¡Mantenga a las niñas y los niños cerca de los libros! es un espacio creado para la promoción de lectura en familia, por cuatro psicólogas que aprenden y se divierten leyendo. Son ellas Klency Glez Hdez, Iliet Rdguez García [Facultad de Psicología, UH], Ana Laura Escalona Díaz [Biblioteca Nacional de Cuba José Martí]), y Susana Nuñez Raventós [Centro de Neurociencias de Cuba].
¡Mantenga a las niñas y los niños cerca de los libros! comienza su segunda temporada, para seguir disfrutando de la lectura en familia. Cada lectura recomendada se acompaña de tres momentos especiales: antes, durante y después de leer. En cada uno encontrarán actividades que pueden realizar de manera conjunta para crear, compartir, divertirse y aprender.
Es nuestro sueño que este espacio se convierta en una práctica familiar e involucre a tantos miembros de la familia como lo deseen. Es tiempo para aprovechar la lectura al máximo junto a las niñas, niños y adolescentes de casa.
Un tema importante sobre el que conversar es la inclusión y el respeto a las demás personas. En la escuela, el círculo infantil, «el cuido» e incluso en la propia comunidad las diferencias pueden ser muy notables; en la ropa, en las capacidades, en los gestos, en la piel, el pelo y hasta en los ojos. Unos llevan espejuelos y otros necesitan «aparaticos» para escuchar bien. Hay quien comprende las explicaciones muy rápido y quien necesita escucharlas otra vez.
Los niños y las niñas aprenden mucho de la conducta de las personas adultas, aquello que rechacemos (en palabras o simples gestos) es muy probable que también sea rechazado por las y los infantes. Debemos educarles en el respeto a las diferencias, a partir de modelos positivos de conductas a imitar. Cuando les decimos (o mostramos) lo que está bien o mal, debemos pensar qué valores queremos formar.
Por eso hoy les compartimos el cuento sobre la inclusión: «Cuando se van al jardín», interesante para niñas y niños desde 3 hasta 6 años. Este libro fue escrito por Silvia Schujer e ilustrado por Patricia López Latour; pertenece a la colección «Cuentos que cuidan» de la Unicef. Lo pueden descargar en el siguiente enlace:
https://www.unicef.org/uruguay/informes/cuando-se-van-al-jard%C3%ADn?utm_source=PFP&utm_medium=LandingDescarga&utm_campaign=cuentos-que-cuidan&utm_content=cuento_jardin
Antes de leer:
Preparen un lugar cómodo y un ambiente agradable para disfrutar de la lectura. Muéstrenle el libro o permitan que interactúe con el dispositivo. Disfruten de las ilustraciones y sus colores.
El material muestra una amplia variedad de animales, plantas y objetos. Señalen cada uno y nómbrenlos.
Mientras se lee:
Lean el texto, pausado y pronunciando correctamente. Busquen el significado de las palabras que no conocen. Pueden dividir el libro en varias lecturas, contar fragmentos y jugar con ellos. Tengan en cuenta la concentración y disposición del niño o la niña para que la lectura no sea muy extensa y tediosa.
Si ya sabe leer, permitan que sea él o ella quien lea el cuento. Si está aprendiendo señálenle las palabras que pueda reconocer. Ayúdenle a mencionar sonidos que ya pueda enlazar y a construir algunas palabras, pero de manera natural y agradable.
Después de leer
Para conversar:
¿Las mochilas son iguales? ¿Qué las hace diferentes?
¿Qué llevan los monos en la mochila? ¿Qué llevan los que tienen sueño? ¿A dónde van todos con sus mochilas?
¿Cómo son los cachorros? ¿Los perritos a dónde viajan?
Introduzcan preguntas relacionadas con las imágenes como: ¿Qué colores tiene el pájaro? ¿Cuántos monos hay? ¿En qué está montada la tortuga?
Pregúntenle qué entiende por cada valor y encuentren situaciones donde se expresen. Por ejemplo: ¿Qué hay que hacer si a un amiguito se le cae el lápiz? ¿Por qué hay que ayudarle? ¿Qué se dice cuando alguien te ayuda? Estimulen que responda y elabore sus propios ejemplos e historias.
