspectiva y con las explicaciones detallada en este segundo capítulo, no puede sorprender a nadie la cantidad de personas erróneamente condenadas. Y no hablo solo de quienes pueden ser inocentes. Incluyo el número de personas que por no tener los recursos económicos o intelectuales, por ser del color piel incorrecto, es decir aquellos que llenaban el salón de la Comandancia hace 30 años, cumplieron o cumplen sentencias desproporcionalmente más altas de lo que sus acciones ameritan.
Para terminar, la lectura de LAS CONDENAS ERRÓNEAS EN PUERTO RICO: causas, estadísticas y reflexiones me remonto los trabajos de la gigante ya mencionada Ángela Davis, y de la maestra Michelle Alexander cuyos publicaciones apuntan al carácter de instrumento para el control poblacional del sistema represivo, perdón del Sistema de Justicia estadounidense, y claro por definición colonial el de Puerto Rico
Termino con una anécdota y una cita.
La anécdota tiene que ver con el maestro Pedro Malavet, que debiera ser el que presentara este libro si no fuera porque se nos adelantó a la tierra de los ancestros.
En una ocasión un grupo de periodistas mientras entrábamos al elevador en el Centro Judicial conversábamos desde el privilegio del oficio. Íbamos discutiendo un caso y como no nos hacía sentido el proceso del que habíamos sido testigos público. Desde la parte de atrás del elevador, con la picardía y el verbo que le caracterizaba, el genial Pedro Malavet sentenció: “El problemas es que ustedes creen de que a este edificio se viene a discutir la Justicia”.
Gracias Maestro Julio E. Fontanet Maldonado porque su libro LAS CONDENAS ERRÓNEAS EN PUERTO RICO: causas, estadísticas y reflexiones nos provoca y nos llama a la reflexión desde “el nosotros” y nos recuerda la sentencia del maestro Malavet cuando explicó que en los Tribunales no siempre se habla de justicia, que la cosa es más compleja que eso.
Termino con unas palabras que sobre la prisión se le adjudican a magistral Emma Goldam y que parafraseo: “no podemos encerrar a una persona como un si fuera un animal y esperar que no se comporte como tal”. Imagínense si ese encierro es producto de acciones que nunca se cometieron.
Antes de comenzar, y como es mi costumbre cuando vengo a este lugar, me tomo el privilegio personal de recordar que nos encontramos en el salón que la Librería El Candil tiene a bien dedicar a la memoria del amigo y maestro Reinaldo Millán. Periodista, caricaturista, poeta, conversador, amigo y loco maravilloso que en su oficio de contar historias encarnó aquello del “intelectual orgánico” que nos habló el italiano Gransci. ¡HONOR Y GLORIA a su memoria!
Tener amigos como Rei, con “i” de punto pues decía ser antimonárquico hasta en el nombre, como todo en la vida tiene sus ventajas y desventaja. Este, también es el caso de tener como amigo al ponceño en el exilio metropolitano, Manuel Rodríguez Banch, abogado, pensador, comunista y agitador como dios manda.
Por un lado, ser amigo de gente como Rodríguez Banch tiene la ventaja de que toda conversación es una conferencia, una clase magistral y un reto enriquecedor del intelecto. Por el otro lado, como siempre están maquinando, inventando, o conspirando dirían algunos de los que cargan placas, de vez en cuando te llaman para ponerte en una posición difícil.
El día de hoy es un ejemplo de cuando esos amigos te ponen en una de esas situaciones difíciles. Esto pues Rodríguez Banch, sabiendo que soy más amigo de Proudhon, Bakunin, Kropotkin y Malatesta, me interpela para que presente y comente el segundo volumen en papel de la propuesta periódica digital llamada “momento crítico” (todo en minúsculas); que es el órgano de difusión electrónico de un colectivo llamado Democracia Socialista. Con solo mirar su tabla de contenido se sabe que está más cerca de Marx, Engel, Lenín, Trusky y otros que cojeaban de la misma pata.
Pero bueno, estipulado lo anterior, y dejando claro que al café, al ron oro y a las amistades, nunca se les dice que “no”, aquí estamos “de voluntario” para cumplir con el deber que la amistad impone.
La publicación en línea “momento crítico” se auto define como “la revista oficial de DEMOCRACIA SOCIALISTA. Se ha concebido como un órgano para la difusión de los principios que rigen esa organización y le abre las puertas al análisis de las situaciones nacionales e internacionales desde perspectivas marxistas, feministas, ecológicas, sindicales, de la de los colectivos LGBTTIQ+ y otras causas antisistémicas. ”Los sospechosos usuales… “Admisión de culpa, relevo de prueba” dicen los y las juristas.
En el caso específico de este Volumen 2, el mismo consta de 237 páginas de condensada información dividida en diez y ocho (18) escritos producidos por múltiples autores y publicados en línea entre el 2021 y el 2022. Estos se presentan divididos en cuatro (4) apartados temáticos acompañado por un prólogo introductorio.
Estos apartados son:
MIRADA DESDE LA CRISIS POLÍTICA EN PUERTO RICO
ALGUNOS ASPECTOS TEORÍCOS DE NUESTRA PROPUESTA SOCIALISTA
LA ENCRUCIJADA AMBIENTAL EN PUERTO RICO
EL MOVIMIENTO ANTIDERECHOS Y LAS RESPUESTAS DEL FEMINISMO
Desde el comienzo, en el prólogo se establecen como “…necesaria la unión de fuerzas, las locales mediante alianzas y frentes únicos, y las internacionales a través de vínculos entre organizaciones que luchen por objetivos comunes anticoloniales y anticapitalista”. “Menuda tarea” dirían en la España del 36. De paso, no creo que el compañero Malatesta tuviera problemas con esa declaración.
Este prologo también nos adelanta el énfasis que tiene la publicación en la reflexión sobre como las luchas ambientales y agrícolas del Puerto Rico se enfrentan en el siglo 21 con el orden capitalista neoliberal. Cosa con la que creo, igual Bakunin estaría de acuerdo.
Finalmente el prólogo detalla como el contenido de la publicación también se enfoca en los retos del feminismo en momentos en que la derecha cristiana fundamentalista y otros sectores conservadores en el imperio que ocupa nuestro territorio, revocan libertades como el derecho a decidir sobre los cuerpos. Claro, este acercamiento a las luchas feministas incluye reflexiones sobre “las valiosas aportaciones” que las mismas hacen en el ámbito sindical y político. Seguro Emma Goldman se apuntaría en fevor.
En el primer apartado, “MIRADA DESDE LA CRISIS POLÍTICA EN PUERTO RICO”, la conversación nos lleva al siglo 18. Desde allí, y usando como hilo conductor el desarrollo del capitalismo colonial en la Isla, el profesor y senador Rafaél Bernabe nos presenta su trabajo titulado: DE LA FALTA DE BRAZOS A LA SOBREPOBLACIÓN Y LUCHA DE CLASE EN EL SURGIMIENTO DEL CAPITALISMO EN PUERTO RICO.
Mientras leía el mismo, mi mente regresaba a la criminología con la pregunta: ¿Acaso el narcotráfico actual no ocupa el espacio de sustento que según Bernabe ocupó como alternativa al trabajo mal remunerado, la disponibilidad de tierras fértiles? Seguro esa sería una buena tesis doctoral.
