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  • Inputs

    2026 01 21

    Hay días en que te impresionan las cosas cotidianas. No es arrogancia, pero verme liberado del móvil en los descansos de la fábrica, me empodera.

    Sacando un cortado de la máquina, en el descanso de las 20 horas de ayer; observé durante apenas dos segundos, a siete u ocho personas sentadas, uniformados; en apenas 8 metros cuadrados, sin hablarse, sin mirarse, aferrados a su móvil, ávidos de inputs banales (supuse).

    Salí a tomar el aire, y fumar. Mis tres compañeros les imitaron. Yo me puse a pensar en pintar a perros, animales en general. Acabé riéndome por pintar unicornios, y pensar en decir a mi prima Alba que nunca dejara de creer en ellos…

    Tras dos cigarrillos, todos volvimos al trabajo.

    No digo que yo volviera mejor que ellos. Quizás, después de mi pasajera felicidad (porque sabía pintar animales), yo fuera el que volví más apesadumbrado. La realidad, chocaba frontalmente con mis sueños.

    Hace poco acabo de soñar en hacer un viaje a la Fundación Telefónica de Madrid, para escuchar a Sonia Contera. Por supuesto, la compañía era ideal. Mi intervención produjo un orgullo inesperado a la ponente… Luego me levanté, y aquí estoy, frente al ordenador.

    Estaba escuchando un vídeo basado en C. Jung.

    Supongo que sea así como me siento desde hace unos años. Mi baja, mi transición, mi familia. Ha pasado la vida, y parece que todo importa, pero nada ha cambiado. O al revés, que todo ha cambiado, pero nada importa.

    Independiente de los sucesos televisivos, globales y vecindarios. Independiente de la rutina que me da de comer, y me hacer convivir con zombies alienados en una sala de espera. Independiente del transcurrir en la vida de las personas que siguen siendo importantes con el pasar de los años.

    Mi vida ha cambiado, pero no importa. Mi vida ha mejorado, pero no repercute. Tengo sueños que se contradicen, vivo en mis sueños a diario, escucho y leo a ciudadanos por pocos comprendidos. Exprimo cada cita de personas ilustres, que se evaporan entre algoritmos que les excluyen. Pinto a ratos, escribo cuando puedo, leo cuando no me duele casi nada, fumo demasiado, trabajo sin aspavientos, sigo hablando de mi pueblo zamorano con orgullo…

    ¿Estoy sanado, pero vacío? ¿Necesito algo más, o no acepto completamente mi estado? ¿Me conformo con soñar algunas realidades? ¿Veo mi estancamiento emocional como un castigo, sin asumir su necesidad, su lógica?

    Es demasiado pronto, estoy de tarde. Vuelvo al nido. Comerme la cabeza por ello, no va a resolver mis dudas. Tengo claro lo que no quiero. Tengo claro que todavía quedan ídolos por conocer. Tengo cada vez más claro, que desvincularme del aparatito (móvil, smathphone) es una bendición. Ya encontraré mi sitio, ya dejaré de fumar, ya disfrutaré de sueños que aún no me puedo ni imaginar.

    Hoy al médico, a “fingir” un dolor que ha desaparecido casi por completo. Tengo más, seguro que puedo improvisar algo.

  • Eres lo que imagino

    2026 01 19

    Eres lo que imagino

    envuelto en mis sábanas.

    Eres el delirio del buen hacer,

    del disfrute por amor al arte.

    Eres la consumación del arte

    del corpiño, del látex, de la lencería

    arrebatadora que eclipsa

    el paso irreductible del tiempo.

    Sólo eres eso. Eterno, anacrónico…

    2026 01 20

    Fundamentalmente pensaba en un amor preciso. Carnal, carnavalesco, incluso canceroso. Un tumor benigno, cuya metástasis anula las funciones motoras de los tejidos que identifican al ser humano.

    El egoísmo se establece como base en una biotecnología, social por identidad. El ser humano se define pleno, como ser social.

    Contigo las interconexiones se debilitan hasta tal punto, que atrofian.

    Del júbilo, del estallido de una supernova, se pasa al vacío. Esa energía oscura que no se sabe si ayuda a vivir, o nos empuja a la desintegración.

    Me quedo con el momento de admiración. No he venido a este mundo con el horizonte del colapso como meta. He venido a vivirlo, a beberlo a sorbitos, a exprimirlo hasta la última gota.

    Quizás por eso te he escrito, casi a diario, en tu ausencia. Una justificación de mi parálisis biológica. Donde han funcionado otros elementos divinos del ser humano, poco explorados, poco entendidos, mal estudiados.

    La conciencia, ese motor que abrillanta la necedad del día a día. Mi conciencia ha brillado gracias a lo que te has transformado en ella, a lo que has evolucionado sin apenas enterarte, sin impedirte brillar en otro espacio-tiempo alejada de mí.

