Que me quede…


Le faltan unas piernas más estiradas, pero sí, es estilo cómic

Los que me conocen saben que soy un poquito obsesiva de las cosas. Bueno, pues llevo una temporada que no puedo ser obsesiva, porque «se me vuela» de la cabeza todo lo que tengo pensado hacer, y hasta lo que debo hacer.

Nunca había necesitado listas de la compra, pero ahora sí.

Ese es el motivo de que postée poco, casi nada y nunca interesante. Excusas y lamentos, nada más.

Hacerse mayor es muy difícil, esa es la verdad verdadera. El frío ya no ayuda y las noticias del periódico, menos. Hoy pasé casi todo el día poniendo orden donde nunca pensé que necesitaría hacerlo y… pasando frío. Hace mucho frío en el puebro, con el viento tan insistente.

En sí, voy de a poquitos. Estoy preparando una cosa para un grupo de amigos, una charleta informal sobre un personaje histórico, pero no recobro mi entusias… ¡eh! un momento, ¿no era sólo un poco de interés? Aún así, la preparo de a poquitos como todo lo demás, esperando que sean los promotores los que den el primer paso y me azuzen.

Viajar…. antes me daba pereza, ahora me da miedo.

Me conformo con los ejercicios de pintura de los jueves y las clases de teonáutica de los martes.

Virgencita, que me quede como estoy

Lentitud


Llevo ya unas semanas que no escribo ni un punto en este blogo-sitio. Estoy vaga y tenéis razón si pensáis que me voy, que me voy… pero que no me decido a irme.

El ánimo no es igual en todo momento y menos cuando se tienen… ¡Ehm! las circunstancias de la vida de cada cual. Vale, le doy a publicar.

Buscar y encontrarse…


…encontrarse otra cosa.

Fue lo que me pasó ayer cuando buscaba el enlace a un periódico irlandés que manejaba mucho en mis días de estudios allí, pra curiosear actualidades.

Hace mil años publiqué un enlace a una entrada en ese periódico (un semanal dedicado íntegramente a la Arqueología irlandesa) y quería sacar el enlace y la historia que contaba, para enviarlo a la revista DH. Y resulta que el enlace ya no estaba allí.

¡Así que la revista sigue publicándose! pero ya hay que pedir exclusivamente edición en papel y envío por correo, lo cual la encarece y la dificulta en éstos tiempos de tecla y Comodidad Inteligente. Pero…. al regresar por esos andurriales me encontré con que están elaborando algo tan interesante como la revista que yo conocí, a lo que se adhiere un mejor conocimiento del pasado de la (mi añorada) isla. Uno es la publicación online de textos de la misma y otro un viaje al pasado más pasado de Irlanda mediante una infografía (o como se llamen esas cosas) digital y muy visual.

Ésta abarca, por primera vez que una sepa, todos los periodos del pasado de Hibernia: cuando no había más que un puñadito de «hibernios» que solo sabían que eran habitantes de los llanos y los montes congelados de un país demasiado frío, en el que existían Megaloceros y osos cavernarios. Recuerdo haber visto en una casa una cornamenta fósil de ese «ciervo gigante».

La infogafía continúa hacia el Neolítico y acaba en el s. (pinchar aquí y lo veréis) y para cualquiera es una buena introducción a algo que está cada vez más lleno de evidencia (la Prehistoria irlandesa) y siempre ha sido objeto preciado de estudio por historiadores y arqueólogos (la aqueología medieval de la misma isla).

Sí, cuando una se encuentra esas cosas que hablan del pasado, padece un ataque de «porquénolohiceantes-osis» y le gustaría saber muuuuchas cosas más acerca del particular.

Por ejemplo toda esa historia de los locos «juegos de pelota» de la gente de allí, que debieron empezar muy pronto, hace siglos… También, que entresus colaboradores encuentro nombres conocidos de aquellos días en el Club de Arqueología de UCD.

En fin. Espero poder seguir rastreando curiosidades de la isla (ya es mía, me sorry, he hecho un pacto de memoria).

Regresos y «olvidaciones»


Regreso a mi sitio después de un invierno perruno de tos, gripe y otras mierdecillas (¡pero si no ha terminado todavía el invierno..!). Ahora mismo, arrastro una osteopatía en el brazo que vamos a ver… Pero sí, aquí estoy.

Habría querido un poquito más de Navidad, sin intrusiones televisivas, tan solo la decoración de pastores, ovejitas, niños y bolas brillantes con fondo musical suave o villancicos. Los pequeños mirando escaparates y el chocolate con churros… ¡ayss, el chocolate!

Nunca pensé que iba a gustarme tanto una Misa de Gallo. Me pasó otra vez, pero no fue una de Gallo, sino una Vigilia de Pascua, que tiene ese inicio tan paganoide con hoguera y todo… Uno de los ingredientes felices de aquella Vigilia fue que no estaba el cantor rasposo, sino un suave acento hispanoamericano… Esta vez, también.

