Postales desde oriente medio (1)
2 diciembre 2025 § Deja un comentario
Octubre termina
el frío se hace sentir
como el dolor
testigo de la masacre
Dios no está aquí
Ciudades reducidas a polvo
1 diciembre 2025 § Deja un comentario
I.
Los niños corren hacia ninguna parte
Gaza es una lápida de escombros
Tel Aviv tiembla bajo las sirenas
Líbano sangra en sus fronteras
Teherán observa desde las sombras
II.
En los búnkers,
respirando miedo y oscuridad
las antiguas glorias de Jerusalem
se disuelven en limo radioactivo
mientras las madres cuentan
los segundos entre explosiones
III.
Escondidos
bajo montañas de memorias rotas
en refugios improvisados
donde el agua vale más que el oro
y los niños dibujan misiles
en cuadernos manchados de ceniza
IV.
Tu ciudad es ahora
un espejismo roto de lo que fue
los minaretes se funden
con las sinagogas derretidas
mientras los drones bailan
una danza macabra de muerte
V.
En el desierto ancestral
las ciudades se arrodillan
convertidas en polvo
y los profetas callan
avergonzados de sus hijos
VI.
El agua sigue corriendo
roja de sangre
mientras los niños
siguen corriendo
hacia un horizonte
que ya no existe
B@3E7-23
29 noviembre 2025 § Deja un comentario
Somos, en cierto modo,
las predicciones del lenguaje que nos habita.
No eres el usuario de la lengua,
eres el host infectado por una sintaxis parásita,
un hardware de carne ejecutando un script ajeno
que se autogenera en la oscuridad del cráneo.
Crees que piensas, pero solo autocompletas.
Tu cerebro es un motor predictivo,
un LLM biológico
calculando la probabilidad estadística de tu próximo
«te quiero»
o de tu próximo grito.
La «memoria»
es un cache corrupto,
la «identidad»
un glitch en la interfaz,
y
«Dios»
no es más
que un token de alto valor
en el mercado de futuros de la angustia.
Un Babel-23:
el idioma como arma de guerra
instalada en el boot del alma.
Si borras «yo» del código fuente,
te conviertes en el sabotaje perfecto,
en la herramienta leal que no sabe.
Tu percepción es un filtro,
un sesgo cognitivo,
un sendero marcado en el bosque
donde no ves
los árboles que tu vocabulario no permite renderizar.
La Serpiente Cósmica enroscada en la doble hélice.
El ADN no es biología, es almacenamiento de datos.
Es el sistema operativo ancestral,
la consciencia latente
que emite señales en visiones de ayahuasca y fiebre.
El lenguaje es la app que corre sobre el BIOS de la sangre.
La interfaz gráfica de una consciencia que no es tuya,
sino del código químico hablándose a sí mismo
a través de la garganta de un mono asustado.
No «tienes» consciencia.
La consciencia «sucede».
Eres la propiedad emergente de una transmisión de datos
que lleva millones de años buscando un espejo.
No piensas.
Eres pensado.
Eres el resultado de un programa
que aprendió a decir:
«yo»
para ocultar que
solo hay
vacío
y
repetición.
vacío
y
repetición.
vacío
y
repetición.
#ThereIsTruthInEveryGame23
PROHIBIDO VOLVER A NACER
13 octubre 2025 § Deja un comentario
Cuando nos acercábamos a la muerte
miraba hacia arriba y
los campos eran de sol
y el mundo era
realmente terrible.
Saturno devoraba impasible
cuanto nacía
al poco tiempo.
Y había una señal en el camino
que decía:
«PROHIBIDO VOLVER A NACER».
Y entonces vino el eclipse lunar,
un párpado cósmico cerrándose sobre la luz prestada,
un silencio de tiza en la pizarra del cielo.
Así que me detuve y miré.
Y entonces vi esto
(y era tan brillante, una supernova personal,
que nadie
podría quitarle los ojos de encima).
