Guerra en Medio Oriente – Día 739

El Final de la Guerra.

Se hace difícil analizar una guerra tan compleja que fue iniciada por dos mil terroristas de Hamás y que terminó involucrando a Siria, Irán, Iraq, El Líbano, Yemen, Qatar (por solo nombrar a los que fueron campo de batalla). Una guerra que nadie imaginaba que iba a crecer tanto. Que iba a permitir al mundo occidental destruir las centrales nucleares de Irán. Que iba a mostrar que en el momento en que las papas quemaron (el ataque de Irán a Israel), los países que cacareaban sin parar en contra, se iban a alinear finalmente con Israel y ayudaron militarmente en forma activa (Francia, Gran Bretaña, Jordania, Arabia Saudita). Que iba a probar que por más que haya desacuerdos, Estados Unidos va a hacer lo que tenga que hacer para defender a Israel (darle armas, mandar portaaviones, bombarderos B2, etc…). Que iba a demostrar al mundo que Trump tampoco es lo que se imaginaban todos, un loco con navaja, sino un tipo con los pantalones bien puestos, que logró lo que nunca antes se había logrado: alinear de un mismo lado de la mesa a los países árabes/musulmanes/fanáticos y a occidente. Que logró dar tierra fértil para que el régimen de Asad en Siria terminase con el presidente huyendo a buscar refugio a Moscú. Que iba a permitir a Israel dar el golpe final a la organización Hezbollah en El Líbano, que fue abandonada por Irán. Que iba a propiciar que tanto Siria como El Líbano quisiesen entablar conversaciones de normalización/paz con Israel en forma directa. Que iba a dejar a Hamás decapitada de todos sus líderes, dando una oportunidad al cambio -eso está todavía por verse-. Y que iba a dejar una herida tan grande en la sociedad israelí.

Pero lo que fundamentalmente estableció esta guerra, es un nuevo status quo en Medio Oriente, en el que Israel levanta un avión y ataca a todo aquel que ose levantar la mano terrorista amenazando al país de los judíos. Si ni el mismísimo Qatar, que no era un país enemigo militarmente hablando en esta guerra, puede estar tranquilo, sabiendo que, si auspicia o da asilo a terroristas, mañana le puede caer una tonelada de explosivos, entonces todos saben que eso les puede pasar. Y si antes de esta guerra todos pensábamos que Israel jamás se iba a animar, y que una posible guerra con Irán iba a ser el final de nuestra historia, ahora vivimos dentro de la nueva realidad en que eso también pasó, como decía el anillo de Grondona.

En cuanto a la gente común, el mundo tomó partido. Se subió a la moda de estar del lado del más débil sin ningún tipo de lógica. Así es la opinión pública. El más débil acá era el civil asesinado el 7 de Octubre. El Secuestrado. Pero la opinión pública está manejada por los medios, que no son otra cosa que una campaña publicitaria que podrá fotos de monos si ven que eso le proporciona más clicks y más publicidades y que, si mañana hace falta poner canguros, los podrá. Y movieron a todos a agitar el fri palestain a troche y moche. Y no le busquen la lógica. Tampoco la tiene que Gangam Style haya sido el tema más escuchado en Youtube. Esa gente, que en dos meses va a olvidarse si la bandera palestina tiene el rojo arriba o abajo, te lo firmo, no representaba a la mayoría del mundo. Era gente que salía (bancada por Qatar al mejor estilo peronista del chori y la coca) a la calle y que por cada 10 de esos, había 100 en casa que no salían, pero que bancaban en silencio a Israel y deseaban que eliminemos desde acá, a todos los terroristas del mundo. Y así lo hicimos.

Esa gente, piensen, hablaba de los pobres palestinos y de los crímenes de guerra de Israel. Y lo hacía desconociendo totalmente las leyes internacionales de la guerra que prohíben absolutamente todo lo que hizo Hamás, y define como crímenes de guerra todo lo que esa organización definió como su estrategia: que los combatientes vayan vestidos de civiles para confundirse y terminar provocando muertes de civiles, secuestró civiles en lugar de soldados. Secuestró mujeres, niños y ancianos. Disparó desde escuelas y hospitales poniendo en peligro a los que allí estaban. Toda esa estrategia, repleta de crímenes de guerra perpetrada por Hamás fue ignorada por la opinión pública. Pero creanmé que en dos meses van a estar pensando en otra cosa, así como pasaron de moda los mapuches. A nadie le importa nada en verdad.

Respecto del creciente antisemitismo en el resto del mundo, quiero decirles dos cosas que son verdad: hay hechos similares a los dos muertos en la sinagoga de Australia todos los años. También hay colectiveros que atropellan peatones en las paradas de colectivos todo el año. Pero alcanza con que el editor en jefe del diario diga “esto es noticia” para que, a partir de ese día, sea titular uno de esos casos a diario. Y después que eso pasa de moda, lo mandan a la página 27 y no lo lee nadie, porque lo que va a vender, de repente, va a ser lo que ganan los futbolistas o el escándalo de la leche en polvo cancerígena. Y de eso se va a hablar. La segunda cosa que prueba que todo ese ruido no es más que propaganda barata, es que durante la guerra, que fueron 2 años enteros, el ministerio de relaciones exteriores de Israel no emitió un solo comunicado alertando a los israelíes a no viajar a países europeos. Estas alertas suelen emitirse en momentos en particular, cuando disponen de información de inteligencia y advierten a no viajar, por ejemplo, a Sri Lanka durante dos semanas. Eso no ocurrió, indicando que no había un peligro real en Europa. Simplemente gente aburrida un sábado que salía a la plaza a hacer eco de una causa que no conoce y que le es divertido porque Netflix ya aburre.

Yendo un poco a la sociedad israelí, está claro que esto fue un antes y un después. La herida que dejó el 7 de Octubre es tan profunda a nivel país como el Holocausto fue a nivel pueblo. Va a quedar marcada y va a formar aún más la personalidad de un pueblo/país, que siempre sale fortalecido de las malas. Es por eso que es uno de los únicos pueblos de la antigüedad que no se extiguió. Y si bien hubo muchas discusiones internas (¡¿cómo no haberlas?!) cuando se tuvo que alinear toda la sociedad, se hizo lo que se debía hacer. Coalición o no coalición, cuando hubo que firmar el último acuerdo con Hamás, se firmó, y ni Ben Gvir ni Smotrich fueron siquiera consultados.

Respecto a la política, refiriéndome brevemente, la oposición jugó el papel más pasivo y peor jugado de esta historia. No estuvieron a la altura de los acontecimientos. Gantz, Lapid, Liberman, Golan, Izenkot: todos durmiendo la siesta, yendo a entrevistarse una vez al mes a las seis de la tarde cuando no los ve nadie, sin proponer nada. Tanto se protestó antes y después del 7 de octubre y lo único que hicieron fue subdividirse aún más (hay dos partidos nuevos) y no proponer nada. Dios nos ha querido librar de tener que pasar esta guerra en manos de alguno de esos cobardes. Y lo digo, y que quede claro, sosteniendo que jamás voté ni votaría a Bibi. Un reprobado para los políticos y un reprobado aún más grande a la gente que no exigió (¡EXIGIÓ!) a sus líderes de la oposición, acción en vez de la nada misma. Y respecto de lo que decía la gente que protestaba antes y aun hoy todos los sábados, sus slogans fueron absolutamente infundados: ni las empresas de Hi-tech se fueron del país, ni la economía se fue al tacho, ni Estados Unidos nos dio la espalda, ni el mundo nos aisló, ni Hamás mató a todos los secuestrados antes de devolverlos. Toda charla barata de bar. Lamento decirlo así, pero es el momento de contestar todo lo que se dijo con tal de criticar al gobierno en lugar de ir para adelante.