    Has sido el experimento cuántico, que mejor explica su incomprensión para con los sentidos. Siendo el más sensual de los míos. Has sido capaz de crear agujeros de gusano, revertir el tiempo, flexionar el espacio hasta fusionar mis deseos con tu imagen.

    Podría parecer esto la justificación de una autocomplacencia, pero no. No me ha llevado a un exceso de confianza, o algo parecido. Ha sido el motor de miles de letras, el motor de sueños, el motor del celo en buscar las palabras concretas para no parecer un esnob, un woke, o un bandido. Simplemente mostrarme como soy, a millones de años luz de una estrella que aún no se ha avistado en el firmamento.

  • Foro de Cultura

    2026 01 18

    Hace 9 años, con 39 me vieron una hernia inguinal que ahora está volviendo a asomar. Me pasó yendo de la sala de cocción al bajar al taller por las escaleras. Me vio Juan Carlos llevarme la mano a la zona. ¿Qué te pasa?. La pila de años le contesté yo.

    Pero aquí seguimos, sin pasar por el quirófano, subiendo y bajando escaleras, jugando al baloncesto; y, sobre todo, sin saber a quién escribir esos mil acrósticos.

    Una no se deja, no da señales de vida. Y la otra, no la conozco, no salgo de casa para casi nada, que no sea para jugar al baloncesto con amigos.

    Se me ha pasado por la cabeza apuntarme al gimnasio que me pilla de camino del trabajo a casa, pero me da pereza. También lo de las clases de pintura. Pero al leer esa entrada, me he acordado del Foro de Cultura. Igual pillo vacaciones para ir a eso. Las entradas se pueden conseguir a partir del 21 de este mes. Dependerá de la suerte que tenga para conseguirlas, aunque lo han puesto un poco difícil.

    Demasiados enlaces a los que acudir. Pero lo intentaremos, a partir del miércoles, antes de ir al médico para lo de mi ojo izquierdo. He visto a los ponentes, y de la mayoría he escuchado conferencias y entrevistas en YouTube. Desde Sara, la astronauta leonesa, hasta Sigman, el físico argentino que sigo hasta en Linkedin.

    Sé del Universo, de los múltiples universos y de los laberintos a los que nos pueden llevar estos. Aunque ya pongo mi parte crítica desde antes de acercarme a las ponencias.

    ¿Por qué invertimos tanto en ello? ¿Por qué no se destinan tantos millones de dólares, euros o yenes en arreglar lo más cercano al ser humano?

    Entiendo la fascinación por el vasto universo, pero estando como está la Tierra, convendría mirarse el ombligo, ser egoísta y cuidar el vecindario.

    No me mal entiendan. No quiero que lo hagan como en mi ciudad, que llevan más de un año “humanizando” la ronda que rodea la misma, provocando atascos a diario, mientras libran de humos al centro.

    Me refiero a invertir en sanidad, no en farmacéuticas. Invertir en educación bien entendida, no encaminada a borregos consumidores de Amazon.

    No quiero hablar de la ciencia enfocada a la beligerancia, a la guerra, al control de masas. Esa IoT que nos idiotiza y nos encamina al fracaso, mientras el Mediterráneo no deja de subir de temperatura, provocando una dana tras otra.

    No esperemos al huracán para movilizarnos.

    Pero a lo que iba. Es buena opción para mis primeras vacaciones en Acciona, tras el fracaso de mi paso por la FP (tomé cuatro días para estudiar, y al tercero fui a darme de baja por culpa de no llegar, de no comer, de envejecer prematuramente).

    Podría pillarme a partir del 16, hasta donde me dejen. Quizás lo pida mañana mismo, para que no les pille de sorpresa. Con un mes de antelación. Las tengo que tomar antes del 31 de marzo, aquí va a hacer frío hasta entonces.

    Si me acerco a esto, igual conozco a la mujer a la que escribir acrósticos hasta que envejezca. Quizás mi musa se deje pintar, o me haga poner cortinas en la casa que habito desde hace casi una década.

    “Pocas cosas como el Universo” es el lema de esta edición, en la que no he visto ningún filósofo invitado. Voy a repasar…

    Uno, Antonio Diéguez. Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en Málaga. Uno entre 35 ponentes confirmados. 8 periodistas, 5 físicos, 2 deportistas, 2 neurocientíficas, 2 biólogas, 2 matemáticos, 2 químicas, y 5 historiadores entre otras.

    Nuestro filósofo es experto en filosofía de la tecnología y de la biología.

    No sé que pensar. Porque para eso está el Foro, para pensar, antes, durante y después.

    El primero que habló de los átomos fue un tal Demócrito, si mal no recuerdo. Discípulo de Leucipo de Mileto. Pero es a Demócrito al que conocemos.

