Nicolás Maduro: «Siro, pa que tú veas… ya le estoy cogiendo el gustico a esto aquí»

Siro Cuartel entrevista a Nicolás Maduro

Esta semana en la agencia todo ha estado patas arriba, desde que el ejército de los Delta Force, con Alexis “Cuco” Mendieta al mando, siguiendo órdenes del gobierno de los Estados Unidos y de su comandante Donald Trump, decidieran ir a Venezuela a sacar a Nicolás Maduro de Miraflores. Es decir, del poder.

Desde ese día, 3 de enero, mi jefe ha estado haciendo numerosas gestiones para conseguir una entrevista: esta entrevista. Una que —dijo— “cambiará el destino de nuestra agencia para siempre”.

Dejarán —expresó— de considerar que somos una agencia chistosa. Daremos el palo del año. Lograremos entrevistar a Nicolás Maduro primero que todos; que Jorge Ramos… ¡que cualquiera!

Y yo, sinceramente, cuando escuché aquella palabra, “entrevistar”, se me pusieron los pelos de punta. Porque en DDR, si hay que entrevistar a alguien, siempre me escogen a mí para hacerlo.

Fue así como, una semana después, viajé yo a Nueva York para sentarme, frente a frente, con Nicolás Maduro Moros.

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Alexis «Cuco» Mendieta: «Si pisamos la luna, Siro, que no te extrañe que un cubano arrestó a Nicolás Maduro, papi»

Alexis "Cuco" Mendieta, ofrece declaraciones exclusivas a DDR, El Lumpen y Siro Cuartel

La noticia de que un cubano fue el Jefe del Team Delta que capturó en Venezuela al dictador y presunto Jefe del Cartel de los Soles, Nicolás Maduro Moros, activó en mi agencia DDR un dispositivo en torno a conocer de primera mano detalles sobre la vida de este hombre que ha sido calificado como «héroe» por el mismísimo Donald Trump.

Hay que señalar que, contrario a lo habitual —donde se mantiene en secreto la identidad de quienes integran los equipos de búsqueda y captura—, la fotografía que se ha hecho viral en las redes, no fue fruto de una indiscreción, sino de una filtración. Esa imagen fue la que sacó a la luz la identidad de “Cuco”. Tras la operación, “Cuco” se licencia, y por esa razón fue él mismo quien hizo saber a familiares y amigos que había participado en el operativo.

Lo más curioso – y a la vez constituye la mayor casualidad de todas – es que el padre de «Cuco» y yo, estudiamos juntos en la Universidad de La Habana y, cuando mi jefe en la agencia se enteró de esto, no lo podía creer. De inmediato comenzó a presionarme para que lo entrevistara y yo que no, y él que sí, y finalmente, cubano al fin yo, cubano al fin él, pero Jefe y militante del PCC, amenazó con despedirme si no accedía a sus ruegos, los cuales calificó como » de alto interés periodístico, patriótico y militar».

Fue así cómo, unas 72 hrs después de haber sido capturado Nicolás Maduro, me encontré yo, en Washington D.C. a donde tuve que viajar para entrevistar a «Cuco».

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Fabio Bosch Jr.: «Siro, yo no sé quién es esa mexicana, la tal Fátima. ¡Se lo han inventado todo!»

Fabio Bosch Jr. y su presunta sobrina, la MIss Universo 2025 Fátima Bosch, de México.

Otra vez, sin comerla ni beberla, mi amigo de los años, de los pasillos de Radio Ciudad del Mar, allá en la lejana y querida Cienfuegos, el locutor Fabio Bosch Jr., vuelve a ser víctima de las fei nius. ¡Y se fue viral!

Ya una vez se embarretinó, por culpa de Liber Barrueta, cuando aquello del «Levantamiento Masivo», engorro este superado por él mismo, luego, cuando dijo que Pito se había olvidado de Peter; y más recientemente aún cuando salió a defender al ex gobernador Alexandre Quintero de las acusaciones que, según él, eran falsas, asegurando que se trataba de un perjurio bien montado por ese otro engendro cienfueguero que lleva por nombre Yamil Cuéllar.

