El Final de la Guerra.
Se hace difícil analizar una guerra tan compleja que fue iniciada por dos mil terroristas de Hamás y que terminó involucrando a Siria, Irán, Iraq, El Líbano, Yemen, Qatar (por solo nombrar a los que fueron campo de batalla). Una guerra que nadie imaginaba que iba a crecer tanto. Que iba a permitir al mundo occidental destruir las centrales nucleares de Irán. Que iba a mostrar que en el momento en que las papas quemaron (el ataque de Irán a Israel), los países que cacareaban sin parar en contra, se iban a alinear finalmente con Israel y ayudaron militarmente en forma activa (Francia, Gran Bretaña, Jordania, Arabia Saudita). Que iba a probar que por más que haya desacuerdos, Estados Unidos va a hacer lo que tenga que hacer para defender a Israel (darle armas, mandar portaaviones, bombarderos B2, etc…). Que iba a demostrar al mundo que Trump tampoco es lo que se imaginaban todos, un loco con navaja, sino un tipo con los pantalones bien puestos, que logró lo que nunca antes se había logrado: alinear de un mismo lado de la mesa a los países árabes/musulmanes/fanáticos y a occidente. Que logró dar tierra fértil para que el régimen de Asad en Siria terminase con el presidente huyendo a buscar refugio a Moscú. Que iba a permitir a Israel dar el golpe final a la organización Hezbollah en El Líbano, que fue abandonada por Irán. Que iba a propiciar que tanto Siria como El Líbano quisiesen entablar conversaciones de normalización/paz con Israel en forma directa. Que iba a dejar a Hamás decapitada de todos sus líderes, dando una oportunidad al cambio -eso está todavía por verse-. Y que iba a dejar una herida tan grande en la sociedad israelí.
Pero lo que fundamentalmente estableció esta guerra, es un nuevo status quo en Medio Oriente, en el que Israel levanta un avión y ataca a todo aquel que ose levantar la mano terrorista amenazando al país de los judíos. Si ni el mismísimo Qatar, que no era un país enemigo militarmente hablando en esta guerra, puede estar tranquilo, sabiendo que, si auspicia o da asilo a terroristas, mañana le puede caer una tonelada de explosivos, entonces todos saben que eso les puede pasar. Y si antes de esta guerra todos pensábamos que Israel jamás se iba a animar, y que una posible guerra con Irán iba a ser el final de nuestra historia, ahora vivimos dentro de la nueva realidad en que eso también pasó, como decía el anillo de Grondona.
En cuanto a la gente común, el mundo tomó partido. Se subió a la moda de estar del lado del más débil sin ningún tipo de lógica. Así es la opinión pública. El más débil acá era el civil asesinado el 7 de Octubre. El Secuestrado. Pero la opinión pública está manejada por los medios, que no son otra cosa que una campaña publicitaria que podrá fotos de monos si ven que eso le proporciona más clicks y más publicidades y que, si mañana hace falta poner canguros, los podrá. Y movieron a todos a agitar el fri palestain a troche y moche. Y no le busquen la lógica. Tampoco la tiene que Gangam Style haya sido el tema más escuchado en Youtube. Esa gente, que en dos meses va a olvidarse si la bandera palestina tiene el rojo arriba o abajo, te lo firmo, no representaba a la mayoría del mundo. Era gente que salía (bancada por Qatar al mejor estilo peronista del chori y la coca) a la calle y que por cada 10 de esos, había 100 en casa que no salían, pero que bancaban en silencio a Israel y deseaban que eliminemos desde acá, a todos los terroristas del mundo. Y así lo hicimos.
Esa gente, piensen, hablaba de los pobres palestinos y de los crímenes de guerra de Israel. Y lo hacía desconociendo totalmente las leyes internacionales de la guerra que prohíben absolutamente todo lo que hizo Hamás, y define como crímenes de guerra todo lo que esa organización definió como su estrategia: que los combatientes vayan vestidos de civiles para confundirse y terminar provocando muertes de civiles, secuestró civiles en lugar de soldados. Secuestró mujeres, niños y ancianos. Disparó desde escuelas y hospitales poniendo en peligro a los que allí estaban. Toda esa estrategia, repleta de crímenes de guerra perpetrada por Hamás fue ignorada por la opinión pública. Pero creanmé que en dos meses van a estar pensando en otra cosa, así como pasaron de moda los mapuches. A nadie le importa nada en verdad.
Respecto del creciente antisemitismo en el resto del mundo, quiero decirles dos cosas que son verdad: hay hechos similares a los dos muertos en la sinagoga de Australia todos los años. También hay colectiveros que atropellan peatones en las paradas de colectivos todo el año. Pero alcanza con que el editor en jefe del diario diga “esto es noticia” para que, a partir de ese día, sea titular uno de esos casos a diario. Y después que eso pasa de moda, lo mandan a la página 27 y no lo lee nadie, porque lo que va a vender, de repente, va a ser lo que ganan los futbolistas o el escándalo de la leche en polvo cancerígena. Y de eso se va a hablar. La segunda cosa que prueba que todo ese ruido no es más que propaganda barata, es que durante la guerra, que fueron 2 años enteros, el ministerio de relaciones exteriores de Israel no emitió un solo comunicado alertando a los israelíes a no viajar a países europeos. Estas alertas suelen emitirse en momentos en particular, cuando disponen de información de inteligencia y advierten a no viajar, por ejemplo, a Sri Lanka durante dos semanas. Eso no ocurrió, indicando que no había un peligro real en Europa. Simplemente gente aburrida un sábado que salía a la plaza a hacer eco de una causa que no conoce y que le es divertido porque Netflix ya aburre.
