Tengo bastante

No es necesario ser
tu pensamiento constante
en la vigilia de tus días
ni tu sueño recurrente
en las noches de tu almohada.

Si en todo caso puedo ser
por fortuna un fortuito toque
de un recuerdo tuyo
al ver una pareja
confidente y enamorada
que se cruza por tu camino cotidiano
y añoras seamos nosotros
y añoras nuestro encuentro
con iluminada mirada
e inesperada sonrisa.

Si piensas en mi
evocando mi memoria
al escuchar alguno
resaltando tu belleza
y la gracias de tu silueta
y recuerdas tanto en tus oídos
como en tu piel
que prefieres de mi
los halagos…
con eso tengo.

Si ante la brisa gélida
extrañas mi presencia
y maldices por lo bajo
mi presente ausencia
y tu pecho aclama
al campo abierto mis abrazos…
con eso tengo.

Pero si prefirieras otros labios
para colmarte de halagos
y ruborizan tu sonrisa
que les respondes por educación
y otras cobijas cruzan tu mente
para tu invierno fugaz
y otra boca
de otro enamorado imaginas
por favor
no te quedes conmigo…

Que también
con eso también tengo.

- Fernando B. Salgado

Estar o no estar, ¿Es esa la cuestión?

No pido que te quedes,
es una invitación solemne
solamente una invitación
a quedarte exploradora
a quedarte descubridora
y descubierta antes que explorada.

El amor perfumado
de mis escondidos jardines
La adoración que por ti
es ojos de agua y caudal de rio
buscando tu laguna y tu manantial

Te invito a quedarte
compañera y amiga
quedarte mas que quedándote
a quedarte aunque te hayas ido,
y quedarte hasta tu regreso.

Si acaso te hayas convencida
una noche en acuerdo con la almohada
sorprendida por mi rostro
rumeando tus pestañas,
puedes llamarme,
puedes invitarme a descubrirme
sin invitación.

  • Fernando B. Salgado

Vendaval

Cuando estoy contigo la paz se respira, aunque mire a través de tus ventanas la ciudad después de la guerra, y me pregunto ¿Cuántos heridos nos aquejan? ¿Tendremos cementerios suficientes? ¿Los curas serán suficientes para esta catástrofe?
Soledades se respiran en tus montes, soledad que trae el viento junto con las hojas, y de vez en cuando silban por las cornisas y se llevan alguna prenda. Soledades pueden ser el refugio de un ermitaño Zaratustra sosegado por el cansancio.
Es común que a veces al abrir la puerta o la ventana para refrescar algún calor hogareño que se ha encerrado, sofocando el interior de la casa, entre aquella ventisca solitaria y mueva el fuego en la chimenea y apague algunas velas. Pero si en todo caso tenemos leños secos y a la mano, la chimenea ni se inmuta; presuroso saco las cerillas y resucito al cabizbajo pabilo.
Depende quien necesite refrescarse mas en su momento, a veces uno tiene los guantes y la chamarra puesta, a veces el otro necesita incluso mojarse la cara. Porque como las buenas flores del jardín, perderemos quizás algún pétalo mientras abrimos el corazón, a lo mejor alguna que otra espina continue la procesión. Pero el viento no mueve las raíces de nuestra tierra fértil, y solo esparce nuestro polen, el cual, como todo inocente, tengo fe que ha de darnos un jardín bellísimo.
Lo importante es ser flor, aunque uno se tarde en florecer, y aunque sea a paso taciturno no dejar de florecer. Pero si, al contrario, el miedo nos vuelve livianos como humo de cigarrillo que se esfuma en el horizonte, y los nervios dicen que no han de ser raíces, mas bien se les antojan las nubes. Entonces podría ser que uno se vuelva pluma sin ave, pelusa sin colcha, bigote sin gato; y cautivado por el soplo travieso y trémulo afín a las llanuras de las soledades, entonces emprenda el vuelo a lomo del corcel de los ermitaños, salga galopando por la ventana o la puerta y con un último relincho al crepúsculo neutro desaparezca para siempre, llevándose consigo hasta el humillo de las velas, el naranja de la ultima braza y las ganas de cerrar la ventana.
Entonces allí solo quedaría sentarse en el sofá, encender un cigarrillo para usar al menos las cerillas, y ver como se desvanece el humo que sale del pecho.

