LA CARTA DE SILVIO

LA CARTA DE SILVIO.

Marzo del 2017

Silvio, nadie lo niega, es un excelente cantautor. Parte relevante en la creación de un nuevo movimiento musical que le ubica en el grupo selecto de artistas del género justamente destacados en el ámbito generacional de su surgimiento. Sin embargo, resulta evidente que su apreciación de la evolución y resultados del fenómeno político – social en que ha transcurrido su ciclo vital no resulta concordante con la realidad histórica que la enmarca.

En el preludio de su epístola empieza invocando un pensamiento cuya trayectoria es una evidencia sumatoria de lo errado de un enfoque estratégico que solo ha conseguido descalabros y frustraciones, que a un elevado precio solo ha servido para confirmar su incompetencia a los efectos de alcanzar siquiera un mínimo de su prodigioso sueño. El Che fracasó en todos sus empeños: en el África, que no valorizó su aporte, en Bolivia, desprovisto del apoyo de sus supuestos aliados y finalmente abandonado a su suerte, y en Cuba, el descalabro de su sueño futurista, la creación del hombre nuevo, que diera continuidad a sus ideas y que nunca llegó a materializarse. Sencillamente porque el modelo proyectado no resulta compatible con la psicología tradicional del homo sapiens.

Algunos de sus razonamientos no resultan concordantes con las inevitables conclusiones a que conduce la dura realidad. La Reforma Agraria, en su afán de proletarizar a un campesinado, que por su origen, tradiciones y cultura no resultaría susceptible de aceptar esa transformación, resultó, desde su inicio un fracaso, por cuanto su modelo productivo socializado conspira con la realidad inevitable que conforma la psicología humana y lesiona directa y definitivamente la capacidad productiva individual, que termina en el fracaso colectivo de esa fundamental fuente de riquezas y manantial imprescindible que irriga el desarrollo económico de la sociedad .

En un lenguaje sencillo y alejado de la retórica; yo no tengo duda, de que si se hubiese entregado a cada campesino un lote razonable de aquella fértil tierra, con la misión de sembrar lo que su experiencia le dictara que fuera más razonable y productivo, con la libertad de comercializarlo donde estimara conveniente y al precio que impondría la oferta y la demanda, hace mucho, que a pesar “del Bloqueo” y todas las fantasías históricas derivadas de su presencia, el mercado agropecuario no solo cubriría sobradamente la demanda nacional, sino que sería además un rubro de exportación en absoluto despreciable.

Hay apostillas en el trabajo que por su origen histórico, que evidentemente marcan saltos fundamentales en el progreso de la humanidad, obligan al análisis y la comparación.

La Revolución Francesa ejerció una influencia decisiva, no solo en el seno de su propio territorio, sino además, a mediano o largo plazo en el resto de una Europa que arrastrando los rezagos feudales fue sometida a la confrontación de un nuevo reto que por su fuerza y envergadura la transformó, sino en ideal, al menos en un mundo mejor. A pesar de sus múltiples crímenes, atropellos y errores tácticos y estratégicos, que cercenaron en la guillotina los cuellos más ilustres de sus procreadores, con el transcurso del tiempo, hay algo que resulta innegable. Esta convulsión social tenía una fundamentación teórica muy sólida generada por intelectuales, economistas y pensadores, que con los pies en el suelo de un terreno conocido, y apelando a los métodos inevitables que por supuesto incluían la violencia y quizá incluso frecuentemente la injusticia, dejaron al final un legado. Con multitud de senderos, aspiraciones y metas y ese legado de reconocimiento universal es el que le confiere su valor histórico y le aporta una confiabilidad y perdurabilidad obligatoriamente presente en las futuras metamorfosis que seguiría el inevitable devenir de la humanidad.

La confrontación de esta conmoción, en particular en el ámbito de sus resultados y consecuencias, con el fenómeno que estremeció el siglo XX con una filosofía e ideología, aparentemente justificada, frente a un modelo capitalista, que desde el inicio de la Primera Revolución Industrial justificando su afán de lucro y su insaciable sed de riqueza materializó sus estrategias explotando sin contemplaciones a los que multiplicaban su riqueza, obliga a meditar.

Sin embargo, los que hemos vivido de cerca ambos mundos opuestos, a pesar de tener plena conciencia de que el capitalismo requiere para continuar su desarrollo e incluso su supervivencia, de modificaciones sustanciales en su modelo productivo, y en una distribución mas justa, no cabe duda, que mientras que este, a pesar de sus defectos ha crecido y fortalecido la riqueza y el desarrollo de sus naciones, del proyecto contrario, el que se le opuso durante setenta largos años, no queda nada. Los que ondeando las viejas banderas de la Hoz y el Martillo, persisten en el camino de frustración, fracaso y desastre social y económico, solo tienen un destino manifiesto, una Apocalipsis.

De su doctrina, filosófica, política y económica, no ha quedado ningún legado y los que persisten en la connivencia, olvidando las enseñanzas que impone el testimonio de la irrefutable historia contemporánea solo conseguirán ser testigos y cómplices de su desaparición.

Creo que todo el que conoció algo de la historia venezolana previa al Chavismo se percata de que la oposición política que actualmente acaudilla el enfrentamiento a Maduro es en gran parte la descendencia de la clase política que prevalecía en el poder durante los años anteriores. Aunque ello le resta capacidad de maniobra, credibilidad y apoyo, no cabe duda que, romanticismos Bolivarianos a parte, lo cierto es que esa sociedad sometida a una crisis económica rayana en el desastre y en el límite de la supervivencia y la tolerancia necesita un cambio, que sin asumir la responsabilidad patriótica, recupere el nivel de vida medio tradicional. Por otra parte, los que ostentan el poder, sumidos en la deshonestidad propiciada por el narcotráfico y el afán de lucro, no tienen en realidad posibilidades de revertir la situación.

Señala Silvio su tristeza de que ya no podrá escuchar a Blades como ese cantor de America que quiso ser…

Creo que a mí, como a muchos me sucede lo mismo con Silvio. No se si pretende detener el derrumbe del desastre porque realmente comulga con el o si no ha sido capaz de entender que nuestro país no tiene opción, o acepta el fracaso del proyecto y empieza de nuevo, por un sendero más justo, humano y realista, o el precio final será cada vez más costoso .

Pericles

EL LEGADO. OTRA VERSIÓN DE LA QUE DISCREPO

EL LEGADO. OTRA VERSIÓN DE LA QUE DISCREPO

Enero del 2017

El legado de Fidel Castro

Rafael Hernández,

Diciembre 2016

Uno

RH–Los grandes reformadores no siempre se han caracterizado por reunir detrás de sí el consenso unánime de la humanidad, ni siquiera de su propio pueblo.

Pericles:–Es el inexorable transitar de la historia el que limita disminuye y en ocasiones borra la anuencia de ambos, cuando demuestra que la ruta trazada y las metas propuestas estuvieron sustentadas en percepciones falsas y motivaciones puramente personales, sin concordancia con las que animan a la humanidad y mucho menos a su propio pueblo..

RH–Su mérito no radica en haber conseguido la aprobación universal, sino en haber construido un proyecto incluyente de progreso y justicia social, liberación y convivencia humana —así como sus patrones de medida— cuyo significado real solo puede asentar el tiempo.

Pericles:-Precisamente el tiempo transcurrido – que ha sido más que suficiente—y los fracasos experimentados, tanto el orden nacional como internacional lo que le desproveen del éxito programado y lo trasmutan en frustración

RH–Las lecciones de Fidel Castro —para Cuba y muchos en el mundo—  no son las de la conformidad, el pragmatismo o el fatalismo geográfico. Sucesivas generaciones lo vieron como el rebelde….

Pericles: – Las generaciones que le vieron como tal, quizá en los primeros años, militan hoy en una de dos fracciones: los que emigraron, —aproximadamente una tercera parte de la población y los que permanecen; –entre estos últimos, habría que precisar cuantos esperan un mecanismo real o milagroso que les permita segur los pasos de los que le precedieron.

Prueba de ello es la tendencia sostenida, creciente e irreversible al éxodo. Evidentemente, el rebelde, no solo perdió a través de su gestión una buena parte de los creyentes, sino que además la cifra de los iconoclastas se multiplicó, abonada esta corriente por la suma de los descalabros y su inevitable decepción ante esta realidad

RH-Sus ideas y acciones, incómodas para algunos, no enseñan normas como evitar “buscarse problemas”, callarse la boca ante los intereses creados, esperar que los cambios vengan de otra parte o de afuera.Como muchos saben, ni en la guerra ni en la paz fue un temerario, sino un estratega minucioso,

Pericles: De que fue un brillante estratega (en el orden internacional), creo que nadie lo discute. En el escenario nacional su táctica era más sencilla. Desde el día que se posó la paloma en su hombro, quedó claro el mensaje. No habría más hombros ni más palomas. No más juicios personales ni opiniones, por brillantes que resultaren, Por antonomasia el sería siempre el poseedor de la verdad, el único capaz de trazar la ruta, – aunque nos llevara al desastre – .

Los obligados a silenciar su propia voz y sus reclamos fueron sus colaboradores y los gobernados, inicialmente ** Convencidos de su infalibilidad¿¿¿¿

RH-Sus principales errores como dirigente se explican por sus propias virtudes.

Pericles.- Dos de esas ¿virtudes? Resultaron determinantes en el desenlace final del fracaso:

 Megalomanía. Aunque consustancial a la personalidad de la mayoría de los liderazgos políticos, en algunos como este, alcanzó niveles de tal magnitud, que cualquier decisión a tomar, fuese cual fuese su envergadura, riesgos o implicaciones solo podía materializarse si aparecía para la historia como su obra personal. Su supuesta infalibilidad resultó finalmente muy dañada por cuanto en su cuenta del debe y el haber los fracasos fueron, al final, mucho mayores que sus éxitos

Ego:

PSICOL. Instancia psíquica que se reconoce como «yo», en el psicoanálisis de Freud.

Podría bastar con la definición, pero lo que realmente le retrataba era la tendencia patológica e insaciable a cebarlo, aun cuando el precio de los nutrientes para conseguirlo implicara los más gravosos sacrificios por parte de los demás

RH-Estaba convencido, como San Pablo y el Che Guevara, que la educación y la dedicación a la obra, en un medio favorable, lograban transformar a cualquiera, y hacerlo un hombre (o una mujer) nuevo.

Pericles;- El hombre nuevo se malogró.

Surgió en un huerto donde sus raíces no tuvieron oportunidad de nutrirlo, porque el suelo, reseco y desprovisto de los nutrientes adecuados para un desarrollo ideal: libertad e independencia para escoger su ruta, sinceridad y honestidad de un liderazgo que practicaba lo contrario de lo que predicaba, exclusión de aspirantes a alcanzar el techo del desarrollo intelectual y científico, por el simple hecho de no aceptar, aparentemente convencido y en silencio, las falsedades, que los más lúcidos, en su temprana madurez, conceptualizaban como disparates sin futuro.

El hombre nuevo se frustró:

Porque en realidad el modelo era utópico. Ese hombre que se pretendía modelar, tiene más connotación de siervo de la gleba, qué de homo sapiens educado en un marco de libertad para pensar, vivir y crear.,

La confrontación con la realidad contemporánea de las presunciones que le inculcaron como verdades absolutas e irrefutables, no solo para su propio edén sino con la connotación de una transformación universal de donde germinaría la mítica senda conducente a la plena y total bonanza, solo puede considerar, a la luz de la contemporaneidad, que el diseño no solo estuvo desprovisto de objetividad, sino además, maculado intencionalmente para la conformación de una sociedad de siervos, en la cual, desposeído de opciones para su progreso personal, por su propia cuenta y según sus valores personales, fuese de hecho, un eslabón de la cadena que sosteniendo con su esfuerzo el modelo permitiera que un segmento infinitesimal de la sociedad disfrutara sin riesgos ni angustias, lo que a él, que constituye su sostén y le permite la continuidad, se le deniega .

Tres

RH- Ahora bien, nadie debería llamarse a engaño sobre la naturaleza de ese realismo. Ni en ausencia de Fidel ni después que se vaya Raúl, se debería esperar que un gobierno que defienda el interés nacional de Cuba transforme el sistema para contentar a los políticos del Norte o por algún beneficio económico.

 Pericles: La ausencia del primero ya se produjo. Al segundo, si es que alguien se lo cree, le queda un año. La debacle económica que enfrenta el país, (crecimiento negativo en el año 16) en el futuro inmediato y en ausencia (definitiva) de las placentas coyunturales que la sostuvieron durante décadas, no tiene ninguna posibilidad de supervivencia. El más elemental sentido común inclina a pensar que ante ello y (más preocupados por la conservación del poder que por el futuro del país) no pueden esperarse soluciones milagrosas, simplemente no habrá otra opción que aceptar el reto y las condiciones que exijan los que tienen los recursos y la intención de invertirlos, no por supuesto, con el propósito de salvarnos, sino simplemente por la motivación que les impone su habitual y normal modus vivendi, engrosar sus fabulosas riquezas

Cuatro

RH– Un tema reconocido en la agenda cubana actual por el propio Raúl es la cuestión de un socialismo democrático.

 Pericles;-La definición de “socialismo democrático” es una clasificación ambigua, confusa, poco definida, envuelta en una nebulosa que enmascara una posibilidad que marca la realidad que esconde como objetivo fundamental —     la conservación del poder por los mismos que durante el último medio siglo lo detentaron mancillando sin remordimientos las verdaderas aspiraciones de la sociedad que los procreó, y que actualmente, defraudada y exhausta, solo aspira, a su desaparición y el olvido de sus graves e incalificables desatinos .

Pericles

 

 

LA HABANA CIUDAD MARAVILLA

 

LA HABANA CIUDAD MARAVILLA

Junio del 2016

Maravilla: Sentimiento de admiración o de asombro. También refleja el mismo significado el vocablo estupefacción.

Creo que este último sería el más adecuado, porque es la impresión que causa el analizar que aun y a pesar de todo siga existiendo.

El fenómeno global en que pervive como todos los estadios que refleja la historia resultará perecedero y aunque prolongado en exceso y más allá de lo previsible evolucionará hacia la desaparición.

La restauración de sus emblemáticos barrios, más determinada por el enfoque económico-turístico que por la conservación de sus valores monumentales, resulta loable, pero a mi modesto entender no constituye la cuestión  determinante

La esencia que condiciona el apelativo es válida, por cuanto el mismo no se basa solamente en los rasgos arquitectónicos, o las huellas de la historia, sino más bien, en el modelaje que impone a una ciudad el conjunto de valores que conforman la sociedad que la habita.

Su encanto ha resultado inmune a los intentos de desvirtuarlo y detrás de cada fachada derruida y cada costumbre impuesta a contrapelo de lo tradicional, perduran, manifiestas o latentes, las que generaron su origen.

Pericles

 

MONTANER Y EL POPULISMO

MONTANER Y EL POPULISMO.

Enero del 2016

Pensaba señalar algunos aspectos, que como resulta frecuente, no coinciden con mi modesta apreciación, pero las primeras colaboraciones expuestas casi me hacen desistir, por cuanto en breve síntesis, aportan contundentes elementos que forman parte de los orígenes de la patología social actual, que evidentemente se ignoran de manera pragmática y cuya ausencia le resta credibilidad al aparentemente profundo análisis del fenómeno.

La breve síntesis histórica de un período tan largo y complejo, pasa por alto realidades insoslayables que forman parte de esa sustantividad y contribuyen de manera fundamental al surgimiento de ideas, doctrinas y procesos que florecen en medio de una objetividad innegable, que proporciona el substrato para su desarrollo.

Montaner- Digámoslo rápido. El enfrentamiento actual que divide a medio planeta, y especialmente a los latinoamericanos, es entre el neopopulismo o democracia autoritaria contra la democracia liberal.

Pericles- Ni la democracia liberal tiene siempre un carácter democrático real, pues generalmente no incorpora el verdadero sentir de los desposeídos, ni los populismos tienen necesariamente que ser siempre democracias autoritarias. La ventaja de las primeras es que cuentan con el apoyo del gran capital, con el que comparten sus ganancias y el apoyo material para su elección, mientras los segundos resultan agobiados por las presiones de este binomio, que pretendiendo conservar su patrimonio de dinero y poder apela a todos los subterfugios e informaciones potencialmente manejables, por medios de difusión, también parte del consorcio, que evidentemente lesionan el prestigio y la credibilidad de los que los que los dirigen, sin brindarles la oportunidad de materializar sus programas, única posibilidad de evidenciar su errores y aciertos

Resulta obvio, simplemente con la valoración de la historia del último siglo, que las doctrinas políticas, los líderes, los modelos económicos y de convivencia social, que han servido de marco para la instrumentación de soluciones, en el ámbito clasificado como populismo   han fracasado en sus propósitos. También ha quedado probado, que todos los arquetipos basados en la administración total de la economía por parte del estado y la ignorancia de su influencia negativa sobre la productividad del trabajo conduce, inexorablemente a la destrucción de la economía y por tanto a la imposibilidad de materializar el sostenimiento de sus propios programas, por justificados que resultaren. Esta realidad, con una prueba de campo lo suficientemente extensa en sentido temporal y espacial nos permite sacar conclusiones sobre la evidencia de una contradicción manifiesta entre la teoría y la realidad, representada, esta última, por la tradicional psicología humana. Sin embargo, aceptar que la contrapartida, el capitalismo puro y duro, tiene la intención de encontrar soluciones que sin menoscabo de sus enormes (e innecesarias) ganancias logre un mínimo equilibrio entre ellas y la realidad inobjetable de la pobre participación que corresponde al componente del sistema que las produce sería en realidad sencillamente utópica. Sería ingenuo confiar, que ese prototipo, bien conocido desde la primera revolución industrial, con los cambios cosméticos que no ha tenido otra alternativa que aceptar dada la imposición del devenir histórico y la dialéctica de la realidad objetiva consideraría de motu propio, la instrumentación de modelos aceptables para todos. Aun, incluso, cuando el aporte económico arrancado a los poderosos resultara ridículo y por tanto desproporcionadamente escaso para asumir soluciones realistas.

