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“Dende a Ulloa ata a Ría, terra, auga e aire son vida! Altri non!”

«Logo da implantación de ENCE na ría de Pontevedra, cos problemas que xerou para a nosa terra, agora preténdese que outra celulosa sexa implantada en Galiza. Este novo proxecto impulsado pola empresa portuguesa Altri, vén da man da alianza con Greenalia, da que forma parte a ex-conselleira do Partido Popular, Beatriz Mato; que busca, co beneplácito da Xunta do PP, o estabelecemento dunha nova megafactoría de celulosa (10 veces máis grande ca ENCE) en Palas de Rei, Lugo, que pensa aproveitarse das augas do río Ulla para levar a cabo a súa actividade durante un período de 75 anos, sen ter en conta o terríbel impacto ambiental e social que existiría tanto na comarca do Ulla como no resto do noso país. As mozas e mozos deste país non estamos dispostos a que isto sexa así, e seguiremos en pé na defensa dun país rico, produtivo e diverso. A mobilización social ten que ser unha das principais armas contra as decisións políticas e xurídicas que hipotecan o noso futuro, polo que animamos a todas as persoas a se organizaren na defensa do territorio, e a apoiar os actos e alegacións impulsados contra o proxecto por ADEGA, ou plataformas como Ulloa Viva ou Altri Non. DEFENDAMOS A NOSA TERRA DOS INTERESES ESPURIOS! Consulta o comunicado completo na nosa web. https://galizanova.gal/altri-o-espolio-que-se-repite-fora-as-vosas-mans-da-nosa-terra/… «

Leer más: ALTRI, o pobo di nom (Un punto de inflexión pra á loita continua)

Ceos encollidos polo pranto das pedras

néganse a arrolar os voos das aves

Un sol de inxustiza emborollado

lapida a luz 

na mesmíssima cunca dos ollos de deus

Malditas sexan as carantoñas dos asasinos

que enmascaran os seus fauces 

e garras 

baixo as unllas esteladas da paz

Un enorme cadáver do tamaño dun berro

ondea nas azoteas 

das CONFERENCIAS POLA PAZ.

MIRADE Aos ANIMAIS,

vede como as bestas foxen espavoridas

ante a maquinaria infernal 

de TAN PULCRA MASACRE

Entre a carne retorcida o carniceiro acende

sete velas aos seus folgados mortos.

A industria é imparable, a crise invístese,

a RABIA e a IMPOTENCIA 

están garantidas:

O suicidio dos homes, a vosa miseria

é a espectacular colleita deste século.

A vosa negra colleita: 

Ata cando o estómago

do voso deus NECROFAGO, 

aturará estes laídos de CAN

 que é o voso corazón?

Todo o Ouro e os Diamantes do Mundo

son só un GRAFITTI de sangue

no MURO DAS LAMENTACIÓNS

que erguedes espantados,

Sodes apocalípticos 

e estades definitivamente

enfermos.

Cielos encogidos por el llanto de las piedras
se niegan a acunar los vuelos de las aves
Un sol de injusticia emborronado
lapida la luz
en la mismísima cuenca de los ojos de dios
Malditas sean las carantoñas de los asesinos
que enmascaran sus fauces
y garras
bajo las uñas astilladas de la paz
Un enorme cadaver del tamaño de un grito
ondea en las azoteas
de las CONFERENCIAS POR LA PAZ.
MIRAD A LOS ANIMALES,
vez como las fieras huyen espantadas
ante la maquinaria infernal
de TAN PULCRA MASACRE
Entre la carne retorcida el carnicero enciende
siete velas a sus holgados muertos.
La industria es imparable, la crisis se invierte,
la RABIA y la IMPOTENCIA
están garantizadas:
El suicidio de los hombres, vuestra miseria
es la espectacular cosecha de este siglo.
Vuestra negra cosecha:
¿Hasta cuando el estomago
de vuestro dios NECROFAGO,
soportara estos lamentos de PERRO
que es vuestro corazón?
Todo el Oro y los Diamantes del Mundo
son solo un GRAFITI de sangre
en el MURO DE LAS LAMENTACIONES
que levantáis espantados,
Sois apocalípticos
y estáis definitivamente
enfermos.

Cielos encogidos por el llanto de las piedras
se niegan a acunar los vuelos de las aves
Un sol de injusticia emborronado
lapida la luz
en la mismísima cuenca de los ojos de dios
Malditas sean las carantoñas de los asesinos
que enmascaran sus fauces
y garras
bajo las uñas astilladas de la paz
Un enorme cadaver del tamaño de un grito
ondea en las azoteas
de las CONFERENCIAS POR LA PAZ.
MIRAD A LOS ANIMALES,
vez como las fieras huyen espantadas
ante la maquinaria infernal
de TAN PULCRA MASACRE
Entre la carne retorcida el carnicero enciende
siete velas a sus holgados muertos.
La industria es imparable, la crisis se invierte,
la RABIA y la IMPOTENCIA
están garantizadas:
El suicidio de los hombres, vuestra miseria
es la espectacular cosecha de este siglo.
Vuestra negra cosecha:
¿Hasta cuando el estomago
de vuestro dios NECROFAGO,
soportara estos lamentos de PERRO
que es vuestro corazón?
Todo el Oro y los Diamantes del Mundo
son solo un GRAFITTI de sangre
en el MURO DE LAS LAMENTACIONES
que levantáis espantados,
Sois apocalípticos
y estáis definitivamente
enfermos.