    Tales de Mileto ,de manera rudimentaria, nos hizo pasar del mito al logos, viendo el agua como principio de todo (arjé). Algo que seguimos buscando en los exoplanetas, para que sean “habitables”.

    Luego vinieron Anaximandro (proponiendo el ápeiron (lo indefinido/ilimitado) como el principio y elemento primordial del cosmos, del cual surgen y a donde retornan todas las cosas en un ciclo eterno de nacimiento y destrucción, regido por una justicia cósmica), Anaxímenes (propuso que el aire es el arché (principio) del universo, transformándose en todo lo demás por rarefacción (fuego) y condensación (viento, nubes, agua, tierra, piedra)), Pitágoras habló del universo como un Cosmos ordenado y armonioso, gobernado por números y proporciones matemáticas, siendo la esencia de todo realidad. Creía que el universo era esférico y se expandía desde un centro, alrededor del cual giraban cuerpos celestes en órbitas, no necesariamente alrededor de la Tierra o el Sol, sino un fuego central. Su visión integraba matemáticas, música y astronomía, postulando que el movimiento cósmico producía una música inaudible (armonía de las esferas) y que la realidad fundamental se expresaba en la Tetraktys (1+2+3+4=10), que viene a decir que estos 4 números representaban puntos, línea, superficie y volumen, siendo la base de la creación del universo físico y la perfección…

    Esto viene de Google, no de mi cabeza. Mi cabeza está en las nubes, pero no llego a tanto conocimiento, aunque todo me quiere sonar.

    El caso es que poco filósofo para hablar de algo que se lleva estudiando desde hace más de 30 siglos en su campo. La ciencia como tal, ha surgido hace bien poquito. El tal Einstein se llevó el Nobel hace bien poquito. La IA viene siendo ideada desde los 50, si mal no recuerdo…

    No sé… Poco experto para un tema tan filosófico. El Universo es la verdad última, y el principio de todo. ¿No busca eso la filosofía desde hace 30 siglos? Ahora me diréis, han tenido mil y una interpretaciones, a cual más dispar.

    ¿Preguntamos al telescopio James Webb, que nos dice del principio del universo? ¿La constante cosmológica que rechazó Einstein y que ahora conviene para responder a lo que “vio” Hubble, que el universo se expandía; es ciencia o simplemente conveniencia?

    Yo entiendo la constante cosmológica como ese “número” que se añade, para que lo que observas como real, sea acorde a tus fórmulas, se adecué a esos números que tratan de describir la realidad. Así lo retiró Einstein de sus fórmulas, porque quería que el universo fuera estacionario.

    Acabo acercándome a Japón, por vía de una de las ponentes ,que me encantaría poder conocer: Sonia Contera,catedrática de Física en la Universidad de Oxford; por ser doctorada en la universidad de Osaka, donde, según pone en la descripción de la web; se adentró en la nanotecnología y en la visión japonesa de la relación entre materia, vida y conocimiento.

    Experimentar significa conocer los hechos tales como estos son, conocer de conformidad con hechos renunciando por completo a las propias elaboraciones. Lo que generalmente llamamos experiencia está adulterado con alguna clase de pensamiento, de manera que al decir pura me refiero a la experiencia tal como ella es, sin el menor aditamento de deliberada distinción. Por ejemplo, el momento de ver un color o de oír un sonido es anterior, no solo al pensamiento de que el color o el sonido es el hecho de la actividad de un objeto exterior o de que uno lo está sintiendo, sino también anterior al juicio de lo que puede ser el color o el sonido. En este sentido, la experiencia pura es idéntica a la experiencia directa. Cuando uno experimenta directamente su propio estado de conciencia, no existe todavía un sujeto o un objeto, de suerte que el conocer y su objeto están completamente unificados. Este es el tipo más refinado de experiencia (Nishida, 1995, pág. 41).

    En definitiva, podemos decir tras esto que la experiencia «pura» es la vía por la que el sujeto, desprendido de la «yoidad» participa de la realidad que le rodea.

    Acabo de adquirir el préstamo de uno de sus libros, y reservado el último. Sería bueno que la biblioteca de Castilla y León se hiciera eco de este Foro Cultural. Igual lo propongo en estos días. De momento, voy a dejar de desvariar, y me voy a poner a leer a Luna Miguel o a Murakami… Necesito un poco de relajación neuronal, si al final, me enfrento al reto de acudir a escuchar a tan altas mentes. Sería mejor un abrazo, pero me conformaré con la lectura.

    Buena tarde, y feliz cuesta de enero.

  • Domingo sin plan

    2026 01 18

    Hace 16 años de este acróstico, que si bien es el nombre de un instrumento, también era -y es – el nombre de una novia que tenía.