El Peronismo, (primera expresión del populismo en el continente) independientemente de su origen y del pensamiento conocidamente fascista de su liderazgo, concilió la aplicación de una doctrina social, con la realidad de una economía (producto de su neutralidad en el conflicto mundial) que dio la posibilidad de materializar anheladas conquistas sociales y durante una etapa sublimó las eternas expectativas del hombre común con una objetividad económica que lo permitía.

La megalomanía, enfermedad común de la clase política y la descomposición ética que conlleva, amén de otros componentes, deformaron y trasmutaron en simple bandera este movimiento, no obstante lo cual, conserva aún una fuerte presencia entre los desposeídos, pragmáticamente aprovechada por la nueva casta que los representa para la consecución de sus inconfesables conductas en el terreno político.

Salsa antiimperialista.

La Salsa antiimperialista, no resulta una expresión del gracejo popular, es una vieja realidad, lastrada por los intentos fallidos, los liderazgos sometidos a la presión de las coyunturas geopolíticas, la subordinación al instinto de asegurar y mantener el poder, la corrupción que supedita las ideas colectivas al beneficio personal y el uso de modelos obsoletos, con los que aun conscientes de su inconsistencia e inhabilidad para la búsqueda de caminos viables conviven, con el único fin de perpetuarse en el poder .

Sin embargo no es este el único condimento donde germina el sentimiento antiimperialista. La historia del capitalismo, en particular del norteamericano, en los países al sur del Río Bravo, está tan plagada de errores estratégicos, imposición de modelos de explotación, respaldados por los capitalistas locales, los políticos corruptos y las clases privilegiadas. De apoyo incluso a regímenes inhumanos que paralelamente a su alianza económica inundaron de sangre e injusticias los territorios en los que determinados segmentos poblacionales se les enfrentaron.

 LA GUERRA NUESTRA DE CADA DÍA, continuará indefinidamente, por cuanto los sectores pertrechados de los recursos para encontrar la paz, están a la vez sumergidos en su prepotencia, su limitado humanismo y su amor a la riqueza, condicionantes de una estrategia universal, que se nutre de las raíces históricas que forman parte de su propia consustancialidad.

Pericles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO

EL “INTERNACIONALISMO PROLETARIO”

 

Como todos los que llegan a la tercera edad, con frecuencia analizo, una veces con placer y otras con resignación, los componentes tradicionales y clásicos que conforman la vida de los hombres comunes y los pequeños rasgos que los distinguen, aquellas conductas, actitudes, decisiones o aventuras que matizan, particularizan e individualizan a cada ser humano – en este caso los míos

Quizá, si algo distingue a los seres corrientes, en este trozo de historia que nos tocó vivir, dada la singularidad de la etapa y las tendencias predominantes, es el hecho, de que cualquiera en nuestro País, puede haber sido protagonista, o al menos participante, en algún evento, nativo o internacional, que en ese, su propio ámbito, le proporcionó una connotación particular y a la vez, le dejo una mezcla de memorias imperecederas que surcando la corteza de su espíritu, dejaron su huella de sutiles remembranzas, con su mixtura de vivencias de una ya lejana juventud, romántica y febril y el análisis retrospectivo de los valores reales que lo suscitaron, las intenciones que lo motivaron y los resultados que el tiempo se encargó de decantar.

La primera vez que me alejé del terruño, en la bodega de un barco, en una madrugada silenciosa y tensa, no sabía a ciencia cierta, ni cual era mi destino, ni cuanto duraría aquella andanza. El brusco desprendimiento de mi hábitat natural, la ausencia sin despedidas, y sin explicaciones, inevitablemente generadoras de una lógica expectativa e inquietud familiar, sumadas   a la perspectiva del enfrentamiento, a fenómenos cuya dimensión desconocía, me precipitaban a un estado de ansiedad, que solo la juventud, y la inexperiencia me permitían sublimar, descargando la responsabilidad de las consecuencias en los que sin consultarme decidieron mi suerte.

La aventura marítima, el desafío de un océano, solo conocido en los libros, el ingreso a un Mediterráneo, poblado de leyendas y el recalo en un puerto, hasta entonces incierta perspectiva del final de un viaje rebosante de interrogaciones, me marcaron con la huella quijotesca que el pensamiento romántico de la época definía como realidad.

El desembarco y la caravana de marcha se organizaron con la premura y el desorden característicos de los tiempos y poco después, de nuevo se recreó mi vista con un paisaje desconocido, con vegetación y plantas ajenas a mi cultura tradicional. Por primera vez, los olivos, cargados de fruto y aquella extensión inmensa, donde se perdía la vista, sin colinas ni montañas que se difuminaba en el infinito de una tarde, fría y hostil. Después, al final, una muralla alta y vetusta, un recinto protegido y dispuesto para rechazar cualquier contingencia, – me recordaba las películas de la niñez- solo que ahora, era protagonista y actor, en una supuesta guerra, que en cualquier momento podía envolverme en la vorágine de un combate cuyas consecuencias eran imprevisibles.

El cansancio y la tensión de una posibilidad incierta no fueron suficientes para conciliar el sueño. Una inclemente temperatura glaciar, contradecía el aserto ignorante de los promotores sobre el clima y además de la noche fría e insomne nos sorprendió un amanecer despiadado, donde el agua prevista para el aseo matinal, exigía, para acceder a su empleo, la ruptura de una capa de hielo.

La sucesión de los días, las semanas y los meses, abrumado de trabajo, mal alimentado y sucio, trascurrieron bajo la aspereza de aquel invierno de crudeza inesperada, para el cual no estábamos preparados y la interrogante, que solo para mi consumo, me hacía de vez en cuando: ?Que carajo hacíamos nosotros allí¿?

Había, por supuesto, una respuesta oficial. En esos tiempos, hasta podía ser convincente y en realidad, salvo las excepciones clásicas y “normales», un sentimiento de solidaridad y un compartir con igualdad las penurias y los riegos de las contingencias, le confería al evento un sentido de aventura romántica, de hidalgo enfrentamiento, de justa y humana solidaridad. A los 28 años y procedente de la telúrica realidad en que venía inserto, eventos de esa naturaleza, superaban el razonamiento lógico, las dudas incipientes y las inquietudes personales.

Solo muchos años después, en el reposo de la edad, sería capaz de aquilatar en su justa medida, los resortes que movían decisiones de aquella especie, las consideraciones, enmarcadas en el trasfondo de un pensamiento, que esgrimiendo realidades y eventos locales, para nada discutibles en su esencia, escondía el pragmatismo interesado de imponer modelos. Independientemente de sí, la cultura y tradiciones, el pensamiento secular o las profundas raíces de una religiosidad milenaria- capaz en ocasiones de llegar a sustituir la legislación social emergente que debía subordinarse a los viejos códigos que marcaron con su impronta los hábitos y costumbres de aquellas comunidades- resultarían categorías tan válidas, que sería improcedente su sustitución.

La aventura, que duró seis meses, y le restó 30 libras a mí ya magra constitución, finalmente terminó y se repitió, a la inversa, el itinerario interoceánico que me devolvió a la Patria y la familia.

Atrás quedaron los recuerdos de una experiencia, que puso a prueba mi vocación de Médico, mi modesta preparación y la sensación, de que para los patrones de la época, había cumplido satisfactoriamente con mi deber.

Los pequeños lunares, las manchas que deslucían el carácter épico y justiciero del sacrificio, no tenían todavía suficiente peso y se ignoraban, como excepciones inevitables, como máculas transitorias que el futuro se encargaría de limar.

Allí, en aquel suelo ajeno, extraño y mal comprendido, no dejamos por suerte ninguna tumba que recordar. Los más belicosos y experimentados, los que un poco venían haciendo del combate su profesión, se quedaron con las ganas de ejercitarla, porque, razones ajenas a ellos mismos pusieron término a una contienda que parecía más razonable dirimir en otro terreno. No sería, afortunadamente, la historia de otras confrontaciones que la estrategia que se iniciaba allí, proporcionaría en el futuro, donde la cuota de sacrificio exigiría un gravoso tributo

Entre los recuerdos gratos que conservé, no olvidaría mi visita a Argel y en particular la exploración del barrio tradicional.

La parte alta, que es el núcleo antiguo de la ciudad, se caracteriza por ser un laberinto de calles estrechas dominado por la Casbah, una fortaleza del siglo XVI construida por los turcos, que da nombre a todo el barrio. Después de la II Guerra Mundial, el rápido crecimiento de la población en el sector islámico provocó la aparición de barrios de barracas en las zonas circundantes.

Las calles, tan estrechas, que en ocasiones, las manos extendidas casi tocan los edificios de ambas aceras, empinadas y llenas de esa magia típica de la región que parecen transportarte a un cuento de La Mil y Una Noches y los rostros ceñudos y desconfiados, que aun no habían olvidado el reciente pasado colonial de crímenes abusos y excesos de todo tipo.

Mi afición a la historia se recrea con el encuentro de un viejo habitante de la ciudad, que además de sorprenderme con un español perfectamente

comprensible y casi sin acento me contó…

Como en el 1200 a. C. los fenicios, que ya habían fundado colonias en la bahía de Argel, contaban con un puesto comercial costero en la zona. Al finalizar las Guerras Púnicas, la ciudad (146 a. C.) quedó integrada dentro del Imperio romano, y pasó a llamarse Icosium

De aquella etapa, aun persistían las ruinas de un circo, cuya contemplación, fue como un regalo singular y pródigo que me abstrajo de la realidad que me condujo hasta allí y otros restos urbanos, en los cuales encontré un mosaico de la época que conservé muchos años

La actual ciudad fue fundada alrededor del 950 por los beréberes, y durante los siguientes cinco siglos estuvo en varias ocasiones bajo el dominio de europeos, árabes y, de nuevo, beréberes. Los españoles la conquistaron en 1510 y fortificaron el islote que se extiende frente al puerto, conocido como el Peñón. En 1518 sus habitantes expulsaron a los españoles y proclamaron su inclusión dentro del Imperio Otomano. Con los otomanos se convirtió en la capital de la costa de Berbería, cuyos piratas atacaron durante trescientos años a los barcos procedentes de cualquier lugar del mundo. En 1816 una flota integrada por holandeses y británicos consiguió destruir casi por completo la armada argelina, pese a lo cual la ciudad continuó siendo un puerto pirata hasta 1830, en que Francia, como venganza por los ataques que sufrían sus barcos, conquistó primero la ciudad, y después el país entero.

Tampoco olvidaré mi visión del Sahara

Aunque el desierto nos pueda parecer una gran barrera, no ha sido así a lo largo de la historia. Me impresionaba pensar como el hombre osaba atravesar aquella inmensidad, árida, estéril, impresionante. Supe, de distintas fuentes, que el comercio transahariano empezó en el año 1000 a. C., cuando se atravesaba con bueyes, carros y carretas. Que Cartago dio nuevos impulsos a esa demanda en el siglo III a. C., y que Roma introdujo el camello como medio de transporte tres siglos más tarde. De cómo, a partir del siglo VIII, coincidiendo con el apogeo del poder árabe, el comercio sahariano alcanzó gran importancia y llegó a su máxima expansión. Entre los siglos XIII y XVI; numerosas rutas cruzaban el desierto y unían los reinos africanos medievales y los imperios de Ghana, Songhai, Kanem-Bornu y Hausa con los puertos del norte de África. Los principales productos comerciales eran el oro y los esclavos hacia el norte, y la sal (de las minas del Sahara), las conchas de cauri (la principal unidad monetaria) y las armas hacia el sur. Éstos constituían mercancías imprescindibles para los Estados, pero las caravanas también transportaban artículos de lujo: vestidos caros, pimienta, marfil, nuez moscada, artículos de cuero y, en el siglo XIX, plumas de avestruz.

Se dirigían hacia el norte con destino a Europa.

Pero la avidez de aquel mundo no se conformó con la explotación del comercio y finalmente, terminó por conquistar, a sangre y fuego, aquellos territorios codiciados y sus riquezas, que durante muchos años, engrosaron las arcas de las naciones europeas a expensas de la explotación y el sojuzgamiento de aquellos pueblos, que a pesar de su tenacidad, no pudieron resistir el embate de las potencias del norte, más desarrolladas y fuertes.

Estas fueron mis ganancias en la aventura. Un enriquecimiento del acervo cultural. Una historia que contar a los nietos y un punto de partida para comprender mejor lo que vendría después

Los años se deslizaron a través del tiempo. El mundo siguió su curso. Muchas nubes de tormenta amenazaron el reposo y la paz. Como si no fuera suficiente con las inevitables catástrofes naturales, el hombre contemporáneo, pertrechado   de nuevos y poderosos recursos de destrucción parece haberse impuesto la tarea de contra restar las consecuencias de las tasas de crecimiento poblacional, que no por casualidad, alcanzan sus más elevadas cotas en el mundo subdesarrollado y pobre.

Y entonces, cuando ya no lo esperaba, una nueva convocatoria me mezcló otra vez en la tumultuosa corriente de la contemporaneidad.

De nuevo África. Pero ahora, no en el mundo árabe de las leyendas y del desierto, de los camellos y sus caravanas, de las mujeres veladas y sometidas por las leyes religiosas, de la poligamia aceptada y practicada a contrapelo de legislaciones que pretendiendo modernizar las naciones, resultan impotentes ante las tradiciones y las costumbres centenarias. Ahora, era el África negra, con sus dialectos regionales y su Portugués impuesto, con sus prácticas tribales y su filosofía de la vida y de la muerte, que resistió el influjo de siglos de dominación foránea y que pagando un fuerte tributo emergía de un colonialismo, agotado y trasnochado, que no obstante su resistencia, no pudo sobrevivir a las ideas, las realidades y los retos que le imponía sin apelaciones la segunda mitad del siglo XX.

La sorprendente realidad que impactaba los sentidos: las calles desbordantes de desechos, el penetrante hedor que contaminando el ambiente inducía una permanente sensación nauseosa, que después sabría me acompañaría mucho tiempo, la impresionante miseria ambiental, que deslucía la otrora hermosa y elegante ciudad, resultaba el pórtico de bienvenida, la introducción a un mundo que combinaba en partes alícuotas, el recuerdo, aun cercano, de la impronta colonial, con su secuela de explotación y abuso, el desarrollo y la persistencia de una conducta servil y temerosa, y una cultura marcada por siglos de atraso y como enquistada para sobrevivir en la intemperancia y la inclemencia del pasado y renuente a evolucionar en un presente lleno de interrogantes y de inquietudes que la contemporaneidad continental, lejos de despejar, contribuía a alimentar.

El África de la posguerra, había escapado, casi en su totalidad del viejo colonialismo, había roto las rancias cadenas que durante siglos le ataron y le constriñeron a una vida de servidumbre y desesperanza, con muchas de sus riquezas aun intactas, pero casi como norma, con una absoluta incapacidad para apropiarse de ellas. Los liderazgos autóctonos, por lo regular formados intelectualmente en las antiguas Metrópolis, salvo quizá, contadas excepciones arribaban al poder dedicados, como tarea fundamental al enriquecimiento personal, y a la creación de estructuras políticas que les aseguraran su persistencia como paladín perpetuo, despertando muchas veces ilusiones místicas que tendían a confundir su destino gubernativo, que tras la imagen de una democrática modernidad, escondían viejas raíces, sugeridas y entronizadas en su pensamiento, por su formación histórica y que más que preocuparse por el destino de sus pueblos, por su miseria y su ignorancia, centraban su atención en su futuro personal.

La corrupción administrativa, la entrega de los recursos, la represión de las corrientes opositoras, empeñadas también en el disfrute del poder y sus ventajas, generaban confrontaciones internas y propiciaban ingerencias extranjeras, unas con el instinto carroñero de apropiarse de las ventajosas riquezas aun existentes y otras con el interés de extender una hegemonía ideológica y un modelo teórico que la geopolítica de la época exhibía como alternativa dialéctica y justiciera.

Y en esta encrucijada encajaba mi presencia. En esta coyuntura, de nuevo atravesé el océano y por segunda vez en 25 años me pregunté, si valía la pena, el abandono y la lejanía, la nostalgia y el reencuentro con aquella realidad convulsa y expectante, pero sobre todo, si las decenas de miles de hombres y mujeres que me acompañaban o me precedieron, estaban realmente a la altura de los postulados hipotéticos que enmarcaban el intento.

Portugal no obtuvo el control completo del interior del país hasta comienzos del siglo XX. Posteriormente fue gobernado bajo el llamado Regime do indigenato, un sistema colonial, en el que la explotación económica, el abandono cultural y la represión política estuvieron en vigor hasta 1961. En 1951 el rango oficial de Angola se cambió de colonia a provincia de ultramar; poco después, se adoptó una política de rápidos asentamientos europeos, en un inútil intento del poder colonial para evitar lo inevitable. Durante la década de 1950 surgió un rápido movimiento nacionalista, y en 1961 empezó una guerra de guerrillas contra los portugueses.