Este escrito es seguido por un recuento sobre el gansteril proceso en que por 50 años, desde la primera administración de Hernández Colón, se llevó al país a la quiebra. Un recuento de ilegalidades legitimadas por eufemismos leguleyos en el que Manuel Rodríguez Banch, como si hablara de las familias Genovece o Gambino, nos detalla los esquemas para coger ilegalmente prestado a nuestro nombre. Y después dicen que los criminales son los narcotraficantes.
En el tercer escrito de este inciso, el Profesor Bernabe nos lleva a mirarnos en el contexto de una sociedad que no está lista para hacer “una revolución”, aun cuando las condiciones para la misma parecen estar claras. Esto hay que leerlo muchas veces.
Así, el primer apartado “MIRADA DESDE LA CRISIS POLÍTICA EN PUERTO RICO” cierra con el escrito “Vivir de propinas: su historia colonial y la experiencia en Puerto Rico. Contextualizado históricamente, este escrito del trabajo por propinas surge como una acusación al orden legal al servicio del capital en detrimento del ser humano. El escrito documenta como, cumpliendo con las leyes creadas por y para los patronos, se legaliza la precariedad que condena a los sectores más vulnerables a la virtual servidumbre.
Entrando en el segundo apartado, ALGUNOS ASPECTOS TEÓRICOS DE NUESTRA PROPUESTA SOCIALISTA, la cosa se pone densa.
LA RADICALIZACIÓNCIÓN DEL INDIVIDUALISMO BURGUÉS COMO ESTRATEGIA POLÍTICA, de Ángel Rodríguez Rivera, nos presenta un presente distópico donde, refugiado en la “realidad” o irrealidad, el individuo redefine su construcción y su relación con el estado moderno y con “el otro”. Uff, tres (3) páginas interesantísimas que también hay que leer varias veces.
Este espacio dedicado a la propuesta socialista incluye otro escrito del amigo Manuel Rodríguez Banch, culpable de que hoy yo esté ante ustedes. En la propuesta titulada “LA PROPIEDAD PRIVADA SOBRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. LA PRENSA COMO NEGOCIO, LA MÁQUINA DE FANGO Y EL LAWFARE”, Rodríguez detalla el espacio social, económico y político que ocupa la “prensa” en la modernidad tardía, y como en el capitalismo la misma tiene una protección especial. Claro, esa garantía es para quienes tienen la capacidad económica de poseer “una prensa”. En este escrito, el autor termina adelantándonos una continuación y ampliación del tema en el que trabajará lo que llama el surgimiento de la “prensa independiente”.
Aquí, partiendo de la amistad y el respeto que le tengo al amigo Manuel y sobre todo la experiencia que por décadas me liga a esto de la prensa, tomo otro privilegio personal para sugerirle cuidado al entrar ese pantano pues sus turbias aguas tienden a ocultar criaturas peligrosas.
En la pasada década, con eso del surgimiento de diversas tecnologías, eso que llamaremos redes sociales para incluirlas todas, página web, los blogs, vlogs de videos y micro publicaciones de todo tipo que se incluyen bajo esta sombrilla de prensa independiente y ciudadana, se pudiera pensar que las mismas están libres de los males descrito en el ensayo de Rodríguez Banch. Así, de esas aguas turbias, surgen narrativas que apuntan a que “son los medios alternativos” los “únicos” que traen y dicen la verdad, los que sacan los escándalos que terminan removiendo administradores coloniales. Sentencia que pudiera implicar que todo lo que publican en ellas es inocente y limpio de las mismas influencias que controlan la “prensa hegemónica”. Ojo y mucho cuidado diría José Raúl Cepeda citando a una de sus profesoras.
Si bien “la prensa independiente” puede ser más directa, atrevida o temeraria, no es menos cierta que al mirar críticamente estás expresiones mediáticas, las mismas se pueden revelar con las mismas malas costumbres y prejuicios que los “medios tradicionales”. Si esto es así, esta llamada “prensa independiente’ puede ser tan o más efectiva como perra del sistema que la llamada “prensa corporativa” pues la compramos como “libre”.
No puede haber “prensa independiente” si no deja claro del saqué quien la subvenciona, de dónde parten ideológicamente y a qué sector social pretenden representar. Sobre todo, es mi opinión, no puede haber “prensa independiente” si parte del ego mesiánico de obreros u obreras de la información convertidos en empresarios.
Pido perdón por la digresión y me regreso a lo que nos ocupa, el contenido del 2do volumen en papel de la revista en línea “momento crítico”.
En el 3er apartado, LA ENCRUCIJADA AMBIENTAL EN PUERTO RICO, Pablo Segarra nos expone y explica de forma muy simple, pero sin infantilismo, a como la forma en que vemos el medio ambiente es una construcción socio política producida desde las necesidades del capitalismo colonial. Mediante tres escritos, Segarra nos demuestra como esta construcción se produjo y se mantiene gracias al apoyo de los administradores coloniales con el consentimiento, tal vez inconsciente o ignorante de la población. Nada contra lo que Kropotkin discutiría.
El apastado termina con un escrito en el que Josué R. “Wisin” Díaz Coss documenta como otras narrativas en torno a la ecoagricultura son posible. ¡BRAVO!!!
Igual, en EL MOVIMIENTO ANTIDERECHOS Y LAS RESPUESTAS DEL FEMINISMO, este 2do volumen de “momento crítico” no despiertas a otras lecturas de las narrativas que la modernidad desarrollo en torno a las otredades.
Mediante sus escritos, Yanira Reyes Gil, Vanesa Contreras Capó, Maya Alejandra Rodríguez Reyes, Dianne Feely, Shui-Yin Sahron Yam nos adentran por un sendero donde, se reconocen a gigantes como Tati Fernós y Nilita Vientos Gastón mientras destacan los retos históricos, colectivos e individuales que enfrentaron las mujeres, así como los retos que les asechan desde narrativas religiosas construidas por siglos con la intensión de controlarlas como propiedad o máquinas reproductoras.
Finalmente la publicación en papel de este Vol. 2 de “momento crítico” termina con un escrito que resumen y contextualizar las narrativas de este. De forma magistral para mí, Gabriela Quijano entrelaza el contenido de los diversos escritos, dando forma concreta a un llamado a la observación crítica y a las necesidades de cambios en nuestra sociedad.
En resumen, a mi entender este 2do volumen de “momento crítico” surge como lectura obligada, no porque nos presente soluciones preempaquetadas a nuestra realidad colonial capitalista. Sino por que convoca al cuestionamiento de esa realidad sociopolítica.
Dicho esto y admitiendo mi prejuicio estipulado al comienzo de este diálogo, admito que pocas cosas pueden ser más cónsonas con las ideas de Proudhon, Bakunin, Kropotkin y Malatesta, que el llamado a cuestionar que hacen los y las compañeras en esta genial publicación.
Para mí, está lectura fue una invitación a seguir cuestionando el orden colonial capitalista desde la búsquedas de alternativas que aún no necesariamente vemos o reconocemos…
¡NI DIOS, NI PATRÓN; Salud y Resistencia para todos, todas y todes!
Recien, doña Julia me llamó y me dijo; «nene los muslitos estaban en especial y te compré una bandejita». Como para buen entendedor basta, decidimos buscar una forma especial para prepararle las piezas a la jefa de la calle.
Buscando alternativas en el supermercado me topé con un paquete de tocineta, eso que en el resto de nuestra américa latina llaman tocino y que los milennials llaman beicon.
¿Qué pasará si enrollo los muslos con la tocineta?