El pueblo palestino también me decepcionó. No levantaron la cabeza ni aún cuando Hamás estaba militarmente derrotado. Ni aun cuando se levantaron ciertas milicias opositoras a las que Israel inclusive proporcionó armas. Tuvieron la suerte de que Qatar le soltó la mano, como se dice hoy en día, a Hamás. Y ahí salieron ganando. Pero podrían haber hecho algo. Espero que su inacción se deba a una incapacidad más que a empatía con la causa terrorista de Hamás, porque en ese caso, tendremos un problema de acá a dos años otra vez, en Gaza.

Capítulo aparte para Trump, que ya antes de asumir empezó a tocar bocina, no sé si recuerdan, que exigió que devuelvan secuestrados antes de que él asumiese la presidencia en enero de 2025. Y así se hizo en su momento. El colo, sin que me importe -y no debería importarle a nadie- si lo que hace es para que le den el Nobel de la Paz, o para quedar bien con sus amigos, hizo lo que Biden jamás hubiese podido hacer. Lo que ningún otro político en los últimos 50 años estuvo cerca de lograr: que la presión a Hamás para devolver a los secuestrados y dar por terminada la guerra, viniese de los países árabes. Porque se vio que la presión militar no alcanzaba.

Los secuestrados seguían en los túneles a los que el ejército israelí no se acercaba por miedo a que los matasen, y mientras el tiempo pasaba, esos pobres 20 sufrían torturas inexplicables, fueron héroes involuntarios de la guerra, permitiéndole a Israel limpiar el sur del Líbano para dar tranquilidad a todo el norte de Israel, limpiar Siria de bases de producción de misiles, limpiar Irán de producción de misiles y de bombas atómicas inminentes, limpiar en silencio toda la actividad terrorista en Cisjordania, y al pasar, intentar domar a los Hutíes en Yemen, pedazo de grano en el culo que nos trajo esta guerra. Hay quienes dicen que Bibi era el que saboteaba los acuerdos para extender la guerra y poder mantenerse en el poder. Suena a mala estrategia cuando no estás pudiendo traer a los secuestrados. Quizás, conspirativamente, se pueda decir que a Bibi -y a todo el ejército- les convenía extender la guerra para poder terminar todo el trabajo sucio, ya que otra oportunidad así no se va a repetir quizás nunca más. Como siempre: nunca lo sabremos a ciencia cierta.

Lo que sí sabemos es que los secuestrados volvieron. Lo que sí sabemos es que los enemigos de Israel quedaron debilitados o eliminados del todo. Lo que sí sabemos es que hay un envión a poder firmar acuerdos de normalización o de paz con países como Arabia Saudita, Indonesia, Líbano y Siria. Y que nada va a volver a ser lo mismo.

Guerra en Medio Oriente – Día 737

Como fue que volvieron los secuestrados. Opinión.

Después de estar acompañando a todos ustedes, pacientes lectores, por dos años enteros, me tocó en suerte estar en el exterior en los momentos de la finalización de esta guerra. En los momentos en los que hubiese estado pegado a la tele viendo el regreso de los secuestrados a los brazos de sus familias, me tocó hacerlo frente a mi celular en un aeropuerto de Italia. Y al partir había dicho: ojalá vuelvan los secuestrados antes que nosotros, y se cumplió. Un alivio enorme para los corazones de todos sus familiares, y también de todo el pueblo.

Antes de hacer un resumen de la guerra, quizás dejándolo para otro post, quiero dar mi teoría (que no la escuché en ningún lado) sobre cómo se desencadenó el final. Y si no fue así, debería haberlo sido. Pero como siempre les digo: nunca lo sabremos a ciencia cierta.

La guerra estaba en un círculo vicioso del cual no había forma de salir. Hamás en posesión de los secuestrados como única carta de negociación, sin capacidad militar, sin fabricación de misiles, apenas con fuerzas de guerrilla tratando de hacer el mayor daño posible a las fuerzas israelíes que seguían en Gaza buscando a los secuestrados y tratando de seguir eliminando la plaga llamada Hamás hasta el último terrorista. Las propuestas de acuerdo para recuperar a los secuestrados se repetían sin avance porque ambas partes pedían a la otra lo imposible, y la cosa no parecía tener final.

Y no. En mi opinión, no fue que una mañana Trump se levantó con la luna y les pegó cuatro gritos a todos para que se pongan las pilas. Eso vino después. Lo que comenzó el cambio que determinó el fin de la guerra, fue un movimiento magistral de Israel en Qatar: un intento de asesinato de la cúpula de Hamás, que fue fallado adrede. Esa es mi teoría. Atacar y matar líderes de Hamás en Irán produjo una guerra con ese país. Nadie puede dejar pasar algo así. Haber hecho algo así en Qatar, habría tenido consecuencias diplomáticas terribles con el único país que mediaba con Hamás. Eso no iba a pasar el orden del día. Así pues, piensen ustedes, ¿acaso el Mossad, que supo acertar en qué pieza estaba Nasrallah a 40 metros bajo tierra, no fue capaz de seguir la rutina de 10 líderes de Hamás que vivían tranquilos, sabiendo que nadie los iba a atacar jamás, yendo a rezar todos los días a la misma hora como manda su religión? No, mis queridos. Esa yo no me la creo. El ejército erró a propósito, matando -y por error- solamente a UN ciudadano qatarí, para demostrarle a Qatar que hasta aquí llegó nuestra paciencia. Que lo que se dijo en la primera semana de la guerra (“que todo aquel que atente contra Israel será perseguido donde quiera que esté en el mundo y se le dará muerte”) están dispuestos a cumplirlo, aunque sea en tierra de Qatar.

Eso desencadenó el pánico y la ira de Qatar, que levantó el teléfono a Trump. ¿Qué consiguió a cambio? Para empezar, una disculpa oficial de Netaniahu por el ataque en suelo qatarí. Luego, un acuerdo FIRMADO por los Estados Unidos (Trump en persona) en el cual el país del colorado se compromete a defender a Qatar militarmente ante cualquier futuro ataque, como si fuese suelo americano, ni más ni menos. Un acuerdo de garantía que no tiene precedente alguno. No creo que haya otro país en el mundo -quizás Puerto Rico- que goce de semejante privilegio. ¿Y qué hizo Qatar a cambio de todo eso? Levantó el teléfono cuatricolor a Hamás y le dijo que le suelta la mano. Que la guerra se tiene que terminar, y que devuelva los secuestrados. Porque todos sabemos que somos todos amigos, hasta que algo nos amenaza en forma directa. Ahí nos replanteamos todo. Y a Qatar se le frunció el upite pensando que a partir de ese momento su tranquilo y millonario país se podría convertir en el patio trasero de una guerra lejana, tal y como le pasó a Yemen.

Esa es mi teoría, queridos lectores míos. Brillante jugada de Israel en la que se incluye al inefable Mossad, por supuesto, al ejército y su increíble Fuerza Aérea y, aunque no les guste, al que está al mando, Bibi Netaniahu.

Lo que vino después, es la catarata histórica de eventos que pueden convertir a Medio Oriente en forma drástica en una zona de increíbles cambios en la brevedad. Porque Trump vino a Israel -increíble timming, ya que aterrizó mientras liberaban a los secuestrados- a llevarse el merecido crédito, y luego a volar a Egipto a una cumbre en la que no solo hay más de 20 países dispuestos a dar garantía de paz en lo que siga en Gaza, sino que dentro de ellos están los pesos pesados de Turquía, Qatar, Arabia Saudita y demás del mundo árabe. Algo inimaginable.