 Los nacionalistas, sin embargo, se dividieron en tres grupos rivales: el Frente Nacional para la Liberación de Angola (Frente Nacional de Libertação de Angola, o FNLA), el MPLA, y UNITA. A pesar de su poderío militar, ninguna se impuso al ejército portugués hasta la revolución de Portugal en abril de 1974. Después, el sistema colonial portugués empezó a declinar. El nuevo régimen de Lisboa acordó un traspaso de poder, y el 11 de noviembre de 1975 Angola consiguió su independencia.

Dos gobiernos afirmaron representar al nuevo Estado: uno formado por el MPLA en Luanda, el otro por UNITA en Huambo. En la inevitable guerra civil en pos de la hegemonía se vieron implicadas las superpotencias: el MPLA fue apoyado por la Unión Soviética y ayudado por tropas de Cuba, mientras que Sudáfrica, Estados Unidos y otras potencias occidentales se aliaron con UNITA y su líder, Jonas Savimbi. Al inicio de 1976, el MPLA había ganado más dominio, y su dirigente, Agostinho Neto, que también era el presidente del país, fue poco a poco reconocido en el mundo.

Neto murió en 1979 y el liderazgo político fue asumido por José Eduardo Dos Santos. Continuó la guerra contra las guerrillas, que contaban con el apoyo de incursiones militares de Sudáfrica en territorio angoleño, con la intención de perseguir a los insurgentes de Namibia, y al mismo tiempo intentar desestabilizar el gobierno de Dos Santos.

En agosto de 1988, en las negociaciones realizadas por Angola, Sudáfrica y Cuba, se acordó un plan de paz que incluía la independencia para Namibia. En mayo de 1991 abandonaron Angola las últimas tropas cubanas

En esta nueva versión del “Internacionalismo” en la que otra vez me veía inserto era evidente, que muchas cosas habían cambiado.

Las divisiones jerárquicas, poco nítidas en la primera aventura, ahora eran más evidentes y no solo implicaban un distanciamiento entre jefes y subordinados en el plano de las relaciones personales, imponían también una marcada diferencia en las condiciones y la calidad de vida.

Lujosas residencias, automóviles modernos y una logística particular, distinguía el ambiente de los superiores y en más modesta escala, los subalternos, según su rango, salvo los riesgos inherentes a una contienda bélica, ostentaban un nivel de vida que superaba con creces al de su origen en el terruño.

Nadie resulta ajeno a la influencia externa, a los cambios que surgen a su alrededor. Aquellos hombres y mujeres, procedentes de una sociedad cerrada y excluyente, que imponía las leyes de su ética particular, con la férrea disciplina que exigía su perpetuación y el alcance de sus intereses,, no podían escapar, ni en su pensamiento interior ni en la cotidiana expresión de su vivir al ascendiente que estos contrastes ejercían sobre ellos. Desde la estrecha realidad de la supervivencia que constituía el marco espiritual y material en que vivían, eran catapultados, en unas horas, a un escenario nuevo, con patrones diferentes; que solo oficialmente, trataban de mantener la estructura original. Pero los mecanismos de contención, representados también por hombres y mujeres, procedentes del mismo caldo de cultivo, resultaban incapaces ellos mismos de imponer las normas, los tabúes y los prejuicios estereotipados que teóricamente debían conservar.

Y nacieron nuevas reglas, nuevas costumbres, y se daba la paradójica realidad, de que solo en unas horas, aquellas mentes sometidas y dóciles se adaptaban y se ajustaban a la contrastante y nueva posibilidad, que irrumpía en sus vidas, tirando por la borda, sin remordimientos ni prejuicios, sus viejos estilos, sus rígidas normas de austeridad y respeto, como si la vorágine de una guerra cercana, la ausencia del medio tradicional y los riesgos que los acechaban fueran en realidad la justificación de su conducta, sin reconocer, conciente o inconscientemente, que la fragilidad de los principios que estructuraron su vida, eran una causal mayor para sucumbir al cambio que la influencia del presente en que habían sido introducidos.

Decenas de miles atravesaron esa experiencia. Muchos la sobrevivieron y retornaron a su mundo original, retomando el ritmo de su ambiente, como si el paréntesis de la aventura, al cerrarse, fuera el epílogo en que terminaba. Pero todos, en una u otra forma, quedaron marcados. Nadie podría escapar a la percepción, evidente y preocupante, de que la quimérica esperanza de construir un mundo mejor, que solo podían conseguir los propios hombres, no solo dependería de las concepciones o las categorías filosóficas, por muy convincentes que pudieran ser, de la fuerza que se ejerciera para romper los modelos que la precedieran, del escamoteo de la modernidad circundante para limitar la tendencia a las comparaciones, porque la propia materia prima esencial, el hombre, resultaba tan vulnerable y frágil, que evidentemente serían incapaces de perpetuar las transformaciones que ese onírico futuro les exigía.

Mi imagen de la realidad se amplió.

Las motivaciones que impelían a la búsqueda de aquella participación, pasaron de lo romántico y esotérico a lo pragmático. El pensamiento quijotesco, abstracto y manipulado, colisionó, inevitablemente, con el duro entorno que imponía sus reglas. Enfrentarse a ellas con los restos de los maltrechos principios era riesgoso y comprometedor y solo conducía al aislamiento. Era más sencillo ser cómplice y participar de las ventajas que oponerse a su arrolladora realidad, porque la magnitud del acontecimiento, tan profundo y amplio, no admitía la crítica ni el análisis.

La aparición de las relaciones de pareja, en aquel medio, más que a la atracción física, el imperativo sexual o la afinidad espiritual, dependía, con mucha frecuencia, de las ventajas materiales que condicionaba. La ecuación jerarquía-poder- ventajas materiales, era común denominador de estos vínculos, por lo demás, generalmente transitorios, ajenos a la existencia de las relaciones familiares, que momentáneamente pasaban a un segundo plano, para retomar su vigencia al regreso.

El abuso del poder, justificado por el ambiente, esencialmente militar y las condiciones de un estado de guerra, mancillaban las viejas tradiciones clasistas. Se toleraban y aceptaban como un mal inevitable, y la intolerancia a sus manifestaciones, conducían sin apelación al traslado a las más remotas y peligrosas regiones.

El tránsito de bienes materiales a la retaguardia lejana, en ocasiones ridículos exponentes de la incultura de sus ejecutores, marcaba la tónica de rapiña consustancial a todas las guerras y tenía una escala permisiva concordante con la categoría del emisor.

Los bien provistos y custodiados almacenes, no tenían restricciones para los jefes, que podían regodearse con los más finos licores y los más exigentes y tentadores bocados, mientras la tropa que combatía en las trincheras y estaba en duras y complejas situaciones, sobrevivía con lo que ni siquiera la población autóctona, desnutrida, subalimentada y miserable aceptaba consumir.

El regreso, traía, mezclado en singular cóctel, la alegría del término del compromiso, la vuelta a casa, con sus limitaciones materiales y el reencuentro con la familia; la posibilidad para algunos, de ciertos bienes materiales, inaccesibles en el mercado nacional y para muchos, como yo, una profunda sensación de frustración y desencanto, en cuanto a los valores humanos, la justicia, los ideales y un escepticismo lacerante y cruel que me marcaría para siempre, dejando un vacío, una sensación de pérdida irreparable en lo más caro y preciosos del hombre, su fe y su entrega a una causa que creyó justa y resultó tan falsa y desalentadora que me abandonaba entonces sin asidero, sin justificaciones y sin esperanzas.

Por supuesto que la coincidencia temporal del derrumbe (1988-1989) del universo conceptual y material en que se sustentaba el pensamiento político y social criollo, con el episodio vivido, determinó un reforzamiento inevitable de estas nociones, reafirmando en la conciencia ya desde antes escéptica y frustrada el criterio de lo falso de sus proyecciones y la debilidad de su base de sustentación.

Y pensé entonces que había terminado.

Pero no sería tan sencillo. Ahora, en nuestro propio ambiente, las repercusiones del desastre de aquel mundo que nos sustentaba e inspiraba imponían transformaciones inevitables Las cotidianas necesidades, asignaban nuevas demandas y me percataba, que la proximidad del retiro, no solo me alejaría de la vida tradicional, de las motivaciones profesionales, sino que además, me sumiría en una crisis económica insoluble.

Y surgió una nueva expectativa, el trabajo en el exterior, como posibilidad de enfrentar este último reto.

De nuevo la influencia de las raíces familiares, con sus tendencias migratorias, estimuladas por el análisis de una realidad presente y la gravitación de un futuro cercano, generó la aceptación de aquella oferta, aparentemente con posibilidades de desarrollo. Más realista y menos romántica, parecía compatibilizar las ventajas financieras potenciales, que una economía nacional en descalabro, reclamaba como vía de posibles ingresos y la necesidad personal, que a escala individual, se aceptaba ahora como normal.

El proyecto, la creación de una clínica privada, dada las condiciones ambientales resultaba aparentemente viable

Sin embargo, rápidamente me percaté, al tomarlo en mis manos para ejecutarlo, que el proyecto, elaborado por personajes ajenos a la cultura que su desarrollo exigía, aunque enmarcado en el enfoque conceptual de una inversión en el exterior de y para la consecutiva explotación y ganancias de una empresa estatal, además de concepciones no viables ni compatibles para la etapa, en realidad encubría, otras motivaciones e intereses, personales y de grupo, que poco tenían en común con las aspiraciones patrióticas que le revestían y proclamaban, solo para ocultar el trasfondo real de apropiación y enriquecimiento personal, que como corriente impetuosa, crecía y se desarrollaba poniendo al desnudo los verdaderos motivos e intereses que lo generaba y la descomposición moral de sus ejecutores, miembros históricos de una jerarquía política en decadencia, que avizorando el tránsito inevitable hacia un fracaso más o menos cercano , pretendían asegurar, por este y otros medios su propio futuro .

En la medida que pasaban los meses, aquel engendro que crujía y cedía en su integridad por todas sus coyunturas, en la medida que su ejecución reclamaba un capital inexistente y una disponibilidad de inversiones imprescindibles para su capacidad competitiva, me mostró con claridad su entraña.

El jerarca local que representaba la empresa, manipulaba la información y escamoteaba los recursos y los que le cubrían en la retaguardia, pareciendo dejarse engatusar por sus maniobras, eran en realidad cómplices interesados y por supuesto protegidos, que tomando su parte mantenían aquella situación virtual como un hecho real, solo hasta el momento en que los riesgos les indujeron al jaque mate del proyecto, poniendo a salvo sus tajadas   y pretendiendo culpar del fracaso a los que en nada se beneficiaban

En realidad, ya en estos tiempos, nada me sorprendía. El feroz instinto de conservación de las ratas que abandonaban la nave, deteriorada, desacreditada y en franca decadencia, era un fenómeno tan común, que solo podía conceptuarse como la evolución histórica natural de un proyecto, que camuflado como obra redentora y solidaria, solo había servido de instrumento para la conservación de un poder absolutista y excluyente y en la última etapa

engarzado con el inevitable tránsito hacia una economía de mercado, aun en poder de la oligarquía dominante, dejó expeditas las vías, para que este mismo grupo y sus descendientes sentaran las bases imprescindibles para entrar en el periodo posterior, en posesión de los recursos materiales. que de alguna manera, le permitieran mantener su hegemonía.

La corrupción y la pérdida de valores, caracterizadores de una etapa insoslayable, extendían sus tentáculos al exterior, donde la lejanía y las características del medio posibilitaban su crecimiento y desarrollo. .

Que pena que tantas vidas útiles y tantos sueños inconclusos abonaran esta cosecha final. Que pena aceptar que el hombre es un ser tan imperfecto que nunca será capaz de construir para la eternidad y la excelencia, porque lastrado por sus propios defectos y limitaciones siempre termina enlodando sus obras más virtuosas y chapoteando en el fango de su propia condición.

 

El epíteto Internacionalismo proletario, que teóricamente englobaría y justificaría la lucha por un mundo mejor, en particular, para los más explotados y olvidados, que funcionaría sin limitaciones, con la licencia que le otorgaría una realidad histórica omnipresente – la explotación de los más débiles – y el propósito de la liberación del yugo inaceptable a que estaban sometidos, en realidad no se materializó por estas justas motivaciones.

Un liderazgo local, coincidente con una geopolítica regional e internacional propicia, unido a una megalomanía excluyente y un afán de protagonismo rayano con la enajenación mental, que sería capaz de arrojar en la pira de sus aspiraciones los bienes materiales recibidos, seguramente más útiles y necesarios para otros propósitos, y lo más doloroso, las vidas valiosas de miles de compatriotas convirtió la odisea, aparentemente gloriosa, en una gran estafa moral, con un epílogo de derrotas y la contribución al surgimiento y endiosamiento de un liderazgo regional, corrupto, enajenado y por completo ausente de sus propias realidades.

 

Descanse en paz el Internacionalismo Proletario.

 

Pericles

LOS PROGRES..

LOS PROGRE

Junio del 2018

En Cuba hay una concepción de los “Progres” que no les resulta muy benévola.
Durante los primeros años de la revolución estos pensadores militaban (mayoritariamente) en un círculo que defendía a ultranza los principios y los “supuestos” éxitos. Consideraban que el camino transitado marcaba el futuro ideal de la humanidad y en base a ello, subvaloraban el alto precio pagado: Abuso de poder, limitación progresiva de los derechos, exportación del pensamiento y la acción y la violación de las normas internacionales de respeto a otros países, la división de las familias, la imposición de una cultura ajena, la destrucción del modelo económico precedente y el ingreso a otro, evidentemente errado y fallido, incluso, la derivación inexorable y precoz hacia un régimen dictatorial, que aboliendo todas las normas clásicas de la democracia se convirtió en absolutista, clasificando como mercenarios y antipatrióticos a todos sus opositores.
Evidentemente, una buena parte de ellos se fue desmarcando, unos precozmente y otros un poco más tarde. Algunos pasando a la neutralidad y la mayoría transmutándose en acérrimos críticos, y por ende en enemigos.
Curiosamente, tanto en la primera etapa como posteriormente, los “fieles” eran asiduos visitantes transitorios, halagados y reconocidos, pero prácticamente ninguno tomó sus bártulos y se vino a vivir al paraíso. En general, han preferido siempre morar en sociedades capitalistas desarrolladas, regidas por la democracia, que compartir el valle de miseria en que se convirtió precozmente nuestro país.
Sin embargo:
Hay gentes que prefieren ignorar la realidad, por evidente que resulte, antes que aceptar su error.
Hay otros que viven de su lealtad, aun cuando ello implique la traición y la renuncia a determinados ideales.
Hay muchos, tan comprometidos que no tienen otra opción

El hombre que sustenta reales y justas ideas progresistas no puede substraerse a aplicar la dialéctica y aceptar que los prometedores embriones que sugieren un futuro deslumbrante toman con frecuencia caminos torcidos, enlodados en el afán de conservar un poder infinito y las ventajas materiales que suelen acompañarle, olvidando el apego a los sueños juveniles y románticos de su procedencia .
Transitar la misma ruta, históricamente bien documentada, que solo conduce al desastre Apoyar y defender un sueño en descomposición, cargado de fracasos y frustraciones, son quebrantamientos incompatibles con la condición de “Progre”

Pericles

EL SUEÑO AMERICANO

EL SUEÑO AMERICANO

El mito del sueño americano es más reciente de lo que se piensa. El término lo acuñó el historiador James Truslow Adams en el libro La épica de América, escrito en 1931. “No es un sueño simplemente de automóviles y salarios altos, sino un sueño de orden social al que hombres y mujeres pueden aspirar sin importar las circunstancias fortuitas de su nacimiento, origen o posición”.”. El igualitarismo estadounidense no habla de igualdad de resultados, sino de oportunidades. La Declaración de Independencia, de 1776, no garantiza el derecho a la felicidad, sino a buscar y encontrar la felicidad: el resultado depende del talento y la voluntad de cada uno.

Yo en mi modesta vida particular, y en mi propio escenario, siempre lo vi a través de ese prisma. No resulta imprescindible ser norteamericano, ni residir en este país para usar el método, al menos en su componente personal, pero cuando la sociedad en su conjunto lo entiende así, permite, o al menos facilita, que tus sueños y tus esfuerzos florezcan y se trasmuten en una sustantividad, en la que si bien es cierto, que el esfuerzo principal depende fundamentalmente de ti, el jardín donde se cultiva te lo reconoce y premia.

Los principios generales con frecuencia se distorsionan cuando se llevan a la praxis, por cuanto en su conversión de teoría a práctica juegan papel múltiples factores.
En un universo en que priman las reglas fundamentales del Capitalismo, esta opción hipotética de cimentar y consolidar las vías que condicionan la perdurabilidad de la hipótesis y conducen al éxito de los resultados propuestos, no es ajena a las reglas y costumbres que rigen en el amplio espectro de la sociedad. Es decir, aun cuando el concepto sea global, nacional, bien intencionado y sin lugar a dudas positivo, su materialización descansa, en un porcentaje no despreciable, en la inversión económica, manejo, competencia, y obtención de réditos, de los que puede exhibir cualquier otra inversión en el marco del capitalismo clásico.
Ahora bien, si la participación de la empresa privada en la administración, control, y manejo de una parte no despreciable del total de un proceso que finalmente conduce a los resultados previstos, en la dirección de rescatar y preservar los recursos humanos que reúnan las condiciones para alcanzar los más altos niveles de educación en los diferentes perfiles del conocimiento, que en última instancia, además de permitirle al individuo como tal su éxito personal, contribuirá al desarrollo, progreso y riqueza, material, social y espiritual de la nación en que habita, el principio es aceptable, aun cuando los valores que lo engendran y controlan sujetos a la avidez por la riqueza como religión que inspira el modelo estén subordinados a sus propias leyes

 

 

Pericles

MEDITACIONES

MEDITACIONES

CUANDO…

La represión de las ideas no determina su desaparición. Por el contrario, las fortifica y afianza. Convierte en realidad las sospechas y en trincheras las propias fortificaciones creadas para su defensa.

