Destacada

sobre mí hay mucho que decir (como de ti), espero sea suficiente con …

«Navegando en un constante autodescubrimiento dejé de buscar respuestas. No sé si porque las encontré todas (al menos las que me importaban) o porque entendí que en esa búsqueda perdía la oportunidad de agradecer y disfrutar».

El Poder de Aceptar Nuestras Sombras

Recuerdo como si fuera ayer mi primera cita con el psiquiatra y también la segunda. La primera vez fue con una monja cubana (quiero aclarar que la «otra» primera vez, fue con un hombre) yo tenía 16 años y no supe entonces, tampoco ahora, para qué estaba allí en ese consultorio. El caso es que con los días descubrí que el medicamento recetado, mezclado con vino tinto, me llevaba a un buen lugar…

La segunda vez rondaba los 33 años y el psiquiatra en la primera cita me dio un diagnóstico. Este me entristeció (el diagnóstico) y con él cargué por muchos años, con todo lo que eso implica… La etiqueta, la intermitencia, la lucha con el sí y no de los medicamentos y la negación a «estar mal de la cabeza». Creo que tengo material para un libro con esa búsqueda incansable por sentirme bien, búsqueda que incluye ser objeto de ensayo y error con distintos medicamentos hasta encontrar el adecuado y la dosis correcta. Visitas a diferentes «loqueros»… buscando que alguno diera con el chiste..

Años de depresiones interminables, sintiéndome fallada y culpable… Queriendo ser mejor, sin poder, sin entender cuánto daño me hacía y hacía a mis amados hijos. Hoy me reconozco como una persona con luces y sombras, alguien que entiende que no podemos amar de verdad, si no nos amamos.

El amor, el perdón… ¡Lo pueden todo! Es un proceso que puede ser lento, con caídas y puestas en pie. Muchas veces la solución no está afuera, se ha dicho mucho y yo solo quiero decir que es así, no estoy diciendo que ante un diagnóstico acertado debamos ignorar lo lógico, pero la fuerza para lograr una verdadera mejoría no nos la da un medicamento. (no quiero generar confusión, el medicamento según el caso puede ser indispensable) pero sí el reconocernos, aceptarnos y amarnos, sin tanta autocrítica, sin resistirnos a ser.

Hoy, con algo de orgullo, reconozco que yo también estoy loca… contagiada de aquella locura que te apasiona por la lucha constante que te presenta la vida, aquella que nos permite ver el sol aun cuando se oculta, aquella que dignifica nuestras diferencias sin hacernos mejores o peores… solo: únicos, valiosos y parte de un todo que puede maravillarnos si abrimos nuestro corazón. La locura que te asegura un cambio positivo… que te permite reír y llorar sin culpa. Estando un poco locos, no nos perdemos de nosotros mismos. Ya que a mi parecer es en gran parte la búsqueda de la cordura, de la normalidad, la que nos aleja de la belleza de estar vivos.

Y, pues bueno …

Me engañe durante mucho tiempo… Evitando ser quien soy. Bueno, realmente no es que lo tenga muy claro, pero por fin estoy en el camino. O eso creo.🤪

Fui a lugares a los que no quería ir, dije cosas que no quise decir… Amé sin saberlo hacer. Hui, hui de mí, de hacer las cosas que realmente me gustaban, de usar las letras como me daba la gana, hui una y otra vez de explorar mi ser, de ser yo y de amarme sin condición.

¡Cuánta confusión, cuánto dolor, cuántos desaciertos!, al perdernos creyendo en el parloteo de otros, al creer que solo somos el resultado de nuestras heridas y que evadir afrontarlas para sanar, es mejor que una vida sin sentido.

Y volver, volver,volver.

No tengo expectativas, pero me alegra hacerlo. 💫 Volver a un sitio donde me sentía bien, donde reconocer nombres y escritos me emociona. 

Escribir, es hoy un reto para mí … Dejé de hacerlo hace algún tiempo y en honor a la verdad… Nunca lo hice con juicio.

Las veces que lo hice fue por «inspiración» y esta se fué de viaje, el día que alguien importante  para mi, me dijo que lo que yo escribía le daba sueño.😭

Sé ahora, que ese no era, ni es, un motivo de peso, tal vez el peso a esas palabras lo dio la caótica Lola en mí… Ya saben: «La loca de la casa», complicando las cosas.

Hoy quiero hacerlo, quiero escribir (aunque te duermas). No sé sobre que escribiré, no tengo una idea preconcebida, no sé, si garabatear con mis tristezas y alegrías, o si simplemente, presumir de mis logros… tal vez un poco de todo. El caso es que lo haré porque siempre quise… Porque quiero puedo y no me da miedo.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar