Tendrías que haber escuchado ese grito… gestado en la más urgente soledad, desde las profundidades de mis entrañas que te nombran, de mis besos, resecos de esperar tu savia, de estas noches de insomnio cavilando tu encuentro. Tendrías que haber visto toda la libertad que inundó de luz la estancia, la vieja mecedora, mis manos temblorosas. Tendrías que haber estado tú, para ensordecerte con el arco de mi espalda, con los espasmos, con la mirada -clavada en tus pupilas de niño que ama como hombre- de mujer plena, feliz, imperturbable. Tendrías que haber escuchado aquel grito que destrozó el silencio en añicos … y lo llenó todo.
Cuando tu espejo retrovisor refleja tanto verde…. sabes que te encuentras en el lugar indicado. Respirando vida. No hay tribulación posible en la breve infinitud de un suspiro.
La piel es solo el espejo en donde se reflejan, cual susurros, las imágenes que pintaron las palabras al salir de tu boca. Son las únicas capaces de alcanzar allí, donde tus manos no pueden… y saciar su sed en el origen mismo del deseo. De qué sirven mis dedos sino para evocarte, en el rastro de tinta que aún guardo de ti… amado, amor, amante.
Durante meses, la distancia nos ayudó a construir el hambre con la que corrimos al encuentro.
¿Acaso has visto tú a un hambriento cuando finalmente puede saciar, a una, necesidad y deseo? ¡Aquello daba gusto verlo!
Fue tal el apetito… que hubiésemos podido enseñarle al mundo la verdadera poesía del hambre, de no haber desaparecido. Pero juro que no había nadie… Tomó justo el tiempo de enganchar nuestros miradas, para vaciar Barajas por completo.
Hace tiempo que soy la sombra agazapada en un rincón de su sala, donde me amó… esa que eriza la negritud supersticiosa, de su mujer … y a él le asalta intempestivamente, cuando cree vislumbrar mi silueta entre la palmita, detrás de las guitarras. Entonces suspira, sonríe y abraza a su demonio favorito, una vez más.
Del mismo modo que el sol hace sombra sobre lo animado y lo inanimado, y estas proyecciones -como si por un momento cobrasen vida- se cruzan, se tocan en un punto, caminan en paralelo y en un instante son y al siguiente dejan de ser… como completos desconocidos que descansaron mutuamente, sobre sus hombros, las angustiosas cabezas… así siento llegar tu sombra sobre mi cuerpo horizontal. La veo subir por mis pies, hasta cubrir por completo mis muslos; parece detenerse un momento sobre las caderas, como si quisiera ejercer presión en mi vientre, como si hubiese olvidado la levedad de su condición. Vuelve a andar y se trepa sobre mis pechos, como si quisiera calentarlos, olvidándose definitivamente de su condición. Una vez llegado a mi cabeza, se detiene… y se deleita en el hecho de que ahora me cubre por completo; como si reclamara un territorio que fue suyo alguna…
Un día como hoy, en Las Vegas, Nevada… este gringo de la fotografía hizo de público conocimiento lo bueno que es comer bacalao con yuca, el incomparable placer que produce un concon crujiente, la misteriosa manera en que el aguacate pega con todo; lo mucho que relaja bailar un merengue de Juan Luis, o el tumbarse a beber coco de agua con hielo y Ron Brugal, en cualquiera de las playas más lindas del mundo de mi Quisqueya. Supo que mi alegría no es tan sólo mía, sino característica de toda mi gente… y decidió, libre y voluntariamente, matrimoniarse con esta dominicanita, manzanita de oro, oriunda del pueblo más bello de la República Dominicana: Puerto Plata. Reconociendo con ello, que hay otros lugares tan bellos como su tierra, para vivir.
Agradezco a la vida por haberme permitido transitar sus caminos, habiendo conocido lo que es el verdadero amor. Y le pido al Padre, nos conceda 23 años más de este experimento al que le vaticinaron tan sólo seis meses de vida… jajajaja! (luego renegociaríamos el contrato).
Gracias amor mío, por ser el mejor esposo que jamás haya podido tener. Imposible imaginar todo este recorrido sin ti. Hemos oficialmente arribado al Matrimonio de Agua: vital, única, indestructible… sin la cual es imposible subsistir. TEAMO! LuvU2! Muackkk! ^_~
La tarde del domingo cabe en un pequeño párrafo y no tiene cerrojo alguno, ni siquiera le importa ser el primero o el séptimo de un mes de marzo. El domingo sabe que todos los que se consideran poetas, siempre viven en la nostalgia de un viejo calcetín abandonado y sucio, tocan puertas equivocadas y a todo le ponen letra y turno…..ser el uno o el séptimo de una hilera continua es…..¿quien ha escuchado hablar de la eternidad al polvo? Importa ser recíproco con uno mismo sin tratar con ello de quedar en lo magnífico; que mañana el Sol que venga, tampoco cabrá en el ojo de ninguno. Y con Sirio atrás de Júpiter siempre como un signo. La tarde del domingo se despide sin pretender la repetición, sin imaginar en cuantas de sus calles, el universo podría ser descrito, o si este es un extenso poema de versos puntiagudos. La tarde del domingo sonríe, lumbrea, y deshilvana los designios, y desde Marte en plena subida, nos deja un guiño socarrón y cabronamente rojizo.
Desayuno unos huevos revueltos tan sedosos y perfectos, que al comerlos le hacen cosquillas a mi garganta… mientras mi niño, mi bello niño se aproxima por la espalda y me besa la nuca. Su gesto también me hace cosquillas en el cuello. Reímos ambos, yo más que él, mientras me dice: ¡sí!, eres hermosa… no abuses de ello. Toma su taza de café y marcha con una sonrisa igualita a la que me dejó pintada en el corazón. Vuelve el silencio. Ese silencio profundo de las mañanas de domingo… que sólo parece irrumpir las grecas, colando café. Y yo me pregunto: ¿acaso no será eso la felicidad?
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For breakfast, I’m having scrambled eggs so silky and perfect that when I eat them they tickle my throat… while my boy, my beautiful boy, approaches me from behind and kisses the back of my neck. His gesture also tickles me. We…
Con la tundra recubriendo mis entrañas, añejando sueños inconclusos, Siento el enmarañado tiempo de los versos, vuelco en bocanadas de asiduos recuerdos, emanando a tientas ansias de abrazos, besos que susurren amor involuntario, angustia vertida cual ciclo de silencios, suspiros que no descifro aún ni descubro la ecuación que me mantiene sumergido, entre las variables de mi vida.