Sé que esta demás decir que son tiempos difíciles, nuevos, raros y puedo pasar el día tratando de darle un nombre pero no, no lo hare porque les hablare de cómo fue este tiempo en él que no había vuelto por acá. Empezare por el hecho de que tengo un problema con ser constante con lo que me hace bien, con lo que me hace feliz, es algo con lo que vengo luchando desde que he querido hacer algo. Algunas las he logrado, otras no pero aquí sigo luchando y por eso estoy aquí justo ahora. Sigo con que han pasado muchas cosas desde que estamos mi esposo y yo en un país ajeno que no es el nuestro, en el que me ha costado adaptarme y aun no lo hago del todo, todo ha sido nuevo y si le sumamos la pandemia pues se complicó todo. Se preguntaran ¿Cuánto tiempo tienes en ese país? ¿Por qué están difícil adaptarte? ¿Qué ha pasado para que no hayas escrito en todo este tiempo si te gusta y te llena hacerlo? Son muy buenas y acertadas preguntas y créanme me las hago casi todos los días sin falta pues mi cabeza no deja de funcionar ni siquiera dormida y no descanso como debería. Esto ha sido muy difícil para mí y no sé si le pasara a alguien más, supongo que sí pero yo aún no tengo la clave para poder salir de ese estado de letargo infinito que me desgasta tanto como las ganas de salir de él. Pero no me rindo, aun no.
Y para responder alguna de las preguntas anteriores, el hecho de estar a miles de kilómetros de mi madre, mi abuela me hace estar en una tristeza perenne pues soy muy apegada a mi familia pero el tiempo y la aceptación me ha hecho entender que por ahora deber ser así, no hay otra opción aunque duela cada día, debo aceptarlo y seguir porque si no es así sería en vano la separación y todo lo que conlleva estar lejos de casa, de todo lo que desde que naciste conoces. Cada día despierto agradecida con Dios por permitirme respirar y ver las maravillas de la vida a pesar de que el día anterior haya sido de la patada en muchos sentidos, aunque la soledad me abrace tan fuerte que no me sea posible deshacerme de ella por horas.
Estoy agradecida de vivir con mis dolores físicos, con los emocionales, con cada parte de mí que hace ese todo que sigue de pie luchando frente a sus demonios internos, frente a la pandemia, frente a un matrimonio, frente a la tristeza de haber perdido dos hijos que no necesitaron nacer para ser parte de mi para toda la vida. ¿Qué caigo? Claro que sí y hay días muy malos pero me levanto que es lo que realmente importa y sigo tratando de ser mejor cada día por mí, por mi esposo y por la humanidad. Porque si terrícolas, somos parte de un todo, y una mejor estabilidad emocional, tener una mente psicológicamente estable depende de cada uno de nosotros, si pero no nada más para beneficio propio si no para los que nos rodean y es una cadena que nunca termina y eso es lo que me impulsa a ser cada día mejor. Así para otros vaya lento, no luche como ellos lo harían o quisieran. Trato de convencerme que lo que ellos piensen no debe afectarme y la realidad es que debe ser así porque el compañero que está aquí luchando cada día para que estemos bien no me reprocha absolutamente nada, todo lo contrario está allí apoyándome como puede, como sabe y eso es realmente lo que me importa.
Como dato personal y para que puedan entender un poco mas lo anterior, tengo más de un año sin trabajar en una empresa o devengando un sueldo estable de dos años y tres meses hasta hoy, y eso me ha atormentado todo este tiempo pero ¿saben qué? Al diablo sus comentarios, prejuicios, juicios y todo lo negativo que tengan para decir porque se atribuyen el derecho de hacerlo, porque sé que están muy equivocados y eso me costó alrededor de un año entender y aceptar, no es fácil para mi escuchar decir a la gente cosas como: “para que te fuiste si no vas a echarle bolas” “se fue para ser una carga para su esposo” “al extranjero se va a trabajar no a pendejear” “ponte a trabajar” “así si es bueno…depender del marido” “te pasas de floja” “ yo no puedo ser ama de casa, quedarme en casa todo el día..no sé cómo puedes hacerlo” y así muchas más que cada vez que las escucha sentía una punzada en mi pecho y sentía el nudo en la garganta porque las personas no saben absolutamente nada, eso si creen saber y están tan seguros de eso que se creen con el derecho de juzgar pero lo que no saben es el veneno que hay en sus palabras y a muchos ni les interesa. Y entendí que no tengo porque andar exponiendo mi vida tratando de hacerles entender cosas que simplemente no van a entender porque no les da la gana. La gente siempre hablara bueno y malo de ti pero sobre todo malo porque así es nuestra naturaleza lamentablemente por eso es que a diario debemos luchar contra eso.
Que sepan que solo me he sentado hoy frente al ordenador y he dado rienda suelta a mis sentimientos y ahora comprendo que en primer lugar es para desahogarme, en segundo para que me conozcan un poco más aunque les confieso que acá no está ni la cuarta parte de lo que pase el año pasado, que me afecto desde muchos frentes pero a la vez me está enseñando mucho.
Muchas gracias si has llegado hasta aquí, ya seguiremos hablando de la vida y sus colores eso sí con todos sus matices terrícolas.




Debe estar conectado para enviar un comentario.