(Fines de los 80 y principio de los 90)

CUANDO…

Cuando el temor, la represión y esa tendencia conservadora e inmovilista que nos invade con el paso de los años, bloquean nuestra capacidad de expresión y nos mantiene silenciosos y cómplices, ante las angustias morales de un mundo decrépito que se desploma. Cuando aceptamos sin protesta y aplaudimos, aunque sea avergonzados y tímidos, actitudes repugnantes para nuestra conciencia. Cuando con absoluta seguridad y conocimiento, estamos conscientes de la exigencia de valores que ya no existen, de principios caducos y obsoletos, y aceptamos que reclamen su cumplimiento, personajes que no los practican, y que hace mucho, quizá nunca, creyeron en ellos.
Cuando se pisotean las leyes y los derechos que nosotros mismos aprobamos y defendimos, y se proclama la necesidad de hacerlo en función de defender supuestas conquistas, que hace rato son polvo de la historia, que bien sabemos, no son producto de la capacidad del sistema para originarlas o conservarlas, sino la resultante de una coyuntura histórica, de una concepción Geopolítica que predominó en décadas anteriores.
Cuando vemos a diario las miserias que seres humanos, aparentemente dignos y respetables, realizan en detrimento de otros, que no tienen más delito que aquel al que los empuja nuestra realidad.
Cuando el deterioro de la moral ciudadana alcanza niveles tan alarmantes; pudiéramos decir, parodiando la cita bíblica, “… resulta más difícil encontrar un hombre honrado en nuestra sociedad que una aguja en un pajar». y esta pérdida creciente, progresiva y aplastante de nuestra ética, no es el producto de la agresión extranjera , sino la resultante de un proceso de degradación , frustración y desesperanza , engendrado por la demostración evidente de la incapacidad de nuestro modelo para su aplicación y desarrollo ; porque su concepción teórica arranca de bases falsas y porque los hombres, que definiría como “una gran imperfección con algunas virtudes»….no somos capaces de materializar sueños idílicos que no pueden compatibilizarse con nuestro raigal egoísmo y acentuado individualismo .
Cuando la verdad aplastante del mundo que nos rodea confirma con dolorosa claridad que las ideas que nos inspiraron, los principios que nos rigieron y los esquemas que aplicamos han fracasado de manera estrepitosa en todos y cada uno de los territorios , que espontánea o forzadamente lo intentaron . Que aquellos hombres que en años recientes soportaron guerras y destrucción, inmolaron vidas y haciendas en la defensa de esas ideas, una vez desplomado el andamiaje de mentiras, engaños y represión y emergidos a la nueva realidad , proclaman que cualquiera que fueran los riesgos y calamidades , cualquiera que fuera la inmensidad del reto en la construcción de una nueva sociedad, jamás volverían al pasado reciente que inundó de sangre, lágrimas y sufrimientos la vida de varias generaciones, en un camino falso y sin futuro. Parece llegado el momento de reflexionar, porque no pueden dejarse sin respuesta tantas inquietudes.
Cuando se llega a la amarga conclusión de que el presente que nos agobia no tiene ninguna posibilidad de solución en el marco de los esquemas que se proponen. Que tenemos una economía colapsada, inerte, incapaz de resurgir de las cenizas en que se convirtió. Que las medidas que se ponen en práctica, aun para los que no somos expertos, no aportan recursos mas allá, que los suficientes para el mantenimiento en el poder de una casta de incondicionales que disfrutan escandalosos privilegios, en medio de la miseria más cruel que agobia cada día la vida del ciudadano común. Que los militantes, los viejos oficiales, los hombres y mujeres que entregaron su vida y su futuro al ardiente y voraz incendio en que se convirtió el proceso revolucionario; sin reclamar ventajas, sin escatimar sacrificios; al llegar a la madurez comprenden con un sentimiento de desengaño y de fatiga que la inversión de sus energías solo devino en fracaso y que el futuro escasamente les oferta un mundo miserable y sin esperanzas, un transitar sin expectativas hacia un destino oscuro e incierto.
Cuando esa fe mítica y profunda que devino en conducta cotidiana, inapelable e indiscutible, aceptada bajo el supuesto de una rectitud, entrega y pensamiento de justicia social, se trasmuta en conducta festinada, obsesiva, apartada del conocimiento de la realidad imperante, que ignora la presencia de un enorme e inútil sacrificio; porque nada cabe esperar de un proyecto que ha probado su incapacidad para estimular los resortes de la productividad en el terreno económico, amen de que coarta y cercena todo criterio individual, toda iniciativa que rebase los estrechos marcos de las concepciones teóricas de un solo hombre.
Cuando aquellos que formalmente se siguen inscribiendo en él censo de los partidarios, no pueden, por temor a la respuesta, expresar sus criterios, defender sus ideas y sus razonamientos; por cuanto, hacerlo, conlleva exponerse al riesgo de colocarse en una situación tan difícil que solo tendría como salida el éxodo resulta difícil aceptar tan profundas contradicciones, tan flagrante deterioro de los sueños y de las esperanzas, del futuro pronosticado e incumplido.
Cuando se razona, sobre la base de la experiencia, que incluso en la etapa más romántica, esos mismos fósiles políticos, que hoy pretenden continuar rigiendo el destino de la nación, desde épocas muy tempranas se dejaron corroer por los vicios y ventajas del poder, ocupando las posiciones abandonadas por sus predecesores, limitando el acceso al bienestar que proporciona el desarrollo tecnológico contemporáneo, de los que con su sudor creaban las riquezas y disfrutándolo ellos sin recato. Y lo que resulta más doloroso, en esta etapa, proceloso mar de sacrificios, continúa viviendo al margen de la realidad.
Cuando los valores humanos han alcanzado él mas alto grado de subversión, al extremo de que aquellos que invirtieron su esfuerzo en la auto preparación y entregan todo su caudal en beneficio de la colectividad, no disponen de lo mas elemental para la supervivencia, mientras, de una parte, los iletrados, incultos, haraganes y desclasados, y de otra, los gloriosos dirigentes históricos y la clase de incondicionales que les rodea, perciben cotidianamente extraordinarios ingresos y ventajas materiales, que los mantienen, por supuesto, al margen de la realidad que aplasta al resto de la población
Cuando se proclama en foros internacionales nuestro respeto a los derechos del hombre mientras se violan los más elementales, aceptados y defendidos, incluso en las sociedades capitalistas «reaccionarias y explotadoras», recordamos una vieja frase, que pretendió caracterizar el período que precedió al “triunfo de Enero”; Nos casaron con la mentira y nos obligaron a vivir con ella. Por eso, nos parece que el mundo se derrumba cuando escuchamos la verdad”
El análisis de las décadas precedentes, durante las cuales anatematizamos a los que partieron, los consideramos traidores y enemigos y forzamos la ruptura de la familia, que afectó en este largo proceso a millones de personas, que no tuvieron otra opción que cortar sus relaciones con los «excluidos», haciendo incluso evidente su rechazo, y su comparación con la actual, donde escudados en supuestos sentimientos humanitarios promovemos su regreso y su integración, los recibimos con consideraciones e incluso, en la práctica, resultan ciudadanos privilegiados porque disponen de un puñado de dólares, resulta en conclusiones prácticas evidentes. Para la mayoría, cuando lo analiza con frialdad, parece evidente que este cambio de «sentimientos» no tiene otra motivación que incrementar el flujo de divisas que esta nueva política puede proporcionar a unas arcas exhaustas que se quieren llenar a cualquier precio.
Y la apertura al turismo, mucho tiempo rechazado y ahora tabla de salvación, nos produce con frecuencia una sensación de humillación, como si nos sintiéramos parias en nuestro propio suelo; cuando cualquier extranjero, por esa sola condición, tiene el derecho exclusivo de disfrutar todo lo nuestro, de ser privilegiado en todas partes en detrimento de los nacionales, independientemente de los valores individuales de cada uno.
La trillada fábula de que el ingreso de divisas que proporcionan es para beneficio social, no disminuye la degradación en que nos coloca ni el sentimiento de frustración que nos provoca a los miembros de una sociedad, que renunció a muchas ventajas y privilegios para abonar el sentimiento de nuestra Cubanía y nuestra independencia y para proclamar al mundo, que nadie, por nutridas que estuvieran sus faltriqueras era mejor que un cubano en su tierra, le parece un precio demasiado caro esta potencial posibilidad de recuperación económica, que por otra parte, no es mas que un espejismo, una utopía inalcanzable, por cuanto lo endeble de los cimientos, la probada incapacidad del modelo, el manejo caprichoso de los recursos e incluso la dudosa honestidad con que se administran , no garantizará, en modo alguno, la salida de esta profunda crisis en que nos precipitamos.
Se aprecia una metamorfosis de los valores morales de la juventud y la familia, expresados en el retoñar y el florecer de la prostitución, que empuja a un manojo de adolescentes al peregrinaje en los hoteles, vendiendo su cuerpo y su futuro a cualquier postor que satisfaga sus necesidades elementales, porque en el tránsito por el camino recto no existe la posibilidad de alcanzarlo.
El obrero «consciente» (cada vez menos frecuente) y los otros, compulsados por los mecanismos Kafkaianos que se emplean, abandona las precarias comodidades de su hogar, la atención de su familia, y en ocasiones frecuentes, un puesto de trabajo mucho más útil a la comunidad, para ir a la agricultura en un teórico y probadamente inútil plan alimentario. Rinde, lo que puede a veces, cuando es una persona honesta, o el mínimo, para quedar bien, en su inmensa mayoría. Se percata de lo baldío e improductivo de su esfuerzo, del despilfarro de recursos, de lo inútil de su sacrificio, pero además, regresa a su casa y cada día son menos y de peor calidad los productos del agro que se ofertan. y los meses pasan y pasan los años y a pesar de lo insensato del proyecto, del reconocimiento de su inutilidad, se insiste y se continúa tratando de convencer a un pueblo desesperanzado de un éxito futuro que no se vislumbra ni en las mentes más torpes y crédulas.
Por otra parte, el campesino, con su tradicional psicología Individualista, que el breve lapso histórico transcurrido no puede, ni podría haber cambiado, no emplea su trabajo, su sabiduría. ni su esfuerzo para mejorar la productividad del campo. El hecho de que sus hijos disfrutaran por primera vez la posibilidad de ser médicos o abogados, y de tener acceso a los cuidados de salud, fenómeno que se materializó realmente, contrastando con un pasado de triste recordación, no implica necesariamente que renunciaran a sus tradiciones, su cultura y costumbres de pequeño productor individual. La colectivización, dirigida, controlada, normada y administrada centralizadamente en cuanto a lo que se siembra, cuando y como se realiza y cuales son sus costos y precios de mercado; que solo podrían ser establecidos por los clásicos mecanismos de la oferta y la demanda, no ha probado su eficiencia; lo que si ha demostrado es su incapacidad… Por otra parte, en más de una ocasión, y con diversos esquemas, se han hecho tímidos intentos de liberar estas fuerzas productivas. La resultante, como era lógico esperar, en un fenómeno al que no se dio nunca tiempo de madurar y auto regularse, se tradujo en tres hechos inevitables: aumentó la disponibilidad de productos, se incrementaron los precios y un número determinado de campesinos se «enriqueció».
La respuesta oficial, como siempre torpe, temerosa y sometida al criterio de un solo pensamiento, fue la represión, la incautación y el despojo de bienes supuestamente mal habidos. Este fenómeno de carácter reiterativo y que se extendió a otros sectores, no puede generar otra cosa que desconfianza y no puede tener otra consecuencia que la pérdida de la seguridad y la parálisis de su capacidad productiva.
Hemos formado profesionales y técnicos en cantidades fabulosas y cierto es, les aseguramos un puesto de trabajo. Sin embargo, en ningún momento se ha establecido un escalafón que diferencie el altamente calificado del promedio o del insuficiente, al menos en el terreno de la disparidad de estímulo, que reconozca el mayor rendimiento de los primeros y motive la superación de los demás. La consecuencia de esta errada política condiciona, que salvo las excepciones, que siempre existen, y que contribuyen a confirmar la presencia de la regla, esa masa no suele esforzarse ni en su auto preparación ni en el crecimiento de sus rendimientos. Por otra parte, en esta etapa, se da la paradoja que estos salarios, que ahora resultan irrisorios, colocan a toda esa masa en una situación de desventaja evidente, a la vez que legislamos y oficializamos la prohibición de cualquier trabajo por cuenta propia que pudiera mejorar su condición.
La resultante de esta cadena de desgracias, incluye, la falta de productividad, el atraso tecnológico y la tendencia a la violación de las leyes, en diferentes terrenos, a que este personal se ve impelido por la angustiosa realidad de la vida cotidiana.
Cuando estas y muchas otras situaciones que escapan al recuento, presiden y norman nuestra cotidianidad, cabría preguntarse honestamente: ¿Cuál es nuestro futuro?, ?Cuál nuestro destino ¿cual es el camino y la determinación a tomar? Cruzarse de brazos implica dejarse arrastrar hacia el desastre. Luchar contra el origen de estas realidades condiciona un riesgo que no excluye las más graves consecuencias.
Como explicarse entonces que un pueblo aguerrido y luchador, que dejó un reguero de sangre a través de siglos de su desarrollo histórico, que enfrentó tiranías de una crueldad extrema, que no escatimó sacrificios para obtener una vida mejor, acepte sin lucha, en un importante y mayoritario sector, esta increíble situación, que en otros tiempos, hace ya mucho hubiera provocado una respuesta violenta y una decidida lucha para cambiarla.
Tarea ardua para los historiadores y sociólogos de futuras generaciones constituirá la interpretación de tan extraño fenómeno. Para buscar una explicación, quizá sería necesario sacar a la luz, conocer con profundidad y discutir abiertamente la realidad compleja que enmarca este proceso, sus orígenes, sus logros y fracasos, el contexto histórico y geopolítico en que se desarrolló, las fuerzas e intereses, internos y externos, que incidieron sobre el mismo.
El torrente de información, a favor y en contra, casi siempre parcial, que inundó, no solo nuestro país, sino además por su trascendencia el resto del universo que nos rodea, ha dejado una profunda huella que condiciona el análisis objetivo.
Los que se marcharon, y ahora constituyen el grueso de los que se oponen, fueron identificados, en un enfoque sin matices, como los traidores, los deshonestos, los apátridas y ese martillar en el concepto que los califica ha dejado una marca indeleble y los ha estigmatizado con una etiqueta de rechazo, consciente o inconsciente, y esto evidentemente, resulta en un factor de considerable peso. Esa otra alternativa, la de los que se fueron, sus proyecciones políticas, sus intereses, su ideología, se muestran al ciudadano común como una imagen negativa. No parece a casi nadie una opción recomendable. Un pueblo frustrado y escéptico será muy receloso en la elección de nuevos líderes.
La tendencia belicosa y de vendetta, que predomino en los años sesenta y setenta se ha transformado, conformando una nueva realidad que mucho tiene que ver con el fracaso de sus intentos, pero fundamentalmente con las transformaciones que a escala mundial han materializado la realidad del universo contemporáneo.
Sin embargo, este nuevo programa, esta nueva actitud que predomina en el exilio, contiene una mezcla de pensamientos de enfoque pragmático y de enmascaramiento de sentimientos que lógicamente no se han borrado y que en mayor o menor medida resurgirán, en una situación donde el poder político estuviera depositado en sus manos.
Estas y muchas otras consideraciones determinan, que una opción de cambio, donde este grupo asumiría el grueso del poder, no resulta definitivamente tentadora para el importante sector de población, que capeando el temporal de estos años difíciles, se vio obligada al compromiso político formal, consentido y en muchos casos y en algunas épocas, realmente convencidos de la viabilidad del proyecto, de su justeza y honestidad. La aceptación de este nuevo estatus implica una toma de riesgos que resulta en un elemento importante, que en el análisis individual no escapa al ciudadano promedio.
Por otra parte, aun cuando la realidad actual y los pronósticos para el futuro inmediato, evidencian un deterioro considerable de los logros sociales alcanzados en las décadas anteriores, no cabe duda que en ese período estos se materializaron y pusieron al alcance de la población realidades con las que no pudo soñar nunca ningún país del tercer mundo.
Aun está muy cercana la época en que la familia no se veía obligada a incluir en el rubro de sus preocupaciones las relacionadas con el futuro educacional o laboral de los hijos y donde la atención de salud, no solo aseguraba lo vital, sino que lo lograba con un elevado nivel científico y tecnológico comparable al de países desarrollados.
A nadie escapa la verdad de que estos logros se nutrieron en lo material y económico, no solo por la voluntad del pensamiento y el interés político dominante, sino por la sólida base de sustentación que determinó la ayuda recibida. Ni siquiera con una alta eficiencia y capacidad productiva, muy lejanas por cierto de nuestra realidad, un país pequeño y subdesarrollado hubiera alcanzado indicadores de salud y educación como los reconocidos.
Pero el impacto de esa presencia en la conciencia del ciudadano común determina una apreciación de validez que no resulta fácil difuminar.
Entre los valores éticos alimentados en estas tres décadas, por los antecedentes históricos de intervención, interferencia política y expoliación de riquezas, practicadas de manera torpe y prepotente por los gobiernos norteamericanos. Por el apoyo conocido a regímenes dictatoriales precedentes, por su oposición manifiesta desde los primeros días al decursar revolucionario y por una sostenida y absurda política que ignoró siempre cualquier posibilidad de negociación que no considerara como premisa la sumisión a sus designios; un fuerte sentimiento nacionalista y anti norteamericano germinaron y se desarrolló. En la mente de esa masa de hombres y mujeres que constituyen el grueso de nuestra sociedad, existe un proceso de identificación donde resultan equivalentes los intereses de los enemigos tradicionales, surgidos de su propio seno y los del imperio históricamente reconocido.
La resultante inevitable es un estado anímico de rechazo que los homologa y se convierte en un bastión que emerge por encima de la trágica realidad contemporánea.
Para todos los que invertimos el capital de nuestro futuro en el sueño de una sociedad más justa, subordinando intereses individuales a la materialización de esa aspiración. Los que nos entregamos sin reservas, ignorando inquietudes, dudas y contradicciones, que pensamos serían incógnitas a despejar sobre la marcha. Los que tomamos como modelo, vitrinas de exhibición, que una información deformada intencionalmente mostraba con todos sus éxitos y ninguno de sus enormes fracasos. Los que en algún momento, utópicamente consideramos la posibilidad de una rápida transformación de la conciencia social. Los que pusimos en el terreno de los enemigos a todos aquellos que discrepaban, sin considerar la posible validez, de al menos, algunos de sus criterios. Los que nos nutrimos de consignas que se convertían en dogmas y que hoy pensamos en lo íntimo y a la luz de la realidad histórica contemporánea, que estos clichés, no solo arrancaron de bases falsas, sino que además fueron tergiversados, distorsionados y empleados con un enfoque pragmático, destinado a la conservación a ultranza del poder político, mas allá de los sueños que prometían y que su propia estructura le impedía conseguir. Los que apoyamos situaciones, que no siempre complacían, muchas veces no se correspondían y en ocasiones nos parecían contradictorias con los principios de respeto al derecho ajeno de pensar por cuenta propia y discrepar.
Los que rompimos los lazos con los que se marcharon, sin considerar vínculos afectivos y deberes filiales y contribuimos a la ruptura de esa figura fundamental de la sociedad que constituye la familia.
A esta generación de hombres y mujeres nos resulta doloroso y difícil reconocer la realidad, admitir nuestro fracaso y aceptar que tomamos un rumbo equivocado. Confesarnos a nosotros mismos esta verdad es lo suficientemente traumático, pero someterla a la confrontación con los que se nos opusieron es francamente intolerable. Son muchos los prejuicios, las susceptibilidades lastimadas, son muchos los años para volverse atrás.
Por otra parte, la represión es un fenómeno real. Se manifiesta cada día pero adopta una forma sui géneris .No se trata de la persecución, el asesinato, la desaparición o la tortura física. No son los esquemas tradicionales al estilo de las clásicas dictaduras latinoamericanas o del pensamiento fascista. Se trata justamente de una represión que se enmarca en la defensa de las supuestas conquistas populares.
Todo lo que se reprime, hombres o ideas, adopta a través de múltiples recursos la imagen de una lucha popular en defensa de sus derechos. La coacción moral que se ejerce de manera constante, afincada en los viejos principios y en las ideas esculpidas en nuestra mente a lo largo de más de tres décadas, se convierte en el instrumento básico que frena cualquier intento de rebeldía.
En cada barrio, en cada calle o cuadra, en cada casa, existe la constante preocupación de que la más leve crítica, el mas elemental desacuerdo, puede ser considerado como la adopción de una postura que se enfrenta al esquema oficial. No se trata siquiera de que esta manifestación pueda conducir a una condena judicial. Simplemente es un estado de conciencia, en el cual, aun seguimos sintiéndonos culpables, desagradecidos, o cómplices de un enemigo que convertimos, de manera global, en la más prominente figura de degradación, amoralidad y traición. Pensar como los enemigos equivale de hecho a convertirse en su aliado.
De esta manera, muchas personas sienten a menudo la necesidad de discrepar, se percatan de lo absurdo de las consignas, de la inutilidad del esfuerzo, pero no logran despojarse de estos sentimientos atávicos y continúan siendo cómplices de cosas que repudian. Participan y aplauden, sin que el acto mecánico de mover sus manos responda a un impulso emotivo, sino que el mismo refleja una actitud de pasividad mental y de temor a identificarse con la imagen prefabricada de los disidentes.
Claro que junto a este fenómeno, a mi juicio más importante, existe una represión real, investida de un manto jurídico, elaborado en función de las necesidades y que permite encarcelar hombres, disolver grupos, desactivar mecanismos y someter con la violencia que la situación imponga cualquier vestigio de oposición. Este código, por supuesto, viola de manera sistemática cualquier principio aceptado que confiera derechos individuales para los supuestos delitos políticos y resulta, en manos de los que los ejecutan, un poderoso dispositivo de contención.
La prensa independiente no tiene cabida. En consecuencia, tampoco la tiene la opinión de periodistas de este carácter.
El monopolio de la información nacional e internacional, constantemente violado por los medios modernos de comunicación, es una prueba evidente de la incapacidad de aceptar la crítica y al mismo tiempo del fenómeno de coacción a que hacíamos referencia antes.
No resulta gratuito el título de cuarto poder otorgado a la prensa. Cuando existe la posibilidad de expresar a través de este medio, las críticas y las discrepancias, resulta muy difícil convencer a los gobernados de las ventajas que ofrecen los gobernantes si estas no se ajustan a la realidad. Por otra parte, este poderoso medio se convierte en un arma que golpea la mente y la conciencia de la gente, exaltando las virtudes, los éxitos y las ventajas e ignorando los errores y los fracasos.
Cuando abordamos el exilio y sus características contemporáneas, debemos acotar también, lo poco atractivo que resulta a la mentalidad de un pueblo como el nuestro, la presencia de decenas y decenas de micro partidos, que aglutinan verdaderas micro fracciones y que le restan credibilidad a sus proclamaciones de unidad de ideas, de principios y de voluntades. Sinceramente, la impresión que proporcionan los líderes de estos grupos es la de un gran apetito por el poder y esto, realmente no entusiasma a mucha gente.
Todo el que ha tenido la oportunidad de acercarse un poco al desarrollo de los procesos políticos contemporáneos en nuestra América, no puede excluir de su análisis, que la presencia de múltiples partidos generalmente responde, de una parte, a los clásicos intereses particulares de afán de poder y de otra, prestarse a múltiples componendas políticas que responden a los intereses de la clase económicamente dominante mas que a los del pueblo. Esto es una realidad que no escapa al hombre contemporáneo y se expresa en la baja concurrencia a los procesos eleccionarios que día a día vemos en la prensa. Sin embargo, sería iluso desconocer, que su presencia juega un papel vital, en la oposición de criterios, de conductas y de políticas, que no pueden llevarse a la práctica sin el consenso de estos grupos que se oponen a los que ostentan el poder. No puede obviarse tampoco la realidad de una etapa, en la cual, el juego de estas fuerzas a logrado incluso la destitución de cacicazgos presidenciales, que independientemente de otros factores, son también un artilugio que obliga a respetar los intereses de los demás. Las minorías, deben también tener su tribuna. Su opinión no puede ser desconocida, incluso sin entrar a considerar, si cuantitativamente, siguen siendo minorías. La ausencia de sus opiniones solo beneficia a los que detentan el poder y dejar fluir el pensamiento de los que no lo tienen resultará siempre beneficioso.
Este vacío de nuestro sistema político, que ha pretendido justificarse a ultranza durante mas de tres décadas, escudándose en una supuesta unidad que nunca existió, resulta ridículo en la actualidad, donde la masa de disidentes reales a crecido hasta convertirse, solo contabilizando los del exilio, en una quinta parte de la población. No resulta posible calcular cuantos suman a esta porción los que residen en el país; seguramente, entre los que lo manifiestan, mas o menos públicamente, los que lo hacen de manera velada y los que solo lo cuecen en su propio cerebro, la cifra debe ser muy elevada.
Como hablar entonces de unidad. Como descartar lo que piensan millones de gentes. Como imponer criterios políticos, ideológicos y económicos. Como justificar la aplicación de medidas, supuestamente en nombre de los revolucionarios, si no sabemos cuantos son y aunque lo supiéramos y fueran muchos, como ignorar el criterio de los que siendo también bastantes no concuerdan con esos lineamientos.
Largas horas de este meditar, de este analizar y pensar sobre una contemporaneidad insoslayable, caracterizan los esporádicos contactos de los viejos amigos. Coincidencia en algunas cuestiones, discrepancia en otras. El ver cada fenómeno desde su propio ángulo define las posturas y caracteriza los criterios. A su edad, ya no solo se expresan juicios románticos y quijotescos. No son los años de la década del cincuenta cuando todo estaba por hacer y por vivir, donde cada cual se sentía libre de pensar según su juicio y ningún lastre ideológico, ninguna amenaza coercitiva limitaba su expresión. En los tiempos de Batista, se podía caer preso o morir si se enfrentaban sus intereses, si se luchaba abiertamente contra ellos, pero la posibilidad de permanecer al margen era una realidad tangible y poco riesgosa. En las últimas décadas, la necesidad de tomar partido, de acogerse bajo una bandera obligó a mucha gente a fingir conductas que no sentía, a sostener ideas que no compartía y a convertirse en cómplice de eventos que en el fondo de su conciencia rechazaban. Y surgió un concepto nuevo, susurrado y escondido, el concepto de la doble moral, que como toda cosa que mantiene unida una dicotomía incompatible llevó a muchos a un callado escepticismo que casi nos convirtió en iconoclastas, porque aceptar aquel culto de imágenes paradigmáticas, de verdades inconclusas y mentiras pragmáticas era de hecho aceptar como verdadera una estampa falsa de la realidad.
Estas eran las verdades de estos tiempos, no las únicas, pero al menos una parte de aquella realidad que era necesario afrontar, que una vez mas nos obligaría a tomar partido y a asumir riesgos, ahora sin las ventajas del idealismo juvenil y con los desgarros y cicatrices de una madurez incierta y un tanto desvalida. Con la materialidad de un futuro mas corto, con la pesada carga de sueños no cumplidos doblegando las espaldas cansadas del umbral de la vejez.