غزة الآن – Gaza Now
Gaza, Palestina
YO APOYO A PALESTINA
Comunidad Palestina
Palestina Libre
Poesia Incompleta

Hacia la Boda, por karlotti

(Fotografía de @PEPE POSSE)

Amigo mio, amigo del alma

para Javier Insausti

camino hacia la boda

los árboles de pavos reales

espejean en el cielo

como si un lago de Parvathi

y patas arriba los búfalos

quitando el sitio a los nenúfares

danzan a mi lado los invitados 

y ellas ya relumbran 

al fondo  donde el atardecer

es la eternidad que nos acompaña

danzan los niños

y los jóvenes  como muchachas

se exhiben y es amable 

lo que suena aupando a los músicos

Amigo mio, solo faltas tu

para que el banquete 

llene de envidia a Krisna

y a sus enamoradas huestes

Nosotros no tenemos prisa

solo la novia arrea el rebaño

de piropos y bienvenidas

Toda la aldea es una enorme 

mesa repleta de agridulces manjares

y el baile no se detiene.

Durante tres días los dioses se callan

una infinita promesa

hace del porvenir 

una deliciosa sobremesa

En las orillas del verano

abrevan todas las infancias

Los grillos motor insomne

que alimenta los sueños

con los párpados volando

Las aldeas cosmopolitas

se comen las distancias

en el gran banquete del presente

Y a la velocidad de los árboles

llegan los comensales

desde cualquier lugar donde las uvas

y los higos hacen su baile

celebremos que los caminos

están quietos

y encontrarnos

es lo mas fácil

gorriones y cuervos

ocupan las sillas del viento

que las voces de las niñas

abandonan ante el hocico del otoño

Los atardeceres ponen sus velas

sobre las mesas de pan tierno

de las mondas de la luz

hacen mosto tus labios

que nos embriaga y nos mece

dejando en paz

al agricultor de sueños

al pastor de palabras

al chamán de la tribu

y a la tierra salvaje

que sin nosotros es mansa

fronte por fronte, Fisterra

las frutas armadas

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otoño adora el sexo de la lumbre

otoño adora el sexo de la lumbre

las cosas de cocinar

cuelgan como promesas

de xantares que murmuran

hay tiempo para todo

cuando el frio acampa

y las lumbres comestibles

se maceran entre las manos

de noviembre, calmo arbodio

mostos de luz envuelta

suenan bayas y huellas

los animales peludos

rebuscan hasta sacar las  raices

de una melancolica pausa:

es el dia un herbolario repleto

de ojos buscando leña,

buscando tumbas encendidas

arboles antiguos e imparables.

Los frrutos armados

se ofrecen a la paciencia de los labios

y un lenguaje mimetico

plagia la danza de la muerte.

Luisa Castro: «El lenguaje nos usa mucho más que nosotros a él»

La escritora Luisa Castro Lisbeth Salas

Un poeta indio é un poeta galego. Un poeta galego é unha poeta.

Amar é unha india, Olga Novo.

Miña nai traballa nunha fábrica de conservas.

Un día miña nai díxome:

o amor é unha sardiña en lata. ¿Ti sabes 

como se preparan as conservas en lata?

Un día miña nai díxome: o amor é unha obra de arte

en lata.

Filla

¿Sabes de onde vés? Vés

dun viveiro de mexillóns

en lata. Detrás. Detrás da fábrica, onde poderecen 

as cunchas

e as caixas de peixe. Un fedor imposible, un azul

que non vale. De alí vés.

Ah! dixen eu, entón son a filla do mar.

Non.

Eres a filla de un día de descanso.

Ah, dixen eu,

son a filla da ora do bocadillo.

Sí, detrás, entre as cousas que non valen.

Los versos son insuficientes,  
pero el silencio es cómplice.

“LOS NOMBRES DEL SILENCIO”

Gaza no es solo tierra herida:  
es cuna convertida en tumba,  
es rabia con los puños abiertos
es voz sepultada en escombros.  

¿Cómo nombrar el dolor  
que rompe las lenguas del Mundo?  
—Quebranto— dicen las madres  
al buscar a sus hijos entre los cascajos.  

¿Cómo gritar la rabia  
que quema hasta los huesos?  
—Furia estéril— murmura el viento  
al lamer el polvo en ascuas..  

¿Cómo llorar la impotencia  
de ver caer GAZA a pedazos?  
—Náusea del alma— susurra la noche  
mientras borran nombres y abrazos.

Pero en la sombra… algo resiste:  
cada nombre arrancado a la muerte  
es un latido que el olvido no vence,  
es semilla que estalla bajo la tierra

HAY UN DÍA FELIZ

A recorrer me dediqué esta tarde

Las solitarias calles de mi aldea,

Acompañado por el buen crepúsculo

Que es el único amigo que me queda.

