Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Primeros años, últimos pasos


A veces creo que no sabe que me está hablando o, tal vez, yo creo que es conmigo y en realidad le habla al recuerdo nuestro.

Me habla como si no le entendiera y se ríe a carcajadas. Enreda sus dedos en mi cabello, acariciando el alma. Y mira profundo dentro de mí, en silencio, como buscando al niño que recuerda y la felicidad que he olvidado.

No hacen falta palabras; ella con sus gestos lo expresa todo. Me dice «te amo» con un abrazo y «cómo hemos cambiado» con una lágrima en sus ojos.

Los últimos años parecen los primeros: apoyando sus pasos, repitiendo hasta el cansancio, leyendo recetas, preguntando por los ausentes… reviviendo momentos.

Los días no son del todo iguales; la lucidez los matiza y yo juego el rol que me deja seguir siendo «presente» en su vida.

…A veces sólo hay un silencio que dura meses.

…A veces su terquedad es incontenible.

…En ocasiones simplemente llora, en otras, simplemente ríe.

Jag

Publicado en Poesía, Un poco de Fe

Presagio

Gemini Image

Un pequeño gorrión truncó mi sueño, picoteando la ventana al amanecer.

Una silla cayó a espaldas de mi padre y una mariposa se posó en el balcón. El tic tac de un viejo reloj marca la finitud del tiempo, que queda escaso para despedidas.

Cuatro velas marcan el sendero y ocultan el regreso a casa.

Un trueno que atraviesa el cielo.

Una moneda no sella mis labios porque aquí no creemos en supersticiones.

Sin afianzar sus raíces el novel tronco, da flores antes de tiempo aunque el llanto de su madre aún lo detiene.

Jag

Publicado en Poesía

Indomable


Muchos dicen que con ella no se puede...

¡Y tienen razón!

Si no pudo la tormenta menguar su marcha,
ni la adversidad quebrantar su carácter.

Que va a poder un hombre que pretenda interponerse,
entre la fuerza que la mantiene viva y la convicción por alcanzar sus metas.

Jag

Publicado en Hijas, Poesía

Las sosias

Vi crecer el vientre de mi madre y la angustia de sus ojos cuando el tiempo estaba por cumplirse. Ella, tomaba mi mano y me acercaba suavemente para acariciarlo.
Parece mentira que un día ese vientre fue mi abrigo y hoy no alcanzo entre los brazos de mi madre. Crecer ha sido fácil, gracias a los cuidados que mis padres dedicaron. Hoy todo parece nuevo con la llegada de ellas.
Lo más difícil ha sido aprender a compartir...
Todo lo que era en exclusivo mío ahora ellas lo toman sin permiso. Incluso la atención de mis padres, que no me había fijado en lo incondicional que era para mí. No conocía el mundo que giraba en torno mío.
Soy un espectador. Noto la dedicación que me dieron. La que extraño cuando hago mis deberes... Al pedir ayuda, ellas se ponen de acuerdo en llorar para que mis padres desvíen su atención.
Lo mejor ha sido verlas dormir, como ángeles, en la cabecera de mi cama y esperar mañana que vuelvan a romper con la paz de nuestra casa.

Jag

Publicado en Hijas, Poesía, Un poco de Fe

Adolescente…


Crecer fue más fácil cuando seguía tus huellas.
Mis aciertos infalibles bajo tus consejos.
Mi mundo comenzaba con un beso al amanecer y limitaba con tu abrazo al llegar la noche.

¡La niña de pequeña tenía su cuarto y de infinito sus sueños! Bastaba con oírla conquistar el mundo y esbozar sus alas para hacerse con lo desconocido.

De la pequeña que tomó sus manos hoy queda el recuerdo en mi tacto, su mirada se obnubila ante mis repentinos cambios de humor.  El mundo se ha volcado sobre mí, como un inmenso cielo de dudas y temores.

Mi cuerpo crece sin darme tiempo para reconocerme en el espejo.
Mis sueños cambian como la brizna al viento.
Parecen más mis fallos que los aciertos.
Crecer es más difícil cuando la batalla la doy contra mis propios demonios.

—Un paso a la vez— le digo.
—Mañana empezaremos de nuevo— replico.
(Como cualquier niño, levanta los hombros y tuerce el pico)

Jag