Se firmó un acuerdo de final de la guerra en ausencia de los dos que peleaban, Israel y Hamás, cosa que es tan ridícula como tan típica de una zona del planeta que, como dicen en Argentina, “no te lo puedo explicar, no lo entenderías”. Pero lo importante es que se firmó.

Mi sensación ahora es que todos los países que de costado miraban esta guerra hinchando por Hamás, ahora tienen el permiso para dejar de hacerlo y, finalmente, pasarse a la vereda de la Paz. Estoy rogando no equivocarme. Estoy rogando que esa gente quiera beneficios económicos más que lo que adhieren al fanatismo religioso. Que la globalización del mundo, una vez, haya hecho algo bueno, más que viralizar a Gangam Style. Si el mundo musulmán se pudrió de vivir en el pasado, es el momento de dar el paso adelante.

En los próximos días, escribiré un post de resumen de la guerra, con la lista de cosas que escribí en un papelito mientras esperaba el avión en Italia.

Mientras tanto, hay optimismo, y fundamentalmente, al menos hoy, se cumplió el sueño dorado de ver a todos los secuestrados vivos volviendo en un solo día, sanos y salvos.

Guerra en Medio Oriente – Día 729

La Opinión Pública.

Luchar contra la cantidad de fake news o gente que opina que en Gaza hay un genocidio es como tratar de que un adolescente ordene su pieza. En determinado momento decís «olvidate, es un caso perdido». Por otro lado, siempre están los héroes que no dejan de difundir stories y artículos tratando de mostrar la verdad, los que no se cansan nunca. Y vos decís por qué no me incluyo cuando digo «los que no se cansan nunca». Porque yo siento que, para ese público, me cansé.

Veo un «historiador» que tiene 200 mil seguidores en youtube y que dice mentiras tremendas en forma categórica sobre el conflicto («los secuestrados eran en su gran mayoría altos generales del ejército y a ellos los fueron a buscar a sus casas el 7-10») y uno dice «yo no puedo competir con eso».

Pensá en la gente que dice fri pálestain. Pensá que, así como le llega mi artículo, fundamentado y todo, también le llegan otros 10 como el de este payaso que también «fundamenta todo». Porque hoy en día, fundamentar significa decir «hay estudios que prueban que…» y todo lo que decís después es una verdad absoluta en los tiempos que corren. Es facilísimo poner un link que apoye lo que decís, porque las páginas en internet no tienen ningún tipo de validación. Yo te puedo fabricar en 4 minutos por reloj un sitio de deportes que cuente las seis copas libertadores que ganó Banfield en los años ’70 y andá a discutírmelo.

Los entiendo. Entiendo a los pobres infelices que jamás leyeron un libro sobre el conflicto, que se «conectaron» a este conflicto que lleva más de 100 años hace dos meses, en la era de internet y tiktok y tocan de recontra oído, desafinando a troche y moche. Todo porque se puso de moda. Como una serie de Netflix que si no la ves, estás «out». Los entiendo porque todo es así ahora. Viene uno y te dice «hacer ejercicios en ayunas ayuda a quemar grasas» y la fuente es una estúpida nota en infobae. ¿Eso lo convierte en científico? El mundo se transformó en una inmensa bola de incertezas en la que cada uno adopta la que quiere. A tal punto que yo a veces entro en sitios opuestos a mí pensar para ver si no será que a mí me están engañando los diarios que leo.

Ante semejante panorama de atontamiento informativo, uno puede decir «dejá, olvidate». Pero cuando ese atontamiento llega a las acciones y empiezan a darle miedo a los judíos del mundo a ir a un templo o a ponerse una remera que diga «Israel» mientras están de turismo, la cosa se pone fea. Yo mismo hice un simulacro de conversación con mis hijos, ahora que vamos a pasear por Europa, para que digan que vienen de Argentina, por si les preguntan. Igual que en la época de la inquisición. Y a la noche, cuando lleguemos al hotel, después de cerrar la puerta, podremos decir bajito sin que nos oigan, Am Israel Jai.

Vivimos en un mundo en el que Internet contribuyó muchísimo a empeorar en tantos sentidos como en los que lo mejoró. Se radicalizó todo. Lo bueno se hizo más bueno, y lo malo más malo.

Por suerte, y a pesar de que llevó un montón de tiempo (2 años), los fri palestain están viendo que hasta los mismos líderes de países árabes están firmando el plan que propone Trump, que literalmente le da el triunfo por puntos a Israel, levantándole la mano triunfal en este conflicto, diciendo que tenía razón desde un principio.  Es una lástima que llevó 2 años llegar a esto, porque se podrían haber salvado la vida de 1000 soldados y cien mil palestinos de Gaza que dejaron la vida en este conflicto. Porque los involucrados saben hoy lo mismo que sabían el 8-10. No es que se descubrió algo nuevo qu ele da la razón a Israel. Pero llevó mucho tiempo llegar acá. ¿Habrá sido a propósito para permitir hacer de Gaza el estacionamiento de coches que es hoy? ¿Habrá sido porque la política es así de lenta y sucia hasta que el que apoya obtiene algo a cambio? Nosotros no lo sabremos. O el que lo quiere saber, que entre a tik-tok y se informe.

Guerra en Medio Oriente – Día 727

El Presidente de Israel

Mientras vemos que hay un atentado antisemita con muertos en Manchester, y entendemos que la dispersión de musulmanes por toda Europa, que les avisamos que les iba a cambiar el día a día -por no decir arruinarles la vida-, empieza a hacer estragos, de repente, mientras veía una serie sobre los reyes de Inglaterra de siglos pasados, me acordé de que tenemos un presidente en Israel.

Para el que no se acuerda o no sabe, el que manda es el Primer Ministro, y el cargo de Presidente es, lo que se dice, un cargo honorario, diplomático, que se destina a mantener relaciones públicas con los demás países de este mundo hermoso.

Claro… es fácil hacer relaciones del tipo “visita a Holanda para inaugurar un monumento a Bialik” o “invitación especial a Panamá para la apertura del museo del holocausto”. Pero en el momento en el que las papas queman, llámese atentados en el resto del mundo, o una guerra en la que la plata de Qatar financia bots para manipular la opinión pública, o cuando diez países te mandan 40 barcos “humanitarios” provocando las noticias de todo el mundo para evidenciar la crueldad israelí, el presidente de Israel, Isaac Herzog, duerme la siesta.

En lugar de salir en forma enérgica a decirle a los líderes del mundo que en 2 años nadie mandó barcos con remedios para los secuestrados, en los que nadie exigió la deportación de los líderes de Hamás que viven en el lujo de Qatar, en los que nadie salió a manifestar contra los ataques contra Israel en el norte por parte de Iraq, Siria, El Líbano (hezbollah), el presidente duerme la siesta.

Uno va a buscar en internet noticias que involucren a Herzog, y se encuentra que hace 3 semanas le advirtió a Carlos, el rey de Inglaterra -otro inútil- acerca del antisemitismo en ascenso en Inglaterra. Y 3 semanas después, luego del atentado, puede decir “te lo dije”. De nada sirve, como diría Moris. Porque ese mensaje no salió en ningún lado. Seguramente fue en tono de comentario amistoso en lugar de ser subido de tono, como para que los medios de comunicación se hagan eco y robe titulares. Podría haber dicho algo como “Israel ve con muy malos ojos y gran decepción la inacción del Reino Unido ante el crecimiento inaceptable del antisemitismo en forma evidente y vergonzosa en los últimos meses”. Pero no. Elige una forma que nadie escucha. El mudo le dice al sordo que el ciego lo está mirando.