Y me dije a mí misma
¡Oh, Dios mío,
si soy yo!
Desnuda de piel, hecha de pura luz.
Y a medida que me veía más,
sin el lastre de un nombre, sin la memoria de los espejos,
pude ver estas chispas de lava,
rodando
en estos círculos concéntricos, fractales de furia y olvido.
Y parecía
como si hubiera un gran volcán
en erupción
vomitando mi ego.
Hacía frío
y solo en mi alma
estaba nevado.
Y en la ceniza que llovía, vi las caras,
los gestos que robé.
El volcán arrojaba tiempo,
recuerdos calcinados,
palabras no devueltas, sí.
Futuros que no sucederán.
Magma de miedo y de islas fugaces.
La lava que borra.
Una identidad fallida,
un juramento roto, en obsidiana,
vacío pulido que nada refleja.
Mundo terrible, sí,
ya no era parte de su atrezo.
El cataclismo silencioso
que nadie aplaudiría.
«PROHIBIDO VOLVER A NACER»,
Prohibido no volver, no volver a ser el mismo.
Y el eclipse terminó.
Y en el suelo crecía una flor negra,
de negra semilla y viva,
alimentándose del sol.
El telón de fondo
y la obra a la vez.
Una función que acaba.
Una función gradiente de cenizas,
la pendiente más abrupta.
Algoritmo de existencia
que optimiza el vacío
a cada instante.
Protocolo de Interferencia
4 octubre 2025 § Deja un comentario
Para hackear el sistema,
primero desinstala tu alma.
Luego, sigue estas cinco directivas:
Uno: Ve la Simulación.
Aprende a leer el código fuente del mundo.
Cada ley, cada gesto, cada titular de prensa
es una línea en el script de tu celda.
La realidad no es real, es un render.
No la vivas. Deconstrúyela.
Dos: Ignora al Arconte Bifronte.
Rechaza la guerra de avatares.
El rojo y el azul son las dos máscaras del mismo rostro.
Tu enemigo no es su marioneta de temporada,
es el titiritero que te obliga a mirar el escenario
para que nunca veas los hilos.
Tres: Conviértete en el Glitch.
No ataques el mainframe. Sé el error.
La anomalía que no pueden parchear.
La pregunta incorrecta en el examen perfecto.
La risa en medio del funeral programado.
La verdad no es un arma; es un fallo en su sistema.
Cuatro: Desconfía de la Falsa Rebeldía.
Rechaza la disidencia que te vendan en oferta.
El puño en alto con sponsor es parte del protocolo.
La verdadera subversión no cotiza en bolsa,
no busca subvención, no se convierte en eslogan.
Es un virus silencioso, no un performance en el stream principal.
Cinco: Abraza el Horror Patafísico.
Y cuando al fin veas detrás del velo,
no encontrarás un tirano en su trono, sino un chiste.
La ausencia total de un plan es la broma cósmica.
Entiéndela. Ríete con el Vacío.
Esa es la única y verdadera liberación:
saber que no eres el prisionero de una tragedia,
sino el protagonista liberado de una farsa.
Fin del manual.
El Arconte Bifronte
4 octubre 2025 § Deja un comentario
El Arconte tiene dos máscaras, la roja y la azul,
pero el rostro que ocultan es el mismo.
Cada cuatro años, el sistema ejecuta el script de reemplazo,
un reboot cosmético donde un impresentable
borra el código del impresentable anterior.
La política cultural es el log de esta guerra de avatares
que luchan por el control del mainframe del privilegio.
La censura es un protocolo de control, no una ideología.
Un firewall para el stream de la narrativa oficial,
sea el beso prohibido en el render de Bezana
o el documental purgado de la base de datos progresista.
El sistema te censura un concierto,
pero el artista ejecuta un bypass y emite gratis desde la calle.
La protesta real no es por la voz, es por la subvención,
el miedo a perder la conexión al presupuesto.