Cada pregunta y respuesta es una oportunidad para dialogar sobre situaciones cotidianas.
Para jugar:
Pídanle que repita gestos, frases y que haga el sonido de algunos animales.
Jueguen a preparar su mochila para ir al círculo infantil, a la escuela u otros lugares. Explíquenle la importancia de los objetos que lleva y su cuidado. Este juego es una oportunidad para nombrar objetos y su función. También pueden incluir a varios miembros de la familia y preparar sus bolsos. No olviden poner dentro de las mochilas los besos, abrazos y la felicidad. Expliquen la importancia de que estos nos acompañen cada día. Conversen sobre por qué cada mochila es diferente y háganlo con naturalidad.
En la situación de pandemia, es una oportunidad para incluir en las mochilas normas higiénicas, accesorios como los nasobucos, estimular y entrenar su uso adecuado mediante el juego.
Al inicio del cuento hay una ilustración con varias figuras, pídanle que nombre cada una. Debe hacerlo de izquierda a derecha, comenzando por la parte superior, de la misma manera en que se lee. Es un excelente ejercicio para estimular la prelectura. Jueguen a ver quién nombra más rápido y sin equivocarse.
Nos gustaría que compartan con nosotras el resultado de estas actividades, y nos propongan nuevos libros o aventuras. Estamos en la página web de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (www.bnjm.cu), y en el blog La parte azul del arcoíris (https://laternura.wordpress.com). Nos podemos comunicar a través de las redes sociales: http://www.facebook.com/BibliotecaNacionalDeCubaJoseMarti/ http://www.facebook.com/Facultad-de-Psicolog%C3%ADa-UH-2020884744623808/
¡Hasta pronto!































Onelio Jorge Cardoso es conocido en Cuba como El Cuentero Mayor. De él conocemos muchas obras, pero las que escribió para la infancia son magníficas. Hoy les invito a conocer y jugar con una de ellas, en compañía de mis amigas psicólogas Klency González e Iliet Rodríguez, de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, y Ana Laura Escalona, de la Biblioteca Nacional «José Martí».
Nos llega una nueva invitación por tres psicólogas que aprenden y se divierten leyendo. Ellas son nuestras amigas
En días de quedarse en casa: ¡mantenga a las niñas y los niños cerca de los libros!
La editorial Sed de Belleza se encuentra ubicada en la ciudad de Santa Clara, capital de la central provincia cubana de Villa Clara. Puede considerarse una de las editoriales de vanguardia en el país, por la perspicaz e intencionada selección de sus publicaciones, que hemos comentado en ocasiones anteriores. En esta ocasión les propongo una obra aparecida en el año 2014. Su título es «Abril», de la joven escritora Sigrid Victoria Dueñas.
Klency González Hernández e Iliet Rodríguez García, de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana; Ana Laura Escalona Díaz, de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, y Susana Nuñez Raventós del Centro de Neurociencias de Cuba, comparten la promoción de lectura para divertirse y aprender.
¡Mantenga a las niñas y los niños cerca de los libros! es un espacio semanal, donde a partir de la lectura de un libro especial, te sugerimos algunas actividades que fácilmente podrás hacer en casa con tus hijas e hijos, primas/os, sobrinas/os, nietas/os, etc., para reír y compartir. Será divertido que les acompañes en las aventuras que suponen leer un libro y que vayan convirtiendo este espacio en una práctica familiar. Asegúrate de escoger un lugar cómodo y tranquilo de casa donde disfruten estar, explora diferentes horarios del día, sugiere esta actividad como un juego e involucren a tantos miembros de la familia como puedan. Estaremos atentas a tus opiniones y a otras actividades que nos propongas. Nuestra invitación es a crear y compartir ideas que hagan de este tiempo en casa un espacio en el que nos acerquemos a los libros de forma divertida, a la vez que aprendemos cosas nuevas. Nos puedes encontrar en la página web de la Universidad de La Habana (www.uh.cu), de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (www.bnjm.cu), y en el blog La parte azul del arcoíris (

Aquí les traigo una nueva propuesta de estas tres amigas psicólogas que aprenden y se divierten leyendo. Ellas son Klency González Hernández e Iliet Rodríguez García, de la Facultad de Psicología de la UH, y Ana Laura Escalona Díaz de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. Ellas comparten la promoción de lectura con las familias y sobre todo con esas personitas que siempre están buscando cómo saber más y más del mundo.