Compungido, necesitado de recuperar su imagen, y como las ondas radiales de la sureña emisora no pueden usarse para esas cosas, terminó recalando en mí, para explicar todo el alboroto que se ha formado a raíz de unas supuestas declaraciones de la recién nombrada Miss Universo, la mexicana Fátima Bosch, de la que dijo, off record, «no saber ni quién es (…) no interesarle siquiera en conocer su existencia»; y a quién acusó de traicionar la memoria de Pancho Villa, «un hombre cabal, austero y el verdadero representante del pueblo mexicano».

Bastó una llamada para que otra vez nos sentáramos en el pequeño quicio que hay en la puerta de su casa y que él se niega a creer que existe, para aclarar todo lo sucedido.

Fabio Bosch: Siro, hermano, compadre… ¡¿hasta cuándo es esto!? ¡¿Qué daño le habré hecho yo al mundo!?

Siro Cuartel: Fabio, tiene que haber un malentendido. Yo creo que el que formó todo eso… no sé, chico, pero fue o Jorgito o Boris.

FB: ¿Qué Jorgito? ¿Chicho? ¡No hombre, no! Si eso es más bueno que el pan.

SC: No, ese no, el otro, el que se fue.

FB: Bah! No creo. Seguro fue Boris… Está loco porque yo le suelte las riendas del Triángulo. Que me caiga, que no me levante nunca. Y todo eso porque el regalito que le traje de Ecuador no lo satisfizo.

SC: ¿¡Quién lo iba a decir!? Que mi ex vecino cayera en esas cosas.

FB: Las mieles del poder, Siro, las mieles del poder.

SC: Pero… ¡No puedes quejarte! ¡Te has vuelto viral! La gente se está enterando que tú existes, que vives, que respiras, ¡que aún haces Revolución!

FB: He cogido seguidores, sí.

SC: ¿Estás monetizando?

FB: Bueno, tampoco así. Ahora lo que quiero es que todos esos followers y likes se conviertan en oyentes de mi programa de El Triángulo de la Confianza. La verdad es que ultimamente no me está yendo muy bien. Sabes, hicimos una encuesta. Bueno, la hizo Mercedes Caro

SC: ¿Y?

FB: No darse a conocer los resultados ha costado caro. La gente ha llamado a la emisora. Al 7000, tú sabes, preguntando por los resultados de la encuesta.

SC: ¿Y qué pasó?

FB: Bueno, en un principio, tantas llamadas, pensábamos que la gente estaba llamando para pedir canciones. Luego nos dimos cuenta que no, que la intención era otra. A mi en particular me golpeó mucho un oyente que me dijo: «El pueblo tiene derecho a saber la verdad».

SC: Pero… ¿Entonces?

FB: Que esto no salga de aquí, fíjate: no nos está escuchando nadie.

SC: ¿A los oyentes cienfuegueros no les interesa lo que dices?

FB: No es eso. Son los apagones. Si no hay corriente, ¿cómo crees que van a escucharnos?

SC: Ah! Coño…

FB: Siro, los otros días fui al agro. Bueno, ahí, a la Calzada… De pronto escuché «No, porque el Triángulo… es una mierda». Le fui pa arriba al tipo. Tú sabes que yo soy una fiera.

SC: ¿Y qué pasó?

FB: No, nada. El tipo estaba hablando del otro triángulo. Del que está en la Avenida 60 y la calle 61. ¡Por poco me busco tremendo lío! ¿Y por qué? ¡Por gusto y pa ná! Como ahora, que de pronto veo mi nombre… Siro, ¡me han llamado hasta de México!

SC: ¿Ah, sí? ¿Y qué te dijeron?

FB: No, imagínate… Yo estaba en casa, tomándome unas cervecitas, tranquilito, en la cocina; tenía luz en ese momento incluso, cuando me entra una llamada con prefijo raro.

SC: ¿Un número raro? ¡Qué extraño!

FB: Bueno, no es la primera vez que me sucede. Hace unos años, comenzaron a llamarme de unos teléfonos raros, pero no pasó nada. Eran los compañeros del MININT.

SC: Ellos siempre, tan atentos y preocupados por la tranquilidad ciudadana. Sigue…

FB: Na, pensé que era Yamil Cuéllar inventando otra cosa. Pero no: era una muchacha muy educada, con voz de presentadora de Telediario, preguntándome que qué opinaba yo de “las declaraciones cruzadas entre usted y la Miss Universo”. Yo casi boto la cerveza. ¡Y lo caras que están! Hasta 400 CUP cuesta una. ¡Estas cosas no se veían antes!