Tras 48 horas sumergido en el sazonado zumo, se secaron las piezas y se enrollaron con la tocineta, repito beicon para los milennials.
Nuevamente sazonados a gusto, las piezas regresaron destapadas en una parrilla, al congelador otras 24 horas.
Finalmente los muslos enrollados y secos en el refrigerador, terminaron el el «barbi» a fuego indirecto producto del método de serpiente.
Cuando la temperatura interna de las piezas sobrepase los 140f, se bañan con la salsa de BBQ preferida o disponible, en este caso la BLUES HOG Smokey Mountain. La que envió Manolo Matos.
De vuelta al fuego indirecto y añadiendo carbón para aumentar la temperatura de cocción y llevar la interna a 170f, más o menos.
Una vez terminado, se deja descansar unos minutos y se sirve como se prefiera, pues hasta solo le brega.
Todos los ingredientes a gustos y terminado con sal y pimienta si es necesario Déjese una media hora, por lo menos, en el refrigerador para que se amarren los sabores¡BUEN PROVECHO!
Como los lunes son siempre difíciles, aun cuando uno esté jubilado, algo con camarones es siempre fácil de hacer para que no complicar más el primer día de la semana laboral.
En específico, esta receta combina los dulzones camarones con el salado del coppa, o capicolla, que es un delicado corte proveniente de la parte superior del pernil delantero y que se cura con especias por meses.
Se comienza sazonando por varias horas, hasta 24 si prefiere, los camarones en una salmuera con las especias que guste. Por ejemplo el sazonador de DOE’S para aves o pescados regalo del hermano Manolo Matos.
Luego enrolla el camarón con una o dos lascas del coppa, para luego insertarlos en un pincho. De esta manera asegura que el jamón no se desprenda y que el camarón mantenga su forma. Una vez tenga los pinchos ordenados, los termina con un poco de aceite de oliva para ayudar a la textura final.
Terminada esta operación puede llevarlos a la barbacoa a fuego indirecto de uno 350f, o ponerlos en un horno a la misma temperatura.
Una vez el coppa se tueste y el camarón esté blanco, remueva del fuego y termine con albahaca seca y un poco de aceite de oliva extra virgen.
En este caso se sirvió con malanga hervida, «sancochá» decía la abuela, pero ustéd cómalo con lo que le guste.
Como ya es tradición, y esta Navidad no fue la excepción. cada cierto tiempo el cartero llega cargando sabores y aromas desde la tierra del «blues» y el «bourbon». Esto gracias a la generosidad del hermano Manolo Matos.
Semejante surtido inspiró la primera barbacoa del año. Corona de costillas ahumada en hickory -nuez dura-, aderezada con el «rub» de DOE’s Eat Place -antro que desde el 1941 ubica en Mississippi- y terminada con la maravillosa salsa Blue Hog Smockey Mountain nacida del ingenio culinario de Missouri.
La cosa comenzó temprano preparando el asador WEBER utilizando el «método serpiente» lascas de madera de «hickory». De esa manera se mantiene una temperatura constante por largos periodos de tiempo, cosa que permite al espíritu de Bayamanaco abrazar cocinando las mismas de forma muy lenta.
Mientras el costillar se preparó usando mostaza como pega para que el polvo sagrado del «rub» de DOE’s Eat Place se le adiare a la pieza y, no solo añada sabor al costillar, sino que también sirva para que cree corteza al ahumarlo.
Una vez sazonado el costillar, en este caso, se enrolla sobre si mismo y se sujeta con cordón o pinchos de metal para lograr que la pieza se cueza de manera vertical y ocupe menos espacio. Esto es muy útil si se están trabajando múltiples piezas en una barbacoa con espacio limitado.
Pasadas unas dos y media horas en los brazos de Bayamanaco, ya el costillar comienza a mostrar sus mejores colores y aromas.
Cuando la temperatura interna de la pieza pase los 160f, se pinta la pieza con la salsa escogida. En este caso como se dijo, la Blue Hog Smockey Mountain nacida del ingenio culinario de Missouri.
Una media ahora más tarde todo está listo para celebrar la generosidad de Bayamanaco, ¡BUEN PROVECHO!!!
Cuando viene a comer, sin importar si es religioso o político, cualquier motivo es bueno para poner un pernilito en el bbq.
Medio pernil trasero de cerdo
Marinado 24 horas con vinagre de piña y adobo criollo comercial en una bolsa sellable. Luego, otras 24 horas en la nevera en una parrilla descubierta.
Antes de asar la posta, pasarle un poco de vinagre blanco y exponer el cuero a las brasas por unos minutos para tostarlo.
Luego, a fuego indirecto (350°) por unos 45 min. por cada libra hasta que alcance la temperatura interna de 175°. Para ayudar con el tostado del cuero, cada hora aplicar aceite con una brochita de cocina.
LA SOMBRA AUTOCRÁTICA Y EL ESPECTRO FASCISTA EN ESTADOS UNIDOS
Recopilación de escritos de la revista siglo 22.
Presentado en una mesa redonda el 2 de diciembre de 2023.
Librería El Candil Ponce
Salud y resitencia a todos y todas. Es siempre un privilegio estar en este salón que recuerda la memoria del maestro Reinaldo Millan, que descance en poder.
Tener amigos impone responsabilidades y deberes. En este caso, la hermandad con Cesar Pérez Luizasuaín me convoca a la agradable tarea de conversar, a través de la lectura, con dos personas a quienes distingo y admiro. Por una lado el maestro Aarón Gamaliel Ramos y por el otro, el legendario y simpre lider universitario Roberto Alejandro. Este último a quien no tengo el gusto de conocer personalmente pero que según mis recuerdos, sin vernos las caras, al principio de la década del 1980 compartimos por un fin de semana el pequeño espacio donde se refugiaba camino a su exilio en el imperio.
Pero esa historia es para otro día.
Hoy, la conversación con Roberto Alejandro se produce mediante la lectura de su ensayo: LA SOMBRA AUTOCRÍTICA Y EL ESPECTRO FASCISTA EN ESTADOS UNIDOS, pieza que da nombre a la publicación que nos convoca. En esta magistral pieza que consta de unas 244 páginas donde Alejandro y otros 15 intelectuales puertorriqueños recogen algunas de las reflexiones, que fueron publicadas originalmente en el portal https://sigloxx22.org/
Desde tratados en economía, sociología y política, hasta profundas expresiones de belleza literaria, está publicación de Travesier & Leduc Editores es una documentación del “Laberinto”, como diría el maestro Mario Cancel, que nos toca vivir.
Volviendo a mi conversación mediante la lectura con Alejandro Rivera, el ensayo LA SOMBRA AUTOCRÁTICA Y EL ESPECTRO FASCISTA EN ESTADOS UNIDOS, nos lleva a mirar críticamente la amenaza que implica para el orden constitucional estadounidense, el surgimiento y desarrollo como político del ahora expresidente, acusado criminal y nuevamente candidato presidencial, Donald Trump.
