El intento de golpe de Estado en Turquía dio fama mundial a Fethullah Gulen, quien esa misma noche fue acusado por varios actores políticos como el ideólogo de la sublevación. A esta altura mucho se ha escrito sobre Gulen (Revista 5W recomienda los artículos en español de Francisco Veiga y Eduardo Saldaña) por lo que evitaré repetir los puntos más conocidos del movimiento.
Tras del evento emergió de manera dominante la siguiente narrativa: Gulen y el Presidente Erdogan eran aliados hasta 2013, cuando rompieron su alianza en medio de una pelea definitiva por el poder estatal de Turquía. Trataré de matizar, tal vez contradecir, ese análisis, para proponer que ambos personajes nunca fueron tan cercanos y que su enfrentamiento escaló durante más de una década hasta culminar en la noche del 15 de julio.
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En 1999 Fethullah Gulen escapó a EEUU anticipando un juicio en el que se lo acusaba de infiltrar el Estado para luego dar un golpe. El proceso comenzó en 2000 y fue absuelto en 2006. En esos años Turquía experimentaba una transición democrática, la «tutela» militar estaba en retirada, se fundó el Partido Justicia y Desarrollo (AKP), que ganó las elecciones en 2002 y levantó las proscripciones políticas, incluida la de Erdogan, quien fue electo Primer Ministro en 2003.
Si bien AKP no era un partido islámico, era el único partido masivo con líderes que promovían la aceptación pública de la identidad musulmana, opuesto al laicismo militante que dominó los círculos militares, políticos y judiciales turcos durante un siglo. AKP aglutinó numerosas corrientes de sentido islámico, a veces opuestas entre sí. El movimiento de Gulen no se unió de manera formal, pero indudablemente AKP era el único partido en el que no encontraba hostilidad generalizada. Allí, sus adhesiones se superponían con otras competencias intra-partidarias para ascender en la prometedora plataforma. Por ejemplo se decía que Abdullah Gul (co-fundador del partido, Primer Ministro 2002-2003, Presidente 2007-2014), cuya facción competía contra Erdogan, era el más receptivo al gulenismo.
Ya en 2004 había expresiones públicas de conflicto entre Erdogan y Gulen. Un cable de la embajada estadounidense en Ankara comunica: «Erdogan mismo reconoce los efectos perniciosos de ‘una mentalidad de hermandad cerrada’ (cemaatcilik) en los asuntos políticos, como se refleja en su discurso del 10 de enero en un simposio en Istanbul». Cemaatcilik es una aglutinación en turco con la raíz cemaat, que significa «comunidad». Cemaat es como se refieren al movimiento de Gulen los que no pertenecen a él. Más que una autocrítica, Erdogan estaba denostando a los gulenistas, pero el autor del cable no lo supo interpretar.
Al año siguiente el Ministro del Interior Abdulkadir Aksu, cercano a Erdogan, removió a Hanefi Avci, jefe del area de crimen organizado de la Policía Nacional. Avci era un gulenista reconocido. Como se verá en la próxima sección, controlar la policía sería uno de los objetivos recurrentes de la Cemaat por su utilidad para acosar a los críticos del movimiento.
Ese mismo año, el nuevo embajador estadounidense Eric Edelman señala en un cable la infiltración de la Cemaat en la policía y el poder judicial, y que estaba insatisfecha con el gobierno de Erdogan. Otro cable redactado por el diplomático Robert Deutsch cita a un influyente gulenista decir que consideran a Erdogan incapaz.
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Cuando Gulen es absuelto en 2006, el Estado apela la resolución. Una cámara de apelaciones ratifica la absolución en 2008. Esos años son los más peligrosos para el gobierno turco, asediado por la infiltración de la Cemaat por un lado y el laicismo militante por el otro.
En 2007 se revela el caso conocido como Ergenekon: una coalición clandestina de sectores de extrema derecha nacionalista y laica que planea asesinatos políticos y actividades desestabilizadoras para derrocar al gobierno de Erdogan. La existencia de semejante organización criminal es perfectamente creíble en Turquía, donde el Estado profundo (derin devlet) es un problema real. Durante la Guerra Fría una organización similar, Contraguerrilla (Kontrgerilla), era respaldad por EEUU para resistir un posible advenimiento comunista en Turquía. En la década del 1990, otra organización criminal para-estatal de magnitud fue descubierta en lo que se conoce como el escándalo Susurluk.
