Otra vez, sin comerla ni beberla, mi amigo de los años, de los pasillos de Radio Ciudad del Mar, allá en la lejana y querida Cienfuegos, el locutor Fabio Bosch Jr., vuelve a ser víctima de las fei nius. ¡Y se fue viral!
Ya una vez se embarretinó, por culpa de Liber Barrueta, cuando aquello del «Levantamiento Masivo», engorro este superado por él mismo, luego, cuando dijo que Pito se había olvidado de Peter; y más recientemente aún cuando salió a defender al ex gobernador Alexandre Quintero de las acusaciones que, según él, eran falsas, asegurando que se trataba de un perjurio bien montado por ese otro engendro cienfueguero que lleva por nombre Yamil Cuéllar.
Compungido, necesitado de recuperar su imagen, y como las ondas radiales de la sureña emisora no pueden usarse para esas cosas, terminó recalando en mí, para explicar todo el alboroto que se ha formado a raíz de unas supuestas declaraciones de la recién nombrada Miss Universo, la mexicana Fátima Bosch, de la que dijo, off record, «no saber ni quién es (…) no interesarle siquiera en conocer su existencia»; y a quién acusó de traicionar la memoria de Pancho Villa, «un hombre cabal, austero y el verdadero representante del pueblo mexicano».
Bastó una llamada para que otra vez nos sentáramos en el pequeño quicio que hay en la puerta de su casa y que él se niega a creer que existe, para aclarar todo lo sucedido.
Fabio Bosch: Siro, hermano, compadre… ¡¿hasta cuándo es esto!? ¡¿Qué daño le habré hecho yo al mundo!?
Siro Cuartel: Fabio, tiene que haber un malentendido. Yo creo que el que formó todo eso… no sé, chico, pero fue o Jorgito o Boris.
FB: ¿Qué Jorgito? ¿Chicho? ¡No hombre, no! Si eso es más bueno que el pan.
SC: No, ese no, el otro, el que se fue.
FB: Bah! No creo. Seguro fue Boris… Está loco porque yo le suelte las riendas del Triángulo. Que me caiga, que no me levante nunca. Y todo eso porque el regalito que le traje de Ecuador no lo satisfizo.
SC: ¿¡Quién lo iba a decir!? Que mi ex vecino cayera en esas cosas.
FB: Las mieles del poder, Siro, las mieles del poder.
SC: Pero… ¡No puedes quejarte! ¡Te has vuelto viral! La gente se está enterando que tú existes, que vives, que respiras, ¡que aún haces Revolución!
FB: He cogido seguidores, sí.
SC: ¿Estás monetizando?
FB: Bueno, tampoco así. Ahora lo que quiero es que todos esos followers y likes se conviertan en oyentes de mi programa de El Triángulo de la Confianza. La verdad es que ultimamente no me está yendo muy bien. Sabes, hicimos una encuesta. Bueno, la hizo Mercedes Caro
SC: ¿Y?
FB: No darse a conocer los resultados ha costado caro. La gente ha llamado a la emisora. Al 7000, tú sabes, preguntando por los resultados de la encuesta.
SC: ¿Y qué pasó?
FB: Bueno, en un principio, tantas llamadas, pensábamos que la gente estaba llamando para pedir canciones. Luego nos dimos cuenta que no, que la intención era otra. A mi en particular me golpeó mucho un oyente que me dijo: «El pueblo tiene derecho a saber la verdad».
SC: Pero… ¿Entonces?
FB: Que esto no salga de aquí, fíjate: no nos está escuchando nadie.
SC: ¿A los oyentes cienfuegueros no les interesa lo que dices?
FB: No es eso. Son los apagones. Si no hay corriente, ¿cómo crees que van a escucharnos?
SC: Ah! Coño…
FB: Siro, los otros días fui al agro. Bueno, ahí, a la Calzada… De pronto escuché «No, porque el Triángulo… es una mierda». Le fui pa arriba al tipo. Tú sabes que yo soy una fiera.
SC: ¿Y qué pasó?
FB: No, nada. El tipo estaba hablando del otro triángulo. Del que está en la Avenida 60 y la calle 61. ¡Por poco me busco tremendo lío! ¿Y por qué? ¡Por gusto y pa ná! Como ahora, que de pronto veo mi nombre… Siro, ¡me han llamado hasta de México!
SC: ¿Ah, sí? ¿Y qué te dijeron?
FB: No, imagínate… Yo estaba en casa, tomándome unas cervecitas, tranquilito, en la cocina; tenía luz en ese momento incluso, cuando me entra una llamada con prefijo raro.
SC: ¿Un número raro? ¡Qué extraño!
FB: Bueno, no es la primera vez que me sucede. Hace unos años, comenzaron a llamarme de unos teléfonos raros, pero no pasó nada. Eran los compañeros del MININT.