Todo está como entonces, el otoño

Y su difusa lámpara de niebla,

Sólo que el tiempo lo ha invadido todo

Con su pálido manto de tristeza.

Nunca pensé, creédmelo, un instante

Volver a ver esta querida tierra,

Pero ahora que he vuelto no comprendo

Cómo pude alejarme de su puerta.

Nada ha cambiado, ni sus casas blancas

Ni sus viejos portones de madera.

Todo está en su lugar; las golondrinas

En la torre más alta de la iglesia;

El caracol en el jardín, y el musgo

En las húmedas manos de las piedras.

No se puede dudar, éste es el reino

Del cielo azul y de las hojas secas

En donde todo y cada cosa tiene

Su singular y plácida leyenda:

Hasta en la propia sombra reconozco

La mirada celeste de mi abuela.

Estos fueron los hechos memorables

Que presenció mi juventud primera,

El correo en la esquina de la plaza

Y la humedad en las murallas viejas.

¡Buena cosa, Dios mío!; nunca sabe

Uno apreciar la dicha verdadera,

Cuando la imaginamos más lejana

Es justamente cuando está más cerca.

Ay de mí, ¡ay de mí!; algo me dice

Que la vida no es más que una quimera;

Una ilusión, un sueño sin orillas,

Una pequeña nube pasajera.

Vamos por partes, no sé bien qué digo,

La emoción se me sube a la cabeza.

Como ya era la hora del silencio

Cuando emprendí mi singular empresa,

Una tras otra, en oleaje mudo,

Al establo volvían las ovejas.

Las saludé personalmente a todas

Y cuando estuve frente a la arboleda

Que alimenta el oído del viajero

Con su inefable música secreta

Recordé el mar y enumeré las hojas

En homenaje a mis hermanas muertas.

Perfectamente bien. Seguí mi viaje

Como quien de la vida nada espera.

Pasé frente a la rueda del molino,

Me detuve delante de una tienda:

El olor del café siempre es el mismo,

Siempre la misma luna en mi cabeza;

Entre el río de entonces y el de ahora

No distingo ninguna diferencia.

Lo reconozco bien, éste es el árbol

Que mi padre plantó frente a la puerta,

Ilustre padre que en sus buenos tiempos

Fuera mejor que una ventana abierta.

Yo me atrevo a afirmar que su conducta

Era un trasunto fiel de la Edad Media,

Cuando el perro dormía dulcemente

Bajo el ángulo recto de una estrella.

A estas alturas siento que me envuelve

El delicado olor de las violetas

Que mi amorosa madre cultivaba

Para curar la tos y la tristeza.

Cuánto tiempo ha pasado desde entonces

No podría decirlo con certeza;

Todo está igual, seguramente,

El vino y el ruiseñor encima de la mesa,

Mis hermanos menores a esta hora

Deben venir de vuelta de la escuela:

¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo

Como una blanca tempestad de arena!

Carta a la Muchacha de Gaza  

Querida hija de la arena y el hilo,  

te escribo con letras de humo y herrumbre,  

mientras tu nombre—Gaza—se deshilacha  

como una gasa que nunca alcanza 

a vendar la herida oscura del mundo.  

Antes tejían tatriz en tus venas,  

telares que cantaban bajo el sol de naranjos,  

ahora sólo queda el huso roto de los misiles,  

la urdimbre convertida en cicatriz muda

Te han robado el pan y el rocío,  

convirtieron el agua en un arma,  

la sed es un cuchillo que talla  

tu garganta y la de los que decias hermanos.  

El hambre abre zanjas en tus manos,  

mientras el mundo mira, hipnotizado,  

tu genocidio en pantallas de plasma:  

un pueblo entero desangrándose en directo,  

sus voces—pájaros sin alas—  

atrapadas en algoritmos de indiferencia.  

Gaza ya no es ciudad, es escombro que canta,  

un verso roto donde los niños juegan al escondite  

entre chatarra y sombras.  

El sol sigue naciendo, impávido,  

pero hasta la luz huye de tus calles,  

y los pájaros—como tus risas—  

anidan en cráteres.  

Y tú, muchacha de los ojos quemados,  

acaricias el vacío que dejó tu niña,  

mientras la muerte te escupe cenizas y balas.  

Entonces, entre el humo, abres la boca  

y de tu garganta nace una nana,  

un arrullo tejido con raíces y lágrimas,  

para mecer a la pequeña ausencia  

que el hierro convirtió en polvo y en brasas.

Tu canto es un puñal florecido,  

una semilla insaciable bajo las escorias,  

un grito al rojo vivo que perfora titulares y rezos.

Sabes que el mundo apagará sus pantallas,  

pero tu voz—como la gasa antigua—  

se enredará en la memoria del viento,  

y nadie podrá deshilachar tu nombre.  

