
No sé desde cuando es que empiezo a tener memoria de las fiestas de fin de año en Cuba. Recuerdo una, cuando vivíamos en Alamar, yo estaría quizás en mis años de adolescencia… Todo en la familia parecía ir bien. Y digo parecía ir bien, porque no mucho después la vida me demostró que no era así. De pequeños no tenemos la percepción suficientemente desarrollada como para enterarnos de que estamos en el teatro, y los actores desempeñan sus roles según su experiencia y elegancia para con su propia existencia, y sobre todo, para con la de sus hijos. Parece que mi familia era muy elegante…
Ese fin de año, tengo una imagen/recuerdo muy claro, de toda la familia, feliz, haciendo un “trencito” al son de La vida es un carnaval interpretada entonces incensurablemente por Issac Delgado. 🤔 Tal vez fue ese mismo año cuando mi tío casi se da dos puñaladas él mismo, tratando de matar a la pobre puerca que mi mamá llevaba meses criando en el patio de la casa, ahí, junto al lavadero; y que dando vueltas por el piso del patio, con mi tío abrazándola revolcados en danza peligrosa, se resistía a ser el plato fuerte. La experiencia y la elegancia ganaron una vez más cuando mi abuelo acometió la tarea, cuál poderoso Thor, martillo en mano. Mi hermano y yo, niños al fin, no nos preocupábamos por cómo moría la puerquita, comíamos de lo lindo a la hora que la comida estuviera lista, y luchábamos contra el sueño (yo más que mi hermano) mirando Sabadazo.
Creo que desde ese 31 de diciembre han pasado como 20 años. ( no tengo en mi poder ninguna foto de aquellos festejos) Toda la familia se separó de sus parejas del momento, menos los abuelos, los abuelos siguen estoicos en su relación, martillo (y a veces hoz) en mano. Los hijos de los abuelos, todos se fueron de Cuba, aunque mi tío regresó hace un tiempo, parece que extrañaba el shot de adrenalina de los fines de año. 😬 Algunos de los hijos de los hijos de los abuelos, también “nos fuimos” (término que se utiliza para denominar la acción de aquellos que no en misión oficial internacionalista, van a vivir allende los mares rodeando a Cuba, aunque sea por una temporada, “se fueron” : nos vamos, nos fuimos, perdimos el derecho a todo y si no fuera porque el pasaporte nuestro lo dice, no seríamos ni cubanos, pero bueno ese es otro tema) y no sé, debe ser que cómo estamos tan dispersos, ya para mi, hace años que esa fiesta no se siente igual.
Y hablo de todo esto, pues quería que el blog este mes estuviera relacionado con las fechas que se nos vienen: las navidades, que hasta solo hace unos años empezaron otra vez a ser importantes en Cuba, pues hubo un tiempo en que no había ni dinero ni razón para ellas; (oye es que los temas se mezclan!) el fin de año, el año que se avecina. Pero consultando con mis amigas y familiares sobre el asunto a tratar en esta última entrada del 2018, todos coinciden en que debería hablar de la unidad familiar durante estas fiestas… y yo pensando: la unidad familiar como una metáfora no? 😜
(Alguna de las por-cualquier-motivo-fiestas que hacíamos entonces, qué caras!)
Mi familia aún es unida, injusto sería decir que no lo es. Cuando alguien ha tenido un problema, todo el que puede pitchear lo hace, y que no se lea en estas letras, que solo los que no están en Cuba ayudan a los que allí quedaron, porque aquellos hacen lo que sea cuando alguien de acá necesita cualquier cosa que allá es más sencillo resolver. Pero esa espina de no poder hacer más el trencito de cuerpo presente y no solo en mi cabeza, no me la saco fácilmente. Y me gustaría tanto reunir de nuevo a todos, a mi tía y primos en Miami, a mis abuelos y hermano, sobrina y primos en Cuba, a mi madre nómada, a mi prima de acá del norte cercano con su tropa, y cantar que no hay que llorar… porque este será el sexto fin de año que paso aquí, casi ninguno estuve junto a la familia o al menos una parte mayoritaria de ellos, y casi todos sucked!
(Los años nos han puesto mas Bellas 😂)
Pero bueno, soy cubana soy diferente, y no puedo tener tiempo para deprimirme; depresión, como ya he dicho antes en este blog, no es más que otra palabra desterrada, censurada, condenada y amoral 😂 en el argot del Cubano. Así que este mes de diciembre procuro pasarlo lo más “entretenida” posible, aquí te van unas ideas basadas en cosas que he hecho años anteriores y este, en caso de que no tengas la suerte grandísima de estar rodeada de tu manada cuando se complete la vuelta al sol. Esencialmente esta lista va enfocada en cosas que podrías hacer durante todo el año, pero esta temporada son aun más necesarias, pues muchas personas pueden verse alejadas de sus familias, algunas ni siquiera tienen la oportunidad de pretender en ese teatro de la vida que todo va bien, porque no es así y están necesitadas de ayuda, tienen hambre, frío.
