CORAZƓN


El corazón nunca duele, él solo siente sin preguntar, él late cada segundo para hacerte
saber que tĆŗ eres importante.
Son tus emociones en forma de pensamientos los que te duelen, porque deseas algo o porque perdiste algo y él sigue latiendo en ese lenguaje encriptado que sólo tú sabes entender.

Un lenguaje intrĆ­nseco que tĆŗ creaste desde el primer latido, antes de sentir, antes de ver,
antes de oĆ­r y antes de pensar.
Solo tĆŗ tienes la capacidad de interpretar sus mensajes en forma de eco expansivo que
recorren todo tu cuerpo.
Solo tĆŗ eres responsable de sentirte diferente, cuando tus pensamientos abandonen tus
latidos llenos de vida.
Ɖl hace todo por tĆ­ aĆŗn cuando estĆ”s durmiendo, se expande, se contrae y esa es su forma
de abrazarte, te da libertad para que tĆŗ aceleres su forma de abrazar.
Una veces mƔs rƔpido otras mƔs lento, mƔs intenso y mƔs suave.
El corazón no duele si no te dañas.
El corazón no duele si te dejas abrazar.
El corazón no duele si te piensas bonito.

RECUERDOS

Recuerdos.

Ningún recuerdo debería tener el poder de dañar el presente, pues son emociones que aún no saben cómo deben manifestarse. Somos nosotros los que decidimos cómo deben actuar en nuestro interior a través de nuestros valores, miedos y, como decisión final, nuestro lenguaje.

Sí, nuestro lenguaje puede definir cómo se puede manifestar ese recuerdo. Hablarle con un lenguaje positivo, con palabras amables para nuestra alma, quizÔs vuelva vulnerable a los recuerdos de momentos de ira, rencor, odio, etc. Es ahí donde se produce la creación de una emoción » neonata «.

Si dicha emoción deseara mostrarse con negatividad, podemos y tenemos la capacidad a través del lenguaje interior de orientar, mostrar y envolver su crecimiento. Una vez que su crecimiento estÔ en expansión, podemos cuidarlas para que cuando sean mayores, no de edad, si no de experiencias, se conviertan en recuerdos longevos, que nos acompañen en cada etapa de la vida, dejÔndonos su sabiduría, como cada capa de corteza de un Ôrbol milenario.

Los recuerdos sólo necesitan ser recordados sin dolor del pasado, para recordarnos que el presente serÔ otro recuerdo del futuro y el futuro agradecerÔ llenarse de recuerdos.

DĆ­selo

-Si alguien es mÔs inteligente que tú, díselo.

– Si alguien es mĆ”s creativo que tĆŗ, dĆ­selo.

– Si alguien es mĆ”s emprendedor que tĆŗ, dĆ­selo.

– Si alguien es mĆ”s fuerte que tĆŗ, dĆ­selo.

– Si alguien tiene menos miedos que tĆŗ,  dĆ­selo.

– Si alguien es mĆ”s emocional que tĆŗ, dĆ­selo.

– Si alguien te cuida mĆ”s que tĆŗ, dĆ­selo.

-Porque si lo dices tú también serÔs inteligente.

– Porque si lo dices tĆŗ tambiĆ©n estarĆ”s creando algo.

– Porque si lo dices tĆŗ tambiĆ©n emprenderĆ”s algo.

– Porque si lo dices tĆŗ tambiĆ©n serĆ”s fuerte.

– Porque si lo dices tĆŗ tambiĆ©n estarĆ”s venciendo miedos.

– Porque si lo dices tĆŗ tambiĆ©n te estarĆ”s emocionando.

– Porque si lo dices tĆŗ tambiĆ©n le estarĆ”s cuidando.

Mis miedos son felices.

Los miedos asustan.

La felicidad alegra.

Los miedos nunca duermen.

La felicidad siempre descansa.

Los miedos crean dudas.

La felicidad las resuelve.

Los miedos no saben sonreĆ­r.

La felicidad no sabe llorar.

Los miedos te culpan.

La felicidad no ve culpables.

Los miedos miente a la felicidad.

La felicidad dice la verdad a los miedos.

Los miedos te buscan para que dependas de ellos.

La felicidad te necesita libre.

Los miedos hacen que pienses diferente.

La felicidad hace que sientas diferente.

Los miedos estƔn en el pasado y el futuro.

La felicidad sólo estÔ en el presente.

Los miedos desean ser felices.

La felicidad no desea tener miedo.

Los miedos cambiarƔn tu vida.

La felicidad cambiarĆ” tus miedos.

ColoreƔndonos

QuizÔs si le asignamos color a las emociones, centraremos una definición mÔs traslucida para nuestros pensamientos.