    Debía tener los ojos verdes. Ahora los lleva tapados por grandes gafas de sol. La he visto últimamente. Tiene dos hijos. Se cubre con gorra su melena negra… No tenía mucho más. Era pequeña, ansiosa, estrecha, comprometida.

    En casa tengo un grabado suyo. Dos musulmanas tapadas en el desierto, sobre un bajo relieve sacado de papel para la pared, en una tienda de interiorismo del centro de la ciudad.

    Nunca lo he enmarcado. Recuerdo una noche en el piso compartido trabajando el diseño en la cocina, los dos fumando.

    Poco más recuerdo de ella. Creo que para la fecha del acrósticos, ya nos habíamos separado. Pero hubo rebote. Siempre me ha atraído la carne pegada al hueso. Mi padre siempre lo decía, es la carne más rica. He tenido baches, he comido grasa…

    Ahora estoy famélico. Sólo como procesados, o nada. Adormecido, como dice el verso. Creo que Luna Miguel me recuerda a ella. Una roja que se pinta los labios de rojo intenso.

    Ya lo dijeron los Héroes del Silencio, no te fíes de los labios muy finos… Yo nunca lo he hecho, tanto en hombres como en mujeres. ¿Mal educado, por guiarme por el sentido de la vista? Quizás, pero algún sistema hay que tener para descartar.

    Una amiga mía, ayer me dijo que no quería uno que oliera como yo, a tabaco desde que entra por la puerta del restaurante. Antes se disimulaba más, ahora somos escasos los malolientes. Todo se ha camuflado, menos esto… Y salgo claramente perdiendo. Algún día lo corregiré, el miércoles tengo médico, quizás me obligue a ello.

    Tengo entre mis brazos, según escribo en el ordenador, el libro de Luna: El funeral de Lolita, y escucho una playlist de YouTube de título Smoke and Goodbye. Parece que hoy no va a ser el día en que deje de fumar.

    El día está amaneciendo, con la promesa de no vislumbrar el sol en todo el día. Pero en casa no hace frío. Ya he escrito a mi adicción innecesaria, ¿qué me queda más por hacer?…

    Seguir escribiendo, aprender algo entre las hojas del libro que tengo entre mis brazos, dibujar algo impresionista, estrenando así mi gesso… Quizás ver una película sin argumento profundo, o tener una clase con mi maestro Ernesto, novio de la escritora…

    Voy a abrir el libro…

  • Creencias

    Libertad para dañarme

    Intentando así olvidar la

    Batalla perdida de antemano. Una

    Escena rodada cientos de veces, donde me

    Rindo antes de enfrentarme,

    Antes de hacerme daño.

    2026 01 18

    Escrita en Italia, mientras tostaba mi piel en su sur más decrépito, encontrando la luz donde todo era oscuridad palidecida por una juventud, que no añoro.


    No hay libertad sin disciplina, porque el desorden de los impulsos nos convierte en esclavos de nosotros mismos” Platón

    Sigo libre, sin rendirme ante el ocaso de una búsqueda inverosímil, improbable.

    Ayer nevó y comí una pizza Milano y un kebap de ternera. Elegí como bebida Coca Cola Zero, por si venías. Sin avisarte, sin una señal de humo esparcida al aire entre los copos de nieve.

    La libertad que se presta en la soledad es tan golosa que uno se instala, y se olvida de sus penurias. La libertad sin dolor es tan tentadora como el abrazo tierno de un niño que te echa de menos. La libertad se parece a la rendición en el descanso que procesa saberse libre de herida…

    Pero no se olvida el objetivo. Vivo sin máscara, sé mi camino. Quiero aprender a pintar un cielo recién amanecido en el litoral castellano. Quiero escribir ese libro que por generaciones recuerde el fracaso de la humanidad, y su levantamiento frente a la ceguera.

    No creo en el ser humano, creo en nombres y apellidos. No creo en tu vuelta, creo en un encuentro fortuito que deshaga nuestro distanciamiento, e inspire a los poetas a ser los rodamientos necesarios para el cambio de argumento trumpista…

    No creo en lemas, creo en ser capaz de leer entre líneas, encontrando un argumento…

    No son horas, se está ventilando la casa todavía. Creo que volver a la cama es el mejor remedio para soñarte cerca, abrazarte, elegirte como acompañante eterna en un mundo que aún no existe…

    Quizás, luego, sea capaz de escribirlo en un poema. Como se puede intuir, soy muy disciplinado.

  • Un paseo

    2026 01 16

    Es triste que estos versos me lleven al presente. Hoy en que me han echado la bronca por ser eficaz, mientras otros me han felicitado. ¡Gracias Paco!

