Después de una comida y sobremesa con una de mis amigas… Me veo casi obligada a definir exactamente que es para mi, la amistad.
Debo tener una capacidad para amar fuera de lo corriente. Lo sé. Cuando hablamos de los amigos, me fijo muy bien como cada uno de ellos define su punto de vista.
Están los que lo ven como algo normal,pero… ese pero, ya es suficiente.
Les insisto en que no existen peros.
Tengo amigos, quizá los más cercanos, que me riñen en la costumbre de no preguntar. Algo que de verdad no soy capaz de hacer, incluso ni con mis dos chicos. Pienso que, cuando un amigo te quiere contar algo, lo hará. Solo hay que dejar que tome su tiempo. Cuando soy yo quién lo necesita, no espero a que me pregunte, me sale a borbotones mi necesidad de hablar. Que me escuche. Así que… por qué voy a preguntar yo ?. Quizá solo necesite estar conmigo, permanecer en silencio. Quizá no es capaz de exteriorizar todo lo que en esos momentos vive. Insisto. Dar ese margen de intimidad y respeto por su silencio. Sabes que se soltará y te contará todo en el instante mismo que él mismo decida. ¿ Por qué preguntar antes que se sienta cómodo?.
En una ocasión, uno de ellos y no os riáis, me dijo, qué pasa? hoy no quieres hablar? secamente le dije… No. Aguardó y tranquilamente, sin más me respondió… tomate tu tiempo, no tengo prisa. Uno frente al otro y mirándome con socarronería esperó. Pasado unos momentos de silencio, exploté y le conté. Fue como ver la luz. El solo me dejaba hablar…….
Eso es la amistad. La verdadera amistad. Me enseñó, que todo llega en su momento, que el amor de las personas es innato, especial. Es de verdad cuando lo palpas. Que todo sirve para crecer y ante todo, madurar.
Me han reñido mucho, incluso él, pero… . jamás me permito las preguntas. Solo espero. Creo que después de tantos años, por fin, van conociendo mi forma de ser. Me sobrecoge cada vez que uno de ellos me dice ,,,sabes? ,,,necesito contarte. Llega a emocionarme tanto, que pierdo el sentido del tiempo. Me calzo en sus zapatos y es como si entrase dentro, muy dentro de su intimidad. Algo que respeto muchísimo.
Este día pasado, durante la comida con mi amiga, me decía que lo que más la asustaba, era el momento de su muerte. El dolor físico. Que, quienes la conocen, debían entender su petición personal. Morir de repente, sin más. Sin dolor. La entenderían y sabrían que ése, es su deseo.
A quienes no me conocen les diré que, soy atípica hasta en lo más tonto. Pasional, visceral, justa, hasta rayar el extremo. Ni siquiera mi signo marca lo suficiente como para poder controlar mis emociones. Amo hasta que llega a hacerme daño. Cuando me enojo de veras, escapo y guardo silencio. Odio discutir. Simplemente tomo mi tiempo. Pasado unos momentos aparezco y hablo. Me conozco bien, si no lo hiciese así, quizá pudiese decir cosas que, ni yo misma controlase. Así que huyo durante unos minutos y me enfrento con mi propio enojo.
A diferencia de otros, siempre le he pedido a Dios que si a cambio de poder despedirme en el momento de mi partida, tengo que padecer y sufrir, bienvenido sea. No me imagino irme sin decirles uno a uno y por separado, cuanto les quiero.
Mi vida es realmente rica, no me vergüenza decirlo. Todos los que me rodean,, me importan. Si pudiese entregarles la gloria lo haría, aunque yo quedase fuera de ese lugar.
Así que, eso les debo, su amistad, su amor. Por eso mismo no tengo ningún pudor en decirlo, una y mil veces… » te quiero».
Nunca estaré en las fiestas. No me dirán nada.
Seguiré mirando al cielo y con ojos de niño, esperaré a no esperar. Saber, que somos uno.
Que cuando alguien entra en mi vida, aunque solo sea por unos momentos, ya forma parte de mí. Bueno o malo. Solo el tiempo lo dirá. Pero nunca escapará tan lejos, como para que no le recuerde.
» ESTARÉ, AUN CUANDO NO ME NECESITES «….solo, dame un silbido…
Y eso es en definitiva la amistad para mí . Algo sublime e incomparable como ninguna otra cosa.
De veras… ? no te gustaría tenerme como amiga?. Dejar que te escuche…que me vistas con tus ropas, que entre dentro de tí y padezca o ria contigo ?. Que a tu vez me oigas decir, te entiendo…
Que guardemos silencios y decidamos juntos salir a tomar una copa y nos enfundemos de risas, riendonos de todo y finalmente en un largo abrazo, sintamos que no necesitamos decir nada.
Que sientas que a alguien le importas, que eres importante. Porque siempre me tendrás, aun cuando nadie quede a tu lado…
Para esos a los que tanto amo y aún, los que me quedan por amar.
Mj.


















