Pensándolo bien, he perdido el crepúsculo. Las escasas hospitalidades que dejan vacío el corazón y estos perros hambrientos no dejan de lanzar inútiles reclamos a la luna. En el juego infinito de probabilidades quizá esta noche pueda mirar a Andrómeda y toda pérdida será fatua. Si la miro, está escrito que podré soñar. Si sueño, será contigo.
New York, New Jersey, Newark
Para César Aníbal
Estuve en Syracuse, donde los campos se pierden entre las arboledas
un rótulo en la vía anuncia que alguna vez fue reino de los indios Onondaga
que hay viñedos de buena cepa me dicen
que los astros se alinean en el cielo por los próximos cinco días
y que un día como hoy nació Reinaldo Arenas
pienso en un personaje de Pessoa, puro espíritu que vaga en mi entorno,
en el vino y en el firmamento.
es el plano elíptico donde anhelan volar estos pájaros
los mismos que revolotean en el abismo de agua
en Niágara.
Imagino que el cielo de New York
no debía tener esa difícil consistencia huracanada
me acostumbré a pensar los cielos en el mismo recuerdo
en la misma hipnosis que provocan las tormentas y los huracanes
pero jamás pude pensar en un cielo
de caos, de reinvención
y de locura
de trenes interminables en frenesí,
por cuyos vagones transitaron convincentes
Allen Ginsberg y Walt Withman
cuyas huellas se pueden apreciar con alguna dificultad.
Un cielo que me inunda las entrañas
de inmensidad.
Buscando en el cielo de New York,
me enteré dónde quedaba la tumba de Walt Withman
y era en New Jersey, allá cerca, en Candem.
Luego me enteré que Allen Gingsberg nació en Newark
y mientras caminaba por los trenes de Penn Station,
me llegaban los ecos de su aullido.
Rememoré un verso de Withman: el alma no vale más que el cuerpo.
Nada mal tomar un poco de eternidad
entre la bruma de edificios gigantes que se juntan en las nubes.
Una mujer me enseñó a tomar Yagé y leo que Ginsberg lo bebió en Pucallpa, Perú.
Luego miré Manhattan desde un puente lejano
y recordé a mis hijos mientras el tren atraviesa el río.
Una noche, bajo el cielo de New Jersey, abracé a César Aníbal, mi hermano
y algo me dijo de Candem, que tal vez quedaba a dos horas desde Bloomfield.
Esa noche me hizo rememorar cierto rumor
de los sitios oscuros de Newark y de las estrellas
que uno puede mirar a media noche desde un vecindario portugués
iba con su amigo Hamilton, de Minas Gerais o Mato Grosso, no recuerdo bien
unos personajes que podrían deambular cómodamente
por las páginas de Rubem Fonseca
pero esa noche recorrieron conmigo las calles de Newark
y con ellos fuimos trashumantes tras la gloria
sin perder de vista ese leve rastro de Ginsberg entre las copas
En Newark nos conmovernos tanto y estos pájaros que llamamos abrazos
vuelven a sentir aún desde tan lejos.
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De la naturaleza
Hermoso poema!
Yo soy los elementos, la soledad del remo,
aquel viento nudoso que viene de los bosques,
aquel viento hecho hazaña
que envanece los nombres de cristal
que llevarán los aires conquistados.
……………………………Si arrecio en las planicies,
……………………………apagaré la luz con que me buscas.
Cuido de alborear si no me llaman cierzo,
y silbo en las vasijas de antiguos mercaderes.
Carnal, me mundanizo en las ciudades.
Frías las manos de vivir a solas,
me alejo de los cuerpos,
porque sin calma es cárcel toda huida.
……………………………Si ondeo en los arroyos,
……………………………no tendrá el cielo dónde desnudarse.
Cuando mi voz es nieve, pronuncio la quietud,
la escarcha que termina lo que empezó una rama,
los copos destilados en las ubres.
No cruzo los portales,
permanezco en el hielo por no llevar lo blanco
a los hogares con blasón de luto.
……………………………Si doy frío al espino,
……………………………lastimaré…
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Las formas de la lluvia
No podría decir qué cosa son
esas explosiones informes
las ráfagas de virtud y de caos
No podría decir
si son una fiesta de cuchillas en el cielo
un apagado sol, un desierto de noches
ese algebraico cosmos de papel arrugado
con avenidas enormes y árboles posibles
y carbón entablillado
No, no podría decir
porque a veces
las más de las veces
se parecen a mi corazón.
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Estas viejas palabras

Estas viejas palabras
no siempre dicen cosas buenas
no se adhieren al vuelo de los pájaros para volar con ellos
aunque sea en su ruta
no cuelgan garabatos bonitos en las habitaciones
con sus letras de colores vivos que dicen corazón, que dicen vida
tampoco se dejan ver en la almohada
en ese instante bello de recoger tu pelo, de mirarte y ser feliz
Es la verdad, estas viejas palabras
solo saben quedarse quietas, inmóviles, estatuarias
en tu memoria
y no quieren irse a vagabundear a ninguna parte.
Marlo Brito
Lo extraordinario en el ordinario vivir
Lo extraordinario
En el ordinario vivir está en tu boca
Quiero decir en tus labios, esas leves colinas de tu rostro
Esa humedad que reanima mis selváticas y agobiantes andanzas
Quiero decir en tu lengua, que al hablar florece y al callar fecunda
Quiero decir en lo más simple, en tus palabras
Esa trama lingüística que solo yo conozco.
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Arte urbano

Unos trazos de colores dan forma a la imagen
El dibujo no deja de ser exacto
Aunque la herrumbre y los años han gastado las formas
El brazo derecho
Sostiene un globo que se eleva jubiloso por las paredes del edificio
El brazo izquierdo
Descansa en algo parecido a un pasamano arbóreo
Y los dedos dibujan un pedido de auxilio
Pero los transeúntes pasan sin reparar en ello
Y no importa el exordio que construyo
Con los ojos.
La pared es la pared y caerá algún día
Víctima de la lluvia.
Marlo Brito.
Pueblo viejo

La carretera es una herida en la garganta
de vez en cuando la atraviesan camionetas festivas
y sus risas se diluyen lentamente
junto al polvo que van levantando cuando pasan al norte o al sur.
Los habitantes, escasos habitantes,
descansan su largo día en las veredas empolvadas.
Pero las montañas hacen milagros
y de vez en cuando una camioneta cae al precipicio.
Del pueblo salen, desperezándose, hombres y mujeres.
Algo debe servir
aunque cueste sacarlo del fondo del barranco.
Marlo Brito
Velas
Duerme con velas
No importa que ardan los sueños
Que las palabras quemen en ese pequeño fulgor
En esa delicada caricia para la mirada
Deja que los ojos se cansen y embriágate de mí
Dibuja los pájaros y los juegos felinos que tanto quieres
Allá podrás danzar junto a esta flama
Criatura del sueño que enciendo para vos.
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Mi corazón
No podría decir qué cosa son
Esas explosiones de formas informes
Esas ráfagas de virtud y de caos
No podría decir
Si son una fiesta de cuchillas en el cielo
Un apagado sol, un desierto de noches
Mil pájaros que vuelan
Ese algebraico cosmos de papel arrugado
Con avenidas enormes y árboles posibles
Y carbón entablillado
No, no podría decir
Porque a veces
Las más de las veces
Se parecen a mi corazón
Marlo Brito
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