Con el sol que no basta para limpiar la sangre,  

pero persiste, testigo mudo,  

firmo esta carta en tu piel de sonora dulzura  

y pregunto a ese vacío que arde:  

¿Cuándo dejarán los dioses de tejer sudarios?  

A estas alturas, Dios ha muerto o es ateo

Para la que canta donde otros sólo ven ruina.

(Diva-Braga-e-Eveline-Medeiros-02-scaled)

Carta á Rapariga de Gaza  

Querida filla da area e o fío,  

escríboche con letras de fume e ferruxe,  

mentres o teu nome—Gaza—se esfiánha  

como unha gasa que nunca atinxe 

a vendar a ferida escura do mundo.  

Antes tecían tatriz nas túas veas,  

teares que cantaban baixo o sol das laranxeiras,  

agora só queda o fuso roto dos misís,  

a urdime convertida en cicatriz muda

Roubáronche o pan e o resío,  

converteron a auga nunha arma,  

a sede é un coitelo que talla  

a túa gorxa e a dos que dicías irmáns.  

A fame abre gabias nas túas mans,  

mentres o mundo mira, hipnotizado,  

o teu xenocidio en pantallas de plasma:  

un pobo enteiro desangrándose en directo,  

as súas voces—paxaros sen ás—  

engaioladas en algoritmos de friúra.  

Gaza xa non é cidade, é entullo que canta,  

un verso roto onde os nenos xogan aos agochos 

entre ferralla e sombras.  

O sol segue nacendo, impávido,  

pero ata a luz foxe das túas rúas,  

e os paxaros—como os teus risos—  

aniñan en cráteres.  

E ti, rapariga dos ollos queimados,  

acariñas o baleiro que deixou a túa nena,  

mentres a morte che cuspe cinzas e balas.  

Entón, entre o fume, abres a boca  

e da túa gorxa nace unha nana,  

un arrolo tecido con raíces e bágoas,  

pra abalear a pequena ausencia  

que o ferro converteu en po e brasas.

O teu canto é un punhal florecido,  

unha semente insaciável baixo as escouras,  

un berro a lume vivo que fura titulares e rezos.

Sabes que o mundo apagará as súas pantallas,  

pero a túa voz—como a gasa antiga—  

enredarase na memoria do vento,  

e ninguén poderá esfiañar o teu nome.  

Co sol que non abonda para limpar o sangue,  

pero persiste, testemuña muda,  

asino esta carta na túa pel de sonora dozura  

e pregunto a ese baleiro que arde:  

Cando deixarán os deuses de tecer mortallas?  

A estas alturas, Deus morreu ou é ateo

Para a que canta onde outros só ven ruína.

(Esta versión en GALEGO esta feita ca axuda das miñas amigas, Helga Mendez Garcia e Iolanda Teixeiro Rei, mil grazas)

Sacada a primeira ilustración de CAPIRE

KARLOTTI

Unha barba poboada

sobre un corpo pequeno

e rotundo

Poboada de palabras

camiños de ida

e sempre de volta

Poboada de derrotas

e risas

e vasos comunicantes

E quere poñer todo patas arriba

cos seus pasos de elefante vello

E nós,

clan cavernario do viño e do caravel,

e seguimos en manda

a súa barba poboada

de erres fortes

e pes estampadas.

De palabras como ás

e como puños.

                          Helga Méndez Avril 2025

En aquellos días de esperanzas
Cómo pan recien hecho
En la ciudad troquelada
De cuarteles e iglesias

Viviamos sin sopesar la muerte
Los gritos de libertad
Los llevábamos doblados en los sobacos
Como cartuchos de dinamita
A punto de saltar por los aires
Aquella ciudad tenía un cielo de cuarzo
Y cada noche levantábamos
Cómo sisifos locos y suicidas
Un bosque de atajos
Que solo era una realidad
Gracias a las valientes
y compartidas Beatrices.

El miedo hacia de los ascensores
Aterradores e insomnes
Portavoces de la tortura
Y la noche caí de bruces
Sobre el territorio clandestino
Donde con mimo extremo
Repartíamos los besos
Con el sonido armado al fondo
De la ciclostil robada

La periferia nos pertenecía
Y las vías de los trenes al rojo vivo
De vez en cuando mirábamos la luna
Que el LSD había Convertido
En una fragante pastilla de jabón
Pero la noche era un patio de cárcel
Patrullada por policías y taxistas
Que a medias se repartían
Nuestros incendiados sueños
Éramos pobres como gatos
Y con todo ni dios impidió
Los veloces y tercos amores
Que nos daban de almorzar
Si al regreso del frío febriles
Sortearemos la policial inmundicia
Siempre ellas tenían a mano
Una bendita sopa de sobre
Y sus ardientes palavras
Que llenaban de sentido
Nuestro delirio irredento
Y así los carámbanos de hielo
Que traíamos en los bolsillos del alma
Si deshacian al instante entre risas.
Aquellos días son cómo pajar de trigo
En estos de deslumbrante miseria
E industrial espectáculo.
Éramos jóvenes en la noche oscura

de una dictadura de mierda

y esto es el que nos queda:

Vivir hasta el último aliento

DOS LUMINOSOS TEMPOS ESCUROS

Naqueles días de esperanzas
Como pan recen feito
Na cidade troquelada
De cuarteis e igresias
Vivíamos sin sopesar a morte
Os gritos de liverdade
Levabamos dobrados nos sobacos
Como cartuchos de dinamita
A punto de saltar polos aires
Aquela cidade tiña un ceo de cuarzo
E nos cada noite levantabamos
Como sisifos tolos e suicidas
Un bosque de atallos
Que só era unha realidade
Grazas ás valentes
e compartidas Beatrices.