En el ensayo LA SOMBRA AUTOCRÁTICA Y EL ESPECTRO FASCISTA EN ESTADOS UNIDOS, con una magistral capacidad de síntesis, Alejandro recoge el proceso de como el insolente, mal parido y mal criado sicópata de Trump -descripción y énfasis mío y no de Roberto Alejandro- ilusoriamente encarna y asume los miedos y preocupaciones de la población blanca trabajadora estadounidense. Sector que por más de un siglo se creyó el cuento de que ellos son los hegemónicos y que hoy día ven deteriorarse los supuestos privilegios que según la mitología política y religiosa estadounidenses les corresponden ante el crecimiento de la diversidad racial y cultural que experimenta ese país. No es casualidad que la mutación de celebridad televisiva hueca y vanal, a candidato, hueco y vanal, para la presidencia estadounidense en el 2016 comenzara con la promesa -o amenaza- de construir un muro en la frontera sur de ese país. Barrera que según el idiota candidato, evitaría la entrada al país de los “bad” hombres del sur.
Así, los primeros pliego del ensayo que junto a su valiosa bibliografía suman 20 páginas, Roberto Alejandro explica de manera muy concisa, pero acertada, el proceso político que termina pariendo al idiota de Trump como una figura política producto de lo que el autor llama “vértigo de desorientación política”. Proceso que, contados los votos y certificada la derrota electoral del pichón de dictador, evoluciona según Alejandro en una “crisis de legitimidad” que da la razón a las“aberraciones” y acciones ilegales de Trump quien termina secuestrando al Partido Republicano estadounidense.
Es desde esta coyuntura que el auto exiliado profesor boricua advierte sobre “la sombra autocrítica y el espectro fascistas que como nubes negras amenazan al orden constitucional estadounidenses.
“Estamos ante unas de las anclas del entramado político, un partido nacional dinamitando el mismo edificio legal del que forma parte. Esta ilegibilidad tiene unos requicios más oscuros: no pocos miembros del Partido Republicano creen en la teoría del reemplazo”. Nos explica el autor dramatizando el carácter racista del proceso.
Para terminar, en la conclusión de su reflexión, Roberto Alejandro apunta a la posibilidad de que el sátrapa anaranjado -mis palabras y no las del autor- surja como dictador. después de todo, como sí dice Alejandro citando al jurista Michaell Lutting: “Como candidato, Trump corre contra la Constitución”.
De conversar sobre las aberraciones políticas del imperio que ocupa nuestra soberanía, mi atención se centró en el trabajo del maestro y amigo Aarón Gamaliel Ramos. Escrito que se centra en los procesos de colonización y recolonización de este Caribe nuestro y que el profesor Gamaliel Ramos titula: LAS OTRAS PROMESAS: LA RECOLONIZACIÓN DE LAS ANTILLAS NEERLANDESAS DEL CARIBE.
Desde oración que sirve de entrada al escrito, Gamaliel deja claro que no viene con chiquitas, como diría mi abuelo. “Las autonomías territoriales en el Caribe se encuentran en crisis”, más sencilla y directa no puede ser una oración para comenzar este escrito que termina complementando el magistral libro ISLAS MIGAJAS que el autor publicó durante el 2016.
El ensayo, que va recogiendo el cómo tras las malas administraciones y el descalabro causado por los funcionarios locales, es decir las elites criollas que estuvieron a cargo de las administraciones coloniales, la metrópolis holandesa decide tomar control mediante el nombramiento de funcionarios coloniales que administren directamente el asunto público desde sus intereses coloniales. Es decir, una especie de Junta de Control Fecal, perdón, quise decir Fiscal.
SI bien, al leer sobre el proceso de las colonias neerlandesas en el Caribe, es fácil vernos reflejados en el espejo, lo más interesante que saqué de la conversación leída con el maestro Gamaliel Ramos fue cuales fueron los resultados socio políticos que este proceso en estás Antillas.
Al terminar su escrito, Aaron, detalla el aumento a “la crítica a la metrópolis con movimientos y discursos que subrayan el distanciamiento étnico en el sistema territorial holandés, el resurgimientos de los conflictos étnicos que fueron acallados por las supuestas autonomía de mediado del siglo 20, y la amenaza de sustitución de población en lo que algunos autóctonos de estas islas llaman un “apartheid holandés”.
Llegué usted a sus propias conclusiones.
No quiero terminar sin destacar y agradecer al maestro Rafí Matos por su aportación a este libro. El ensayo SALTO DEL LINOTIPO A LA TINTA DIGITAL: CIBERPERIODISMO EN PUERTO RICO. Digo agradecer pues, no solo su trabajo es un punto de partida indispensable para cualquiera que quiera adentrarse en el estudio de los medios de comunicación y su desarrollo en el siglo 21 en Puerto Rico. El mismo hace justicia a la visión de Alfonso “Tuto” Giménez Porrata y la emisora ponceña WPAB. A mediado de la década del 1990, “Tuto” confió y dio el espacio para que Reinaldo Millán, Sandra Torres y este servidor creáramos un esfuerzo de publicación digital periodística que desde una plataforma llamada Goffer y vía correo electrónico se distribuía al mundo. Rafí destaca aquel intento como el primer medio estrictamente digital en el País. En nombre de la memoria de “Don Tuto”, así como en la de Rei Millán, cuyo nombre lleva esta sala, le expreso mi agradecimiento. Honor y gloria a Tuto y a Rei.
Si para muestra con un botón es suficiente, puedo decir que la lectura de estos ensayos mencionados es suficiente para dejar claro que esta antología, es lectura indispensable para ayudarnos a navegar eso que, como dije al comienzo, el genial Mario Cancel llama “el laberinto”.
En fín que LA SOMBRA AUTOCRÁTICA Y EL ESPECTRO FASCISTA EN ESTADOS UNIDOS no solo es un documento indispensable para el desarrollo como ser humano de cualquiera que busque la independencia individual y colectiva. Igual es una maravillosa herramienta para la educción popular. Claro, lo más importante, esta publicación es una excelente compañía para, consumir su veneno favorito y pasar horas conversando con los intelectuales de primer orden que constituyen su plantilla.
Felicito por esta publicación a los y las compañeras que componen la revista digial Siglo 22, seguro que la historia le estará agradecida.
¡SALUD Y RESISTENCIA EN APOYO AL PUEBLO PALESTINO!!!!!
Presentado por Gary Gutiérrez en la Librería El Candil de Ponce
18 de noviembre 2023
Salud y resistencia para todos y todas.
Hace unas décadas, en medio de una entrevista o conversación sobre el arte de juntar cosas y así rescatar y preservar la memoria histórica, el maestro Quique Ayoroa Santaliz me recordó que si bien el coleccionar objetos es bueno o importante, mejor es coleccionar amigos.
Desde aquel momento he tratado de seguir esa máxima.
Uno de esos amigos coleccionados durante mi paso por este mundo es el compañero Mario Cancel, a quien, si la memoria no me traiciona conocí en la década de los ’80 cuando estudiaba bachillerato y se perfilaba como el academico que es hoy.
Aun en la distacia física y temporal, Cancel es uno de los que uno sabe que están disponible para aclarar dudas y arrojar luz sobre nuestros procesos históricos. Así, hace unos 18 meses, el maestro Cancel me convocó a esta Sala, que lleva el nombre del amado Reinaldo Millán Quiñones, para que comentara su publicación: El Laberinto de los Indóciles; Estudios sobre la historiografía puertorriqueña del siglo 191. Maravillosa publicación que me abrió los ojos a la complejidad socio política que definió el siglo 19 en Puerto Rico.
Gracias al trabajo de Canel, lo que el currículo de historia del Departamento de [des]Educación del país había constuido como un periodo simple cuando unos cuantos soñadores descontentos fracasaron en su intentona de independizarse de los abusadores españoles que colonizaron el país, se revela ahora como parte de un complejo proceso y entramado político.
Si bien, esa publicación anterior, El Laberinto de los Indóciles; Estudios sobre la historiografía puertorriqueña del siglo 19, me abrió la mente a esas complejidades, este nuevo libro de Cancel Sepúlveda:, no solo nos adentra en la maraña de las tendencias políticas del siglo 19, también va explicando la interacción de esos sectores Indóciles: Nueva visita al laberinto, actores y sujetos, que cohabitaron el ecosistema político del Puerto Rico del siglo 19 y principio del 20.
En esta nueva publicación, el autor nos lleva a mirar como esos sectores anteriormente detallados, miraron, construyeron y redefinieron los procesos históricos que les forjaron como sujetos políticos y eventualmente históricos. Así, las páginas de Indóciles: Nueva visita al laberinto, nos muestra unos prohombres humanizados que durante su vida y sobre todo al final de misma, miraron, reconstruyeron y sobre todo recontextualizaron los eventos y procesos históricos que forjaron sus vidas y sobre todo las narrativas decimonónicas en la Isla y el Caribe.
Así, las páginas de Indóciles: Nueva visita al laberinto documentan, desde la aguda perspectiva de Cancel, como aquellos monocromáticos «proceres» y «prohombres» que nos mencionaron en los salones del Departamento de [Des]Educación del País, en realidad fueron y son seres llenos de matices y colores que miraban sus procesos y los contextualizaban en la corriente histórica que les tocó vivir.
En ese sentido, el trabajo de Cancel nos explica como gigantes, como Betances y Hostos, cumplirán sin saberlo con el llamado que un siglo más tarde hiciera el historiador Fernando Picó, “El Viejo” como amorosamente le llaman sus estudiantes, quien predicaba que cada generación debía recontextualizar su historia.
De esa manera la lectura de Indóciles: Nueva visita al laberinto se convierte en una conversación donde el maestro Cancel, como abuelo sabio que cuenta a sus nietos la vida de sus amigos y compañeros del pasado, nos narra la humanidad de estos personajes, sus penumbras y alegrías, sus aciertos y desencantos. Claro con su narrativa, el autor va igualmente recontextualizando y reconstruyendo su visión sobre las gestas libertarias, y sobre estos protagonistas. Después de todo, la historia siempre es “un proyecto en construcción”.
En fin, como bien detalla la catedrática Mayra Rosario Urrutia, cuya reflexión sobre este trabajo sirve de una especie de prólogo al mismo, Indóciles: Nueva visita al laberinto de Mario Cancel surge como respuesta a la pregunta; ¿Cómo interesar a la gente del presente en un evento ocurrido hace 160 años?
En mi caso, como lego y mal educado por el estado en la historia, esta nueva visita guiada al laberinto decimonónico me ayuda a repensar los procesos políticos actuales. Esfuerzos como como la posible alianza electoral contra el bipartidismo por ejemplo. Pues esta visita al laberinto durante el final del siglo 19 y comienzo del 20, me ayuda a entender que las realidades y procesos políticos de los pueblos son siempre complejos y rara vez lineales. Igual me recuerda que quienes dirigen esos procesos son humanos con sus buenos y malos matices. Sobre todo me ayuda a tener presente que caminamos por el mismo laberinto por donde se movieron Hostos y Betances. El mismo laberinto aun cuando parezca estar siempre cambiando.
Para terminar, agradezco el trabajo del maestro Cancel ya que, tanto El Laberinto de los Indóciles; Estudios sobre la historiografía puertorriqueña del siglo 19 como Indóciles: Nueva visita al laberinto me dieron la oportunidad de cumplir con la máxima sobre recontextualizar la historia que sentenció el maestro Picó, “el Viejo”.
Pero, precisamente para seguir cumpliendo con esta máxima, y escuchar cómo otra nueva generación reconstruye su historia, convocamos a Guarionex Padilla Marty, maestro de escuela, para que nos comparta sus experiencias visitando el laberinto del Maestro Mario Cancel Sepúlveda.
Libro: Indóciles: nueva visita al laberinto de Mario Cancel-Sepúlveda Por: Guarionex Padilla Marty Sábado 18 de noviembre de 2023 Librería El Candil Ponce, Puerto Rico
Las renovaciones historiográficas y el avance en el conocimiento del pasado, desde la mirada crítica contemporánea y sus interpretaciones, pasan por el trabajo investigativo y ensayístico del profesor Mario Cancel-Sepúlveda en su nueva visita al laberinto de los indóciles. En términos generales, la historiografía es un continuo proceso de revisión, interpretación y (re)interpretación, y eso es precisamente lo que Cancel-Sepúlveda hace con su más reciente publicación Indóciles: nueva visita al laberinto. El estudio de la escritura histórica y su caracterización asumen un papel determinante en esta nueva entrega que polemiza las visiones de un proyecto nacional improbable. La construcción de una identidad nacional es siempre un ejercicio de memoria selectiva. Los olvidos u omisiones son intencionados. A través de cinco ensayos, Cancel-Sepúlveda navega por las peripecias interpretativas en torno a la Insurrección de Lares, el pensamiento hostosiano y el vaivén ideológico que caracterizó a Hostos, y nos invita reflexionar sobre el uso público de la historia y la memoria. Si la historia ha sido siempre tan aleccionadora y revolucionaria, ¿por qué la historiografía puertorriqueña, en su conjunto, ha sido tan conservadora a la hora de pensar e interpretar el pasado? ¿Por qué la tendencia ha sido a homogenizar, simplificar o mitificar sucesos históricos? Una visita a la producción intelectual decimonónica, como a la producida durante la primera mitad del siglo XX, nos permite adentrarnos en las interpretaciones que sustentaron las distintas representaciones sobre Lares, Betances, Hostos y el proyecto nacional, a la luz de distintos intereses de clase y, por consiguiente, ideológicos. Estas representaciones, escrudiñadas por Cancel, aún vigentes dentro del independentismo puertorriqueño, son la materia de reflexión de este trabajo. En la estructura de toda sociedad de clases hay fisuras profundas, pero también hay interesantes contradicciones que nos permiten comprender la complejidad del tejido social y de la política. Puerto Rico, con la cuestión nacional aún sin resolver, no está exento de eso. En ese sentido, lejos de abrazar las teorías dominantes dentro de la historiografía, Cancel-Sepúlveda apuesta por revisar minuciosamente las dinámicas sociales y las ideologías, que pueden ser contradictorias entre sí, pero surten al conocimiento histórico. El primer ensayo titulado “Lares: monólogo de un historiador” se centra en los separatismos y, por lo tanto, en los entendimientos que se construyeron en torno a la Insurrección de Lares durante las últimas décadas del siglo XIX y a lo largo de la primera mitad del siglo XX. El asunto es mucho más complejo. Cancel-Sepúlveda, por usar un término contemporáneo, desenmoña los topos del nacionalismo puertorriqueño en su ensayo “Separatismo y nacionalismo en el tránsito del siglo 19 al 20: una propuesta interpretativa”. Lo que hace Cancel-Sepúlveda, pese a su renuencia, pero como buen cristiano -como lo somos todos aquí, queramos o no-, es visitar los distintos orígenes de la Insurrección de Lares para realizar una aproximación a las concepciones sobre Lares que se elaboraron desde el anexionismo, el autonomismo y, naturalmente, el nacionalismo dieguista y albizuísta, que se convirtió en hegemónico en el campo intelectual puertorriqueño durante la década de 1970 y que, pese a los cuestionamientos en El país de cuatro pisos o en Nación Postmortem todavía predomina en el discurso nacionalista e independentista del Puerto Rico contemporáneo. Así que, Cancel-Sepúlveda, a partir de un examen crítico a la visión homogeneizadora y simplificadora, desarrollada por la intelectualidad de finales del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, nos transporta al espacio político de los separatismos durante la Insurrección de Lares. La finalidad de esta tarea es demostrar cómo las distintas narraciones y caracterizaciones históricas en torno a la Insurrección de Lares tenían una función ideológica que repercutió (y repercute) en el significado de Lares y en el campo discursivo del nacionalismo que se construyó en torno a una mirada romántica de los sucesos revolucionarios de septiembre de 1868. Aquí las figuras de José de Diego y Pedro Albizu Campos, serán claves, pero no las únicas, para comprender los significados actuales de Lares, pero sobre todo lo que respecta a la nación y el proyecto inconcluso de la independencia. En ese sentido, muestra la complejidad y la diversidad política del separatismo del Puerto Rico decimonónico y cómo esta fue simplificada, ocultada y (re)interpretada para construir una narrativa acomodaticia conforme a los intereses de diversos sectores políticos después de 1868 hasta la primera mitad del siglo XX. Lo cierto es que la figura de Betances fue controversial. Para incondicionales, liberales, y autonomistas, la Insurrección de Lares fue mal vista. Si bien había matices, los lugares comunes eran innegables como también las continuidades y (des)continuidades entre los diversos sectores políticos, incluido el separatismo en su conjunto. Con la invasión estadounidense y la instauración de un nuevo régimen político, la intelectualidad autonomista y el separatismo anexionista encontró en Estados Unidos unas garantías de progreso y modernidad, ideas a las que después de todo habían aspirado desde finales del siglo XIX. La figura de Betances fue rescatada y (re)valorizada conforme al nuevo régimen, por lo que el mito de la gesta de Betances sobrevivió las primeras dos décadas del siglo XX. No así Lares, cuya interpretación en esos primeros años del nuevo régimen seguía siendo heterogénea y, por lo tanto, conflictiva que había que selectivamente olvidar.