Señor Presidente, a usted no se si le pagamos sueldo o no, pero la verdad eso no importa. Porque el hecho de ser Presidente de Israel ya es un logro que no cualquiera tiene el honor de conseguir. Usted es el primer presidente nacido en Israel desde que se creó el Estado en 1948, mire que lujo. Y no está haciendo honor a lo que se le ha encomendado. Usted tiene que agarrar el micrófono y hacerse escuchar. Tiene que exigir. Tiene que denunciar. Tiene que hacer uso de la diplomacia en forma ventajosa ante la opinión pública, en donde venimos perdiendo por goleada, y en donde este pequeño ciudadano hace 640 páginas que hace lo poco que puede para difundir lo que realmente pasó y sigue pasando en esta parte del mundo. Póngase la 10 y cumpla su función. Y si no, renuncie.

Guerra en Medio Oriente – Día 725

Analicemos el Plan Trump

Algunos pensamientos sueltos.

Primero: todos aquellos que se pasaron estos dos años gritando fri palestain y shenosaid, tienen que ver que si las condiciones del acuerdo dictan prácticamente una rendición total de Hamás, y los países árabes lo apoyan, significa que también el mundo árabe entiende quién tiene la razón en este conflicto.

Segundo: Todos los que decían que se puede prometer salir a cambio de los secuestrados y después “entramos de nuevo”, pueden entender que estaban (y están) equivocados. Israel se compromete a no entrar a no ser que ciertas condiciones se den (es decir: una vez más conseguir el consenso internacional que hoy por hoy tiene, pero mañana se le venció y se queda afuera).

Tercero: si los países árabes apoyaron este plan propuesto a Hamás, es porque entendieron que es la mejor y única salida. Que es la única forma de frenar a Israel en su avanzada en Gaza, que la está dejando lisita como masa de pascualina. Eso prueba que la presión militar de Israel en busca de los secuestrados sí funcionó. Que los países árabes dijeron “pará, pará, yo te los entrego a los secuestrados; dejame que te los convenzo a los de Hamás y te los entregan”.

Cuarto: Israel está haciendo demasiada prensa de que este acuerdo es el sueño del pibe. Y si bien lo es, deberían hacer un poco más de silencio para que Hamás no lo rechace solo para no dar la impresión de haberse rendido. No subestimen el efecto de la opinión pública. Tal y como lo dije con la familia Bibas: fue un error demostrarles que a ellos los esperábamos más que a nadie por ser tan chiquitos, y así fue que los mataron.

Quinto: en la guerra de Yom Kipur en 1973, arrancamos sorprendidos y perdiendo. Nos recuperamos y ganamos la guerra. Y al cabo de un par de años, firmamos la paz (¡la paz que todavía dura hoy!) con el enemigo más acérrimo que teníamos (Egipto). La similitud es tanta que #elijocreer y mirá si realmente se cumple el mismo patrón. (y no olviden lo que les conté, que en mi nueva novela, hace unos 4 años, predije que Trump iba a ser el artífice de la paz entre los palestinos y los israelíes).

Sexto: Si alguien pensó que Netaniahu iba a tener que renunciar, o que haciéndose responsable nunca más iba a ganar una elección, después de esto, todo aquel que alguna vez lo votó, lo va a votar de nuevo sin dudarlo, y toda la oposición se sigue escondiendo debajo de una baldosa por el cagazo que tienen ante la mínima posibilidad de ganar por error las elecciones. Según lo veo yo, Bibi gana caminando otra vez. Eso se los adelanté varias veces, pero ahora ya es afano.

Séptimo: que tengamos las fiestas en paz. Que haya llegado el momento. Que si la ETA y el IRA dejaron las armas, quién te dice…

Guerra en Medio Oriente – Día 724

Los Acuerdos Milagrosos

Parece que esta vez mi olfato anduvo bien. Trump salió con Netaniahu a decir cosas que no se dicen todos los días. No salieron a decir “vamos a trabajar juntos para lograr la paz en Medio Oriente” y slogans similares. Esta vez, el as que trajo el colo bajo la manga fue que el acuerdo que proponen, viene avalado y aprobado por los líderes de los países árabes de la región, incluyendo a Qatar, Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Pakistán, Emiratos Arabes Unidos y demás. Si bien no se anunció la firma de ningún acuerdo porque, casi cómicamente, no traían para comunicar la respuesta de Hamás, lo que dejan es muy poco margen de boludeo a Hamás para contestar que no están de acuerdo. Porque todos los de su lado sí lo acordaron. Hamás, si llega a decir que no, queda solo en Medio Oriente. Quizás con Irán, pero ya vimos cómo quedó Irán. De mucho no le va a servir.

Yo, quiero decirlo, estoy bastante emocionado e ilusionado. Este momento puede convertirse en uno de esos que se estudian en el colegio. Ya lo dije con la guerra con Irán. Y este es el corolario. Si aquello, esto no habría ocurrido. Es una oportunidad increíble para muchísimos países que ven con buenos ojos lo que se beneficiaron países como Arabia Saudita o Jordania al tornar sus manos en forma amistosa hacia Estados Unidos y bajarse del árbol del terror. Quizás esta vez vieron en Trump un líder que puede dar respaldo a sus propias palabras, cosa que los anteriores no transmitían. Y creo que todos nosotros también lo vemos así. Hacerse la fama de loco e impulsivo, sirvió para algo. Para que le crean.

Ahora hay una puerta enorme para Medio Oriente para dejar de ser titular en los diarios del mundo por muertes y guerras. Es una oportunidad que no hay que desaprovechar. El acuerdo si bien es muy ventajoso para Israel (y ahí está el riesgo de que Hamás no lo acepte), tendrá también partes en las que se habrá que morder los labios y bancar. Como me dijo la mediadora en el divorcio: si las dos partes sienten que las cagaron, significa que el acuerdo es justo y bueno.

Ahora a prender una vela y cruzar los dedos. Llegamos a la final. Solo queda un partido, y si se gana, ganamos todos: tanto ellos como nosotros. Y el mundo parece haberlo entendido.

Guerra en Medio Oriente – Día 723

La esperanza.

Es como cuando vas a los penales. Te decís que es cuestión de suerte, pero en el fondo tenés esperanza que uno de los tuyos se convierta en héroe. Y si es así, vas a gritar a los cuatro vientos que no es suerte un carajo, y que tenés a los mejores de tu lado. Y si perdés, decís que los penales son una lotería y listo. A otra cosa mariposa, que la vida siempre da revancha.

Así estamos hoy en Israel esperando que al término de la reunión de Trump y Netaniahu de hoy en EEUU, algo -aunque sea algo- de todo lo que vienen tocando bocina y prometiendo, se cumpla. No confiamos mucho y pensamos que es como tirar una moneda de las tantas que tiramos en las chiquicientas veces que nos prometieron que el acuerdo para la finalización de la guerra estaba a un par de días de distancia.

Ya me habrán leído más de una vez decir que ya no le creo a nadie, pero esta vez, no se si es porque estoy de buen humor en general o qué, pero tengo la esperanza de que el colo salga a dar la buena noticia. Algo en las declaraciones que se escuchan suena menos hueco, menos lugar común.

Si sale, voy a decir que era hora, que al fin el colo se puso los pantalones y que no podía ser que no pudiesen torcerle el brazo a lo que queda de Hamás a firmar algún tipo de acuerdo a cambio de que no los sigan cagando a bombazos. Pero si no sale, voy a decir que a esos hijos de mala madre no les importa que los sigan cagando a bombazos y que nunca van a levantar la bandera blanca. Y así y todo hoy, vine nomás a decirles que #elijocreer. Cruzamos los dedos.