SC: Sí, sí, los precios se han disparado. ¡Hay que toparlos de nuevo!

FB: Y yo, que ahí, en Arizona, … ¡con 60 ctvs me tomaba una perga! Y tranquilito, enfrente tenía a nuestros gloriosos miembros de la PNR para controlar cualquier exabrupto de las masas.

SC: Pero, dime ¿tú conocías a la muchacha?

FB: ¿Qué muchacha?

SC: ¡La que te llamó del teléfono raro!

FB: ¡Para nada! Y para colmo la conexión está… ¡Para qué hablar de eso! ¡Ni Digno ni Osvaldito tuvieron tantos problemas con la conexión telefónica cuando transmitían desde Zulueta el fútbol! En fin, ella no me entendía, y decía: «Mande». Y yo: ¿Cómo que mande? ¡La que tienes que mandar eres tú, que eres la que estás en el extranjero! Yo estoy en Cuba.

SC: ¡Obvio! Pero te habló de Fátima, ¿no? De tu relación con ella…

FB: Siro, si a mí me dicen “Fátima Bosch”, yo pienso en una prima lejana que se fue pa’ Matanzas casada con un liniero. O esta otra, que es médico en Valencia. Pero… ¡Qué voy a saber yo de reinas de belleza! Tú sabes que lo mío es el Triángulo y mis amaneceres en la emisora. Yo no sé quién es esa mexicana que me llamó, ni la tal Fátima. ¡Se lo han inventado todo!

SC: Pero en redes dicen que tú la entrenaste…

FB: Eso es lo que quiero aclarar, Siro. Yo no entreno ni a mi perro, que me ladra cuando quiere. Y ahora resulta que soy el gurú internacional del modelaje. Que si la postura, que si la sonrisa, que si la caminata en línea recta. Siro, tú sabes que yo tengo un pie más corto que el otro. Si yo camino en línea recta es de milagro o porque la Virgen de la Caridad está de guardia.

SC: Sin embargo ella lo dijo allá, en México. O en Tailandia, no sé bien.

FB: ¡¿Pero qué dijo?! Porque a mí lo que me contaron fue un pedazo y mencionó algo de un tío en Cienfuegos. Oye, Cienfuegos está lleno de Bosch. Nosotros somos como los Pérez de aquí. ¿Por qué tengo que ser yo?

SC: Fabio… La muchacha habló de un método tuyo. De un entrenamiento. De notas de voz.

FB: Eso sí me preocupa. Porque notas de voz largas yo no mando ni en el chat del Whatsapp que tengo con la gente de la emisora. Pero lo hago para protestar por la programación del sábado o para que no repitan las mismas canciones dos y tres veces en la mañana. Si alguien las reutilizó como “método de pasarela”, eso ya no es culpa mía.

SC: Fátima dijo que tú le enseñaste a caminar como si fueras libre, pero pensando como si te estuvieran vigilando.

FB: Eso es jodedera, Siro. Eso lo hace cualquier cubano que cruce una calle después de las nueve de la noche. ¡Eso no es técnica! Eso es supervivencia.

SC: Y lo de la sonrisa de disciplina ideológica…

FB: Mira, si esa muchacha ganó una corona porque aprendió a poner la misma cara que yo pongo cuando me dicen “explica en treinta segundos cómo va el abastecimiento de pan en la provincia”, pues me alegro. Pero que no me usen de trampolín. Yo ya bastante tengo con Boris, que está espiando a ver si me quitan del Triángulo; y con Chicho, que no sé, pero anda muy raro últimamente.

SC: ¿Y entonces por qué crees que te mencionó?

FB: No sé, chico. Quizás alguien le dijo: “di que tienes un tío periodista en Cuba, eso da color local”. Tú sabes cómo son esas galas. Necesitan una historia. Y como a Maité Perroni. a Luis Miguel, a Christian y los Rivera ya los explotaron demasiado, ahora vienen por uno que ni sabe quiénes son.

SC: Yo pienso que hubo una confusión. Va y te confundieron con Osmel Souza, que es de Cienfuegos también.

