viernes, enero 23, 2026
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Yoga, de Emmanuel Carrère
Yoga es un libro raro pero satisfactorio. Comienza con las intenciones de Carrère de escribir sobre la práctica del yoga pero ese libro en curso se le ramifica: va a un centro de terapia, pierde amigos en el atentado a Charlie Hebdo, entra en una depresión, etcétera. Al final escribe una obra en la que el yoga es sólo una rama del árbol: lo importante es cómo se autoanaliza, cómo se tortura, cómo aprende que debería ser mejor persona. En el texto va enlazando otros temas: la lectura de un cuento de George Langeelan (que casualmente yo leí semanas atrás), la reflexión sobre sus propios libros, el terrorismo, Carl Seelig y sus paseos con Walser (volumen que casualmente releí hace poco), Simone Weil, la meditación, el budismo... Un fragmento:
Ya que hay que empezar por alguna parte el relato de aquellos cuatro años en los que intenté escribir un librito risueño y sutil sobre el yoga, afronté cosas tan poco risueñas y sutiles como el terrorismo yihadista y la crisis de los refugiados, me sumergí en una depresión melancólica tan grande que tuvieron que internarme cuatro meses en el hospital Sainte-Anne, y perdí, por último, a mi editor, que por primera vez desde hace treinta y cinco años no leerá un libro que yo he escrito, ya que hay que empezar, pues, por alguna parte elijo la mañana de enero de 2015 en que, al cerrar mi bolsa, me pregunté si sería mejor llevar mi teléfono, del que de todas formas tendría que desprenderme allí donde iba, o dejarlo en casa. Opté por lo más radical, y apenas abandoné nuestro edificio me resultó excitante haber quedado fuera del alcance de los radares.
[Anagrama. Traducción de Jaime Zulaika]
Revival, de Stephen King
Stephen King da giros en cada novela. Ésta no es de terror, aunque tiene pasajes de tono sobrenatural e influencias de autores legendarios del género (véanse las dedicatorias: a Mary Shelley, Bram Stoker, Lovecraft, Shirley Jackson, etcétera). Revival es la historia del crecimiento de un muchacho, que empieza a tocar la guitarra a los 14, se mete en bandas, se enamora, cae en las drogas, se recupera, madura y envejece... Sería una vida igual que la de cualquier otro músico si no fuese porque de niño conoce a un sacerdote obsesionado con la electricidad y sus supuestos poderes curativos... Un tipo con el que irá encontrándose varias veces a lo largo de las décadas. La novela abarca desde los años 60 hasta la principios del siglo XXI y en ella caben muchos temas: el fanatismo, el envejecimiento, la música, el miedo a la muerte... Para mí, de las más logradas de los últimos años. Un fragmento del inicio:
Pero a veces entra en nuestra vida una persona que no encaja en ninguna de esas categorías. Es el comodín que nos sale muy de vez en cuando en una partida de naipes, a menudo en momentos críticos. En el cine se conoce a esta clase de personaje como el quinto en discordia, o agente del cambio. Cuando este elemento aparece en una película, sabemos que está ahí porque lo ha puesto el guionista. Pero ¿quién escribe el guión de nuestras vidas? ¿El destino o el azar? Quiero creer que es este último. Quiero creerlo con toda mi alma.
[Plaza & Janés. Traducción de Carlos Milla Soler]
martes, enero 13, 2026
Del blog de Juan Francisco Ferré: Cine y metacine en 2025
Top 2025: la lista de películas, documentales y series de televisión que más nos gustaron a unos cuantos durante el año anterior, servidas en el magnífico blog del escritor Juan Francisco Ferré. Bajo estas líneas pueden verse mis elecciones mediante carteles. El link al post: aquí.
El tiempo de los asesinos, de Henry Miller
Rimbaud abandonó la literatura para vivir. Yo tomé el camino inverso.
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Ser poeta fue en un tiempo la vocación más alta, hoy es la más vana. Y ello no porque el mundo sea inmune a la voz del poeta, sino porque el poeta mismo no cree ya en su misión divina.