    No quiero engañar a nadie. Estoy más solo que nunca, pero sin echar de menos a nadie. Nada puede perturbar mi tranquilidad. Esta mañana, en el trabajo, sí… Por un momento, me han venido a la cabeza antiguos demonios…

    Pero he salido a por imprimación (gesso) para pintar al óleo, y me he traído, además, una historia del arte clásica, según el librero (E. H. Gombrich) con más de 8 millones de ejemplares vendidos.

    Quería traerme a Luna Miguel, y su Incensurable, pero no ha podido ser.

    De camino al centro de mi ciudad, un aparatoso control policial. Metralletas, furgonetas y demás jolgorio, me han recordado la paz que alberga mi casa, a pesar del alboroto que hay a mi alrededor. A mi no me han parado, mi pinta, debe ser de fiar conduciendo mi viejo Audi A3.

    Al volver, he entrado en la biblioteca, y ha viajado hasta mi trinchera Luna con El funeral de Lolita, y Murakami (Haruki y Ryu) en pequeñas dosis… También en pequeñas dosis: Iluminaciones filosóficas de Ignacio Gómez de Liaño; sin ninguna referencia de sus preferencias.

    Mañana por la mañana ganaré algo de dinero, para pagar el extra de gas de las Navidades. Más tarde me otorgaré el placer de acercarme a todo esto que me he traído por un paseo por el centro.

    Solo, tranquilamente solo. Con parada en El Berlín, como si hubiese estado de juerga de fin de semana. Dos llamadas escuetas y necesarias a mis dos chicas. Mil y pensamientos amigables sobre cosas bonitas… y apagado el fuego puntual de la mañana, y apagado el verso escrito por mis propias manos en 2011 (quizás escrito en Francia).

    Por supuesto que echo de menos el placer de una piel

    No son las cinco de la mañana, y he leído un capítulo de Azul casi transparente de Ryu Murakami. Debe ser a modo de introducción. Ryu es una de las protagonistas, y Lilly otra. Se chutan, se prostituyen, va a ser duro el librito.

    He acabado el café, estoy vestido con la ropa de trabajo, y estoy deseando volver a casa antes incluso de salir. Va a ser una mañana dura.

    Duermo a ratos. Me levanto dolorido. Quizás tenga que cambiar el colchón. He engordado, y soy demasiado para él. No, no he engordado. Era barato, y ya voy para los ocho años en esta casa, que se cae a cachos, pero me gusta.

    Ayer escuché, justo antes de irme a la cama, comparar la física cuántica con la metafísica. Según la IA de Google. La metafísica es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura y principios fundamentales de la realidad. Su objetivo es comprender aquello que está más allá de lo físico o lo perceptible por los sentidos.

    Supongo que es raro que de esto derive aquello. La ciencia más predictora es lo menos perceptible por los sentidos. ¿Qué es la realidad? ¿Que suene el teléfono advirtiéndome de que en media hora tengo que salir para llegar a la hora al trabajo, es una falacia? ¿La realidad es la sensación de frío intenso que me ha entrado antes de salir a la calle un 17 de enero? Esa sensación ilusoria, que hace unos segundos no tenía, ¿es la realidad?

    Es complicado hacerse esas preguntas con media hora para responder. No angustia, pero acelera las pulsaciones de mi reloj corporal.

    Pero supongo que en eso consiste la vida. Palpitar cuando nadie te ve, y descifrar ese pálpito. La gente no lo suele hacer. Camina por el mundo en automático. Yo tengo una meta hoy, con un respiro en el trabajo. Hoy toca buscar la respuesta a vivir alrededor de tres mesas llenas de libros, acuarelas, hojas en blanco y bolígrafos baratos con potencia suficiente para escribir una buena novela, o pintar un cuadro que trascienda los sentidos más primarios.

    Me ha dado un ataque de tos. Voy a lavarme los dientes, la cara… Igual es mi manera de llorar, por no poderme quedarme a responder preguntas tan inquietantes.

    Voy a dejar abiertas las ventanas, para que cuando vuelve, todo esté limpio, aireado, fresco. Ahora ya no tengo frío, sólo un poco de miedo, por enfrentarme al mundo sin responder tantas preguntas que me hago.

    Ya no me queda tiempo. Adiós.

  • Fue como un vendaval

    Fue como un vendaval que todo lo arrasa a su paso y no deja más que desolación y escombros. Al acercarse a la ventana de cristales rotos, la esperanza se vio difuminada. Dónde antes todo era vida, alegría y sonrisas; aparecía un desierto de lamentaciones, un prematuro apocalipsis que hacía presagiar lo peor.

    Al acercase a la ventana, roto; lloró.

    2026 01 15

    No me está gustando (enganchando) leer a Henry Miller. Lo primero lo escribí hace tiempo, sin fecha… Posiblemente en algún momento telúrico (subterráneo) en el que me aferraba más a esconderme que a mostrarme.