 

Pericles

 

LECCIONES DE LA PRIMAVERA ÁRABE

LECCIONES DE LA PRIMAVERA ÁRABE
Abril de 2018.

 

En el año 2011, después de ocho años viviendo en España y a pesar del tiempo consumido en el trabajo y la vida cotidiana, siempre me quedaba algún espacio y la disponibilidad de mantenerme informado de lo que sucedía a mí alrededor,
La Primavera Árabe, resultó, en su inicio, un evento, y una esperanza, multinacional de un mundo que parecía despertar de una larga pesadilla secular e intentaba reconquistar el lugar que le correspondía, por su historia, sus recursos y tradiciones..
A pesar de que, la inflexible Dialéctica, la diversidad de los medios, y la connotación que impone la contemporaneidad, de alguna manera, eventos de este tipo, en alguna manera intervienen en la instrumentación de las nuevas estrategias

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LA CRISIS DE LA ANTIGUA CARTAGO

ENERO DEL 2011 (7 años atrás )
(Lo que escribí entonces)

 

Hablando de coincidencias y comparaciones ante la panorámica desplegada por los sucesos de la antigua Cartago, vale la pena, quizá para conseguir algunas conclusiones, introducirse en dos cuestiones que pudieran, salvando las distancias, parangonarse en el escenario de una posible solución tropical, en particular la cubana.
Como corolario de todos los regímenes totalitarios existe una realidad común. La oposición por lo regular está fraccionada, dividida por fundamentos clasistas, ideológicos, de intereses económicos y ambiciones de heredar el poder político. Esta materialidad ha sido una herramienta histórica que a pesar de su conocimiento por parte de los aspirantes ha dificultado tradicionalmente la integración de una oposición válida y la asunción del poder en las crisis finales Aunque la historia es rica en ejemplos del resultado fatal de los liderazgos personales o partidistas, que suelen dar continuidad al poder cuando las dictaduras llegan al límite, es evidente, que su ausencia contribuye al mantenimiento del señorío a la vez que también dificulta la posibilidad de la sustitución. Evidentemente este es uno de los componentes en el drama actual de los antiguos cartagineses y perfectamente homologables con el inevitable devenir de nuestro futuro, en la etapa inmediata y cuando llegue el momento de reemplazar a la jauría que sangrando por todas sus viejas y nuevas heridas se debate en su agonía.

La oposición patente, se conoce mejor en el exterior, pero resulta desconocida para las masas autóctonas, que por una parte, no tienen posibilidad de acceso a su pregonar y por otra han llegado a un estado de nihilismo político, en virtud del cual, sus motivaciones, en particular en la juventud están más cerca del idílico abandono mediante el exilio, en busca de un jardín donde cosechar sus sueños que de aspiraciones de cambios realistas vinculados a estas figuras, que generalmente desconocen en su real integridad.
En este terreno hay que reconocer que los Marxistas fueron siempre más previsores. Habituados a la lucha clandestina durante largos períodos de tiempo dedicaban la mayor parte de su esfuerzo a la integración de partidos, cohesionados y forjados en una disciplina rígida, a la espera de alcanzar un poder mediante el cual pretendían construir sociedades más justas. Desafortunadamente su modelo, en particular el económico no resulta viable ni compatible con la psicología natural del hombre en virtud de lo cual, finalmente terminaron imponiendo, donde pudieron, estas ideas por el camino de la implantación forzada y cosechando definitivamente el rechazo de la contemporaneidad.
No puede ignorarse, a pesar de lo difícil que les está resultando el tránsito que esa sociedad del norte africano, ha hecho gala de un derroche de civismo y dignidad que singularizan su epopeya. Ha rechazado de plano la continuidad, representada por aquellos que le dieron sostén al gobierno derrocado y puesto en evidencia la corrupción que le adornaba, y a pesar de los riesgos y las presiones que les imponen, tienen en sus manos, al menos la posibilidad de un nuevo encauzamiento .
Las llamas encendidas con el suicidio de Bouazizi se extendieron por África del Norte, tumbando al presidente egipcio Hosni Mubarak y al Coronel Muammar Gadafi en Libia, tras 42 años en el poder. El presidente de Yemen se tuvo que retirar, mientras que en Bahréin y en Marroco las autoridades se vieron obligadas a aceptar las reformas que los manifestantes exigían.
En Siria también se alzaron las voces… y las armas.

Aunque para nada sorprendente, si puede resultar decepcionante la postura matizada de pragmatismo de las grandes potencias, más preocupadas, como suele ocurrir, en sus intereses económicos y en la supuesta barrera de contención de enemigos peligrosos que estos regímenes, en particular los integrantes del Magreb ofertan a cambio de la tolerancia de su existencia y permanencia.
Las condenas son limitadas y escudadas en un enfoque supuestamente principista, relacionado con la no intervención, tesis comúnmente subestimada cuando las circunstancias lo demandan__en función de la preservación de sus intereses materiales, económicos o geoestratégicos __

Es evidente, y el caso que analizamos lo demuestra, que la liberación del yugo asfixiante de las tiranías no se importa, crece y se desarrolla en el seno de la propia sociedad y hace eclosión en el momento histórico en que estén presentes las condiciones propicias para ello. Su culminación exitosa dependerá de múltiples factores, pero será esencial el crescendo de la necesidad de desearlo.

 

Recordemos ese ejemplo.
Quizá algún día nosotros también lo logremos, aunque sigo pensando que más difícil que eliminar el mal, será encontrar el camino del bien, por cuanto su creación seguirá estando en manos de la misma materia prima, el hombre con sus virtudes y defectos

Pericles

 

Actualización Abril del 18

Bibliografía:

10 consecuencias inesperadas de la
Primavera Árabe
Kevin Connolly BBC, Medio Oriente
• 15 diciembre 2013
Image caption El proceso continúa.
Hace tres años, en una ciudad tunecina poco conocida, nació lo que se llegó a conocer como la Primavera Árabe, cuando un vendedor de frutas de 26 años se echó gasolina encima, acercó una flama y se inmoló.
Mohammed Bouazizi murió 18 días más tarde. Dos semanas después, mientras protestas sin precedentes rugían en todo el país, el presidente Zine al-Abidine Ben Ali huía a Arabia Saudita.
Las llamas encendidas con el suicidio de Bouazizi se extendieron por África del Norte, tumbando al presidente egipcio Hosni Mubarak y al Coronel Muammar Gadafi en Libia, tras 42 años en el poder. El presidente de Yemen se tuvo que retirar, mientras que en Bahréin y en Marroco las autoridades se vieron obligadas a aceptar las reformas que los manifestantes exigían.
En Siria también se alzaron las voces… y las armas.

Medio Oriente sigue envuelto en su proceso de evolución y, en el camino, ha habido consecuencias inesperadas.
1. Las monarquías capean el temporal
Las familias reales de Medio Oriente hasta el momento, han tenido una buena Primavera Árabe, mejor de lo que algunas habrían anticipado. Eso es tan cierto en Jordania y Marruecos como en el Golfo Pérsico.
Los gobiernos que han colapsado o tambaleado tenían un modelo parecido a los Estados de estilo soviético, con un partido único mantenido por poderosas estructuras de seguridad.
No hay una razón obvia para que sea así. Bahréin ha mostrado que está listo a usar tácticas de seguridad agresivas mientras que otros se han valido de medidas más sutiles, como Qatar, que aumentó el salario de los funcionarios públicos ante la primera señal de agitación.
Y, por supuesto, en los reinos del Golfo el descontento es exportable, pues la mayoría de los empleados con los salarios más bajos son migrantes y si empiezan a quejarse por las condiciones de trabajo o a exigir derechos políticos, los pueden mandar a casa.
Además, es posible que la gente sienta algún grado de apego hacia sus gobernantes reales, un sentimiento que los autócratas no inspiran, no importa cuán extravagante sea su estilo de vida.