Sin embargo, mi yo sola en los Jardines ha sido la nota dominante de ésta. Sin fuego.

Sé que me gusta el turrón (blando); las cosas que cocina mi hermano y llevar guantes cuando hace mucho frío. Cuando me olvido los guantes, se fastidia el gusto. Para consolarme, me han regalado unos mitones para escribir al teclado ¡y son de color rosa! ¡estoy contentísima!

Así que Mujerárbol sigue aquí, aunque sea nada más que por costumbre.

He pasado toda la Navidad griposa, sordeta y carraspeante como un motorcillo viejo, grr, chrrr, grr! El Jardín está imposible con la gripe y el viento del norte: el último día que recorrí los 4 km fue la semana pasada, y llegué a tiempo de ver una puesta de sol triste y heladora. Soledad absoluta. Me gusta el frío… hasta que viene con fiebre.

Ya vamos teniendo una Edad Media…

Mientras escribo a la pantalla, suena música de guitarra acústica. ¿Qué sería de mi sin mi querida Radio Art? Hasta soporto con paciencia el que repita ciertos temas musicales; con buscar otro canal de entre sus docenas, arreglado. Por cierto: estupendo el Gipsy jazz, una musiquilla que parece de los «felices años 20» y te pone las pilas en segundos. Para escribir, es mejor cualquiera de los melódicos o el «Arte griego», donde hay scores de cine compuestos por nativos de nombres imposibles que sorprenden mucho. Desde Vangelis y los «Carros de fuego» ha sido un acierto de maridaje entre Grecia y el cine.

Y una vez terminado el clip comercial… damos paso a la tontuna del día.

El panorama internacional está asqueroso, pero el nacional… está de risa, ¿no podíamos ser menos payasos/payasas? Parece que está en nuestro ADN, pero sobre todo en el ADN de esos muñequitos pazguatos que anidan en el Parlamento. A ver si se van de una vez, y ponemos a gente real, que sepa cuidar de NUESTRAS cosas de comer, las de todos, aunque sea por probar. Porque ahora es que ni por probar aciertan.

Leyendo de cabo a rabo el especial de «Celtas» de Desperta Ferro, un número ya antiguo, pero que siempre merece una segunda ojeada. Mucho Táin suena ahí dentro. Es decir: que el Táin suena a descripciones de geógrafos griegos, aunque no supieran dibujar mapas. Los redactores se pasaron haciendo listas. Los que sí sabían donde estaba el tesoro eran otros, unos pocos siglos después. Por eso la excursión al Mediterráneo les salió tan mal a los galos oficialmente saqueadores (Cf. Plutarco).

No sé si esa obra griega no será otro Táin, pero inverso. No la he leído, desde primero de carrera no leo nada de clásicos; mal, muy mal, lo reconozco. Sospecho un poco de que aparezcan carros en el Táin realmente existente, cuando parece que los hibernios nunca emplearon ese sistema de guerra, aunque sus primos de la Galia lo hicieran… Por favor, nada de fantasías no apoyadas en la investigación corriente y reciente: los escribas de Clonmacnois eran capaces de ir a la Galia y volver con un carro desmontado.

Tengo que regresar a César y a las Galias, pero de momento no me peguen en la cabeza: ya me vale con San Pablo, cuyas cartas también tienen su miga si se mira a través de las letras.

Cosas que echo de menos en invierno: un paseo por Cuenca; el censo de aves acuáticas; un paseo por Toledo; un paseo por el Sardinero. Una excursión a un sitio donde no haya estado nunca (propongo Lérida o Alicante o cualquier lugar de la Celtiberia rabiosa).

Habrá que volver a Villena, que sí conozco, aunque no sean fiestas, para consolarme…

Se hace una mayor, mucho mayor…. Ya, ni los sueños bastan, o al menos, son sueños que tienen menos calorías.

(Escrito hace más de una semana)

Pues bueno…


Pues empezamos el año aturdidos por explosiones y secuestros; por inminentes plagas y despistes sostenidos, aunque conocidos.

Si digo la verdad, hoy no sé de qué escribir en el blog y no sé qué hacer con mi escritura (blogueril y de las otras) ¿Será cosa de la gripe, que me aturde?

Espero que las dos cosas se difuminen pronto, pero no sé, no sé. Hoy descubro que con el editor de bloques ya tampoco soy capaz de subir una foto de las de libre uso. ¿Qué rayos pasa? Bueno, al menos creo que la foto no va a infringir ningún código de derecho privado… ¿o sí, también?

Espero que los Reyes me traigan un poquito de ilusión y otro poco de acierto, porque no doy pie con bola en estos días. No ha terminado aún, pero me parece que no ha sido una buena Navidad.

Abrazacos