Tienes familia, he podido comprovarlo. Eres un hombre del monton, como tantos otros. Eres de esos que agachan la cabeza ante su mujer. Esos que dicen que sí a todo y nunca llevan la contraria a su pareja.
He podido comprovar que clase de hombre eres. Ese covarde rodeado de otros como el y que solo desea libertad. Eres ese hombre que se enamoro de un angel. Porque estas semanas que he vivido contigo me he dado cuenta que el angel soy yo, no tu. Me salvaste de mi oscuridad pero aun estando en la oscuridad era yo quien tenia alas, quien podia volar y tu quien envidiavas mis alas.
Hoy, despues de tan solo dos dias sin vernos, yo era feliz. Y me dijiste que venias a mi ciudad y ni siquiera pense en preguntarte si podia verte. Era feliz, libre. Has sido tu, esta vez, quien me ha pedido que te acompañe. Quien me ha dicho que ropa ponerme y que hacer.
Una vez hemos llegado juntos a nuestro destino, has sido tu quien me ha dicho que me hechabas de menos. Tu has agachado la cabeza, has mirado al suelo y me has dicho que me has hechado de menos, que llevabas mucho sin verme. Solo haviamos estado separados 48 horas, ni siquiera le havia dado tiempo a mi corazon a notar tu ausencia. Y aun hablando cada dia, tu, el hombre del corazon de hielo, el que es capaz de engañar a su mujer y no arrepentirse, tu me hechabas de menos.
Interesante. Interesante darse cuenta que todo este tiempo he sido yo la que tenia alas. Que no contemplava como volabas si no mi propio reflejo en el agua. Despues de dos años pensando que eras tu el que me tenias retenida, me doy cuenta que soy yo quien te retengo a ti.