2. Estados Unidos ya no lleva la voz cantante

Estados Unidos no ha tenido una buena Primavera Árabe. Tenía una visión clara de un Medio Oriente algo estancado en el que contaba con unas alianzas confiables con países como Egipto, Israel y Arabia Saudita.
No pudo llevarle el ritmo a los eventos en Egipto, que eligió a un islamista, Mohammed Morsi, quien luego fue depuesto por el ejército.
Es difícil para la administración de Barak Obama resolver el acertijo: el problema es que le gustan las elecciones pero no el resultado: una victoria clara para la Hermandad Musulmana. Tampoco le gustan los golpes militares (al menos en el siglo XXI) pero probablemente está lo suficientemente cómoda con un régimen respaldado por los militares que quiere mantener la paz con Israel.
Estados Unidos sigue siendo el superpoder, por supuesto, pero ya no es el que dicta qué pasa en Medio Oriente. Y no está sólo en esa situación: Turquía no supo escoger al ganador en Egipto tampoco y está en aprietos por sus relaciones problemáticas con los rebeldes en Siria.

3. Sunitas versus Siria

La velocidad con que las manifestaciones desarmadas contra un gobierno autoritario metamorfosearon en una guerra civil sanguinaria con matices sectarios en Siria impactó a todo el mundo.
Hay tensiones crecientes entre los musulmanes sunitas y chiitas en muchas partes de la región. Irán chiita y Arabia Saudita sunita están ahora efectivamente librando una guerra indirecta en suelo sirio.
La profundización del cisma entre dos ramas de Islam ha llevado a niveles alarmantes de violencia sectaria en Irak también y podría terminar siendo uno de los legados más importantes de estos años de cambio en el mundo árabe.

4. Victoria para Irán

Nadie habría predicho al principio de la Primavera Árabe que Irán saldría beneficiado.
Al principio del proceso, estaba marginalizado y paralizado por las sanciones impuestas debido a sus ambiciones nucleares. Ahora, es imposible imaginarse una solución para Siria sin el acuerdo iraní y, con su presidencia bajo nueva administración, está incluso hablando con las potencias mundiales sobre su programa nuclear.
Arabia Saudita e Israel están alarmados por la disposición de Washington a hablar con Teherán y cualquier cosa que ponga a esos dos países en el mismo lado de un argumento es, de por sí, histórico.

5. Los ganadores son perdedores

Es difícil establecer quiénes han sido los ganadores hasta ahora en este proceso. Un ejemplo es el destino de la Hermandad Musulmana en Egipto. Cuando se llevaron a cabo las elecciones tras la deposición de Mubarak, llegó al poder y, tras 80 años en la sombra, el movimiento finalmente parecía destinado a reconstruir el país más grande del Medio Oriente a su imagen y semejanza.
Pero después de que el ejército le forzara a dejar el poder y retornar a la clandestinidad, sus principales líderes enfrentan largas condenas de prisión. Hace un año, la Hermandad parecía ser una de las ganadoras. Ya no.
La suerte de la Hermandad no le convino al políticamente ambicioso Qatar, que la había respaldado durante la lucha por el poder en Egipto. En las primeras etapas de la Primavera Árabe, con Qatar apoyando a los rebeldes libios también, parecía que el pequeño reino tenía la estrategia correcta para expandir su influencia regional. Ya no.

6. Los kurdos se benefician

En contraste, la población del Kurdistán iraquí está empezando a perfilarse como ganadora. Quizás hasta esté acercándose a ver realizado su sueño de tener un Estado.
Han vivido en la región norteña del país, en la que hay petróleo, y está desarrollando lazos económicos independientes con su poderoso vecino, Turquía. Tiene una bandera, un himno y un ejército.
Los kurdos de Irak pueden ser los beneficiarios de la lenta desintegración de un país que ya no funciona como un Estado unitario.
El futuro no estará libre de problemas (hay poblaciones kurdas en los vecinos Irán, Siria y Turquía también) pero en ciudades kurdas como Irbil la gente piensa que el futuro es más prometedor y más libre. Ese proceso empezó antes de la Primavera Árabe, por supuesto, pero los kurdos han aprovechado los vientos de cambio que soplan en la región para consolidar logros que ya estaban en camino.

7. Las mujeres son víctimas

Hay una consecuencia de la Primavera Árabe hasta el momento que es sencillamente deprimente.
Entre la multitud en la Plaza Tahrir al principio del levantamiento en Egipto había muchas mujeres valientes y apasionadas reclamando derechos personales junto con los políticos, que eran el foco de las manifestaciones.
La desilusión fue amarga. Las historias sobre asaltos sexuales en público son aterradoramente comunes y una encuesta de la Fundación Thomson-Reuters señala a Egipto como el peor lugar del mundo árabe para ser mujer. Tuvo malas calificaciones en violencia de género, derechos reproductivos, trato de mujeres en las familias y la inclusión en política y economía.
8. ¿Sobrevaloración de las redes sociales?

Cuando empezaron las protestas, hubo mucho entusiasmo en los medios occidentales por el papel de innovaciones como Twitter y Facebook, en parte porque a los periodistas occidentales les gustaban.
Esas redes sociales juegan un rol importante en países como Arabia Saudita, donde le permiten a la gente sortear los rígidos medios oficiales y tener algún debate nacional.

Y tuvieron un papel al principio de los levantamientos también, pero su uso se limitó sobre todo a la élite liberal educada y afluente, y es posible que sus opiniones resonaran más de lo indicado por un rato. Esos liberales laicos al final fueron aplastados en las urnas en Egipto, por ejemplo.
La televisión satelital sigue siendo más importante en países en los que mucha gente es analfabeta y no tiene acceso a internet.
9. La finca raíz en Dubai se recupera

Las ramificaciones de los eventos en Medio Oriente se siguen sintiendo mucho más lejos de las fronteras de los países en los que sucedieron.
Existe la teoría de que el mercado hipotecario en Dubái se disparó pues los ricos de los países desestabilizados, como Egipto, Libia, Siria y Túnez, buscaron un refugio seguro para su dinero, y a veces hasta su familia.
Los efectos se sintieron incluso más lejos, en los mercados de propiedad de Londres y París.
10. Volver a trazar

El mapa del Medio Oriente que trazaron Reino Unido y Francia en secreto a mediados de la Primera Guerra Mundial parece que se está desdibujando.

 

Fue entonces cuando se crearon Estados como Siria e Irak y ahora nadie sabe si existirán en la misma forma en unos cinco años.
Y nadie puede hacer mucho al respecto tampoco: Libia demostró cuáles son los límites de la intervención occidental, con el poderío aéreo británico y francés capaz de apresurar el fin de un viejo gobierno odiado pero incapaz de asegurar que eso fuera seguido por la democracia. O siquiera la estabilidad.
Una antigua lección -que el mundo está volviendo a aprender- es que las revoluciones son impredecibles y que puede tomar años antes de que sus consecuencias sean claras

Pericles
Abril de 2018

 

 

 

 

DOS VIEJAS CRÓNICAS

En ocasiones, resulta interesante remontarse al pasado. De todos modos, el presente tan dinámico, cambiante y en ocasiones abrumador, puede angustiarnos, en particular por el futuro de los descendientes, por cuanto a los de nuestra generación, ya nada les asusta ni les quita mucho el sueño. Estamos curados de espanto.

En busca do otros archivos encontré dos viejas crónicas de los años noventa.
A los que hace ya muchos años, nos resultan un tanto ajenas estas imágenes, no podemos evitar que nos retrotraigan a un pasado que signó un largo periodo, profetizando lo que vendría después y ruborizándonos por su tolerancia.

Julio de 1988

ODISEA. Mantenimiento del carro.

Todo el que resulta en feliz poseedor de un automóvil en esta bendita ciudad de San Cristóbal de La Habana, conoce en mayor o menor grado, la terrible odisea que se afronta para su mantenimiento.
Sin embargo, parece que en los últimos meses, no se si producto de mi mala suerte o porque se ha agudizado esta ya crítica situación, esto alcanza el nivel aproximado del cuarto círculo en el infierno de Dante (no recuerdo bien cuantos círculos son pero supongo que este es uno de los peores).
Estando de vacaciones (de otro modo sería imposible narrar esta experiencia, so pena de convertirme en un redomado absentista), (nosotros lo calificamos como –ausentista- pero este vocablo no está en el Diccionario) pretendí fregar y engrasar el carro. Durante tres días de una semana, no consecutivos, exploré cinco garajes del Municipio Playa, encontrando las siguientes respuestas:
– Se rompió en uno la manguera (cosa que podía solucionarse con una simple presilla), en otro que funcionaba, no había aguarrasina para fregar el motor; en el siguiente el fregador había ido al médico, en el próximo, había que sacar el fango y en el quinto, por supuesto, y en virtud de los antecedentes señalados no había turno.
Esta situación se mantuvo de manera alternante durante dos semanas…? sería un complot?
Pero como en toda crisis, aquel lunes, el garaje de la esquina se presentaba propicio. Funcionaba la fregadora y la planta de engrase, solo que…..en esta última no había aceite. El fregador, viejo socio del barrio, me informó , …por tratarse de mi y casi en secreto, que en un garaje del vedado, 17 y L había aceite Multi A y ni corto ni perezoso enrumbé en esa dirección El pistero respondió a mi pregunta con un casi ininteligible, descompuesto y poco amable…»no hay», pero yo, dispuesto a todo, abordé al Administrador que detrás de una montaña de vales y papeles , me dijo que había pero que como todo el mundo sabe , no puede venderse al usuario mas aceite que aquel que se pueda poner en el motor para completar sus necesidades o para el cambio en el propio garaje (en el cual por supuesto no estaban dando ese servicio). Leyes excelsas que resultan «inviolables $$$$). Pero como yo soy cubano y se que una buena «muela» a veces resuelve, entablé valientemente la lucha exponiendo mis razones y el, cubano también y comprensivo, se dejó convencer, a expensas de ganarse una reprimenda. ….solo que en ese momento no podía abandonar la colina de papeles, pues tenía que cuadrar aquello, pero si venía más tarde…..a las 10.00 (eran las 08.00)….y yo pensando que mi esfuerzo vencería por fin el estado deplorable de mi biorritmo, me fui a otra gestión y regresé a las 10.00.

Muy agradecido de que aquel compañero » pusiera en riesgo su estabilidad laboral » por venderme cinco cuartos de aceite, salí de allí pensando que el camino de la solución estaba abierto.
Por el camino hacia playa, recordé que ni tenía ni había en ninguna parte el filtro necesario para completar el trabajo, por lo que decidí pasar por otro garaje donde también tengo un socio que gentilmente me regaló uno de uso, pero que según el estaba en buen estado, por cuanto se lo había cambiado a un carro HK (combinación divina de letras que tienen siempre donde adquirir un filtro pues lo pagan con divisas).
Y ahora si, me dije, voy completo. Cual no sería mi sorpresa al descubrir que la planta de fregado en la cual yo tenía turno, se había roto de nuevo.
Yo no soy de los que se dejan vencer por «pequeñas dificultades» y fui entonces al garaje siguiente, el de Tropicana y allí entablé de nuevo, haciendo gala de mi mejor sonrisa el «talle» con el fregador…me explicó que mis penas se debían a no ser un cliente fijo (entendí que no sabía la cuantía de mi propina)
y después de analizar el aspecto de mi Lada, que era deplorable, y el mío propio, aunque no tan deplorable, me hizo la magnánima concesión de decirme que esperara…y la esperanza surgió nuevamente en mí.
Parece que el se percató de mi ansiedad porque con gran franqueza me pidió (?exigió?) que le consiguiera café y un tabaco . Y heme aquí, cual aguerrido peatón, burlando el tráfico de 31 y luego de 41, con un vaso de dudosa limpieza en una mano y un tabaco en la otra…y después de lograr la proeza de salir ileso entregué mi ofrenda al fregador, quien considerándolo mi obligación ni siquiera me dio las gracias.
Algo dentro de mi, una vocecita tenue, me decía que estaba entrando en concesiones deshonrosas, pero otra mas elocuente (la de la experiencia) me repetía….olvídate de los prejuicios, el problema es fregar.
Después de esta odisea, y de regalarle dos pesos, pues me puso mala cara cuando le dije que además del fregado del motor, le fregara también la carrocería, y de pagar tres pesos, valor nominal del trabajo, cuarenta centavos de café y cuarenta de tabaco, total cinco pesos con ochenta centavos y de invertir cinco horas (de mi tiempo libre, que nadie se confunda) logré al fin mi objetivo.
Esto que parece un cuento de ciencia ficción o una broma de mal gusto, resulta una semblanza real? De quien es la culpa?
De la provincia, el municipio, la unidad, los administradores, los trabajadores……o será algo peor…

Agosto de 1991

VIA CRUCIS

? Ha tenido Ud., la vivencia de recordar cosas de su niñez?
yo reviví ayer la imagen de los Vía Crucis que la Iglesia Católica realizaba durante la semana santa, solo que esta vez, era yo quien cargaba la cruz y la corona de espinas.
En muchas ocasiones en situaciones similares, he pensado en la necesidad de escribir una crónica, sobre los problemas que nos agobian, que disminuyen sensiblemente la calidad de nuestra vida.

Decidí,…en mala hora, que ya no podía seguir almacenando frascos de cristal vacíos, no había espacio y además su presencia conspiraba contra la higiene hogareña .Además, me remordía un poco la conciencia pensar que este acaparamiento » contribuía a limitar las posibilidades de envasar productos nuevos”….y enrumbé hacia la bodega de la esquina con mi preciada carga, que ocupaba el maletero y parte del asiento trasero.
Primera estación: seis entre tercera y primera. Compañero sentado, al parecer sin mucho que hacer. Petición formal de vender las botellas. Respuesta: esta tarea solo puede realizarla la administradora y ella está en una reunión….Puede que venga después de las seis…..pero lo más probable es que no venga.
Esto no me inquietó, hay otro establecimiento en 20 y tercera…solo que……allí me informaron que ellos compran botellas por la mañana….en la tarde solo algunos días y desgraciadamente eran las cinco. Mala suerte.
Pero bueno…en 60 y 19 hay un almacén que solo se dedica a esto. Allí no hay posibilidad de fallar.
Recibimiento: » Si trae botellas de licor o de refrescos CAME, ni se baje, pues de esos no aceptamos (¿será que estos son opositores, pues el CAME es un invento socialista?).
Cuarta estación (49 y 62)
Esto es también un local, antigua bodega, QUE SOLO SE DEDICA A RECIBIR FRASCOS DE CRISTAL VACÍOS, pero la aplastante decisión administrativa es la misma; no se reciben frascos del CAME.
(esto ya me preocupa).
Quinta estación. 76 y 45. ….Como Ud. ve, solo aceptamos ahora botellas de cerveza. Comprenda que estamos pintando el almacén
Sexta estación (olvidé anotar la dirección) COMPAÑERO palabra ritual que acompaña las respuestas sin guardar ninguna concordancia con su significado), aquí solo recibimos frascos de vinagre y compota. Pensé, sin malicia, que allí, secretamente, se beben los residuos del primero de los dos productos; y como yo no tenía de vinagre, (hace mucho me como la ensalada con sal) ni compotas porque ya no tengo niños pequeños no pude negociar.

Séptima estación. Frente al cine Lido. Respuesta: No puedo recibir botellas porque no tengo estuches. Quizá mañana….
Octava estación. 70 y 29, Aquí parece que tienen algún complejo estructural, solo reciben frascos de compota y pomos de boca ancha. No se me ocurre ninguna explicación para esta clasificación. Supongo será, ya que estoy en el vía crucis, una decisión divina.
Novena estación. 29 y 64, Respuesta lacónica, breve y concisa: No hay espacio para almacenar porque los camiones no vienen hace un mes.
Décima estación. 66a y27. …Estamos reconstruyendo el local y por supuesto no se recibe nada.
Oncena estación. Este dio una respuesta que en principio me pareció casi sabia » solo le compro a los consumidores del establecimiento» Decisión que podía ser un esquema de solución si se aplicara en forma universal… De todas formas si fue una muestra de autodeterminación, independencia de criterio y una expresión de iniciativa personal para buscar una fórmula me parece plausible.
Duodécima estación. 21 y 78 Por fin acerté. Me compró las botellas de licor…..algo es algo, aunque no me aceptó las del CAME (evidentemente esto es una conspiración). Bueno es lo bueno pero sin exagerar.
Aquí curiosamente observé un cartel que rezaba: Se compran frascos vacíos. Quejas y sugerencias al teléfono ———–, pero no había ningún número.
Decimotercera estación. Tipo con cara de buena gente.» Compadre tengo el almacén lleno”. Yo tenía cara de angustia, a punto de llorar, con un calor de 34 grados, sudando copiosamente….tallé con el socio….el tipo se condolió y asómbrese, me compró las botellas CAME (este está fuera de onda)

Agotado, después de horas de arduo batallar, regresé a casa y me puse a meditar.

