La fragilidad de la vida me estremece y esta semana que se fue lo he vuelto a recordar. No es que lo haya olvidado, pero trato de evadirlo y no pensarlo. Me da miedo lo impredecible, los momentos duros de la vida que son inexcusables, de repente siento un dolor en el estomago con tan solo pensarlo. Con el pasar de los años, me queda claro que debo intentar aprovechar el tiempo e intentar adaptarme a lo que viene y va. Aunque no sea fácil, no hay más opción que seguir el camino. La vida sigue. Lo he mencionado anteriormente, si hablamos de miedos yo tengo muchos, pero un miedo que me mueve tanto es, justamente ese, decir adiós para siempre. No solo por mí sino por aquellos que amo y por quienes tengo un aprecio. El día viernes falleció un gran ser humano, alguien a quien admiro mucho, lo digo en presente porque aunque ya no este en este mundo seguirá esa admiración por lo que fue en vida y seguirá la gratitud por todo lo que dejo arraigado en quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo
y compartir momentos.
Me invadió la tristeza porque no me lo esperaba, porque aparentemente todo estaba bien. A veces me dejo llevar por la inercia del día a día, creer que lo que hoy está, estará igual mañana. Me quede con un saludo y una conversación pendiente pensando que ya habría tiempo, pero me olvidé que el futuro no existe. Me refiero a un saludo que va mas allá de un comentario o un «me gusta» en una foto o en un estado. Dicen que la ley de la vida es nacer, crecer, reproducir y morir, pero esta última, todavía, me cuesta tanto aceptarla. Alguien me dijo una vez que la vida no esta para entenderla sino para vivirla tal y como es. Me olvido que dar por sentado todo en un futuro puede ser contraproducente porque todo cambia, tenemos un tiempo predestinado para estar aquí y nuestro propósito en esta tierra esta dentro de ese tiempo que nunca podremos cuantificar con anticipación. La lecciones de la vida siguen siendo muchas para aprender. Después de todo, aquellos que se van dejan un recuerdo indeleble en nuestras memorias.
Espero que hayan tenido una linda semana
Ingrid
Un gran maestro que ahora descansa en paz… Maestro Ryuhei Kobayashi


muy tarde cuando nos demos cuenta. En la segunda, aunque sea pesada la carga, seguiremos andando hasta que poco a poco podamos recuperar las fuerzas y otra vez nos devuelvan las sonrisas.