¿Quién dijo que para las vacaciones hacía falta un libro? ¿En estos tiempos de tecnología? Pues sí. La escritora holguinera Nerys Pupo, licenciada en periodismo, narradora y editora, regaló a la infancia cubana, desde el año 2011 y a través de la prolífica Casa Editora Abril, “El libro de las vacaciones”: un texto ideal para, si los padres trabajan y hay que quedarse en casa con los abuelos —como muchas veces sucede en nuestras familias—, pasar un verano fuera de serie.
Para celebrar el Día del Libro Cubano y el Día del Libro Infantil con un motivo muy puntual este año, el aniversario 215 del natalicio del danés Hans Christian Andersen, invitamos a apreciar el universo de las letras infantojuveniles, desde una perspectiva poco abordada.
Aunque este simpatiquísimo libro está escrito “para todos los Alejandros”, realmente merece ser leído por cuanto niño pueda, tenga o no ese nombre, y por familiares y maestros. Quizás así el autor pone de manifiesto, con humor subyacente, la abundancia de este sonoro y simbólico nombre entre los niños cubanos de las últimas décadas.
En su edición del año 2013, el Premio Calendario de narrativa infantil fue muy acertadamente otorgado a una obra digna de elogio: el cuaderno de relatos “Dime, bruja que destellas”, de la reconocida escritora cubana Elaine Vilar Madruga.
Se acerca el verano y los pequeños pueden aprender y divertirse a la vez en sus vacaciones. Nada mejor que un libro, y si, como dice la Alicia de Lewis Carroll, tiene láminas y diálogos, tanto mejor.
Para el ser humano, las plantas son un imprescindible regalo de la naturaleza. El oxígeno que liberan al respirar permite que nuestra vida florezca. Sin embargo, el agradecimiento es tan escaso en la actualidad, que muy loables resultan todos los esfuerzos que se realicen para la conservación y el fomento de la vegetación en cualquier lugar del planeta.
“Conócete a ti mismo”, aforismo de la Antigua Grecia tallado en el templo de Apolo en Delfos, ha sido atribuido a varios sabios, entre quienes se cuentan Heráclito, Quilón de Esparta, Sócrates, Tales de Mileto, Pitágoras, Solón de Atenas y la legendaria poetisa Femonoe. Alude a que desentrañar la conducta propia, personal, íntima, percibirse verdaderamente uno mismo, permite comprender a los demás en su condición humana. Sugiere conocer nuestros méritos y limitaciones, descubrir la cruda verdad de nuestros defectos, miserias y ambiciones, antes de criticar al otro.
En 2010 aparece, en la Colección Veintiuno de Gente Nueva, «La abuela electrónica y otros cuentos», de la autora argentina Silvia Schujer, cuyo quehacer literario para la niñez y la adolescencia es de sobra conocido y reconocido. Ya nos habíamos deleitado con su novela «La cámara oculta», donde se lució como narradora imaginativa y perspicaz.
Este sábado 16 de febrero presenté en el Pabellón Cuba los libros «El Castillo transparente» y «Mi Familia y Yo». El primero está firmado también por mi madre Gloria María Regueyra López de Villavicencio, porque incluye esos cuentos de Regalito que nos hacía cuando éramos muy pequeñas y no podíamos dormirnos hasta que ella llegaba de la Universidad muy tarde en la noche, pues trabajaba y estudiaba a la vez.
Ambos libros contienen los cuentos novelados y las poesías que escribí como guionista para el programa «Una Historia interesante», de la emisora Radio Enciclopedia, creado en 1997 por la colega Neysi Uría Martínez, y continuado por Aldo Javier Méndez Camacho, de quienes gustosamente fui asesora. Luego me convertí en la escritora y directora del espacio, que lamentablemente desapareció en 2007.