    Siempre he tenido secretos. Hoy he pintado la cara de una mujer con acuarela, nada extraordinario; pero lo he firmado.

    He sabido remontar, hoy he pedido calma. He pagado otro escenario para mi pasatiempo favorito; los que ahora tienen entre 18 a 25 años, no me motivan (hay una excepción)…

    Ahora mis escondites están llenos de vida. Me dispongo, ya cenado, a ver Jin-Roh. La brigada de los lobos, película animada de 1998, escrita por Mamoru Oshii y dirigida por Hiroyuki Okiura. La única de la Trilogía de Kerberos que he encontrado en español…

    Toca dormir plácidamente. Han ganado los Hispanos en el primer partido del europeo.

  • Errores algorítmicos

    2026 01 13

    Me reservo el derecho a repetir todos mis errores… Esta tarde se está haciendo eterna sin tu presencia. No llegan las zapatillas que pedí por internet, y llega la hora de ir a entrenar.

    No me apetece sin ellas. Como no me apetece follar con otra que venga por aquí.

    Sigo esperando, y seguiré haciéndolo, hasta que confirme mi error.

    Siempre ha sido así. Hoy me ha dado por las zapatillas, pero no soy de cosas materiales…

    Y por cierto, no quiero follar. Hoy hace dos años que murió mi padre, y pienso en repetir los errores una y otra vez.. Todo es distinto sin él. Desde jugar al baloncesto, a ir a trabajar todos los días.

    Los errores se pueden repetir una y mil veces, las circunstancias cambian; y les hacen recobrar vida, un brío que no tenían entonces.

    No es lo mismo esperar unas zapatillas el día de Reyes con 10 años, que ahora con 48.

    Ahora sé quienes son ellos, y evito a Amazon, tengo más personalidad, más sueños que los que me propone ese algoritmo del demonio.

    Si me odias, u odian otros; por ser como soy, sin llegar a ser malo con ellos, o contigo… Que así sea. Prefiero eso que odiarme a mí mismo. Ya lo viví, y fue horrible. Eso, espero no repetirlo; no por mí, sino por ellas…

    Pongamos que ser honesto conmigo mismo, es lo último que quiero perder en mi vida.

    No te quiero, sería ridículo. Quizás te admiro desde lejos… Y no desde la alcoba vacía. Eso sería miedo, yo duermo como un bebé. Admiro la lucha por encajar en un mundo truculento.

    Lo admiro de mis amigos y mi familia. Yo, para quererme, tuve que renunciar a ello. Miro desde una ventana el paisaje. Es mi forma de sobrevivir, y vivir estupendamente… Teniendo contento a los que me quieren, haciéndoles sonreír un día como hoy, en que le echamos especialmente de menos…

    Es mejor sonreír, buscar a quien admirar, exprimiendo las cosas buenas que abundan… Si apagas la tele, esquivas las redes sociales, y asumes que todos somos imperfectos, desde Trump hasta tú.

    ¿Pero quién no querría engañarse como se engaña él? ¿Quién no querría dominar el mundo a su manera? Unos lo hacen a hostias, otros a versos… ¿Quién está más loco?

    Cada uno tiene su credo, su dios, su libro sagrado… Si le quitas los anuncios, se pueden soportar. Si nadie quisiera venderte nada, el mundo sería pluscuamperfecto… ¿Pero quién soportaría eso?

    Por eso admirarte desde lejos está bien. Me deja mirar a los cercanos con ojos benevolentes. Si yo hago esto en secreto, ¿quién soy yo para criticar al que roba de los impuestos? Serán sus sueños, tendríamos que rezar por ellos, para que fueran educados en otro credo, pero poco más.

    ¿Quién somos nosotros, sino el mejor cálculo de nosotros mismos que podemos ser? Hay gente que no da para más, que salpica, que envenena…

    Tras mi ventana, admirándote de lejos, es todo mucho más llevadero.

    Gracias. Voy a dormir, que no me han llegado las zapatillas hoy, pero mañana también juego, y las podré estrenar como se merecen. Hoy unas risas, unas consignas, una tarde más en el paraíso…

    Acaba de salirme recomendado un canal, como mínimo, peculiar… Igual es una bomba que estalla mi cabeza, o una mierda más… Como habrás deducido, no confío mucho en el algoritmo, pero le tengo loco, comiendo de mi mano; igual con esto han acertado

    Vincent Finch en YouTube… https://youtu.be/swXh-y3zNvY?si=mlfZDGj_k84aqfLf

    Hasta luego, felices sueños.

  • Cámara anecoica

    «El infierno son los otros», que diría Jean-Paul Sartre.

    ¿Sí?

    ¿El infierno, o el amor?

