A 10 años…
Hoy se cumplen 10 años desde que dejé mi terruño, mi patria imaginada. También WordPress dice que ya son 10 años desde que abrí este blog, no recordaba que lo abrí un día antes de partir.
Los ánimos de escribir aquí son mínimos, culpo a la falta del sol y a este invierno pesado y lleno de capas de hielo y nieve. Mucha gente me dice que me envidia, que cambiarían su vida por la mía en un santiamén, pero solamente lo dicen porque nunca han estado en esta situación: la nieve congela las llantas y las puertas de tu carro, y la acera; los árboles se convierten en un espectáculo transparente que a su vez es un monstruo que amenaza con destruir todo a su paso cuando se rompa. Todos caminamos cuidadosamente alrededor de las ramas para no perturbarlas y hacer que caigan creando un efecto dominó. Sin embargo, hay una paz silenciosa que se cuela en medio de todo esto y que me recuerda que quizás ahora prefiero la soledad de mi casa a la interacción superficial con personas que hablan otro idioma, a las risas forzadas y al manejar en calles que se han convertido en pistas de patinaje. La belleza blanca está afuera, sí, pero la belleza real para mí está en la comodidad de mi sillón overpriced, en mi taza de chocolate caliente y en las interminables horas en mi teléfono o frente al televisor.
En 10 años han pasado muchas cosas, reflexionando al respecto me sorprendo de todo lo que se añadió a mi vida y también todo lo que perdí, lo mas importante en ambos casos: personas. A mi rutina llegó un compañero de vida, una mascota y una familia añadida. Llegaron nuevos amigos de distintas partes del mundo y nuevos compañeros de trabajo. Pero perdí abuelos, tíos, amigos, conocidos y jefes. También se puede hablar de lo material, pero eso en general siempre va y viene. En las cosas que gané, pues gané dos nuevos diplomas, gané varias libras de peso, gané premios y becas, publicaciones académicas y creativas, y gané tres trabajos como profesora. Perdí varios concursos y becas, perdí la competencia en varios trabajos y sin duda perdí la cordura. Ah, esta última, muchos dirán que está de moda. No, lo que pasa es que muchos no han tenido que sacrificar tanto para estar a flote en este océano gringo donde sin duda se gana dinero, pero a cambio uno deja la estabilidad en muchos sentidos. Lo mental se vuelve parte de una conversación diaria, pero yo la verdad es que no resiento esta parte. Si algo, me hace feliz poder finalmente hablar de las cosas que aprisionan mi mente y que siempre lo han hecho, pero que he tenido que ocultar por miedo a que me digan «loca» o «necesitada de atención». Acá nadie se escandaliza si menciono «Trastorno de ansiedad generalizada», ni si menciono medicamentos. ¿Por qué es tan normal tomar pastillas como dulces cuando nos duele la cabeza pero no cuando nos duelen la mente y el alma?
En fin, 10 años se dicen fácil. La verdad me fue mejor de lo que pensé. De hecho, muchas veces no pensé que llegaría hasta aquí o a esta edad. Veo las fotos de cuando estaba en el aeropuerto ese 7 de enero de 2015 y mi corazón se acongoja. Mi papá tomó esa fotos, en mi cara hay inocencia, juventud y emoción. Llevo dos maletas y unas botas para el frío que sí fueron mis compañeras como por tres años más. Si mi corazón se acongoja es porque me da ternura ver esa cara que no había sufrido realmente en su vida. Sí, cuando me fui me fui llena de privilegios. Pero qué bueno que fue así. El hambre y la soledad reales las sentí hasta vivir yo sola, en mis veintes. Benditos mis padres que en medio de las carencias nunca me permitieron sentir ninguna de estas dos cosas mientras viví con ellos.
Termino aquí porque podría escribir mucho más, pero sería algo demasiado extenso y en estos tiempos ya nadie quiere leer, me incluyo. Solamente quería reportarme por acá después de un tiempo y decir que sí recuerdo ese día hace 10 años y cómo no hacerlo si fue el día en que la vida me cambió por completo. Fue aterrador, sí, pero me hizo ser quien soy hoy y no tengo arrepentimiento alguno. A quien sea que esté pensando cambiar su vida de esta forma, no lo dude ni un segundo. Las oportunidades no se presentan dos veces y la verdad es no hay que tomarse la vida tan en serio.
Sara.