SC: Ellos siempre, tan atentos y preocupados por la tranquilidad ciudadana. Sigue…
FB: Na, pensé que era Yamil Cuéllar inventando otra cosa. Pero no: era una muchacha muy educada, con voz de presentadora de Telediario, preguntándome que qué opinaba yo de “las declaraciones cruzadas entre usted y la Miss Universo”. Yo casi boto la cerveza. ¡Y lo caras que están! Hasta 400 CUP cuesta una. ¡Estas cosas no se veían antes!
SC: Sí, sí, los precios se han disparado. ¡Hay que toparlos de nuevo!
FB: Y yo, que ahí, en Arizona, … ¡con 60 ctvs me tomaba una perga! Y tranquilito, enfrente tenía a nuestros gloriosos miembros de la PNR para controlar cualquier exabrupto de las masas.
SC: Pero, dime ¿tú conocías a la muchacha?
FB: ¿Qué muchacha?
SC: ¡La que te llamó del teléfono raro!
FB: ¡Para nada! Y para colmo la conexión está… ¡Para qué hablar de eso! ¡Ni Digno ni Osvaldito tuvieron tantos problemas con la conexión telefónica cuando transmitían desde Zulueta el fútbol! En fin, ella no me entendía, y decía: «Mande». Y yo: ¿Cómo que mande? ¡La que tienes que mandar eres tú, que eres la que estás en el extranjero! Yo estoy en Cuba.
SC: ¡Obvio! Pero te habló de Fátima, ¿no? De tu relación con ella…
FB: Siro, si a mí me dicen “Fátima Bosch”, yo pienso en una prima lejana que se fue pa’ Matanzas casada con un liniero. O esta otra, que es médico en Valencia. Pero… ¡Qué voy a saber yo de reinas de belleza! Tú sabes que lo mío es el Triángulo y mis amaneceres en la emisora. Yo no sé quién es esa mexicana que me llamó, ni la tal Fátima. ¡Se lo han inventado todo!
SC: Pero en redes dicen que tú la entrenaste…
FB: Eso es lo que quiero aclarar, Siro. Yo no entreno ni a mi perro, que me ladra cuando quiere. Y ahora resulta que soy el gurú internacional del modelaje. Que si la postura, que si la sonrisa, que si la caminata en línea recta. Siro, tú sabes que yo tengo un pie más corto que el otro. Si yo camino en línea recta es de milagro o porque la Virgen de la Caridad está de guardia.
SC: Sin embargo ella lo dijo allá, en México. O en Tailandia, no sé bien.
FB: ¡¿Pero qué dijo?! Porque a mí lo que me contaron fue un pedazo y mencionó algo de un tío en Cienfuegos. Oye, Cienfuegos está lleno de Bosch. Nosotros somos como los Pérez de aquí. ¿Por qué tengo que ser yo?
SC: Fabio… La muchacha habló de un método tuyo. De un entrenamiento. De notas de voz.
FB: Eso sí me preocupa. Porque notas de voz largas yo no mando ni en el chat del Whatsapp que tengo con la gente de la emisora. Pero lo hago para protestar por la programación del sábado o para que no repitan las mismas canciones dos y tres veces en la mañana. Si alguien las reutilizó como “método de pasarela”, eso ya no es culpa mía.
SC: Fátima dijo que tú le enseñaste a caminar como si fueras libre, pero pensando como si te estuvieran vigilando.
FB: Eso es jodedera, Siro. Eso lo hace cualquier cubano que cruce una calle después de las nueve de la noche. ¡Eso no es técnica! Eso es supervivencia.
SC: Y lo de la sonrisa de disciplina ideológica…
FB: Mira, si esa muchacha ganó una corona porque aprendió a poner la misma cara que yo pongo cuando me dicen “explica en treinta segundos cómo va el abastecimiento de pan en la provincia”, pues me alegro. Pero que no me usen de trampolín. Yo ya bastante tengo con Boris, que está espiando a ver si me quitan del Triángulo; y con Chicho, que no sé, pero anda muy raro últimamente.
SC: ¿Y entonces por qué crees que te mencionó?
FB: No sé, chico. Quizás alguien le dijo: “di que tienes un tío periodista en Cuba, eso da color local”. Tú sabes cómo son esas galas. Necesitan una historia. Y como a Maité Perroni. a Luis Miguel, a Christian y los Rivera ya los explotaron demasiado, ahora vienen por uno que ni sabe quiénes son.
SC: Yo pienso que hubo una confusión. Va y te confundieron con Osmel Souza, que es de Cienfuegos también.
FB: ¿El mari….? ¡No hombre no! ¡Que ni se atrevan! Mira, Siro, a mí lo que me duele es que la gente crea que yo estoy desde acá manejando concursos y manipulando jurados. Si yo aquí no logro que me repongan un ventilador en el estudio.