FB: ¿El mari….? ¡No hombre no! ¡Que ni se atrevan! Mira, Siro, a mí lo que me duele es que la gente crea que yo estoy desde acá manejando concursos y manipulando jurados. Si yo aquí no logro que me repongan un ventilador en el estudio.

SC: ¿Pero te alegró que ganara la tal Fátima?

FB: ¡Cómo no me va a alegrar! La muchacha se ve decente. Bueno, tuve que informarme después quién era. Vi que dio las gracias. Se puso su corona. Eso está bien. Lo que me molesta es que ahora en la prensa local digan que es “un triunfo del periodismo revolucionario aplicado a la belleza”. Eso lo dijo alguien por quedar bien con la Claudia…. esa, la del apellido raro, no yo. Tú me conoces: yo no aplico ni el reglamento de la guardia.

SC: ¿Y lo del cake de yuca? ¿Es falso?

FB: Eso sí es verdad. Ese cake estaba bueno. No tenían harina donde me lo vendieron, así que lo hicieron con harina de yuca. Tú sabes: creatividad, como nos ha pedido nuestro Presidente. Pero eso no tiene que ver con México ni con concursos. Eso fue porque me lo ofrecieron por la izquierda y yo que con la derecha no quiero tener ná que ver, acepté.

SC: Pues ya lo sabes, Fabio. En Internet estás pegado. Dicen que dijiste que “detrás de cada corona… hay un Bosch”. ¡La frase ha explotado la internet!

FB: ¡Ay, Siro, pero eso también lo están manipulando las redes sociales y los medios abiertamente declarados en contra de la Revolución y sus defensores como yo! Eso no es ningún eslogan.

SC: ¿Ah, sí?

FB Mira, esa llamada fue un jueves, yo estaba en mi casa, tomando cervezas. Y le dije a Dayán: “tráeme una Corona del refrigerador, que tengo la garganta hecha tierra”. Y como las Corona estaban alante y la única Busch que me quedaba estaba atrás, dije sin pensar: “detrás de las Coronas hay una Busch”. Eso fue todo.

SC: ¿Y cómo llegó eso a las redes?

FB: ¡Chico, porque alguien lo grabó supongo! ¡Tú sabes que la Seguridad del Estado está en todo! Tu socito Alain Valdés anda encendido… Y como yo hablo rápido y medio arrastro la ese, oyeron “Bosch” en vez de “Busch”.

SC: Fabio, ¿y qué es lo que tú quieres que suceda con esta entrevista?

FB: Yo quiero que paren eso ya. Que detrás de cada corona haya su maquillista, su patrocinador o su peinadora. Yo no. Yo bastante tengo con aclarar que no conozco a esa muchacha. Además, Siro, tú y yo sabemos la verdad: si alguien en mi familia hubiera llegado a Miss Universo, a mí me habrían avisado. Al menos para ver si conseguía un dólar pa’ el regalo.

SC: Y… ¿qué piensas hacer?

FB: Yo he estado pensando hasta en cambiarme el apellido. Incluso, hasta pensé en ponerme algo parecido…

SC: ¿Bush?

FB: Mmmmmm

SC: ¿No te convence?

FB: Mmmm no.

SC: Vaya, no es por ná… pero Bosch es mejor que Busch, en marca quiero decir.

FB: La primera es una marca de herramientas. La segundas de cervezas. No se pueden comparar. Además, tú sabes cómo es la gente: ven o escuchan una bobería y la convierten en profecía. Pero… no, no es eso.

SC: ¿Ah no? ¿Y qué es?

FB: Que Bush significa arbusto.

SC: Ah sí, es verdad.

FB: …Pero no solo eso. Es el apellido de…

SC: ¿De quién, Fabio?

FB: ¡De ellos, Siro! De los Bush. De Bush padre y Bush hijo. Los mismos que se han pasado décadas creyendo que podían mandarnos desde Washington. ¿Tú te imaginas yo caminando por el Prado de Cienfuegos con ese apellido? ¡Me linchan! O peor: me confunden con un republicano de esos que hablan de libertad mientras te invaden por la izquierda.