Me cuestioné si el continuo llamado a devolver los frascos vacíos además de dirigirlo al consumidor, lleva algún mensaje o motivación para los encargados de esta tarea.
Me pregunto cuanto deja de envasarse y se pierde por falta de vacíos.
Quisiera saber, aunque solo fuera por curiosidad quien decide la política que norma esta gama de actitudes y respuestas.
Pienso como se las pueden arreglar aquellos que no disponen del limitado privilegio de tener un automóvil.
? Quien debe conocer estas cosas ?Quien puede buscarles solución.
No recuerdo ya, honestamente, cuantas estaciones tiene el vía crucis. Solo recuerdo que al final de aquel recorrido, los creyentes, manifestaban una sensación de paz y sosiego espiritual, supongo que resultado de sentir que en el marcode sus concepciones morales y religiosas habían cumplido un deber. Este reflejo de aquella liturgia cristiana, que a manera de parodia he intentado realizar culminó sin embargo en irritación, frustración y la clara convicción de cuanto falta por hacer y lo que resulta más angustioso cuando seremos capaces de hacerlo, si es que podemos.

 

Pericles

 

EL CHISME Y LOS CHISMOSOS

EL CHISME Y LOS CHISMOSOS. REFLEXIÓN

Indagación del chisme

En los años 50, el teórico húngaro de la comunicación Paul Kecskemeti se dedicó
a estudiar por qué en los estados totalitarios los rumores adquirían tanta importancia. Y concluyó que el murmurador o el chismoso era una especie de disidente, alguien que transmitía una visión distinta, en ocasiones confusa, confrontada con la del gobierno.
En tal sentido, su gran rival sería el “periodista funcionario”, que escribe para los medios: los periódicos, las revistas y la televisión “oficiales”.
Este funcionario, a no dudarlo, es la única fuente de saber en una sociedad como la cubana, el único que tiene acceso a la noticia “verdadera” y el único que puede ser citado como autoridad.
El chismoso, en cambio, es dueño de un saber débil, traslaticio y ambiguo. Su espacio natural no es la prensa sino la calle. Su aliado más fuerte es el “jodedor”, el espacio subversivo e irreverente del choteo, muy típico de nuestra idiosincrasia. De ahí que, en términos políticos, el chisme actúa en un Estado Totalitario de la misma manera que el –choteo sobre la alta cultura cubana: como algo que mina la autoridad y el consenso.-
En 1960 fue el rumor de que el gobierno iba a quitar la “patria potestad” a los padres lo que provocó el éxodo de la Operación Pedro Pan. El Mariel de los ochenta gestado a partir del incidente diplomático creó las condiciones propicias, de una parte para que un segmento poblacional entreviera una opción y el aparato represivo lo utilizara para sus propios fines… Entre ellos, desembarazarse de una carga incómoda y trasladársela al enemigo que no tuvo otra opción que aceptarla, con escasas posibilidades de desembarazarse del componente delincuencial que aun hoy existe. En 1994 fue un rumor parecido lo que produjo el maleconazo del 5 de agosto. Cientos de cubanos se lanzaron a la calle esperando encontrar un barco que los llevara a los EE UU y en su lugar sólo se encontraron con las perseguidoras del gobierno.
Desde hacía casi un mes corría el rumor de que habían secuestrado al menos cuatro naves en distintos puntos de La Habana para llevárselas a los Estados Unidos. La primera de estas naves fue el trasbordador “13 de marzo”, con las consecuencias fatales que todos conocemos. La segunda, el ferry “Baraguá”,secuestrado el 26 de julio, y la tercera el barco “La Coubre”, el 3 de agosto.
Los dos últimos secuestros fueron exitosos, pero el 4 de agosto, el día antes del maleconazo cuando un grupo de personas intentó llevarse de nuevo el ferry“ Baraguá” a los Estados Unidos, éste se quedó sin gasolina todavía en aguas cubanas y la marea lo arrastró hasta la Isla. A las personas que se reunieron en el malecón un día después los motivó una noticia falsa, que respondía, sin embargo, a sus verdaderos anhelos y expectativas.
La noticia nunca fue oficial. Simplemente se transmitió de boca en boca y la gente actuó de forma espontánea dado el valor y la credibilidad que se le concede al chisme en toda sociedad totalitaria.

Pero ¿puede acaso ser “un chisme” –verdadero-? Un “chisme” no tiene siempre el significado peyorativo que muchas personas le atribuyen. Durante todo el siglo XVIII hasta 1889, al chisme según el diccionario de la RAE, se le tenía por “un cuento con que algunos intentan meter cizaña”.

Pero a partir de 1914 esa definición cambia, y ahora el chisme puede ser una “noticia verdadera o falsa”. Basta entonces que en un momento de crisis converja un rumor falso con las expectativas y el miedo de un grupo de personas para que se produzca un estallido; en cuyo caso el chismoso adquiere más credibilidad que el funcionario público y el “rumor” se convierte en “realidad” en la mente de muchas personas.
¿Cuáles son las diferencias del chismoso con el funcionario público en un gobierno totalitario?

1. Transmite el mensaje de persona a persona de forma confidencial,
2. Les brinda la información a los otros sin interés aparente, más bien como un secreto compartido, (que internamente está seguro que lo difundirá)
3. Saca a la luz el lado “oculto” de la noticia, y…
4. Al ser el sujeto quien provee la noticia, éste se convierte (y convierte a su interlocutor) en un elemento activo en el proceso de comunicación, a diferencia del sujeto pasivo que consume lo que dice el gobierno.
Sería imposible entender los sucesos del 5 de agosto de 1994 si no tomamos en cuenta estas características de la comunicación en una sociedad como la cubana.
No fue sólo que el pueblo se cansara del hambre y la miseria y decidiera que… algo habría que hacer, Fueron una serie de acontecimientos reales y ficticios los que llevaron a cientos de personas a amotinarse. Entre ellos, la psicología del rumor y su capacidad subversiva, un fenómeno que ha ocurrido muchas veces antes, y seguirá ocurriendo en sociedades cerradas.
Esta contemporaneidad en la que sobrevivimos, puede llegar, incluso a cambiar consignas:

 

Digamos
La tradicional y pragmáticamente impuesta:
Yankees go home

Por la que sienten y probablemente muchos callan:
Yankees Come back please.

Pericles

 

Hermenegildo. Historia

Hoy, dejaré en paz a Trump y sus Twitteras. Voy a hacer un poco de historia, que resulta más atractivo.

HERMENEGILDO.
Mi nombre, poco común en nuestro medio, siempre me causó algunas inquietudes.
La explicación de mi padre, huérfano desde muy pequeño era plausible; era el nombre de mi abuelo a quien conoció muy poco. No obstante, durante muchos años sufrió múltiples modificaciones que supongo derivaban, de una parte, de su rareza y de otra por comodidad o quizá una forma de hacerlo más íntimo y afable: Gildo, Herme, Menegildo, Meregildo , Esmeregildo, incluso alguno quizá por afinidad fonética y no por cultura histórica, como Leovigildo, que seguramente alguien me asignó, sin conocer que en realidad era el nombre del padre del primer Hermenegildo lo suficientemente famoso para aparecer en la historia.
Ya en mi época del Bachillerato me acerqué un poco a sus orígenes y descubrí que había sido el patronímico de un rey Visigodo, incluso me familiaricé con algunos otros apelativos de esta familia real.
Recientemente leí un libro sumamente interesante que me permitió conocer con profundidad la historia de estas tribus y su papel fundacional en los orígenes de la nación española. De nuevo me reencontré con Hermenegildo y una breve síntesis de su vida.
Me motivó, y con esa sencillez, facilidad y comodidad que proporciona Internet consulté una larga serie de publicaciones, no solo relacionadas con el nombre sino además con los orígenes y evolución de estos antiguos habitantes de la España Antigua y Medieval .
Aquellos pueblos que se disputaban el predominio territorial, político y religioso de la antigua península, apelando a sangrientas guerras, complots, traiciones y regicidios, utilizando como tropa de choque a los pueblos, una veces propios y otros colonizados, oprimidos o esclavizados, con sus armas primitivas, con sus intereses materiales y la intransigencia religiosa que desde tiempos inmemoriales estructuró el pensamiento de los hombres, me han recordado, salvando las distancias, la imagen contemporánea de un Universo, que con un desarrollo tecnológico infinitamente superior en todos los órdenes, incluyendo el diseñado para matar, no ha cambiado mucho desde entonces.
Seguimos siendo una jauría salvaje, mejor vestida y armada, y en pleno disfrute de los modernismos y los logros de la contemporaneidad pero que poco ha aprendido en el difícil arte de la convivencia.
El Imperio Romano plantó sus banderas en estas tierras durante un período de expansionismo que lo llevó a la cúspide del poder absoluto, los Suevos, Alanos, Vándalos, Francos y Bizantinos se los disputaron a los Visigodos que en algún momento consiguieron unificar el territorio, los Árabes aplastaron con la suya las conquistas previas y estos a su vez, después de siglos de lucha fueron expulsados por la España Católica y de nuevo expansionista que coronaba el siglo XV.
No se cuantos Hermenegildos comunes y corrientes habrán existido durante tantos siglos posteriores al rey Visigodo, pero pienso, que como el resto de los humanos habrán sido crédulos y confiados en algún momento, agnósticos y escépticos en otros.
Se dejarían seducir por promesas de hombres y partidos y se enlodarían y desangrarían en la defensa de las mismas . Algunos llegarían al trono de la gloria y compartirían sus néctares y por lo común, olvidarían pronto el pedestal de mártires que los condujo hasta allí. Renunciarían a creencias y principios y subestimarían los valores de otros, sin comprender que el paso del tiempo demostraría que una vez más, como tantas otras habían errado el camino. Queriendo alcanzar la tierra prometida, ofertada desde los enunciados bíblicos habrán creído alguna vez estar en posesión de la verdad, pero esta, escurridiza y engañosa, suele ser casi siempre un espejismo.

Afortunadamente nuestros descendientes seguirán siendo ingenuos y cándidos, vanidosos, optimistas, animosos y convencidos de que el ser humano puede transformarse. Que la cultura, la tecnología y el desarrollo conseguirán el eterno anhelo del hombre de ser algo más “que una gran imperfección con algunas virtudes “.
Yo también quiero creerlo.

Lo que averigüé de este predecesor:

A raíz de las invasiones de los Hunos hacia 370 de la era cristiana el pueblo germánico de los Godos se dividió en dos ramas: Los Ostrogodos que constituyeron un vasto reino al este del río Dniester, en las tierras alrededor del mar Negro (Actual Ucrania y Bielorrusia), y los Visigodos que emigraron al occidente cuyo dominio inicial se extendía desde el Dniester al Danubio.
Hacia el año 476, los Visigodos habían establecido un reino que abarcaba amplios territorios de la Galia y de Hispania, con capital en Tolosa (Toulouse, Francia).
En el 507, derrotados por los Francos en la batalla de Vouille, abandonaron la Galia y se asentaron en Hispania.
El nuevo reino visigodo tuvo su capital en Toledo, manteniendo guarniciones en las principales ciudades de la península ibérica. Los Suevos, junto a Alanos y Vándalos, tribus de origen germánico, mantenían el dominio en el noroeste (Galicia, parte de Asturias y Portugal) mientras los representantes bizantinos ocupaban la zona costera del sureste.

Aunque realmente interesante desde el punto de vista histórico las luchas entre estos conglomerados durante casi tres siglos, pueden encontrarse en una amplia bibliografía fácilmente accesible mientras que por otra parte escaparía al objetivo limitado del trabajo.

Los visigodos tenían una monarquía electiva. Al morir el rey, se elegía sucesor entre los nobles, lo que conducía a lo que se dio en llamar morbo gótico, un regicidio permanente. Cuando Liuva, Duque de Septimanía fue elegido rey al morir Atanagildo, asoció al trono a su hermano menor Leovigildo. . Este se casó con la viuda de Atanagildo, Gosuinda y al morir Liuva, en el 572, asoció al trono a sus hijos Hermenegildo y Recaredo, fruto de un matrimonio anterior, pero sin partir el reino. Sin duda pensaba ya en la reunificación territorial, política y religiosa de la antigua Hispania.
Leovigildo combatió con los tres frentes, que pretendían limitar su expansión. Con el reino Bizantino con el cual el Imperio Romano de Oriente se mantenía a la espera de reconquistar la antigua provincia romana de Hispania, reduciéndolos a una franja costera de Cádiz a Denia. Luego derrotó en diversas campañas a cántabros, Astures y Vascones y al final de su reinado llegó el mayor éxito, la conquista del reino Suevo.
Sin embargo todo lo que ganó en expansión tuvo que invertirlo en la más feroz de las luchas internas, la guerra civil contra su hijo mayor Hermenegildo entre los años 580-584.
Esta guerra ilustra las dificultades que enfrentó el rey visigodo en los aspectos étnico, religioso y político. Había dos etnias en los dominios de Hispania, desde que a finales del siglo V los visigodos entraran en la península tras la caída de Roma, La visigoda, aunque minoritaria, era la dominante en lo militar y político y pretendía mantener el sistema administrativo del Imperio Romano, manteniéndose apartada de la etnia mayoritaria, la hispano romana, sometida en el ámbito cultural y religioso a la influencia de la Roma decadente de entonces.
Sin embargo, desde que el reino de Tolosa fue aniquilado por los francos, los visigodos fueron limitándose geográficamente a la Península, y en la cuarta generación, que era la de Leovigildo, su horizonte vital e histórico les llevaba a una confluencia o pacto con los romanos, puesto que hispanos lo eran todos. Había un obstáculo esencial entre las dos etnias, que era la religión. Los visigodos habían sido convertidos al cristianismo en el siglo IV por Ulfila, que era un seguidor de Arrio. Y los arrianos no aceptaban que Cristo, como Hijo, fuera Dios y de la misma naturaleza que el Padre, sino creado de la nada por el Dios único. Tampoco la Virgen María podía ser, por tanto, la Madre de Dios. Y el Espíritu Santo no podía formar una divinidad triangular si se negaba la categoría divina a uno de los otros dos vértices.

Sin embargo, los arrianos se veían arrinconados en su monoteísmo por los judíos y en su aceptación de Cristo por los católicos. Sobrevivían como religión étnica, como signo de identificación visigodo frente a los hispano romanos, pero con problemas teológicos continuos y soportando la rivalidad de las iglesias católicas de la mayoría de la población.
Aunque el africano Arrio, como recuerda Pedro R. Santidrián en su Diccionario de pensadores cristianos, pertenecía a la escuela teológica racionalista de Antioquía, los arrianos se encontraban en España con un problema más racional que teológico: el de la convivencia forzosa de dos ramas del cristianismo en un territorio donde el paganismo popular seguía siendo muy fuerte y provocaba una notable indiferencia religiosa

Leovigildo no persiguió seriamente a los católicos hasta que estalló la guerra con Hermenegildo y, después de ganarla, se aproximó desde el arrianismo a la que, al cabo, era la confesión cristiana mayoritaria del país. Era un proceso lógico de identificación que empezó antes de Leovigildo y culminó después, en el que la clave fue esa guerra civil, ganada por los arrianos pero a un coste tan alto que preparó el triunfo final de los católicos.

Con la idea lógica de crear una dinastía familiar, Leovigildo había asociado al trono a
Hermenegildo, y lo envió como duque a la Bética en el 579, mientras Recaredo marchaba a luchar contra Guntrán de Borgoña en la Septimanía. Su primogénito estaba casado con la princesa franca y católica Ingunda, que a pesar de ser sólo una adolescente resistió como una roca todas las presiones de la esposa de Leovigildo, Gosuinda, para bautizarse como arriana. La hizo encerrar, golpear, arrastrar y sumergir en un estanque lleno de peces, pero no consiguió nada.

Hermenegildo, en Sevilla, encontró tres realidades: la cultura andaluza, que se oponía a la dominación visigoda; la personalidad de Isidoro, aproximadamente de su misma edad, de quien se hace amigo; y su propia esposa, también cristiana. El príncipe, al conocer la ilustración Bética, muy superior a la que profesaban los de su etnia, se solidarizó con ellos. Su padre le había enviado para que doblegara a los tartesos, y él se con¬virtió en uno más.

Cuando llegó a Sevilla, bajo la influencia del obispo católico Leandro y de Ingunda, además de su propia ambición, se bautizó católico, se proclamó rey, acuñó moneda con su propia efigie, consiguió muchos apoyos y trató de matar a su padre. Dos años tardó Leovigildo en aceptar la guerra, y eso después de reunir en Toledo a los obispos arrianos en 580, respaldado siempre por Recaredo. Pronto recuperó Mérida, devolvió sus iglesias y rentas a los arrianos, sobornó a los bizantinos aliados de Hermenegildo y, después de largas y destructivas campañas, tomó Sevilla y capturó al rebelde en el 584. Un año después, en Tarragona, lo mandó asesinar tras ofrecerle volver al arrianismo. No quiso y un tal Sisberto le cortó el cuello.

Los tumultuosos sínodos de obispos arrianos, las dificultades en la conversión de los vencidos suevos al arrianismo, así como su posible convicción de que los fuertes apoyos que había encontrado Hermenegildo podrían reproducir una y otra vez la guerra civil, le llevaron a proponer a los católicos una especia de pacto teológico, por el que aceptaba la divinidad del Hijo aunque no la del Espíritu Santo, según cuenta E.A. Thompson en su interesante obra Los godos en España. Este término medio entre arrianismo y catolicismo, llamado herejía macedónica, fracasó, aunque atrajo al arrianismo a muchos católicos deseosos de una paz entre cristianos.

Se dice que, atormentado por los remordimientos, se bautizó en secreto y recomendó lo mismo a su hijo Recaredo, pero no es probable. Seguramente fue el último rey visigodo que mantuvo la fe arriana, siquiera como instrumento político, pero también el que consiguió la unificación del reino, propició el acercamiento de las dos etnias hispanas y con sus logros políticos y militares y sus fracasos religiosos convenció a los poderosos de que la paz pasaba por la conversión de los godos al catolicismo.