¿A qué cubana o cubano de cualquier edad no le hubiese interesado conocer a José Martí; saber cuáles eran su timbre de voz, sus alimentos cotidianos; identificar las bebidas que prefería, fuera de todo prejuicio o comentario mal intencionado; sufrir con los males que lo aquejaban e, incluso, tratar de aliviarlos? Y he aquí que me han regalado «Yo dibujé a Martí. Diario de un viaje Cayo Hueso-Nueva York», un libro que, publicado en el año 2010 por la Casa Editora Abril, devela cada pequeño misterio sobre la vida del Maestro… en boca de un niño de 14 años. Pero, ¿quién fue ese afortunado?
En las Ferias Internacionales del Libro en Cuba, se dedica buen tiempo a la literatura caribeña, muy nutrida de la tradición y de la oralidad, y, por consiguiente, poco conocida y publicada si se compara con otras literaturas del mundo. Por eso hoy les comento el título «América cuenta. Cuentos y leyendas para niños de América Latina y el Caribe», un libro que, entre obras del subcontinente, agrupa varias de esta zona geográfica; un valioso texto para aquellos infantes, adolescentes y jóvenes que prefieran la historia ligada a la imaginación más fantasiosa.
«No se protege lo que no se ama, y no se ama lo que no se conoce”. Ese es, a juicio de su editor, Hermes Moreno Rodríguez, el adagio que defiende el maestro y biólogo Tomás R. Escobar Herrera, como autor del libro que les propongo hoy: El fascinante mundo de los animales, presentado hace 7 años por la Editorial Científico-Técnica. A tono con su subtítulo: Curiosidades, el volumen agrupa 500 de ellas. ¿Y quién no desea conocer por qué lloran los cocodrilos y las tortugas marinas?, ¿o si existieron los dragones?, ¿o si tienen oídos los anfibios?
¿Cómo crear, desde la más temprana infancia, seres humanos cultos y —además de instruidos— educados? ¿Cómo convencer de la necesidad de un vicio más antiguo y menos aparatoso que los medios masivos contemporáneos? ¿Cómo entusiasmar a las personas, de cualquier edad, entre tanto engendro electrónico maravilloso, con el sencillo y tradicional arte de leer un libro? Las respuestas parece tenerlas Nerys Pupo, escritora a quien hemos venido siguiendo desde estas páginas virtuales durante las últimas semanas.
Nerys Pupo emplea herramientas pedagógicas y educativas para atraer a la familia cubana hacia la lectura, y aboga por la renovación artística del libro infantil a través del formato del álbum ilustrado. Aúna, con fino hilar de promotora cultural, nombres insignes del arte cubano: además del juego con tipografías y colores, emplea imágenes de obras del Museo Nacional de Bellas Artes. Así, en sus libros vibran los cuadros de Eduardo Abela, Carlos Enríquez, Víctor Manuel, René Portocarrero y Amelia Peláez, en armoniosa simbiosis con versos de Nicolás Guillén, Dora Alonso y Mirtha Aguirre.
La literatura didáctica creada para la infancia siempre ha existido, primero oral y luego escrita. Cuentos clásicos como Caperucita Roja y Cenicienta eran narrados hace siglos para prevenir a las adolescentes de la lujuria de los extraños y de las madrastras crueles y aprovechadas, respectivamente.
Podría ser Gabriela, Eva, Aitana o Mabelita; niñas cubanas que conozco y que, como la niña descrita en este libro, han derrochado en su primera infancia cataratas de ingeniosidad, fantasía y perspicacia ante las encrucijadas de la vida cotidiana. Pero no: es Teresa esta hermana menor de tres varones; y todos, madres y padres, sabemos bien que cuando la hembrita va de última, es la capitana sin discusión, porque la simple emulación con los más “entendidos” en travesuras y ganadora en todas las lides. Esa era, nada más y nada menos, la única opción de sobrevivencia en tiempos pretéritos, cuando los seres humanos andábamos metidos en cavernas y cazando mamuts, cuando la mujer era la última en alimentarse por ser la más débil para sostener un enfrentamiento, como aún sucede, lamentablemente, en muchas sociedades del mundo.
En los tiempos actuales se ha revitalizado el mundo de la imaginación no solo en libros de fantasía y de aventuras, sino también en otras manifestaciones del arte como la televisión y el cine hechos para la infancia. Las grandes transnacionales de la imagen explotan al máximo la creatividad de sus realizadores en alardes tecnológicos y acrobacias digitales, impulsados por una feroz competencia de calidad y por supuesto, de mercado.