SC: Bueno, tampoco así…

FB: ¡Cómo que no! Siro, yo seré muchas cosas, pero imperialista jamás. Yo soy revolucionario desde que me dieron mi primer carné en la emisora. Yo crecí oyendo los discursos de Fidel, no las barbaridades de Bush Junior, aunque se te parezca. ¿Tú crees que yo voy a andar por ahí firmando como “Fabio Bush Jr.”? ¡Ni loco! Antes me quedo con Bosch, con mis herramientas, con mi serrucho y mi llave inglesa, que al menos sirven para algo.

SC: Está bien, Fabio, está bien…

FB: No, que la gente no se equivoque. Podré estar metido en fei nius, podré tener una sobrina inventada en Miss Universo, pero yo de los Bush no quiero ni la sombra. Yo me quedo con mi apellido, que al menos no le hace daño a nadie.

Canciller Bruno Rodríguez: «Siro, nosotros condenamos enérgicamente la actitud de ese mono»

Después de mucho tiempo sin entrevistar a nadie, pues mi vida de periodista me ha llevado por otros derroteros distintos a los de las entrevistas, quiso el destino que de pronto la pandemia de Chikungunya que afecta a la isla, redujese al 90% la fuerza laboral en la oficina de DDR. Solo quedamos, disponibles para efectuar la labor periodística, dos personas: mi jefe y yo.

En su caso, hay que decirlo, ha sido gracias a la inmunidad de rebaño. Después de tantos años siguiendo orientaciones del DOR y del PCC, era lógico que la vida le premiase tanto esfuerzo. En el mío, porque, paso tanto tiempo fuera del país que a los mosquitos se les hace un poco más dificil picarme. Además, me he apertrechado con un buen repelente que contiene DEET al 60% y cuya eficacia contra el virus del dengue, el Zika, el Oropouche, el Chikungunya y el Virus del Delta del Nilo, está más que probada. Por si fuera poco, cuento en casa con varios difusores de citronella y lámparas de rayos ultravioletas para atrapar insectos.

La verdad es que dentro de casa no tengo problemas, pero a veces hay que salir y es ahí cuando el repelente cumple su función. Así y todo me niego a coger calle. No me gusta ver gente disfrazada hurgando en los cestos de basura, pero esta mañana recibí una llamada de mi jefe avisándome que se había quedado solo en la oficina, y que había varias noticias que cubrir.

«No tengo a nadie», me dijo. Casi implorándome.

Y añadió:

– «Está lo de El Toque, que seguro estás al tanto. Está lo de Venezuela, que si le meten mano no sé dónde vamos a parar. Está lo de Sancti Spíritus…

– ¿Lo del niño que nació en una guagua?

– No, eso no. Ya un comemierda ahí nos dio alante. ¡Carajo! Yo había hablado con Giselle Morales…

– ¿Y?

– Nada, no está trabajando. Me mandó con Elsa Ramos.

– ¿Y?

– No pudo. Dice que anda atrás de una entrevista con Frederich Cepeda.

– ¿De nuevo, Jefe? ¿Pero cuántas veces esa mujer va a entrevistar a Frederich Cepeda?

– ¡Las que sean necesarias, Cuartel! Pero bueno… el problema de Sancti Spíritus es otro.

– ¿El techo del restaurante en el Hotel Brisas del Mar que se cayó? ¡Óigame! Que te caiga un techo encima y que encima de eso des las gracias… ¡es toda una noticia!

– Ya eso también ha sido reseñado. Te hablo de una entrevista mucho más profunda. Difícil. Un mono se escapó del Zoológico.

– ¿¡Un mono escapista, Jefe?!

– No, un mono babuino

– ¿Houdini se llamaba? ¡Qué nombre más apropiado, Jefe!

– No, Babuino.

– Y… ¿Cómo se escapó?

– Dicen que burlando un candado.

– ¡Coño, Jefe! ¡No me diga que el mono tenía conocimientos de cerrajería! ¡Sería el colmo! Y… ¿Qué Ud. quiere? ¿Que entreviste al mono?

– Coño… Cuartel, ¡¿Cómo vas a entrevistar un mono, compadre!?

– Eh… que yo he entrevistado a más de uno después de muerto. Pa’ lo que se me da a mí un mono. De hecho, he…

– No, al mono no podrás entrevistarlo, pero he pensado que podrías entrevistar a…

– ¿Su cuidadora?

– No, a… ¡Bruno Rodríguez!

