Amada mia, qué tarde se ha hecho bajo los faroles, qué lluvia racheada golpea los balcones, qué triste estar sin ti, verte donde contigo fui feliz.
Amada mía, se han apagado todas las flores, el viento no dibuja con las hojas caracoles y la hierba tiene miedo de salir.
Amada mía, cuento por un año cada día sentado en la buhardilla amanecida del calor de tu mirada bajo mi piel. Esos ojos que dormían siguiendo el rastro de un amor, que por no quedarse, se fue.
Amada mía, escribo con sangre melodías, de llantos, penas y alegrías, que dejaste pintados en la pared. Escribo versos, escribo noches de escarcha húmeda y fría, describo adioses en cada rincón donde mis labios yo posé.
Amada mía, guardo bajo llave sensaciones, miradas, besos y canciones, objetos que de llorarlos olvidé.
Te escribo ahora, amada mía, que el sol está quemando mis retinas, que el mar susurra olvido por las esquinas, que la seda de tu boca yace inerte en un papel.
Te escribo ahora, amada mía, entre el vértigo de la marea distante, en el preciso instante, al ser consciente de que jamás te veré.
MANUTHECROW




















