Sin embargo, las bases del imaginario betancino que construyeron principalmente autonomistas y anexionistas entre 1898 y 1930, no se sustentaron por mucho tiempo. Especialmente porque no tenían cabida dentro del revisionismo nacionalista que realizaron De Diego y Albizu. Para el nacionalismo, la hispanofilia jugó un papel determinante en la (re)invención de la identidad puertorriqueña. Esta tergiversación intencionada traicionaba el propio pensamiento político de Betances. A grosso modo, el nacionalismo puertorriqueño miró con nostalgia el pasado colonial español y valorizó positivamente las últimas décadas del siglo XIX. Tanto el nacionalismo dieguista como albizuísta caracterizaron a la conquista y colonización española, evangelización incluida, como un salto histórico civilizatorio. Por lo tanto, en estas interpretaciones la nación puertorriqueña se reducía a la hispanidad y cómo se encontraba amenazada por el coloso del norte. Esta interpretación que hace el nacionalismo debemos situarla en el contexto del Puerto Rico americano de la primera mitad siglo XX, cuya finalidad fue antagonizar al separatismo anexionista y articular un imaginario nacional que borraba las opresiones del régimen español. Llama la atención este ejercicio revisionista en la lectura porque Lares, producto precisamente de las opresiones del régimen español y que ahora -de forma intencionada- el nacionalismo lo convertía en tolerable, se contradecía con el hecho de que los nacionalismos habían trazado hasta la Insurrección de Lares la génesis de la identidad nacional puertorriqueña. Esto es importante porque nos permite comprender las antilogías entre el pensamiento betanciano y las representaciones que hicieron José de Diego y Pedro Albizu Campos, sobre Lares y el separatismo independentista. Estas reformulaciones chocaban con el pensamiento político de Ramón Emeterio Betances -un anticlerical y antimonárquico, y con la heterogeneidad que caracterizó siempre al separatismo. Las concepciones en torno a la Insurrección de Lares, desarrolladas a finales del siglo XIX, pero sobre todo en las primeras décadas del siglo XX, construyeron con rigidez el patriarcado de la patria puertorriqueña. Betances, por ejemplo, un heterodoxo en todo el sentido de la palabra, fue tergiversado y transformado en una figura monolítica y elevada al pedestal con el rango del Padre de la Patria. A la altura de la primera mitad del siglo XX, tanto autonomistas como anexionistas contribuyeron grandemente a la imagen positiva de Betances, pues después de todo Betances había sido antiespañol y no antiestadounidense. La imagen idílica y romántica que se erigió en torno a Betances y a Eugenio María de Hostos claramente respondió a una función ideológica que vació de todo contenido revolucionario el pensamiento de estos y lo ajustó a las nuevas necesidades discursivas de los sectores afines al nuevo régimen político. Los revisionismos que construyeron los nacionalismos, tanto dieguista como albizuístas durante el siglo XX sobre Betances, Hostos y la Insurrección de Lares, diferían de los esbozados por el autonomismo, el anexionismo y la historia oficial. Las nuevas representaciones sobre Lares y Betances respondían a la desesperación histórica del momento y a la impotencia para enfrentarse a la irrupción del capitalismo imperialista estadounidense sobre Puerto Rico. Ante esa situación, la respuesta del nacionalismo fue antagonizar al anexionismo y centrarse en la amenaza cultural que suponía el avance del anexionismo para nuestra “hispanidad”. Dicho eso, Indóciles es también una revisión del pensamiento hostosiano y su producción intelectual. El pensamiento hostosiano y la reflexión en torno al trabajo literario de Eugenio María de Hostos -que realiza Cancel-Sepúlveda- no es otra cosa que la genealogía de la transformación ideológica de Hostos durante la segunda mitad del siglo XIX. Para ello, Cancel revisa y reflexiona sobre las aportaciones a la sociología de Hostos y cómo este, a través del recurso literario, expone sus ideas sobre la sociología, su aplicabilidad en la sociedad y, por consiguiente, su visión de lo que debía ser el proyecto confederacionista de las Antillas. La peregrinación de Bayoán es central en el análisis del discurso que hace Cancel-Sepúlveda. Y es que, través de dos ensayos y un apéndice, Cancel traza el desarrollo del pensamiento político de Hostos, desde su visión como español Antillano, reflejado principalmente en La peregrinación de Bayoán, hasta su radicalización respecto al futuro político de Puerto Rico. En ese sentido, el estudio de la obra literaria de Hostos nos muestra que el sociólogo siempre supeditó su literatura a su compromiso con el cambio social. Los comentarios en torno a Betances y Hostos que realiza el profesor Cancel-Sepúlveda en esta serie de ensayos, de alguna manera me hacen pensar en que esta nueva visita al laberinto es también una autobiografía propia del profesor. Digo todo esto porque Betances, como Hostos, fueron adelantados a su tiempo, y por ende unos incomprendidos. Y es esa figura, la de los incomprendidos, la que le interesa a Mario Cancel-Sepúlveda. Pero también la de (des)esperanza y pesimismo, sobre todo el de Betances, que es un aspecto en común que comparte el caborrojeño con Cancel-Sepúlveda. Después de todo, la realidad no deja de ser pesimista y gran parte de este trabajo no es otra cosa que un diálogo entre Cancel-Sepúlveda, Betances y Hostos. Como nos decía el maestro Fernando Picó, no hay una historia definitiva y esa es precisamente la lección que nos da el trabajo historiográfico del profesor Mario Cancel-Sepúlveda en Indóciles: nueva visita al laberinto. Ciertamente, la lectura de Indóciles es una provocativa y se da un contexto histórico que me parece significativo apuntar. Me refiero a la ausencia de discusión y de debate intelectual en Puerto Rico. Lo cierto es que existe una crisis en el campo intelectual puertorriqueño y no debe caber duda de que el profesor Cancel-Sepúlveda es parte de lo que posiblemente sea la última generación de intelectuales en todo el sentido de la palabra. Después de todo, no es lo mismo pensar a Puerto Rico desde Puerto Rico que pensarlo desde una geografía lejana, sobre todo por las implicaciones que ello tiene, pues no todos los intelectuales están dispuestos al calentón que supone cuestionar y revisar ciertas narrativas e interpretaciones dentro del campo discursivo del nacionalismo independentista que ya son hegemónicas en la historiografía puertorriqueña. En ese sentido, Indóciles: nueva visita al laberinto es un trabajo comprometido que nos invita al cuestionamiento y a la reflexión profunda sobre la narración y los usos de la historia, pero también Mario Cancel-Sepúlveda me (re)afirma el pensar de que la historia está todavía en construcción y que nos falta muchísimo al respecto.
