-
Continuar leyendo →: El café, mi padre y José MartíEl café, escribe José Martí: Es un jugo rico, fuego suave, sin llama, sin ardor, que aviva y acelera toda la ágil sangre de mis venas. El café tiene un misericordioso comercio con el alma, dispone los miembros a la batalla y a la carrera, limpia de humanidad el espíritu,…
-
Continuar leyendo →: La historia que nadie quería publicar«La mirada es el machete del alma». La frase le pertenece —de acuerdo con la correspondiente traducción— al escritor ruso Antón Chejov. He escuchado y leído un sinnúmero de metáforas referidas a la mirada y a su expresión, digamos que espiritual. Pero, ¿un machete? Por cierto, tengo un tío, a…
-
Continuar leyendo →: Mi Último Suspiro/Auto-Réquiem¡Héctor Seijas ha muerto! Lo dicen los malandros viejos de La Pastora, por quienes tenía más respeto y aprecio que el que sentía —y disculpen la cacofonía— por los doctores, pontífices y torquemadas de La Cofradía del Santo Reproche. —¿Un tal Héctor Seijas? ¿Ese? Ese murió. Ya no subirá las…
-
Continuar leyendo →: La Funeraria Vallés y La República del Este/Tercera EntregaHay elecciones en La República del Este. Me dijo Alguien cuyo rostro naufraga en el olvido y se pierde para siempre. Fue Alguien, no más. Venía desde la universidad por una especie de túnel personal, tanto físico como sutil. En mi día de asueto en la funeraria Vallés, obtenido con…
-
Continuar leyendo →: Trabajar en la Funeraria Vallés/Segunda EntregaHabía encontrado un hotelito en la manzana trasera de la funeraria. Uno de esos hotelitos que abundaban por la zona, popularmente conocidos como mataderos. Aunque en la funeraria existía una habitación para el descanso de los empleados, me negaba a permanecer allí las veinticuatro horas del día. Quizá por la…
-
Continuar leyendo →: Trabajar en la Funeraria Vallés / Primera EntregaLa historia de la Funeraria Vallés la he contado decenas de veces. En bares, rodeado de amiguetes. En medio del hastío post-amoroso. Entre desconocidos, a quienes he deseado sorprender con mis excentricidades, propias de un escritor anónimo, errabundo por una ciudad emputecida. Ha sido una moneda de cambio con la…
-
Continuar leyendo →: Breve historia de una rockolaEn el barrio siempre se escuchaba una rockola. Su quejido melancólico y distante lo abarcaba todo como un versículo del Corán recitado desde una mezquita. La anatomía de la rockola —no se extrañen si hablo de anatomía para referirme a una rockola, un aparato hembra, pues, la tecnología se concibe…
-
Continuar leyendo →: El lado salvaje de la ciudadBuenos días, señores pasajeros, tengan todos a bordo de esta unidad rodante. Venimos del hogar Granja Oasis a compartir la palabra del Señor. A ustedes les traje unos caramelos de chocolate. Y también estos bolígrafos que pueden adquirir —dos por el precio de uno— y les queda el caramelo de…
-
Continuar leyendo →: Los amores sombríos de Javier SolísMi infancia son recuerdos de viejas películas rancheras, transmitidas en horario vespertino. Una tanda, pues, de filmes protagonizados por charros que ya eran legendarios dentro de nuestra incipiente memoria de adolescentes adictos a la tv. Ellos eran, por orden fantasmal y mítico sentimental: Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía…