O medo facia dos ascensores
Aterrecedores e insomnes
Voceiros da tortura
E a noite caí de bruzos
Sobre o territorio clandestino
Onde con mimo extremo
Repartiamos os bicos
Co son armado ao fondo
Da ciclostil roubada

A periferia pertencíanos
E as vías dos trens a lume vivo
De cando en vez mirabamos a lúa
Que o LSD convertera
Nunha fragrante pastilla de xabón
Pero a noite era un patio de cárcere
Patrullado por policías e taxistas
Que a medias se repartían
Os nosos incendiados soños
Eramos pobres como gatos
E con todo nin deus impediu
Os veloces e tercos amores
Que nos daban de xantar
Se ao regreso do frío febrís
Sortearemos a policial inmundicia
Sempre elas tiñan a man
Unha bendita sopa de sobre
E as súas ardentes palavras
Que enchian de sentido
O noso delirio irredento
E así os carambanos de xeo
Que traiamos nos petos da alma
Se desfacian ao instante entre risas.
Aqueles días son como palleira de trigo
Nestes de cegadora miseria
E industrial espectáculo.
Eramos novas e isto
é o que nos queda:
Vivir ata o último alento

Las Adorables Derrotas

De tantas cousas que fai a prol dos demais, acontece que Juan Carlos Valle “Karlotti” apenas ten tempo para adicarllo a el mesmo. Como escritor, digo. E o conto é que “Karlotti” é, cando menos, poeta. E non nada anecdótico senón categórico. Da mesma maneira que un disparo moi no alto e a súa aposta pola “Poesía Salvaxe”, pleonasmo nidio como dicir Karlotti; vouno espir das aspas, xa que este é o seu nome civil, de cívico e civilizado. (Boto de menos a Guillermo Ferrández, nestes saraos “salvaxes”, dígoo cal o sinto, si.) 
 
Karlotti, en fin, vén de poñer na rúa, na praza, un libro da súa autoría, Las adorables derrotas (Edicións Embora, Ferrol, 2025). Un volume de lectura densa e triste “ma non troppo” porque se, seguindo a Machado, Antonio, “se canta lo que se pierde”; aquí a derrota é relativa, non chegando, non, a desfeita, que iso é outra cousa. 
 

Porque Karlotti, coa súa puchas de Lenin nas baiucas de Zurich, na burfarda ruín aquela, é quen de traer diante nosa un filme de Godard, e sen que el o diga xa nos pon bailar o “madison”, coa Anna Karina polo medio. Non, non se trata dun libro culturalista este de Karlotti, porque os poetas de tal caste adoitan carecer de cultura, e ao poeta de Maside esta saelle polas costuras da chupa de coiro que o reviste, tamén porque as súas referencias viaxan sulagadas na súa pel curtida en mil batallas (e algunhas derrotas, lástima fora). 
 
A súa poesía, a súa poética, chouta alebrestada nun acontecer que vibra en títulos afortunadísimos (“Suave destrucción, amontonar los restos del naufragio”, “Contracción amar armado hasta los dientes de palabras”; sirvan estas dúas mostras para exemplificar). Títulos que enderezan, despois, un inconformismo radical, que se sirve de poemas longos que exercen de salmodias ou ladaíñas para exorcizar o tempo ruín que nos acompaña. 
 
Mais o Karlotti é quen, igualmente, de nos ilustrar con cousas breves que son causa e razón contra do abatimento. Así ese poema fermosísimo poema que se chama “Silenciosa dobla la esquina como un animal sin prisa/ mientras pasos y citas/ se amontonan/ en este/ concurrido abandono.” 

Aquí, neste oxímoro, “concurrido abandono” é onde experimentamos esa sensación de  desamparo múltiple no que incorren os poetas verdadeiros. Aqueles, poucos, que como Karlotti botan man da fe insubornable na Poesía para espilirse do “mal de vivre”, que este poeta e dinamizador cultural, tocado do “mal francés”, no senso meliorativo, coñece ben e oractica. 
 