    2026 01 12

    Quiero escribirte algo, pero no encuentro la manera de explicar lo que siento. Tengo el presentimiento de que no somos compatibles, no es esa la palabra; pero quizás el sentido de lo que quiera decir sí.

    Esta entrada es incompatible con la que acabo de terminar de ayer. Ayer Cortazar, hoy Luna Miguel interpretando a los existencialistas con su visión apasionada (enajenada) de quien da cobijo en su mente a tantos escándalos literarios.

    Ella que está influenciada por su amor (E. C., filósofo al que echo mucho de menos), y tiene el vigor de vivirlo de lejos, junto a su retoño en una casa vintage de Barcelona… Yo no tengo la locuacidad de su memoria, de su estudio autodidacta de los escritores rusos. No tengo casi nada de lo que un escritor se precie.

    Pero sí, una enajenación distraída por la rutina. Si algún día me tocara la lotería, me arruinaría la vida.

    Pero a lo que iba. Siento que de tanto dibujarte a mi manera, cada vez estás más alejada de mi diva. La realidad no puede ser tan bonita. La realidad debe ser calma. A lo sumo como el Mediterráneo un día de viento. Pero a Valencia la azotan las danas, día sí, día también.

    Eso no lo quiero en mi vida. La enajenación: barata. Es decir, con la prudente distancia de un sofá y una estantería repleta de música y lectura. La televisión apagada, y el murmullo de los vecinos y el teclado; como única distracción… Evidentemente, los arrumacos, las caricias y el olor a piel mojada; impregnarán el espacio tarde o temprano… Pero quizás después de una cena ligera, o tras apagar el telediario bruscamente.

    La exposición a la realidad no debe ser tan brutal. Eso es para lo que estamos, para lo que nos debemos necesitar. Encontrar en el otro el oasis que aminore la marcha del escenario que nos ha tocado vivir.

    Pero el escenario es necesario. Quizás debería ponerme a pintar colores de primavera o verano. Quizás con tu presencia revoloteando sería más fácil… ¿Qué sé yo?

    Infierno nunca. Los otros lo pueden llegar a ser; pero en el amor no. Estando rodeados de gritos, el amor debe mitigarlos. Debe ser una cámara anecoica, insonorizada. (an-ecoica significa «no reflectante» o «sin ecos») es una habitación diseñada para detener los reflejos o ecos de ondas sonoras o electromagnéticas.

    Mejor voy a cenar los restos de la comida: Lazos gigantes con queso, tomate, bacón y pollo asado.

    No voy a mandarte esto, pero me lo guardo en mis recuerdos…

    Sino es una cámara anecoica, no es nada. Prefiero la soledad del pintor, del poeta, del filósofo…en su agujero. Claro que adoro el sexo, pero sin preliminares, no me llama… Aunque sea un: “¿te apetece una cocacola zero, o ya es muy tarde?, ¿mejor una ducha calentita y a la cama?»

  • 100.000 nombres

    2026 01 11

    Ayer me compré unas zapatillas de cuyo nombre no voy a acordarme… Las zapatillas Jordan Luka .77 «Hčerka» (pronunciado «H-cher-ka», que significa «hija» en esloveno) reciben su nombre porque son un modelo inspirado directamente en la hija de Luka Dončić, Gabriela.

    Yo nací en el 77 y no tengo hijas… Lo traduciré como hermana, o madre; que es lo que nos queda. En dos días, hace dos años que nos dejó padre: Sr. Bicicleta.

    Empezar el año con una compra totalmente prescindible, no es egoísta. No estoy cómodo con las zapatillas de baloncesto que tengo, por color, por suela, por altura, por caprichos de un viejo que tiene dinero para comprarse otras… Y estas son bonitas, y encima… con tinte familiar. Seguro que a mi hermana la gustan…

    Me he enterado, curioseando; que su fecha de lanzamiento fue el 8 de abril del pasado año. Un día después de mi 48 cumpleaños. Fecha por otro lado de muchos lanzamientos de anime (entre el 6 y el 9 de abril), por lo menos cuando yo empezaba a verlos, ahora con esto del streaming, y plataformas varias; ya uno va perdiendo el interés y la magia…

    La de Luka, que aunque madridista, el tío tiene un talento incuestionable. Si se me pega algo, bienvenido sea.

    Pero este no es un blog de baloncesto, ni de rebajas… He leído innumerables cosas hoy, de entre ellas sale esta frase: «No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles»

    Me ha recordado a ella. Cortazar lo describe así: «No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo»

    No es exactamente eso, pero ¿qué es exactamente? Sólo las matemáticas son exactas, y se inventan constantes cosmológicas para conseguir una solución que diera un universo estático. Lo hizo Einstein, yo también lo puedo hacer.