Sin embargo, pronto se haría evidente que Ergenekon era un invento de la Cemaat. Fiscales leales a la Cemaat actuarían motivados por pistas anónimas y escuchas telefónicas para detener a sus adversarios bajo la acusación falsa de pertenecer a Ergenekon. La policía nacional ejecuta esas órdenes de arresto. Así la Cemaat montó una trama judicial para silenciar a críticos de Gulen, deshacerse de enemigos políticos, desbaratar al ejército e infiltrar instituciones estatales. 10 años después la mayoría de los cientos de acusados fueron absueltos.
Como supuesto blanco de Ergenekon, Erdogan inicialmente apoyó las investigaciones, lo que llevó a la idea generalizada de que había una alianza con Gulen para consolidar el control Estatal. Esto no es cierto. Entre 2008 y 2009 Erdogan se distanció de la investigación notando las irregularidades que se repetían. Para 2009 funcionarios del gobierno, especialmente los militares designados por Erdogan, empezaron a ser acusados por la Cemaat de pertenecer a Ergenekon. Un cable de la embajada estadounidense nota «no sorprende que contactos cercanos al Estado Mayor Conjunto abiertamente detesten a Gulen y sostienen que él y sus legiones de seguidores están embarcados en una misión despiadada no sólo por menoscabar las fuerzas armadas turcas sino transformar Turquía en una república islámica similar a Irán».
En 2010, los fiscales de la Cemaat inventaron otro complot ligado a Ergenekon. Esta vez se trata de Operación Balyoz, un plan de las fuerzas armadas para ejecutar ataques de falsa bandera y derrocar al gobierno de Erdogan. Otra acusación atrapatodo para deshacerse de opositores, particularmente en el ejército, anticipando ya el golpe de 2016. Bajo esta trama es acusado, entre tantos otros, Ilker Basbug, el General del Estado Mayor Conjunto 2008-2010 que había designado Erdogan y sobre el cual no había dudas de su compromiso con el gobierno civil.
Las numerosas remociones que ocurrieron en las fuerzas armadas y policía como resultado de las acusaciones por Ergenekon y Balyoz crearon espacio para que gulenistas infiltrados ascendieran en esas organizaciones. Recientemente se descubrió la extensa participación de cuadros promocionados en ese momento en el golpe del 15 de julio.
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¿Erdogan apoyó Ergenekon y Balyoz? En un principio sí. ¿Los utilizó para sacar rédito político? Seguramente. Pero ello dista de constituir una alianza con Gulen; por el contrario, la Cemaat no tardó mucho en utilizar los casos para limitar al gobierno. Como comenté en el apartado anterior, Erdogan estaba siendo cercado por Cemaat y por el laicismo militante, era un clima de desconfianza e inestabilidad institucional. Volvamos unos pocos años atrás para elaborar sobre este último punto.
AKP había ganado las eleciones en 2002 y 2007. No obstante desde 2000 hasta 2007 el Presidente fue Ahmet Necdet Sezer, un laicista furioso que impedía participar en actos institucionales a mujeres con el cabello cubierto, incluidas las esposas de Abdullah Gul y Erdogan.
En 2006 fue absuelto Gulen por primera vez. En 2007 se destapa el caso Ergenekon. En 2008 Gulen es absuelto por segunda vez y otro fiscal vuelve a apelar, pero en pocos meses la apelación será desestimada. Al mismo tiempo se inicia ante la Corte Constitucional un proceso para proscribir al AKP junto a sus integrantes por transgredir el caracter laico del Estado al remover la prohibición de cubrirse el cabello en la universidad.
El fin del AKP, a pesar de su apoyo popular, no era improbable. Los cuatro partidos predecesores del AKP también habían sido proscriptos: el Partido del Bienestar (RP), Orden Nacional (MNP), Salvación Nacional (MSP) y el Partido de la Virtud (FP). El «golpe judicial» tapoco era una idea ajena. En las numerosas intervenciones militares durante el siglo XX el poder judicial y las fuerzas armadas se protegieron mutuamente.