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Llamo poeta al hombre capaz de cambiar profundamente el mundo.
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Poco importa que perdamos al poeta si salvamos la poesía.
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Su vida de hombre, aunque nunca alcanzó la plena madurez, fue un Purgatorio. Pero tal es el destino de la mayoría de los artistas.
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Cada vez que releo su biografía me parece que yo también he fracasado, que todos fracasamos. Pero entonces vuelvo a su lenguaje, a sus palabras: ellas nunca fracasan.
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No, lo que resulta difícil de tragar, lo que se nos queda atascado como un terrón en la garganta, es su renunciamiento al arte.
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Su decepción fue la más tremenda que conozco. Pidió más de lo que ningún otro hombre se atreviera a pedir y recibió infinitamente menos de lo que merecía.
[Alianza Editorial. Traducción de Roberto Bixio. Revisión de Mercedes Fernández]
La fea burguesía, de Miguel Espinosa
¿Por qué nadie me había hablado de esta perla? Cuando se trata del escritor murciano Miguel Espinosa todo el mundo cita Escuela de mandarines (que algún día leeré, supongo), pero nadie menciona La fea burguesía, un ataque despiadado y divertidísimo a los señoritos, a los burgueses y a la casta elevada que doblaba el espinazo durante la dictadura para servir al líder de la cosa (en la novela, sus siervos lo llaman Benefactor).
Es un libro para minorías, ya lo advierto de entrada, y sólo apto para quienes se entusiasmen con el placer del lenguaje y sus giros y posibilidades: porque carece de argumento como tal y su estructura es anómala...
Los primeros capítulos, breves, nos muestran la vida y los ascensos de varios matrimonios. La última parte, y la más extensa, refiere la chapa que, en forma de monólogo con acotaciones, un señorito burgués le propina a un comercial de embutidos de sueldo escaso. Todo el desprecio de los poderosos franquistas hacia las clases bajas sale aquí a relucir: el éxito se mide por lo que se tiene y lo que se consigue, y todo lo demás son minucias y banalidades. El fracaso de los miserables supone el triunfo de los adinerados.
Una de las mejores compras del año... ya que además conseguí el ejemplar por unos 4 pavos en una librería de saldo. Se publicó un año después de la muerte de Espinosa.
[Alfaguara]
viernes, diciembre 19, 2025
jueves, diciembre 18, 2025
La tierra hundida ya vuelve a levantarse, de M. John Harrison
Ésta es una de las novelas más enigmáticas que he leído en los últimos tiempos. Su prosa es difícil de definir: articula unas frases insólitas que, a ratos, me recuerdan a J. G. Ballard, Don DeLillo e Iain Sinclair: ya sabéis, ese misterio, esa complejidad.
La tierra hundida ya vuelve a levantarse carece de argumento como tal, en el sentido tradicional del término, y deja gran parte de lo que sucede a la imaginación del lector. Sigue a dos personajes (un hombre que ha estado deprimido y una mujer que busca un sentido a su vida) en entornos ingleses: trabajan, se mueven, se relacionan entre ellos y con otras personas, y de vez en cuando notan huellas y síntomas de algo confuso, algo que está cambiando, pero siempre relacionado con el agua: las lecturas (Los chicos del agua de Charles Kingsley es uno de los motores de la narración), los sucesos extraños que indican que podrían existir hombres-peces, la actitud anómala de algunos personajes...
Nunca se nos explica nada, y los lectores y los protagonistas sabemos lo mismo, es decir, poco: falta información y debemos suplirla rellenando huecos mientras la historia recorre lugares industriales, pubs británicos post-Brexit, ríos y estanques y aguas estancadas, recovecos donde la naturaleza parece estar muriendo pero por debajo hay algo que insiste en resucitarla.
[Editorial Sigilo. Traducción de Marcelo Cohen]


















