Si haces esto en compañía de tus hijos, los enseñas a ser agradecidos para con sus familias, porque tienen la suerte de estar unidos. Les enseñarás que es lindo compartir, no porque “quedas bien” como ser humano, sino porque saber que haces bien a los demás llena de hermosa luz el corazón… a veces no tenemos mucho, pero si de ese poco que tenemos, somos capaces de compartir, se siente como si tuvieras mucho más, y lo más importante, tu mano, silenciosamente puede ayudar y dar un poco de alegría a otras personas. Y bueno, ya sé que dirás que ésta lista es de cosas que en su mayoría no podrás o no deberías hacer sólo el último día del año, por cuestión de tiempo y por cuestión de que algunas es necesario comenzarlas con algo de antelación para que cumplan su objetivo… pero no si no te alcanza el tiempo está vez, no esperes al fin de año que viene, practica en cuanto puedas!
(El cajón de Isla después de donar la mitad de sus juguetes)
1- DONA OBJETOS.
Tal vez es el momento de pasar lista a las posesiones y darte cuenta de que tienes bastante más que otras personas? Juguetes que tu hijo ya no usa, ropitas, zapatos. Tengo una lista larga de cosas que se pueden donar, pero esencialmente debo decir que viviendo acá arriba en Pennsylvania donde hace un frío terrible desde noviembre, estos menesteres los comienzo un poco antes de diciembre, así que a mediados de mes ya tengo bufandas, (este año he logrado que hasta mi suegra engrose las donaciones familiares, une a todo el que puedas!) gorros, medias que no he usado, obviamente. Puedes comprar medias calentitas por muy poco dinero, no serán de la más exuberante calidad y belleza, pero abrigan! Alguna manta que ya no uses. Los juguetes los puedes donar a daycares o jardín de niños, las mantas y ropa o zapatos puedes donarlas en Salvation Army, o Goodwill, Red Cross en caso de que tengas dudas a donde llevar estas cosas solo requieres de un par de minutos online y encontrarás toda la información.
2- DONA COMIDA.
La comida que no se echa a perder en mucho tiempo, latas de frijoles, o de frutas o vegetales, arroz, pasta, leche en polvo, chocolate en polvo, cereal. Pones todo en una caja y acércate (antes de navidad) a cualquier banco de comida, iglesia, el mismo Salvation Army organizaciones que acepten alimentos y se encarguen de distribuirlos entre las personas necesitadas, o que están en albergues o en condiciones de mucha pobreza o de desahucie.

(Foto de un café de mi barrio, Hava Java que cada año acepta donaciones y también dona para regalar a niños con problemas familiares y de vivienda)
3- APOYA A TU COMUNIDAD.
A veces no tienes que ir muy lejos para saber donde están las personas que lo necesitan. Generalmente los dueños de pequeños negocios crean bancos de bienes donde puedes donar y estar seguro de que los objetos llegarán a alguien necesitado. Al rededor de mi comunidad, los pequeños cafés siempre hacen eventos por la navidad, puedes comprar un juguete y envolverlo hermoso y colaborar con esa fiesta que tal vez sea la única que tengan algunos niños. O pagar un café y un sándwich caliente con antelación; en estos lugares reciben tu dinero y lo guardan para el cliente que obviamente lo necesita. Cuando trabajé durante un año como barista en un café local, fui testigo y partícipe de estas cosas, y puedo asegurarte que en efecto había clientes que solo tenían para el café y verse incluidos en una cena “familiar” aunque no fuéramos familia, o tener el líquido caliente y un sándwich en las mañanas cercanas a fin de año, gracias al desprendimiento de muchos de los otros clientes, los hacía sentirse más guarecidos y menos solos.
4- ALÉJATE DE LOS CENTROS COMERCIALES.
Si, suena raro, porque hay que comprar para hacer, digamos, las 3 cosas anteriores. Pero si compras en tiendas locales es muy posible que encuentres objetos más únicos, y menos tumulto, por tanto, menos estrés. Además en ésta época, los parqueos de las tiendas grandes están atestados cualquier día y a cualquier hora. Lo peor es que las personas a veces caminan como fantasmas mientras suenan los villancicos uno tras otro y se olvidan del motivo principal por el que están allí, su familia. A veces nuestra tribu apreciaría más que les invitáramos a una taza de chocolate caliente y galletas (que secretamente NO horneamos) 😂 o pasar un día o noche juntos solo porque si. Piénsalo. Puedes regalarles un masaje, puedes regalarles un paseo a cualquier lugar bonito, un concierto, una tarjeta para el café que más les gusta visitar…No todo tiene que ser medias y bufandas!