En los círculos especializados de las ciencias sociales y humanísticas, se acepta el criterio acerca de la existencia de una literatura singular escrita por mujeres, muy diferente de la dominante creación masculina. Este modo de hacer ha permanecido semioculto bajo el influjo de las nociones en las cuales hemos sido educados desde el momento mismo de nuestro nacimiento —vista la educación, no desde un punto de vista formador, sino como un entrenamiento mecánico y repetitivo de conceptos aparentemente incuestionables y sólidos, desarrollados sobre la base de una cultura patriarcal que, consciente o inconscientemente nos marca y, en ocasiones, nos reprime—.
Nersys Felipe Herrera es una de las más emotivas escritoras cubanas que ha dedicado su obra a la infancia. Desde que, en 1975 y 1976, obtuviera dos premios consecutivos en el certamen Casa de las Américas, la atención del mundo literario se dirigió hacia ella, por su manera franca, poética y honda de transmitir valores humanos y de aderezar sus propios recuerdos de la niñez para compartirlos con los pequeños de hoy, de cualquier parte del archipiélago cubano. Aunque vio la luz en Pinar del Río, allá por 1935, y sus narraciones transcurren en el terruño natal, los temas y enfoques son plenamente universales.
¿Quién no tiene esos recuerdos de platanitos fritos, del huevo hervido a tantos minutos, de la leche colada? Majaderías, dirían los padres. Pero quienes compartimos dichos (dichosos) detalles, conocemos el verdadero calibre de una abuela, porque ella también es y está a la hora de bajar fiebres, dar buenos consejos, mediar con los maestros, preparar remedios caseros y nutrir nuestro acervo con sus costumbres y recuerdos.
Una semana antes de culminar este mes de abril, celebraremos con júbilo el Día del Libro, y es justo recordar por ello a Vicente Clavel Andrés, destacadísimo editor, periodista, traductor y escritor valenciano, quien propuso, para tal agasajo, la fecha en que nació Miguel de Cervantes, aunque más tarde fue aprobada la de su muerte, el 23 de abril. Clavel había trabajado en la ciudad de Barcelona, donde ya se celebrara este homenaje, instaurado por el rey Alfonso XIII.
El libro «Oros Viejos», del escritor y pedagogo español Herminio Almendros (Almansa, 1898 – La Habana, 1974), es una obra considerada clásica por los niños y adolescentes cubanos. Entre sus más hermosos relatos se destaca uno, rebosante de originalidad y pasión, muy recomendado por los profesores que imparten Cerámica y Escultura en nuestras escuelas de arte. Se trata de “Leyenda del Dios de la Porcelana”, basado en un conocido mito chino acerca del origen de este finísimo y a la vez arduo procedimiento.
Mucho discrepo del criterio que divide la literatura de manera sexista: no creo que haya libros específicos para niñas y para varoncitos. Sin embargo, evidencias prácticas y observaciones maternales en ocasiones me hacen dudar de esta afirmación, pues es lógico que existan temas preferidos por uno u otro género, a pesar de los normales derechos que tienen todos los infantes de disfrutar cualquier lectura, siempre que sea apta para sus edades.
La novela «La vieja foto», de Enrique Pérez Díaz, comienza con ímpetu, como una excelente representante del género. La edición es de Lina González Madlum, con diseño e ilustración de Rolando Castro Ramírez, y composición digitalizada de Darinés Entenza Figueras. El prólogo corre a cargo de Félix Pita Rodríguez, reconocido escritor, crítico y periodista cubano. Esta presentación está fechada en agosto de 1988, aunque la edición es reciente, salida a la luz dos décadas más tarde, en el 2008, por la Editorial Oriente.
Mirtha González Gutiérrez es una escritora cubana que ha dedicado a la infancia buena parte de su creación. Y quien se atreve a acometer esta audacia debe, por fuerza, conocer profundamente a ese público, para lograr la meta suprema de ser leído y apreciado por él. Es el destinatario más crítico y sincero, ese que “no tiene pelos en la lengua” a la hora de valorar lo que le dedicamos.
Así la definió 