– Coño Jefe… ¡¿pero qué tiene que ver Bruno con todo eso!?

– ¡Bruno ha condenado la actitud del mono! ¿No lo entiendes? ¿Te imaginas que a todos los monos les de por romper el candado? ¿Que les de por escaparse?

– Bueno…

– Bueno nada. Vístete y arranca para casa de Bruno. Por favor, protégete de los mosquitos. Quiero esa entrevista en 24 hrs en mi mesa.

Y fue así que de pronto me vi caminando hacia el MINREX; lugar entrañable para mí, por quedar cerca de la beca de Fy3ra, el CVD Martí, lugar donde practiqué deportes, y la escuela de idiomas «Abraham Lincoln», donde saqué mi título de Idioma Inglés.

Entrar no fue difícil. Bastó que le dijera al CVP que yo era Siro Cuartel, que venía a ver a Bruno Rodríguez y que este, preguntara si yo era Siro, el que era amigo de Arturo López Levy, para que entonces le dijera al CVP que podía pasar y sentarme con él en su oficina.

– Siro, ¡amigo! ¡Cuánto tiempo!

– Sí, sí, sí….

– No nos vemos desde que el Turi era amigo de tu otro amigo… de…. El Cojo Malvado.

– ¿Jorge de Armas?

– ¡Ese mismo! Coño, compadre… ¡qué gusano nos salió ese muchacho! ¡Y Arturito a cada rato se nos vira con ficha y se nos hace el crítico! Por cierto, ¿desde cuándo tú conoces a Arturo?

– ¿Yo? Ufffff. ¡Yo fui hasta su casa en Nuevo Vedado! Su familia es…

– Nah, nah… no me vengas ahora con ese cuento. Dime, ¿qué te trajo aquí?

– Vine… Bueno, me mandaron.

– Como todos, Siro. Como todos.

– Yo vine a hablar del mono.

– ¿Qué mono es ese, compadre?

– El mono que… El mono que Ud. condenó. ¡El que se escapó en Sancti Spíritus!

– ¡Coño, Siro! La verdad que… Mira, yo te dejé pasar porque, aparte de tu pedigree como periodista, del que poco se habla, pienso, yo creí que venías a hablar de otra cosa. De cosas más serias. Cosas de más importancia. De actualidad. De El Toque, por ejemplo. No sé si ayer viste el programa Razones de Cuba.

– ¡Claro! ¡Claro que lo vi! ¡Muy monos quedaron todos!

– ¡Enérgico!

– ¡Viril!

– A mí me sorprendió, la verdad. Mira que siempre he tenido mis recelos, ¿eh? ¡Díaz-Canel lo sabe!

– ¿El qué?

– Ese Humberto López ahí… ¿de verdad es jurista?

– ¡Claro que sí! ¡Graduado en la filial universitaria de Colón, en Matanzas!

– Y… ¿En Colón hay una Universidad?

– Una filial… Bueno, eso dicen.

– ¿Y cómo llegó ese hombre ahí? ¿Estaba en el IPVCE de Matanzas? ¿En el Karl Marx?

– ¡Karl Marx ni Karl Marx! Terminó el 12 en una Facultad Obrero Campesina. La verdad que su expediente… Pero bueno, yo de él no conozco mucho. Además, yo venía a hablar del mono. El otro…

– ¿Capote?

– No, no,… ¡A ese sí lo conozco bien!

– ¡Un intelectual en toda la línea! Es Licenciado en Artes Plásticas.

– ¡Y ni pinta! Bueno, ni da color tampoco.

– No, la verdad es que no. Él más bien escribe.

– Y… ¿ha ganado algo?

– Sí, en cuento. ¡Es todo un cuentero!

– Sí, sí, si ayer lo escuché. De hecho, hizo un cuento.

– ¡Cuéntamelo!

– Pero… ¿Tú no viste el programa?

– Siro, en ese momento me quitaron la corriente.

– ¿Y tú circuito no es protegido?

– Sí chico, no sé qué pasó. En fin, hazme el cuento.

– Bueno, no dijo mucho. Habló de un tren. Dos personas. Discutieron.

– ¿Se fueron a los puños?

– ¡No, hijo no! Uno de esos dos no le tira un piñazo ni a una mosca.

– ¿Entonces?

