Este es el prólogo que realicé para el excelente libro de poemas Signo Develado, de la poeta Mariela Puzzo, editado por la editorial Milena Caserola recientemente.

Tapa para la segunda edición de Signo Develado a cargo de Hernan Puzzo.
“el poeta se inmola y se brinda en su destrucción como ofrenda al mundo”
Mariela Puzzo
Al hablar sobre un poeta se debe reflejar lo que ese poeta dice sobre sí mismo; y navegar por el profundo océano de imágenes, encriptadas dentro de los oscuros símbolos que Mariela propone en cada poema, es sentir en las propias entrañas la tragedia en la
“noche de los ajusticiados!”
ese, quizá inútil, pero incesante esfuerzo de los que jamás fueron ni serán escuchados…
Conocí la poesía de Mariela Puzzo al escucharla leer sus poemas en el circuito de cafés literarios porteños. Su poesía no ofrece medias tintas, ese vendaval de escenas trágicas siempre provoca reacciones entre los espectadores. La riqueza metafórica y la agudeza crispante de esas imágenes son producto de una meticulosa orfebrería literaria salida desde un penumbroso onirismo a ultranza.
“detrás de los barrotes el rostro se desangra/ se desfigura en la niebla roja/ avanza en su tormento/ que deseos tan grandes de nutrirme de esa fuerza brutal de la que estoy hecha, despojada de toda piedad!! no hay dios para la furia/”
Los cuadros se suceden desde cada verso, donde la palabra es un pincel que dibuja gritos atormentados; un conjuro para invocar hasta el último aliento sumergido en la repulsión atroz; surgida al enfrentar la realidad impuesta; fragmentada en partículas del polvo mandatario, ese, que ha sido cincelado en la frente de cada individuo y nunca le dió una mínima elección
“he visto crecer en mis manos las callosidades dolientes de la soledad/ no son sólo los hijos del sin nadie es la Gran Soledad, laberinto histérico, eléctrico que forma el cuerpo/”
Un signo develado ausculta el inframundo de la desesperación, de la agonía, del desasosiego y pone al propio corazón en sintonía con los pesares de todos aquellos que viven bajo el delgado y oscuro margen del mundo.
“no seré poseedora de mi cuerpo hasta que sienta mi esqueleto arder sobre las llamas del mundo/
tal vez, incapaz de sentir, empequeñecida, admirar la noche y la tierra y sola así, no poseer la noche ni la tierra sola así, lagrimeante en la penumbra, olvidarme de mi, olvidarme de todo, desconocida, huérfana, humana, maléfica, servil/ olvidarme de mi constitución con pena, con odio, ser del mundo, ser sumergido en la nostalgia de ser/”
El signo es develado a todo aquél que investigue en lo más profundo de sus entrañas y encuentre en el sentir de todos sus pesares y en la tenacidad de su reflexión la empuñadura del arma perfecta para luchar contra la perpetuidad de lo impuesto
“he de dejar que eleve mi maldad sus raíces que el nombre segrega/ signo develado, extraño sobre el denso gris de los sueños /signo sobre el horizonte/ /tengo los nombres del mundo sepultados en mi cuerpo/”
Como centro mismo de motivos inevitables; la palabra impuesta es la resignación al sufrimiento; pero tanto como el silencio, la palabra puede ser un arma que instale una sintaxis en el lado contrario al orden que tensiona buscando la perfección, aprisionando hasta asfixiar cualquier atisbo de rebeldía
“escribo con las manos afiebradas como quién camina sobre las tumbas de sus otros/ entierro cadáveres con las manos cancerosas/ no quieren ceder, me recorren, me alteran, me circundan, cruzan la penumbra, laten detrás de los ojos, en la piel herida y la boca cansada/ he tenido que ser tan fiel a su escritura que nada me enferma más que estar tentada a sus naderías o a su orgullo/”
Los eternos portadores de la miseria humana, esa que se refleja en las densas penumbras donde los desposeídos claman por un cielo dentro de su propio infierno.
“no pedí esta muerte ni esta resignación
el velo de los desposeídos, de los exiliados” porque mi crimen ha dejado… me ha dejado con los nervios en el fondo del pozo/ inmenso desierto de silencio/ el silencio es todo/ aunque/ abismo tiempo palabra del grito/ mensaje de voces que permanecen/ el mundo está ausentándose de ellos/ vaciándose de mí/”
Y es ese clamor una renuncia a todas las renuncias; y la palabra puede ser un signo contra esa muerte en vida a la que están condenados todos los que no han tenido la suerte de pertenecer a la casta de los vencedores.
“porque mi crimen ha dejado… me ha dejado con los nervios en el fondo del pozo/ inmenso desierto de silencio/ el silencio es todo/ aunque/ abismo tiempo palabra del grito/ mensaje de voces que permanecen/ el mundo está ausentándose de ellos/ vaciándose de mí/”
Decía Arthur Schopenhauer: “El mundo es el infierno y los hombres se dividen en almas atormentadas y diablos atormentadores”. Y a lo largo de Signo Develado, Mariela se hace eco de ese nihilismo y la condena moral a la existencia, y en contra de lo pregonado por las ideas religiosas y la filosofía derivada de ellas, en pos de un supuesto progreso de la humanidad. En el filo del signo develado se refleja el pensamiento de Nietzsche, Heráclito y Schopenhauer tanto como el absurdismo de Camus.
“es preciso que escupa una vez más sobre vuestras tumbas/ la creencia y la fe no hacen mi materia/ el hueco del ateo se yergue sobre las columnas del mundo, el cuerpo escupe a dios en su rostro macabro atea por elección venzo el cuerpo en mi elemento/ no idolatro al miedo ni al sufrimiento/”
La oscuridad cenagosa de los imágenes en los 41 poemas que componen Signo Develado, me remiten a la poesía maldita del Rimbaud de Una Temporada en el Infierno
“heraldos cruzando la bahía la intemperie ofrece surcos del cuerpo, lo desvencijado, lo ruin/ en el borde de la tierra cielo boca afiladísima besa lo nacido lo recordado del fuego del trueno lo aprendido en el vacío/”
tanto como a la lírica surrealista de Artaud
“he precisado sufrir/palpar con la lengua mi filo/estado absoluto de mi más profunda ciénaga/quieren que confiese/que entregue la fragilidad de mis manos
revestir o vestir la fatiga irremediable/agujero miserable en la frente que agoniza/maldita pasión desconsolada”
y Lautreamont
“la vena / libera el líquido del cuerpo/ la boca seca habla para no morir deshidratada cuervo oscuro enrojecido de amor de odio poniendo su huevo en la mente “metempsicosis”/”
y la forma anárquica en la sintaxis de cada poema a los poetas beats como Ginsberg y Burroughs.
“llevarlas en los ojos en las manos balas cargarse cargar el delirio la duda el espanto hasta del asco inmundo con que punza la vida”
La sensación final es que Signo Develado es una gran obra poética, seguramente el punto más alto en la trayectoria literaria de Mariela Puzzo.