Fernando B. Salgado

Atlas de reencuentro

Corazón paciente,
a sístole solemne
un diástole firme
estos versos permanentes.

En un bosque verde
las hadas testigos
en un desierto o un prado
ante estos besos
los dioses cayeron.

Cuna del caos
luna madre astral
no es destino ni fortuna
es lo que persiguen los mortales
y nombran amor a gritos.

Entre números mundos
buscó el caballero,
en todas las vidas
ella lo esperaba.

Siempre veinte dedos
dos voces, cuatro pupilas
vuelven a ser una
en cada mundo
en cada vida vivida.

Se saben, se sienten
se conocen
en cada tacto
se sienten en cada abrazo.

El momento siempre llega,
la historia evoca mandato
ante la libertad
de dioses y profetas.

De la espada
que cuida a la bruja
de la magia
que cuida al viajero.

- Fernando B. Salgado

Embrujo

Mujer de onírica belleza
tus manos, fruto de estrella,
de luz cálida y apacible
llenan mis jardines.

Heme aquí solo un hombre
solo un poeta, cuentero, loco,
recordando el sabor de tu boca,
durazno maduro del edén.

Nuestras manos son moraleja
y aurora boreal fragante
rosando la otra piel
mía siendo tuyo
tuya siendo mía.

Luna traviesa, espejo selenita
como una laguna
el corazón de los amantes
no cantaran mentira alguna.

Tu boca hechicera
sabor a café añejo
a licor y tabaco perfumado,
en este abrazo
aquelarre de nuestros dedos.

Maldita sea el alba
que nos recuerda el segundero
bendita sea la brujería
que es mutua y es sincera.

Mon amor, de mis vidas
eres tú, no tus incruentas
no tus rebeldías soñadas
si no tú, aquí, en este plano.

- Fernando B. Salgado

Piensame, luego existo

Te pienso y te busco, es verdad; eres recuerdo en mi mente, mi piel se niega al intercambio celular para no perder tus caricias, tus besos, el sudor que alguna vez compartimos. Al final termina cediendo a la natural y arromántica fisiología que dicta lo que debe pasar. 

Los días pasan y con ellos cedo tus recuerdos, se ceden solos, mejor dicho: digamos que cae una escama fina de piel donde antes estuvo tu beso. Entonces debajo de ella crecen nuevas células que aprendieron a necesitarte. No se si lo comprendas, trato de decir que tan profundo llegaste a mi vida, que te mezclaste en mis células y estas crean receptores para tu mera existencia. Porque sé que existes, aunque estés lejos.

A veces logro distraer el llamado quimiotáctico con un poco de poesía, un cigarrillo o una buena siesta, a veces un libro o una cerveza… pero aun en aquellos momentos bajo la presión de realizar mis actividades diarias, siempre estas tú, como una pequeña lucecita que se anuncia y avanza con paso inquebrantable. Aunque lo hayan dicho muchos poetas, escritores, aedos errantes; nadie lo ha dicho con mayor justicia que yo -Eres mi primer pensamiento en al despertar y el último antes de soñar- y más que pensamiento, eres una sensación que nació en cada una de mis más de tres billones de células corporales. 

Ahora que si dejamos de lado los libros y los artículos para hablar del alma, entonces te pido que cambies esa expresión risueña, quizás incrédula y un tanto juguetona. Porque el alma es mucho más seria, el alma no se limita a alguna vana distracción. A veces ni siquiera acepta tregua.

El alma es voluntad, es atracción, deseo, sueños oníricos, contemplación, arte. El alma es locura y gracias a ella puedo besarte mi locura para que pueda entenderse un poco cuerda.