Na, era un brete ahí.

– Sí, Humberto estaba ahí, en el set.

– No. Quiero decir que lo que dijo, más bien parecía un brete de esquina. Un chisme vaya… ¡Yo sé quién se lo contó!

– ¡Cuéntamelo!

– Coño, Bruno, ¡no seas chismoso! ¡Tú eres un Canciller! Algún día va y…

– Coño, Siro, de aquí a que yo te vuelva a ver… cada día estás más perdido. ¡No hagas que te condene!

– Es que…. Coño, cada día se me hace más difícil lograr que las personas hablen. Hacer entrevistas… Mira, yo vine a aquí, por ejemplo, a hablar del mono y tú….

– Pero Siro, nosotros condenamos enérgicamente la actitud de ese mono. ¡Los monos tienen que estar enjaulados! ¡No pueden salir así como así! Además, hablamos de Capote y de Humberto, del Programa Razones de Cuba… ¡No sé qué más quieres! ¡No sé de qué te quejas! Y…. ¡déjame decirte una cosa!

– ¿Qué?

– ¡No se te ocurra quejarte!

Corina Mestre: «Gracias por todo Fidel. Digo, Siro. Y vete, que ya van a levantar la orejona»

Consternado ante la muerte de la excelentísima actriz Corina Mestre, decidí permanecer este sábado en casa. Sin embargo una llamada insistente de mi jefe, exigiéndome que contactara a Alicia Alonso para que una vez más me sirviera como medium, me sacó de la cama.

«Es una oportunidad única,» me dijo, mientras me exigía que me apurase pues, según sus propias palabras, la mala noticia había sorprendido a todos.

Contactar a Alicia, como siempre, fue fácil. Lograr que se interesase ella y que se interesase nuestra excelsa Corina, fue lo más díficil: ambas, en el momento que quise entrevistar a la recién partida, se encontraban viendo la final de la Champions.

Tuve que esperar al gol de Vinicius Jr, para que Corina «sin quitarse el polvo del camino», se dignase a conceder unas palabras, a los miles que quedamos aquí debajo, en la Tierra, lamentando su partida.

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Juan C. Rivero (ex dir. musical Grupo Moncada): «Marino Luzardo me encargó irle viendo un par de efichensi»

Juan Carlos Rivero Moncada
Juan Carlos Rivero, ex director musical del Grupo Moncada

Enterados en la redacción de DDR de la llegada a Estados Unidos de Juan Carlos Rivero, ex director musical del Grupo «Moncada», lo primero que hice este domingo, día que pensaba dedicarlo al asueto y estar con mi familia, fue ir a entrevistarlo.

Mi jefe, conocedor de la amistad que de años me unen al «Juanca», de la época en que él era novio de Lindalba, Lindiana… o como se llame, que los años pasan no por gusto, me pidió encarecidamente que fuera a su casa y yo, que no sabía dónde está viviendo Juan C. tuve que mover mis contactos. Cuarenta y cinco minutos después estaba yo montado en mi Honda Accord y pasando por unos tolls que, para mí, también se han encarecido como todo lo demás en este país.

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Leinier Mesa: «Siro, Otaola no está molesto porque vine a Cuba, sino porque no le avisé»

Leinier Mesa dice que extrañará los huevos de Otaola y el mañanero

Apenas en la redacción de DDR nos enteramos de la presencia de Leinier Mesa en Cayo Santa María, mi jefe me llamó vía telefónica, y me dijo que no perdiera más tiempo y me fuera para el Cayo a entrevistar a ese grande de la música cubana.

Yo llevaba dos días apostado en el hospital Calixto García, porque circuló el rumor en la redacción que al abuelo de Leinier le había dado una sirimbeca, y una fuente cercana a la familia Mesa, afirmó que Leinier vendría a ver a su abuelo.

«Tiene un problema en la cara,» dijo la fuente vía telefónica, para aclarar lo relativo a Leinier y su visita a la isla.

Sin embargo, y a pesar de haberle dado 10 CUC y una merienda a la Jefa de Información del Hospital, en 48 horas no me llamó nunca para confirmarme que habían ingresado a viejo alguno.