Si la envidia fuese verde, verde cactus, entenderíamos que esa emoción sólo dañarÔ al que la agarre.

Si la rabia fuese negra, negro betĆŗn, nos manchariamos  las manos cada vez que la sintiĆ©ramos.

Si la ansiedad fuese roja, rojo amapola, sentirĆ­amos la densidad del oxĆ­geno amapolado.

Si la empatĆ­a fuese azul, azul cielo, siempre estarĆ­amos viendo una estrella en cualquier mirada ajena.

Si la alegrĆ­a fuese amarilla,  amarillo girasol, no tendrĆ­amos que dar tantas vueltas al motivo que la generó.

Es el color de las emociones la representación cromÔtica de su expansión, ante la transparencia de la felicidad.

Si la felicidad fuese transparente, como el agua, y todas las emociones pudiesen  fluir sobre ella, cada una con su color sin ser alteradas, ese  lugar donde puedan ser moduladas por la la Ćŗnica emoción carente de color, la felicidad, ella no admite cambios, solo sabe ser feliz en tu alma llena de colores.

54.Demonios

Si vas a tener demonios, procura que no entren en tu alma, ella es como una burbuja de jabón, que debe estar siempre limpia.

Su interior es de oxígeno, que tú inhalas a través de tus pulmones, por eso debes acariciar las emociones que contienen mÔs aire.

Esas que te permiten respirar de forma expansiva, como si fuesen las alas del ave fƩnix.

Esas que son respiradas de forma continua, sin pausas de juicios internos.

Esas que te dan mƔs de lo que tienes, sin llevarse nada despuƩs.

Esas que sin saber su nombre, sabrĆ­as respirar su aroma.

Si vas a seguir teniendo demonios, muéstrales tus respiración, ellos también entienden de emociones.

53.GRANDEZA

Todo en tĆ­ es grandeza, asĆ­ como la luna lo es a tus pupilas, ellas se dilatan para llenar tus noches de insomnio.

Todo en tƭ es grandeza, asƭ como el mar inunda tus lƔgrimas, cuando te crees que eres diminuto ante el.

Todo en tĆ­ es grandeza, asĆ­ como el aire infinito penetra en tus pulmones para sentirte vivo.

Todo en tĆ­ es grandeza, asĆ­ como la tierra que pisas, mientras inhalas el polvo al caer,  las veces que te creĆ­ste pequeƱo.

Todo en tĆ­ es grandeza, asĆ­ como el mundo espera que tĆŗ cambies para el seguir creciendo.

Todo en tĆ­ es grandeza, por las veces que perdonaste tus miedos.

52.Sonrisa de tiza

Si hablamos de las emociones en sentido numƩrico y matemƔtico.

Sumar,  restar, multiplicar y dividir siempre serĆ” una opción para estar bien.

Los miedos necesitaran  ser restados cada vez que te asustaron.

El dolor necesitara ser dividido por un pensamiento neutro, en busca de un resultado positivo.

La felicidad necesitarĆ­a ser multiplicada cada vez que sientas el polvo de su tiza , deslizar por tu sonrisa.

Y deberÔs sumar todo lo anterior cada vez que le pongas números a tus emociones, por que tu eres el resultado de todo lo que sientes.

51.Roca de miel

Eres mƔs fuerte que la fuerza.

Ella cree tener la forma de una roca, pero la roca se puede debilitar con el goteo de tus pensamientos.

La fuerza es estƔtica, solo se activa con la actitud inherente de tu paciencia.

No necesitas la fuerza para ser fuerte, de forma cronológica tu estas antes que ella,  con lo cual, ella sin ti no se sentirĆ­a como una roca, pero tĆŗ si puedes pensar sin sentirte con fuerza.

No busques la fuerza para sentirte fuerte, igual que la flor no busca la abeja que la polinice.

Muestra tus pensamientos con sabor a nƩctar, y deja que la fuerza piense que es una roca de miel.

50.Mostrar

Mostrar es orientar el camino sin necesidad de brĆŗjula.

Se puede hablar sin decir quƩ se debe sentir, eso es cosa del otro.

Debemos mostrar nuestras emociones al viento, bien en forma de tormenta, tornado o brisa marina, para que  lleguen, sin ningĆŗn esfuerzo, a completar el puzzle emocional de quienes juegan a conocerse.

Ningún tesoro tiene valor si nunca se ha mostrando, el valor es que alguien lo desee, aunque si lo quiere intentarÔ quitÔrnoslo.

Pero es muy gratificante mostrar al otro que ese tesoro estƔ dentro de su alma. Mostrarle que conocerse es el juego mƔs apasionante que encontrarƔn.

Si, tú que tienes la capacidad de mostrar, muéstrate al mundo tal y como eres y deja que el viento, lleve tus emociones «anónimas» donde sean deseadas.