Lean este libro, e logo se atopan a Karlotti por eses vieiros pídanlle o agasallo da súa palabra. “Delicatessen” vida dun home merciurial, que ten asas nos seus pés de ourensán pasado por Castilla la Vieja, e que me lembra tanto, moito a aquel baluarte salmantino, da “dorada charrería”, pois, o gran Aníbal Núñez. Os dous, como sobres sorpresa.
https://www.diariodeferrol.com/articulo/nordesia/letras-galegas-karlotti-sorpresa-5289001

FRANCÉS
Claudio Rodríguez Fer
UN MILLÉNAIRE DE SILENCE
(LE MAL N’EST JAMAIS BANAL)

Camps de concentration du mal
de Mauthausen et de Gusen :
abattoirs sacrificiels, extermination
pour condition juive ou pour cause antifasciste,
des peuples libres d’Europe
pour qui le mal n’est jamais banal.
Travaux forcés en régime d’esclavage dans la carrière de l’exténuation :
porter des blocs de granit plus lourds que la survie
en gravissant les cent quatre-vingt-six marches de l’escalier de la mort
jusqu’à se jeter dans le vide par suicide provoqué ou sadisme harceleur
comme les pointes et les décharges électriques des fils barbelés.
Le mal était une exploitation, le mal n’est jamais banal.
Cellules de châtiment et de torture jusqu’à l’assassinat par la faim, la soif et le
désespoir.
Flagellations jusqu’à la mort de la chair vivante avec la cravache de la violence
et de l’humiliation.
Douches glacées et noyades prolongées jusqu’à l’extinction par hypothermie.
Massification infrahumaine jusqu’à l’anéantissement de toute coexistence et de
toute dignité.
Divertissements de cruauté inconcevable jusque dans le pire enfer imaginable.
Le mal était un terrorisme, le mal n’est jamais banal.
Exécutions sélectives, fusillades massives et pendaisons individuelles.
Injections létales pour ménager l’effort de les battre à mort.
Expériences médicales et saignée des corps pour récupérer leur sang.
Chambres à gaz mobiles dans des camions dont le pot d’échappement était
dirigé vers l’intérieur
et chambres à gaz statiques où l’on agonisait en groupe jusqu’à l’asphyxie.
Le mal était une économie, le mal n’est jamais banal.
Des dizaines de milliers de prisonniers mal équipés
pour fabriquer des armes, des munitions et des pièces en métal
ou pour exploiter des mines et des carrières tant qu’ils étaient utiles,
immolés ensuite comme de vieux débris,
et parmi eux des femmes violentées et des enfants faméliques.

Le mal était un commerce, le mal n’est jamais banal.
Des milliers d’antifranquistes attrapés en France,
rendus malades, torturés, assassinés
et emmurés par l’horreur et les fils barbelés
dans le camp dit des Espagnols en Autriche,
même s’ils étaient apatrides car leur patrie était usurpée.
Le mal était un pillage, le mal n’est jamais banal.
Depuis mil neuf cent quarante, ils portaient
le triangle bleu aux trois côtés de l’espoir :
celui de l’indépendance, celui de la justice et celui de la liberté.
Ils étaient dans le camp irréductible de ceux qu’à juste titre on accusait
d’être les ennemis politiques incorrigibles du Reich allemand,
qu’ils avaient été les premiers à combattre
depuis mille neuf cent trente-six.
Le mal était une invasion impérialiste, une conquête calculée, le mal n’est
jamais banal.
On dit qu’à la mort du premier résistant espagnol,
ses compatriotes solidaires, déjà bien organisés,
ont observé une minute de silence. Ils ont fait et ont caché
les photos de l’infamie et ils ont reçu les Alliés avec la banderole
“Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”.
Ils ont résisté parce qu’ils savaient que le mal
commence toujours par combattre l’espoir,
que le mal n’est jamais banal.
Ils avaient l’habitude d’observer une minute de silence invincible
pour chaque victime de la plus absolue barbarie du nazisme.
C’est pourquoi j’offre maintenant un millénaire de silence
pour chaque résistant qui a lutté avec espoir
tout en sachant que le mal, comme le bien, n’est jamais banal.

(Version française de María Lopo et Claudine Allende Santa Cruz)

UN MILENIO DE SILENCIO
(EL MAL NUNCA ES BANAL)

Campos de concentración del mal
de Mauthausen y de Gusen:
mataderos sacrificiales, exterminio
por condición judía o por causa antifascista,
de los pueblos libres de Europa
para los que el mal nunca es banal.
Trabajos forzados en régimen de esclavitud en la cantera de la extenuación:
cargar grandes piedras de granito más pesadas que la supervivencia
subiendo ciento ochenta y seis escalones por la escalinata de la muerte
hasta despeñarse por el suicidio inducido o por el sadismo acosador
como las púas y las descargas de los muros eléctricos de alambre.
El mal era una explotación, el mal nunca es banal.
Celdas de castigo y de tortura hasta asesinar de hambre, sed y desespero.
Flagelaciones hasta matar la carne viva con el látigo de la violencia y de la
humillación.
Duchas heladas y sumergimientos prolongados hasta la extinción por
hipotermia.
Masificación infrahumana hasta minar toda convivencia y dignidad.
Divertimentos de crueldad inconcebible hasta en el peor infierno imaginable.
El mal era un terrorismo, el mal nunca es banal.
Fusilamientos selectivos, tiroteos masivos y ahorcamientos individuales.
Inyecciones letales para ahorrar el esfuerzo de liquidar a golpes.
Experimentos médicos y sangrado de cuerpos para aprovechar su sangre.
Cámaras de gas móviles en camiones con tubo de escape dirigido al interior
y cámaras de gas extáticas donde se agonizaba en grupo hasta asfixiarse.
El mal era una economía, el mal nunca es banal.
Decenas de miles de presos mal acondicionados
para fabricar armas, municiones y piezas de metal
o explotar minas y canteras mientras eran útiles,
y después inmolados como material de deshecho,
incluyendo mujeres violentadas y criaturas famélicas.
El mal era un negocio, el mal nunca es banal.