Sospechando que todo había sido una estratagema de Leinier, luego de comenzar a salir videos y fotos de la presencia del artista en la cayería norte, y siguiendo las instrucciones de mi jefe, me lancé hacia Cayo Santa María. Ni siquiera tenía reservación, pero total…

Luego de llegar y anunciarme, y esperar dos horas en el Lobby por Leinier, que estaba desayunando, finalmente el artista salió del restaurante, con dos platos en la mano.

«Siro, espera, que suba esto a la habitación y bajo enseguida,» me dijo.

Instantes después, lo vi llegar, entrar al baño y salir con un rollo de papel sanitario metido en un bolsillo.

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Iroel Sánchez: «Siro, el camino fue largo y no me traje ni una manzana»

Luego de la muerte de nuestra Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso, acá en la redacción de DDR nos quedamos sin Medium para entrevistar a aquellos revolucionarios que, como nuestro querido Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, partieron al más allá.

Alicia, que al menos en dos ocasiones nos sirvió como «vidente» para conversar con nuestro eterno Fidel y recibir orientaciones precisas acerca de cuál era el camino a escoger, nos dejó el 17 de octubre de 2019. Y con ello, un vacío enorme en el Departamento de Entrevistas e Investigaciones. Porque… sin nadie que pudiera servirnos de mediador con los muertos, ¿cómo lograríamos conversar con Fidel?

A todo eso nos fuimos adaptando. La pérdida de un ser querido siempre es un suceso muy duro, pero dejar de hablar con Fidel – a través de Alicia – ha sido de las cosas más terribles que nos podía haber pasado en la agencia.

Parecía que nos acostumbrábamos; que éramos la imagen viviente de ese refrán que dice «el muerto al hoyo y el vivo al pollo»; o este otro de «a Rey muerto, Rey puesto» cuando la noticia de la partida de Iroel Sánchez nos sumió otra vez en el sopor revolucionario que nos caracteriza.

Sin Fidel, sin Alicia, sin El Iro, y sin Mediums para conversar con ellos, estuvimos varios días muy cabizbajos; hasta que hoy, en un atisbo de luz que nos llegó por la mañana a través de los cristales de la ventana, me acordé de Bis la Medium.

La llamé, ella siempre tan atenta. Luego de expresarle mi apoyo tras los hechos acontecidos en su casa con Alexander Otaola y Pedrito Calvo, primero me recriminó la demora; pero luego accedió a servir de puente en esta, mi última conversación con Iroel Sánchez.

Cuatro horas después, porque el tráfico para Homestead desde aquí, desde Miami Beach, está de ampanga, llegué a su casa.

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Julita Osendi: «Sirito, viejo, ¿tú no tienes un celular de medio palo que me regales?»

Cuando ayer se conoció en la redacción de DDR que a la veterana periodista deportiva Julita Osendi le habían fachado un celular en el Malecón de La Habana y a plena luz del día, lo que se formó ahí no puedo explicarlo.

De pronto muchos comenzaron a preguntarse, por ejemplo, ¿a qué nivel de barbarie ha llegado el pueblo cubano que, una mujer tan conocida y reconocida por todos los cubanos, como ella, es víctima de un asalto callejero? Sí, porque hasta cierto punto puede entenderse que le roben «a cualquiera», pero ¿a Julita? ¡Si todo el mundo conoce a Julita!

Compañeros de la redacción comenzaron a especular con el hecho de que el ladrón era uno que había sido atleta de alto rendimiento y Julita nunca lo había entrevistado. Otros dijeron que era el hijo de un dirigente deportivo al cual Julita había denunciado. Y hubo hasta quien dijo que era un locutor deportivo frustrado, el cual sentía envidia de Julita. Y claro, ¡podía ser también un machista! Uno de esos que jamás toleró que una mujer como ella pudiera abrirse paso – y espacio – en un departamento tan «viril» como el de Deportes.

En medio de toda esa especulación, mi jefe vino a mi buró y me preguntó: «¿Qué haces tú, todavía ahí sentado?»

«Siro, mi hermano, ¿tú no eres socio de Julita? ¡Arranca coj….! ¡Dale a entrevistar a esa mujer!», me dijo en un modo que él no acostumbra, pues ni él es del Buró Político ni yo soy miembro del PCC.

Así que de pronto y al cabo de unos minutos, en horas de la noche, me vi yo en casa de Julita, entrevistándola.

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