
“Los belgas estamos acostumbrados a ver a la gente divertirse, emborracharse, bailar o hacer lo que les plazca en este templo de las emociones. Para los forasteros, los cafés son un territorio enigmático donde se sirve una poción milagrosa. Es como Harry Potter en lugar de Astérix en casa de los belgas. Probablemente, el fotógrafo tuvo que salir de su zona de confort para comprenderlo mejor. Dar un paso atrás para ver el panorama completo. Irse para llegar. Es irónico que ningún otro belga haya logrado preservar esta cultura con tanta brillantez como Gruyaert. Usé la palabra «preservar» a propósito. A diferencia del vino, la cerveza no se guarda. Se consume lo antes posible. Quizás por eso los cerveceros son tan impacientes cuando tienen sed.”
(Stephan Vanfleteren, de su introducción a la nueva publicación de FIFTY ONE, «Café Belgica», de Harry Gruyaert)
//
“We Belgians are used to seeing people have fun, get drunk, dance or do whatever else they please in this temple of emotions. To sober outsiders, cafés are an enigmatic territory, where a miracle potion is served. It’s Harry instead of Asterix chez les Belges. In all likelihood, the photographer had to leave his comfort zone to better understand it. Taking a step back to see the bigger picture. Leaving to arrive. It’s ironic that no other Belgian was able to preserve this culture as brilliantly as Gruyaert. I used the word preserve on purpose. Unlinke wine, beer is not stored. It is consumed as soon as possible. Perhaps that’s why beer drinkers are so impatient when they’re thirsty.”
(Stephan Vanfleteren, from his introduction to the new FIFTY ONE Publication ‘Café Belgica’ by Harry Gruyaert)












































