Miles de antifranquistas atrapados en Francia,
enfermados, torturados, asesinados
y cercados con muros de horror e alambres de espino
en el llamado campo de los españoless en Austria,
pese a ser apátridas por estar su patria usurpada.
El mal era un saqueo, el mal nunca es banal.
Desde mil novecientos cuarenta, portaban
el triángulo azul con tres lados de esperanza:
la de la independencia, la de la justicia y la de la libertad.
Estaban en el campo irreductible de los con razón tachados
de enemigos políticos incorregibles del Reich Alemán,
contra el que desde mil novecientos treinta y seis
habían sido los primeros en luchar.
El mal era una invasión imperialista, una conquista calculada,
el mal nunca es banal.
Se cuenta que, cuando murió el primer resistente español,
sus solidarios compatriotas, ya bien organizados,
guardaron un minuto de silencio. Ellos hicieron y escondieron
las fotos de la infamia y ellos recibieron a los aliados con la pancarta
“Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”.
Resistieron porque sabían que el mal
siempre comienza por combatir la esperanza,
que el mal nunca es banal.
Solían guardar un minuto de silencio irredento
por cada victima de la más absoluta barbarie del nazismo.
Por eso yo ofrezco ahora un milenio de silencio
por cada resistente que luchó con esperanza
sabiendo que el mal, como el bien, nunca es banal.

(Versión castellana del autor)

GALLEGO
Claudio Rodríguez Fer
UN MILENIO DE SILENCIO
(O MAL NUNCA É BANAL)

Campos de concentración do mal
de Mauthausen e de Gusen:
matadoiros sacrificiais, exterminio,
por condición xudía ou por causa antifascista,
dos pobos libres de Europa
para os que o mal nunca é banal.
Traballos forzados en réxime de escravitude na canteira da extenuación:
cargar grandes pedras de gran máis pesadas que a supervivencia
subindo cento oitenta e seis chanzos pola escalinata da morte
ata guindarse polo suicidio inducido ou polo sadismo acosador
como as púas e as descargas dos valados eléctricos de arame.
O mal era unha explotación, o mal nunca é banal.
Celas de castigo e de tortura ata asasinar de fame, sede e desespero.
Flaxelacións ata matar a carne viva coa fusta da violencia e da humillación.
Duchas xeadas e mergullos prolongados ata a extinción por hipotermia.
Masificación infrahumana ata minar toda convivencia e dignidade.
Divertimentos de crueldade inconcibible ata no peor inferno imaxinable.
O mal era un terrorismo, o mal nunca é banal.
Fusilamentos selectivos, tiroteos masivos e aforcamentos individuais.
Inxeccións letais para aforrar o esforzo de liquidar a golpes.
Experimentos médicos e sangrado de corpos para aproveitar seu sangue.
Cámaras de gas móbiles en camións con tubo de escape dirixido ao interior
e cámaras de gas extáticas onde se agonizaba en grupo ata abafar.
O mal era una economía, o mal nunca é banal.
Decenas de miles de presos mal aviados
para fabricar armas, municións e pezas de metal
ou explotar minas e canteiras mentres eran útiles,
e despois inmolados como material de desfeita,
incluíndo mulleres violentadas e criaturas famélicas.
O mal era un negocio, o mal nunca é banal.
Miles de antifranquistas atrapados en Francia,
enfermados, torturados, asasinados

e cercados con muros de horror e arames de espiño
no chamado campo dos españois en Austria,
malia ser apátridas por estar a súa patria usurpada.
O mal era un saqueo, o mal nunca é banal.
Portaban, dende mil novecentos corenta,
o triángulo azul con tres beiras da esperanza:
a da independencia, a da xustiza e a da liberdade.
Estaban no campo irredutible dos con razón tachados
de inimigos políticos incorrixibles do Reich Alemán,
contra o que dende mil novecentos trinta e seis
foran os primeiros en loitar.
O mal era unha invasión imperialista, unha conquista calculada,
o mal nunca é banal.
Cóntase que, cando morreu o primeiro resistente español,
os seus solidarios compatriotas, xa ben organizados,
gardaron un minuto de silencio. Eles fixeron e agacharon
as fotos da infamia e eles recibiron aos aliados coa pancarta
“Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”.
Resistiron porque sabían que o mal
sempre comeza por combater a esperanza,
que o mal nunca é banal.
Adoitaban gardar un minuto de silencio irredento
por cada vítima da máis absoluta barbarie do nazismo.
Por iso eu ofrezo agora un milenio de silencio
por cada resistente que loitou con esperanza
sabendo que o mal, como o ben, nunca é banal.