    Descubrir el tiempo, tras un virtuoso encuentro…

    «Oh mi amor, te extraño, me dolés en la piel, en la garganta, cada vez que respiro es como si el vacío me entrara en el pecho donde ya no estás»

    No me duele, no tengo pesar, soy un resignado en todos los sentidos. Aún sabiendo la verdad de casi todo, de lo que la mayoría es necio. Me refiero al sentido del presente, a los telediarios, a los debates interminables de la mierda de televisión que tenemos (pública y de pago)… En el resto de cosas soy un necio. En el amor, también.

    Sé de mi pasado, sé de mi presente, e ignoro el futuro. Pero como el tiempo se explica cuánticamente. Lo ignoro todo, y a la vez; conozco cada uno de los caminos que debo tomar.

    Uno es leer, por ejemplo:

    «Amor, ceremonia ontologizante, dadora de ser»

    Y es así. Y para el que no lo sea, peor para él. Todo es amor, si me muevo de casa es por amor. Si no lo encuentro donde debo de ir, lo propongo como primera condición. No creo que el ser humano sea por definición beligerante. Vende más, eso es todo.

    La gran mayoría del tiempo estamos en paz, con nosotros mismos, y con el resto de ciudadanos. La gran mayoría del tiempo obramos por amor.

    Se trabaja para llevar pan a un hogar que se ha creado por amor. Se juega en el parque, porque en el amor con los vecinos encontramos la alegría, la paz, la seguridad de estar acompañados.

    Claro que elegimos a quien amar. No se debe amar a cualquiera. Tras la precoz inocencia se van desechando amores baratos, falsos, dolosos, tóxicos, banales… Pero todo es amor, sino no hay ser, como dice Cortazar. Razón de ser.

    Claro que él se refiere a un tipo concreto de amor, pero lo cubre todo. Yo ahora mismo escribo por amor a unas letras que no llegaré nunca a igualar, que no intento imitar; sólo impregnarme de sus sabiduría. Y las escribo, y las comparto por amor.

    Quizás algún poso quede en mí, y en su momento pueda amar (en acto) de una manera mejor. Yo ya aprendí a amarme, me costó más de treinta años, pero lo logré. No se aprende a vivir de la noche a la mañana, seguro, que al paso que va la burra; me quejaré de irme tan pronto…

    Pero vuelvo a la cuántica. En ese tiempo cuántico, explicado como multiverso (teorías físicas actuales) es muy difícil diluirse, esfumarse, morirse.

    Al igual que mi padre sigue vivo entre su familia, yo, tú; puede que seamos eternos en un universo paralelo. En otros habremos muerto, en otro seremos famosos, en otros ricos, en otros obesos, en otros desdentados, en otros místicos, en otros mundos podemos ser lo que hayamos soñado en algún momento (incluidas las peores pesadillas)…

    Escribir es un modo de amar. Compartir es lo contrario al egoísmo. No se compite por amor. Se mejora, se pule el diamante que somos todos nosotros… o, en ciertos casos, se empeora la dicha por abrazar un “amor” mal interpretado.

    2026 01 12

    Me he acercado al grupo de pintura del centro cultural en el que vivo. No me he atrevido a entablar conversación, y menos a unirme a él.

    Es complicado, se lo he comentado a mi madre por teléfono mientras volvía a casa con un cartón de tabaco en el bolsillo del plumas… Con mi madre soy arrogante… Me “sincero”, y critico a todo lo que me rodea. Ella se ríe, me basta con eso. Supongo que es mi manera de amar…

    Mañana hace dos años que perdimos a papá. Espero que lleguen unas playeras a mi casa, que me hagan volar para estar más cerca. Los mundos cuánticos, sin fórmulas complicadas; no son tan inalcanzables. Es muy fácil volar, estar cerca del amor con mayúsculas; se puede encontrar en un salto hacia la canasta. Es fácil…

    Que me llegue el talento con unas zapatillas bonitas, lo veo factible ahora mismo. Más difícil compartir espacio con otros, y mis pinceles… Es algo que tengo que superar. Yo también soy tímido, aunque por mi deambular cotidiano no se deduzca fácilmente. De hecho, callo tanto en mi día a día, que al final me tengo que poner a escribir memeces por aquí… Por no viajar de un salto, descalzo, desnudo, alado; hacia donde tu estés. Y ese tú es tan impersonal como los 100.000 nombres más bonitos de mujer (u hombre) que te puedas encontrar en una guía de teléfono de la unión europea…

    Maldigo mi deterioro celular. El virus contamina la sinapsis entre neuronas, y todo se desordena de una manera caótica.

    Hay tanto amor alrededor de mi persona, que tengo que priorizar, y me quedo con 100.000 nombres bonitos, y descarto al resto.

    ¿Cómo se llamaban las playeras? 77, número bíblico; quedémonos con eso.

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