Guerra en Medio Oriente – Día 718

Cómo lo escribiría un Palestino de Gaza.

(Este no es un texto real. Lo imaginé yo, sin la intención de generar fake news sino de ponerme en los zapatos del otro, a ver qué me imagino que pasa. Si se quiere, es un ejercicio).

Mi nombre es Ameer. Tengo 26 años. Vivo en Gaza y tengo cuatro hijos. Me pidieron a mí, que cuente cuál es mi versión de la historia, que no soy integrante de Hamás, que soy un ciudadano que nació de padres trabajadores del campo y que tiene un empleo común, en una herrería, y trabaja normalmente sin participar en ningún acto terrorista.

Yo sé cómo se vive en Israel, y sé incluso por parientes míos que viven en ciudades dentro de Israel, que ellos mismos, también siendo musulmanes, viven mejor que yo. Para ellos, o cualquier israelí, escribir estas palabras sería tan fácil como encender su computadora y empezar a escribir en las redes sociales para que miles de personas lean lo que dicen. En mi caso, escribo en hojas de un hospital que se cerró por la guerra y quedaron desparramadas por las calles. Escribo del otro lado, que está sin usar. Junté unas cuantas y conseguí también un lápiz negro y una lapicera. Acá la gran mayoría no tiene un cajón en el escritorio con un cuaderno sin usar. Nadie tiene nada de repuesto. Se vive al día. Y no solamente desde el inicio de la guerra.

Yo sé lo que se dice de Gaza. Que hay playas hermosas, mansiones con piletas y jardines, y que los campamentos de refugiados no son tales. Sí, es cierto que hay mansiones. En todo el mundo árabe la cosa funciona así. Unos pocos son dueños de lo material, y los demás se conforman con lo que pueden conseguir. Diez personas viven en una mansión, y nosotros seis en mi familia vivimos en una casa con una sola habitación. No lo digo para dar lástima sino para que sepan que no se puede generalizar lo que se dice “un palestino”. Es un círculo vicioso en el que los que accedieron de alguna manera al dinero, pueden ser dueños de algo – un negocio, una tierra- y los que trabajan para ellos van a ganar siempre lo mínimo que haga falta para subsistir. Y no se les dará jamás la oportunidad económica de poder poner su propio negocio. Todo se hereda dentro de las familias que son dueñas de todo. Yo siempre seré trabajador por más bueno que sea. Y mis hijos, con suerte, también.

Sé que la gran justificación para la matanza de miles de palestinos durante esta guerra es que Hamás nos usa de escudos humanos. Es una forma de verlo para el que está afuera. Es cierto que el ejército israelí avisa antes de bombardear con panfletos que vuelan desde el aire. Yo mismo he tenido que abandonar mi hogar tres veces y encontrar a mi vuelta que lo poco que tenía ya no estaba. Pero también es cierto que evacuar una zona tan densamente poblada incluye a gente como yo, joven, que puede movilizarse, y también algunos que tienen autos. Pero mucha de la gente que vive aquí son gente mayor, con problemas de salud que no se atienden del todo, familias con seis o siete hijos todos menores de 10 años, madres solas tratando de cuidarlos a todos, que no pueden, ni aunque quieran, caminar los 20 o 30 kilómetros que hacen falta para llegar a la ciudad vecina. Entonces esa gente se queda en sus casas, o en lo que queda de sus casas, sin otra opción, porque salir en esa caminata interminable sería la muerte segura. Así pues, deciden correr ese otro riesgo que es quedarse y rezar que no les pase nada. No hace falta que Hamás los obligue a quedarse. Simplemente no tienen otra opción. No hay un ministerio o municipalidad que organice autobuses para evacuar como se puede ver en cualquier otra ciudad del mundo. No hay aviones de rescate que vienen a trasladarlos. Y finalmente, esa gente se suma a la enorme lista de muertos civiles.

Claro que el mundo árabe usa eso para hacer su propaganda y culpar al Estado de Israel de genocidio. Es una forma de intentar detener los bombardeos. De defenderse. Así como del lado de Israel dicen lo del escudo humano, acá se habla de genocidio. Ambos bandos cuentan una historia falsa usando a esos muertos, con tal de ganar puntos en la opinión pública del que no está viendo el conflicto de cerca.

Yo no tengo mucho que hacer al respecto. Hay gente que ha colaborado con Israel dando información de todo tipo. Inclusive sacando fotos de gente de Hamás robando la ayuda humanitaria que casi nunca nos llega. Lo hacen porque de esa forma pueden obtener el dinero necesario para ir a comprarle a Hamás esa ayuda humanitaria. Es todo parte de una cadena que nos es difícil de romper. Las armas pueden más que cualquier pequeña iniciativa de protesta o rebelión. Hamás no duda en matar a quien sospecha de colaborador, rebelde o conspirador. Y como no puedo darme el lujo de dejar a mis cuatro hijos sin comida, agacho la cabeza y hago lo que puedo, lo que debo, para conseguir el dinero para traerles algo de comer. Porque ese es el único objetivo día a día: no morir.

No tenemos otra cosa en la que pensar. No pensamos en el futuro. No tenemos diversión. No vamos de paseo a un parque. Estamos alerta a lo que pasa las 24 horas sin descanso y si aviso: la guerra por las calles y al azar. Conseguir algo de comer y sobrevivir otro día.

No son la mayoría los que quieren exterminar a los judíos. Pero sí son muchos. Y no todos son terroristas. Porque al cabo de tanto tiempo en esta situación, cuando mirás alrededor y ves solamente escombros, no podés pensar otra cosa que que Israel ya bombardea por deporte. Porque ya no queda más que destruir. Y es fácil rendirse en el pensamiento y cambiar de idea. Así como también sé que en Israel muchos ciudadanos comunes, que siempre quisieron la paz, hoy en día dicen “hay que matarlos a todos”. Porque lo que pasó el 7-10, y lo que sigue pasando con los secuestrados, también los termina venciendo y su opinión se rinde ante la facilidad de querer eliminar al otro bando.

Son 48 secuestrados. Mucho menos de los que mueren por día en la búsqueda por recuperarlos. No tiene sentido y la gran mayoría ya los habría devuelto a cambio de terminar con estos bombardeos. Pero no es la mayoría la que decide. Hay muchos países en el mundo en el que la mayoría no tiene más fuerza que la minoría gobernante. Ya sea por poder psicológico o militar. En este caso es militar, y no dudan en usar dicho poder en contra de quien ose oponerse. La justicia son ellos. No hay a quién protestar. Los organismos internacionales que nos defienden, lo hacen oponiéndose a Israel, pero ninguno se pone en el camino de Hamás para protegernos de su ferocidad. No llegan hasta acá para ayudarnos de verdad.

Y así estamos, pasando un día más, esperando que todo termine. Como ustedes. Solo que en condiciones mucho más difíciles, que en general tenemos, y ahora aún más.

Que haya paz.

Guerra en Medio Oriente – Día 716

Reconocer el Estado Palestino

En el nuevo mundo se pusieron de moda dos cosas que incomodan a Israel y a los judíos en general.

Se puso de moda molestar a los judíos que son reconocidos por las calles, especialmente si son turistas, echándolos de restaurantes, negocios, hoteles y demás. Como en el apartheid de los negros de Sudáfrica. Como en la época de Alemania nazi. Arguyendo falsamente un genocidio por parte de Israel en Gaza, Europa dijo “si vale genocidio, vale Alemania Nazi”. Si el mundo se hubiese vuelto loco del todo, estaríamos a esto de que Estados Unidos diga “ah!, ¿vale nazismo? ¡Entonces vale Bomba Atómica” y la tire sobre… Madrid, ponele. Pero todavía no estamos ahí. Bancá.