Librería El Candil de Ponce el sábado de 28 de enero 2023
Hace poco menos de un mes, en medio de una conversación sobre el contenido del programa Temprano en la Tarde, Cepeda cambió el tema y me informó que nos tocaba presentar el nuevo libro de Hiram Sánchez Martínez: HAY DOS CUERPOS EN LA NEVERA Y OTROS CRÍMINES. Según el compinche, Tamara nos lo pidió y él en nombre de los dos accedió. Fue así como, con ese espíritu democrático, me vi interpelado a participar de esta charla.
Admito que, de primera intención, la idea de adentrarme en las interioridades de la violencia y la criminalidad no me sonó atractivo. Por casi tres décadas, como reportero vi, viví, o me enteré en detalles de suficientes tragedias como para cumplir con mi cuota de por vida.
De igual manera, el Tribunal, ese ecosistema dónde se desarrollan los relatos compilados por Sánchez Martínez nunca fue un lugar amigable para mí. Incluso, más allá del trabajo de reportero, las pocas veces que tuve que acudir al Tribunal, que no es decir que me llevaron pues eso serían otros veinte dólares, no tuve buenas experiencias.
No obstante, tratándose del trabajo del honorable Hiram Sánchez Martínez, persona a quien distingo y con quien me encanta conversar, sabía que la experiencia de leerle no podría ser tan mala. Después de todo, me disfruté y siempre recomiendo todo lo que he leído de su pluma, o para el caso de su computadora.
El asunto es que, con mis prejuicios a cuesta, disciplinadamente me adentré en el contenido de HAY DOS CUERPOS EN LA NEVERA Y OTROS CRÍMINES, relatos inspirados en casos reales del amigo Hiram Sánchez Martínez. Son unas crónicas basadas en las notas, los recuerdos y sus experiencias como juez, publicadas al final del 2022 bajo los sellos de Editorial Hache Silente y, TAINDEC (Casa Yaucana: Taller de Investigación y Desarrollo Cultural, Inc.).
Como introducción a este trabajo de 204 páginas en encuadernación rustica que incluyen prólogo, las narraciones, reflexión final y agradecimientos, el licenciado Alberto Medina Carrero, quien además de editor de los trabajos de Sánchez se confiesa coconspirador en la provocación de esta publicación, nos dice:
“A ese goce estético [la lectura de una intriga bien narrada] hay que añadir el de leer un texto que alecciona y esclarece el tema general de la administración de la justicia y vertiente judicial en particular. El libro ofrece la oportunidad única de asistir al salón de sesiones del tribunal a través de la mirada escrutadora de un juez que nos hace participe de sus impresiones y su apreciación de la prueba. En ello hay una gran franqueza en lo personal y en lo institucional, acerca de los límites y las limitaciones dentro de las cuales se dan los procesos para intentar hacer justicia”.
Ya con está introducción, se va dejando claro que este escrito no solo se trata de narrativas criminales tipo viejo Vocero, sino que son relatos donde el personaje principal es el juez y su proceso interior para juzgar las, muchas veces grotescas, acciones humanas que se plantearon ante él.
Es así como, recordando los procesos de seis casos criminales y dos civiles, el distinguido amigo Hiram se despoja de su toga y se baja del estrado para compartir con los y las lectoras su intimidad. Sus impresiones, la forma en que controlaba sus preconcepciones, como mantenía la disciplina, y “corría” su sala, su sorpresa ante la crueldad e insensibilidad de los seres humanos y sobre todo sus corajes y frustraciones ante las injusticias e indiferencia de un sistema regido por la burocracia y el frio contexto legal.
Tras leer estos relatos, realmente tengo que agradecer a Cepe y a Tamara por “obligarme” a examinar este trabajo de Sánchez Martínez. Las horas que dediqué a esta tarea se convirtieron en una especie de tertulias con Hiram, que evocaron las muchas tardes que pasé en este recinto conversando con el maestro Pedro Malavet, mis tertulias telefónicas con el amigo Luís Zambrana, o las peñas intercambiando historias con los colegas y hermanos Reinaldo Millán y Miguel Rivera Puig.
De paso y como nota al calce, la narrativa que encierra este provocador trabajo también me evoca el tono serio y sobrio del podcast CrimePod Puerto Rico editado por el criminólogo Armando Torres.
Volviendo al tema que nos ocupa, en la cautivadora narrativa Sánchez Martínez maneja y comparte las trágicas historias que conforman sus relatos de forma muy balanceada meciéndose entre la frialdad analítica que en nuestra machista cultura se relaciona con “lo masculino”, y la sensible empatía que se vincula a “lo femenino”. Ciertamente, este balance apunta a lo maduro del pensamiento del letrado.
De sus dedos sobre el teclado surgen unas historias que me cautivaron por las intensas recreaciones de los trágicos incidentes que luego terminaron ante su consideración como magistrado. Al igual que los trabajos del amigo y también abogado Hiram Lozada Pérez, los escritos recogidos en HAY DOS CUERPOS EN LA NEVERA Y OTROS CRÍMINES, serían excelentes guiones para televisión, cine o para alguna serie de Netflix.
Estipulando que ni remotamente soy experto en literatura, al leer las primeras páginas de cada relato en las que el letrado da rienda a su creatividad “recreando” diálogos y descripciones en torno a cómo se suscitaron los trágicos hechos, vino a mi mente las pocas cosas que leí del gigante Leonardo Padura. Admito que, en más de una ocasión, mientras leía las narraciones en que Sánchez introduce los casos trabajados por el ficticio agente del Cuerpo de Investigación Criminal (CIC) Jaime Fullana, esperaba la intervención o interrupción del veterano detective cubano Mario Conde.
En fin, que cuando viene al relato negro y la crónica roja, estoy seguro de que el distinguido letrado se hubiera sentido muy cómodo en la vieja redacción de El Imparcial o en la de El Vocero de los años ochenta, y que el legendario Pedro Julio Burgos, editor general de ambas publicaciones, hubiera tenido en gran estima sus crónicas.