SC: ¿Pero te alegró que ganara la tal Fátima?
FB: ¡Cómo no me va a alegrar! La muchacha se ve decente. Bueno, tuve que informarme después quién era. Vi que dio las gracias. Se puso su corona. Eso está bien. Lo que me molesta es que ahora en la prensa local digan que es “un triunfo del periodismo revolucionario aplicado a la belleza”. Eso lo dijo alguien por quedar bien con la Claudia…. esa, la del apellido raro, no yo. Tú me conoces: yo no aplico ni el reglamento de la guardia.
SC: ¿Y lo del cake de yuca? ¿Es falso?
FB: Eso sí es verdad. Ese cake estaba bueno. No tenían harina donde me lo vendieron, así que lo hicieron con harina de yuca. Tú sabes: creatividad, como nos ha pedido nuestro Presidente. Pero eso no tiene que ver con México ni con concursos. Eso fue porque me lo ofrecieron por la izquierda y yo que con la derecha no quiero tener ná que ver, acepté.
SC: Pues ya lo sabes, Fabio. En Internet estás pegado. Dicen que dijiste que “detrás de cada corona… hay un Bosch”. ¡La frase ha explotado la internet!
FB: ¡Ay, Siro, pero eso también lo están manipulando las redes sociales y los medios abiertamente declarados en contra de la Revolución y sus defensores como yo! Eso no es ningún eslogan.
SC: ¿Ah, sí?
FB Mira, esa llamada fue un jueves, yo estaba en mi casa, tomando cervezas. Y le dije a Dayán: “tráeme una Corona del refrigerador, que tengo la garganta hecha tierra”. Y como las Corona estaban alante y la única Busch que me quedaba estaba atrás, dije sin pensar: “detrás de las Coronas hay una Busch”. Eso fue todo.
SC: ¿Y cómo llegó eso a las redes?
FB: ¡Chico, porque alguien lo grabó supongo! ¡Tú sabes que la Seguridad del Estado está en todo! Tu socito Alain Valdés anda encendido… Y como yo hablo rápido y medio arrastro la ese, oyeron “Bosch” en vez de “Busch”.
SC: Fabio, ¿y qué es lo que tú quieres que suceda con esta entrevista?
FB: Yo quiero que paren eso ya. Que detrás de cada corona haya su maquillista, su patrocinador o su peinadora. Yo no. Yo bastante tengo con aclarar que no conozco a esa muchacha. Además, Siro, tú y yo sabemos la verdad: si alguien en mi familia hubiera llegado a Miss Universo, a mí me habrían avisado. Al menos para ver si conseguía un dólar pa’ el regalo.
SC: Y… ¿qué piensas hacer?
FB: Yo he estado pensando hasta en cambiarme el apellido. Incluso, hasta pensé en ponerme algo parecido…
SC: ¿Bush?
FB: Mmmmmm
SC: ¿No te convence?
FB: Mmmm no.
SC: Vaya, no es por ná… pero Bosch es mejor que Busch, en marca quiero decir.
FB: La primera es una marca de herramientas. La segundas de cervezas. No se pueden comparar. Además, tú sabes cómo es la gente: ven o escuchan una bobería y la convierten en profecía. Pero… no, no es eso.
SC: ¿Ah no? ¿Y qué es?
FB: Que Bush significa arbusto.
SC: Ah sí, es verdad.
FB: …Pero no solo eso. Es el apellido de…
SC: ¿De quién, Fabio?
FB: ¡De ellos, Siro! De los Bush. De Bush padre y Bush hijo. Los mismos que se han pasado décadas creyendo que podían mandarnos desde Washington. ¿Tú te imaginas yo caminando por el Prado de Cienfuegos con ese apellido? ¡Me linchan! O peor: me confunden con un republicano de esos que hablan de libertad mientras te invaden por la izquierda.
SC: Bueno, tampoco así…
FB: ¡Cómo que no! Siro, yo seré muchas cosas, pero imperialista jamás. Yo soy revolucionario desde que me dieron mi primer carné en la emisora. Yo crecí oyendo los discursos de Fidel, no las barbaridades de Bush Junior, aunque se te parezca. ¿Tú crees que yo voy a andar por ahí firmando como “Fabio Bush Jr.”? ¡Ni loco! Antes me quedo con Bosch, con mis herramientas, con mi serrucho y mi llave inglesa, que al menos sirven para algo.
SC: Está bien, Fabio, está bien…
FB: No, que la gente no se equivoque. Podré estar metido en fei nius, podré tener una sobrina inventada en Miss Universo, pero yo de los Bush no quiero ni la sombra. Yo me quedo con mi apellido, que al menos no le hace daño a nadie.