Esa moda europea, que no dudo se vaya a extender a Sudamérica -Argentina especialmente- es una linda forma de legitimizar el antisemitismo que, como muchos odios a minoría, en las últimas décadas pasaron de moda y ya no son cool. Ahora, tienen excusa y lo sacan a pasear. Es decir… que no se diga más negro de mierda en la tele, no quiere decir que la gente no lo diga en sus casas y/o lo piense con la misma intensidad. Lo mismo con puto de mierda y con judío de mierda. Esas cosas no cambian sino que se esconden. Veremos qué tan lejos llega esto y qué tiene que ocurrir para que se vuelva a guardar como cucaracha cuando prendés la luz. ¡Nada bueno se anuncia en ese campo eh! Estén atentos.

Respecto de los países del mundo que se contagiaron del “reconocer al estado palestino”, así todo en minúsculas, vuelvo a decir que esas frases no tienen la menor validez. Es un decir “che, dejensé de joder”. No obliga a nadie a nada. No es ni siquiera una votación legal de la ONU -que podría ser vetada por Estados Unidos de todas formas, poniendo más en evidencia lo inútil de tal organismo-. No es nada más que una declaración que busca presionar a Israel. Es más… si querés, yo también reconozco al estado palestino. También quiero que exista un país que se llame así y quede en Gaza y/o en Cisjordania. Lo que no sé es cuándo ni cómo. Y ellos menos que menos.

Sería graciosísimo(?) que Israel diga “ok…¿querés un estado? ¡tomá!”. 25 de septiembre te doy las llaves y arrancá tu país. Decime quien es el presidente, ¿Abu Mazen? ¿Hamás? ¿El Hamás de los túneles o los que viven en Qatar? ¿y qué hacemos con Cisjordania? ¿y con la lista de países que tienen a Hamás como organismo terrorista… ¿qué hacemos? ¿les decimos que le declaren la guerra al nuevo estado palestino? ¿cuánto dicen que dura un estado así hasta que se empiezan a matar entre ellos o hasta que empiezan una guerra contra Israel que le permita a Netaniahu ir con todo y la fuerza aérea incluída?

No me hagan reír. Los palestinos lo último que necesitan en este momento es un estado. Lo que necesitan es salir del nudo en el que se metieron. Y no saben cómo hacerlo. No entregan a los secuestrados, porque es lo único que hace que el mundo les siga prestando atención, ya que esto atrae las bombas israelíes sobre su castigado y pobrecito territorio. Entonces ponen a sus civiles de escudo una vez más, los sacrifican cual cordero antaño, para el mundo que lo mira por TV, y ahí va otro país que “reconoce el estado palestino”. Y como trabaron toda negociación para liberarlos (porque justamente sería entregar lo único que les queda), Israel entró decidido a buscarlos. A los que se pueda rescatar vivos y a los que están o vayan a estar muertos, porque ya sabemos cómo actúan estos mal paridos. Negociando no se pudo, habrá que traerlos por las malas, mientras el mundo prepara darles un estado palestino, así en minúsculas, como un vergonzoso premio al 7-10, que quedará en los libros de historia como su batalla de San Lorenzo de 1812 en la que consiguieron su independencia.

Guerra en Medio Oriente – Día 709

Quién le gana a quién y la definición de terrorismo

Después de que se confirmó el fracaso de la misión en Qatar, en la que, aparentemente, no murió la cúpula de Hamás, me quedé pensando que en la escala del 1 al 10, no fue un fracaso total. Mirando el medio vaso lleno, me puse a pensar en qué es el terrorismo. Y sin buscar en ChatGPT o Google, te lo digo como me sale a mí: terrorismo es una serie de actividades criminales y asesinas que, con estadísticas mucho menores a riesgos como volar en avión o cruzar la calle, pueden causar la muerte de personas, pero debido a la impredecibilidad de su acontecer, hacen que la gente viva con mucho más miedo que cuando se sube en un aeropuerto a una mole de metal que lo va a transportar 15 horas por el aire.

El terrorismo lo que busca es que vivas con miedo, mirando por encima de tu hombro, desconfiando, paralizándote, logrando que dudes en si ir o no a Jerusalem a pasear «porque la cosa está fulera».

Y eso mismo le acaba de hacer Israel a la cúpula de Hamás. Si hubiesen muerto como Hanye, no habrían podido sufrir la sensación de haber sido derrotados. Ahora, los lujos de Qatar a los que estaban acostumbrados, los tuvieron que dejar de lado para esconderse en un sótano sin ventanas, y sin celulares en los que solían jugar el sudoku y el ninja fruits. Los tipos viven aterrados viendo como Israel hizo lo improbable. Lo increíble. Atacó donde ellos se sentían completamente seguros de que nunca los iban a buscar. Y ahora, a partir de ahora, van a vivir con terror. El mismo terror que ellos predican, lo sufren en carne propia. Porque, aunque se vayan a Paraguay, saben que lo que prometió Israel, aparentemente se va a cumplir: se perseguirá a los enemigos donde quiera que vayan.

Mientras eso pasa, escuché a Kohavi, ex número uno del ejército Israelí (hasta abril de 2023, antes de la guerra), decir algo que me dio vuelta la cabeza: dice que a Hamás ya lo derrotamos. ¿Cómo? Que si alguien espera que salgan con la bandera blanca, eso no va a ocurrir. Que si alguien espera decir «eh, muchachos, maté al último de Hamás», eso tampoco va a ocurrir. Que la definición de «derrotar a Hamás» es simplemente ver cómo la organización terrorista no puede funcionar operativamente. No puede tirar más cohetes ni fabricarlos. Y eso, es cierto, es así hoy por hoy. Y que si en el Líbano nos hubiésemos quedado adentro luego de derrotar a Hezbollah, también hubiésemos visto dos o tres soldados caídos cada 10 días como ahora en Gaza. Quedarte dentro de Gaza es una invitación a que los 100 o 200 que quedan ahí, sin nada que perder, adopten como deporte el matar a soldados israelíes. Y que eso no determina que Hamás todavía no fue derrotado. Siempre van a quedar 10 o 20, que incluso lograrán convencer a otros nuevos 10 ó 20 para que se les sumen como nuevos integrantes de Hamás, ya que los puestos de jerarquía quedaron vacantes.

La pregunta, si es que Hamás fue ya derrotado completamente, qué hay que hacer para evitar que esos 200 luego sean otra vez 1000, y que nuevamente empiecen a fabricar cohetes para aterrorizar a los que viven en los kibutzim alrededor de Gaza, que sufrieron el terrible ataque del 7-10 más que nadie. Y esa es la pregunta. Porque desde Cisjordania, no tiran cohetes. ¿Por qué? Porque entramos y salimos cuando queremos. Detenemos a los que practican el terror. Tenemos control sobre lo que pasa y deja de pasar. Tenemos colaboradores y soplones que buchonean a los que se quieren levantar en contra de Israel.

Entonces, pues, habrá que hacer lo mismo. No digo empezar a colonizar, pero sí aplicar el método de entrar y salir cuantas veces haga falta. Si funciona allá, funcionará en Gaza. Si salir de Gaza completamente en 2005 no funcionó, entonces no lo haremos de nuevo.