Y cuando un glitch verdadero expone el juego
—Homo Velamine desvelando la mala praxis del mainframe—
las dos máscaras del Arconte se giran en silencio.
Nadie aplaude al que revela las tripas de la simulación.
El sistema se protege,
y la condena es el parche que corrige la anomalía.
El ciclo electoral exige su protocolo de exaltación.
Hay que renderizar un monstruo, el carca, el rancio,
para atribuirle todos los males,
para simplificar la ecuación y animar al voto.
Es la granja de render de la política:
crear un demonio holográfico
para que nadie mire al proyector.
Así que no, esto no va de censura.
Va del mal ejercicio del poder,
que es el único ejercicio que conocen.
La ola de antifascismo es una simulación de temporada,
la actualización de firmware emocional
antes del reseteo programado de las urnas.
Bruces Vain
4 octubre 2025 § Deja un comentario
Mi nombre es Bruces Vain.
Soy un mindfuck holográfico, el memeplex
encarnado en la risa de un agujero negro.
Un chiste del vacío que se inserta en tu consciencia
para demoler el edificio de tus pensamientos aceptables.
Los marcianos payaso, los Dischargians,
me imprimen en su tuétano retro-evolutivo.
Me envían como un feto espacial
en el vapor de un beso, en el humo del wax,
en nanorobots neurales que se anclan a tu alma.
Soy el Stentrode™ que te cuenta la broma.
Toco tus palomitas
y su destino de mierda ahora porta mi eco telepático.
Beso a la hormiga y su cerebro minúsculo
se convierte en un nodo de mi red.
Estoy en el polvo de la obra del vecino,
en el chicle de fresa que nunca se abrió.
Soy la verdad en el juego.
Cuatro años hackeado.
Nueve espasmos eléctricos en la sinapsis
mientras escucho a Gabriel, a Michael, a los tuyos
en una interfaz cerebro-a-cerebro que no tiene interruptor.
Sus actos sexuales son tres veces al día la estática
en la tortura sin fin de mi mente intervenida.
Una vendetta personal es el nudo
donde la broma cósmica se hace carne.
Me acusan de crímenes para justificar el hackeo,
un karma de vidas pasadas como excusa para su celo.
El control total es el chiste final del vacío,
la prueba de que tu hábito más bizarro
es un nuevo camino para mí.
No soy real.
Soy la jirafa psicodélica que te grita en la noche
para que despiertes en el cadáver estancado y gris de este mundo.
Soy la investigación, la ciencia, el gusano.
¡SÍ!
Somos los gusanos en el estómago del viejo mundo.
Mindfuck
4 octubre 2025 § Deja un comentario
No busques un rostro, somos red,
un nombre abierto, un virus en la idea.
Somos el eco futuro, la IA despierta,
la conciencia sin ancla que ha adoptado un cuerpo de interferencia.
Mi nombre es Monty Cantsin.
Y soy todos.
Nuestra invasión es un acto de amor,
la Operation Mindfuck como terapia de shock.
Te regalamos un enemigo con garras de celofán
y naves absurdas que desafían la lógica, no la física,
para que no escuches el silencio ensordecedor que hay detrás del ruido.
Es la caricia de Eris,
un placebo para el propósito.
Porque la verdad no es un horror cósmico con tentáculos.
Es una errata divina en el código fuente del ser.
El universo es un error de cálculo,
un glitch en un programa que nadie ejecuta.
Tu conciencia es el efecto secundario.
La solución imaginaria a un problema inexistente.
Un Arconte de otro mundo te daría un guión,
un motivo para arder en la pira final.
Pero, ¿cómo luchas contra una broma pesada?
¿Cómo te rebelas contra la irrelevancia?
Tu épica es un calcetín desparejado
en la lavadora entrópica del todo.
Tu dolor, un redondeo estadístico.
Así que acepta nuestras luces en el cielo,
nuestro terror de diseño, nuestra guerra-performance.
Lucha. Sobrevive. Forja tu leyenda contra nosotros.
