DeTeatro. PROCESOS. Paso 22. De como un intento de cierre se convierte en un NO cierre, y en eterno agradecimiento.
MARC .. llegó a buen puerto. Después de atracar y de pasear por tierra, de recoger algunas (muy) buenas críticas y otras (las menos) no tan buenas, nos dejamos llevar por la brisa marina de los nuevos vientos…
Necesario dejar pasar algunas lunas y reflexionar sobre lo vivido. Necesario sonreir en la distancia pensando en lo vivido. Necesario, y justo, reconocer tantas miradas en lo vivido y necesario compartir, en el tiempo, lo vivido.
MARC se hizo carne y con la perspectiva que da el tiempo lo vemos alejarse… se aleja en su idea de punto de destino. Y se aleja creciendo (paradoja sí) no se hace su figura más pequeña en la distancia, al contrario, se hace más grande. Se hace su trazo más seguro. Se hace su figura más elocuente y su contorno más nítido. Se hace su camino más recto y su paso más seguro. Se hace su huella más marca y su marca más sitio. Se hace su camino presencia y su presencia más vida.
El teatro es el único lugar donde la vida comienza y termina y, de nuevo, comienza tantas veces, como una solitaria mirada de un solitario espectador quiera que así sea.
El teatro es el milagro que se reproduce y vuelve y empieza y sigue…
Así siento yo a Marc. Tan cercano y, a la vez, tan lejos. Lejos ya de esos pasos inseguros, pequeños primeros pasos inestables, frágiles, timoratos… y sin embargo tan imprescindibles como necesarios.
Ahora sólo falta recalar en otro puerto. Bajar de nuevo a tierra y encontrarse, así sea, en un nuevo escenario.
Encuentro para llenar cuerpo y alma de palabras, de miradas, de gestos, de emociones, de piel, de silencios, de vida…DeTeatro.
Por un nuevo encuentro, pronto, muy pronto…
Gracias al equipo que hizo carne mi sueño: Isabel Díaz, Clara Cosials, Inma Gamarra, Pilar Vicente, Íñigo Sádaba, Dani Pielfort, Ana García.
Gracias a los generosos amigos. Y a Rafa, por su lindo estar.
Y al público que nos miró.

P.D.:
No sé (no puedo) cerrar este proceso… excusa final del encuentro.
Dejémoslo que crezca, a merced de nuevos vientos…veamos, pues, donde nos lleva la deriva aceptada…
Vengan grandes vientos a DeTeatro…
A mi madre…siempre.










ki, Meyerhold, Brecht, leo mucho teatro nacional, voy mucho al teatro… pero… nunca me enseñaron o nunca fui capaz de aprender, o nunca quise aprender: cómo vender un espectáculo. Error. Nunca es suficiente, en esta amada profesión, nunca jamás es suficiente. Ahí me lanzo, con la ilusión intacta. Voy a hacer los recados a los vecinos. Como cuando era niño…a ver si de la propina sale el ingenio y la oportunidad.
Sabemos que cada espectador es un cántaro donde dejar agua fresca y que en cada cántaro reposará el agua justa, el agua que él mismo quiera beber. Ni una gota más, ni siquiera una gota menos que nosotros, desde nuestro trabajo, quisiéramos imponer. Cántaros de agua cristalina llenos de lo recibido que nunca será igual al agua del otro cántaro… puede que todos sacien, pero no todos lo hacen igual ni al mismo caminante…
iones…
El teatro es dejarse mirar y saberse mirado y mirando desde el patio de butacas, aún en ensayo, fuisteis vosotros los que disteis vida y sentido a todos los pasos de este blog y, necesariamente, a todo el trabajo que empezó (parece ya lejano) en un bar de la zona de Moncloa en charla amistosa y justa y necesaria.
Entro en el bar, con tanta carga no puedo evitar que todos los clientes miren de golpe a la puerta, el efecto elefante en cacharrería no puede evitarse, empujo la puerta pero la bolsa de plástico se interpone y casi me hace tropezar, al tiempo la mochila se resbala de la espalda y en ese momento el móvil vibra advirtiendo la llegada de un mensaje. Para colmo hay que «empujar» la puerta y no «tirar» … quien inventó estos dos conceptos creo que lo hizo justo al revés…sí, siempre es justo al revés. Bien, no hay opción, se mira un poco hacia abajo y se deja pasar los segundos que parecen horas hasta que dejas de ser el centro de atención. Lo importante es no perder el objetivo y el objetivo se llama: café largo, por favor, con leche templada. Gracias.
de dirección, utilizar un sólo color cromático, que produzca un efecto extraño en el espectador y que no sea fácil de identificar, quiero decir, de situar en un lugar concreto, aunque, por referencias culturales comunes, es posible que nos evoque un mismo lugar, o lugares, o atmósfera que no resulta del todo desconocida y, sin embargo, desconocido será hasta que empiece a decirnos algo.
Así las cosas, remangados hasta los antebrazos y con la ilusión por delante nos pusimos a pintar (brocha gorda, rodillo, pincel y pintura) espacio y útiles del espacio… Así MARC cada vez se encuentra más, necesariamente, aprisionado dentro de su lugar, desde el que nos habla, desde el que se siente seguro o, quizá, no tanto… pero desde ese espacio tendrá que convencerte, a ti escuchante espectador, que tanto o poco sabes de él, para que te quedes y observes y aceptes la convención que nos hará creer que está allí donde queremos que esté.