A su vez, la corporación jurídico-militar, bastión del nacionalismo laicista, estaba siendo hostigada por la infiltración gulenista y la popularidad del AKP. Este enfrentamiento permanente entre los tres sectores mencionados han caracterizado la vida institucional de Turquía en este siglo.
Finalmente la Corte Constitucional decidió por un voto de diferencia no proscribir a AKP pero sí sancionarlo económicamente. Hasta hoy el caso sigue un laberinto de apelaciones y casaciones tratando de revertir la multa.
Tras los eventos de 2008, AKP arranca su proyecto más ambicioso hasta el momento, la reforma constitucional lograda en 2010. La reforma introduce cambios trascendentales para la vida democrática turca, como el control definitivo del poder civil sobre el militar, el control democrático sobre el poder judicial (nominación de jueces en conjunto con el parlamento, consejo de magistratura plural) y numerosas garantías en materia de derechos humanos.
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Hakan Fidan es un militar devenido en político que se ganó la confianza de Erdogan. En 2010 fue designado director del MIT, el poderoso servicio de inteligencia turco que transitaba una reforma legal y renovación tecnológica. Mientras la Cemaat motoriza los casos Ergenekon y Balyoz, comienza una campaña prolongada contra el gobierno de Erdogan, empezando por Hakan Fidan.
De manera típica, en 2011 se filtran audios en los que se escucha a Fidan negociando una solución política con representantes del PKK a pedido del gobierno. En 2013 otras filtraciones revelan un supuesto caso de corrupción que involucra a ministros del gobierno. En 2014 de nuevo Fidan aparece en audios estudiando posibles intervenciones en Siria y ese mismo año un fiscal actuando tras una pista anónima lo denuncia por enviar armas a militantes sirios. La mayoría de estas acusaciones eran exageradas o falsas y rápidamente se descubre que algunos de los audios están editados. Otros casos siguen su camino judicial hasta hoy.
Progresivamente el MIT descubre una red clandestina de escuchas en el Estado turco montada por la Cemaat y que llegan a escuchar al mismo Erdogan y su familia. Como se ve en este breve repaso, las escuchas y los fiscales motivados por pistas anónimas son una marca de la Cemaat. Los casos son agitados desde Zaman, un diario propiedad de Gulen.
9 meses antes del golpe Zaman difunde una extraña publicidad: la vista aérea de una ciudad con sonido de sirena de fondo, luego un bebé sonríe. Aparentemente era un código para los golpistas.
En los últimos meses el MIT de Fidan intenta sin éxito descifrar las acciones de la Cemaat. Identifica 40.000 personas sospechosas, 600 son altos oficiales de las fuerzas armadas que serán suspendidos en agosto. El mismo día del golpe, el MIT descubre movimientos militares anómalos y envía inspecciones. Al ser descubiertos, los golpistas adelantan la operación que tenían preparada para las 3 AM de esa noche y empieza a las 21hs.
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El golpe fracasó. Para muchos dentro de Turquía se volvió claro que las paranoias de Erdogan (el ejército y la Cemaat) eran amenazas reales. Las fuerzas armadas habían perdido algo del prestigio en los escándalos de corrupción de 1990s, pero seguían siendo un actor que retringía la política civil. Gulen tenía su comunidad de seguidores y aliados ocasionales, pero nunca fue una figura popular en el país, su cemaatcilik era motivo de sospecha.
Si algo reveló el golpe fallido fue el desarrollo de la cultura democrática que experimentó la sociedad turca en la última década. Todos los partidos políticos denunciaron el golpe y apoyaron al gobierno civil. Hasta el Partido Movimiento Nacionalista (MHP), un partido laicista y kemalista duro se unió al repudio. Durante la crisis, las cúpulas de las fuerzas armadas se mantuvieron leales al gobierno civil. La mayoría de los canales de televisión, incluidos los opositores, tampoco se plegaron al golpe.
De la mano del AKP Turquía transitó una democratización sin precedentes. Podríamos criticar tal o cual actitud de Erdogan pero estaríamos perdiendo de vista que por primera vez en la historia del país hay elecciones libres, sin partidos ni políticos proscriptos, ni intervención militar que limite al gobierno civil. La noche del golpe, ante la posibilidad de perderlo todo, los líderes políticos parecen haberse dado cuenta de que las conquistas no le pertenecen al AKP, sino al pueblo.