Yendo un poco a la sociedad israelí, está claro que esto fue un antes y un después. La herida que dejó el 7 de Octubre es tan profunda a nivel país como el Holocausto fue a nivel pueblo. Va a quedar marcada y va a formar aún más la personalidad de un pueblo/país, que siempre sale fortalecido de las malas. Es por eso que es uno de los únicos pueblos de la antigüedad que no se extiguió. Y si bien hubo muchas discusiones internas (¡¿cómo no haberlas?!) cuando se tuvo que alinear toda la sociedad, se hizo lo que se debía hacer. Coalición o no coalición, cuando hubo que firmar el último acuerdo con Hamás, se firmó, y ni Ben Gvir ni Smotrich fueron siquiera consultados.
Respecto a la política, refiriéndome brevemente, la oposición jugó el papel más pasivo y peor jugado de esta historia. No estuvieron a la altura de los acontecimientos. Gantz, Lapid, Liberman, Golan, Izenkot: todos durmiendo la siesta, yendo a entrevistarse una vez al mes a las seis de la tarde cuando no los ve nadie, sin proponer nada. Tanto se protestó antes y después del 7 de octubre y lo único que hicieron fue subdividirse aún más (hay dos partidos nuevos) y no proponer nada. Dios nos ha querido librar de tener que pasar esta guerra en manos de alguno de esos cobardes. Y lo digo, y que quede claro, sosteniendo que jamás voté ni votaría a Bibi. Un reprobado para los políticos y un reprobado aún más grande a la gente que no exigió (¡EXIGIÓ!) a sus líderes de la oposición, acción en vez de la nada misma. Y respecto de lo que decía la gente que protestaba antes y aun hoy todos los sábados, sus slogans fueron absolutamente infundados: ni las empresas de Hi-tech se fueron del país, ni la economía se fue al tacho, ni Estados Unidos nos dio la espalda, ni el mundo nos aisló, ni Hamás mató a todos los secuestrados antes de devolverlos. Toda charla barata de bar. Lamento decirlo así, pero es el momento de contestar todo lo que se dijo con tal de criticar al gobierno en lugar de ir para adelante.
El pueblo palestino también me decepcionó. No levantaron la cabeza ni aún cuando Hamás estaba militarmente derrotado. Ni aun cuando se levantaron ciertas milicias opositoras a las que Israel inclusive proporcionó armas. Tuvieron la suerte de que Qatar le soltó la mano, como se dice hoy en día, a Hamás. Y ahí salieron ganando. Pero podrían haber hecho algo. Espero que su inacción se deba a una incapacidad más que a empatía con la causa terrorista de Hamás, porque en ese caso, tendremos un problema de acá a dos años otra vez, en Gaza.
Capítulo aparte para Trump, que ya antes de asumir empezó a tocar bocina, no sé si recuerdan, que exigió que devuelvan secuestrados antes de que él asumiese la presidencia en enero de 2025. Y así se hizo en su momento. El colo, sin que me importe -y no debería importarle a nadie- si lo que hace es para que le den el Nobel de la Paz, o para quedar bien con sus amigos, hizo lo que Biden jamás hubiese podido hacer. Lo que ningún otro político en los últimos 50 años estuvo cerca de lograr: que la presión a Hamás para devolver a los secuestrados y dar por terminada la guerra, viniese de los países árabes. Porque se vio que la presión militar no alcanzaba.
Los secuestrados seguían en los túneles a los que el ejército israelí no se acercaba por miedo a que los matasen, y mientras el tiempo pasaba, esos pobres 20 sufrían torturas inexplicables, fueron héroes involuntarios de la guerra, permitiéndole a Israel limpiar el sur del Líbano para dar tranquilidad a todo el norte de Israel, limpiar Siria de bases de producción de misiles, limpiar Irán de producción de misiles y de bombas atómicas inminentes, limpiar en silencio toda la actividad terrorista en Cisjordania, y al pasar, intentar domar a los Hutíes en Yemen, pedazo de grano en el culo que nos trajo esta guerra. Hay quienes dicen que Bibi era el que saboteaba los acuerdos para extender la guerra y poder mantenerse en el poder. Suena a mala estrategia cuando no estás pudiendo traer a los secuestrados. Quizás, conspirativamente, se pueda decir que a Bibi -y a todo el ejército- les convenía extender la guerra para poder terminar todo el trabajo sucio, ya que otra oportunidad así no se va a repetir quizás nunca más. Como siempre: nunca lo sabremos a ciencia cierta.
Lo que sí sabemos es que los secuestrados volvieron. Lo que sí sabemos es que los enemigos de Israel quedaron debilitados o eliminados del todo. Lo que sí sabemos es que hay un envión a poder firmar acuerdos de normalización o de paz con países como Arabia Saudita, Indonesia, Líbano y Siria. Y que nada va a volver a ser lo mismo.