Este éter que reaccionó al apenas conocerte se negó a seguir existiendo si no podía coexistir junto a ti. A veces es un manicomio mi interior gracias a este éter, alma y corazón no entienden de moléculas, de distancias, de tiempo. El alma no se descama, no negocia ni da el cambio de las tortillas cuando se le deja enamorarse libremente. A lo que voy y no creo que sea un punto final. Mi existencia clama tu presencia, aunque muera un poquito cada día y renazca con una simple de tus llamadas. Esperanza, dulce analgésico de tratamiento sintomático para la ausencia. 

Debo ser fuerte, debo seguirte escribiendo cada vez más loco, cada vez más sediento de una sola saliva, de un solo tacto, de un solo par de labios. A veces me pierdo y ya no sé cual es mi forma, mi color, mi ancho ni mi altura. Sin tus ojos espejo que me reflejen. ¿Tendré aroma sin tu nariz que me huela en un abrazo profundo y misterioso?

Piénsame, luego existo. Mon Amour…

- Fernando B. Salgado

AMANECER

Preciso a la aurora
sean sus rayos tu pelo
¡Que despunte el alba en el cielo!
como en mis pupilas
tus lunares.

Divino campo elíseo
existe bajo las sabanas
de trémulos pétalos al roce
de los amantes pacientes
que juntos sueñas
y juntos despiertan.

Entre cuatro brazos
Indistinguible se vuelve
más de una sístole
ni más de una diástole
Semillas que germinan
en un mismo aliento
desde el vientre hasta la boca.

Boca que lo es todo
menos huérfana
Boca don de muero y renazco
en cada morder y sorber
Boca que me bautiza
a su voluntad, a su capricho.

No me sueltes
por favor
no me sueltes
entre tus uñas me quedo
soy tuyo,
seré tu aire y tu alimento
seré tu esmalte y tu ropaje.

Entre tus dientes y tus uñas
entre las paredes
que saben mi nombre
entre tu piel de otro color
hasta la última célula
de mi piel y de mi sangre.

  • Fernando B. Salgado

Sigo aquí…

Tu ejemplar esta esperando:

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Durante años de viajes cortos, paso a paso cada huella en el camino es un verso escrito en el mundo, narrado por los corazones de la gente que vamos tocando. Diez años de poemas, que narran cada sentimiento sentido, desgarrado, violento y absurdo, que se fue sintiendo en cada flor y en cada estrella.

Todos aman la lluvia.

Apago las luces
cierro la puerta
enciendo un cigarrillo
y abro las ventanas.

Soy un ser extraño
un cliché
soy tinta,
pluma agotada.

Escribo sin versos
sin rima, sin sentido,
sin regla
sin dedicatoria.

Ya no quiero,
estoy triste y cansado
de querer cariño
pero no migaja.

Comienzo a temer al prójimo
comienzo a temer
al amor a medias
temo a los que temen
temo a las mentiras
temo a sus heridas.

Otra vez un corazón roto
arto ya de ser viaje
sin ser destino
arto de ser estación
arto de temer a mi querer.

Sentir que está mal
esta forma tan mía
de entregarme
de mi amar
del temor a mi “intensidad”.

Estoy cansado de frenarme
del ritmo del mundo
de que las heridas
cicatricen las flores
y vengan marchitas sin espinas
con caducidad y cautela
pétalos y semillas.

Página en blanco
cielo sin estrellas
¡Esas estrellas!
hasta ellas dejan de brillar…

¿Mueren porque se apagan
o se apagan porque mueren?

Estoy harto de sentirlo todo
del tonto corazón
del necio palpitar,
que se entrega sin “peros”
que tiene la fuerza
de cien ejércitos
y al mismo tiempo
es un pampo de dientes de león.

Escribo para no perderme
escribo para entenderme
¿Cuántas hojas han sufrido
la violencia de mi pluma?

Mi almohada podría ser
un mar muerto,
una noche eterna,
una caja de pandora.

Me da miedo la boca
que promete a la ligera.

Me hace pensar
que sus besos
son oportunistas.

Crece en mi escepticismo.

Hay un baobab brotando
en mi corazón.

Fernando B. Salgado