(Mis sobris coloreando)
5- HAZ TUS PROPIOS REGALOS
Cuando tu hijo o hija tengan la edad suficiente puedes hacerlos partícipes y quien sabe si les estarás creando o ayudando a crecer un talento. Tejer, hornear, dibujar y enmarcar, fotografía, o hasta hacer un pequeño CD con las canciones favoritas de alguien…son regalos que te costarán mucho menos dinero, y que además te darán valioso tiempo en compañía de tus seres amados, además de que serán muy personalizados.
4- CREA TUS PROPIAS TRADICIONES (arma tu propio trencito)
Si cualquiera de estas cosas te hace sentir que haces bien, entonces tal vez cada año te animes a hacerlo y hasta te prepares con antelación. Hacer cosas en familia definitivamente crea lazos más fuertes. Pasar momentos juntos es tan importante, aunque sea coloreando en silencio, haciendo galletas, leyendo cuentos bajo las mantas, o escuchando música o yendo a ver las luces que han colgado en el parque más cercano. No es fácil crear una tradición familiar, sobre todo si es algo que solo hacemos una vez al año, encuentra algo que realmente amarías mostrar a tus hijos, y que por tanto no sería un esfuerzo inmenso hacer cada año, y repite, repite, repite. Yo por ejemplo, nunca he sido muy fanática al árbol de navidad en casa. Me encanta que mi tía pone de tooodo en la suya, pero yo no soy así aún, tal vez un día lo seré. En casa tenemos un arbolito el año entero, lleno de pájaros de madera, cristal, papel, y que solo en diciembre se alumbra con guirnaldas navideñas, y al que por suerte mi hija se ha acostumbrado y no está constantemente tratando de agarrarlo, como hace con casi todo lo demás. Sin embargo sí disfruto ver las luces y decoraciones por ahí … pues allá vamos con la nena, y colgaremos una bolita de cristal en un árbol por la navidad de este año y de los que vendrán. En cualquier árbol, lo importante es entender que la familia está con nosotros en el trencito que hace fiesta dentro de nuestro pecho.
(A todo tren 😂)
Sobre todo, para los que nos encontramos lejos de nuestro país tropical, donde un 31 de diciembre hubiésemos podido usar ese vestido de tirantes finitos sin problemas, abrazar al amor de nuestra vida nos hubiese calentado lo suficiente, el invierno en otro país lejos de todo aquello que amamos tanto parece una estación demasiado cruel. No olvidemos que en países con un invierno crudo, deberíamos quedarnos hibernando, tranquilos, en casa, junto al fuego y el calor de nuestra manada. Las luces, la música y el ruido mental de las compras para las cuales debemos tal vez trabajar aún más duro, nos hacen salir mucho de casa y sentir que todo cuesta el doble de esfuerzo, cuando en realidad deberíamos estar… eso! Hibernando!
Y si! Ya se, ya se que los lobos no hibernamos, que el pelaje grueso es suficiente abrigo, que acurrucarnos con el hocico escondido bajo la cola nos mantendrá seguros. Pero tomemos unos instantes, hermanas, para regocijarnos en todo lo bueno que nos pasó este año, y mover dentro nuestro hacia un mejor sitio lo que no fue tan bueno. Unos momentos para estar en paz con nosotras mismas y reflexionar, aceptar, perdonar, amar y darle un abrazo de despedida a este año que se ha puesto viejo.
A la vuelta de la esquina, en la siguiente estación en que se detendrá este trencito, está el nuevo ciclo, la nueva vuelta y todo comenzará otra vez. Las semillas plantadas se erigirán con brío hacia el sol y nosotras danzaremos, y correremos una vez más tibias al abrazo del calor y de nuestra manada.

Que tengas un feliz fin de año, y que el próximo esté lleno de luz y aventuras que te motiven y te desafíen! Te quiero.
No te olvides de aullar si me necesitas, hermana loba. 🐺🍋






















(Dos días antes de comenzar labor de parto, con cara de no tener ni idea de lo que se viene)
(La condesa de Felpa observando mis contracciones 🤷🏻♀️)


