(Orixinal en galego do autor)

Origen: El pintor Manuel Sierra viaja con sus lienzos a Costa da Morte – TAM-TAM PRESS

Barcos artesanales amarrados al muelle. Pintura de Manuel Sierra. Fotografía: Chusmi.

El pintor leonés Manuel Sierra deja por unos días los paisajes de Babia, los campos castellanos o el Valle de Laciana para presentar en Valladolid, en su exposición anual del 1º de Mayo, la muestra “Barcas del puerto de Corme”. Una alegoría al trabajo de los pescadores de un pequeño rincón de la Costa da Morte sin perder el detalle de los objetos cercanos que acuna cualquier casa de los trabajadores del mar.

Este primero de mayo, Manuel Sierra plantea a los aficionados un viaje artístico a la Costa da Morte gallega para que detengan su mirada en las diminutas embarcaciones de los pescadores que poseen una pequeña flota de bajura, próxima a la costa y que con ellas capturan moluscos, cefalópodos o el codiciado percebe que se extrae de las rocas, entre otras especies.

El pintor leonés plasma esos contenidos marineros en la muestra titulada “Barcas del puerto de Corme” porque hace unos años fue invitado por la Fundación Torre-Pujales a pintar en esa coqueta localidad coruñesa, camino de Finisterre, perteneciente al municipio de Ponteceso.

La única condición que puso esta entidad sin ánimo de lucro, declarada Bien de Interés Cultural, al proponerle que acudiera a esta cita creadora es que le dejase a la propia institución uno de los cuadros pintados y un dibujo que pasarían a formar parte de la colección del Museo de Arte Contemporáneo Costa da Morte.

De aquellos apuntes recogidos en varias estancias donde estuvo enclaustrado en primera línea de mar, frente al puerto, Manuel Sierra ha obtenido ahora la quincena de cuadros con sabor marinero.

De entre otros artistas y escritores que han sido agasajados por la fundación creada por la viuda del pintor Julio Pujales, Cristina Torre Cervigón, figuran los pintores Manuel Oyonarte, José Hernández, Massimina Pesce o Ruslán Galasov; la escultura Margherita Serra, el escultor Carlos Hurtado o las escritoras Dolores Gallardo y Julia Sáez.

Sierra recuerda que su residencia en aquella villa costera de Corme fue en temporada baja, porque “a mí cuando estoy pintando me apetece estar muy concentrado y aislado y eso no podría hacerlo de este modo si fuera en plena estación turística con el bullicio veraniego y las fiestas en todas partes”, señala.

“Barcas del puerto de Corme” recoge, como en casi todas las exposiciones de Sierra, “una mirada ligada a lo cercano, a lo que tienes al lado, un homenaje a las cosas cotidianas, a las tareas sencillas de la existencia, a los objetos que te rodean”, reitera.

La muestra que puede verse ahora en Puerto Chico, por tanto, reúne exiguos y coloristas barcos artesanales acompañados de elementos de la cocina gallega, una jarra y una taza de Ribeiro, peces recién pesados, una hogaza a medio partir, un mantel o hules de las mesas comunales y hasta norayes de los muelles que en una especie de paisaje continuo pueden unirse siguiendo la línea del borde del puerto imitando varios cuadros, formando dípticos o trípticos, a gusto del observador.

El pintor figurativo de Babia insiste también en que las pinturas creadas con motivo de la exposición del Primero de Mayo centran su atención en “aquellos artículos que nos acompañan siempre aunque no nos demos cuenta, esas atmósferas llenas de luz y sombras que compartimos a lo largo del día que le hacen estar atento al pintor, en una especie de alerta para escuchar las imágenes y los sonidos, como le ocurre a los músicos, que se presentan cotidianamente ante sus ojos y sus oídos”.

** La exposición “Barcas del puerto de Corme” podrá visitarse en Puerto Chico (C/Nicasio Pérez 1, Valladolid) hasta el 28 de mayo de 2025. Horarios: miércoles-sábado: 12:30-17:00 y 20:00-24:00; domingo: 12:30-17:00. Lunes y martes, cerrado.

Origen: Los cementerios de los niños que mataron los nazis – mpr21

 

En la Segunda Guerra Mundial fueron deportados a Alemania entre 5,5 y 7,5 millones de adolescentes soviéticos y polacos. Los cautivos se vieron obligados a trabajar en la fábrica de armas de Rheinmetall y en la fábrica de automóviles Volkswagen. Otros fueron esclavizados para servir como jornaleros o servicio doméstico de familias alemanas.

La mayoría de ellos tenían entre 17 y 20 años. Las niñas fueron violadas y, a su vez, dieron a luz a bebés en plena gierra. Los nazis separaron a los recién nacidos de sus madres para que pudieran seguir trabajando.

Fueron enviados a orfanatos. En esas instituciones, los niños enfermos y sanos se hacinaron juntos. No había agua corriente ni electricidad. Los bebés vivían en condiciones insalubres. Por la noche, eran abandonados a su suerte.

 

 

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