Pero, a pesar de lo fuertemente realista y crudas de algunas de las narrativas, lejos de ser sensacionalistas o amarillistas los relatos de Hiram Sánchez no dejan de estar acompañados por claras críticas al mal llamado sistema de justicia criminal, así como al gobierno en general.
Entrelazadas en las crónicas, el refinado autor incluye sutilmente, o directa y de forma severa en ocasiones, críticas a la infraestructura y las políticas sociales del país. Desde la poca iluminación que sirve de refugio a la delincuencia en nuestras calles, los excesos de quienes sirvieron o tienen conexiones en agencias de seguridad pública o privada, y hasta la dejadez burocrática de las agencias que se supone velen por los y las más vulnerables, son objetos de la crítica del veterano jurista.
Crítica de la que no escapa la Policía de Puerto Rico. Aun cuando Sánchez Martínez en más de una ocasión deja claro su respeto por el trabajo de los y las investigadoras, este no deja de apuntar la falta o mal uso de recursos y la carencia de supervisión que por décadas permea y hasta en ocasiones define esa agencia.
Me estuvo curioso, por ejemplo, como en unos de sus relatos Sánchez describe y critica la falta de profesionalismo en las escenas criminales. En una de las narraciones, el letrado explica cómo, sobre todos en los casos de alguna notoriedad, los acontecimientos atraen el “noveleo” por parte de agentes de la Policía que no tienen nada que ver con la escena o a la investigación, y cuya presencia parece responder más al morbo que a otra cosa. Al leer las críticas a este asunto, recordaba los corajes del amigo Héctor Rodríguez, quien era coronel de la uniformada y a quién en más de una ocasión vi amenazar con acciones disciplinaria a todos los agentes que se aglomeraban en torno las escenas criminales sin tener competencia en la mismas. Al igual que su tocayo Hiram Lozada, con detalles como estos Sánchez demuestra su conocimiento de lo que “pasa en la calle” y de “cómo son las cosas”.
En alguna ocasión, y esto lo he dicho muchas veces, escuché a alguien, no estoy claro si fue a Benedetti o Umberto Eco, decir que las obras maestras lo son cuando permiten leerse a diferentes niveles.
Si tomamos esta premisa como máxima, se puede decir que HAY DOS CUERPOS EN LA NEVERA Y OTROS CRÍMINES, está, o está muy cerca de esa categoría. Estos relatos nos pueden divertir como meros cuentos policiacos llenos de intrigas y sorpresas. Pero igual, para quienes tienen ojos para ver, como dicen que dijo el rabino de Galilea, estás narrativas son una puerta para entender ese complejo mundo del Tribunal y de la llamada Justicia.
HAY DOS CUERPOS EN LA NEVERA Y OTROS CRÍMINES realmente es un pase de “backstage” a ese mundo de grises y figuras amorfas que es, o debe ser, la mente de quienes en la sociedad tiene la terrible tarea de exigir responsabilidad en nombre todos a los que, por una razón u otra se desviaron de las normas que, justas o no, rigen nuestra convivencia. Tarea que se hace más difícil y compleja cuando la misma incluye pasar esa factura social desde la protección de los derechos y la dignidad inherentes a esos seres humanos juzgados o convictos. “Menuda tarea” dirían los peninsulares.
En medio de ese ejercicio de auto observación, nuestro amigo jurista aprovecha para constantemente explicar los complejos procesos y estatutos legales que rigen y limitan al juez o jueza en la toma de decisiones y en el intento de ser justo al conducir los trabajos judiciales. La importancia del manejo de las mociones que de forma simplista llamamos “tecnicismos legales”, las interioridades operacionales del Tribunal, así como el rol de los jurados con sus miedos, ignorancias, sus prejuicios y su sabiduría pueblerina, pero sobre todo desde el sentimiento de intimidación que los legos sentimos ante el adversarial proceso jurídico, son parte de estas narraciones.
Es así como, el libro HAY DOS CUERPOS EN LA NEVERA Y OTROS CRÍMINES surge como una autorreflexión y una mirada al examinador y al proceso que lo limita. Es decir, estos relatos son una mirada desde el tiempo al observador observando, al juzgador juzgando. Un valiente proceso de juzgar sus juicios y decisiones a la luz de décadas pasadas. ¡BRAVO, MAESTRO!
Admito que, tras disfrutar la lectura de los relatos compilados por Sánchez Martínez, el Tribunal sigue siendo un espacio inhóspito para mí. Pero igualmente acepto que ahora me es más fácil entender y aceptar su rol, pues al parecer, en ocasiones hasta los y las juezas pueden tener los mismos sentimientos.
Para terminar, como dice el autor en uno de sus relatos: “Derecho y Justicia no siempre andan de la mano”. Esa es una desgracia con la que aparentemente se tiene que aprender a sobrevivir, aun cuando nunca nos deje de molestar y nunca se deje de combatir.
Maestro Hiram: Gracias por una semana de conversaciones y tertulia desde la intimidad de la lectura….
Tras unos 8 años sin viajar fuera de Puerto Rico, me aventuré a visitar lo más cercano que tengo a hijos y nietos. Estos viven en Atlanta, Georgia y en Bluffton, Carolina del Sur. Es así como llegue a ese espacio que estadounidenses llaman el “deep south”. Sitio que ya había visitado y que, aun con la inseguridad que me causa su racista historia, admito que es de los mejores sitios para disfrutar de buena comida.
Como siempre que viajo, pensaba compartir mi experiencia en escrito. Sin embargo, en esta ocasión, el amigo Manolo Matos me invitó a compartir lo vivido durante el viaje en su podcast de historias llamado Cucubano.
Así pues, en vez de redactar una crónica, por aquí les dejo el enlace para que escuchen la conversación.
Para escuchar Crónica de un viaje de colesterolen Cucubano
La EXPLORER, la multiherramienta que por años complementa mi configuración EDC
Hay experiencias que, aún a los más cinicos nos reafirma la fe en la humanidad, esta historia es una de esas.
Durante una cotidiana visita al supermercado, tras ver mi bulto Wenger, lleno de entusiamo mi carnicero de confianza me dijo: «yo tengo una navaja de esas».
Cuando la sacó resultó que era mi Explorer. La misma navaja que perdí unos cinco meses antes durante unos de eso días de gestiones y reuniones.
Le pregunté, tras decirle que era mi navaja perdida, dónde la consiguió. Me dijo que se la había regalado su novia, que también trabaja en el mercado.
En fin que no pudiendo probar que era mi navaja, con dolor en el alma, lo dejé allí y no se habló más del asunto.
Sin embargo para mi sorpresa, durante mi visita al mercado el día siguiente me dijo que la novia le confirmó que sí, era una navaja que habían encontrado limpiando el mercado y que tras tres meses en el cajón de las cosas encontradas, como la iban a botar, ella la rescató.
Así y en un acto de caballerosidad y honestidad, sacó el filo y me lo devolvió.
Movido por la acción, recibí mi EXPLORER personalizada con humildad y con un taco en la garganta.
Sin embargo, ante la alegría que me causó rescatar la navaja que llevé a diario por mas de 4 años, y pensando en el entusiasmo original con que el carnicero me enseño «su navaja», saqué la EXPLORER nueva que había comprado para sustituirla la personalizada y se la regalé.
Después de todo, esta afición de coleccionar filos, no solo se trata de coleccionar navajas. Se trata de acumular amistades y compartir experiencias.