Y si te preguntás por qué no termina esta guerra, la respuesta es que Hamás está pretendiendo entregar a los secuestrados a cambio de que, justamente, Israel se retire definitivamente y no vuelva a entrar a Gaza como condición. Y adiviná por qué Hamás exige eso… Bueno… ya lo leíste acá arriba. Israel no puede permitirlo. Es por eso que la cosa está estancada.

Guerra en Medio Oriente – Día 704

El Ataque a Qatar

Bueno, esto ya es joda. Cuando Netaniahu y Halevi (el anterior Comandante del Ejército, ¿se acuerdan?) prometieron que los responsables de Hamás iban a ser perseguidos donde quiera que vayas, eveready estará, nadie en su sano juicio hubiera apostado que nos íbamos a meter en Qatar. Justamente el país que está mediando entre Hamás e Israel en todo este proceso. País que, se sabe, de bueno no tiene nada, y que financia -según me contaron y se dice por ahí- todas las manifestaciones propalestinas en Estados Unidos, y que tiene a Hamás de ahijado y le pasa valijas de dólares para que construyan univer… ¡jajaja te la creíste eh! Para que construyan misiles y túneles para amargarle la vida a Israel.

Pero si Israel atacó Irán y aquí estamos, tomando un cafecito, no va a ser Qatar un miedo mayor. Y se sabe, que dicho país, es el hogar permanente de los líderes de Hamás que, como todo líder terrorista, no está viviendo con su sufrido pueblo en el barro, sino que en lujosísimas casas llenas de dólares, oro y demás. Y los palestinos, al igual que los peronistas de la provincia de Buenos Aires, siguen sin decir nada.

El asunto es que, aprovechando que estaba toda esa lacra terrorista junta, y ante la sorpresa de todos, la increíble Fuerza Aérea israelí, llegó hasta Qatar con 15 aviones, y les dio para que tenga. Todavía no hay mucho confirmado. Se habla de que los 6 mayores líderes murieron, pero se desmiente, obviamente, desde el lado palestino. Recordemos que la muerte de Mohamed Daf tardaron un par de meses en admitirla.

Así es este país: un día con 4 soldados muertos y 6 asesinados en un atentado en Jerusalem, todos consternados, y al día siguiente con el puño al viento celebrando descabezar totalmente a Hamás.

Hay quien tiene un optimismo total en que esto es lo que va a terminar la guerra en dos semanas, como había anunciado Trump. Yo no me voy a quemar más aventurando pronósticos. Solamente voy a decir que este episodio en Qatar, no llegó a ser lo tensionante que fue la final del Mundial 2022 en esa misma tierra. Acá no hizo falta de llegar a los penales.

Guerra en Medio Oriente – Día 702

El Diario de Ayer.

Casi un mes sin escribir. Otra vez tengo que decirles que no es por pereza. Es que uno lee el diario y parece el de hace un mes. Nada cambió. Se sigue amenazando con entrar a Gaza (a la ciudad de Gaza) y Trump sigue diciendo que esto se tiene que terminar, que la propuesta que hizo se tiene que aceptar y que Hamás tiene que entender que es la última advertencia. Sí, la última antes de la que viene.

Todavía no se dan cuenta de que es un enemigo que lo único que tiene para perder es lo que tiene que entregar: los secuestrados. Todo el resto ya lo perdió y no tiene ninguna razón para salir de esa posición de poder en la que está, porque a cambio va a obtener, como mucho, que el ejército de Israel se retire. Y tener a Israel adentro de Gaza es lo que mejor prensa le está haciendo en el mundo. Ya lograron que la opinión pública deje de tener lástima por Israel y sus muertos del 7-10, porque los de Gaza ya son muchos más. Ya lograron que un nuevo antisemitismo se haya instalado en toda Europa («a ustedes no los hospedo porque son asesinos de niños»; «váyanse de mi restaurante porque son israelíes» y demás). Y si siguen atrincherados, como un nene testarudo, quién te dice que al final terminan obteniendo un Estado Palestino de regalo. Ya nadie lo sabe. Pensá que, si logran estirarlo un año más, hay elecciones en Israel y quién te dice… algún pelotudo puede pensar que de premio les corresponde un Estado independiente, dándole al mundo el mensaje más equivocado de todos. Pocos países nacieron de un pedido cordial por mail o por una canción de León Gieco que enterneció a algún general del ejército. Siempre hubo que matar a gente, y casi siempre cayeron inocentes. Quizás los muertos del 7-10 sean las víctimas que verá la historia como los que terminaron abriendo las puertas para el fin del conflicto, la creación del estado palestino y sean los Mártires de Octubre. Habrá que viajar al futuro para saberlo. Lo que es seguro es que, si Hamás queda en el comando de ese hipotético Estado, será el fin del conflicto, y el principio del siguiente.

Guerra en Medio Oriente – Día 679

La Huelga por los Secuestrados

Saben que yo no vengo acá a buscar likes, sino a pensar en voz alta, y que los que lean se queden pensando también. Podemos discutir, debatir, o simplemente estar de acuerdo. Lo que digo hoy, no es muy popular. Lo sé.

Mañana, los familiares de los secuestrados, convocaron a una huelga general en todo el país exigiendo el final de la guerra y la vuelta de sus seres queridos. Para empezar, La Histadrut (es decir, la organización de los trabajadores, lo que sería la CGT de los viejos tiempos argentinos), no se adhiere. Listo. Con eso te dije todo.

Es lamentable pero el único camino que tiene la gente, todos aquellos que somos votantes y no tenemos un cargo en el gobierno ni en la oposición ni en ningún lado, es manifestarnos. Pero cuanto más te manifiestas, más fuerza pierde el acto de protesta. Ya lo sabemos con los 42 sábados seguidos que la gente protestó antes del 7 de Octubre para que el gobierno se vaya. ¿A quién le movió un pelo?

Sin embargo, luego de más de 650 días en los que civiles están en condiciones de holocausto en Gaza, y que ya ninguna excusa puede calmar a nadie respecto de por qué no se termina la guerra de “alguna manera”, el pueblo parece estar en otra. Porque mañana, nadie va a parar. Van a estar los familiares y allegados directos a los secuestrados, y los jubilados, manifestando y cortando rutas a lo largo y ancho del país, forzando a la gente a no poder llegar a sus trabajos y a adherirse por las malas a la huelga. Porque por las buenas, nadie iba a parar. Es la verdad.

Yo te pregunto a vos: ¿vos vas a parar? ¿Vos te vas a tomar un día de vacaciones a cuenta tuya para mostrar tu apoyo? ¿Tu empresa se adhirió a la huelga diciéndole a todos los empleados que no vayan a trabajar porque las oficinas van a estar cerradas? Casi seguro que, a todas las preguntas, la respuesta es no. Incluso en empresas en las que hay empleados secuestrados como en la mía. Y cada uno tendrá su excusa: tengo una reunión importante, mi empresa es internacional y no pueden involucrarse en cuestiones políticas de ninguno de los países en los que tiene sucursales, no me quedan días de vacaciones, si no trabajo no cobro, etc… Y sin embargo uno escucha que todos dicen “no hay nada más importante que los secuestrados”.

Mi opinión es que la gente ya no puede esperar nada de arriba. No hay gobierno que escuche, no hay líderes de la oposición que tomen las riendas del pueblo (¿acaso escucharon a Lapid/Gantz/Golán/Liberman llamando al pueblo a adherirse mañana?), no hay nadie de quien esperar nada. Hay que hacerlo desde abajo. Hay que hacer algo que el gobierno no pueda ignorar. Y cortar rutas de 7 a 9 no le hace cosquillas a nadie. Hay que parar el país 3 días seguidos. Y si al cabo de otros 4 días no hay cambio, parar otros 3. Y así. Eso es lo único que puede moverle el piso a un gobierno.