Así sucedió, pero Leovigildo no llegó a verlo. Los frutos de su reinado los recogió en el 587 Recaredo, el rey más importante de los visigodos, según lo vemos hoy.
A la muerte de Leovigildo, heredó el trono Recaredo, el hermano menor de Hermenegildo. Recaredo abandonó la religión arriana, que los godos practicaban desde cuatrocientos años antes, se hizo católico, obligó a la nobleza visigoda a convertirse con él y declaró a la católica religión oficial.
No es de extrañar que le influyera la dramática muerte de su hermano, y el hecho de que su madre hubiera sido católica. Pero, esencialmente, era un gesto con el que intentaba acercarse a la población hispano-roma¬na, después de más de doscientos años de enfrentamiento. Sin embargo, como había ocurrido cuando su padre derogó las leyes que impedían los matrimonios mixtos, los visigodos aceptaron esta nueva ley, pero no la cumplieron; sólo al cabo de varias decenas de años, empezaron a sentirse cristianos al estilo católico, sin embargo, tampoco eso consiguió igualar a las dos comuni¬dades: autóctonos e invasores, vencidos y vencedores, hispano-romanos y visigodos. Continuó la disociación; siguió habiendo dos clases, dos cas¬tas. Las uniones mixtas fueron casi inexistentes, hasta el final de la dominación goda.

Genealogía de san Hermenegildo

Breve reseña biográfica del santo.
Si nos atenemos a la fecha aproximada que algunos dan (sin certeza) a su nacimiento, san Hermenegildo tuvo una vida de no más de veinte años, pero plena de hechos heroicos y madurez espiritual.
Fue hijo mayor del rey visigodo Leovigildo, y se apunta que pudo haber nacido en Sevilla hacia el año 564 de nuestra era.
En 579, cuando contaba sólo 15 años, Hermenegildo casó con la princesa Ingunda (católica), hija del rey Sigiberto de Reims y de Brunequilda (a su vez hija del rey Atanagildo),por acuerdo entre sus padres, que continuaron así la política de pactos matrimoniales –con fuertes lazos endogámicos– seguida por los visigodos. Esto explica que a Leovigildo no le importase la condición católica de su nuera; la propia genealogía del santo lo aclara.
Una vez casados, el rey Leovigildo lo envió a Sevilla como delegado suyo o rey asociado de la Bética para seguir la política continuista que afianzara el poder de la familia real como ostentadora de la monarquía. Por eso, también asoció al gobierno del reino a Recaredo, si bien dejándolo con él en Toledo.
Asentados en Sevilla, Hermenegildo recibió instrucción en la doctrina católica por parte de san Leandro y de su propia mujer; al poco tiempo decidió su conversión, lo que exasperó a su padre, el rey Leovigildo y les llevó a un enfrentamiento político sin precedentes. Un enfrentamiento instigado, sobre todo, por el odio feroz hacia lo católico de la arriana Gosuinda (viuda de Atanagildo y casada en segundas nupcias con Leovigildo), quien había sufrido el asesinato de una hija a manos de un príncipe católico, esposo de ésta. Enfrentado al cerrilismo arriano y perseguido por su padre, en el 584, con las tropas reales a las puertas de Sevilla, el joven Hermenegildo no tuvo más remedio que huir y refugiarse en una iglesia de Córdoba. Allí, tras una treta en la que intervino su hermano Recaredo, fue hecho prisionero y encarcelado por orden del rey, su padre.
Al poco, fue trasladado a Tarragona, donde permaneció custodiado y vigilado por el conde Sisberto, hasta que el día 13 de abril del año 585 fue pasado a cuchillo por negarse a recibir la comunión de un obispo arriano, enviado como última prueba para su arrepentimiento por el exasperado Leovigildo.
Al parecer, su cuerpo fue trasladado de Tarragona a Sevilla, produciéndose durante el recorrido diversos prodigios milagrosos que motivaron la erección bajo su patronazgo de varias ermitas o capillas en lugares significativos del itinerario seguido. Un ejemplo lo encontramos todavía en la localidad granadina de Alquife donde se conserva la ermita y se celebra una tradicional fiesta extraordinaria en honor del santo. Según la tradición, durante la dominación musulmana de la ciudad hispalense la cabeza pudo salvarse del ultraje y fue depositada en Zaragoza. De igual modo, la tradición más antigua afirma que ciertas reliquias custodiadas en diferentes puntos de España formaron parte del cuerpo del santo patrón. Algunas de las más importantes se conservan en Ávila, Plasencia, Sevilla (donde se hace fiesta de su memoria y recibe culto especial). También se conserva una esquirla de hueso, procedente de El Escorial, cuya autenticidad y entrega se certificaron el día 10 de febrero de 1980; reliquia que se expone y venera anualmente el 13 de abril. Todas ellas, por tanto, formaron parte del cuerpo del santo patrón.
En efecto, no hay duda que la cabeza estuvo en la iglesia mayor de Zaragoza hasta finales del siglo XII, fecha en que la reina doña Sancha, hija de Alfonso VII de Castilla y esposa de Alfonso el Casto de Aragón, ordenó su traslado al monasterio de Sigena (Huesca); un monasterio que ella misma había fundado para albergar la comunidad de religiosas de san Juan de Jerusalén (sanjuanistas) y a las que encargó la custodia de la reliquia.
Tras diversos avatares, la reliquia de Sigena fue trasladada al monasterio de san Lorenzo el Real de El Escorial por orden de Felipe II, quien solicitó en 1585 –milenario del martirio de san Hermenegildo– la confirmación de santidad al papa Sixto V, a lo que accedió éste, autorizando su culto

BIBLOGRAFÍA CONSULTADA

– Cebrián Juan A. : La Aventura de los Godos
– García Moreno: Historia de la España Visigoda
– Jiménez Losantos Federico : El último de los Visigodos
– Orlandés C.F. José: La España Visigoda
– Santidrán Pedro R.: Diccionario de pensadores cristianos.
– Sanz Serrano, R. : Las migraciones bárbaras y la formación de los primeros
reinos de Occidente.
-Thompson E.A. : Los godos en España .

 

CUBA. EL TRÁNSITO AL SOCIALISMO

CUBA. EL TRÁNSITO AL SOCIALISMO

Un artículo de Miguel Sales (Málaga 14 de Marzo de 2018) despertó el interés de revisar mis juicios sobre el tema, otras veces expresados en mi Blog.

M.S._ Para vislumbrar como podría Cuba salir del Socialismo tal vez sea conveniente entender primero como llegó a caer en ese sistema

 Pericles: En realidad, siempre la historia es útil, pero esta afirmación no me resulta convincente. Cuando hablamos de “salir”, pensamos en el presente y cuando lo hacemos de “cómo llegó a caer”…, recreamos un pasado que tiene más de medio siglo. La realidad objetiva que impone la contemporaneidad, tiene muy poca relación, vínculos, puntos de comparación  o cosas comunes con las que conformaban la prehistoria iniciática del camino del infierno.

MS.-El revolucionarismo que hizo posible la fulgurante ascensión y el triunfo final de Fidel Castro en el decenio de 1950 se nutría en superficie de dos ideas estrechamente vinculadas entre si: la necesidad de reemplazar al Gobierno ilegítimo y corrupto de Fulgencio Batista y la de restablecer la Constitución de 1940. Libertad, honradez y respeto al Estado de Derecho, parecían ser las consignas que empujaban a la insurrección.

Pericles. Pienso que el término –en superficie- incluido al inicio, un poco circunscribe el origen y orden estratégico, de las motivaciones. Para muchos abarcaba, lo razonable, la aspiración de rescatar lo perdido y regresar a un estatus aceptable, a pesar de sus limitaciones. A través del decursar de aquel álgido período, para algunos, fueron surgiendo nuevos acicates que formaban parte de su personalidad intrínseca.

El desarrollo del proceso obligó a las alianzas y estas evolucionaron rápidamente hacia un estatus en el cual se definía_ y apelando a la situación concretaba,_ que independientemente de concesiones estratégicas, la condición” máximo liderazgo” convergía en la aceptación de una realidad, que dimanaba, de una parte, del valor práctico para la lucha pero también asociada a la metamorfosis conducente al alcance de la prerrogativa, no sujeta a concesiones, de marcar, desde muy temprano el liderazgo absoluto. Esto quedó mejor definido en el Pacto de Caracas (1958).

M.S. (Antecedentes) Los Anexionistas… La larga incubación de la creencia en un destino excepcional culminó a mediados del siglo XVIII tras los fracasos de sus esfuerzos. .Este mito determinó su formulación más acabada en el Manifiesto de la Junta Cubana de Nueva York de 1855 que explicaba el origen la evolución y las causas de la derrota de la evolución anexionista.

 Pericles: Los anexionistas del Siglo XVIII lo veían a través de un prisma realista y clasista Resultaba más inteligente, pertenecer a un nuevo Imperio en fase de progreso y desarrollo y geográficamente cercano que a otro en franca decadencia. Lejano y obviamente en involución.

M.S.…La idea de una nacionalidad cubana distinta y separada de la española solo cuajará en una parte significativa de la población después de varia décadas de lucha insurreccional lo que equivale a decir que el nacionalismo cubano surgió con retraso y lo hizo bajo el signo de la revolución.

Pericles: Este sentimiento existía, aunque formando parte de una tradición y una historia, sustentada en una realidad previa, con sus ribetes de heroísmo guerrero, aun cuando maculada por la trayectoria de una buena parte de sus gestores, que utilizando su propia historia dieron origen a una clase social, más preocupada por su riqueza personal y su estatus social que por los sueños de una población que lo conquistó con la sangre de sus hijos más humildes y desposeídos.

Las élites separatistas tenían una amalgama de “patriotismo”, aspiración al poder político y la prepotencia social, sustentada mayoritariamente en el poderío económico.

Por la otra parte, la del Imperio, la Enmienda Platt, era el preludio y el condicionamiento para la futura y legal absorción del país emergente.

M.S._ El triunfo de Castro en el 59, fue consecuencia de una combinación letal de terrorismo urbano, represión policial, lucha guerrillera,…suspensión del apoyo y desafección de la clase media y alta. Que terminaron por financiar a lo grupos rebeldes Y no el resultado de una simple campaña militar que derrotó al Ejército Nacional. Pero la concurrencia de esos factores no habría tenido la misma eficacia sin la vigencia previa del mito de la revolución inconclusa….

Pericles: Muchos de estos factores estuvieron presentes y jugaron su papel, ahora bien,

Con o sin ellos, más o menos rápido o demorado, el triunfo de Castro era inevitable, y la asunción del poder absoluto, subordinando a sus sueños, proyectos e intereses propios, los del resto de los factores participantes tampoco pudiese ser detenido, por cuanto su imagen pública, y sus aparentemente delirantes pero supuestamente viables proyectos, integrarían en sus orígenes los sueños propios de la contemporaneidad

El ejemplo de la guerrilla Colombiana no resulta susceptible de comparación. Esta, rápidamente se interesó más en el narcotráfico y la inmensa riqueza que proporcionaría que en una alternativa de modelo social

Mi opinión personal.

 En otras colaboraciones, avaladas por una amplia bibliografía, he dejado sentado mi convencimiento de que Fidel, no fue nunca comunista. No lo fue, en los prolegómenos universitarios, periodo en que el PCC mantuvo su observación y análisis, de una figura con ribetes de futuros liderazgos (en la última etapa a cargo de Flavio Bravo).

No lo fue durante el período de la guerra- (la clásica frase copiada del argot Martiano- en otras condiciones- “En silencio a tenido que ser…fue un plagio para ocultar realidades distintas a las que pretendía referirse.

El tránsito ideológico , lo condiciona – y considero fue un grave error de Eisenhower y sus asesores- la eliminación de la cuota azucarera, el acceso a las fuentes energéticas y la practica declaración de guerra, que para el gobierno americano significaría la liquidación del nuevo riesgo que imponía su presencia.

Evidentemente, su mente privilegiadamente dotada había previsto esta movida.Su acercamiento al PCC, desde los primeros momentos del triunfo, la colocación del mismo en un segundo plano, incluso por encima del Directorio y la ubicación de figuras prominentes del mismo en las nuevas estructuras de gobierno, eran un formato inteligentemente estructurado, por cuanto, el PCC como todos los partidos comunistas existentes y dispersos por el mundo, tenían, como tarea priorizada, el análisis de fenómenos de esa naturaleza, y por supuesto la información actualizada al Kremlin , atento a las potenciales ventajas estratégicas que pudiesen significar.

A esa personalidad pragmática y previsora no podía escapar el diagnóstico de que su aspiración básica de conservar el poder, ruta para engordar su ego insaciable y complacer el sueño fundamental de su proyecto, trasmutarse en una figura política transcendental en la historia de su contemporaneidad residía en la sustitución de estas pérdidas materiales irreparables, consiguiendo paralelamente el apoyo de la otra gran potencia. Y a esta última, la coyuntura le venía como anillo al dedo. Sembrar una semilla de su proyecto en el propio trasero del otro Imperio, resultaba una oportunidad estratégica que difícilmente volvería a repetirse.

El PCC le facilitó el “visto bueno” con el Kremlin

El aparato soviético dio un paso positivo para sus proyectos en el marco de la Guerra Fría, generando la penetración doctrinaria, por la vía que Fidel y el Che, defendían como la única posible. La vía armada, gestada, entrenada y dirigida por y desde Cuba.

No se trató de que regresara a una vieja ideología oculta estratégicamente.

Simplemente, se agarró a la única balsa salvavidas existente, para materializar su sueño personal, el único que realmente le interesó siempre.

Pericles

 

 

 

 

 

REFLEXIONES

Nota: Sobre un artículo publicado en su Blog por Aguilera

 

H.Menéndez dijo:
26 marzo, 2018 en 12:29 PM
Pericles
Concuerdo con muchos de estos elementos del pronóstico.
Es más, un nuevo aparato de gobierno, con la ausencia de una figura poseedora de la aureola del apellido histórico, subordinado a un PCC, -que aunque inicialmente siga bajo la tutela de Raúl-enfrentará, a corto o mediano plazo, un modelo de dirección diferente al tradicional, en el cual la autoridad absoluta se concentra en una sola mano… mano, -Partido que manda y supuesto Gobierno que obedece-a la que también le resta poco tiempo para salir de circulación y entregarla a otra generación más joven, desprovista también del renombre que le respaldaba.. Lógicamente, a este nuevo formato le resultará más complejo el diario trajinar, la decisiones de cada día, por cuanto. frecuentemente tendrán que elegir entre lo que habrá que decidir para conservar el mazo, en particular en el ámbito económico y lo que será necesario decidir para concordar con “la máxima autoridad para la dirección y las decisiones” como más o menos establece la Constitución que aprobamos.
La unidad entre los movimientos y liderazgos opositores resulta fundamental. Pero su fraccionamiento y diversidad de estrategias conspiran contra un posible éxito.
Esto, no es excepcional ni históricamente desconocido. De una parte la aspiración a la jefatura máxima de cada uno de los grupos, que ninguno probablemente estaría dispuesto a delegar en otro, o siquiera compartir. De otra, la penetración histórica y conocida del aparato que mantiene el flujo de información actualizado y en general, a mi modesto entender, una ausencia de respaldo popular, producto, de una parte de las medidas que lo impiden y de otra, de una confiabilidad muy restringida de los que constituirían su apoyo.

El estilo Soviético, no se adoptó por convicción ideología, sino por conveniencia coyuntural y geopolítica. Pero resultó útil, junto al resto de los elemento para conseguir el objetivo fundamental en ese momento, la conservación del poder.

Las “protestas” de nuestra sociedad, en particular en vida de Fidel, fueron esporádicas y de bajo ruido, salvo excepciones como la del Mariel y el maleconazo_ Si somos objetivos habría que suponer que había un fraccionamiento del pensamiento popular: los que se lo creían, los que aparentaban que se lo creían, para mantener sus beneficios, los que no se lo creían, pero le temían, los que no tenían otra opción, que simular que eran creyentes Etc. Etc.
Sin dejar de tener en cuenta además, que la maniobra de la apertura, genero graves problemas y conflictos a los receptores de la emigración, factor que estoy convencido también entró en la decisión de la estrategia de Fidel, para golpear en riposta.

Algunos razonamientos sobre elementos punteados en el original
1- Tan pronto los grupos opositores  descubran a un  infiltrado y lo excluyan, ellos también resultarán excluidos.
5- La protesta pacífica sería lo ideal. El problema es donde, como y cuando hacerla, y quien la programa y la dirige
7- Cada formación opositora tendrá libertad, se señala …..libertad de quien… Como teoría democrática, muy razonable, como práctica del día a día ¿De que manera, considerando las divergencias e intereses de cada agrupación¿
9- Me pregunto como y a través de que se haría convocatorias o comunicación de ideas. Para ello, por el momento, sigue sin existir ningún medio
10- Desde el exterior, probablemente habrá gente que coopere, pues no corren riesgos. Desgraciadamente también hay muchos que viven de ello hace mucho. Si triunfan, también querrán su parte, porque el modus operandi tradicional se les termina.
A pesar de todo yo soy optimista.
Siempre he considerado que en nuestra sociedad ocurrirá una transición, como la Española tras cuarenta años de Franquismo; o la de Chile, a pesar de la enorme deuda de sangre en la que se apoyó y de lo positivo del éxito económico de su gestión, que sacó al país de la ruina y lo acercó al primer mundo..
Conservo la esperanza de que a pesar de lo avanzado de mi edad, pueda verlo.

Pericles