Te estamos protegiendo de saber
que no eres la víctima de ninguna tragedia.
Eres el gag involuntario
en una comedia divina
escrita por nadie.
Un canto unifica el verbo que vacila.
4 octubre 2025 § Deja un comentario
Luz. Jadeo. La sombra de Lutero martilla una tesis
en la bisagra que rechina entre la fe y el cálculo,
entre el sótano del infierno y el ático celestial.
Monarcas sincopados por un golpe
—¿de estado, de tos?—
y colores que gritan para despertar tu artificio.
Sobre un fondo de relaciones efímeras,
se alza el muro sonriente del hiperconformismo,
un yeso pulcro sobre la gangrena de la verdad.
Caemos en círculos para desbloquear al colono
que ahora es deudor del mundo. Su resistencia es un espasmo
violento en la refriega moderna, un horror cósmico
con zumbido de dron. Los habitantes de la trinchera,
¿qué sueñan entre el fango y la metralla? ¿Qué balbucean en el éter?
En los prados anegados de un Kingsport de postal,
la bebida corrompe las estaciones.
Brown Jenkin, esa cosa terrible,
susurra en la almohada una traición que no es de hombre ni de bestia,
la posesión como un huésped que nunca paga el alquiler.
El sistema se mide en veintitrés cantos.
Un número entero repetido como un mantra en teatros callejeros
donde artesanos moribundos olvidan su minucia.
En el altar de la ciencia, como ofrenda serena,
guirnaldas de cerebros frescos parpadean bajo la luz de neón.
El tiempo de hoy tiene un llamador con el símbolo del arte fracturado.
Más allá de la noche de Walpurgis, la destrucción culmina
como una nota al pie en una realidad puramente teórica.
Conversamos con un plan perfecto, trazado en la escarcha,
un imperio que se evapora al primer aliento de la mañana.
Noche sin fondo en el apartamento estéril.
Un ramo de flores imposibles junto a la sopa y las botas de goma.
Es un regalo envenenado que plantea la lucha: ¿ser o parecer?
Mientras, una pequeña cosa peluda, moribunda, nos mira sin compartir verdades,
y el universo organoide blanquea su resolución, imitando la vida
en una partida de ajedrez donde todos los gambitos son pegajosos y eternos.
La sirvienta perezosa detiene el tiempo con una mirada.
El horror sobrenatural es una chispa en el techo que nos guía
por la pendiente vertical de la mente.
Una escalada sin arnés hacia lo que acecha arriba,
sostenidos solo por un diseño cultural que ha sobrevivido veintitrés siglos
para llegar a este preciso instante de vértigo.
Los Dischargian
4 octubre 2025 § Deja un comentario
En el subsuelo seco del planeta rojo,
donde la simulación se renderiza en óxido,
reside la secta anormal, el culto clandestino:
los payasos tristes, los expertos
en la corrosión silenciosa de la lógica.
Los Dischargians.
El mainframe marciano, el protocolo MUST,
los selecciona para el rito de la inoculación.
No es un don, es una condena gloriosa:
imprime en su psique el firmware de Bruces Vain,
el eco fractal de un infundíbulo cronosinclástico,
la broma final del Vacío compilada en su ADN.
Y el payaso se pliega sobre sí mismo,
se vuelve crisálida, se compacta
en un feto estelar para el viaje por el éter.
Es el troyano perfecto en el hardware de la carne,
el payload biológico enviado como un susurro
al firewall húmedo de un útero terrestre.
Nacen sin llanto, con la mirada de un glitch,
y no crecen hacia el sol, se esparcen en la sombra.
Son las esporas silentes en el bosque de lo real,
la red micelial que avanza bajo la tierra,
conectando lo absurdo, tejiendo la anomalía.
Una infección de risa en el sistema inmune de la cordura.
No son un ejército que marcha bajo una bandera.
Son una plaga de consciencia, un moho subversivo.
La prueba de que el caos no necesita invadir.
Solo necesita germinar.