Lamentablemente, por mucho que nos pese, lo que hacemos no es suficiente. Y los que sufren no son la mayoría. Los que sufren de verdad son los secuestrados y su entorno cercano. El resto, somos hojas en el viento.

Guerra en Medio Oriente – Día 671

La Conquista de Gaza

¿Están Confundidos? ¿Leyeron el diario y los titulares no son muy claros? ¿No saben si ponerse contentos o preocuparse? ¿no saben siquiera si están de acuerdo o no? ¿ no entienden qué significa la conquista de Gaza?

Seguramente empezaron a leer este texto esperanzados de que yo venga a poner un poco de orden como suelo intentar hacerlo en estas páginas a menudo. Pero esta vez me voy a sumar a la multitud de confusión.

El gobierno aprobó en su reunión de gabinete la decisión de conquistar Gaza. Veamos qué cosas no están claras:

¿Están hablando de Gaza la ciudad o de la Franja entera?

¿Conquistarla significa evacuar a los 800 mil habitantes hacia otros sectores de la Franja y convertir a (la ciudad de) Gaza en un pueblo fantasma con la bandera israelí plantada en el medio?

¿Israel quiere anexar la ciudad de Gaza, a pesar de estar territorialmente desconectada del territorio israelí?

¿Es temporario o permanente?

Aun después de no tener una respuesta a ninguna de esas preguntas, voy a intentar darles algún tipo de pensamiento para que, si van a tomar un café con amigos, puedan meter un bocadillo.

A casi dos años del comienzo de la guerra, ya entendimos que a los palestinos no les interesa la vida humana. No solo Hamás usa a los civiles de escudos, sino que los dejan morir de hambre y se queda con toda la ayuda humanitaria que entra a la Franja y hace con eso más plata de la que ya tiene.

Lo que a los palestinos -y a todo el pueblo árabe en general en todas sus versiones- le interesa y le da valor, es a la tierra. Al kilómetro cuadrado. E Israel eso lo entiende. Y es por eso que, finalmente, alguien escuchó lo que yo -conocido estratega de política en medio oriente con un título otorgado por el puestito de falafel de la calle Tel Jai- vengo diciendo desde hace un año y medio: hay que amenazar con la anexión de territorios para presionar. Porque esta visto que los tanques no les hacen ni cosquillas y solamente les dan más estímulo para jugar a la guerra, aunque se sabe que no la pueden ganar nunca.

Entonces Israel, que no logró -para mí era obvio- que Hamás acepte ninguna de las mil propuestas de negociación por los secuestrados, se ve obligado a cambiar de estrategia e ir por otro camino. Quizás ahora que sale con declaraciones confusas que no dan cuenta de qué significa ni de cómo se va a implementar esta mentada “conquista de Gaza”, los presione de manera tal que los secuestrados sean usados por Hamás como moneda de cambio.

Si bien en la sociedad israelí hay preocupación por que Hamás tome represalias con los secuestrados y sus vidas corran peligro, dejenmé decirles que a Gilad Shalit lo mantuvieron vivo 5 años porque en las múltiples negociaciones, sabían que lo podían cambiar por algo útil (y así fue: 1400 terroristas a cambio de devolverlo). En este caso, con las múltiples ofertas que les fueron acercadas, también saben que pueden obtener cosas a cambio y no los van a matar.

El posible desplazamiento masivo o super masivo de los habitantes de la ciudad de Gaza, sumado al gran descontento constante de los civiles de Gaza que ya se animan a protestar frente a los medios, puede ejercer una presión diferente que hasta ahora no existió en ese formato. Ya que Israel, hasta ahora, entró a la enorme y más grande de todas, ciudad de Gaza, pero para acciones puntuales, y luego salió sin tomar control de la misma. Es una ciudad clave y puede ser que por la fuerza, más que por la diplomacia, pueda cambiar los términos de la ecuación.

Genio o inconsciente podrán decir que es Netaniahu. Yo diría que ninguna de las dos cosas. Pero llega un momento que no podés seguir yendo como el perro de Pavlov cada dos meses a Qatar a jugar a las negociaciones para que se te rían en la cara y te digan que no, mientras que los secuestrados se siguen consumiendo delante de nuestras narices, sin que podamos hacer nada.

Hay que cambiar de estrategia, y esta es una más, que al menos es nueva. Habrá que ver si funciona. No queda otra.

Guerra en Medio Oriente – Día 662

Por fin Alguien me Escuchó.

Allá por el día 261 de la guerra, allá lejos en el 24 de junio de 2024, propuse que por cada semana que Hamás no entregase secuestrados de vuelta, que Israel anexase 3Km de la Franja de Gaza. Para el que se durmió en ese momento, anexar significa que ese territorio Israel lo declara como propio, como conquista de guerra -porque estamos en una guerra- y que no se va a negociar ni devolver más. Como pasó con las Alturas del Golán, que el mundo entero entendió que eso quedó en  manos de Israel, y ni siquiera Siria (anterior dueño) lo reclamó, porque entendió que perdió la guerra (la de los 6 días en aquel entonces).

Ayer por fin, Netaniahu salió a decir (evidentemente a causa de que una vez más, las negociaciones con Hamás son imposibles) que hay una nueva estrategia si no se avanza: anexar territorios de Gaza.

Esto ocurre mientras países en el mundo como Francia, anuncian que reconocen el Estado Palestino. Declaración diplomática a la que se quieren sumar muchos países más, para queda bien, pero que no tiene ninguna consecuencia ni implicancia en el día a día. Es simplemente una forma elegante de decir “che, cortenlá”. Intentan meter presión a Israel, pero sabemos muy bien que aunque Israel ahora diga “ok, a ver.. creen un estado palestino”, los kilombos que van a tener para ponerse de acuerdo ellos mismos de cómo crearlo van a ser para comprar pochoclo y mirar. Porque tienen a Gaza y a Cisjordania. Tienen a Fatah y a Hamás. Es decir: gato y ratón, y encima separados geográficamente.

Si alguna vez te preguntaste por qué Argentina tardó 6 años enm delcarar la independencia entre 1810 (el 25 de Mayo) y 1816 (9 de Julio), andá sacando la cuenta acá…

En definitiva: el mundo puede mandar barquitos promocionales que nunca llegarán a Gaza, pueden publicar una foto de un chico hambriento que finalmente resulta que tenía una enfermedad cerebral y por eso se veía así, pueden reconocer el (inexistente) estado palestino, pueden emitir ordenes de captura contra Netaniahu o los soldados israelíes, pueden publicar datos falsos de desnutrición y de ayuda humanitaria, pero en definitiva, nadie está haciendo nada REAL para que el conflicto se solucione. Nadie en el mundo está OBLIGANDO a Hamás a devolver a los secuestrados, que fue lo que en primer lugar ocasionó esta guerra. Si eso ocurriese, el conflicto terminaría al instante. Pero no… el mundo sigue en su estado careta.\

Mientras tanto, en Tel Aviv, alguien le dio de leer estos posts a Bibi y por fin apareció la idea de anexar. Y a los palestinos (y a los árabes en general) el tema de “la tierra” les es más importante que la vida de quienes la habitan. Por eso usan escudos humanos para defenderla o pelear por ella. Entonces… esperemos que la anexión funciones como palanca para mover la piedra que traba todo. O a lo sumo, para terminar con el término “Franja de Gaza” y convertirla en “Costa del Sur” o algo así, dentro de Israel, y deportando a los terroristas a donde los quieran aceptar. Elijan.